“Hoy más que nunca es preciso que cada uno de nosotros se decida a ser un hombre para los demás.”
Pedro Arrupe, S.J., humanista, sacerdote jesuita y Superior General de la Compañía de Jesús
La muerte del Papa Francisco ha conmocionado al mundo, no solo por ser el líder de la institución religiosa más influyente del planeta; sino, por todo lo que representa para sus feligreses y quienes no lo somos. Jorge Mario Bergoglio, no sólo fue el represente de Dios en la tierra, también fue un líder político, con una claridad envidiable sobre la realidad política, social, ambiental y económica del planeta.
Durante los 12 años de su pontificado se posiciono como un líder moral, incluso para quienes no se identifican con religión alguna. Es el papa con el que la iglesia entra de lleno a la era de las redes sociales. Tenia redes en todos los idiomas, como forma de acercarse a su feligresía, fue un modernizador de una iglesia que se encuentra en crisis por su carácter universalista y haberse alejado de la realidad de la población.
Un eclesiástico con pensamiento revolucionario creía en acercar la iglesia a la gente y no al revés. Su pensamiento iba más allá de la socialdemocracia, un verdadero progresista que creía en los modelos económicos alternativos al neoliberalismo, modelos que buscan reducir la desigualdad y la pobreza. Tenía descontenta al ala más conservadora de la iglesia, esa con tendencias sociales y culturales reaccionarias de extrema derecha.
Llevó a cabo una crítica al neoliberalismo con gran rigor argumental y cuestionamiento de la racionalidad económica ortodoxa. Francisco desenmascara la falsa creencia que se quiere imponer a la humanidad de que el mercado solo lo resuelve todo. Nada más lejos de la realidad, el mercado genera más problemas de los que soluciona.
Fue quien acuño el término “globalización de la indiferencia”, criticando severamente la cultura del descarte que considera a las mujeres, minorías, adultxs mayores y personas con discapacidad como desechos y población sobrante, a quienes deja morir de manera inmisericorde. Cuestionando el compromiso de la iglesia con lxs más vulnerables.
Para el pontífice esta crisis de humanidad es resultado del capitalismo salvaje, el de la economía de la exclusión y la desigualdad, que ve al ser humando como un bien de consumo que se usa, tira y mata. Dijo NO a la nueva idolatría del dinero, a la economía sin rostro humano que somete a las personas a la inequidad que es la raíz de los males sociales, genera violencia y potencia la muerte.
Es la premisa de que quienes no son productivos son desechos del sistema, coincidiendo con los postulados del politólogo africano Achille Mbembe que entiende la necropolítica como la capacidad para decidir quien tiene que vivir y quien debe morir. Pero sus críticas al neoliberalismo no desembocan en derrotismo, sino en propuestas económicas y políticas alternativas. Su modelo económico está guiado por el bien común.
Otro tema recurrente en su discurso fue la ecología. Fue el primer papa en la historia en escribir una encíclica sobre la crisis ecológica y sus respuestas. Criticó el antropocentrismo moderno, que considera al ser humano como dueño y señor absoluto de la naturaleza, para él el cuidado del medio ambiente y los derechos fundamentales de las personas iban intrínsicamente relacionados.
Creía un nuevo modo de vida eco-humana y un modelo de desarrollo sostenible e integral, en el que la relación inseparable entre ecología y antropología. La degradación humana y la ambiental van de la mano y, por tanto, las luchas contra ellas son inseparables.
Criticó severamente el sometimiento de los pueblos por el colonialismo, así como la mentalidad xenófoba contra inmigrantes y la cultura consumista de servicio al poder económico y la financiarización económica -la ganancia fácil-.
Más allá de ser el representante de Dios en la tierra (para los creyentes) no debemos olvidar que fue un ser humano. Por ello, es que tuvo defectos, contradicciones e incluso, desaciertos. Lo cierto, es que fue un gran líder moral en momentos en los que no abundan muchos y son necesarios. Esperemos que el conclave elija un nuevo líder que pueda llenar los zapatos de Francisco.
Pilar Pino Acevedo originaria de Zacatecas, es feminista marxista, economista y escritora, además de ser activista en favor de los derechos de las personas con autismo y mujeres; y, su compromiso con la política de izquierda. Su experiencia como madre de una niña con autismo la ha llevado a ser una voz importante en la lucha por la inclusión y la aceptación de las personas con discapacidades. Su participación en la colectiva Nantzin Zacatecas y su colaboración con medios como columnista en La Cueva del Lobo y la revista literaria El Guardatextos demuestran su compromiso con la difusión de ideas y la promoción de políticas de izquierda. Actualmente, como coordinadora editorial de la revista Tlali Nantzin, sigue contribuyendo a la discusión y el análisis de temas políticos y sociales desde una perspectiva crítica y progresista.
En los momentos actuales, se viven distintas formas de incertidumbre y desasosiego, que nos invitan a pensar, si los modelos de vida, los cuales hemos desarrollado al menos desde la revolución industrial hasta la fecha, pueden no sólo seguir vigentes de acuerdo a las necesidades materiales, sino también en función de la tranquilidad psicológica necesaria tanto para la especie humana, como también las entidades vivas y no vivas que nos acompañan en este viaje planetario. En ese sentido, una manifestación de descontento, pero sobre todo de aflicción orgánica registrada hoy, refiere al vínculo entre humanidad y ecosistema, condición decisiva para saber quiénes somos, en dónde estamos y hacia dónde queremos transitar con las nuevas generaciones.
Una buena parte de esta relación ya de por sí compleja, refiere al modo en que la cultura occidental ha tratado a la naturaleza. En este ámbito, se le ha observado como una entidad menor de la cual poder sacar provecho de ella, mediante su objetivación a través de la razón y el conocimiento científico, y/o vislumbrarla como materia prima, producción y mercantilización para la satisfacción sobre todo de quienes han sostenido el poder desde hace dos siglos, siendo los dueños del capital los principales inversores de esta empresa encargada de rentabilizar al mundo vegetal y animal. En ese sentido:
Es preciso invertir, pues, toda la ideología occidental desde Descartes, que hacía al hombre sujeto en un mundo de objetos. Es la ideología del hombre como unidad insular, mónada cerrada en el universo, contra la que el romanticismo sólo logró reacciona poéticamente, contra la que el cientificismo sólo pudo reaccionar mecánicamente, convirtiendo al hombre en una cosa. El capitalismo y el marxismo continuaron exaltando “la victoria sobre la naturaleza”, como si aplastar la naturaleza fuese la más épica proeza. (Morin y Hulot, 2008, p. 16)
Para los modernos, esta forma de esenciar o sustancializar al hombre como entidad primigenia, ha sido causante no sólo de problemáticas ecológicas, si se reduce este concepto al ambiente próximo, sino también a patologías mentales obsesionadas por el reduccionismo técnico de las existencias, el control de los recursos, la fijación por el consumo y la visibilización de los demás como objetos a cumplir los caprichos de tales potentados. Lo que está en juego, no es sólo si se producen toneladas de polución en los campos y ciudades, sino en el contrato que hemos firmado con lo otro y los efectos de guerra que se han producido en forma de rebote para nuestra identidad, historia y contexto.
De tal manera pensar de distinta manera a las alteridades, es parte de un compromiso para fundar alternativas a estos mundos, los cuales cada vez se cierran más. Un ejemplo de ello, está relacionado con las cosmovisiones y comportamientos revelados sobre la pluralidad humana, se va a encontrar en algunos rituales desarrollados por los pueblos de la costa oeste de Norteamérica, desde el norte de Estados Unidos hasta Alaska. Aquí, se van a encontrar varios relatos acerca de las concepciones vinculadas con la naturaleza, desde posturas completamente alejadas de la instrumentalidad científica moderna. Uno de ellos es aquel en donde se cuenta la historia de un hombre extremadamente bondadoso, quien ayudaba a los miembros de su tribu a sus actividades cotidianas relacionadas con el sustento y el abrigo. Este personaje, muere, sin embargo, una de las leyendas contadas y la cual se ha mantenido por generaciones es la que este ser, para seguir perpetuando su bondad, los dioses de esas tribus, trasmitieron su espíritu a uno de los árboles más grande de ese ecosistema.
El propósito de ello, era que esa vegetación absorbiera las bondades de ese ser etéreo y pudiera otorgar bienestar a los pobladores y esto, se hacía a través de lo que ese follaje ofrecía a las mujeres de esa región, lo cual era ropa térmica, cunas y otros utensilios para llevarlos a su vida y utilizarlos para solventar sus necesidades. Sin embargo esta actividad no se hace de forma desnuda acudiendo al lugar, cortar la corteza , recogerla, procesarla y que la población la utilice, sino se gesta toda una narrativa ritual, en donde tres generaciones de mujeres -abuela, madre e hija- quienes al acudir al bosque, se paran enfrente del cedro rojo (Thuja plicata) y cada una realiza un oración, la cual pide permiso a la planta, a los espíritus de la floresta y en general a ese ecosistema para recoger del lugar los materiales orgánicos con los cuales sostener a las familias. En ese sentido:
Un mito de los pueblos de la costa Salish nos cuenta que el Gran Espíritu creó este árbol en honor a un hombre que siempre ayudaba a los demás. El cedro rojo, por tanto, ayudaría eternamente a las comunidades. Existen múltiples ejemplos sobre las relaciones entre el cedro y los pueblos nativos. Por ejemplo, se sabe que las mujeres recolectaban la corteza de los cedros en una actividad que reunía a distintas generaciones (abuela, madre e hija) y, una vez que encontraban el árbol que sería aprovechado, se paraban frente al gigante para orar antes de arrancar su corteza, la cual tendría los más diversos usos (cobijas, sombreros, ropa térmica, forros de cunas y almohadillas menstruales, entre otros). Fue esta relación tan estrecha de interlocución y cuidado mutuo la que caracterizó el aprovechamiento y conservación del cedro rojo por parte de los grupos indígenas en el Pacífico noroeste. (Deschamps, 2019, p. 1)
En ello, no sólo se genera otra relación con lo otro (árbol, bosque y lo ecológico), sino también lo hacen de modo en que transformen la corporeidad del árbol, de acuerdo sólo a lo que están solicitando o requiriendo en ese momento. Por tal motivo, no tienen -aunque no se cumple esto en todos los casos- una concepción vinculada a la sobreexplotación del bosque, a través de usar, rentar o vender el follaje para recurrir a la figura de la comercialización como garante de la vida económica y social de su comunidad, sino equilibrio entre ellas y su entorno, lo cual también en ejercicio de entendimiento con la frondosidad.
Morin, E y Hulot, N. (2008). El año I de la era ecológica. Paidós.
Miguel Ángel Maciel González es licenciado en Periodismo y Comunicación Colectiva y posgrado en Sociología y es colaborador de Pedagogía. Además, es colaborador para Revista Razón y Palabra, Angel Metropolitano y Enpoli. Tiene más de 10 libros como coautor principalmente en temas de ciencias sociales, comunicación y tecnología desde un enfoque crítico.
Con la entrada del nuevo siglo, en el Nuevo Xochimilco acababan de firmar una reforma para convertir esta ciudad flotante en un centro de investigación biotecnológica, donde científicas y hackers trabajaban juntas para descubrir nuevas formas de vida sostenibles.
Era la habitante más anciana del pueblo y poseedora de la chinampa con mayor abundancia y riqueza de nutrientes. En el siglo pasado, trabajé en Michigan dentro de una investigación para comprender las propiedades curativas de los THC modificados. Durante la investigación, descubrí un tratamiento que podía curar enfermedades crónicas y regenerar tejidos dañados. Esto llamó la atención de la empresa farmacéutica Pfizer. Sabía que con ese tratamiento podrían controlar a la población y aumentar significativamente las ganancias de estas corporaciones, así que decidí huir a Nuevo Xochimilco, donde viví la mayor parte de mi vida. Después de eso, el pánico se volvió mi amigo durante largos años y rara vez veía a alguien que no fuera Don Miguel, el señor que me traía víveres. Con el tiempo, la gente empezó a creer que había abandonado mi chinampa y pronto circularon rumores de que mi casa era un laboratorio clandestino donde se realizaban experimentos con plantas transgénicas y simbiosis que alteraban la conciencia humana. Con el avance de las tecnologías agrícolas, las chinampas comenzaron a modificarse para crear un ecosistema biotecnológico. Las crisis ambientales derivadas de la falta de agua habían llevado a depender de cultivos genéticamente modificados para sobrevivir, así que estas chinampas eran perfectas como granjas biónicas con sistemas autosuficientes de producción de alimentos. Pero esto no fue lo único que trajo la entrada del nuevo siglo. Con el cambio de reformas, también se había legalizado la marihuana. Los cultivos independientes habían modificado cepas de THC con raíces que absorbían residuos tóxicos, pero en un accidente las cepas se mezclaron con tejidos orgánicos modificados. Cuando esta cepa salió al mercado fue tan adictiva que al mínimo contacto el cuerpo desarrollaba una brutal dependencia.
El Nueva Xochimilco se había infectado de marihuanos por accidente, pero en el intento de regular las ventas, sólo conseguían la furia de la gente. El gobierno estaba desesperado así que alguien les dijo que yo podía ayudarles y días después recibí una llamada:
-Necesitamos tu ayuda, esta situación se sale de nuestras manos. Si esto sigue así, puede que haya personas infectadas con el THC potenciado que altera su metabolismo y los vuelva dependientes.
-Mmm…por lo que puedo ver parece que la inhalación de ciertos compuestos hace que los sentidos de los marihuanos se intensifiquen, pero a cambio desarrolla adicciones y conductas irracionales.
Alguien muteó la llamada y pusieron música de elevador unos cuantos segundos.
-A cambio de tu ayuda te ofrecemos privilegios especiales: tratamientos médicos exclusivos, residencias en sectores seguros de la ciudad, inmunidad y acceso a información clasificada.
Esa era muy buena oferta así que acepté.
-Está bien, los ayudaré. Hoy mismo haré algo.
Esa noche salí, las luces led que equipaban la parte de abajo de mi trajinera hacían juego con el reflejo del cielo y las estrellas en el lago. Al entrar a las calles del centro, prendí un porro. La cosecha que tenía era una combinación de una cepa prehispánica con toques de hojas de árboles bioluminiscentes que purifican el agua y absorben la radiación ambiental. La propulsión eléctrica de mi trajinera permitía una navegación rápida y silenciosa mientras el humo de mi porro llenaba los canales pluviales. Cuando se acabó el cigarro me dirigí hacia mi chinampa. No fue ninguna sorpresa darme cuenta de que una estampida de marihuanos venía detrás de mí encantados por los efectos. Al llegar a mi chinampa salí de la trajinera y los invité a usarla mientras le daba un cigarro a cada uno y cuando el último lo prendió, la trajinera se hundió.El gobierno del Nueva Xochimilco podía estar tranquilo, los marihuanos se habían ido.
Meses después me diagnosticaron cáncer de piel terminal a causa de una exposición prolongada de sustancias químicas durante mis primeros años al salir de la carrera. Los medicamentos eran demasiado caros y mi seguro no alcanzaba a cubrirlos. Para mi suerte, los tratamientos de cáncer eran parte de los tratamientos médicos exclusivos que me había ofrecido el gobierno meses atrás. Mandé correos a las universidades, centros de investigación y empresas farmacéuticas explicando mis situación y diciendo qué medicamentos requería. Pasaron dos semanas y ninguna de mis solicitudes fue atendida así que acudí con el gobernador, pero no me dejaron verle. Pronto también noté que habían bloqueado el acceso a internet alrededor de mi chinampa. Cuando fui consciente de que me habían engañado y ahora se negaban a cumplir su parte del trato me enfurecí. Definitivamente no me iba a quedar con los brazos cruzados viendo cómo se reían de mí. Estaba enferma y ya no tenía nada qué perder entonces retomé un proyecto que estaba desarrollando para el gobierno hace un par de décadas con el fin de controlar a cierto sector de la población, pero esta vez sería diferente.
Empecé haciendo un cambio genético a tres plantas de marihuana. Primero las examiné para determinar qué cambios podía hacer y cuál sería la técnica de edición, después preparé las células que iba a editar. Con las células listas, introduje CRISPR-Cpf1 para cortar el ADN. Así desarrollé una nueva variedad resistente a la contaminación y a cualquier toxina que tenía la capacidad de bajar la actividad de la corteza prefrontal activando la amígdala y el núcleo accumbens, es decir, el THC activaba la respuesta de estrés en el cuerpo liberando cortisol y adrenalina desequilibrando la regulación emocional. El olor de esta cepa combinada con toques de vainilla, chocolate y frutas era delicioso para los infantes del Nuevo Xochimilco.
Hice un cigarrillo con pétalos de rosa que estaba guardando para una ocasión especial y esperé a que se hiciera de noche. Otra vez, me subí a mi trajinera, pero esta vez no encendí las luces que se reflejaban en el lago. Llegué al centro y prendí sigilosamente mi cigarro, el olor era encantador, tan dulce. Fui ahumando cada canal por el que pasaba hasta que se terminó el cigarro y regresé a mi chinampa. No esperé mucho cuando llegaron cientos de infantes buscando aquel olor que tanto les gustaba. Los invité a pasar a la casa y cerré la puerta. A la mañana siguiente, las madres buscaban a sus hijas e hijos. Don Miguel, que había visto todo la noche anterior, les dijo que yo los tenía encerrados en mi chinampa dentro de la casa, pero nadie se atrevía a ir por los rumores que habían escuchado. Temían perder el control o tener algún efecto secundario a causa de la alteración de la conciencia humana por las sustancias de las plantas transgénicas que pensaban que tenía. El gobierno no tardó en restaurar las conexiones de internet alrededor de mi chinampa y pronto me contactaron para ofrecerme los medicamentos que necesitaba, sin embargo ya era tarde. Los medicamentos ya no me harían efecto y los niños se habían convertido en híbridos biotecnológicos que ya no obedecen a los gobiernos humanos a causa de la alteración irreversible de las respuestas de estrés en el cuerpo.
Alexia Joana Ovando Márquez, es una joven escritora mexicana de 23 años, su trabajo es multidisciplinario. Tiene un blog feminista: https://feministaqueexplota.blogspot.com/ Cuenta con cursos en Autoetnografía feminista, Escritura creativa, Escritura de novelas, Narrativa y cuentos. Además ha sido asistente de investigación y colaboradora en la elaboración de la página web de Sociología Urbana en la UAM-Acapotzalco y becaria en la Escuela Nacional de Antropología e Historia. Creación de la página web de etnología, creadora de contenido, administración de redes sociales.
La coyuntura intencionalidad y en nuestro país, me llevó a buscar “fake news y género”, encontrando un documento que lleva justo este nombre, con fecha de 2018, presentado por Tania Castaño como trabajo de grado en comunicación visual para la Universidad de Barcelona, del que he podido aprender algunas nociones fundamentales para poder comprender nuestra realidad digital, mismas que reflexiono y describo en dos breves apartados.
Noticias falsas y realidades alternativas
En 2017 comienza a utilizarse el término Fake news, para referirse a las noticias falsas que comenzaron a tener relevancia a nivel global gracias a la rapidez de los medios de comunicación digitales de nuestra posmodernidad. En el mismo tenor, y a propósito del primer periodo presidencial de Donald Trump, la noción de realidades alternativas, pudiendo ser vistas como una relación entre lo falso y los discursos alternos donde verdad y mentira se fusionan o difuminan, para Elena Álvarez Mellado (2017) “(...)ya no son los hechos los que desmontan o corroboran las afirmaciones, sino las afirmaciones las que supuestamente construyen unos hechos que están más allá de la verdad y la mentira. Y cuando el discurso no puede cambiar los hechos, crea “realidades alternativas”(...)”, encontrando su nicho generalmente en la población usuaria promedio. Ante la falta de información o tergiversación de la misma, suele esperarse que la población lectora dedique parte de su tiempo en buscar otras opiniones y fuentes que comprueben o desmientan lo que leen y pueden llegar a creer, pero, según Nicole Cooke (2017) y varios estudios al respecto, lo más probable es que muchas de esas personas sigan apostando a sus creencias, incluso si descubren que lo que creen, es erróneo o falso. La era de la post-verdad, que para Ramón Jordi Moles Plaza (2017), es la base conceptual que sirve como proceso institucional de una verdad fraudulenta, construída, dirigida a una ciudadanía acrítica, que llama post ciudadanía.
Pensar en los antecedentes para poder articularlos con el futuro
El legado emancipatorio del modernismo, ha contribuido con pautas que recuperan la ética y análisis crítico que alientan la idea de cambio social progresivo pueden seguirse hermanando con la potencia de la búsqueda y deconstrucción según Christine Morley y Selma Macfarlane (2012), misma que agregaría, ha sido una de las grandes aportaciones de la epistemología feminista en cualquiera de sus vertientes para desmontar construcciones sociales del género, y la aparente neutralidad y universalidad inapelable que defiende y legitima el sistema, mismos que hoy día son parte de los obstáculos para dicha emancipación. Otro elemento es la mirada de vuelta a la comunidad global, colectividad e individualidad de hacer lo que esté en las propias manos para nombrar violencias de todo tipo y demandar resoluciones/justicia social.
¿Qué podemos hacer al respecto?
Desarticular la post-ciudadanía. Antes de aseverar, re-publicar, citar o reproducir, Castaño aborda el fact checking, o contrastación de la información como medida necesaria para aplicar a todo lo que se presenta en los medios de comunicación digitales previos a que sean publicados, pero como en nuestro tiempo, ya no necesariamente hay una revisión previa o filtro, pues queda en manos de quien la consume. Cuando los temas sean más complejos y especializados más allá de los medios, un fact checking externo, que consiste en la consulta a especialistas, fuentes directas, población testigo, sobrevivientes, etcétera. El fact checking interno, sería tener en cuenta los recursos utilizados, en términos de musicalidad, imágenes o montajes que muestran las noticias para ser percibidas, si son noticias o textos, desarrolla algunas técnicas que vale mucho la pena describir para descubrir el nivel de falsedad de las publicaciones de cualquier tipo:
a) Titular, donde se afirma algo que de no leerse el cuerpo de la noticia, no se desmiente, (lugar también desde donde puede observarse la postura e intención de quien escribe)
b) Definición, cuando el análisis se basa en definiciones/abordajes incorrectas o parciales del tema en cuestión,
c) Análisis de datos, con fuentes inexistentes o bien de instituciones reconocidas, pero que han sido interpretadas de forma errónea o parcial para poder ser tergiversados,
d) Descontextualización (o falta de contexto) de la información en favor de la línea de pensamiento de la autoría, por último,
e) Invención, donde la información no puede ser sostenida porque carece de rigor, e incluso puede ser una mentira.
Algunos discursos de género propiciados por datos falsos son la violencia de género cuando quiere abordarse como violencia común que afecta por igual, omitiendo todos los tipos de violencia, cuyo extremo es el feminicidio, la inexistencia de la brecha salarial descontextualizando la existencia de roles y diferencias en términos de raza, clase y género, la falsedad de la mayoría de denuncias por violencia de género (cuando existen medios institucionales y ciudadanos para confirmar lo contrario), y anunciar que no es necesario el uso de la “e” porque pronombres como “el, los, ellos” y sus sufijos incorporan a la totalidad de la población, además de que crean una “ideología de género” en nuevas generaciones; aún cuando sean las mismas instituciones y personas que se pronuncian por el uso correcto de la gramática (binaria), legitiman la adhesión de nuevas expresiones al diccionario, la certeza del cambio constante del lenguaje de acuerdo a las necesidades de la población. Catalogar a las mujeres como feminazis, porque escucharon por ahí que podía ser un calificativo peyorativo, sin reflexionar sobre el contexto histórico real, criticar la iconoclasia bajo la idea del “vandalismo”, mismo término que descontextualiza la protesta y arte urbano central y periférico. ¿Qué otras violencias y falsas noticias puedes nombrar?
Referencias
Castaño Ramos, Anaïs Tania (2018). Fake news y género: la influencia de la información falsa en la opinión pública sobre género. España: Universidat de Barcelona, diposit digital.
Cooke, Nicole. (2017). Post-truth, truthiness, and alternative facts: Information behavior and critical information consumption for a new age. The Library Quarterly: Information, Community, Policy, 87(3), 211-221. https://doi.org/10.1086/692298
Angélica Araceli Meneses López es mexicana, economista, diplomada en Economía y Negocios Internacionales por la Facultad de Estudios Superiores Aragón (FES Aragón), especialización en Desarrollo Social por el Posgrado en Economía, maestra en Estudios Latinoamericanos por la Facultad de Filosofía y Letras (FfyL), todas integrantes de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Experiencia en organizaciones sociales y perspectiva de género a partir de generación de la generación de instrumentos cualitativos y trabajo en campo para asociaciones de la sociedad civil, instituciones públicas y académicas. Actualmente doctorante de la Unidad Académica en Estudios del Desarrollo por la Universidad Autónoma de Zacatecas (UAZ). Intereses de investigación: feminismos, género y política social.
La búsqueda de la vida buena siempre ha sido un motor para nuestra especie. Desde las primeras migraciones transcontinentales que hicieron que nos expandiéramos desde el continente madre hacia otros continentes en la búsqueda de mejores tierras para lograr el autosustento; hasta la actualidad, en que el nuevo orden geopolítico internacional busca ajustarse a partir de la pugna entre las tres potencias tecno militares, y tecno económicas del mundo; a saber, USA, Rusia, y China, que no sólo mantienen la pulsión del poder buscando la hegemonía en estos campos, y otros tantos; sino que además, plantean la posibilidad de lo que podría ser la siguiente gran migración que modifique a la especie, la migración transplanetaria, que le permita a la humanidad la continuidad de la vida en el cosmos galáctico. Como se puede ver, la pulsión por la continuidad de la vida, ha sido el elemento primordial para hablar de la vida buena.
Una tradición mistérica de la antigua Grecia llamada la tradición órfica pitagórica, que recoge y sintetiza el mito de Orfeo, un mito iniciático, que plantea la posibilidad de la continuidad de la vida para los iniciados a estos misterios, quienes pueden liberarse del ciclo continuo de vidas corrompibles para ascender hacia la inmortalidad divina; se une a la tradición Pitagórica, inaugurada por Pitágoras de Samos, quien en el siglo VI a.C. no sólo era considerado un gran matemático, sino un gran maestro espiritual, que planteaba que el universo se movía de forma armónica bajo tres principios numéricos a modo de arquetipos fundamentales o principios universales.
El primer arquetipo fundamental o principio universal, es la Mónada, representado por el número 1. Representa a nivel ontológico o metafísico, el origen creacional de todo lo existente, por ello, puede considerarse en una perspectiva místico religiosa, como el padre creador de todo orden cósmico. La primera sustancia creadora desde donde todo emerge. También puede verse, en el orden del conocimiento, como la tesis principal. El primer enunciado con sentido y significado, es decir, aquella predicación que postula lo inteligible, lo que se puede conocer; o bien, lo que es susceptible de ser conocido. La metáfora del sol, como poder lumínico que ilumina lo real, es bastante fiel y podemos quedarnos con ella para entender este primer movimiento.
Posteriormente, ocurre un segundo movimiento, que surge de esta primera manifestación, es el arquetipo fundamental o principio universal de la Díada, representada por el número 2, que representa la disolución del uno primordial, para que prevalezca la confrontación por medio de la dualidad. Se puede ver también bajo la figura de la madre, o bien, la segunda sustancia que se extiende en el universo para reconfigurar y refundar nuevas realidades, que en primera instancia se oponen al orden primordial. La figura en el orden del pensamiento es el de la antítesis como un enunciado negativo, que es contradictorio de la primera predicación, o afirmación. Podemos plantearlo, en términos metafóricos como la aparición del mal, de la oscuridad, y la corrupción del bien primigenio. Es el momento de la caída del primer momento creacional.
Por último, aparece el último movimiento, la aparición del arquetipo fundamental o principio universal llamado la Tríada, representado por el número 3, un número sagrado, de unidad, que representa al hijo, y que se puede ver como la síntesis, la recuperación de la unión primordial, en tanto restauración y redención del universo. Es la posibilidad de la continuidad de la vida, por medio, del retorno al padre generador del cosmos para que con ello la reconciliación universal se haya completado.
La tradición mistérica brevemente enunciada, es recogida por el filósofo Platón, en particular en su obra de la República, en donde plantea una visión muy parecida a la órfica pitagórica, cuando señala la correspondencia de esta visión con lo que él considerará es una ciudad buena. Así, pues, para que esta correspondencia suceda, se ha de respetar el orden órfico pitagórico que hemos enunciado anteriormente. El número 1, es representado por el padre, y representa a la facultad de la razón, y por ello, tiene la capacidad de buscar el bien de forma intelectual. Para Platón, esta es la función principal de la máxima autoridad y del gobierno. Quienes se educan y trabajan para lograr desarrollar las capacidades intelectuales y de autoridad tienen un alma de oro. El número 2, representado por la madre, tiene la función de ser una clase auxiliar de la clase política en el poder, por ello, se encarga del cuidado y protección de la ciudad. Su elemento representativo es la facultad de la voluntad. Las personas que se han preparado desde niños para llevar a cabo estas funciones tienen un alma de plata. El número 3, representado por el hijo, implica que, en el último nivel de la organización política de una ciudad buena, está el pueblo, representado por todas las clases productoras, artesanos, comerciantes, labriegos, etc. En este nivel aparece la facultad del deseo como la nota característica de las clases sociales que tienden a dejarse mover más por sus deseos de acumulación de riqueza, que, por la voluntad o la razón; por ello, les recomienda la moderación y la templanza, para evitar caer en la hybris, o la intemperancia, o desmesura, la cual alteraría el orden y la armonía tanto en la arquitectura de sí mismo, como también en el orden arquitectónico político y social, así como la propia arquitectura del cosmos. Su alma si es adecuadamente trabajada por la templanza y prudencia, es de bronce; pero si son arrastrados por el tsunami de todas las pasiones mundanas, su alma se torna de hierro, el menos noble de los metales.
En otra de sus obras, llamada el Fedro, Platón, usa la alegoría de la carroza alada, usando también los tres elementos de la tradición órfica pitagórica. El cochero o jinete, llamado el auriga, es el que tiene el máximo poder sobre la carroza, es el que guía la carroza, representando a la razón como la que puede visualizar el mejor camino a seguir en la búsqueda de la vida buena, es decir, la vida divina. La voluntad, como cualidad subordinada a la razón, es representada por un noble caballo blanco que por naturaleza tiende a lo divino; y el deseo, como la cualidad final, es representado por un brioso caballo negro, que por naturaleza tiende hacia lo mundano. Si la razón conduce y gobierna con firmeza a la voluntad y el deseo, entonces se puede alcanzar la vida buena; pero si la razón no gobierna, o renuncia a su potestad, si el principio de jerarquía, de poder y de mando, se altera, por ejemplo, que el brioso caballo negro sea el que impera de forma desbocada, entonces, no se puede conducir la carroza hacia la vida buena, la vida excelsa alcanzada sólo por los dioses, y más bien, se habrá de seguir el ciclo continuo de rencarnaciones constantes en el mundo de los hombres en donde impera la ley de los deseos mundanos.
Como se puede ver, para Platón, las tres cualidades o atributos órfico pitagóricos, están además de instaurados en el orden del universo, lo están en el orden de la ciudad, y al mismo tiempo en el orden de la persona. El que se respete esta jerarquía, este principio de poder, sólo es posible por la armonía; podría decirse por ello, que la armonía es el elemento real, que hace que el bien florezca, y con ello, la justicia impere. Así, pues, la justicia social, política, económica, están alienadas a un orden cualitativo universal que no se puede alterar bajo riesgo de penas y sufrimientos, dentro del ciclo continuo de rencarnaciones sin fin.
Además, seguir este orden jerárquico implica no sólo estar armonizado interiormente a nivel personal, poniendo en orden las facultades mencionadas, la del intelecto, la voluntad, y los deseos, que son arquetipos fundamentales; sino también implica estar armonizado políticamente y socialmente, dentro de lo que podríamos llamar una adecuada organización del trabajo, en donde cada cuál desempeña sus funciones de acuerdo a sus capacidades, o al tipo de alma, o psicología personal que se tiene, contribuyendo a la armonía social y política de la ciudad, sino que, principalmente con ello, se estaría reproduciendo la arquitectura del orden órfico pitagórico en armonía también con en el nivel cósmico, en tanto se siguen sus tres principios universales.
Jorge de la Torre es licenciado en Sociología con la terminal en Estudios Ibérico Latinoamericanos. Tiene una especialidad en Antropología y Étic, una maestría en Filosofía y Ciencias Sociales y un Doctorado en Ciencias Sociales.
A partir de la llegada del presidente Donald Trump (20 de enero de 2025) la economía mundial ha sufrido escenarios de incertidumbre económica-financiera. Es un hecho la pérdida de hegemonía de Estados Unidos. China lleva décadas con altos niveles de crecimiento económico, el promedio del producto interno bruto en los últimos 15 años (a partir de 2010, hasta 2024) es de 6.7%, es decir, más de 2.5 la tasa de crecimiento promedio de las economías que componen el G7 (Estados Unidos, Reino Unido, Italia, Japón, Francia, Alemania y Canadá).
Con el resurgimiento del país asiático, se ha roto el mundo unipolar, pasando a una multipolaridad que es caracterizada por el predominio de Rusia en la parte militar, China en la tecnológica-económica y Estados Unidos en la financiera; así como regiones con un crecimiento sostenido y de largo plazo como es el sudeste de Asia, contrastando con la debilidad de la Unión Europea, así como la llegada de gobiernos progresistas en América Latina (que no terminan de consolidarse) o la rebelión de Sahel en la región del África Subsahariana contra el dominio europeo (particularmente de Francia).
La guerra Rusia versus Ucrania-OTAN provocó una serie de alzas en materias primas como son granos, fertilizantes e inestabilidad en energéticos, siendo la Unión Europea el principal afectado, en particular, Alemania, quien ha sufrido un periodo importante de bajo crecimiento económico.
Ante este escenario, la llegada de Trump, ha intensificado la inestabilidad, a partir de la aplicación de aranceles al comercio de mercancías. Lo anterior ha ocasionado caídas en las bolsas de valores, volatilidad en los tipos de cambio y, por tanto, enormes pérdidas a las empresas a nivel mundial (y efectos serios en la sociedad en su conjunto). Lo anterior ha afectado el mercado de bonos, provocando un alza en la tasa de interés de los mismos, por tanto, se corre el riesgo de generar disminuciones en la inversión, empleo y el crecimiento económico en los Estados Unidos.
Como resultado de estas acciones, el gobierno de Trump a pausado por 90 días (9 de abril de 2025), la imposición de los aranceles, es decir, ya sea por presiones, indecisiones o cualquier otra razón, la economía mundial está siendo afectada. El caso de China es particular, porque sólo a ellos se les seguirá aplicando un arancel de 145% a los productos chinos comercializados. Mientras tanto la respuesta del gigante asiático ha sido de imponer un arancel del 84% al comercio de Estados Unidos. La política de Estados Unidos para hacer frente el poderío chino es mediante imposición de aranceles, una estrategia poco efectiva.
Lo que hace distinto a China de Estados Unidos es que ellos están firmando acuerdos de intercambio comercial y aumento de infraestructura a partir de la iniciativa la Franja y la Ruta, que no es otra cosa que la inversión en transporte e infraestructura en diversos países del mundo, estimulando el crecimiento en dichas naciones (claro, no esta exenta de polémicas como es el aumento del endeudamiento o la apropiación de la infraestructuras creadas), Mientras que Estados Unidos, históricamente ha buscado, por todos los medios desestabilizar regiones mediante golpes de Estado, apoyo financiero/logístico a políticos afines a sus intereses o crear caos por medio de conflictos armados, el último caso es Ucrania, en donde busca apropiarse de las denominadas tierras raras (elementos o materias primas) las cuales son utilizadas para la fabricación de nuevas tecnologías y/o para la industria moderna.
Por tanto, los aranceles son un instrumento utilizado, en este caso particular para provocar caos e incertidumbre, cuya finalidad es crear condiciones para que Estados Unidos vuelva al escenario como la principal potencia, sin embargo, en un mundo multipolar, es difícil alcanzar tal objetivo.
Roberto Soto Esquivel es Doctor en Economía egresado del Posgrado de Economía de la Universidad Nacional Autónoma de México. Actualmente es Profesor-Investigador de la Unidad Académica en Estudios del Desarrollo de la Universidad Autónoma de Zacatecas (UAZ). Realizó una Estancia Posdoctoral en el Centro de Estudios de Administración de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM. Miembro de la Red Iberoamericana de Estudios del Desarrollo (RIED) y del Sistema Nacional de Investigadores. Su línea de investigación general es la economía financiera; y líneas particulares como: microfinanzas y análisis del sector financiero internacional.
Cuando creció, el niño cumplió con lo que el ratón había prometido. Los árboles poblaron de nuevo las laderas de la montaña. Regresaron los animales del bosque. Los suelos volvieron a ser fértiles…
“El ratón y la montaña”, Antonio Gramsci.
Una aventura fantástica para encontrar a Leotolda, una elefanta que quiere jugar con sus amigos y primos, una mamá que se transforma en dragón, un cerdo que engaña al zorro, una y mil maneras de atrapar estrellas, un grúfalo que no es más que una quimera, la peor señora del mundo, una rana que no quería ser una rana, unas zanahorias que engañan al conejo, un gato sin nombre, una manta que se vuelve un botón.
Definir la literatura infantil puede resultar una tarea tan compleja como lo es para cualquier tipo de producción artística, porque con la intención de ubicarla en categorías se termina abriendo más preguntas de las que se intenta responder. Desde algunos lugares la literatura infantil es definida como el tipo de producción que agrupa textos, creaciones artísticas literarias que pueden estar integradas con imágenes o ilustraciones, además de un lenguaje particular de sencilla comprensión dirigido a niñxs con una composición específica. Además, deben de tener una intención de entretener e incluso deberían de contar con un mensaje en forma de una lección sobre el bien y el mal.
Si seguimos estas ideas entonces tendríamos que cuestionarnos qué hace que un escrito esté dirigido a niñxs. No sólo hacemos suposiciones adultocentristas que asumen que lxs niñxs comprenden mucho menos, que no tienen acceso a un tipo de lenguaje al que solo lxs adultxs pueden acceder. Pasamos por alto producciones bellísimas como la autobiografía “Jacominus Gainsborough”, o textos de guerras como “Colas de sueños”, incluso textos sin texto como “El granjero y el payaso”, o poemarios como “Ema y el silencio”, “Un abrazo” o “Pájaro del alma”.
Asumir además que la literatura infantil tiene una función explicaría por qué son lxs docentes quienes escogen las lecturas que se revisan en las escuelas, limitando las posibilidades que tiene un texto de ser una y mil cosas en su lectura. La función no es solamente entretener, sino que entre sus páginas y líneas encuentren referentes sobre su vida, sobre sus aspiraciones y un mundo digno de habitar y construir, tal como nos invitan narraciones como “El ratón y la montaña”, o “Mounstro azul” y su amigo “Rana de tres ojos”, o “Lo que construimos”, y la increíble hazaña en “Wangari y los árboles de la paz”.
Para algunxs la peculiaridad de la literatura infantil tiene que ver con características como lo maravilloso, pensado esto como algo fuera de lo común, pero con elementos cotidianos: eventos que no pueden ser explicados fácilmente y que les invita a preguntarse cómo, por qué y qué hacer; como en “Cómo atrapar una estrella”, o “¿Dónde está la luna?”, “Salvemos a nuestros monstruos”. ¿Pero no son éstas características propias de muchísimas producciones literarias dirigidas a todo lector? Tal vez no nos vendría mal escuchar y leer de vez en cuando historias con personajes de otro planeta que habitan en nuestras casas, o hazañas tan fantásticas como en las que andamos todos los días, y entonces no nos quede más que llevar la literatura infantil a algo más que textos entretenidos para edades de 0 a 10 años, sino claves para habitar infinitas posibilidades de increíbles maneras.
Victoria Giles Mercado es docente y practica el psicoanálisis en la Ciudad de México. Estudió Psicología, posteriormente una maestría en Teoría Psicoanalítica y una licenciatura en Educación. En el ámbito cultural ha participado en el programa de animación a la lectura en la Feria Internacional del Libro Infantil y Juvenil en la Ciudad de México. Asimismo, ha colaborado en publicaciones del colectivo Antígonas, en la revista Parábola de la Sociedad de Alumnos de Literatura Latinoamericana de la Universidad Iberoamericana, y en el portal Malvestida.
En 1784, el filósofo alemán Immanuel Kant, escribió ¿Qué es la ilustración?, ahí había acuñado la siguiente reflexión “ten coraje de valerte de tu propio entendimiento!”. Esta sentencia, era una de las primeras en la historia de la modernidad temprana, donde se enmarcaba los ideales de progreso y emancipación que marcarían no sólo el sentido de su tiempo, sino también la ruta por la cual el ser humano lograría su mayoría de edad, consolidaría un régimen político de garantías para todos y permitiría construir uno de los anhelos más importantes; una sociedad buena.
Para ello, se gestó el programa político de la democracia liberal, la cual aseguraba el pleno ejercicio de las libertades y derechos de la naciente ciudadanía, mediante la construcción de un estado de derecho, quien no solamente estaba dividido entre tres poderes para garantizar su equilibrio y prevenir el abuso y/o la imposición de uno de ellos, sino también implicaba el pleno respeto a las decisiones autónomas de los gobernados.
No obstante, con el pasar del tiempo y la consolidación del capitalismo industrial, estos principios filosóficos y políticos, se eclipsaron debido a que ese sistema económico y cultural, buscaba cosas contrarias a esa forma estatal. Así en vez de otorgar un principio de justicia y reparto equitativo del salario y los bienes, el capital se orientó a concentrar la riqueza, a la especulación financiera y al entrenamiento de cuerpos y subjetividades para ser organizados en formas de explotación selectiva, la cual iba desde la expropiación de tierras, convertir a los dueños de ellas en obreros, hasta encerrarlos en las fábricas; uniformizar sus actos, someterlos a una rutina y eliminar su conciencia como seres humanos y trabajadores. Todo ello a partir de un modo de vida vinculado a la producción, el apoderamiento de la plusvalía y el ascenso de un sistema de vida reducida a la posesión económica y material.
Más de un siglo después de estas circunstancias, la penetración del capitalismo en la proliferación de este estilo de vida, más la precariedad en los contratos de las personas, generó que muchos de ellos, decidieran mejor pasarse al ámbito delictivo para gozar lo que sus patrones no les había otorgado y lo cual consistía en un mejor sueldo y por supuesto hacerse de los satisfactores materiales porque eso les daba la felicidad.
Eso implicó para este periodo en México, la aparición de dos fenómenos; la figura masculina del endriago (Valencia, 2016), quien sin contemplaciones afectivas y éticas, secuestraba, torturaba, asesinaba a personas con el único fin de obtener una riqueza prometida, lo cual representa una concepción donde la vida humana representa un fenómeno objetual, el cual puede eliminarse en cualquier momento, como lo visto en el caso de Teuchitlán, donde las ropas, los restos óseos y las cartas de los criminales encontradas, representan no sólo barbarie, sino la encarnación de la lógica del capital quien se aprovecha de la precariedad de los individuos usurpando sus cuerpos para usurpar otros. Esto remite precisamente al fenómeno de la violencia extractiva donde víctima y victimario son despojados de su mismidad identitaria, desubjetivados para reordenarlos en el orden semántico de la crueldad y la tensión:
En este sentido, la subjetividad que se produce en el dispositivo de extracción es en realidad una desubjetivación, una falta de sentido que se observa en el horror producido; en las formas de dar muerte, en la desensibilización que muestra en el goce que produce. (Fuentes, 2021, p. 72)
Sin embargo, este ejercicio de hegemónico sobre la corporalidad y las aspiraciones humanas, no es el único, también la misma comunicación pública a través del discurso televisivo, ha gestado al menos dos prácticas para promover ese sentido de destrucción de las narrativas particulares sobre todo de quienes fueron privados de su libertad.
La primera, remite como a través de contar las historias de los asesinados, se pretende no sólo imponer una visión/versión de lo acontecido, con el fin de controlar lo significado por la opinión pública para hacerla ver como verdad, en detrimento de otras posibilidades de observar de contar lo sucedido, sino también administrar los signos de tal manera que puedan crear en la teleaudiencia un sentimiento de temor y angustia para proferir cierta parálisis social:
La circulación del miedo, de la angustia o del pánico que constituye la atmósfera y la tonalidad en las que están inmersas nuestras sociedades “de la seguridad pública”, se activa por medio de máquinas de signos que no van dirigidos a la conciencia, sino directamente al sistema nervioso, a los afectos, a las emociones.
En lugar de estar centradas en la lengua, las semióticas simbólicas del cuerpo son actividad como tal por la producción industrial, maquínica, no humana de imágenes, sonidos, palabras, intensidades, movimientos, ritmos, etc. (Lazzarato, 2012, p, 717)
Finalmente, esta necrosemiosis, se acompaña de otros intentos de la televisión y es que, al mostrar las imágenes de los huesos triturados y las armas, también el público recree en sus mentes los chasquidos de los disparos y/o, los gritos de los secuestrados y/o la acústica de los cuerpos mutilados en una forma atroz de un capitalismo sonoro. Tales escenas nos recuerdan la posibilidad de reorganizarnos como sujetos de a pie para crear un sistema de vida el cual no sólo no nos carcoma la piel, sino también las entrañas del espíritu.
Referencias bibliográficas:
Fuentes Díaz, A. (2021). Fuerzas de trabajo excedente y destrucción corporal: una
nueva morfología de la violencia en México. En M. E. Sánchez (Coord.), Desgarramientos civilizatorios. Símbolos, corporeidades y territorios (pp. 53-77). Ausal.
Lazzarato, M. (2012). El funcionamiento de los signos y las semióticas en el
Valencia, S. (2016). Capitalismo Gore. Control económico, violencia y narcopoder.
Paidós.
Miguel Ángel Maciel González es licenciado en Periodismo y Comunicación Colectiva y posgrado en Sociología y es colaborador de Pedagogía. Además, es colaborador para Revista Razón y Palabra, Angel Metropolitano y Enpoli. Tiene más de 10 libros como coautor principalmente en temas de ciencias sociales, comunicación y tecnología desde un enfoque crítico.
El desprecio a la figura de las lesbianas y su subversión al sistema capitalista y patriarcal
Por: Andrea Navarro Abitú *
La figura femenina es subversiva por sí misma, en un sistema masculino, ser mujer en un mundo de hombres es tan incendiario como ser lesbiana en una realidad heterosexual. La lesbiana es la otra, no sólo desde la visión de ellos, también desde la mirada femenina heterosexual, son todo lo que contradice al sistema patriarcal predominante, al varón le asustan porque se salen de todas las jaulas que han tratado de imponerles a lo largo de la historia, no acatan el mandato de feminidad, no cuidan de ellos y mucho menos, los aman.
La lesbiandad ha sido una oponente silenciosa, las mujeres que aman a otras lo han hecho y siguen haciéndolo muchas veces, en secreto, la poeta lesbiana Tatiana de la Tierra escribe «el camino hacia el lesbianismo implica renunciar al camino que ya estaba escrito. todo lo que debería ser y hacer se reemplaza con todo lo que da la gana. en el fondo, ser lesbiana es un cambio de mano del poder. es cierto que el poder siempre nos pertenece, pero muchas veces se les permite a otros manejarlo. la lesbiana reclama su poder»[1] la figura de las mujeres que aman a otras ha existido desde siempre, pero la sociedad no ha querido verlas como tal, para el mundo, son sólo dos mujeres haciéndose compañía mientras llega su hombre, cuando en realidad están atacando lo establecido.
El origen de la palabra viene de la poeta griega Safo de Lesbos, la cual tenía una academia donde preparaba a las mujeres para casarse, pero también les enseñaba artes como la música, la lírica y pintura. Varios de sus poemas están escritos para mujeres o relatan el amor entre ellas, como la Oda a Afrodita, sus poemas son los primeros en la historia de la literatura en hablar tan apasionadamente de los sentimientos, era considerada 1 de los 9 poetas más importantes de Grecia. La reina de Francia, María Antonieta tenía un grupo de damas grande, las cuales se hacían llamar las safistas, compartían tiempo y amor entre mujeres, evitando pasarlo con sus matrimonios forzados. La consorte de Francia por su parte, tuvo un séquito de 200 cortesanas que según la historia de los hombres servían de espías de la reina, pero las historiadoras dicen que se reunían para amarse entre ellas lejos de ellos, mantenían prácticas sexuales que no eran mal vistas porque no eran impuras como las heterosexuales.
Brântome, un investigador de las divergencias sexuales cortesanas del siglo XXI menciona la palabra lesbiana por primera vez en una recopilación de poemas amorosos entre mujeres al que tituló “Las lesbianas”, haciendo clara referencia a Safo de Lesbos. A las mujeres que intimaban sexualmente con otras mujeres, también se les comenzó a llamar fricatrices -o mujeres que se frotaban unas con otras-, tribadistas, el equivalente en griego de la misma acción.[2]
Ser lesbiana era hasta los años cincuenta, una orientación sexual más, sin ningún peso político, en los años setenta con la publicación de “Política sexual” de Kate Millet, los círculos feministas transforman la mirada hacia las relaciones sentimentales, llevando lo que se suponía debía tratarse en lo privado a los espacios públicos, así todas las violencias que sufrían las mujeres en sus relaciones amorosas y que creían eran las únicas, se volvieron del conocimiento de la sociedad y ellas se dieron cuenta que sus vivencias no eran exclusivas, sino que estaban frente a patrones de opresión que toleraban en nombre del amor.
Politizar la sexualidad fue un primer paso para llegar a una de las teorías más importantes para las lesbianas, en los años ochenta, Adrianne Riche publica el ensayo Heterosexualidad obligatoria y existencia lesbiana, donde teoriza sobre la heterosexualidad como una imposición patriarcal para seguir sosteniendo el poderío masculino y perpetuar la sumisión femenina. La autora plantea a la relación hombre-mujer como uno de los pilares de los sistemas predominantes en el mundo contemporáneo; el patriarcado y el capitalismo, ya que dicho régimen es una institución política impuesta que garantiza el derecho masculino de acceso físico, económico y emocional con respecto a las mujeres.
Riche postula las maneras en que el patriarcado controla a las mujeres a través de la sexualidad y el amor, uno de los primeros es “negarles su sexualidad”, Silvia Federici en el libro Calibán y la bruja escribe «El clero reconoció el poder que el deseo sexual confiere a las mujeres sobre los hombres y trató de exorcizarlo»[3] coartando la libertad sexual de ellas aun cuando quienes eran “tentados” y cometían desde adulterio hasta violaciones eran ellos. En 1179 la iglesia atacó a la “sodomía”, que eran los homosexuales y el sexo no procreativo, por primera vez se atacaba a las mujeres lesbianas, controlando así a todas.
Carla Lonzi en La mujer clitórica y vaginal formula que, aunque en las mujeres los mecanismos de reproducción y de placer están comunicados, no coinciden y hace la diferencia entre la mujer vaginal la cual es aquella que en cautiverio ha sido llevada a una actitud consentidora para el goce del patriarca, mientras que la mujer clitórica no ha sido sometida, Lonzi nos advierte que «El hecho de que el hombre haya querido, contra toda evidencia fisiológica que seamos vaginales, debería hacernos dudar»[4] dejando claro que la sexualidad y el placer femenino ha sido coartado por enfocarse en el disfrute masculino. Siendo la primera herejía de las lesbianas, ser clitóricas y complacientes de ellas mismas y de otras, dejando por completo de lado la cultura falocentrista de los varones
Un segundo postulado que hace la autora de la heterosexualidad obligatoria y la existencia lesbiana es el de forzar o explotar su trabajo para controlar su producto, refiriéndose al trabajo de servicios sexuales que las esposas/novias están obligadas a darle a su pareja, el producto a controlar serían los hijos que pudieran llegar a tener. La segunda herejía lésbica es clara, las lesbianas no dan servicios sexuales a los varones, mientras las mujeres heterosexuales deben ceder dichos “beneficios” en nombre del amor, las lesbianas no les deben nada, tampoco, crías, son mujeres fértiles que gozan su sexualidad sin darle hijos ni al patriarcado, ni al capitalismo.
Federici dice que en el feudalismo el señor feudal era quien tenía el poder sobre las mujeres pasan incluso por encima del esposo o padre «La dependencia de las mujeres con respecto a los hombres en la comunidad servil estaba limitada por el hecho de que sobre la autoridad de sus maridos y padres prevalecía la de sus señores»[5]. La diferencia de trabajos no era de carga ni paga, los trabajos de crianza y servicios de las mujeres era igual de importantes que los de los hombres, pero al llegar la economía monetaria, el trabajo doméstico dejo de sr visto como labor real. La nobleza y la burguesía trabajaron juntas para encadenar a las mujeres a empleos sin paga.
Los mandatos de cuidados entran en este intercambio en las relaciones hombre-mujer, ellas son criadas para cuidarlos, ya sea como madres, esposas, hermanas, enfermeras, abuelas, hijas, la figura de la mujer siempre estará relacionada a servir, aprenden que maternar es su destino social y biológico, por ello cuidan incluso a quienes no son sus hijos, sobre todo a su pareja amorosa, a quienes les cocinan, lavan, planchan, limpian, por mandato social, la tercera herejía de las lesbianas, es no servirles a los varones, las lesbianas cuidan a otras mujeres y desatienden a los hombres, haciendo temblar ese pilar que mantiene al capitalismo donde ellas dan de forma gratuita servicios domésticos, una vez más, en nombre del amor.
Adrinne Riche puso sobre la mesa el cuestionamiento de la “naturaleza heterosexual”, propuso comenzar a pensar la realidad desde otro punto, uno en el que la mujer no tuviera que estar encadenadas al hombre, donde la oprimida no durmiera con el opresor. La heterosexualidad ha sido impuesta, propagada, gestionada y mantenida a la fuerza, mientras la lesbiandad ha sido la otredad y por ello la han borrada de la historia de las mujeres o han tratado de hacerlo, aunque aún llegaron las historias de las bueginas quienes en la Edad Media eran mujeres que vivían en comunidad tachadas de brujas por practicar herbolaria y vivir sólo entre ellas o las leyenda que hablan de “ La orquídea dorada”, una comunidad que existió hace 200 años en China donde habían profundas amistades entre mujeres, en Kenia existían otras que decidían escapar para vivir juntas y así huir de las violaciones. La historia del amor entre mujeres también es la de la supervivencia en un mundo de hombres.[6]
Mientras aquella teoría hacía ruido, el patriarcado buscó algo que pudiera frenar su impacto, encontró la barrera en la invención de la sexología, lo que hasta ahora Millet y Riche habían reconstruido como una postura política que implicaba salir del régimen totalitario, la nueva teoría aparecida en los años ochenta, definía a la lesbiandad como «Uno más entre la gama de comportamientos sexuales atípicos que se apartan de la norma sexual» colocándola junto a la pedofilia, fetiches misóginos como el sadomasoquismo y reduciéndolo a una simple inclinación, quitando completamente cualquier carga ideológica y reduciéndola a lo sexual.
En ese mismo año Sheila Jeffreys escribe La herejía lesbiana un texto donde rechaza la construcción del lesbianismo desde la sexología y busca la reivindicación política de esta, postulando a las lesbianas como única arma contra el sistema patriarcal, cuestionando la misoginia que la lesbiandad repite desde la introducción de la sexología, como los roles heterosexuales de “pasiva” y “activa” y el uso de juguetes falocénticos. La autora escribió sobre Monique Witting quien dijo “Las lesbianas no son mujeres” ya que ser mujer está ligado inevitablemente al hombre, el feminismo rechaza esa idea y dice que “Las lesbianas son mujeres libres antes que diferentes”, el concepto de mujer se forma a partir de los cuidados y servicios que da, una mujer es aquella que tiene la capacidad de parir, o la que cuida de los hijos, o la esposa de, la hija de, la madre de, nunca una entidad propia.[7]
La cuarta y última herejía lésbica es la libertad, la emancipación que buscan aquellas mujeres que a lo largo de la historia han sido señaladas de incorrectas, enfermas, sucias, pecaminosas, brujas. La bruja es la mujer que molesta, que incomoda y asusta por su rebeldía, su conocimiento, su independencia, la lesbiana es la bruja por excelencia, con sus aquelarres llenos de mujeres que se aman, con su rechazo a las jaulas de la feminidad, de los servicios al varón, con su negación a traer más oreros al mundo, la bruja es la mujer que no existe para los hombres, que se vive plena alejada de ellos, que baila alrededor del fuego tomada de la mano de otras, la que revierte las cadenas del amor romántico hacía el hombre y lo convierte en ternura radical hacia las otras. La lesbiandad es brujería.
BIBLIOGRAFÍA:
DE LA TIERRA, TATIANA
2022 «Bitácora de la lesbiana» en Una fenomenología lesbiana, Nueva York, consultado en línea mayo de 2022.
FEDERICI, SILVIA
2010 «La politización de la sexualidad» en Calibán y la bruja, Madrid, editorial traficante de sueños
LLONZI, CARLA
2017 «La mujer clitórica y la mujer vaginal» en Escupamos sobre Hegel, Buenos Aires. Tinta limón.
Rich, Adrienne
1996 «Heterosexualidad obligatoria y existencia lesbiana», en DUODA revista de estudios feministas, número 10.
Esta tarde hacía mucho calor en la universidad así que pensé en beber algún té helado o tal vez un agua de horchata. Al entrar a la cafetería lo primero que vi fue un gigantesco cartel que decía “El veganismo no tiene color, deja de ser explotador” a lado de imágenes de vacas destazadas:
-A las veganas nos han tratado de silenciar por cómo lucimos y no por lo qué decimos. Nos han llamado veganas blancas olvidando que no elegimos el color de piel, ni la familia en la que crecimos.
-Sí, es verdad. Olvidan que el veganismo no es blanco, ni negro ni de ningún color. Por eso, hoy estamos regalando bolillos con frijoles como alternativa a la carne para mostrar que el veganismo no es blanquitud ya que también podemos comer esto.
Algunas de las personas que estábamos en el café las escuchábamos atentamente, otras estaban un poco desesperadas por ordenar y algunas otras aceptaban la comida. De repente, una chica salió de entre la multitud:
- ¿Cómo?, ¿están diciendo que su veganismo no es blanco porque están regalando bolillos con frijoles?
-Estamos diciendo que el veganismo no tiene nada que ver con los seres humanos, por lo cual no puede ser blanco.
Todos se quedaron callados después de eso hasta que un chico que terminaba de masticar algo que parecía chocolate dijo:
-Me parece que no están tomando en cuenta que los movimientos sociales se sostienen por corporalidades que se socializan dentro de una raza, una clase, un género, una socialización, etc. por lo que sí tiene que ver con los seres humanos.
-No, es que ustedes no ven el planteamiento fundamental del veganismo que es el antiespecismo. Si tu discurso se centra en los animales humanos e ignora a las víctimas (los animales no humanos) no es veganismo. Contestó una de las veganas mientras repartía los bolillos a los que pasaban.
-Sí lo veo, sin embargo, como cualquier movimiento social necesita tener objetivos sistémicos, es decir, objetivos que sean más amplios de modo que al hacer planteamientos teóricos y éticos necesitamos tener en cuenta nuestra posición social.
- Te estás desviando. Realmente no comprendes que el núcleo del veganismo es el antiespecismo. Además, una premisa fundamental del veganismo es el rechazo al antropocentrismo, o sea que rechazamos que los animales humanos sean el centro del universo. El rechazo al veganismo se debe a que este amenaza nuestra noción del mundo y a nuestras tradiciones e identidad. Las personas no aceptan el veganismo porque hacerlo sería darse cuenta de que son cómplices.
- ¿Y a qué te refieres cuando hablas de antiespecismo? Dije mientras esperaba en la fila para pedir mi agua de horchata.
-Cuando hablo de antiespecismo me refiero a lo contrario del especismo que es la discriminación basada en la especie, cuando hacemos jerarquías y distinciones morales (como diferenciar moralmente a los animales domésticos de los que no lo son). Recordemos que el origen de todas las opresiones es pensar que hay vidas que valen más que otras.
- Ya entiendo por dónde va tu punto, pero hace falta complejizar la noción de antiespecismo ya que esta no tiene que ver únicamente con la discriminación de especie sino con una lógica de colonialidad y patriarcalidad en un primer momento. En un segundo momento, el capitalismo y la conformación de industrias acumulan gracias al exterminio, las fábricas no se sostienen sin los cuerpos racializados por lo cual es imposible tener una perspectiva antiespecista sin perspectiva histórica, decolonial, racial, de clase y antipatriarcal, ya que todas estas industrias son para la acumulación del sujeto cis blanco heterosexual. Si un movimiento social no tiene perspectiva decolonial es un movimiento blanco. Por eso, al sólo hablar de los animales no humanos es que las sitúan en un veganismo blanco- Volvió a decir el chico que comía chocolate.
- El veganismo no puede ser blanco ya que es un movimiento conformado en su mayoría por mujeres y disidencias. Estoy de acuerdo contigo cuando dices que el especismo va de la mano del patriarcado. Por ejemplo, a las vacas lecheras las tienen que masturbar, después violarlas para hacer que tengan un bebé y así produzcan leche, pero no por el propio hecho de que sea una vaca lechera, sino porque esta es madre. En este sentido, a las mujeres nos es fácil empatizar ya que también se hacen negocios con nuestra capacidad de gestar. Las mujeres al igual que las hembras somos vistas como máquinas para producir carne de cañón, sangre, leche, etc. nuestros cuerpos son vistos como objetos de consumo.
- ¿O sea que ser mujer o disidencia te quita la blanquitud? La blanquitud como se ha planteado no hace referencia al color de piel, sino a lógicas patriarcales, coloniales y racistas. Por otro lado, el consumo de carne también tiene que ver con el patriarcado, pero estás cometiendo el mismo error que cometen los feminismos liberales: no tomas en cuenta los procesos históricos y culturales de lo social. El feminismo no puede únicamente ser por y para la mujer, así como el veganismo no puede ser únicamente por y para los animales no humanos. Si sólo hablamos de mujeres o de animales, dejamos fuera los procesos coloniales, patriarcales y raciales. Es decir, si no tomamos en cuenta que el veganismo tiene que ver con relaciones de poder, medios, posicionalidad, recursos, blanquitud estaremos cegadas a las demás intersecciones que existen en el complejo social de manera que la crítica que se haga pasará a reproducir discursos dominantes.
Alexia Joana Ovando Márquez, es una joven escritora mexicana de 23 años, su trabajo es multidisciplinario. Tiene un blog feminista: https://feministaqueexplota.blogspot.com/ Cuenta con cursos en Autoetnografía feminista, Escritura creativa, Escritura de novelas, Narrativa y cuentos. Además ha sido asistente de investigación y colaboradora en la elaboración de la página web de Sociología Urbana en la UAM-Acapotzalco y becaria en la Escuela Nacional de Antropología e Historia. Creación de la página web de etnología, creadora de contenido, administración de redes sociales.
La polémica desatada por Paul Crutzen y Eugene Stoermer en el año 2000 al proponer la época geológica del Antropoceno, es decir, la época en que la humanidad se convirtió en la principal fuerza de transformación del planeta ha sido por demás candente: en el campo geológico en 2024, a través del Grupo de Trabajo del Antropoceno (AWG), se desechó al no contar con la aprobación mayoritaria de sus integrantes, lo cual no ha impedido su productividad en otras áreas de investigación. Pensadoras como Rosi Braidotti, por ejemplo, no esperaron al dictamen geológico para hacerle operativo, para ella el Antropoceno es una época de producción biogenética que enciende las alertas sobre nuestra noción de humanidad y las prácticas que posibilita con no humanos. Por otro lado, desde la ecología política, numerosas investigadoras y científicos han impugnado los principios que soportan al Antropoceno, no sólo por el riesgo de reducirle a un problema geológico, sino principalmente por oscurecer los márgenes de acción y responsabilidad a los que hace referencia: el agente “especie” aparece demasiado amplio para dar respuestas necesarias.
En ese sentido, autores como Andreas Malm enfocan la mirada hacia el sistema de acumulación que ha impactado las condiciones planetarias: el capitalismo en curso no es otro que uno fósil cuyas características consisten en “una economía de crecimiento autosostenido basada en un consumo cada vez mayor de combustibles fósiles” (Capitalismo fó$il. El auge del vapor y las raíces del calentamiento global, 2017, p. 27), por lo que para él es más preciso llamar Capitaloceno a la época, pues no fue “la geología de la humanidad, sino la acumulación de capital” la que impuso las condiciones de la debacle ambiental.
Jason W. Moore ha popularizado esta concepción en ámbitos de pensamiento crítico, mostrando como el debate histórico sobre el mismo no es sólo una exigencia académica, sino y principalmente corresponde al tipo de intervención política que puede posibilitar:
[…] localizar los orígenes del mundo moderno en la máquina de vapor y la mina de carbón supone priorizar el cierre de las máquinas de vapor y las minas de carbón (y sus encarnaciones del siglo XX). Localizar los orígenes del mundo moderno en el auge de la civilización capitalista después de 1450, con sus audaces estrategias de conquista global, mercantilización incesante e implacable racionalización, implica priorizar las relaciones de poder, capital y naturaleza que dieron lugar a un capitalismo fósil tan mortífero desde sus inicios. Ciérrese una planta de carbón, y se podrá ralentizar el calentamiento global por un día; ciérrese las relaciones que produjeron la planta de carbón, y se podrá parar para siempre (Jason W. Moore, El capitalismo en la trama de la vida. Ecología y acumulación de capital, 2020 [2015], p. 205).
Poner atención al tipo de “naturaleza” de la que se vale la producción de capital implica no sólo una disputa frontal con la forma en que ella es concebida, sino también con los poderes que hacen uso de ella para acrecentar sus beneficios. En este momento diversos gobiernos de derecha e izquierda esgrimen al Gas Natural Licuado (GNL) como alternativa energética sustentable para la transición energética, lo cual queda infundado si consideramos que el Capitaloceno es producto de este tipo de estrategias que, por lo demás, son solidarias al capitalismo fósil. Falsas alternativas energéticas aparecen en un momento en que la emergencia climática exige respuestas rápidas y contundentes, tal como el Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático (IPCC) solicita. El tiempo apremia, no hay espacio para ello.
Mauricio González González estudió la licenciatura en Etnología, así como una maestría en Teoría Psicoanalítica, y la maestría y doctorado en Desarrollo Rural. Ha sido profesor de diferentes programas de estudio y posgrados tanto en escuelas privadas como públicas y comunitarias. Asimismo colabora en diferentes organizaciones y redes de la sociedad civil, principalmente ambientalistas. Escribe en el suplemento La Jornada del Campo y la agencia informativa Desisnfomémonos. Actualmente forma parte del colectivo CORASON, con quien participa en Radio Huaya “La voz campesina” dentro de la barra de opinión.
Cuando se impone en América el proceso de transculturación, la evangelización tuvo un papel significativo en defender la idea de que el pensamiento europeo estaba por encima del americano. Este trabajo fue llevado a cabo por frailes de diferentes órdenes religiosas que interpretaron el pensamiento de las culturas americanas como una sola y bajo esquemas propios de la racionalidad grecolatina. Tal fue el caso del franciscano Fray Bernardino de Sahagún, quien la historia hegemónica considera humanista mientras que en sus escritos asocia palabras e imágenes religiosas de la cultura mexica con adjetivos como “espantable”, “engañador”, “feo” y con poderes de transformación que remiten intencionalmente al demonio. Asimismo, incontables veces este evangelizador tradujo importantes escritos del náhuatl al español utilizando una interpretación particular. Por ejemplo, cambió las palabras “venerar” por “adorar” y “ofrendar” por “sacrificar”, con la intención de exponer el mundo americano como un orden salvaje e inhumano, creando signos de jerarquización y apropiación.
Un ejemplo de lo anterior son los llamados Huehuetlahtolli, considerados como la palabra antigua, la plática de viejos o los discursos antiguos. El tlamatinime Itzá Eudave Eusebio expone de forma crítica que estos discursos se utilizaron como un “espacio de control y domesticación de los nuevos seres colonizados” (p. 114), puesto que a nombre del pensamiento antiguo se superpuso el conocimiento occidental por medio de la educación cristiana.
El trabajo de evangelización de los franciscanos identificó a las culturas americanas con la veneración del sol y los símbolos que vinculaban a este elemento, lo que permitió a los europeos clasificarlas y describirlas de conformidad con otras culturas que realizaban cultos a los astros y a los elementos de la naturaleza y que habían sido perseguidas y estigmatizadas por los criterios cristianos, sobre todo en el continente europeo.
De acuerdo con Gertrudis Payás Puigarnau (2010), la tarea de traducción sirvió de instrumento para extirpar lo que no era conveniente en el nuevo modelo de explicación de la subjetividad, la naturaleza y la divinidad, porque mediante el cambio de palabras de un idioma a otro “se confiscaron las formas lingüísticas de la autoridad y se llevaron a las doctrinas y a la práctica de la confesión”. (p. 98)
Otro ejemplo representativo fue lo que hizo el filósofo y humanista —descripción utilizada por el discurso colonial—, Juan Ginés de Sepúlveda, quien defendió en todo momento la supuesta superioridad europea utilizando la demonización del conocimiento espiritual y científico de los pueblos autóctonos e instalando una narrativa lógica-racional de corte aristotélico en el que asumía una inferioridad cultural de los habitantes americanos asemejándola con las capacidades de las mujeres y los niños, tal y como lo hace Aristóteles en su obra Política.
El argumento a favor de la demonización de los pueblos americanos está afianzado en el discurso contra los moros, los judíos y las mujeres, lo que nos permite reflexionar sobre la historia del capitalismo y su surgimiento íntimamente conectado con la explotación de tierras y la mano de obra barata en Europa. El papel de vincular el diablo con la espiritualidad indígena proviene mucho antes de la lucha contra los árabes y judíos, se remonta al siglo XII y XIII en Europa cuando las mujeres eran perseguidas por cuestionar y enfrentarse a la lógica feudal-precapitalista con vistas a la explotación de sus tierras y sus cuerpos.
Referencias:
Eudave Eusebio, I. (2017). A imagen y semejanza. La colonización del ser y el saber indígenas en la Historia general de las cosas de la Nueva España. México: UNAM. https://ru.ceiich.unam.mx/handle/123456789/2966
Payás Puigarnau, G. (2010). El revés del tapiz. Traducción y discurso de identidad en la Nueva España (1521-1821). España: Editorial Parecos y Australes.
Cristian Uribe Hidalgo es maestro en Métodos y técnicas de la Investigación Social por CLACSO, es licenciado en Letras Clásicas por la UNAM, en Ciencia Política y Administración Urbana por la UACM y en Derecho por la UnADM. Así como realizó estudios en griego moderno en la Universidad de Aristóteles y la Universidad Nacional y Kapodistríaca de Atenas, Grecia. Recibió mención honorífica en el Premio Nacional al Estudiante Universitario 2021, categoría "Carlos Fuentes". Ha impartido cursos y módulos de escritura/redacción en la Escuela Normal Urbana Federal Cuautla (2024-actualmente), así como a grupos de niñas, niños y jóvenes para aprender a escribir correctamente (2013-actualmente). Ha impartido módulos de expresión oral en el Fondo de Lucha por la Democracia A.C. para adquirir herramientas para hablar correctamente en público (2022). Ha publicado los libros: "Prácticas para hablar en público. Manual retórico para exponer, participar y expresarse en el espacio universitario" (2024); "Antología de ensayos académicos. Reconocimientos de las estructuras discursivas y reflexión de los aprendizajes desde las experiencias inter y transdisciplinarias de la UACM" (2024); y, en modalidad de coeditor y compilación, "Pensamiento Marxista Crítico y Revolucionario UACM" (2024). Además de otras publicaciones de obras, ensayos o artículos en revistas como Comunera, De Política, CLACSO en temas como derechos humanos, feminismo y nuevas masculinidades, neoextractivismo, historia de México, zapatismo, marxismo, filosofía nahua e indígena, entre otros. Actualmente es Coordinador del Comité de Pensamiento Marxista Crítico y Revolucionario UACM (2023-2024), el cual organizan continuamente coloquios internacionales, presentaciones de libros y revistas, así como presentaciones de ponencias o conferencias de corte marxista, progresista en todos los campos del conocimiento (ciencias sociales, humanidades y ciencias naturales).
El presente escrito, surge de la necesidad de analizar lo que sucede detrás de la votación diputacional ante la Cámara, a favor de desechar el desafuero del diputado Cuauhtémoc Blanco, misma que resultó a su favor, y que ha desatado la furia en redes sociales ante tal posicionamiento legislativo bien por la magnitud de las acusaciones, pero también por las imágenes donde algunas diputadas se suben a tribuna para apoyarlo y atreverse a gritar consignas feministas como “No estás sola” pero dirigidas a este personaje. De una presencia de 461 diputadas y diputados: 291 personas a favor (predominio de Partido Verde Ecologista, PRI e independientes), 158 en contra (PAN, PT y Movimiento Ciudadano) y 12 abstenciones. Las mujeres que apoyaron tal decisión, han sido calificadas por el gobernador Monreal como “heroínas temporales”, pero las expuestas en redes, criticadas como una cara más del feminismo que “no sirve”, las víctimas son “mentirosas” que sólo fungen como estrategia de venganza. Ante este escenario, es necesario cambiar el foco de atención para poder visualizar la realidad.
El diputado y su historial de acusaciones y militancias
El 25 de marzo se dieron a conocer las votaciones en la Cámara de Diputadas y Diputados, para pronunciarse en contra o a favor del desafuero político de Cuauhtémoc Blanco Bravo, debido a acusaciones de su media hermana por intento de violación. El diputado, se ha presentado a declarar el 28 de marzo para descalificar las acusaciones promovidas, “son trancazos, trancazos mediáticos, me han dicho que soy violador, golpeador, asesino, ratero; y así como les digo en la cancha: aquí estoy paradito”; añadió además que considera que las acusaciones son parte de la venganza de Uriel Carmona, ex fiscal de Morelos, destituido por el Poder Ejecutivo al encontrar evidencia del entorpecimiento para la investigación por el feminicidio de Ariadna Fernanda en Morelos 2022, y de la misma denunciante, quien asegura formó parte de la administración de dicho ex fiscal. Algunas otras acusaciones que ha negado en el pasado son:
- Un video viralizado diez días antes en el que se le acusa de golpear a Natalia Rezende, su esposa.
- El presunto cobro de siete millones de pesos a su partido en turno, el Socialdemócrata de Morelos como condición para lanzarse a la candidatura de las elecciones estatales 2015 cuando fue gobernador municipal de Cuernavaca.
- En 2016, el video donde un sicario le acusa por el pago para matar a José Manuel García, hijo de un ex organizador de la feria de Cuernavaca; militó para el Partido Encuentro Social de 2017 a 2022, y antes de que terminara ese año, comenzó carrera política en MORENA.
- Resultó ganador en las elecciones estatales de Morelos 2018, lugar en el que se promovió un juicio político en su contra por no contar con el tiempo mínimo de residencia, mismo que resultó constitucionalmente suspendido dos días después de que Blanco se pusiera en huelga de hambre como protesta al Congreso Estatal.
Como información adicional, el c. Blanco es ex futbolista de equipos como Club Necaxa, Santos Laguna, Tiburones Rojos de Veracruz, Irapuato, Puebla, Club América y en la selección de fútbol de México, no hay información acerca de su formación profesional, saberes, ni experiencias previas en administración pública.
Sobre la paridad de género en la Cámara
Después de varios años de insistir, y a partir de la Cuarta Conferencia Mundial de las Mujeres, Beijing en 1995, la transversalidad de la perspectiva de género en México se federaliza como imposición global y presión social en acciones afirmativas en el Plan Nacional de Desarrollo 2013-2018, con la reforma constitucional de 2014 se obliga a los partidos políticos a implementar la paridad de género en las candidaturas para garantizar su representación, lo que derivó en que cada partido incorporara mujeres afines a su plataforma política, (independientemente de su formación académica, política, experiencia y profesional). Aunque, el Plan presentado para el mandato de la primera mujer presidenta, contempla la creación de instituciones para la igualdad y vida libre de violencias y las mujeres que han sido electas como parte de su gabinete son conocidas por su trayectoria profesional, en la administración pública, la militancia feminista y/o partidista, no se garantiza lo mismo para quienes ocupan curules en las cámaras legislativas, quienes han sido elegidas para seguir más las líneas de los partidos que representan, que al género del que forman parte.
Reflexiones feministas
Ser mujer no es sinónimo de sororidad. La titular de la Secretaría de las Mujeres, se ha pronunciado en favor de la víctima, y la presidenta Sheinbaum ha comentado que el diputado debe seguir el procedimiento habitual que marca la ley para estos casos, que ya inició presentándose a declarar; pero ninguna de las dos habló sobre el historial de acusaciones, ni la falta de transversalidad de género (perspectiva) necesaria no solamente para impartir justicia, que lleva implícita la credibilidad de la víctima, sino para la elección de cualquiera de las y los representantes en la Cámara. Existe desconexión e incongruencia entre el funcionariado público que se ha elegido para la administración, y el que ocupa puestos legislativos.
Ser mujer no es sinónimo de ser feminista o mujer que lucha. Lo deseable sería que si no el cien por ciento, al menos las mujeres tuvieran de alguna manera formación, saber o experiencia, pero no se ha establecido como criterio de elegibilidad en todos los niveles de gobierno. Entonces se puede encontrar en el gobierno actual personas especialistas que promuevan la perspectiva de género y la agenda de los feminismos, o no, porque no hay una obligatoriedad. En el estricto sentido del concepto, la paridad de género por cuota, (de manera cuantitativa) se cumple, pero sin formaciones, saberes, experiencia y/o pensamiento crítico, es un retroceso para el movimiento, a menos que se modifiquen las condiciones actuales, exista representación real y así nuestro país pueda comenzar a ser la República de y para las mujeres promovida por este gobierno.
Angélica Araceli Meneses López es mexicana, economista, diplomada en Economía y Negocios Internacionales por la Facultad de Estudios Superiores Aragón (FES Aragón), especialización en Desarrollo Social por el Posgrado en Economía, maestra en Estudios Latinoamericanos por la Facultad de Filosofía y Letras (FfyL), todas integrantes de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Experiencia en organizaciones sociales y perspectiva de género a partir de generación de la generación de instrumentos cualitativos y trabajo en campo para asociaciones de la sociedad civil, instituciones públicas y académicas. Actualmente doctorante de la Unidad Académica en Estudios del Desarrollo por la Universidad Autónoma de Zacatecas (UAZ). Intereses de investigación: feminismos, género y política social.
En la entrega del texto anterior había referido algunos elementos primordiales más de carácter teórico sobre lo que han dicho algunos estudiosos sobre la cuestión de la identidad. Esto para acercarnos a la noción de identidad femenina, y, sobre todo, para entenderla como algo que se ha ido generando y construyendo partiendo de lo que la tradición académica ha ido especulando sobre lo que se conoce como la identidad. Principalmente recurrimos a autores que han escrito y estudiado sobre el tema, y que considero pueden aportar luz al momento de querer responder sobre qué va eso que podemos llamar la identidad femenina.
Sobresalió como un elemento central, y que se usa como un término afín, la noción de conciencia. En particular, “conciencia de sí”, o, “autoconciencia”. Otro elemento importante fue la noción de lo simbólico. Es decir, el conjunto de ideas y representaciones que dominan nuestras imágenes de la realidad, tanto del mundo, como de nosotros mismos, y que están en el orden de lo ideológico y lo cultural, constituyendo los contenidos de nuestra conciencia. Estos contenidos pueden estar bien integrados, o bien, pueden no estarlo. Dependerá de muchos factores. Pero las consecuencias de una buena integración, o no, pueden definir la experiencia personal y social, para bien, o para mal.
Otro elemento muy importante que se destacó, y que se deriva de esto último que hemos dicho, es que la integración o desintegración es histórica. Es decir, interviene el aspecto temporal. Ello significa que irá cambiando con el tiempo forzosamente la manera cómo entendamos qué significa ser mujer, y con ello, se puedan vivir nuevas experiencias a nivel social, cultural, y político.
En este último aspecto, podemos ver el ejemplo de lo que está pasando en México, en donde quizá era impensable que hace 100 años una mujer pudiera ser la presidenta de un país, y quizá mucho más extraordinario si nos vamos 2, 400 años atrás en la historia, cuando el divino Platón escribe su obra maestra: “La República”, que constituye su idea de la sociedad perfecta, en donde no desecha la idea de que la mujer, si se le prepara y educa adecuadamente como a los hombres, puede ser parte de la clase social más importante, la de los gobernantes. Su proyecto político evidentemente era en su momento una utopía, pero hoy día es una realidad. Esto es así porque la identidad de sí, o, autoconciencia, va adquiriendo esos contenidos particulares, los cuales hacen que se vaya desarrollando y complejizando cada vez más la noción de identidad femenina, y con ello, el conjunto de discursos y prácticas que definirán a las mujeres.
Quisiera, en esta ocasión, poder agregar algunas ideas nuevas que nos puedan ayudar a ampliar lo que se ha dicho sobre el tema que nos ocupa, es decir, la búsqueda de la identidad femenina. En primer lugar, quiero extenderme en la idea de que la identidad, no es algo dado de suyo. Por lo menos hablando en términos culturales. Es decir, sin apelar únicamente al discurso dentro de una explicación adscrita a determinismos biológicos, es decir, que señale que ser mujer sólo tiene que ver con la forma particular de su estructura fisiológica. Así pues, ponderando la cuestión cultural o simbólica. En este sentido no es lo mismo ser mujer en un país pobre, a ser mujer en un país rico. O ser mujer como directiva en una empresa, o serlo en una casa llena de hijos. Los roles, en tanto actividades y formas de comportarse de las mujeres no pueden universalizarse, sino más bien comprenderse dentro de contextos muy determinados. Así, por ejemplo, ser mujer en una sociedad urbana, de clase media alta, con estudios universitarios, con trabajo remunerado, prestaciones de ley; no es lo mismo, a ser mujer en una sociedad rural, de clase baja, sin estudios, sin trabajo alguno, y ningún tipo de seguridad social.
Exagero en la comparación para señalar que es difícil adscribirse a que la identidad femenina puede ser una y nada más. Sino que pasa por distintos conjuntos de elementos que van constituyendo el tipo de contenidos, o de representaciones, que en ella se están anidando dentro de su conciencia, y la hacen tener una conciencia de sí, que lo mismo incluye la capacidad de conocerse bien a bien, y con ello, conocer las cosas que se pueden hacer, y a lo que se puede aspirar.
¿Qué puedo conocer? ¿qué puedo hacer? ¿qué me cabe esperar? ¿qué es la mujer? con estas preguntas hacemos alusión a las preguntas fundamentales, que señala el pensador de Königsberg, del siglo XVIII, Inmanuel Kant, habrían de hacerse para que el hombre moderno ilustrado, en búsqueda de autodeterminación de sí, pudiera desarrollar su capacidad de agenciamiento o autoemancipación. Podríamos, así pues, decir, que la mujer contemporánea, se tendría que responder estas mismas preguntas de una manera distinta dependiendo del conjunto de circunstancias en las que esté situada en el mundo social y cultural en que le ha tocado vivir.
Ahora bien, la cuestión de la autoconciencia, y su capacidad de autoderminación, o capacidad de empoderamiento, no es una cuestión que se tenga que responder de forma personal. Esta capacidad también opera a nivel social; es decir, las representaciones sociales sobre la mujer que tienen los colectivos sociales son distintas y diferentes, dependiendo de varios factores. Entre ellos, lo histórico, por ejemplo, cuando mencioné a Platón, y lo que pensaba acerca de la mujer. Platón escribía esto que era muy osado en el contexto histórico de su tiempo, que era una sociedad de hombres ricos e ilustrados en la filosofía; y, además, esclavistas y terratenientes, como lo fue el imperio griego. Desde ese estado de cosas propias de su mundo antiguo, a los griegos de la antigüedad les costaba trabajo pensar que la mujer pudiera pertenecer a la élite gubernamental, y, sobre todo, que dirigiera los destinos de toda la comunidad política desde el uso de su razón o su capacidad de entendimiento.
Hoy en día la mujer está más empoderada que hace 2400 años, e incluso, que hace 50 años; así pues, las mujeres de hoy, y quizá mucho más las niñas que están naciendo en este año de 2025 en el mundo, tienen, y tendrán más posibilidades de ocupar cargos gubernamentales y pertenecer a la burocracia dorada que durante miles de años estuvo sólo delimitada a los hombres en casi todo el mundo urbano civilizado.
Para concluir, quizá uno de los elementos que tenemos que señalar o criticar dentro de la sociedad tardo-capitalista del siglo XXI, que fundamentalmente es una sociedad montada sobre la vanidad, y sobre la ostentación de bienes de lujo, o, de bienes conspicuos, es decir, no necesarios; que el rol asignado a la mujer, es el de un producto o una mercancía más, para que este sistema económico se siga perpetuando. La vanidad es capitalista, y por extensión, femenina. Es la predica del sistema económico hegemónico a nivel global que gobierna el destino de millones, no sólo de hombres y mujeres, niños y viejos, sino de múltiples especies y zonas naturales que están siendo depredadas por la vorágine del lujo que necesita convertir los recursos naturales en bienes de ostentación.
En ese marco, pensemos qué pasaría con el sistema capitalista que depende del consumo de bienes, no sólo básicos para la continuidad de la vida, sino fundamentalmente, de bienes conspicuos, que son bienes de distinción, bienes que alimentan el fogón del deseo siempre insatisfecho, para que siga ardiendo la hoguera de las vanidades, y así se siga perpetuando el sistema económico más global que ha existido, y, por lo tanto, más opresor. ¿Acaso no se vendría abajo, si en ese carnaval cotidiano de compras que se mueven a diario, la autoconciencia femenina, rompiera el estereotipo de la vanidad manipulada por el sistema publicitario? Pienso en la canción contestataria y antiestablishment de los años 70´s: Woman is the nigger of the World (La mujer es el negro del mundo) de John Lennon, cuando éste canta cual profeta bíblico del antiguo testamento arengando a su sociedad putrefacta en la perdición del pecado: ¡¡¡We make her paint her face and dance!!! (¡¡¡La hacemos que se pinte la cara y baile!!!).
Lo que señala esta canción no es que propiamente se le tenga que imputar a la mujer que ella se comporte así, y que los contenidos de conciencia y su capacidad de agenciamiento, es decir, de ser un agente social autónomo y emancipado, sean un problema solamente personal, sino que es una cuestión de toda la sociedad, de todo el sistema. No que se esté en contra de la belleza femenina, y de sus habilidades artísticas como bailar; sino que éstas, en realidad están puestas al servicio del sistema, y mientras las mujeres y la propia sociedad, en su marco referencial más general, sólo asigne la capacidad de la autorepresentación de sí, desde el lujo y la vanidad, es decir, que las mujeres se vean a sí mismas como mercancías que pueden ser vendidas. Desde esta imagen autoperformativa que le conviene al sistema económico de la vanidad capitalista, entonces, no sólo nos habremos extraviado como humanidad, sino que nos hemos estancado en la historia del espíritu, como conciencia de sí. ¡¡¡Dance, dance, dance…!!!
Jorge de la Torre es licenciado en Sociología con la terminal en Estudios Ibérico Latinoamericanos. Tiene una especialidad en Antropología y Étic, una maestría en Filosofía y Ciencias Sociales y un Doctorado en Ciencias Sociales.
Doña María Luisa ha puesto la foto de su hijo en un rincón de su ropero, él se encuentra desaparecido hace ya más de cuatro años. Le puso flores y, cuando sus hijas no la ven, prende una veladora para que le ilumine. Es día de muertos y siente mucho pesar, no concede que su hijo haya perecido, a la fecha no se sabe nada de su paradero; pero, teme que si algo le sucedió –como a miles en este país– quede en desamparo. Ese altar figuraba la posibilidad de claudicar, es por eso que le era aún más doloroso, porque ella, junto a numerosas madres y familiares de desaparecidos en un estado del noroeste de México, no han cesado de salir a buscar, de acompañarse, informar, exigir, denunciar y buscar, buscar y volver a buscar con la frustración a cuestas, pero también y sobretodo, con la dignidad al frente.
La poeta Sara Uribe al inicio del libro Antígona González (2012), incluye “Instrucciones para contar muertos”, donde plasma con claridad una tarea que todo colectivo de madres buscadoras concreta:
Contarlos a todos.
Nombrarlos a todos para decir: este cuerpo podría ser el mío.
El cuerpo de uno de los míos.
Para no olvidar que todos los cuerpos sin nombre son nuestros cuerpos perdidos.
Resulta por demás alarmante y aversivo constatar como –al unísono– algunos funcionarios de gobierno, integrantes de partidos políticos y miembros del crimen organizado descalifican su labor, obviando con ello algo que la poeta plasma sin cortapisas: “Todos aquí iremos desapareciendo si nadie nos busca, si nadie nos nombra”. Son las buscadoras quienes han hecho de ello modo de vida, oficio.
Cuenta “El Capitán” del Ejercito Zapatista de Liberación Nacional que un día el Viejo Antonio habló sobre los dioses primeros, quienes “otorgaron especial atención a quien le mueve la memoria, a quien la convierte en indignación y lucha. Dieron a quien busca, la esperanza y la permanente sorpresa de encontrar a quienes están perdidos en el olvido y el abandono. Nada reciben, pero reparten certezas donde la incertidumbre ha sembrado pena. Quien busca sin descanso, es gente cierta de encontrar siempre” (“Sobre el Tema: la Tormenta y el Día Después. Séptima parte: Hasta Encontrarnos”, noviembre de 2024). “Buscad a quien busca” había dicho en otra parte, pues son ellas la dignidad encarnada en tiempos sin nombre.
Doña Refugio perdió a su marido y, meses después, a su hijo mayor, ambos dedicados al transporte en una ciudad otrora apacible del centro de México. Las cosas cambiaron desde “la guerra contra el narco” sexenios atrás, cuando las calles presenciaron no sólo la llegada de militares y policías ajenos a la localidad, sino también la desaparición de muchxs. El dolor y la angustia se apoderaron de cada hogar y, frente a burocráticas respuestas que no dieron cauce a sus apremios, no tuvieron otra que salir a pie, en sus autos o rentando transportes hacia cualquier paraje en el que se les informaba que había indicios de cuerpos, de muertos. La necesidad de encontrar las arrojó a acciones que no se redujeron a la búsqueda en campo, los recursos jurídicos y capacitaciones las han vuelto especialistas, apoyando hoy a numerosos familiares que atraviesan esa infame experiencia, acompañando a colectivos más allá de la región que les hizo encontrarse y, con la dignidad de su esfuerzo, hacer frente común ante la desaparición. El grabado de Alfredo López Casanova expuesto en el café-galería La Resistencia no se equivoca: “Buscándoles nos encontramos”.
Nota: los nombres de las madres aquí evocados fueron modificados por respeto y cuidado de las mismas.
Mauricio González González estudió la licenciatura en Etnología, así como una maestría en Teoría Psicoanalítica, y la maestría y doctorado en Desarrollo Rural. Ha sido profesor de diferentes programas de estudio y posgrados tanto en escuelas privadas como públicas y comunitarias. Asimismo colabora en diferentes organizaciones y redes de la sociedad civil, principalmente ambientalistas. Escribe en el suplemento La Jornada del Campo y la agencia informativa Desisnfomémonos. Actualmente forma parte del colectivo CORASON, con quien participa en Radio Huaya “La voz campesina” dentro de la barra de opinión.
¿Quién y cómo se determinan las formas correctas de luchar? Desde que somos niñas/os las y los adultos nos enseñan a “comportarnos” a atender sin rezongar, nos enseñan que las niñas/os que gritan y patalean están haciendo un berrinche, que se están comportando mal, que esas no son las formas de pedir algo. Cuando podemos acceder a la educación sistematizada, o sea, cuando tenemos el privilegio de acceder a la educación, la formación es similar a la que se tiene en casa, se nos obliga a obedecer las ordenes de las maestras/os para que ellas puedan llevar un control de la clase, las niñas y niños deben de estar quietos de 5 a 7 horas diarias, 5 veces a la semana, dejando sus horas más hiperactivas en los pupitres de madera, deben a toda costa controlar que sus pies no se muevan rítmicamente contra el piso, que sus manos no utilicen como baqueta de batería al color azul, deben no hablar para no interrumpir a la maestra/o, para no ser sancionadas/os frente a toda la clase, para que, quien está frente a grupo no tenga motivos para gritarle o antes, cuando nuestras madres y padres fueron educados, para que no existiera razones que justificaran los reglazos en las manos o las jaladas de oreja.
Aprendemos entonces, desde casa y en la escuela que “las formas correctas” de pedir algo son bajando el tono de voz, con tranquilidad, desde la obediencia y la gratitud… “tengo hambre, ¿podrías darme algo de comer?”, “la lección es difícil, ¿podrías explicármela nuevamente?”, “no me gusta que me grites, ¿puedes hablarme bajito?”, eso último podría desatar violencia a pesar de que se pidieron las cosas de la dichosa forma correcta ya que quien las pidió en este ejemplo fueron niñas/os a una figura de autoridad como padres y maestros y si algo nos enseña el sistema educativo desde pequeñas/os es a aprender quién tiene el mando en tal situación y por ende quién tiene el monopolio de la violencia.
El modelo educativo solamente es la primera fila de la fuerza del Estado, es el primer espacio donde debemos aprender cómo comportarnos como ciudadanas/os del mundo, es de los primeros lugares donde se nos enseña “la no violencia”, ahí aprendemos que gritarle al profesor no hará que nos escuche, sino que, por el contrario, terminaremos castigadas/os por una semana, pero es ahí donde también aprendemos quienes sí pueden gritar para ser escuchados y de ser necesario, hacer uso de la violencia física, psicológica etc para obtener lo que requieren, lxs docentes, directorxs, lxs adultxs, la no violencia es una herramienta del poder para controlar a lxs de abajo.
Para el autor anarquista Peter Galderloos «La no violencia asegura el monopolio de la violencia al Estado»[1], en estos términos solamente la hegemonía del sistema, o sea, la supremacía blanca, el patriarcado, el capitalismo y el Estado pueden hacer uso de la violencia, ésta es requerida por el poder para seguir manteniendo el estatus quo, es por ello que el cuento de las luchas pacifistas no es más que una leyenda hippie para perpetuar el poder de los de arriba mientras lxs de abajo hacen esfuerzos porque sus luchas no se vean como “violentas” y así no puedan ser desacreditadas, señaladas o incluso, reprimidas.
Pongamos ejemplos cercanos en territorio y temporalidad, el 8M en Zacatecas era “pacífico” y “no violento” al menos hasta 2017, ambos términos están entre comillas porque romper vidrios y rayar paredes no son acciones violentas si las comparan con las verdaderas violencias que las niñas, jóvenes y mujeres zacatecanas llevan viviendo en este territorio desde hace décadas. Marzo de 2018 fue el primer año que en la ciudad de cantera se leyó en un espacio tan sagrado para los zacatecanos (más sagrado que la vida de cualquier mujer, nos quedó claro ya) como lo es la catedral de la capital un “ni una más”, “Estado feminicida” entre otras consignas de la lucha feminista.
Quienes vivimos nuestra infancia en el sexenio de Calderón crecimos en una realidad muy distinta a las generaciones anteriores y posteriores, aprendimos en el jardín de niñxs y en la escuela primaria a colocarnos pecho tierra por si a dos grupos delictivos se les ocurría enfrentarse justo afuera de las instalaciones, o incluso dentro de, crecimos viendo cómo los familiares, vecinxs o amigxs desaparecían de un día otro y nadie sabía decirnos dónde estaban, crecimos casi en cautiverio, recogiéndonos temprano para no ser una cifra de desaparición forzada más, de feminicidio, de violación, de trata…
Esa generación de niñas que vivió su infancia durante la guerra contra el narco ahora es una generación de mujeres zacatecanas que aprendió a sobrevivir esquivando balas, corriendo de acosadores, escondiéndose de los agresores, bajando las manos ante un peligro latente para no ser presa fácil por “ponerse violenta”, una generación que después de la universidad no encuentra trabajo digno en un país que desaparece personas justo cuando va en búsqueda de un empleo estable y bien remunerado, esa generación que ha crecido viendo a las madres dejar la cocina para aprender a usar una pala y buscar entre la tierra a sus desaparecidxs. A nuestra generación, como a muchas otras que llegaron antes o vinieron después nos enseñaron que “calladitas nos vemos más bonitas”, que “las mujeres deben ser tranquilas” que “hay formas de comportamiento para las mujeres, buenas formas”, sin embargo, el pacifismo y las buenas formas no han funcionado para que las mujeres, niñas y jóvenes zacatecanas tengan una vida digna, segura, no violenta.
La mentira más grande que puedes encontrar en los comentarios contra la “violenta” manifestación del 8M en el estado es que “la violencia genera más violencia”, no es así, pues por siglos el patriarcado se ha encargado de otorgar casi exclusivamente la habilidad y el derecho del uso de la violencia a los hombres, privando a las mujeres de, incluso, la autodefensa. Las mujeres en México y en Zacatecas deciden desde una posición política hacer uso en sus manifestaciones de la iconoclasia, la cual es una práctica política y simbólica de lucha que lleva practicándose desde el siglo VII y no ha dejado de utilizarse como representación de resistencia a lo largo de la historia, se utilizó en la revolución francesa cuando se intervinieron estatuas que representaban a la monarquía, en América latina se usó contra dictaduras y en México ya se había empleado antes durante la revolución mexicana.
La iconoclasia que es empleada por el movimiento feminista en el país y en el estado como medio de lucha, resistencia y visibilización de las violencias que las mujeres encarnan en este territorio, es vista por la sociedad, sobre todo por la parte masculina de esta, como “actos violentos y vandálicos”. Aseguran que las feministas somos violentas, que somos incivilizadas, que estamos locas porque hacemos uso de la fuerza en un sistema que nos ha relegado a no usarla, porque somos violentas en una realidad donde la violencia se la han reservado para ellos.
Nos piden a las mujeres que seamos pacificas en un país que tiene 11 feminicidios diariamente, nos dicen “esas no son las formas” a nosotras que fuimos acosadas sexualmente por señores desde que tenemos 7 años, nos piden manifestarnos “tranquilas”, sí ya sé que tu abuelo te violó cuando eras pequeñas, sí ya entendí que tu ex esposo te golpeaba y que cuando lograste separarte de él te quitó a tus hijos, okey ya me dijiste que tu papá te vendió a ese viejo del que ahora eres esposa, pero igual, “esas NO son las formas”, “¿qué culpa tiene la pared?” la pared nada, pero esa pared es la fachada del bar donde Melissa fue abusada, y “¿Qué ganan rayando la cantera?” que todos en Zacatecas lean los nombres de nuestras desaparecidas, “¿qué resuelven pintando ese monumento?” nada, nosotras no tenemos que resolver nada, es el Estado quien debe velar por la seguridad de todas y ese monumento es símbolo de ese Estado que nos ha fallado en todo, por ende no representa nada.
Las mujeres en este país feminicida, en este sistema patriarcal-capitalista, en esta realidad de un Estado narco no podemos no ser violentas, porque ya lo hemos sido, llevamos siglos siendo sumisas y lo único que hemos conseguido es que sigan pasando por sobre nosotras, la no violencia es una posición cómoda, privilegiada y en esta realidad que habitamos las mujeres somos muchas cosas, menos privilegiadas, «El pacifismo simplemente no resuena en las realidades diarias de la gente, al menos que esta gente viva en una extravagante burbuja de privilegios» [2]bajo un sistema feminicida las mujeres no podemos renunciar a la violencia, sino lo contrario, apropiarnos de ella, necesitamos sobrevivir y no lo haremos dando abrazos y flores, menos a quienes nos someten, como a los cuerpos de fuerza y represión del Estado como la policía, la guardia nacional y el ejército, pues estos están entrenados y diseñados para el control y disciplinamiento de las clases subalternas.
Así que no, señores, las mujeres en Zacatecas, en México y en el mundo no vamos a ser “tranquilas”, ni “calladas” ni “pacíficas” porque nos están matando y vamos a utilizar todas las formas incorrectas, las ruidosas, las violentas, las NO formas para ser escuchadas, vistas, respetadas y dignificadas hasta que podamos derrumbar al sistema completo, a la hegemonía racial, al patriarcado, al capitalismo y al adultocentrismo porque las niñas también están luchando y están aprendiendo las No formas de hacerlo.
Andrea Navarro: Egresada de la licenciatura en letras, tallerista, ponente y Activista lesbofeminista. Escritorio de barrio
Citas rescatadas del texto:
[1] Peter Galderloos, Cómo la no violencia protege al Estado, ediciones Anomia, 2010.
[2] Peter Galderloos, Cómo la no violencia protege al Estado, ediciones Anomia, 2010.
De manera general se puede relacionar a la Jrefiyye con un cuento ficticio narrado por mujeres mayores a los niños principalmente en la zona de Palestina. Suelen tratar sobre heroínas o héroes (principalmente heroínas) que enfrenta las vicisitudes de la vida, de problemáticas que hacen referencia a casos reales y concretos de su contexto real, como orfandad, pobreza, matrimonio, problemas familiares como madrastras, nueras, suegras, hermanas o padres mal intencionados, entre otros; también existen personajes que buscan dañar a los protagonistas de origen fantástico, como brujas u ogros. Estas adversidades se logran superar gracias a la intervención de algún elemento fantástico como animales.
Estos relatos permiten evadirse de la realidad por medio de la imaginación de estás historias maravillosas con elementos fantásticos. Se transmiten de manera oral de generación en generación, espacialmente por las mujeres, ya que, debido a las temáticas que aborda y el carácter fantástico de las narraciones son vinculados con las ellas. Así se puede encontrar que el termino Jrefiyye en su etimología se asocia a demencia senil, infancia, otoño, maravilla, mentira sin connotaciones maliciosas.
La autora explica como en la sociedad Palestina la mujer es percibida como un ser de inteligencia inferior al hombre, pero llena de astucia y artilugios mal habidos para engañar y lograr sus objetivos, -esto evoca al arquetipo de trickster explicado por Jung-. “Por lo general la mujer es concebida como inferior al hombre, pero, al mismo tiempo, poseedora de una astucia capaz de crear los ardides y enredos más increíbles, lo que la convierte en un ser peligroso. Por supuesto, estas imágenes también las vamos a encontrar reflejadas en el imaginario colectivo de la sociedad tradicional palestina.” (Rabadan, 2003)
Dentro de los elementos formales el uso del dialecto palestino, así como, el lenguaje coloquial para narrar estos relatos les confiere no solamente originalidad, también, aporta en la transmisión del lenguaje local a las nuevas generaciones impidiendo que este decaiga, así mismo, estilísticamente aporta con vitalidad y originalidad con el uso de palabras y conceptos propios de esta comunidad. , “… el cuento posee un gran desarrollo artístico en su forma y estilo, al seguir convenciones lingüísticas y literarias heredadas de la tradición, como fórmulas, clichés, repeticiones, símbolos, etc. Abunda el uso de modismos verbales, además de un lenguaje florido que no suele usarse en la conversación diaria, especialmente por los hombres.” (Rabadán, 2003)
Una de las funciones que es importante destacar es el papel moralizante y educativo de estos relatos. En una próxima entrega me gustaría problematizar sobre cómo las industrias culturales configuran las estructuras simbólicas subjetivas que organizan las sociedades de manera objetiva, por el momento, este trabajo se limita a señalar que la Jrefiyye sirve para transmitir a los niños los valores culturales y religiosos, patrones de comportamientos y demás elementos culturales palestinos. “Mediante los cuentos se forma en los niños el inconsciente colectivo que los hace sentirse parte de la comunidad, pero además estas historias les transmiten una visión del mundo estrechamente vinculada con la cultura a la que pertenecen.” (Rabadán, 2003)
Se podrá notar que hay un carácter ambivalente en la manera como se abordan los contrarios: maravilloso-real, mujer bondadosa-mujer pícara. Lo maravilloso como las brujas o los ogros enfrentados con los valores cerrados y rígidos que son un reflejo social, por supuesto replicados en los relatos, es decir, las jerarquías familiares, sociales, económicas, morales o religiosas son replicadas, por ejemplo, si la heroína en cuestión es de estrato económico bajo, ella es consciente de ello, y la única forma de que ella ascienda en dicha escala es a través del matrimonio con un noble o aristócrata de mayor rango, siendo este acto considerado de gran bondad y honradez por parte del novio, algo que hace referencia a la sociedad palestina real.
Por otra parte, lo femenino se conforma de dos polaridades: la mujer astuta, engañosa, o bien, la mujer anciana que ha conseguido una posición de cierta autoridad y respecto gracias a su edad que le confiere sabiduría y experiencia, o al menos la coloca en una mejor posición que al resto de las mujeres e incluso a algunos otros miembros de la familia. Siendo el otro extremo las heroínas bondadosas que retratan los relatos:
… dentro de la jrefiyye existen muchos ejemplos en los que destaca la imagen de la mujer como un ser inteligente y sabio. Pero además es muy común que los personajes masculinos del cuento recurran a ella en busca de sus bien fundamentados consejos. Buena parte de las protagonistas de este tipo de cuento sobresalen por ser decididas, valientes y emprendedoras. Estos personajes femeninos no sólo toman la iniciativa y deciden, aun por encima de la voluntad de los personajes masculinos, sino que además se lanzan a largos viajes en solitario sorteando todo tipo de dificultades y peligros para conseguir aquello que desean. (Rabadán, 2003)
La cita anterior muestra el carácter proyectivo a la jrefiyye para las mujeres, en estos relatos ficticios ellas logran hacer cosas que claramente no están permitidas, sin embargo, nunca se pierde el hilo con la tradición que marca la norma en la realidad y en la ficción:
La jrefiyye es ficción, y por lo tanto, un espacio donde la mujer puede tratar asuntos y temas que en el ámbito real rara vez podría abordar. En muchos de los cuentos encontramos acciones y situaciones que rompen claramente con la realidad; sin embargo, debe señalarse que estas rupturas no son triunfadoras. El cuento posee unos valores muy marcados, provenientes de la tradición, de la comunidad, y son los que acaban imponiéndose. (Rabadán, 2003)
¿Pero cuál es la relación con el contexto actual, con México, o con las mujeres en general? Como se mencionó anteriormente, las empresas culturales construyen y configuran los aparatos simbólicos y replican las ideologías que a su vez determinan las estructuras sociales de manera pragmática. Este tema se expondrá a fondo en futuras entregas.
Estos relatos son un ejemplo didáctico del funcionamiento instrumentalista que pueden llegar a tener las prácticas aparentemente lúdicas, infantiles de ocio o entretenimiento a nivel profundo en la construcción de la subjetividad individual y los imaginarios e inconscientes colectivos.
Esto se puede aplicar no solo en la manera como se entiende lo femenino, sino, a cualquier elemento social, no con la finalidad de fragmentar o formar bandos, más bien para cuestionarnos incluso la manera como la lucha de clases, las clases sociales o las aspiraciones de poder han sido elaboradas para determinar de manera objetiva y subjetiva a las personas en todos los ámbitos de la vida.
Referencias:
Rabadán Carrascosa, M. (2003). LA JREFIYYE PALESTINA: LITERATURA, MUJER Y MARAVILLA. El cuento maravilloso palestino de tradición oral. Estudio y textos. Colegio de México.
La búsqueda de la identidad nunca ha sido una tarea fácil. Sobre todo, si se piensa que tal identidad se tiene que ir revelando poco a poco por medio de una búsqueda que puede significar, entre otras cosas, un proceso gradual de autoconciencia de sí. Entendiendo con ello, una auto-revelación, o una auto-constatación que va de lo fáctico o empírico, a lo noético. Esto es, una evolución de la materia física, desde que somos una realidad primigenia celular; hasta ir paulatinamente pasando de lo inmanente a lo trascendente, en tanto esto último implica el despliegue gradual de eso que llamamos espíritu, en tanto densificación de la realidad ulterior que nos termina de constituir.
Si asumimos esto como una realidad primordial, lo que llamamos experienciar la realidad, a lo largo de las distintas etapas de nuestra vida, implicaría la capacidad de irnos relacionando con el mundo, y con otras entidades, de una manera única y particular, situada desde la corporeidad que nos ha sido dada, y desde el logos que también somos, y que nos permite experimentarnos de manera paralela como una unidad particular frente a toda otra realidad. Eso que experimentamos tanto afectivamente como intelectivamente como una unidad independiente de todo lo demás, lo llamamos, pues, identidad de sí.
Mircea Eliade, en su obra: “Lo sagrado y lo profano”, le llama al proceso de reconocimiento de las cosas que pueblan la realidad, cosmización, en tanto, cosmos, significa el conjunto de significados constituyentes de sentido; es decir, la huella de lo humano sobre el éter informe de la realidad. Así pues, es imposible que el hombre no marque la realidad con su potencia logificadora, es decir, con la marcha del logos sobre nuestras vidas, en tanto proceso de apertura a las cosas y a toda entidad. Por ello, el hombre se reconoce dándose forma ante lo informe; da cuenta de sí, ante lo ignoto; y, se sitúa y apersona, ante lo no situado e impersonal. Es por esto, que, la marca de la cosmización, es la marca de lo simbolizado sobre lo no simbolizado, lo que tiene sentido, frente a lo que no tiene sentido. En cambio, lo profano es todo aquello que no ha sido sacralizado, simbolizado, cosmizado. La identidad, sería así, el proceso de cosmizar, es decir, de dar reconocimiento de lo real a lo irreal, de simbolizar, de sacralizar la propia unidad apercitiva que tenemos del mundo.
Ahora bien, si esto que llamamos sacralizar y simbolizar, implica darle sentido a algo que no lo tiene. Entendamos el sentido del propio término simbolizar. symbolon, significa darle poder de sentido a una realidad dada y determinada. sym, en tanto partícula que significa: “con”; y boleo, que significa: “lo puesto ahí”. Esto señalaría que symbolon, o símbolo, es la unidad de algo que es identificable, algo que ha sido marcado. cosmizado, como dice Mircea Eliade. Lo sagrado, lo cosmizado, representa una unidad de sentido, de inteligibilidad. La identidad es pues aquello que representa una unidad de inteligibilidad. Posee un discurso y una narrativa de sentido. Entre mayor capacidad de reconocimiento de eso que está puesto ahí, es mayor la carga de lo sagrado, de lo cosmizado.
La carga de sentido tiene una mayor hondura y va cobrando una nueva referencialidad cuando el yo se vuelve un símbolo, un cosmos, una realidad que posee su propia consistencia. Cuando tal unidad apercitiva se vuelve un territorio, una frontera, una corporalidad y un discurso situado, inteligible. Por otro lado, podríamos decir que lo opuesto, puede aplicarse también. Cuando lo ignoto acecha, cuando lo informe, la desarticulación, la des-estructuración prevalece, cuando la estructura de significado es vacía, cuando el significante ha perdido su valor, cuando hay cero reconocimiento del territorio propio, cuando la unidad apercitiva no es tal, sino una mancha dispersa; entonces, lo que podemos ver que tenemos es lo opuesto al symbolon. Lo que tenemos es la experiencia de la malignidad, en tanto experiencia de desacralización del espacio y del tiempo que nos tendría que constituir.
Si la profanidad es la nota dominante, entonces, le podemos llamar a esta vivencia diabolon. En lugar de tener la partícula “syn” que significa: “con”, es decir, lo que une, aglutina, unifica; tenemos a la partícula, “dia” que señala lo que está separado, lo disperso. Si esto es la nota dominante, entonces, el espacio y tiempo de la unidad apercitiva de lo real, no existe, y en su lugar, lo que tenemos es la separación de tal unidad. Es decir, no hay symbolon sino diabolon. Lo sagrado cede su lugar a lo profano, a lo diabólico. Lo diabólico es entonces eso que me nulifica, eso que no tiene nominación, ni marca alguna, no existe, es nulidad y futilidad, es aquello informe. Más que apelar a la unidad, apela a la separación. No puede pues haber unidad identitaria, sino una fragmentación identitaria, un alejamiento, ocultamiento, vacuidad del ser. ¿Cómo poder experimentar el mundo sin una narrativa de sentido? ¿Cómo se puede encontrar una unidad de sentido sin una estructura de significado que dé soporte a lo que se vive afectivamente e intelectivamente?
Volvamos ahora a la premisa básica con la que comenzamos. La identidad es aquello que gradualmente, o problemáticamente, se va encontrando en nuestra marcha experiencial por el mundo; es decir, la aparición de la conciencia es algo que de suyo no se tiene como algo ya dado, sino que se va descubriendo o aconteciendo de forma gradual. Sigmund Freud, por ejemplo, nos habla de cinco etapas de desarrollo de la conciencia identitaria a nivel sexual. La primera etapa es la etapa oral; luego, viene la etapa anal; luego, la etapa fálica; luego, la de latencia; y finalmente, la genital. Antes de la etapa de los cinco años, realmente es muy poco lo que podemos tener registrado al nivel de la conciencia, en tanto información o registro de las experiencias vividas. Es decir, la etapa oral, anal, y fálica, se vuelven un misterio para nosotros. No es sino hasta la etapa, quizá la más bella, que es la que tiene que ver con el juego social, que se da en la etapa de la latencia, entre los 6 y 11 años, en que empezamos a registrar nuestros recuerdos de vida con los demás. Luego viene la etapa más complicada de todas. La etapa genital que comienza a los 15 años. Aquí es donde tenemos que asumirnos con una identidad sexual determinada, y es en donde empieza nuestra andadura por el mundo con una bandera identitaria que seguiremos descubriendo y problematizando de cara al mundo heteronormativo. Así pues, esa experiencia de unidad identitaria irá registrando la fuerte carga simbólica de sentido que nuestra cultura específica nos irá legando en tanto unidad discursiva. Freud le llamo el súper Yo, y su tarea fundamental estriba en someter al Yo, a la conciencia identitaria que se experimenta desgarrada, pero que busca unidad, que busca la síntesis.
La cuestión se volvió mucho más problemática, como podemos ver con esta nominación del psicoanálisis, es decir, cuando nos situamos dentro de las coordenadas de la problematización con aquello que se registró desde la vivencia a partir del pronombre personal Yo. Podemos decir incluso, que toda la Modernidad es la andadura del Yo, pues se define así, desde la irrupción de Descartes con el uso de este pronombre personal. Así, la sentencia cartesiana: je pensé, donc, je suis. (Yo pienso, luego, Yo soy), nos señala que el horizonte del sujeto cognitivo, es el horizonte real del sujeto. Quienes somos o pretendemos ser, pasa por la constatación de la facultad del entendimiento. La facultad más desarrollada como animales simbólicos, es decir, animales que marcan la realidad del mundo poblado de entidades por medio de marcas de sentido.
George H. Mead, dentro de lo que se conoce como el interaccionismo simbólico, igualmente hace sus propios acercamientos a la noción del Self, o del Yo. Según Mead, el yo social se forma también desde un proceso de graduación que va desde la conciencia primaria del darse cuenta del entorno, como cualquier organismo vivo que interactúa en un ambiente determinado. A este nivel, la conciencia es muy básica y primaria. Luego, aparecerá progresivamente la conciencia más compleja al nivel de la conciencia trascendental; dirá Kant, en donde aparece el Yo trascendental. Este nivel de la conciencia, es el nivel en donde aparecen las facultades más importantes del entendimiento, o del espíritu; a saber, la memoria y la imaginación, constituidas ambas por las impresiones del yo empírico o fáctico, situado desde el mundo fenoménico con el que interactuamos por medio de los sentidos, y en donde las sensaciones registradas adquieren otra consistencia al volverse imágenes y fantasías en un movimiento de conversión de lo sensible a lo inteligible.
Finalmente, señala Mead, está el proceso de constitución social. La etapa de la conciencia última y definitiva, que pasa por el proceso de lo que llama la imagenería, es decir, la producción de discursos, de sentencias de significado desde la gestualidad vocal, desde la palabra y el discurso que se crea al interior de una comunidad dada. Cuando se llega a este nivel de conciencia, lo que estamos viviendo o experienciando, es la comunidad lingüística de significados, de mandatos, de órdenes y de prohibiciones, que nos serán legadas para conformar nuestro Self, nuestro Yo; es el momento en donde el súper Yo freudiano aparece.
Así, pues, la identidad del sí mismo, podemos ver, según todos estos autores, en un proceso de autoconciencia que entra en varios procesos de modulación de la conciencia. Tal proceso de desarrollo paulatino nos conduce siempre de un estado a otro. Pasamos de un estado de luz de la conciencia, a otro. En tales brincos cualitativos, es necesario que reparemos en otro autor, para quien la conciencia del yo pasa también por varios momentos o graduaciones.
Según Hegel, el proceso de la historia de la humanidad, es un proceso de menor a mayor conciencia, es la marcha inquiriente del logos, es el proceso de cosmización que nos refiere Eliade, pero Hegel, le llama la marcha del espíritu. Primero nace en un primer momento, al nivel de la experiencia sensible con el espíritu subjetivo; luego, viene el espíritu objetivo, con la aparición de la conciencia social, que es al mismo tiempo, una conciencia desgarrada, la mácula de la historia está aquí depositada; finalmente, esta marcha progresiva culmina con el espíritu absoluto. El máximo momento de lucidez del entendimiento humano, dado por la religión, el arte y la filosofía. Al llegar al espíritu absoluto, el nivel de reconocimiento del sí mismo, será completo y definitivo, sin fisuras y sin fracturas de ningún tipo. No puede haber pues, desfragmentación. Sino más bien, la unidad total.
Presumiblemente, con todo lo dicho aquí, y quedándonos sobre todo en Hegel. La conciencia identitaria que hemos forjado es una conciencia desgarrada, esto quiere decir, que tenemos una conciencia como humanidad limitada, estrecha, desprovista aun de su estado de cosmización y de sacralización plena, ya que no vivimos la unidad social y política, sino más bien pasa por la mácula del mundo desfragmentado, de la multiplicidad de discursos que generan más bien caos y ruido.
Arriesgándome a hacer una interpretación a modo, podría decir, que la búsqueda de la identidad femenina, que implica una búsqueda histórica de graduaciones y cualificaciones de diverso orden, no se puede despreciar al momento de articular un proyecto común de sentido colectivo; antes bien, su puesta en marcha en el escenario de la historia y los acontecimientos más actuales, pueden ser la clave para ver cómo nos vamos constituyendo en esa andadura inquiriente, en tanto, vamos logrando una mayor apertura al estado de lucidez y comprensión de sí. La marcha de la autoconciencia identitaria de quiénes somos como sociedad y como mundo, pasaría pues por la concreción de la identidad femenina tanto de su consistencia inmanente, así como de su consistencia y proyección trascendente.
Mientras tanto, hemos de soportar, las lacerantes experiencias de eclipsamiento, de negación, y reconocimiento, que el sistema patriarcal, en su larga travesía, ha posibilitado de forma diabólica. Puesto que ahí, en las sombras del sentido de la marcha histórica del espíritu, se incoa, o se aglutina a la par, la nueva posibilidad de darse una nueva identidad, una nueva narrativa, que desde el extravío y desvarío del experienciar, podemos aventurar que ha de surgir, la conciencia transformada, más plena, en lo intelectivo y en lo afectivo. En ese resurgir identitario hemos de ser otros y no estos que somos.
Jorge de la Torre es licenciado en Sociología con la terminal en Estudios Ibérico Latinoamericanos. Tiene una especialidad en Antropología y Étic, una maestría en Filosofía y Ciencias Sociales y un Doctorado en Ciencias Sociales.
“Ante las atrocidades tenemos que tomar partido. El silencio estimula al verdugo.”
Elie Wiesel, premio Nobel de la Paz y
superviviente del Holocausto
El colectivo Guerreros Buscadores de Jalisco realizó un macabro hallazgo el pasado 5 de marzo, un campo clandestino de adiestramiento criminal y exterminio, así como tres crematorios subterráneos, lo que ha indignado y horrorizado a todo México. Pese a estar acostumbradxs a las masacres y atrocidades cometidas por el crimen organizado, Teuchitlán es la cicatriz viva de la normalización de la brutalidad, pues, nos recuerda la vulnerabilidad e indefensión en la que nos encontramos como ciudadanos en un país cuyo Estado no nos garantiza ni nuestra seguridad ni el goce pleno de nuestros derechos humanos, ¿cuántxs de nosotrxs sale a la calle a realizar cualquier actividad cotidiana con miedo de no regresar?
El hecho una verdad de Perogrullo que a todxs nos cuesta aceptar, las fiscalías no buscan a nuestros desaparecidos. No lo hacen porque se encuentra colapsadas por falta de personal y capacidad, falta de voluntad política y, en algunos casos, por colusión con los grupos del crimen organizado.
Este tipo de campos son una realidad que recorre todo el país, algunos se encuentran escondidos y otros a la vista. El reclutamiento forzado, es la razón por la cual cada día aumenta el número de jóvenes desaparecidos, no porque anden en malos pasos, conocer lo que ocurrió en Teuchitlán me puso la carne de gallina y me inquieto el sueño por días.
La mayoría de las víctimas llegaron captados por una falsa promesa laboral. Devalando la verdad económica de México, los jóvenes carecen de oportunidades para tener una vida digna. Vivimos una realidad de precariedad laboral y social, de empobrecimiento, la pérdida de la esperanza de movilidad social y con ello, la posibilidad de mejorar la calidad de vida de las familias mexicanas.
Los jóvenes que estuvieron ahí fueron esclavizados, obligados a realizar trabajo forzado, a ser entrenados como sicarios, a matarse a unos a otros por cosas básicas como un poco de alimento, sus órganos vendidos en el mercado negro, para que finalmente sus cuerpos fueran incinerados. Negando así una despedida y un cierre a sus familias. Al conocer los testimonios de sobrevivientes el cuerpo se llena de escalofríos, las condiciones en las que eran obligados a sobrevivir superan a la trama de cualquier película de terror.
Fueron obligados a realizar jornadas de dominación doblegando su voluntad y borrando de su existencia la dignidad con la que debían vivir sus vidas. Se les preparaba para resistir y alimentar la maquina de guerra sin desearlo y ni entenderlo. La lucha entre las organizaciones criminales y la simulación de las instituciones de seguridad han generado un modelo de despersonalización, los jóvenes son meros objetos desechables.
También nos plantea preguntarnos porque los colectivos de búsqueda, las madres y las familias de los desaparecidos (víctimas), son quienes tienen que sacrificar su salud física y emocional, buscando a sus familiares cuando hay instituciones especializadas para hacerlo. No hay nada que nos alcance para pagar la deuda que tenemos como sociedad con los jóvenes desaparecidos y sus familias.
Fotografía: tomada de la web, créditos a quien corresponda.
A mediados de febrero pasado, Zacatecas vivió el movimiento magisterial mas grande en su historia, con dos megamarchas y la movilización de varios sindicatos magisteriales. Se paralizó la educación en todos sus niveles durante dos semanas. La Universidad Autónoma de Zacatecas (UAZ) se pintó de rojinegro al anunciar una huelga indefinida el 17 de febrero.
Desde la rectoría acusan a la huelga de tener tintes políticos debido a la convocatoria para renovar la rectoría, así como cargos directivos y administrativos de la UAZ, que deberá emitirse entre abril y mayo próximos. Mientras que, el Sindicato defiende su postura, que el emplazamiento se debe la precarización laboral y material que han llevado a la universidad a una crisis y a perder la dignificación de la labor docente.
Contexto en la movilización del magisterio zacatecano
Conflicto magisterial estalló el 13 de febrero cuando la sección 34 y 58 del Sindicato Nacional de trabajadores de la Educación (SNTE), pararon labores el 13 de febrero pasado. Salieron a marchar el 17 de febrero más de 18 mil maestros de ambas secciones, fueron acompañados por Centro de Educación Científica y Tecnológica del Estado de Zacatecas (Cecitez) y Telesecundarias, más de 18 mil docentes salieron a marchar por sus derechos. El 24 de febrero se convocó nuevamente a la movilización, pero esta vez se sumaros los sindicatos de Telebachilleratos, la Universidad Autónoma de Zacatecas e integrantes de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), procedentes de los estados de Guerrero, Michoacán, Oaxaca y Ciudad de México. Aproximadamente 30 mil profesores arribaron de 3 frentes a plaza de armas. Luego, de dos semanas de sentida protesta, el conflicto magisterial llegó a su fin el 1 de marzo, reanudando clases para miles de estudiantes zacatecanos.
La movilización incluyó el paro de los trabajos para la construcción del segundo piso, así como por la toma de instalaciones de la Secretaría de Educación, alcaldías, principales carreteras y Ciudad Administrativa.
Huelga en la UAZ
A partir del 17 de febrero la Universidad Autónoma de Zacatecas inició una huelga, paralizando 33 unidades académicas, cuya matricula suma alrededor de 40 mil estudiantes en secundaria, preparatoria, licenciatura y posgrados. La secretaria general del Sindicato de Personal Académico de la Universidad Autónoma de Zacatecas (SPAUAZ), Jenny González Arenas hizo un llamado a la ciudadanía a tener sensibilidad por la lucha de derechos y mejores condiciones laborales en la universidad.
Cabe señalar que, la huelga fue aprobada por la mayoría de los docentes sindicalizados en un plebiscito en que participó el 79.81% del padrón, es decir, 1mil 261 votaron a favor y 1 mil 8 en contra.
Postura de la Rectoría
El rector de la UAZ, Rubén Ibarra Reyes dijo que es imposible cumplir con los puntos del plebiscito ya que no existe viabilidad financiera. La universidad al sostenerse de financiamiento público tiene recursos finitos. Mencionó que el ofrecimiento de la rectoría para este emplazamiento 2025 ha sido histórico, tanto en convocatoria de categoría como de incremento.
En las mesas de negociación entre el SPAUAZ y la Rectoría, se lograron avances significativos mismos que se vieron reflejados en la elaboración de un Convenio bilateral. Dicho convenio abordó la mayor parte de las peticiones del sindicato para cambio de categoría, incrementos y ajustes salariales, adeudos con el ISSSTE, actualización de salarios, condiciones académicas y casos de individuales.
La rectoría se comprometió a incluir al SPAUAZ en la negociación con la federación para resolver la deuda histórica de la UAZ con el ISSSTE, que tiene más de dos décadas y supera los 3 mil 500 millones de pesos. Asimismo, se hizo el ofrecimiento de más de 50 millones de pesos para pago a jubilados.
Lo anterior, Ibarra Reyes puntualizó que se verán beneficiados cien por ciento de las necesidades en varios conceptos; por ejemplo, seguro de vida, indemnización por defunción, conceptos contenidos en el contrato colectivo de trabajo.
El rector de la máxima casa de estudios aseveró que, de cumplir con las demandas del sindicato, que ascienden a 400 millones de pesos se traduciría en la quiebra total y absoluta de la universidad. Añadió que el adeudo de dos décadas con el ISSSTE no podrá resolverse con la huelga y mucho menos con la polarización, situación que vulnera a la institución educativa.
De igual manera, afirmó que el ofrecimiento histórico se debe gracias a que su administración ya no tiene adeudos ni con el SPAUAZ ni con los profesores.
“Soy rector en más de 20 años que paga todas las prestaciones y todas las quincenas en tiempo y forma. Cuando llegué a la rectoría se tenía un adeudo de 850 millones en este concepto. Hoy en día el adeudo es de 250 millones, disminuimos de manera impresionante esta deuda”, refirió.
Rubén Ibarra aclaró que el emplazamiento a huelga se hizo por dos conceptos, revisión salarial, mismos que ya encuentran contestados y violaciones e incumplimientos con un plan de acción para resolverlos. Sin embargo, cuando estalla la huelga, puso 6 puntos como irrenunciables mismos que fueron atajados de manera correcta, luego a 11 que fueron aceptados. Más en los primeros días de marzo se ampliaron a 32.
“Lo que indica que el sindicato no tiene intenciones serias de levantar la huelga, por dos razones: las elecciones de la universidad que están en puerta por el año 27 en el habrá comicios para el gobernador. Hay varios actores con intereses políticos externos que respaldan al sindicato”, aseveró Rubén Ibarra.
Postura del SPAUAZ
Jenny González Arenas, secretaria general del SPAUAZ, manifestó que parte de los acuerdos del proyecto de Convenio al que se llegó en las mesas de negociación incluye la incorporación de una representación sindical en las negociaciones entre el ISSSTE y la universidad. Lo anterior, por curiosidad del personal sobre qué se están negociando, conocer lo que se condona para que el personal pueda exigir lo que le corresponde.
En este sentido Jenny González manifestó que el proyecto del convenio plantea una ruta de esa negociación, que permite ir avanzando con pasos firmes para el conocimiento del adeudo al ISSSTE. Sin ello, se tenía el riesgo de las negociaciones incluyeran el adeudo de SAR y Fovissste. Ya que se trata de un adeudo que tienen con cada uno de los sindicalizados, pues se trata de sus aportaciones como trabajadores.
Sobre los señalamientos de la rectoría de politizar la huelga ya que se tienen en puerta las elecciones internas de la universidad, González Arena replicó que desde el inicio del emplazamiento se ha puesto claro que se trata de la defensa de los derechos laborales, de recuperar derechos plasmados en el contrato colectivo de trabajo que con los años se fueron convirtiendo en letra muerta y, por recuperar la dignidad de la labor docente.
Sobre el asunto refirió que una cantidad considerable de docentes no tienen cubículos para realizar investigación, ni donde brindar atención a los estudiantes. Por ello, hay inquietud entre el profesorado por las condiciones de precariedad laboral, el menosprecio de su labor frente al aula, investigación y extensión en la universidad.
González Arenas mencionó que en las negociaciones se obtuvo un 4% de incremento salarial, 1% en otras prestaciones no ligadas y 1% en un bono que pasaría de 11.49 a 12.49%. En términos generales si impacta positivamente en los salarios de los docentes.
La líder sindical consideró que los resultados han sido un triunfo para los docentes ya que se recuperaron procesos bilaterales que hace tiempo no existan, por ejemplo, las convocatorias para cambios de categoría e incremento de la jornada laboral, así como el llevar procesos de basificación conforme al contrato colectivo de trabajo.
Añadió, que desde el SPAUAZ se garantiza que no se violenten los derechos de los compañeros, la contratación bilateral, con el fin de que las nuevas bases sean otorgadas a personas que han cumplido con los requisitos, es decir a quienes se las han ganado. Lo que da certeza a la base docente de que ganaron un incremento en su jornada laboral o cambio de categoría por méritos propios. Porque sucedía que eran otorgadas a personal del contentillo de la rectoría, muchas veces sin realizar funciones sustantivas dentro de la universidad.
Situación financiera y antecedentes
Para Rogelio Cárdenas Vargas, docente investigador de la Unidad Académica de Ciencias Químicas de la UAZ explicó que la UAZ tiene un problema presupuestal, desde hace varios años, “desde que mi papá el Ing. Rogelio Cárdenas Hernández fuera rector (2000-2004)”, precisó.
Lo anterior, debido a que en las décadas de 1970 y 1980, a través de la lucha sindical se logaron prestaciones para los universitarios; sin embargo, dichas prestaciones no fueron soportadas económicamente por la federación.
Cárdenas enunció que, durante la presidencia de Salinas de Gortari, con las reformas neoliberales, entre ellas reformas las universidades públicas. Se eliminaron, a partir de 1991, las jubilaciones dinámicas (el monto de la pensión incrementa a la par de los sueldos y salarios con base en la inflación), así como el sobre sueldo del 25% para evitar la jubilación temprana de los docentes.
Inquirió en que al dejar de ser soportadas por la federación estas prestaciones se creó un boquete fiscal de deuda, además de crear dos clases de trabajadores en el contrato colectivo, quienes recibían los beneficios arriba mencionados y quienes no. De ahí que exista el problema latente que la UAZ no tiene la parte que debe otorgar la patronal para jubilación y muchas cuentas individuales se encuentran en ceros.
El Dr. En Ingeniería por la Universidad de Valencia considera una utopía pensar que los nuevos contratados con el régimen actual de pensiones se verán beneficiados con más y mejores prestaciones vía huelga. En este sentido recalcó que desde la administración de Andrés Manuel López Obrador no existe la intención de salvar a las universidades públicas del endeudamiento, mismo posicionamiento de la actual presidente.
El docente investigador comentó que al interior de las universidades se creó una especie de burocracia dorada, alejándose de las bases, así como del sentido social, pensamiento crítico, proyectos y propuestas sociales. Mientras que con programas de desempeño docente como el SIN hizo que el profesorado se centrara en la generación de productos para sumar puntos, soslayando la lucha colectiva volviéndose individualista.
Para finalizar, refirió que fue acierto el que la secretaria general del SPAUAZ llamara a huelga en el contexto del movimiento magisterial, porque los sindicatos tenían muchos años marchando por causas individuales. El error fue no encausarse en algo más grande, como la reforma a la Ley del ISSSTE, por ejemplo.
Pilar Pino Acevedo zacatecana, feminista marxista, economista y escritora, además de activista en favor de los derechos de las personas con autismo y mujeres; y, su compromiso con la política de izquierda. Su experiencia como madre de una niña con autismo la ha llevado a ser una voz importante en la lucha por la inclusión y la aceptación de las personas con discapacidades. Su participación en la colectiva Nantzin Zacatecas y su colaboración con medios como columnista en La Cueva del Lobo y la revista literaria El Guardatextos demuestran su compromiso con la difusión de ideas y la promoción de políticas de izquierda. Actualmente, es la coordinadora editorial y fundadora de nuestra revista Tlali Nantzin, con lo que sigue contribuyendo a la discusión y el análisis de temas políticos y sociales desde una perspectiva crítica y progresista.
Las amazonas, en “Borrador para un diccionario de las amantes” de Monique Wittig y Sande Zeig, son aquellas que desterradas se tornaron violentas en la incansable búsqueda de la armonía, y ahora habitan en cada rincón combativas, defensoras. Hicieron de la palabra violencia, un nombre con dignidad: “el ardor, la energía, la fuerza manifestadas por las amazonas de todas las edades.”
La violencia ha estado siempre reservada para todo aquel que en nombre del deber ser ejerce una forma de castigo a la diferencia. Está reservada para quienes pueden ejercerla, es el jefe que nunca va a trabajar, tu pareja, la policía, la vecina chismosa, es la multitud que se molesta cuando salimos a las calles, es el Estado. Desde estos lugares la violencia tiene nombre de consecuencia, protección, incluso defensa, para ellos los violentos somos nosotrxs. Violentxs por recuperar los espacios de los que nos intentaron desterrar, y ahora nos intentan desterrar también de la rabia, la defensa, la legitimidad de nuestras intervenciones.
Recuperemos entonces el rencor, la digna rabia (tal como nos enseñó el EZLN) y cantemos como en cada consigna. Cantemos por la causa feminista, contra la guerra, contra el capital, contra el fascismo y el extractivismo territorial, pero también cantemos por la aspiración al porvenir desde los rincones de nuestras casas, trabajos y relaciones.
Canta con la rabia de cuando te bajan del coche en medio de la calle:
El otro día me acordé de cuando me dejaste abandonada en la rotonda de Peñacastillo Cuánto me enfadé pegándole patadas a tu coche arrancaste y te fuiste con la puerta abierta Sé que te acuerdas quién iba a olvidarse de eso No lo hablaremos siempre nos va a perseguir
(Aiko el grupo, “Peñacastillo”)
Canta recordando las salidas con amigxs interrumpidas por el vato que no para de insistir:
Me aburre que todo lo que digas sea mentira para de jugar con mis amigas para de tocar la misma mierda en cada puta fiesta Vienes a invitarnos a copas Dices: “Sois tan diferentes a las otras, joder Os iría mejor si vinierais a mi casa y me comierais un poquito la p***”
(shego, “Vicente Amor”)
O por aquellxs amigxs que en realidad nunca fueron sino tus peores haters:
Algunos de mis amigos lo han hecho regular No sé cómo decirlo me siento un poco incómoda Voy a confinar esta amistad Que igual que la tierra está intoxicada
(Aiko el grupo, “Amigos para nunca (confía y te la lían)”)
Incluso al tener que sonreírle a tu jefe:
Cosas que no me gustan hechas por gente que me cae mal Hago la pregunta la respuesta me da igual Conozco demasiada gente contra mi voluntad Paso el día intentando ser cordial
(Los Punsetes, “COSAS QUE NO ME GUSTAN”)
Pero canta siempre antipatriarca:
Tú no me vas a humillar, tú no me vas a gritar Tú no me vas someter, tú no me vas a golpear Tú no me vas denigrar, tú no me vas obligar Tú no me vas a silenciar, tú no me vas a callar
(Anita Tijoux, “Antipatriarca”)
Siempre recordando que no es unx, somos todxs:
Cuidad vuestros negocios y vuestras familias Porque vamos a mostrar vuestra misma piedad Porque seremos cientos Por cada uno de los vuestros
(Los Planetas, “Ciencia Ficción”)
Recordando quiénes somos y por qué salimos:
Siempre yo escucho que mi raza e’ la mala que no nos merecemos nada y que no reclamemos nada Y somos en quien se sustenta la riqueza el poder, la ostentación de esta psicópata nobleza (Evelyn Cornejo, “La chusma inconsciente”)
Marzo 2025, las calles pintándose de morado siempre anunciando un nosotrxs. Y salimos, no como cada año, nunca es como cada año. No con las consignas de ayer, ni con la misma rabia. Salimos no como conmemoración de algo que ya fue, sino por el presente, en la incansable búsqueda del porvenir, con lxs compañerxs de hoy y de mañana.
Victoria Giles Mercado es docente y practica el psicoanálisis en la Ciudad de México. Estudió Psicología, posteriormente una maestría en Teoría Psicoanalítica y una licenciatura en Educación. En el ámbito cultural ha participado en el programa de animación a la lectura en la Feria Internacional del Libro Infantil y Juvenil en la Ciudad de México. Asimismo, ha colaborado en publicaciones del colectivo Antígonas, en la revista Parábola de la Sociedad de Alumnos de Literatura Latinoamericana de la Universidad Iberoamericana, y en el portal Malvestida.
Fotografía: cortesía de Nallely de León Montellano