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Por: Miguel Ángel Maciel González *

¿Abogado?... definitivamente no. Entonces cuál camino (no existe, en realidad una ruta, más bien es nuestra objetivación en el mundo). Cuando me negué a los designios extrínsecos de mis padres para convertirme en legislador inoportuno, comencé a reflexionar (nuevamente pues ellos me habían interrumpido). Estaba entre historia, filosofía y comunicación. Y decidí la última -en realidad no era cursar una carrera, sino continuar el movimiento inercial desde la primaria hasta la universidad -y sería ¿soy, seré o ni si quiera fui periodista?

    Pero lo mío no era reportear, más bien me gustaba opinar sobre lo que pasaba…, y pasaba que tampoco me hallaba escribiendo notas o columnas… Por ello cuando en Introducción a las ciencias de la comunicación, estudié las lecciones sobre epistemología de la comunicación, hallé (si es que alguna vez lo extravié un nuevo sentido, otra llamada del espíritu y conste aún no conocía a Wilhelm Dilthey).

    Así ¿analicé? ¡analicé!, quien sabe…, la génesis de las expresiones colocadas en la realidad biológica animal y cómo los seres humanos hemos heredados de ellas a través de los siglos. Con ello pude ver las conexiones existentes entre la realidad etológica y la nuestra paleontológica.

    Al encontrar a Max Scheler y los grados del ser psicofísico, resulta no sólo que la comunicación es patrimonio de ciertos entes del reino animal, sino de las plantas (mis amigos profes tienen listas las piedras por atreverme a decir eso), en sus impulsos afectivos muestran expresiones, término que también se aborda el saber comunicativo:

    Ahora bien: la planta puede carecer de sensaciones, porque —químico máximo entre los seres vivos— se prepara ella misma el material de su arquitectura orgánica con las sustancias inorgánicas. Su existencia se reduce, pues, a la nutrición, al crecimiento, a la reproducción, a la muerte (sin una duración específica de vida). No obstante, existe ya en la existencia vegetativa el fenómeno primordial de la expresión, cierta fisiognómica de los estados internos: marchito, lozano, exuberante, pobre, etc. La “expresión” es, en efecto, un fenómeno primordial de la vida y no, como Darwin pensaba, un con-junto de acciones atávicas adaptadas (Scheler, 1938, p. 10).

    Claro algunos colegas comunicólogos serían reacios en reconocer cómo el impulso afectivo se relaciona con la expresión, pues de este lado del océano disciplinar; expresividad significa capacidad de interacción consciente, cosa que la planta no posee, no obstante, ampliemos la concepción de expresión en la vida vegetativa.

    Así lo manifestado como un gusto epistémico, se convirtió en los veinte años siguientes en una afanosa comprensión sobre la complejidad del fenómeno comunicación ¿Qué buscaba (ya no lo busco)?... No sé y creo ya no lo sabré porque me he dedicado a otras cosas (aunque pensándolo bien, retornar a la epistemología de la comunicación, es no dejar atrás, sino reinvención).

   Quizá me alentaba la idea de estrellarles en la cara a los estudiantes de mi tiempo y los actuales y los profesores ya no profesores (los que se han ido) y los otros que siguen, la sobre simplificación hecha del acto de comunicar y la incapacidad de maravillarnos del mundo natural y de insistir que comunicación sea igual a medios.

    Ese es el otro tema; durante los mismos años, había grupos antagónicos, los cuales compartíamos el mismo patio de objetos que envolvíamos y nos envolvía para definir la esencia de la comunicación. Unos hablando de ciencia y otros discurriendo en pragmática (sabiendo de antemano: no hay separación, sino invención mortificada y mortificante de quienes hacen tales roturas).

    Lo interesante es la inexistencia de una esencia (si por ella entendemos monólogo o pasividad), más bien una mirada autorreflexiva para designar a esta tragedia que se disputa la comunicación, lo existente es una ontología epistemológica como lo señala Nicolai Hartmann:

    El sujeto y sus objetos son miembros existentes de la misma esfera de ser y se apoyan en las mismas condiciones de realidad. Aun prescindiendo de todo conocimiento, se hallan en diferentes relaciones mediante las cuales están en una relación de ser real, en una relación de existencia y vida, que es más amplia, mayor y más fundamental que la vinculación de la relación de conocimiento y está ya presupuesta en ésta (Hartmann, 1957, p. 246).

    Hablando de vida, tendré que morir en esa preocupación sobre la comunicación para seguir recorriendo la barandilla y el bullicio del mundo instrumental que habitamos y nos habita.

Referencias

Hartmann, N. (1957). Rasgos fundamentales de una metafísica del conocimiento. Tomo I. Losada, S.A.

Scheler, M. (1928). El puesto del hombre en el cosmos. Losada, S.A.

 

  • Miguel Ángel Maciel González es licenciado en Periodismo y Comunicación Colectiva y posgrado en Sociología y es colaborador de Pedagogía. Además, es colaborador para Revista Razón y Palabra, Angel Metropolitano y Enpoli. Tiene más de 10 libros como coautor principalmente en temas de ciencias sociales, comunicación y tecnología desde un enfoque crítico.

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Por: Roberto Soto Esquivel

Las mujeres han enfrentado la inequidad desde distintas posturas. Pero es un hecho que siempre han existido una serie de contradicciones en cómo se aborda la problemática. El individualismo versus colectivismo, enfoque del norte global versus sur global. Emprendedurismo/empoderamiento desde los lineamientos de los organismos internacionales como el Banco Mundial versus solidaridad/comunidad como ideas propias de los grupos feministas del sur global.

    Lo anterior es importante estudiarlo y abordarlo desde una postura crítica. Hay muchos antecedentes que muestran estas diferencias. En junio de 1975, hace 50 años, se realizó la primera Conferencia Mundial sobre la Mujer cuya sede fue México siendo convocada por las Naciones Unidas. Aquí se tiene una contradicción, en donde el gobierno mexicano se caracterizaba por ser represor de las luchas sociales, mientras que los movimientos feministas (por ejemplo, el movimiento nacional de las mujeres fundado en 1972) permitieron llevar a cabo este importante evento que convocó aproximadamente a nueve mil personas de 133 países.

    El objetivo de la Conferencia fue analizar la inequidad de género existente en esa época en prácticamente todo el mundo y cuya meta era que los gobiernos cumplieran los lineamientos resultantes de la Conferencia. En particular, enfrentar los obstáculos existentes en la época que tenían las mujeres.

    De forma paralela, se desarrolló un foro cuyas participantes fueron grupos y organizaciones de mujeres de diferentes extractos sociales, económicos y culturales, dándose un dialogo plural y abierto. Resultado de lo anterior, se dieron dos grandes propuestas. Por un lado, las mujeres representantes del norte global (en particular Betty Friedan) mantenían como su principal agenda los derechos sociales y reproductivos, así como la equidad salarial, igualdad dentro de la familia y que las mujeres de clase media desarrollaran todo su potencial. Por otro, las mujeres que formaban parte del sur global tenían como bandera la justicia social y económica. En este grupo Domitila Barrios, una líder minera de Bolivia sostenía una crítica a las propuestas de igualdad de oportunidades y libertad individual al considerarlas que no eran las problemáticas medulares que enfrentaban las mujeres de la época, sino que se debía atenderse los aspectos estructurales como la explotación, represión y pobreza a partir de cambio del sistema económico que ocasionaba estos escollos, pero uniendo esfuerzos con lo que ella denominaba sus compañeros (hombres).

    Esto demuestra la existencia de distintas prioridades y luchas de las mujeres. Mientras que unas proponen atender problemas coyunturales; las más desfavorecidas atienden la problemática de raíz, más estructural, en beneficio de la colectividad.

  • Roberto Soto Esquivel es Doctor en Economía egresado del Posgrado de Economía de la Universidad Nacional Autónoma de México. Actualmente es Profesor-Investigador de la Unidad Académica en Estudios del Desarrollo de la Universidad Autónoma de Zacatecas (UAZ). Realizó una Estancia Posdoctoral en el Centro de Estudios de Administración de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM. Miembro de la Red Iberoamericana de Estudios del Desarrollo (RIED) y del Sistema Nacional de Investigadores. Su línea de investigación general es la economía financiera; y líneas particulares como: microfinanzas y análisis del sector financiero internacional.

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Por: Andrea Navarro *

Soy feminista todos los días lo soy los lunes cuando me dirijo al trabajo y le digo “asqueroso” al conductor del camión que mira debajo de las faldas de las adolescentes que se transportan a la secundaria. Lo soy el domingo porque el patriarcado no descansa y por ende la violencia tampoco, y son los domingos los días donde más mujeres necesitan la compañía y el respaldo de otras porque según la estadística ese día los hombres gustan más de tomar, hay futbol en la televisión y los estudios indican que la violencia doméstica aumenta cuando hay partidos de futbol y alcohol.

    Somos feministas los martes cuando haciendo el mandado nos encontramos a otras igual de precarizadas, trabajando en la crianza porque no hay con quien dejar a las infancias mientras compramos la comida de hoy, lo somos cuando nos reflejamos en las otras y les sedemos el turno en la caja porque se ven más cansadas, cuando cooperamos los 20 pesos que le faltaban para ajustar el fabuloso chiquito a la mujer de adelante que ya se había resignado a dejarlo, lo somos cuando tomamos en brazos al bebé de la mamá que tiene que entrar al baño y no tenía con quién dejarlo.

    Soy feminista el miércoles que asisto a un circulo de lectura y Evely también lo es, aunque ese mismo miércoles su hijo se haya enfermado y no pudiera asistir a leer a Valerie Solanas, somos feministas en las cenas de navidad cuando nos sentamos junto a nuestro agresor sexual y le llamamos abuelo y lo somos cuando decidimos no ver nunca más al tío que abusó de nosotras, aunque eso conlleve dejar de asistir a las reuniones familiares. Lo somos en semana santa acompañando abortos porque las mujeres abortamos incluso cuando la comunidad religiosa está de luto.

    Las feministas debemos apropiarnos de las calles todos los días aunque sea 8 de junio o 9 de diciembre, de las calles y del discurso, de la teoría, de la vivencia, de la colectividad. Cuando empecé a escribir esto lo hice en primera persona del singular, conforme seguía avanzando fui escribiendo en plural y la realidad es que no podemos pensarnos ni vivirnos feministas sin la colectividad que la teoría, la postura política y la ideología de vida implica. La colectividad hace referencia a una agrupación de individuos, individuas para el caso del feminismo, que trabajan de forma coordinada por un fin común. La lucha feminista al ser un movimiento social tiene sus bases en la colectividad, pero a diferencia de otros movimientos como el obrero o el estudiantil, esa colectividad no empieza una vez que pertenecemos a un sindicato, a una empresa o a una institución, la cooperación de las mujeres con otras mujeres empieza desde que ponemos los pies en este sistema hetero-patriarcal capitalista.

    Cuando somos pequeñas nos cuidan las mujeres en casa, mamá, tía, abuela… en casa hacemos manada con las primas que nos defienden de los juegos bruscos de los primos, en la educación inicial aprendemos a quedarnos en los márgenes de las canchas con otras niñas mientras comemos una torta, son ellas las compañera y maestras quienes nos explican cómo ponernos una toalla sanitaria cuando llega la menarquía en horario escolar, son nuestras amigas las que nos prestan suéteres oscuros cuando la sangre traspasa la tela del uniforme y son ellas mismas las que nos acompañan a la enfermería por una pastilla que reduzca el dolor que genera menstruar.

    Son las hermanas y primas las que te acompañan a comprar una prueba de embarazo y son las feministas las que te ayudan a abortar si aquello no fue planeado ni intencional. La colectividad que hacemos entre mujeres es orgánica porque en un sistema diseñado por y para hombres, somos nosotras quienes necesitamos organización para sobrevivir. Cuando se pregunten después del 8 de marzo ¿qué sigue? Respondan con claridad, sigue la colectividad, siguen las redes de mujeres barrializadas juntando para la despensa de la vecina que es madre autónoma y se quedó sin trabajo, siguen las niñas en la escuela acompañándose de dos al baño por si a algún niño se le ocurre ir a molestar, siguen las amigas escuchando a la que está en una relación violenta, siguen las primas pidiendo justicia en las fiscalías por la que fue abusada, siguen las desconocidas creyendo en tu testimonio de violencia, siguen las lesbianas acompañándote a la parada del camión después de la prepa en el turno se la tarde para que no te vean sola y se les haga fácil seguirte o acosarte, siguen las mujeres rurales juntándose cuando pueden a intercambiar saberes, recetas, remedios, siguen las madres buscando debajo de cada piedra.

    No olvidemos que la lucha es diaria porque al día se cometen de 11 a 14 feminicidios en México y que esta lucha debe ser colectiva porque así es más sencillo transitar la vida, con mujeres que te abrazan cuando lloras, que te hacen tés para el dolor del mes, con mujeres que se preocupan por si ya llegase a casa, y que lo quemarían todo si un día no apareces. La colectividad salva a la lucha que es diaria.

 

* Andrea Navarro: Egresada de la licenciatura en letras, tallerista, ponente y Activista lesbofeminista. Escritorio de barrio

** Forografía: Cortesía de Nallely de León Montellano, fotoperiodista y activista zacatecana.

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Por: Alexia Joana Ovando Márquez *

Si bien podemos escudriñar las relaciones de poder, las jerarquizaciones y los cautiverios construidos en torno a las mujeres de distintas culturas y campos prácticos, a partir de ello sólo podemos dibujar algunas líneas generales para pensar la posibilidad femenina de desarmar tales sistemas, pero de ninguna manera podemos prescribir la manera válida, y mucho menos, única de hacerlo.
Raquel Gutiérrez Aguilar

La primera vez que asistí a una marcha del 8M tenía 16 años y una casualidad me llevó al frente del colectivo Pan y Rosas. Si soy sincera, ni siquiera sabía por qué estaba ahí; pocas veces había escuchado hablar sobre el feminismo. Participé en otras marchas antes, pero esa vez tenía una sensación diferente: cada golpe de tambor, cada grito de alguna consigna, cada sonrisa de alguien al voltear me tocaba de una forma que nunca había sentido. En ese momento entendí que el movimiento del 8M no es únicamente "para demandar la igualdad de género", sino una ola en la que, a pesar de nuestras diferencias, reconocemos que hay algo que nos está tocando a todas.Es un espacio para darnos cuenta de que nuestros miedos, temores, ansiedades y formas de vivir no son casuales ni individuales; es un lugar para darnos la mano y ver que en algún momento de nuestras vidas nuestras historias se juntan y no estamos solas como hemos creído.

Mañana es la marcha del 8M y hay muchas personas debatiendo sobre qué mujeres tienen derecho de ir. Recordemos que el feminismo es una forma de crítica hacia un orden social: el sistema sexo/género moderno/colonial y las dicotomías binarias de hombre y mujer que sintetizan los roles de género en un dimorfismo biológico que patologiza a quienes se desvían de él.

Todos los seres humanos estamos marcados por una singularidad que nos ofrece nuestra historia de vida; toda experiencia es una existencia única. Sin embargo, detrás de cada historia de vida se encuentra una historia de un ser sexuado, ya que ninguna persona puede escapar de la asignación del sexo al nacer. Este sistema nos atraviesa y organiza a todas, todes y todos, no solo a aquellas personas que se les asigna el sexo femenino al nacer.

Ciertamente, el hombre heterosexual se beneficia de este sistema, sin embargo, también es organizado por un sistema que asigna formas de vivir. De igual manera que este sistema nos atraviesa a todas, todes y todos, cada persona lo experimenta de acuerdo a la particularidad de su trinchera.

Imponer una forma de pensar, vivir o expresar el feminismo es contribuir a la falsa universalidad totalizante del "todas" que desaparece las diferencias entre las formas de vivir la opresión. El movimiento feminista es impostergable, así como la necesidad de sostener una liberación articulada que no perpetúe nuevas jerarquías.

Definitivamente, el feminismo no puede transformarse en una herramienta de dominación para un grupo selecto de mujeres que ejercen poder sobre las demás. El feminismo no es una teoría sobre los vínculos o los afectos, sino una toma de conciencia de una situación colectiva de opresión.

 

  • Alexia Joana Ovando Márquez, es una joven escritora mexicana de 23 años, su trabajo es multidisciplinario. Tiene un blog feminista: https://feministaqueexplota.blogspot.com/  Cuenta con cursos en Autoetnografía feminista, Escritura creativa, Escritura de novelas, Narrativa y cuentos. Además ha sido asistente de investigación y colaboradora en la elaboración de la página web de Sociología Urbana en la UAM-Acapotzalco y becaria en la Escuela Nacional de Antropología e Historia. Creación de la página web  de etnología, creadora de contenido, administración de redes sociales.

Fotografia:Javier Torres

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Por Brenda Fajardo*

Es curioso ver cómo las personas replicamos las formas, los ademanes, los gestos, las expresiones y hasta el tono de voz de las personas con las que nos relacionamos.

    Nuestra personalidad se va formando día a día alimentándose a través de todos los sentidos. Somos influenciables debido a la vulnerabilidad con la que nacemos y progresivamente a la necesidad que tenemos de pertenecer a un grupo, de sentirnos amados y aceptados. Vamos creando rechazo o resistencia a situaciones que nos causan desagrado y al mismo tiempo nos vamos haciendo dependientes de ello, sin darnos cuenta vamos repitiendo patrones tanto positivos como negativos.

    Las palabras que producimos son la expresión de lo que acontece en nuestro interior y pueden tener un gran impacto en nuestro entorno, si son positivas pueden hacer que el receptor actúe de manera asertiva y tolerante a la frustración, pueden abrir el diálogo, motivar, inspirar o cambiar la percepción de una situación en particular; por el contrario, las negativas causan enojo, malestar, pone al cuerpo a la defensiva y causa estado de frustración, intolerancia e impaciencia. Además de lo que representan las palabras, éstas se vuelven más poderosas dependiendo de las circunstancias en las que se están empleando.

    Somos un reflejo de lo que hay en nuestros recuerdos, vivencias y de lo que acontece a nuestro alrededor. No siempre es posible cambiar de entorno o la compañía, pero la palabra de Dios puede transformar la vida de las personas que así lo deciden sin importar la edad, el género, condición social o cualquier otra característica que hayan influido para generar la personalidad, ya que está acompañada de la presencia del Dios mismo y puede ayudar a tomar decisiones y actuar como guía de amor en cada situación debido a que tiene el poder para romper estructuras mentales y crear nuevos canales de comunicación entre las neuronas, formando una nueva personalidad que permitirá generar nuevas influencias que causen un impacto de bienestar, paz y armonía en nuestra vida, el entorno y las futuras generaciones.

“De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es;

las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.” 2 Cor 5:17

 

  • Brenda Verenice Fajardo Trejo, es madre de dos adolescentes, esposa amorosa e ingeniera en Sistemas Computacionales

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Por: Mauricio González González

La propaganda, mercancías y fetichización del amor en nuestra sociedad es moneda ordinaria de cambio. Lo sorprendente no es que el imperativo de acumulación se valga de ello, lo hace con todo siempre, la pregunta es si existe una forma de amor, actualmente, cuya consistencia escape a la forma-mercancía y a las tramas egocéntricas de quienes le detentan o le impugnan.

     Sigmund Freud en un texto emblemático para el psicoanálisis, Introducción del narcisismo (1914), localizaba dos caminos para la elección de objeto de amor: el primero, abiertamente narcisista, ama todo lo que se parece a sí, a lo que se fue, a lo que se querría ser o que fue parte de sí; el segundo, atravesado por órdenes identificatorios, ama al ser nutricio o a quien aparece como protector. Ninguna de las dos vías tiene capacidad alguna de amar algo que escape al propio yo: el amor, pensado desde la práctica analítica, no es otra cosa que la consolidación de una atomización que privilegia a nadie más que a sí mismo; no future gritarán en el punk. Bajo esta perspectiva resulta auténticamente aterrador encontrar terapéuticas cuyo fundamento de todo vínculo es el amor a sí mismo, tal como acontece en no pocas aproximaciones humanistas, de autoayuda y coaching las cuales, para Mark Fisher, participan del “emprendedorismo psíquico” característico del “voluntarismo mágico” que subyace al neoliberalismo. En este sentido, no pensamos ya al amor capturado por el capitalismo sino, más bien, como pieza sustancial de su despliegue subjetivo.

     Para el psicoanálisis freudiano el amor es precarizante. Será hasta la enseñanza de Jacques Lacan donde, desde los primeros seminarios de los años 50 aparecerá un tipo de amor que escapa al ensimismamiento, uno como “don permanente” que, sin embargo, es presentado de forma enigmática: “en el don de amor se da algo por nada, y sólo puede ser nada. Dicho de otra manera, lo que constituye el don es que un sujeto da algo de forma gratuita, pues tras lo que da está todo lo que le falta, el sujeto sacrifica más allá de lo que tiene”. Y si bien esta formulación del seminario Las relaciones de objeto (1956-1957) dejó huella más allá de la práctica, leída con detenimiento ofrece un don imposible si se consideran las enseñanzas antropológicas sobre los circuitos de reciprocidad, donde dar implica siempre recibir y devolver, por lo que un don que no aspire a reciprocidad es subversivo, más aún si se considera como de algo nunca poseído. Las implicaciones del deseo para el psicoanálisis hacen de ello un acontecimiento lábil que, no obstante, en tanto acción que debe ser reiterada, posibilita vínculos en permanente constitución. Para esta forma de psicoanálisis el amor está siempre por venir o, más justamente, sólo aparece en acto.

     Teniendo presente estas consideraciones podemos discernir que todo vínculo que escape a las formas de atomización puede ser insurrecto, producción de sensibilidad y afectos insumisos al capital. No es extraño entonces que colectivos como el Comité Invisible apelen a la amistad verdadera: “frente a la conspiración objetiva del orden de las cosas, una conspiración difusa a la cual nosotrxs pertenecemos de hecho”, donde las diferencias no sólo se sostienen sino que además se potencian, posibilitando una forma de amor a la diferencia tanto consigo mismo como, de forma radical, difiriendo a la alienación imperante, poniendo al centro la Tierra para derrocar al Hombre que le destruyó. En tiempos donde la diferencia es perseguida, deportada, negada, toda subjetividad que dé cabida a ella es un acontecimiento antifascista.

 

  • Mauricio González González estudió la licenciatura en Etnología, así como una maestría en Teoría Psicoanalítica, y la maestría y doctorado en Desarrollo Rural. Ha sido profesor de diferentes programas de estudio y posgrados tanto en escuelas privadas como públicas y comunitarias. Asimismo colabora en diferentes organizaciones y redes de la sociedad civil, principalmente ambientalistas. Escribe en el suplemento La Jornada del Campo y la agencia informativa Desisnfomémonos. Actualmente forma parte del colectivo CORASON, con quien participa en Radio Huaya “La voz campesina” dentro de la barra de opinión.

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Por: Angélica Meneses *

A tan sólo pocos días para que se lleve a cabo la marcha mundial anual por la conmemoración del 08 de marzo que convoca mujeres en todas las latitudes y desde los distintos feminismos y posicionamientos políticos, es indispensable comprender con mayor profundidad de qué van algunas de las posturas, consignas y carteles que han sido recordados año con año. A continuación, el argumento de fondo con el que pudieron haber sido escritas algunas de las frases más fuertes del movimiento:

  1. “No somos histéricas, somos históricas”. El movimiento por el reconocimiento y los derechos de las mujeres tiene más de cien años: El descontento y activismo generado por la invisibilización y misoginia del pensamiento Rousseauniano después de la Revolución Francesa, Las protestas de 1857 en una fábrica de textiles de Nueva York por la desigualdad de salarios entre mujeres y hombres, la primera Conferencia Internacional de Mujeres Socialistas (Alemania, 1907) liderada por Clara Zetkin, donde se acordó una marcha al año siguiente conmemorando este suceso, la huelga de Pan y Rosas liderada por Clara Lemlich en 1909 como respuesta al alza generalizada de precios, derechos laborales y mejores condiciones de vida, el Primer Congreso Feminista (Yucatán, 1916) donde se inició el movimiento a favor del voto para las mujeres…y las olas continúan a lo largo de todo el siglo XX, hasta llegar a nuestros días.
  2. “Lo personal es político”. Frase heredera de las mujeres antecesoras del movimiento para argumentar que lo que se reflexiona respecto a la violencia y desigualdades en situaciones cotidianas, es un reflejo de lo que sucede en la realidad. Es también un llamado a dejar de separar lo privado y familiar, de lo público y gubernamental, y considerar su interdependencia en causalidades y efectos.
  1. “Nos quisieron quemar, y nos volvimos fuego”, “Nos sembraron miedo, nos crecieron alas”. Retomando la cacería de brujas documentada por Silvia Federici en Calibán y la bruja, como muestras claras del miedo al poder del conocimiento en manos de mujeres nombradas como brujas, al ser longevas, autónomas, parteras, practicar la alquimia y sanar enfermedades a partir del conocimiento de las plantas, viviendo en armonía con la naturaleza. Una clara afrenta al sistema feudal en transición al capitalismo.
  1. “Que ser mujer, no nos cueste la vida”, “Vivas nos queremos”, “No nací mujer para morir por serlo”. Alude a los feminicidios, contribución de Marcela Lagarde para tipificar crímenes de odio por el solo hecho de ser mujeres, con móviles y características de violencia muy específicas. Concepto que sigue generando gran controversia en un sistema patriarcal al que le bastó con tipificar delitos de homicidio o crímenes pasionales, naturalizando que se puede matar por amor (¡!).
  1. “Mi cuerpo es mío, yo decido, tengo autonomía, yo soy mía”, “Mi cuerpo mi elección, mi voz mi revolución”, “No es No”. Retomando el derecho a la libre determinación, en términos de sexualidad, educación, maternidad, aborto, sueño de vida, construyendo libremente y de manera segura la propia noción de mujer. La respuesta sigue siendo una pésima interpretación, para poder seguir justificando lo injustificable en nuestras sociedades (familia, estado e iglesia) machistas y represoras.
  1. “Yo entendí todo cuando mi madre me dijo: Yo quemaría todo por ti”, “Somos el grito de las que ya no están”. Las pintas y alteración de edificios, monumentos y calles ha causado gran indignación a la población en general, quien considera que hay una falta de respeto al espacio público y la propiedad privada o social. Ante esto, los relatos de personas buscadoras que agotaron hasta la última instancia gubernamental y que al día de hoy, no han obtenido justicia por el feminicidio/secuestro de sus hijas, todas las denuncias por violencia e intentos de feminicidio donde las denunciantes son re victimizadas, donde muchas de ellas fueron despojadas de sus hijas e hijos, o donde la violencia de sus compañeros aumentó al grado de matarlas, otras muchas más que siguen solicitando pensiones alimenticias en tribunales que hasta hace unos años seguían protegiendo a los deudores. ¿Imaginas el dolor y la frustración?.
  1. “Mamá, tranquila. Hoy no voy sola por la calle”, “No quiero tu piropo, quiero tu respeto”. Ser mujer y sobrevivir al acoso y la violencia en las calles, mandarse mensajes entre amigas, madres, comunidad que lo único que espera, es que volvamos seguras a casa; aún no he conocido una mujer que no haya vivido algún tipo o varios de violencia física, verbal, psicológica, sexual, económica, vicaria, en algún momento de sus vidas. Recordemos que si bien la violencia entre pares existe, los motivos son distintos, y que también en las cárceles, el censo nacional de sistemas penitenciarios en los ámbitos estatal y federal según INEGI, se conformó por 233,277 personas: 94.3 % correspondió a hombres y 05.7 %, a mujeres.

Si bien, estos planteamientos se encuentran acotados en el binarismo y con un enfoque en el sujeto epistémico mujer (quien también se ha enriquecido de los planteamientos negros, comunitarios, chicanos, etcétera), es menester decir que la teoría queer y el transfeminismo han incporporado la teoría feminista como epísteme para poder analizar la imbricación de opresiones que les ocurre desde sus lugares de enunciación, cosa que, (a titulo personal), hermana las luchas. Por último, mencionar que los movimientos sociales y feministas no se traducen en nuevas formas de odio entre géneros, sino en demandas para crear otras formas de vivir que sean dignas, amorosas, justas y horizontales. Nos deseo una feliz rebeldía y una segura marcha internacional 2025.

  • Angélica Araceli Meneses López es mexicana, economista, diplomada en Economía y Negocios Internacionales por la Facultad de Estudios Superiores Aragón (FES Aragón), especialización en Desarrollo Social por el Posgrado en Economía, maestra en Estudios Latinoamericanos por la Facultad de Filosofía y Letras (FfyL), todas integrantes de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Experiencia en organizaciones sociales y perspectiva de género a partir de generación de la generación de instrumentos cualitativos y trabajo en campo para asociaciones de la sociedad civil, instituciones públicas y académicas. Actualmente doctorante de la Unidad Académica en Estudios del Desarrollo por la Universidad Autónoma de Zacatecas (UAZ). Intereses de investigación: feminismos, género y política social.

 

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Por: Jorge de la Torre *

Habíamos revisado en nuestra entrega anterior la hipótesis de Freud acerca de la represión como un elemento insoslayable e imprescindible del desarrollo civilizatorio. Tal hipótesis para la cuestión principal que nos ocupa, que es la tematización del amor, implicaría que el amor, o la vida erótica, en tanto un elemento de realización y plenitud humana, o experiencia de placer, o de felicidad personal, sería un horizonte existenciario irrealizable para los sujetos. Así pues, bajo esta descripción freudiana de la estructura psíquica del sujeto, estaríamos obligados a reprimir nuestras inclinaciones eróticas, cuyas consecuencias serían una pléyade de manifestaciones neuróticas y perversas, para optar por la vida cultural; es decir, la vida social que se nos impone como una realidad nomotética, esto es, una realidad que de suyo impone un orden normativo que nos da estructura y dirección, salvándonos del maligno caos.

     Por lo tanto, tendríamos que asumir sin más esta realidad nomotética, si no queremos sufrir las devastadoras consecuencias de una realidad anárquica bajo pulsiones perversas que nos pueden llevar al cumplimiento de todo tipo de caprichos narcisistas que nos haría a todos los seres humanos; cual emperadores romanos, en plena decadencia del imperio, en tanto sujetos incontinentes y lascivos, cuya perversidad es inimaginable, indomables.  

     La oposición que se puede ver con toda claridad hasta aquí, es pues, entre el impulso primario básico producido por la energía sexual, o bien libidinal, como la llama Freud, y que nosotros podríamos llamar “el reino de lo ideal”, en tanto desde esta realidad onírica del inconsciente se recrea la masa psíquica de imágenes que impregnan nuestro constituyente imaginario en torno a, lo que el mismo Freud llamó, fantasías erótico-narcisistas; y que también recibirá por el mismo Freud en su obra “El malestar de la cultura”, el nombre de “El principio de placer”. Mientras, por otro lado, tendríamos a la realidad social que de forma tiránica nos tiene subsumidos y sometidos en lo que podríamos llamar “el reino de lo real”; y cuya característica es que siempre se nos impone, en palabras del propio Freud, como “El principio de realidad”.

     Para poder comprender la lógica de este “reino de lo real”, o “principio de realidad”, se nos exige, según lo vemos, una aproximación de tipo sociológica para describir y explicar los patrones sociales que nos configuran y moldean el escenario óntico, o real, en que nos movemos en la vida cotidiana. En este sentido nos vemos forzados a remitirnos al “reino de lo real” producido por el sistema social hegemónico que ha dominado y se ha expandido a todo el orbe durante el surgimiento, desarrollo y consolidación de la Modernidad occidental, y que ha producido la actual sociedad capitalista global. El capitalismo como sistema de dominación hegemónico, representaría “el reino de lo real”, en donde los sujetos en el conjunto global de sus prácticas de vida, y el tipo de discursos que asumen para darse identidad; son sometidos y alienados tanto físicamente como psíquicamente para generar mayores rendimientos civilizatorios, esto es, generar riqueza como valor económico y material.

     Así pues, la forma actual de civilización para la humanidad del siglo XXI, es la de que toda práctica social debe quedar subsumida al imperativo de generar valor económico, de tipo útil y práctico. Por ello, podríamos decir, que, la hipótesis de Freud de reprimir el placer, o el llamado hacia la vida erótica, a favor del trabajo arduo que se nos impone por el sistema económico; y que implicaría que “El principio de realidad”, tendrá siempre preminencia sobre “El principio de placer”; nos lleva a concluir que tal hipótesis valida el discurso capitalista, porque le sirve para justificar la continuidad del sistema socioeconómico más global que ha existido jamás.

     Quizá por ello es el orden social más imperial y más tiránico que ha existido desde los albores de la vida tribal, pasando por todos los imperios y dinastías de toda la historia humana; y cuya máxima es que la única forma de producir o agregar valor a la vida humana, es bajo la represión de los propios impulsos de la vida, impulsos sometidos a una serie de prácticas sociales que se han convertido en referencia civilizatoria, bajo el “principio de realidad”, con la misión directa de depreciar a aquellas prácticas consideradas tabúes; es decir, prohibidas, ya que de no hacerlo, lo que estaríamos haciendo es dejar florecer las fantasías erótico narcisistas que conforman el “principio de placer”; y esto, irremediablemente, implicaría la aniquilación del orden social tal y como lo conocemos, es decir, asistiríamos a la destrucción o la barbarización del mundo civilizado.

     Quizá no sea casualidad en este sentido que la teoría económica conocida como la teoría neoclásica de Friedrich Hayek (1899-1992), y Ludwig Von Mises (1881-1973), que es el sustento teórico del sistema capitalista actual en su fase histórica neoliberal, nazca en la misma ciudad en que el Dr. Freud llevaba a cabo sus análisis clínicos al tomar como referentes de observación empírica para darle sustento a sus aventuradas hipótesis, a pacientes residentes de la ciudad de Viena que durante 30 años llegaron a su consultorio. Así pues, la llamada “Escuela austríaca” y “el psicoanálisis”, surgirían, bajo las mismas condiciones históricas del llamado imperio austrohúngaro de finales del siglo XIX y principios del siglo XX.

     Esta correlación, bien se podría decir, que no es ni casualidad ni fruto del azar, sino que demuestra y validaría las hipótesis de Freud en torno a este carácter represor que nos envuelve dentro del orden social impuesto por el sistema capitalista. Por ello mismo, podemos aventurar la hipótesis de que se hace necesario e imprescindible la revisión de aquel motor civilizatorio llamado por Freud como “el principio de realidad”, bajo su mascarada neoliberal.

     Otra conclusión a la que podemos llegar de todo esto que se ha dicho, es que el poderío avasallador del neoliberalismo como sistema de vida generalizado, sería pues, el costo o el resultado de una alta represión, en torno a qué figurará como real. Por ello, si lo real, será la objetivación de productos fabricados bajo el control social aunado a la normatividad social, anclada a la moral, la educación, la ciencia, la religión, y en general, a toda aquella producción humana que llamamos cultura; entonces, lo único que podemos esperar del propio sistema capitalista como modo de producción, no sólo económica y material, sino como modo de producción de lo real, es decir, la producción del conjunto de representaciones que inducen a determinadas prácticas colectivas y personales; es llevar a cabo tal sometimiento, por la vía de una escisión entre la naturaleza político de lo real como vehículo de acceso a una vida más civilizada, y las fantasías erótico narcisistas que constituyen el “Principio de placer”, o “el reino de lo ideal”, bajo la modalidad o el carácter de lo reprimido, lo ocultado y lo negado.

     ¿Es pues la objetivación de lo real, lo único consistente que puede quedar como manifestación legítima que nos da validez como sociedad?

     ¿Hemos de concluir, pues, que la tematización del amor, o lo que hemos llamado aquí como el llamado hacia la vida erótica, implicaría ser el postulado de una hipótesis meramente utópica, una especie de paraíso hippie, en donde, las fantasías erótico narcisistas producidas por la libido, o energía sexual, no tienen filtro, ni freno alguno, pues son libremente expresadas y asumidas? La validación de esta hipótesis necesita de otra aproximación.

     Karl Marx (1818-1883), ha sido uno de los estudios del sistema capitalista como sistema hegemónico de la Modernidad, y sus análisis le llevaron a la conclusión de que el sistema capitalista ciertamente ha generado mucho dolor y sufrimiento, no sólo material, sino psíquico, como lo podemos ver bajo esta referencia freudiana del ocultamiento y censura al “principio de placer”. En todo caso, un elemento importante de Marx para el tema que nos ocupa, lo podemos ver en su obra: “Escritos económicos y filosóficos de 1844”, en donde refiere que el propio sistema social, produce lo que él llama la “alienación” o “enajenación”; es decir, los hombres, en sentido general, no son los dueños de su vida, sino que más bien ésta, está ofrendada al dios del dinero. En todo caso, lo que se puede llamar como la vida civilizada en su forma actual y contemporánea, desde la perspectiva marxista, es en realidad, embrutecimiento y barbarización de todas las potencias creadoras de la vida humana.

     Esto si lo vemos bien, es la inversión de la ecuación freudiana. No es que el “principio de realidad”, sea el que nos salva del caos lascivo y perverso de nuestras pulsiones erótico narcisistas, sino que es el propio sistema socioeconómico, el que es de suyo, perversión; es decir, degeneración de una potencia de vida llamada por los antiguos como “eros”, y que presumiblemente era la fuente de la auténtica realización y plenitud humana. Por lo tanto, si seguimos a Marx en sus conclusiones, alcanzar el auténtico estado de felicidad, siguiendo el llamado a la vida erótica pasaría por superar al sistema capitalista como productor de represión y perversión.

     Por otro lado, siguiendo la misma lógica marxista, las formas civilizadas de manifestación erótica dadas por el sistema social capitalista, en realidad, son formas perversas de alienación y sometimiento, vendidas a los sujetos por el propio sistema como prácticas legítimas, y en donde los rituales erótico narcisistas que el sistema social produce y alienta no son otra cosa que la edulcoración de la vida erótica auténtica. La vida erótica como la vivimos actualmente estaría pues llena de falacias eróticas. El resultado de ello es el desengaño y el desencantamiento de los sujetos anhelantes de erotismo. No podría ser de otro modo en tanto la falacia erótica del sistema capitalista señalaría que la vida erótica produce felicidad, cuando en realidad es todo lo contrario.

     Uno de los autores que sigue esta beta de análisis, a modo de síntesis entre Sigmund Freud y Karl Marx, es Herbert Marcuse (1898-1979), en su obra: “Eros y civilización”, en donde postula esta misma inversión que hace Marx a las conclusiones de Freud. El “eros” como manifestación no perversa del sistema, sino como su fármaco, es lo único que nos puede salvar como humanidad y como especie. El llamado a una vida auténtica, no alienada y enajenada por la falacia erótica del sistema capitalista, implicaría, sobre todo, la apuesta a la erotización de la vida social, la cual en la práctica adolece de “el principio del placer”, pues todo dentro de la vida social se mueve bajo “el principio de realidad”, ya que todo lo social es deber moral, deber religioso, deber político, deber económico, etc.

     Así pues, poder recuperar en este caos perverso de la vida cotidiana pequeñas prácticas de erotismo, implicaría dejar que “el principio de placer” tenga mayor preminencia sobre nuestra vida. Para Marcuse, la opción es simple y contundente, o elegimos la barbarie, es decir, la civilización enajenante que nos presenta falacias eróticas que nos desrealizan y someten; o elegimos el eros auténtico que nos da vida y plenifica nuestras potencias como sujetos creadores de realidad. O dejamos que el sistema capitalista nos siga oprimiendo con falacias eróticas, o falsos llamados a la vida erótica desde “el principio de realidad” que de suyo es barbarie; o bien, emprendemos la conquista de prácticas sustentadas en “el principio de placer”, prácticas que apunten a una vida erótica en donde el placer, el gozo, el deleite, no es algo nocivo y perverso; sino más bien, es la salida del laberinto a tanta represión y perversión.

     La revisión de la autenticidad y legitimidad del llamado hacia la vida erótica, así como la realización de la misma, puede ser una de las claves importantes a dilucidar a partir de las premisas analizadas en este texto. Invito al lector, no sólo ha revisar estas obras, y a los autores citados, sino a revisar si los postulados que aquí se han analizado someramente, tienen eco y resonancia en sus prácticas y representaciones sobre la vida erótica.

  • Jorge de la Torre es licenciado en Sociología con la terminal en Estudios Ibérico Latinoamericanos. Tiene una especialidad en Antropología y Étic, una maestría en Filosofía y Ciencias Sociales y un Doctorado en Ciencias Sociales.

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Por: Cristian Uribe Hidalgo *

El amor es un concepto que ha sido reciclado continuamente por las ideologías representantes del modo de producción en tránsito, aunque no ha tenido el mismo significado en cada uno de ellos. Mientras en el modo de producción esclavista, según Platón, el amor únicamente era considerado alcanzable entre hombres por su capacidad de alumbramiento del alma en el Topus Uranus en cuanto a la idea del bien y belleza absoluta, en el modo de producción capitalista se halla estrictamente en las relaciones heteronormativas para la producción y la reproducción del trabajo que sostiene la acumulación de capital y la propiedad privada partiendo de la división del trabajo entre burguesía y proletariado, y entre hombre y mujer. (Vergara, 2015)

     Varios conceptos se contraponen en las relaciones sociales cuando existe un modo de producción que implica la explotación utilizando el amor de pareja como concepto motor por encima de cualquier otro como el amor de amistad. El amor ha sido recluido a la cuestión privada, mientras la amistad a la pública; sin embargo, ésta es interpretada en las relaciones de la mujer bajo ciertas condiciones temporales antes del arribo del amor de pareja que sustituirá todas sus relaciones significativas y colectivas. Esta desigualdad y separación de la mujer del ámbito público al privado ha hecho que haya devenido la “criada principal” sin tomar papel alguno en la producción social. (Engels, 2017, p. 80)

     Kate Millet (2017) sostenía que “el amor es el opio de las mujeres”, esto es, el amor privado como instrumento ideológico de la explotación del hombre sobre la mujer, en la cual se determina la parte reproductiva a la mujer como las responsabilidades de la familia, los hijos y el hogar (referidas a la vida privada) que no son remuneradas económicamente de acuerdo con la división sexual del trabajo. Al mismo tiempo, el concepto de amistad pasa a ser un término reemplazante cuando el amor de pareja, de madre, de abuela o de cualquier otro papel se le asigna a la mujer. La amistad ha sido antagonizada a la mujer, puesto que designa un valor simbólico de corte jerárquico y excluyente en sus relaciones afectivas con otras mujeres y hombres.

     Como ejemplo contrapuesto, debemos reconocer las relaciones sexoafectivas de los antiguos germanos, denominados bárbaros por los grecorromanos, en las que el amor no tenía cabida como instrumento de división del trabajo, pues la mujer establecía relaciones abiertas o de concubinato que le permitían relacionarse de forma libre, periódica o ilimitadamente con las personas de la comunidad. Esta situación fue ofuscada y condenada por el poder ecuménico de la Iglesia Católica en connivencia con la explotación del modo de producción feudal. (Engels, 2017, pp. 33-34; Mogrovejo, 2019)

     Por otro lado, la amistad es un instrumento de emancipación que no ha sido invisibilizado, sino tergiversado, lo que dificulta aún más el entendimiento de su carácter emancipador, porque la amistad podría hallarse como una construcción antisistémica que cuenta con la capacidad de transformar las relaciones sociales en intercambios humanos más horizontales basados en reciprocidad y solidaridad sin explotación. Sin embargo, se obnubila dicha posibilidad cuando se encuentra definida bajo un carácter peyorativo y antagonizado con el amor individual.

     Ante la opresión de las clases sojuzgadas por la explotación patriarcal-capitalista, a la que son sometidas las mujeres, se ensombrece la capacidad emancipatoria que poseen para la liberación de su género y clase, puesto que el discurso dominante dirige la atención hacia las posturas reformistas, lideradas en su mayoría por los hombres, quienes logran reproducir acuerdos de igualdad entre iguales sin la mínima intención de alcanzar la extinción de la explotación en la división sexual del trabajo, la cual es simbolizada y promocionada por un lenguaje amoroso.

     Se debe rescatar el concepto de amistad con su carácter antisistémico, pues es la finalidad y el instrumento para romper de forma transversal con el sistema de dominación patriarcal, capitalista, estatal y colonial-racista. La amistad como apuesta política feminista para la creación de relaciones sociales basadas en la igualdad, pero también en la libertad, en la solidaridad, en la comprensión y en el respeto por la autonomía propia y de la semejante. Todo lo anterior en contraposición y con fines de eliminar la posesividad, la dependencia, los celos, la ansiedad, el irracionalismo, la mitificación del amor, el exclusivismo, la inestabilidad y sobre todo la violencia en cualquiera de sus grados.

     La realidad actual establece los mecanismos formales, llámese legales-estatales e ideológicos, para que las relaciones “realmente valiosas” sean las familiares o en vías de convertirse en tales reafirmando su posición en cuanto se parangonan con relaciones “menos valiosas”, “menos serias” o “menos formales” como la amistad. De acuerdo con esto, Frabetti (2009) afirma que: “`Amor´ y `amistad´ se suelen utilizar como mutuamente excluyentes. Es frecuente decir `solo somos amigos´ para desmentir una supuesta relación amorosa”.

     La idea de familia nuclear como célula de la sociedad ha sido una imposición estructural alimentada en tiempos recientes por el amor romántico, el cual no ha sido sino la expresión y el sustento de dicho esquema. Y es necesario dar cuenta que el aparente debilitamiento de la institución familiar o matrimonial no se derrumba, sino se transforma en otras formas de expresión como las relaciones monogámicas y las heteronormativas capitalistas, pues la idea de amor de pareja persiste como paradigma universal y coercitivo.

     Debido a que la amistad sigue considerándose como un enemigo inferior que reafirma la supuesta inmadurez de las relaciones humanas, es importante clarificar el sentido kantiano de “la minoría de edad” destinada a la amistad y el sentido de la racionalidad al amor. En numerosas ocasiones existe la coerción social, jurídica y capitalista para transitar de la superación de las amistades a la concreción de una relación de pareja monogámica, preferentemente heterosexual o al menos de lógicas heteronormativas, ya que el sistema obliga a trascender a un estadio de supuesta madurez que no es sino la representación de una mayor responsabilidad para con el Estado, la familia, la sociedad y el capital. Esta coerción es lo que llamamos salir de la minoría de edad o, más comúnmente, “madurar”.

     No obstante, de forma dogmática, el amor de pareja promueve consecuencias coactivas como los celos, la frustración, la angustia y la violencia sin dar cuenta que son parte impuesta por el amor individual y consumista como resultado de su idealización engendrada (Frabetti, 2009). Esta forma de concebir el amor y sus mecanismos represivos, principalmente los celos, inhabilitan a las personas en su autenticidad y su autodeterminación, porque las acciones guiadas bajo estos valores reflejan únicamente relaciones sociales basadas en el tartufismo y la alienación, esto es, factores represivos y dictatoriales.

     Finalmente, la amistad como propuesta feminista emancipadora propone ser lo que en ninguna forma ha representado el amor romántico, por el contrario, la amistad como mecanismo descolonizador en cualquier latitud del orbe dotando de armas a las mujeres para luchar en colectivo contra todos los sistemas de dominación y construyendo una comunidad alternativa que establezca valores horizontales basados en la igualdad, la reciprocidad, la solidaridad, la empatía, la independencia, la libertad, la felicidad y el amor de amistad. Este acercamiento es una consecuencia inevitable y natural de la participación de la mujer en la vida económica y social de la sociedad. (Kollontai, 2017, p. 2017)

Frabetti, Carlo (15 de junio de 2009). Contra el amor. Todos somos putas. https://www.lahaine.org/est_español.php/contra_el_amor

Engels, Federico (2017). El origen de la familia. La propiedad privada y el Estado. marxists.org.

Kollontai, Alexandra (2017). La mujer nueva. Colectivo de Jóvenes Comunistas. https://creandopueblo.files.wordpress.com/2011/09/kollontai-alexandra-la-mujer-nueva.pdf

Millet, Kate (2017). Política sexual. Cátedra.

Mogrovejo Aquise, Norma (22 de septiembre de 2014). Madres lesbianas, familias resignificadas. Poco sexo, más clase y mucha raza. http://normamogrovejo.blogspot.com/2014/09/madres-lesbianas-familias.html

Vergara Sánchez, Patricia Karin (4 de septiembre de 2015) Sin heterosexualidad obligatoria no hay capitalismo. http://www.la-critica.org/sin-heterosexualidad-obligatoria-no-hay-capitalismo/

 

  • Cristian Uribe Hidalgo es maestro en Métodos y técnicas de la Investigación Social por CLACSO, es licenciado en Letras Clásicas por la UNAM, en Ciencia Política y Administración Urbana por la UACM y en Derecho por la UnADM. Así como realizó estudios en griego moderno en la Universidad de Aristóteles y la Universidad Nacional y Kapodistríaca de Atenas, Grecia. Recibió mención honorífica en el Premio Nacional al Estudiante Universitario 2021, categoría "Carlos Fuentes". Ha impartido cursos y módulos de escritura/redacción en la Escuela Normal Urbana Federal Cuautla (2024-actualmente), así como a grupos de niñas, niños y jóvenes para aprender a escribir correctamente (2013-actualmente). Ha impartido módulos de expresión oral en el Fondo de Lucha por la Democracia A.C. para adquirir herramientas para hablar correctamente en público (2022). Ha publicado los libros: "Prácticas para hablar en público. Manual retórico para exponer, participar y expresarse en el espacio universitario" (2024); "Antología de ensayos académicos. Reconocimientos de las estructuras discursivas y reflexión de los aprendizajes desde las experiencias inter y transdisciplinarias de la UACM" (2024); y, en modalidad de coeditor y compilación, "Pensamiento Marxista Crítico y Revolucionario UACM" (2024). Además de otras publicaciones de obras, ensayos o artículos en revistas como Comunera, De Política, CLACSO en temas como derechos humanos, feminismo y nuevas masculinidades, neoextractivismo, historia de México, zapatismo, marxismo, filosofía nahua e indígena, entre otros. Actualmente es Coordinador del Comité de Pensamiento Marxista Crítico y Revolucionario UACM (2023-2024), el cual organizan continuamente coloquios internacionales, presentaciones de libros y revistas, así como presentaciones de ponencias o conferencias de corte marxista, progresista en todos los campos del conocimiento (ciencias sociales, humanidades y ciencias naturales). 

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Por: Miguel Ángel Maciel González *

 

Querida primavera:

“Ella se despierta, se maquilla. Se toma su tiempo y no le parece que tenga que darse prisa. Ya no te necesita. Y en sus ojos, no ves nada. No hay señales de amor detrás de las lágrimas. No lloro por nadie. Un amor que debiera haber durado años…”

    Del otro lado, una voz espectral pero firme indica “Alexa quita de inmediato “For one”. Se escucha el silencio y pareciera que nuestra asistente personal, acecha a cumplir un nuevo mandato. ¿Ahora será la receta de los camarones al almíbar? ¿El número de vueltas a realizar por una escaladora para bajar de peso? o ¿Cómo debe dejar de ladrar el perro? Pero no es así, persiste el vacío y la indiferencia entre todos los que estamos en un “algo”, (indescriptible).

    ¿Sabes? Alguien (no recuerdo quien), me había dicho que cuando amanecías, nos íbamos a las pirámides a cargarnos de energía, incluso nos habían dicho algunos endedores como en tu día, regresarían los hombres de las estrellas y se llevarían a los niños a Ganímedes para jugar… Pero toda esa estantería colgada en mi imaginación de ve interrumpida por Melpómene quien incrusta sus algoritmos en mi piel, convirtiéndola en un salpullido de color transparente el cual pareciera desaparecer mi cuerpo, mis ganas y mis memorias. No sé cómo frenar el ímpetu de la comezón. Había oído un consejo sobre “rascarme”, pero quien sabe si eso es un té, una pastilla o un ungüento…, ¿pero que será todo eso? la verdad ni sé y creo no me importa.

    Intento abrir mi máquina y dirigirme al CHATGPT, para de casualidad saber si puedo al menos comprender su funcionamiento, los recuerdos son borrosos, casi se han esfumado. Una y otra vez, se intenta saber cómo son las cosas en los contornos adyacentes a algo llamado “mis manos”, pero la realidad es huidiza, incolora, sólo miro sombras, figuras, durmientes informes y posiblemente esperanzas claudicadas.

    De inmediato se escucha un silbido, intento divisar de donde viene y por fin localizó su origen, lo emite un objeto cuadricular de color negro, el cual se enciende cada vez que el graznido metálico hace su aparición. Lo veo, tocó y alcanzó a leer (de las pocas facultades que aún poseo), unos caracteres: “Tiene usted un nuevo mensaje de voz”. ¿Qué será? ¿Un intento de escape? ¿Una nueva canción, de aquellas mostradas por muestro robot parlante?

    Trato de ver cómo funciona eso, antes y sin que querer aprieto un botón central, el cual modifica el vidrio traslucido del aparato y se muestran un conjunto de numeraciones inermes, las cuales indican “hoy no has llegado a la meta de tu temperatura ideal de 25 grados, tampoco a las 90 puestas de sol necesarias para rendir homenaje a tu nombre y al crecimiento de más de 10,000 árboles de los 200 países donde estás”.

    Todo eso no tiene ningún significado para mí, sin embargo, recuerdo que entre los adormilados habitantes de ese cuarto está Google, quien me puede ayudar a descifrar lo encriptado de ese mensaje codificado en cantidades. Me da definiciones acerca de clima, comportamiento solar, vegetación y naciones del mundo donde se hacen plantaciones de ese tipo, sin embargo, sigo sin comprender no sólo esas notificaciones, sino también para qué las he recibido y lo más aterrador quién soy y hago en este lugar invernal.

    Se me había olvidado, escuchar el clip, tono o aviso ya localizado con anterioridad, sin embargo, sigo naufragando ante el desconocimiento de cómo acceder. Mientras voy tanteando posibilidades y oportunidades, van apareciendo imágenes un tanto inconexas sobre donde me encontraba, poco a poco, observo cuevas deshielarse, amaneceres más amarillos, pelotas rodando por un césped cada vez más verde, risas y enamorados cubriéndose del ¿calor? Y Me interrogaba cómo es posible que haya quienes perciban lo abrazador de esa incandescencia.

    Pero…, de repente esa lucidez colapsa y nos quedamos en medio de los mismos circuitos de la sinrazón y ausentes de emociones. En esa desesperación por accidente doy un suspiro y se desbloquea esa misiva auditiva. Se oye una leve interferencia y un silencio impaciente, hasta por fin se asoma una voz… y de inmediato la identifico, ¡es la mía!, cómo es posible que haya olvidado mi propia palabra, por fin estoy lista para saber lo que me diré a mi misma. Y con alegría dice: “recuerda tu eres la primavera y este es tu primer día”.

    Ahora lo sé…, las lágrimas de cobalto se asoman por los filtros de mi cableado, porque a pesar de ese recado…, en realidad empiezo a darme cuenta de quien soy y por ello nuevamente comienza la inquietud y la duda ¿cómo iluminar y dar candor al universo, si sólo soy una instrucción hecha desde lo mandos centralizados de Neuralink?

 

  • Miguel Ángel Maciel González es licenciado en Periodismo y Comunicación Colectiva y posgrado en Sociología y es colaborador de Pedagogía. Además, es colaborador para Revista Razón y Palabra, Angel Metropolitano y Enpoli. Tiene más de 10 libros como coautor principalmente en temas de ciencias sociales, comunicación y tecnología desde un enfoque crítico.

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Por: Osiris María Echeverría Ríos *

El amor y la muerte, como menciona Bauman (2006) son dos protagonistas de esta historia, al mismo tiempo, la presencia de ambas es devastadora y única.

     En este sentido, lo dulce del amor y el azúcar de la amistad eran los ingredientes perfectos en los pasteles de Holy. Su horno encendido y sus recetas llenas de caramelo, nuez y pasión era su forma de mostrar cariño a todo el mundo, …just another hopeless romantic, caffeinated, Little dramatic, in an age increasingly manic, she’s just on the hunt for some magic

     Ella fue la artífice de un pastel de bodas cuando todo parecía ser posible, y su existencia efímera en mi vida me hizo pensar que no estaba sola, que no era la única perdida en el camino. Aunque ella nunca se casaría, me gusta pensar que, si encontró el amor de una u otra manera, a través del chocolate derretido, sus colores pastel de princesa, su risa y su esperanza de encontrar algún día al amor de su vida, a través de sus galletas glaseadas.

     Look at her go, you’d never know that she’s, just another hopeless romantic, caffeinated, Little dramatic…

     Es entonces que el amor tiene un compañero eterno, la muerte, que siempre está a su lado, al ser una situación para la cuál es imposible prepararse, de la misma manera que nadie nos enseña a amar, volamos sin entrenamiento…clips up her hair, takes one look in the mirror. And it’s never been clearer that this is her song

     Su rápida partida y su muerte posterior no dejan de asombrarme, porque en ninguna ocasión le pude decir adiós, lo único que me queda es el dulce olor del horno, su alegría y un pastel cubierto de rosas azules y amarillas.    

Referencias:

Bauman, Z. (2006). Amor líquido. Fondo de Cultura Económica: México, D.F.

 

  • Osiris María Echeverría Ríos es doctora en Ciencias Administrativas por la Universidad Autónoma de Tamaulipas, es maestra en la enseñanza del idioma inglés, trabaja en la línea de investigación de mercadotecnia internacional, y tiene diversas publicaciones a nivel nacional e internacional en Argentina, Colombia. Pertenece a comités científicos arbitrales en revistas nacionales e internacionales. Sumado a ello, tengo un Posdoctorado en Estrategias e instrumentos de evaluación del desempeño en CIFE y artículos de opinión, ensayos y cuentos publicados. Trabajo como Docente y Coordinadora de la Licenciatura en Negocios Internacionales e Investigación en la Universidad Autónoma de Coahuila, en la Facultad de Ciencias de la Administración en la Unidad Saltillo. Es miembro del Sistema Nacional de Investigadoras e Investigadores en Nivel 1, además de pertenecer a Científicas Mexicanas A.C., a la Academia de Ciencias Administrativas, A.C. (ACACIA), al Colegio de Profesionistas Especialistas en Investigación COPEIN, A.C.y a la Asociación Mexicana de Estudios Internacionales, A.C.

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Análisis de la monstruosidad femenina en los relatos “Las cosas que perdimos en el fuego” y “Subasta”

Por: Andrea Navarro *

¿Soy un monstruo o esto es ser una persona?

-Clarice Lispector

Hablar de monstruos nos puede remitir a un pálido extractor de sangre, a un licántropo o al nuevo Prometeo de Mary Shelley, todos ellos son parte importante del imaginario colectivo, pero hablar del otro sexo en ese mismo ámbito resulta sorprendente, pues lejos de caer en clichés, se abre una posibilidad de contar nuevas historias. Según el mito fundacional de la mitología griega, Pandora fue la primera mujer en la tierra y también fue la responsable de dejar salir a todos los males del mundo, es por eso que puede ser considerada la madre de todas las monstruas.

     Una de las más temibles dentro de esta misma mitología es la Gorgona Medusa, con su horrible cabellera de serpientes que hacen olvidar la hermosa cabellera de la que algún día la ex ninfa fue poseedora, según la narrativa de su historia, Medusa era una hermosa ninfa de larga cabellera y ojos hechizantes, ultrajada por el dios de los mares en el templo de Atenea, el relato original dice que la diosa de la estrategia la convirtió en un monstruo por perpetrar su templo. Esa versión supuestamente original ha sido reinterpretada y reescrita por mujeres feministas contemporáneas, argumentando que el fin de dicha transformación fue en acto de defensa, la diosa decidió darle ese aspecto para que nunca más ningún hombre abusara de ella. [1]

     El cuento “Subasta” de la escritora ecuatoriana María Fernanda Ampuero es un relato contenido en la antología Pelea de gallos, publicada en 2018, el relato es narrado por la protagonista, quien fue secuestrada por un taxista después de quedarse dormida dentro del vehículo, cuando despierta se da cuenta de lo que pasa «la alerta que hace hervir el cerebro: se te acaba de joder la vida»[2] dentro, percibe el olor de la clandestinidad, pues su padre era gallero y no tenía con quien dejarla, ella creció entre la inmundicia de cadáveres de gallos, hombres ebrios, violentos y violadores. Para poder salvarse de sus toqueteos, besos y en general, abusos, usa las vísceras de los animales, y los hombres al encontrarse con aquello debajo de los vestidos de la niña, le reclaman al papá por su horrorosa hija: «Tu hija es una monstrua»[3].

     La autora argentina Mariana Enríquez publicó en 2016 su segunda colección de cuentos Las cosas que perdimos en el fuego, el relato del mismo nombre narra la historia de las autodenominadas “mujeres ardientes”, son un colectivo de mujeres de todas las edades que ante la violencia doméstica y machista por parte de sus parejas y ex parejas que las queman para matarlas o deformarlas para que así no puedan pertenecerle a nadie más, deciden quemarse a sí mismas, no para morir, sino para que las quemaduras les sirvan como barrera ante las agresiones de ellos, «Por lo menos ya no hay trata de mujeres porque nadie quiere a un monstruo quemado»[4]menciona un personaje entre risas.

     Ambas narraciones tienen un concepto en común: monstruo, la definición del término es difícil de especificar, Claude Kappler escribe al respecto «No existe una definición de monstruo, sino algunas tentativas de definición que varían según los autores y, sobre todo, según las épocas. En sentido más general, el monstruo es definido en relación a la norma»[5] se entiende entonces que la categoría monstruo está estrictamente ligada a las concepciones sociales y culturales de lo horroroso, lo temible, lo antinatural, es todo aquello que va contra lo valores morales y estéticos de la época.

     Las mujeres deben ser, según el patriarcado, bellas, dóciles y frágiles, los relatos anteriormente descritos tienen protagonistas que no encajan con dichos conceptos de feminidad, en el relato de Ampuero, la protagonista aprende desde niña que para protegerse debía hacer uso de aquello que horrorizaba a sus abusadores «Descubrí que a esos señores tan machos [..] les daba asco la caca, y la sangre y las vísceras de gallo»[6] a ella no le importaba oler a muerte, ni bañarse en sangre, no quería oler bonito ni verse linda, sólo quería no ser besada por señores, «Me llenaba las manos, las rodillas y la cara con esa mezcla y ya no me jodían con besos ni pendejadas»[7].

     Por otra parte, en la narración de Enríquez encontramos no a una mujer fuerte, sino, a una colectividad de mujeres valientes dispuestas a prenderse fuego antes de que ellos lo hagan «Las quemas las hacen los hombres, chiquita. Siempre nos quemaron. Ahora nos quemamos nosotras. Pero no nos vamos a morir: vamos a mostrar nuestras cicatrices» [8], también rompen con su rol sexo-genérico, pues cansadas de ver cómo los hombres las queman por celos, venganza o enojo, ellas utilizan las hogueras, en las que por cuatro siglos ardieron sus ancestras, como un medio de liberación del deseo, consumo y maltrato masculino.

     Por tanto: «Lo monstruoso sería aquello que se enfrenta a las leyes de la normalidad»[9], las mujeres de estas historias son monstruas porque no acatan los mandatos patriarcales de dejarse tocar, besar, agredir o asesinar por un hombre, como lo marca el sistema de dominio de los hombres. Es todo aquello que subvierte al sistema o a los sistemas dominantes, en un mundo carnívoro, lo horroroso es no consumir cadáveres de animales, en una realidad hecha para personas blancas, los labios gruesos, los cabellos rizados y las pieles oscuras son ejemplos y motivos de marginalidad, en un sistema capitalista, toda aquella persona que no quiera contribuir a su desarrollo ni vivir bajo dicha doctrina económica-política, será condenada a vivir en un laberinto sin salida junto al minotauro, expulsado también, por su monstruosidad.

     Esa rebeldía monstruosa, asusta al poder, porque por lo regular, sobre todo en el caso de las mujeres, busca esquivarlo y en ese intento muchas veces logra destruirlo, la protagonista de Subasta, gracias a su entrenamiento de niña puede salir con vida de aquella venta de humanos, apelando una vez más a la sensibilidad, cuando es su turno de ser subastada, se orina y caga encima, además se muerde la lengua hasta chorrear sangre por todo su pecho, quien está vendiéndola habla:«¿Cuánto dan por este monstruo?/ nadie quiere dar nada»[10], lo único que les queda por hacer es tirarla en una carretera, viva.

     Las mujeres argentinas auto quemadas, en un acto de valentía, pero sobre todo de rebelión prefirieron lesionarse antes que ser objeto de las violencias masculinas, «Solo un monstruo es el que obstruye la lógica del poder monárquico, aristocrático, populista. Siempre eugenésico; el que rechaza la violencia y el que expresa insubordinación»[11], aquellos que están cómodos con los sistemas imperantes son los normales, los hombres en un mundo patriarcal, los humanos en un mundo androcentrista, los ricos en un mundo capitalista y clasista, los neurotípicos en un mundo que condena las neurodivergencias.

     ¿Cuándo llegará el mundo ideal de hombres y monstruas? Se pregunta una de las chicas quemadas, nunca, digo yo, porque las personas monstruosas jamás serán aceptadas en los mundos ideales porque estos no están hechos para ellas, para ellas existen los lugares clandestinos, las hogueras, los sanatorios psiquiátricos, las cárceles, los centros de conversión, los laberintos, para ellas están los mitos, los cuentos, las monstruas siempre podrán habitar el mundo que no es normal, habitan el fuego, junto a todas sus ancestras monstruas, mientras luchan por transgredir el poder de lo hegemónico, mientras hacen piedra con la mirada a aquellos que quieran someterlas.

Bibliografía

Ampuero, María Fernanda

2018 “Subasta” en «Pelea de gallos», editorial páginas de espuma, Madrid

Enríquez, Mariana

2016 «Las cosas que perdimos en el fuego» anagrama

Escamilla Montoya, Luis Jaime

2016«Lo monstruoso: una estrategia basada en el automatismo psíquico para la creación de formas monstruosas», Universidad Autónoma de México,

Gutiérrez, Blanca

2020 «El silencio de Medusa» México

Negri Antonio

2007 El monstruo político. Vida desnuda y violencia en «Ensayos sobre biopolítica »

Torrano, Andrea

2014 «La monstruosidad en G.Canguilhem y M. Foucault una aproximación al monstruo      

 

             biopolítico», Universidad Nacional de Córdoba, Argentina

 

[1] Blanca Gutiérrez, El silencio de Medusa, México, 2020

[2] María Fernanda Ampuero, “Subasta” en Pelea de gallos, editorial páginas de espuma, Madrid, 2018, p. 8

[3] María Fernanda Ampuero, “Subasta” en Pelea de gallos, editorial páginas de espuma, Madrid, 2018, p. 5

[4] Mariana Enriquez, “Las cosas que perdimos en el fuego” en Las cosas que perdimos en el fuego, anagrama,2016, p 195

[5] Recuperado de: Andrea Torrano, La monstruosidad en G.Canguilhem y M. Foucault una aproximación al monstruo biopolítico, Universidad Nacional de Córdoba, Argentina, 2014, p. 88

[6] María Fernanda Ampuero, “Subasta” en Pelea de gallos, editorial páginas de espuma, Madrid, 2018, p. 5

[7] María Fernanda Ampuero, “Subasta” en Pelea de gallos, editorial páginas de espuma, Madrid, 2018, p. 5

[8] Mariana Enriquez, “Las cosas que perdimos en el fuego” en Las cosas que perdimos en el fuego, anagrama,2016, p 192

[9] Luis Jaime Escamilla Montoya, Lo monstruoso: una estrategia basada en el automatismo psíquico para la creación de formas monstruosas, Universidad Autónoma de México, 2016, p.25

[10] María Fernanda Ampuero, “Subasta” en Pelea de gallos, editorial páginas de espuma, Madrid, 2018, p.10

[11] Toni Negri El monstruo político. Vida desnuda y violencia, 2007, p.103

 

 

* Andrea Navarro: Egresada de la licenciatura en letras, tallerista, ponente y Activista lesbofeminista. Escritorio de barrio

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Por: Mariela Angela Rodriguez Terrazas

La biología dice que el amor es el señuelo para lograr la reproducción de la especie; la medicina nos cuenta que se trata de una serie de reacciones química en el cerebro, lo divide en diferentes fases; la sociología lo ve como una práctica humana para generar vínculos, para unir a los individuos o incluso como un mecanismo de control.

    De esta manera se podría continuar revisando las diferentes perspectivas que cada saber humano tiene del amor, todas desde su singularidad son ciertas, sin embargo, considerar solo una de estas visiones es caer en el simplismo reduccionista. En todo caso, si se me permite, el amor son todas estas descripciones juntas y mucho más que queda fuera del entendimiento humano.

    Aunque el abordaje del amor ha cambiado a lo largo del tiempo, la presencia de este en la vida humana no, por lo tanto, podríamos decir que, el amor es una necesidad inherentemente humana, o, una emoción que se ha sabido adaptar como parte de la socialización con fines más prácticos.

    En esta parte del siglo XXI nos toca experimentar el amor matizado con tecnología, internet, redes sociales, proliferación y acceso a la información, una ontología de la realidad desechable, inmediata, aislamiento, movimiento constante, el capitalismo excesivo, etc. Una vez más el amor está presente, pero pasa por todos estos filtros hasta que se logra colar a nuestras vidas. ¿Pero, para qué?

    El capitalismo, dicho sea de paso, ha sabido mercantilizar y obtener tantas utilidades y dividendos del amor, equiparado a muy pocos otros fenómenos. Por ejemplo, el poder en muchas de sus vertientes va teñido de amor, al igual que el miedo, o incluso la idea de lo divino (religión).

    No pretendo tener las respuestas a estas grandes interrogantes, y la verdad, no creo que nadie las tenga, sin embargo, permíteme compartirte una idea interesante que nos comparte mi tan querido Carl Gustav Jung, me disculpo por adelantado por la explicación tan poco digna que voy a ofrecer de su teoría, no tengo perdón de Dios, ni de su merced.

    Jung nos explica que la psique (el aparato psico-emocional), es un órgano, como el páncreas o los intestinos, los órganos responden su propio funcionamiento al margen de la comprensión, el agrado o desagrado del ser humano que los porta. Cuando te cortas, el cuerpo por sí solo sana la herida, entendamos racionalmente o no nuestro cuerpo de igual manera produce glóbulos rojos y blancos. Según Jung con la psique pasa lo mismo, tiene un funcionamiento propio, del cual en su mayor parte no somos conscientes.

    La psique tiene muchos procesos, me limitaré a hablar de aquellas partes referentes al amor, para ello, permíteme presentarte a los 3 invitados del día de hoy: la sombra, él anima y el animus, definir cada una excede este espacio, pero, diremos que la sombra es la parte reprimida de nuestra personalidad, partes que reprimimos por vergüenza, miedo, por ser consideradas incorrectas dañinas, etcétera. Él ánima está relacionada con las emociones, la creatividad, los sueños y el animus, con lo lógico, racional, la fuerza, la voluntad.

   Dichos elementos están contenidos en todas las personas en diferentes proporciones, la psique de manera automática ha desarrollado mecanismos para mantener el balance entre ellos, por ejemplo, si en una persona hay más presencia de lo racional (animus), le presentará personas o experiencias que le acerquen más al ánima, y lo mismo de manera contraria. Uno de esos mecanismos es precisamente el amor, en cualquiera de sus múltiples manifestaciones.

    Una persona que de manera dominante está absorbida en su trabajo corporativo, en algún momento, va a sentir algún tipo de inclinación por algo que le saque, al menos momentáneamente, de ese mundo racional, orientado a resultados, rígido y le brinde experiencias que le acerquen a lugares externos que despiertan en su interior sensaciones y emociones como la ternura, la conexión, o la tranquilidad.

   Esto puede ser a través del amor a la ternura y la inocencia del sobrino, el amor por una mascota, el amor a la familia, la pareja, a la divinidad y un largo etcétera. Pero no me lío más en esto, espero que esta intervención haya sido de tu agrado, te agradezco mucho por darte el tiempo de leerme.

 

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Por: Jorge de la Torre

 

Parte I.

Platón (427 a.C. – 347 a.C.), es uno de los grandes pensadores de la antigüedad clásica griega para quien la reflexión sobre el amor, “Eros” en griego, se encuentra principalmente en el diálogo llamado: “El Banquete”. En este diálogo, el amor o el “Eros”, no puede ser definido filosóficamente en su basta y compleja profundidad, por lo tanto, es un diálogo de tipo aporético, es decir, no llega a ninguna conclusión. Pero lo que sí queda claro en este diálogo, son las distintas representaciones del amor que tienen los personajes que intervienen, siendo quizá la más emblemática la del comediógrafo Aristófanes, quien plantea la hipótesis del hermafroditismo, al señalar que en algún lejano tiempo, hombres y mujeres formábamos parte de un mismo ser primigenio, y, por lo tanto, portadores de ambos sexos. En la arrogancia de este ser primigenio, que era más fuerte, diestro y poderoso, los dioses decidieron separarnos. Por ello, la búsqueda de la pareja ideal, en tanto aspiración a la unidad vital, no es más que el fuerte impulso a modo de una reminiscencia, o un Deja vú, de aquella unión primigenia que en algún momento conformó nuestro ser.

Esta imagen sirve muy bien para ver el tipo de conclusiones psicoanalíticas a las que llega el médico austríaco Sigmund Freud (1856-1939), en sus obras: Tres ensayos sobre teoría sexual, y Psicología de la vida erótica, haciendo un seguimiento a su vez de otros estudios dentro de la medicina y psiquiatría, que planteaban a su vez la validez de la hipótesis del hermafroditismo, que como vimos, ya Platón también revisaba en el siglo IV antes de nuestra era. Freud, cuyas reflexiones sobre la vida erótica y sexual le llevarán a crear el psicoanálisis como método de indagación del comportamiento humano, parece aceptar tal hipótesis y señalará que presumiblemente en algún momento de nuestro desarrollo evolutivo como especie, ciertamente poseíamos ambos sexos, de ahí que no es de extrañar que también tengamos rasgos psicológicos que se quedaron en lo profundo de nuestra memoria psíquica a modo de un registro pulsional primitivo.

Así pues, todos sin excepción, cargamos con un pasado psíquico que hace que tengamos tendencias hacia la homosexualidad en el sentido de que nos conformaban tanto una parte masculina y femenina. Por lo que cuando somos atraídos por otra persona, nos demos cuenta o no, están operando estos instintos o pulsiones sexuales que son parte tanto de nuestra memoria psíquica, así como de una tendencia universal al autoerotismo, es decir, a buscar la propia autosatisfacción de estos instintos, como quien busca satisfacer el hambre o la sed.

En este sentido, toda pulsión al autoerotismo de tipo homosexual sería una reminiscencia de la historia de nuestra especie que pasó en su desarrollo de la vida por la vía del hermafroditismo físico, y cuyas repercusiones a modo de huella histórica, son el hermafroditismo psíquico. Así pues, el amor, o la vida erótica, nos revelaría en su aspecto más primitivo, uno de los vestigios que más nos podrían sorprender sobre lo intrincado de nuestra historia como especie; y a su vez, lo complejo del desarrollo de nuestra estructura psíquica.

Más allá de cualquier juicio sobre la validez de esta hipótesis, lo que sí podemos asumir, es que el llamado del inconsciente, bajo la forma de instintos o pulsiones eróticas, son el eco de un registro o memoria histórica que se ha mantenido a lo largo de la historia de nuestra especie. El estudio de nuestro pasado histórico resulta ser así, sin lugar a dudas, una tarea que nos exige romper cualquier tabú, para poder acometer cualquier indagación sobre la consistencia de nuestra propia naturaleza. En este caso, a partir de lo que tan comúnmente experimentamos como el llamado hacia la vida erótica.

Por otro lado, las hipótesis psicoanalíticas, nos mostrarían cuan tan profundo es la memoria psíquica ya que puede almacenar y registrar elementos que, a nivel de la temporalidad de lo cotidiano, parecieran no dejar huella, o registro alguno; aunque podemos asumir que en realidad es todo lo contrario, si queremos validar la perennidad de los recuerdos y las vivencias de todo lo que ha acontecido al postular la noción de una memoria atemporal de naturaleza psíquica. Así pues, los elementos que en algún momento se mostraron de forma activa o tuvieron realidad en nuestra vida, durante un periodo determinado de tiempo, no desaparecen del todo, sino que más bien quedan ahí, en estado de ocultamiento y de latencia. Este estado de latencia es precisamente lo que ha de revelar el psicoanálisis, para mostrarnos qué función tienen tales recuerdos prohibidos y reprimidos en nuestra vida.

Presumiblemente, Freud, considera que seguramente han quedado ahí para indicarnos una vía de desarrollo previo que no resultó ser óptima en términos de desarrollo evolutivo, para precisamente asegurar otra vía ulterior que sí tuviera más éxito al momento de buscar el desarrollo de la especie, en tanto la continuidad de la vida pareciera ser lo único relevante. Por ello, podemos pensar que las pulsiones sexuales no son un mero accidente del azar biológico, sino que su principal finalidad ha sido la continuidad de la vida de la especie humana, y que aquello que nos mueve a la autosatisfacción narcisista de tipo erótico, no es un ensayo ciego sin más, sino que es el producto de millones de años de ensayos de evolución física y psíquica para que seamos un organismo más viable en términos de la supervivencia de la especie.

Un último elemento a considerar en todo esto, es que ese sedimento histórico de lo psíquico, es también el sedimento de lo reprimido que ha ido quedando en el umbral de lo real para irle dando paso a la vida social y cultural, bajo la dinámica de una sociedad determinada que impone sus propias normas y pautas culturales, para que esta sociedad pueda prosperar y tener continuidad. Por ello, Freud sostiene que todas las personas, a nivel individual, usualmente vivimos una gran represión de nuestras pulsiones eróticas por parte de la cultura objetivada que se introyecta en nuestra psique a través de distintos procesos de subjetivación.

Tomando en cuenta la hipótesis psicoanalítica del hermafroditismo, la represión que se ejerce sobre los individuos por la cultura no implicaría que la represión sea hacia una inclinación sexual única y determinada, sino a toda inclinación erótica. Esto es así, porque lo masculino y femenino son una misma pulsión de la libido. Al ser una misma pulsión erótica, no hay distinción entre uno u otro sexo. Así, cuando llevamos a cabo una represión, es decir, evadimos el autoerotismo por considerarlo pernicioso; con ello, lo que estamos negando es nuestra propia complejidad psíquica erótica, pues, un ser erotizado implica tener no una inclinación particular, sino ambas inclinaciones hacia lo masculino y hacia lo femenino. Por ello, en nuestra forma de comportarnos eróticamente, es decir, en la elección de una pareja sexual, podemos ser hombres con rasgos psíquicos femeninos, que buscan mujeres con rasgos psíquicos masculinos; o bien, hombres que afirman la masculinidad física y psicológica en toda su radicalidad; mientras que las mujeres con rasgos psíquicos masculinos, buscarían hombres con rasgos psíquicos femeninos, o bien, mujeres que afirman la femineidad física y psicológica a cabalidad. Pareciera pues, que las variaciones, pueden ser ensayos múltiples de selección y de viabilidad que llevan a cabo nuestras pulsiones psíquicas.  

Otro elemento a considerar de las conclusiones de Freud, es que la represión de los instintos erótico-sexuales son una constante de sociedades altamente civilizadas y desarrolladas, en donde no puede haber avances culturales de ningún tipo sino es por medio de la represión erótico-sexual. Así pues, el costo de una vida civilizada y altamente desarrollada culturalmente, implica de suyo el ocultamiento de las pulsiones eróticas que revelan nuestra primitiva estructura psíquica hacia la homosexualidad. Por ello, el choque entre la vida civilizada y el eros es poderoso. Además, hay que decir, que en este choque usualmente tiende a ganar la vida civilizada. Por lo que el resultado será una sociedad cada vez más reprimida y sometida sexualmente, por un lado, y por el otro, más engreída de poder, de tecnología, de arte, de ciencia y de desarrollo económico. Por ello, todos los logros civilizatorios, sin los cuales las formas de vida de la actualidad no podrían sostenerse ni tener continuidad, son el costo de auténticas represiones poderosas que se han ido dando a lo largo de nuestra historia como especie. Podemos, por lo tanto, asumir que algo que puede definir a nuestra sociedad contemporánea del siglo XXI, la más desarrollada en términos civilizatorios, es la enorme cantidad de represión que ésta porta, siendo la principal represión, la cancelación del autoerotismo, es decir, el hecho de que nosotros mismos nos negamos el derecho a sentir placer y a llevar una vida de autosatisfacción erótica narcisista.

Pero el problema no queda en la mera renuncia del llamado de la vida erótica, ya que la represión social y cultural, genera necesariamente una concentración mayor de energía libidinal que al ser reprimida ser convierte en neurosis y lleva a formas de perversión que desarrollan los individuos. Sin embargo, el costo por el sufrimiento de una vida erótica reprimida de un individuo, es nada, comparado con los bienes civilizatorios que se lograrán por medio de la sublimación, es decir, la transformación de la energía sexual a nivel subjetivo, en un producto cultural de tipo objetivo.

Asumiendo todo lo que hemos dicho hasta aquí sobre el amor desde la perspectiva psicoanalítica. Todo parece indicar que, a la naturaleza profunda del erotismo, lo único que le importa es la totalidad del desarrollo evolutivo de la especie homo sapiens. En este sentido, las historias románticas sobre la historia personal de cada individuo, en realidad son una nimiedad, o en todo caso, una distracción. Que un individuo sufra de crisis nerviosas hasta convertirse en un neurótico o un pervertido, que sufra de crisis de identidad sexual, de falta de realización personal y satisfacción narcisista, no es del todo importante, ya que lo realmente valioso, está aconteciendo y teniendo lugar más allá de nuestra voluntad y elección personal, bajo la fuerza del desarrollo civilizatorio. Esta conclusión tendremos que revisarla bien a bien, en un ulterior momento.

 

  • Jorge de la Torre es licenciado en Sociología con la terminal en Estudios Ibérico Latinoamericanos. Tiene una especialidad en Antropología y Étic, una maestría en Filosofía y Ciencias Sociales y un Doctorado en Ciencias Sociales.

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Por: Pilar Pino 

 

Llegué a tu consultorio con un dolor de lumbares que me impedía enderezarme, gracias a un choque por alcance que destrozó la defensa del coche y mi buen ánimo. No me gustaste de inmediato, creo que lo que me llamó la atención de ti fue el libro sobre tu escritorio. Si mal no recuerdo era Psicópata Americano de Bret Easton Ellis. Trate de sacarte plática y bromear contigo, tus reacciones fueron siempre estoicas.

    Cuando me revisaste y me dabas ejercicios para realizar en casa, hice un esfuerzo por mantenerme en la mejor postura posible, pese al dolor. Por alguna razón no quise que me vieras vulnerable o débil. Fue en ese momento en el que nuestras miradas se cruzaron.

    Observé que tus ojos eran café claro, casi miel, contrastando con lo oscuro de tu piel. Lo vi a pesar de las gafas de pasta gruesa y oscura que utilizas. Era en la época que utilizábamos cubre bocas por la pandemia, así conectamos con la mirada. Quise creer que vi mucho más profundo, que te vi tal cual eres.

    Luego me llevaste a sacar la radiografía, sería romantizar omitir que viste mi cuerpo e incluso me permitiste caminar delante para darte un festín visual con mi trasero. Supongo que por eso te portaste tan amable cuando te escribí para pedirte una medicación más fuerte, pues el dolor era insoportable. A partir de ahí, la comunicación fluyó. Cabe confesar, que siempre sentí una inexplicable y profunda atracción por ti, sí desde ese primer día.

    Pese a que hablábamos diario, que salimos algunas veces y veía que tenías mucho interés, no ocurrió nada porque nuestros horarios eran incompatibles, perdimos contacto. Paso más de un año, para que la comunicación se reanudara. Esta vez fuimos más asertivos y decidimos que no perderíamos la oportunidad de iniciar una relación que ambos queríamos.

    Me alejé de ti cuando fue evidente que nunca sería una prioridad para ti, que volvía a los viejos patrones de volver al punto de partida en cuanto me mostrarás la más pequeña muestra de cariño. Me causa dolor recordar cómo te conocí, me ilusioné, me enamoré y me olvidé de ti. Esta es una historia como tantas otras, sin embargo, es especial para mí, por ser la primera vez que pongo límites y me voy antes de que yo misma me dañe. Antes de repetir los patrones enfermizos que han perseguido todas mis relaciones y que han terminado en fracaso.

    Hoy extrañé los mensajes deseando un buen día que puntualmente me enviabas, extrañé tener esa constante. No importaba si en la tarde te hubieras molestado conmigo, al día siguiente estarías ahí. Extrañé tener esa ilusión, esa esperanza de tener una pareja con quien compartir cosas bonitas en la vida, una ilusión que evidentemente solo era mía. El soñar con ir al cine tomados de la mano, con tomar café y tener charlas interminables, con ir comer a lugares nuevos, con hacer el amor por horas, contarnos secretos de la infancia y abrazarnos por las cosas tristes de la vida. Una fantasía que solo se de desarrollo en mi cabeza.

    Hablar contigo por mensaje, era algo frustrante. Mientras yo me comunico mejor a través de las letras; tú eras serio, seco y tajante. Cuando estábamos juntos eras otra persona, me mostrabas una versión tuya de un ser cariñoso e infantil, algo que no vi que le enseñaras a alguien más, aunque no conocí a nadie de tu círculo cercano. Me diste a entender que vivías una vida aislada y solitaria. Me confiaste muchas cosas, la relación tan difícil con tu madre que te marco de por vida, tus sueños y esperanzas. Entendí mucho de ti, vi tu arrepentimiento tan honesto. Tal vez, fueron mis ganas de escucharte, por lo que yo permanecía callada. El que me sentía segura contigo, ver que te esforzabas. Supongo que no te permití conocerme, aunque también al conocerme las personas se alejan de mí, tengo ese efecto.

    Me duele lo que pudo ser, lo que te pude dar, el ofrecerte borrar un poco tus cicatrices, entenderte y que me entendieras, que también conocieras esa parte que no muestro a casi nadie. Pero, no fue así. No había tiempo, no había ganas, casi desde el principio fue así. Me ciego cuando me aferro a una idea. Fuiste una idea de algo que quería y que no podía tener. Mi destino es otro.

    No quiero alardear de mi físico, en realidad no me siento particularmente bella porque siempre he sentido que solo por el color de mi piel y mis ojos, las otras personas creen que soy atractiva. Pocos me han visto como una mujer y no un premio que hay que ganar, una vez que se gana se pierde el interés.

    Estuve a punto de llamarte para preguntarte qué había hecho mal, por qué perdiste el interés, qué es lo que hay de malo en mí que siempre me pasa lo mismo. Aunque mi intención no era retenerte, si lo era cambiar lo que hago mal. Porque siempre me he sentido diferente y más en estos momentos. Afortunadamente me contuve y las herramientas de la terapia se hicieron presentes.

    Entendí que no había nada de malo en mí, que no debo de cambiar nada en cómo me porto con las otras personas, porque al menos nunca es mi intención dañarlas. Me di cuenta que puedo tener una relación sana, pero también que para que exista una relación se debe compartir tiempo, charlas, emociones y risas. Eso no lo hicimos, tú no tenías tiempo y me faltaba confiar en ti.

    Mientras escucho Adore you de Queenadreena, dentro de mi muere la esperanza de que me busques, muere junto al anhelo de tener un amor eterno, de esos que solo existen en los libros y las películas. Aprendí que jamás seré prioridad para ti, ni para ningún hombre. Que para la única persona que puedo ser prioridad es para mí.

    Entendí como las mujeres nos olvidamos paulatinamente de nosotras mismas, por perseguir un sueño. Hacemos de todo para agradarle a esa otra persona, sin importar lo que perdamos en el camino. Decidir no perdernos, también es doloroso porque supone romper con la ilusión y la esperanza, nadie lo dice, pero tomar la decisión de priorizarnos es dolorosa. Sin embargo, no hay sufrimiento, no pasas meses o años esperando lo que nunca vendrá, no te pierdes en falsas promesas de cambio, no te descuidas por cuidar de otro, no pierdes tus sueños por ayudarle a alguien más alcanzar los suyos.

 

  • Pilar Pino Acevedo zacatecana, feminista marxista, economista y escritora, además de activista en favor de los derechos de las personas con autismo y mujeres; y, su compromiso con la política de izquierda. Su experiencia como madre de una niña con autismo la ha llevado a ser una voz importante en la lucha por la inclusión y la aceptación de las personas con discapacidades. Su participación en la colectiva Nantzin Zacatecas y su colaboración con medios como columnista en La Cueva del Lobo y la revista literaria El Guardatextos demuestran su compromiso con la difusión de ideas y la promoción de políticas de izquierda. Actualmente, es la coordinadora editorial y fundadora de nuestra revista Tlali Nantzin, con lo que sigue contribuyendo a la discusión y el análisis de temas políticos y sociales desde una perspectiva crítica y progresista.

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Por: Brenda Fajardo.

“En todo tiempo ama el amigo, y es como un hermano en tiempo de angustia.”

Proverbios 17:17

Por naturaleza somos seres sociales con necesidades afectivas, dentro de ellas se encuentran: el tener alguien a quién amar y sentirse amado. Con una amistad podemos cubrir ambas necesidades y lo más hermoso consiste, a diferencia de encontrarlos en la familia, en que las amistades son elegidas por la afinidad que podemos sentir de acuerdo a los gustos en cosas, ideas u objetivos.

    Los amigos son necesarios para nuestro desarrollo, salud mental y emocional ya que en ellos generamos un vínculo que se va haciendo más profundo cuando podemos confiar en la otra persona al volverse cómplices de nuestra mente, de aquellas historias que al principio son imaginarias y ellos a través de sus palabras y consejos te alientan a que las vayas materializando; te guían, escuchan, comprenden, apoyan, dan consuelo, y algunas otras veces con un abrazo o su presencia nos ayudan a hacer ligera la carga.

    Pero el verdadero tesoro en una amistad se encuentra en aquella que te corrige con amor y consistencia, que muestra los puntos ciegos cuando nuestro orgullo y soberbia nos impide ver nuestros errores. No somos seres perfectos y es importante poder conocer puntos de vista con otro enfoque, que nos ayudan a corregir el rumbo de nuestras decisiones y que puedan ser influyentes para edificar nuestra vida de manera positiva.

    Los verdaderos amigos permanecen mutuamente a pesar del tiempo o la distancia, no siempre podemos estar juntos físicamente, pero nos podemos apoyar y servir de descanso a través de una llamada o un mensaje de aliento, para celebrar los logros y seguir compartiendo nuestros más íntimos pensamientos.

    La amistad es una expresión de amor incondicional porque se está por elección, por decisión.

    ¿Tienes un verdadero amigo? ¿Eres ese tipo de amigo valioso para alguien más? Nunca es tarde para comenzar a formar una valiosa amistad. Si ya la tienes, cuídala como el más precioso tesoro.

 

  • Brenda Verenice Fajardo Trejo, es madre de dos adolescentes, esposa amorosa e ingeniera en Sistemas Computacionales

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Por: Miguel Angel Maciel González

Toda actividad o práctica social humana en cualquier contexto sea en el trabajo, la escuela, el hospital, está mediada por el deseo erótico y amoroso hacia otro cercano o lejano, el cual se imagina como posibilidad de verter entre ambos una forma de pasión que logre homenajear la narrativa de los nervios, impulsos, miradas, sonrojos, gritos y cartas escritas. En esas tardes calurosas, o de cristales empañados por la lluvia o las noches sin luna llena, se empuñaba la pluma y papel y comenzaba el ritmo tímido de las palabras a gotear sobre la opalina o el cartón (si uno quería verse muy elegante o singular en el material utilizado). Lo sustancial, era que los minutos, las horas mordiesen los pedazos de papel y en ciertas ocasiones no se dormía con tal de que la brisa matinal, no estropeara, ni las velas, ni la oscuridad.

    Al amanecer, uno pensaba cómo entregar la misiva, seré yo el mensajero directo o le pediré a un heraldo ayudarme como buen Cyrano para desde lejos ver como la amada recibía el susurro de la poesía escrita. Y una vez entregada, continuaba la espera, en ocasiones la demora eterna y en más de las veces el silencio, esperando desde las afueras del colegio una sonrisa, la cual nunca llegó…

    Este escenario de vicisitudes, puede o no representar una forma de modelar ese sentimiento etiquetado y confeccionado hacia quien es el fruto de nuestros desmayos, mal alimentarse y angustias profanas, pero sobre todo existía un darse tiempo, una formalidad con la paciencia, un tipo de compromiso ubicada en la lealtad por el amor y la otra persona. Es así para mí y muchos despistados la elegancia atractiva del amor donde se prepara el más mínimo detalle para la conquista:

    En la Ilíada, Hera era la esposa de Zeus, tiene la intención de seducirlo y diseña un plan donde se describen detalladamente los preparativos de la diosa referidos a los rituales de belleza. Lo primero que Hera hace es darse un baño de ambrosía para despojarse de toda inmundicia. A continuación, se unge con aceite perfumado. Se peina la melena tranzando bucles. Se envuelve en un traje que le había tejido Atenea, diosa de la sabiduría. Se coloca los pendientes, tres colgantes y un velo blanco. Se calza unas hermosas zapatillas y, una vez terminado el proceso, sale en busca de Afrodita para pedirle un poco de amor y del deseo con el que ella era capaz de embaucar a mortales e inmortales. (Ruiz, 2023, p. 59)

    Con este ritual acompañada de otras dos diosas, se va perfilando una estrategia muy parecida a la que menciona Mario Benedetti (1998) en su poema táctica y estrategia:

Mii táctica es hablarte
y escucharte
construir con palabras
un puente indestructible

     Sin embargo hoy en día, las calles, callejones y recovecos del alma se han quedados sordos y mudos ante la avalancha del amor en la era de los destiempos (Han 2014), es decir, donde las oleadas de novedad afectiva se han convertido -entre otros- como el supremo poder, no sólo aquilatado por el turbocapitalismo, sino por el descenso en la sensibilidad, creado por este sistema económico, en donde el amor otrora sentimiento que bañaba las pieles, va languideciendo para enflacar tanto en manos y en nombre del reino de la eficacia y consumo.

    Esto se ve en dos circunstancias que incluso, pueden observarse como una patología en ciernes. La primera el invento de una inteligencia Artificial, la cual es colocada en la cabeza y de ahí a las conexiones de las computadoras y la cual detecta si la mirada de alguien se dirigió por ejemplo a un(a) compañer(a)(o) de labor. De ser así se detectan sus frecuencias cerebrales y se pone en pantalla la leyenda: “están prohibidas las relaciones amorosas en la oficina”. De hí que no sólo exista intromisión de las verdades ajenas avaladas por los algoritmos, sino también, la gestión de los impulsos.

    La segunda, refiere a como la dimensión amorosa actual, está siendo marcada por el flujo interminable de cuerpos y placeres con tal de no perderse el último grito del personaje. Desfilan perfiles en Tinder, se elige uno, se analiza si hay match, se hace la cita se copula y a las horas el olvido llena de memoria nuestro cerebro hecho un calvario:

    De esta manera, el amor mercantilizado se degrada al rango de goce instantáneo y sin demora, a construir en el espacio del hic et nunc (aquí y ahora) -y que debe buscarse en el contexto de la libre circulación competitiva. (Fusaro, 2022, p. 17)

    No se moraliza, pero se echan de menos la elegancia y el proceso, pues ambos en el amor anclan sentido. A mi juicio, la única forma de recuperar al amor desde lo desconocido y las expectativas, es a través del espíritu de la esperanza, de aquello que nos hace hablar en voz alta del lugar y la persona con la cual anímicamente queremos y podemos estar, porque de la desunión erótica sobreviene la funcionalidad y de ahí el crepuscular humano:

    La esperanza hace posible instalarse en un hogar. Promete un hogar, una patria. Tiende un puente sobre lo intransitable, sobre el abismo. Nos da orientación y nos brinda asidero. (Han, 2024, p.73)

    Bebamos del amor como país lejano, pero posible de llegar con sus frutos rojos y sus árboles que nos miran desde lejos.

Referencias bibliográficas:

Benedetti, M. (1998). Inventario I. Editorial Sudamericana.

Fusaro, D. (2022). El nuevo orden erótico, Elogio del amor y la familia. El Viejo Topo.

Han, B. (2014). El Aroma del tiempo. Herder.

Han, B. (2024). El espíritu de la esperanza. Herder.

Ruiz, J. (2023). Incompletos. Filosofía para un pensamiento elegante. Destino.

 

  • Mauricio González González estudió la licenciatura en Etnología, así como una maestría en Teoría Psicoanalítica, y la maestría y doctorado en Desarrollo Rural. Ha sido profesor de diferentes programas de estudio y posgrados tanto en escuelas privadas como públicas y comunitarias. Asimismo colabora en diferentes organizaciones y redes de la sociedad civil, principalmente ambientalistas. Escribe en el suplemento La Jornada del Campo y la agencia informativa Desisnfomémonos. Actualmente forma parte del colectivo CORASON, con quien participa en Radio Huaya “La voz campesina” dentro de la barra de opinión.

 

 

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Por: Roberto Soto Esquivel

Uno de los grandes problemas que se tiene en México es la falta de consumo de productos nacionales. En parte, porque desde hace muchas décadas se realizó una apertura indiscriminada de tiendas de autoservicio minoristas y mayoristas, muchas de ellas de capital extranjero (especialmente de Estados Unidos). Un cómplice de lo anterior han sido los Gobiernos, quienes hacen promoción por la apertura de este tipo de negocios: a) muchas veces con el otorgamiento de beneficios como el no pago o congelamiento del pago de impuestos locales (por ejemplo, el predial), b) recibiendo facilidades para el uso y manejo del agua o de la energía eléctrica, pagando en términos proporcionales mucho menos que un consumidor doméstico promedio, c) dejando de pagar impuestos federales ya se mediante la evasión, elusión o la condonación de los mismos, y no se debe de olvidar que se envuelven en la bandera del altruismo o benefactores de alguna causa como son los aspectos medioambientales, pero siempre con el objetivo de no contribuir con la hacienda pública.

    Además de estos beneficios y facilidades, se caracterizan por lo siguiente: a) tienen acceso al crédito de forma asequible (de hecho, unas de las tiendas minoristas que está catalogada como la empresa más importante en el mundo, cuenta con su propio banco, según Fortune Global 500); b) forman parte de grandes conglomerados (trasnacionales o multinacionales); c) cotizan en bolsas valores; d) son capaces de fijar precios; e) acceso a materias primas de manera ventajosa; f) otorgan el salario mínimo a sus trabajadores, quienes muchas veces no cuentan con seguridad social o laboral o trabajan horas extras sin pago alguno.

    Uno de los efectos inmediatos se ve reflejado en la micro y pequeña empresa, que con la apertura de las grandes empresas, son forzadas al cierre, en particular en aquellas que se encuentran en el perímetro más cercano. El 75% están obligadas a “bajar la cortina” implicando enormes efectos por esta medida, porque muchos son negocios familiares, y que con las condiciones actuales es imposible competir.

     Pero no son los únicos afectados, los productores de insumos de consumo intermedio o final, también se ven perjudicados, porque sus productos no se encuentran en los anaqueles para su venta, viéndose obligados a buscar otros mercados, pero en condiciones desiguales, uno de los grandes perdedores de este apertura indiscriminada son los agricultores porque no encuentra salida para sus productos o si existe, se lo compran por debajo del costo de producción (por ejemplo, los productores cafetaleros de Veracruz) muchas veces en complicidad con el gobierno).

    Una de las formas de poder remediar la situación es que el gobierno obligue a las grandes tiendas a vender productos locales/nacionales, si bien es una medida extrema, es necesaria para que puedan subsistir los pequeños productores, además dejar de otorgar permisos para la apertura de grandes tiendas, porque si continua la tendencia el pequeño comercio va a desaparecer, estamos hablando de las denominadas tiendas de la esquina, tianguis, entre otras. Recordando que son las que mayor número de empleo generan en México.

    Otro forma de competir es mediante el incentivo (con apoyo del gobierno, en particular con fondos o crédito público) de cooperativas productivas, que se caractericen por ofrecer productos o materias primas, así como mercancías con valor agregado y generadoras de encadenamientos productivos, alimentándose con proveedores locales (un ejemplo es la Cooperativa Pascual)

    Hoy más que nunca se debe apoyar el comercio local, ante medidas extremas del exterior, respuestas inteligentes.

  • Roberto Soto Esquivel es Doctor en Economía egresado del Posgrado de Economía de la Universidad Nacional Autónoma de México. Actualmente es Profesor-Investigador de la Unidad Académica en Estudios del Desarrollo de la Universidad Autónoma de Zacatecas (UAZ). Realizó una Estancia Posdoctoral en el Centro de Estudios de Administración de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM. Miembro de la Red Iberoamericana de Estudios del Desarrollo (RIED) y del Sistema Nacional de Investigadores. Su línea de investigación general es la economía financiera; y líneas particulares como: microfinanzas y análisis del sector financiero internacional.

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Por: Mariela Angela Rodriguez Terrazas

En la configuración de las sociedades contemporáneas el consumo, la tecnología y los procesos de comunicación se colocan como algunos de los ejes sobre los cuales se circunscribe la lógica, los fines, la organización de los discursos y las prácticas, a partir de ellos también, se construyen subjetividades e identidades tanto individuales como colectivas. Con base en esto, el objetivo de este trabajo destacar son las formas y los métodos específicos que adquieren en esta época actual y las consecuencias que tienen en las transformaciones culturales.

    Siguiendo los principios de eficiencia, rapidez, la tecnología se ha filtrado por todos las grietas de la cultura desde la industria del entretenimiento, con todo el aparato pertrecho de mass-media (televisores, computadoras, dispositivos móviles, sistemas de sonido, aplicaciones apps, gadgets, etc.), los proceso de comunicación (redes sociales, telefonía móvil, video llamadas, mejoramientos médicos para la corrección y adquisición del lenguaje o deficiencia auditivas, visuales o cognitivas, etc.) solo por mencionar algunos ejemplos.

    En las sociedades contemporáneas entran en el juego social nuevos elementos que modifican las practicas, conductas, símbolos, estereotipos, conocimientos, etc. Las consecuencias de dichos cambios son muy difíciles de medir ya que las réplicas más ínfimas e invisibles ocurren a largo plazo y en niveles imperceptibles, por localizarse muchos de ellos, en estratos simbólicos, además, son asimilados gracias a los procesos de representación social convirtiéndolos en conductas y saberes naturalizados, todo esto transcurriendo a ritmos vertiginosos y encubiertos por esos elementos que precisamente generan el cambio y a la vez lo ocultan.

    El desarrollo del sistema capitalista sumado a la innovación tecnológica anteriormente referida, genera coordenadas espacios temporales donde la organización y la vida de los sujetos gira en torno al consumo, las comunicaciones y los dispositivos tecnológicos, por supuesto, existen muchos otros componentes, sin embargo, los aquí mencionados son la fuente de la cual surgen como reacción en cadena todos los demás.

    El modo como son representados los géneros, las prácticas, las ideologías y los valores regulaban de manera determinante la forma como las personas entendían y pragmatizan su mundo; actualmente la literatura continua interviniendo en la construcción de los imaginarios sociales y las subjetividades individuales, pero con una influencia mucho menor (en el mejor de los casos en un grado secundario ya que muchos de los argumentos cinematográficos y de la industria de los video juegos se basan en textos literarios, ya sea adaptando fielmente los argumentos, o, haciendo una interpretación basada en ellos).

    En cambio, la tecnología con su amplia gama de dispositivos son los mecanismos, que si bien, no construyen por si solos la manera como entendemos el mundo y actuamos en él, si pasó a posicionarse como una maquinaria de producción de significados y símbolos, que, además, dotan de nuevos sentidos a los componentes del entramado discursivo, anexando nuevos conceptos e imágenes y sucintado una serie de transformaciones semióticas y simbólicas dentro de los márgenes del discurso social.

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Por: Nayeli Martínez Cuarenta

Las masculinidades son construcciones sociales y culturales que se refieren a las formas en que se entiende y se vive la masculinidad en diferentes contextos y sociedades. La teoría de las masculinidades como parte de los estudios de género busca analizar y cuestionar las normas, roles y expectativas asociadas con lo que significa ser un hombre en una determinada sociedad.

    Desde una perspectiva teórica, las masculinidades se consideran construcciones sociales y no características biológicas de los hombres. Se entiende que las masculinidades son flexibles, cambiantes y varían según el tiempo, la cultura, la clase social, la etnia, la orientación sexual y otros factores sociales. Esto significa que no existe una única forma de ser hombre o de vivir la masculinidad, sino que hay múltiples masculinidades que existen en la sociedad.

    La teoría dicta que las masculinidades son cambiantes y que se acoplan de acuerdo con el contexto social e histórico de cada sociedad, sin embargo, la problemática aparece cuando la masculinidad es hegemónica (patriarcal) y se deslinda de las actividades de cuidado porque no son compatibles con su modelo establecido, creando desigualdades de género al dejar dichas responsabilidades a las mujeres y provocando que ellas absorban y paguen todos los costos del cuidado.

    En esta misma línea, el concepto de masculinidad hegemónica es utilizada para describir al conjunto de normas y valores sociales que dictan cómo deben comportarse los hombres dentro de una sociedad, Es un modelo de masculinidad que establece que los hombres deben ser dominantes, agresivos, fuertes, competitivos y emocionalmente restringidos. Un modelo establecido para categorizar el comportamiento de los hombres en todos los sentidos, incluyendo los cuidados de la crianza y las tareas del hogar.

    En nuestras sociedades latinas, la masculinidad hegemónica sigue muy arraigada, lo que perpetúa la desigualdad de género y la dominación masculina sobre las mujeres. Esto fomenta la idea de que los cuidados sigan feminizados, desligando a los hombres de su responsabilidad de cuidados y cerrando espacios para que las mujeres se desarrollen en otros ámbitos personales y profesionales.

    El objetivo de la teoría de las masculinidades es deconstruir los estereotipos y roles de género tradicionales asociados con la masculinidad hegemónica, entendida como masculinidad dominante y privilegiada que se construye en oposición a la feminidad, lo que provoca y perpetua desigualdades de género. Al analizar las masculinidades, se examinan las construcciones sociales y las prácticas culturales que se determinan en la conformación de las identidades masculinas y cómo se relacionan con el poder, las relaciones de género y las dinámicas de poder en general.

    Es así como, desde el enfoque de los cuidados, no habían sido determinados como actividades masculinas, dado que el trabajo productivo remunerado siempre ha estado categorizado como una actividad de varones, lo que les mantenían alejados de la crianza y del trabajo del hogar. Sin embargo, una característica de las masculinidades es que son cambiantes, lo que demuestra que hay un proceso evolutivo teórico y empírico en el comportamiento e involucramiento en los cuidados y en el trabajo de corresponsabilidad con las mujeres

    Aunque es un proceso lento, en América Latina hay cada vez más hombres que se interesan por participar en el cuidado y la crianza de sus hijas/os, especialmente los más jóvenes, con mayor escolaridad y aquellos con actitudes más equitativas de género (Barker & Aguayo, 2011). Las formas, los roles dominantes de paternidad de los hombres y los privilegios otorgados por el patriarcado se relacionan con la división sexual del trabajo, lo que prolonga y refuerza la débil aproximación de los hombres al cuidado.

    La problemática social vinculada a los cuidados con relación a las masculinidades y las desigualdades de género se basa en la división sexual del trabajo, la carga de cuidados no remunerados, los estereotipos de masculinidad y la necesidad de un cambio cultural que promueva la igualdad de género y reconozca el valor de los cuidados en la sociedad. Abordar estas problemáticas implica promover una participación equitativa de hombres y mujeres en los cuidados, cuestionar los estereotipos de género, fomentar cambios en las estructuras sociales y culturales que perpetúan las desigualdades de género y promover políticas de corresponsabilidad de los cuidados.

    Estas construcciones han evolucionado con el tiempo y con los diferentes contextos sociales, lo que ha ido construyendo nuevos conceptos teóricos desde las masculinidades, con el gran objetivo de reducir las desigualdades de género y construir relaciones sociales más igualitarias. La gran apuesta de las masculinidades es la deconstrucción del sentido hegemónico y en cambio compartir una corresponsabilidad con las mujeres en cuanto a los cuidados.

  • Nayeli es una comunicadora comprometida con los temas de equidad de género, cuidado, feminismo y medio ambiente. Tiene una Licenciatura en Periodismo y Comunicación Pública por el ITESO, y una Maestría en Cuidados y Género por CLACSO. Actualmente se desempeña como Creadora de Contenidos y Atención a Medios de Comunicación en la Agencia de Bosques Urbanos del Área Metropolitana de Guadalajara, donde ha desarrollado estrategias innovadoras para sensibilizar a la sociedad sobre la necesidad de preservar estos espacios naturales en entornos urbanos. Su trabajo está orientado en construir un mundo más sustentable y equitativo para todas y todos.

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Por: Miguel Ángel Maciel González

Luis un adolescente está subiendo las escaleras de su casa, cuando está por llegar al último escalón, una fuerza inusitada y desconocida hace que se le paralicen las piernas, lo cual provoca una súbita caída. Se ha lastimado y no puede moverse; grita durante mucho tiempo, pero nadie le brinda ayuda. Así, decide esperar un poco para ver si alguien lo auxilia, sin embargo, pasa mucho tiempo y se mantiene inmóvil en el piso, trata ponerse de pie no logra hacerlo y comienza a desesperarse.

    En el momento en el cual iba a comenzar a llorar, despierta, se da cuenta de que todo ha sido un sueño, se acomoda para hacerlo, levanta el teléfono celular de uno de sus padres para ver la hora porque debe acudir a su escuela, son casi las 7 am, da un brinco y de inmediato va al baño, después desayuna, nuevamente revisa el aparato para ver si hará frío o lluvia y al salir decide llevarse de manera clandestina el dispositivo. Está en la escuela y en la clase de geografía el profesor le solicita la tarea que era dibujar un mapa de su cuarto. Él se da cuenta de que ha olvidado realizarla, pero le pide al mentor entregársela un poco más tarde.

    Accede y después de sus actividades llega a casa. Se mete a la aplicación de Inteligencia Artificial Gamma para pedirle hacer un mapa de la colonia, mete los datos a través de prompt y listo, lo envía por mensaje privado al Facebook del docente, pero no recibe respuesta. Al día siguiente, se le solicita el trabajo, pero él intrigado, comenta; “se lo envíe a su Face profe”. Él le dice; “no acepto la entrega por ese medo, además se ve que los hiciste con IA, vuélvelo hacer y para asegurarme de que lo has hecho, te acompañaré a tu colonia”. Ya en la tarde están cerca de la casa del adolescente con papel y lápiz está listo.

    El maestro le dice “por dónde comenzamos”. Luis no sabe porque nunca se ha fijado en los nombres de las calles y hace mucho no utiliza herramientas analógicas para sus labores. Se encuentra desconcertado porque no sabe qué y cómo hacer. De inmediato el guía llega a evidenciar que presenta los síntomas de olvido y le explica: “no puedes identificar dónde estamos, los nombres y cómo trazar, porque al usar las aplicaciones entre ellas las de Inteligencia Artificial, has perdido o incluso no has logrado concentrarte, en efecto”:

    Uno de los impactos más grandes del internet en nuestras vidas es cómo cambio la manera en como nos informamos. Por primera vez en la historia tenemos a nuestro alcance prácticamente toda la información que se ha producido en la historia de la humanidad. El proyecto Google Books una clara muestra de esto. Pero, si bien es indudable que el acceso a toda esa información tiene grandes ventajas, nos encontramos ante el riesgo factible de que el internet esté reemplazando a ciertas estructuras cognitivas necesarias, como la memoria semántica, cuya función es recordar palabras, conceptos y números. (Muñoz, 2023, p. 40)

    Continua el docente: “la falta de recuerdo es de dos tipos; la primera se refiere a lo sucedido en ti en donde posiblemente de más niño, si lograbas saber dónde estabas o te llevaban tus padres, pero conforme se integraron los dispositivos y las aplicaciones te desubicaste”.

    La segunda, esa falta de memoria, se debe a la idea por la cual no se requiere aprenderse las cosas -hasta las más elementales- como los lugares cercanos a tu vecindario, sin embargo, si lo es por dos tres razones:

  1. Saber las distancias y comprender como moverte lo cual es conciencia espacial,
  2. A través de esto saber quiénes son las otras personas cercanas a ti y posiblemente crear lazos y
  3. La destreza para hacer un croquis y con ello practicar la habilidad de un artesano (Richard Sennett 2009) lo cual refiere al uso del cerebro, el ojo y la mano.

Una de las maneras por las cuales puedas ser menos dependiente de esos aparatos es a través de algo lo cual te parecerá infantil, pero necesario, lo cual refiere al juego, pues ello además de divertido logra asumir en cada individuo la cuestión de la psicomotrocidad, lo cual refiere a la posibilidad de usar tu mente y cuerpo a través de plantear y resolver los problemas que el juego te demanda, como lo es el asumir papeles y de ahí guiones creativos, también el mover tus extremidades y con ello conocer el contexto y estar vinculado con los demás en una comunidad de comunicación. Así entonces”:

    Desde nuestro nacimiento hasta la adultez el animal humano está constantemente trabajando y ensayando su habilidad de coordinar los músculos y demás elementos móviles del cuerpo (motricidad). Para tal fin conjuga la capacidad de percibir sensaciones a través de los sentidos y la habilidad de pensar e interpretar lo que siente (psique)… De tal manera, desarrollar las distintas destrezas motrices será absolutamente indispensable para adquirir conocimiento. (Pastor, 2024, p. 53)

    “Entendiste lo que te comenté”. “Híjole profe, no lo atendí porque estaba en el celular buscando la calle, pero ya las tengo y mañana le entrego el mapa”. Luis, se da la media vuelta no se despide de su mentor, llega abre la puerta, se va a su recámara, se recuesta un poco, se duerme y sueña, ahora la escena es que ya no tienes no piernas ni brazos…

Referencias

Muñoz, P. (2023). Apaga el celular y enciende tu cerebro. Manipulación, control y destrucción del ser humano. HarperEnfoque.

Pastor, D. (2024). Era de idiotas. Crítica a una generación desconfiada que prefirió el “Yo” al “nosotros”. Planeta.

Sennett, R. (2009). El artesano. Anagrama.

  • Miguel Ángel Maciel González es licenciado en Periodismo y Comunicación Colectiva y posgrado en Sociología y es colaborador de Pedagogía. Además, es colaborador para Revista Razón y Palabra, Angel Metropolitano y Enpoli. Tiene más de 10 libros como coautor principalmente en temas de ciencias sociales, comunicación y tecnología desde un enfoque crítico.