Superar las fake news de género

 

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Por Angélica Meneses

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La coyuntura intencionalidad y en nuestro país, me llevó a buscar “fake news y género”, encontrando un documento que lleva justo este nombre, con fecha de 2018, presentado por Tania Castaño como trabajo de grado en comunicación visual para la Universidad de Barcelona, del que he podido aprender algunas nociones fundamentales para poder comprender nuestra realidad digital, mismas que reflexiono y describo en dos breves apartados.

Noticias falsas y realidades alternativas

 En 2017 comienza a utilizarse el término Fake news, para referirse a las noticias falsas que comenzaron a tener relevancia a nivel global gracias a la rapidez de los medios de comunicación digitales de nuestra posmodernidad. En el mismo tenor, y a propósito del primer periodo presidencial de Donald Trump, la noción de realidades alternativas, pudiendo ser vistas como una relación entre lo falso y los discursos alternos donde verdad y mentira se fusionan o difuminan, para Elena Álvarez Mellado (2017) “(...)ya no son los hechos los que desmontan o corroboran las afirmaciones, sino las afirmaciones las que supuestamente construyen unos hechos que están más allá de la verdad y la mentira. Y cuando el discurso no puede cambiar los hechos, crea “realidades alternativas”(...)”, encontrando su nicho generalmente en la población usuaria promedio. Ante la falta de información o tergiversación de la misma, suele esperarse que la población lectora dedique parte de su tiempo en buscar otras opiniones y fuentes que comprueben o desmientan lo que leen y pueden llegar a creer, pero, según Nicole Cooke (2017) y varios estudios al respecto, lo más probable es que muchas de esas personas sigan apostando a sus creencias, incluso si descubren que lo que creen, es erróneo o falso. La era de la post-verdad, que para Ramón Jordi Moles Plaza (2017), es la base conceptual que sirve como proceso institucional de una verdad fraudulenta, construída, dirigida a una ciudadanía acrítica, que llama post ciudadanía.

Pensar en los antecedentes para poder articularlos con el futuro

 

El legado emancipatorio del modernismo, ha contribuido con pautas que recuperan la ética y análisis crítico que alientan la idea de cambio social progresivo pueden seguirse hermanando con la potencia de la búsqueda y deconstrucción según Christine Morley y Selma Macfarlane (2012), misma que agregaría, ha sido una de las grandes aportaciones de la epistemología feminista en cualquiera de sus vertientes para desmontar construcciones sociales del género, y la aparente neutralidad y universalidad inapelable que defiende y legitima el sistema, mismos que hoy día son parte de los obstáculos para dicha emancipación. Otro elemento es la mirada de vuelta a la comunidad global, colectividad e individualidad de hacer lo que esté en las propias manos para nombrar violencias de todo tipo y demandar resoluciones/justicia social.

¿Qué podemos hacer al respecto?

 

Desarticular la post-ciudadanía. Antes de aseverar, re-publicar, citar o reproducir, Castaño aborda el fact checking, o contrastación de la información como medida necesaria para aplicar a todo lo que se presenta en los medios de comunicación digitales previos a que sean publicados, pero como en nuestro tiempo, ya no necesariamente hay una revisión previa o filtro, pues queda en manos de quien la consume. Cuando los temas sean más complejos y especializados más allá de los medios, un fact checking externo, que consiste en la consulta a especialistas, fuentes directas, población testigo, sobrevivientes, etcétera. El fact checking interno, sería tener en cuenta los recursos utilizados, en términos de musicalidad, imágenes o montajes que muestran las noticias para ser percibidas, si son noticias o textos, desarrolla algunas técnicas que vale mucho la pena describir para descubrir el nivel de falsedad de las publicaciones de cualquier tipo:

  1. a) Titular, donde se afirma algo que de no leerse el cuerpo de la noticia, no se desmiente, (lugar también desde donde puede observarse la postura e intención de quien escribe)
  2. b) Definición, cuando el análisis se basa en definiciones/abordajes incorrectas o parciales del tema en cuestión,
  3. c) Análisis de datos, con fuentes inexistentes o bien de instituciones reconocidas, pero que han sido interpretadas de forma errónea o parcial para poder ser tergiversados,
  4. d) Descontextualización (o falta de contexto) de la información en favor de la línea de pensamiento de la autoría, por último,
  5. e) Invención, donde la información no puede ser sostenida porque carece de rigor, e incluso puede ser una mentira.

Algunos discursos de género propiciados por datos falsos son la violencia de género cuando quiere abordarse como violencia común que afecta por igual, omitiendo todos los tipos de violencia, cuyo extremo es el feminicidio, la inexistencia de la brecha salarial descontextualizando la existencia de roles y diferencias en términos de raza, clase y género, la falsedad de la mayoría de denuncias por violencia de género (cuando existen medios institucionales y ciudadanos para confirmar lo contrario), y anunciar que no es necesario el uso de la “e” porque pronombres como “el, los, ellos” y sus sufijos incorporan a la totalidad de la población, además de que crean una “ideología de género” en nuevas generaciones; aún cuando sean las mismas instituciones y personas que se pronuncian por el uso correcto de la gramática (binaria), legitiman la adhesión de nuevas expresiones al diccionario, la certeza del cambio constante del lenguaje de acuerdo a las necesidades de la población. Catalogar a las mujeres como feminazis, porque escucharon por ahí que podía ser un calificativo peyorativo, sin reflexionar sobre el contexto histórico real, criticar la iconoclasia bajo la idea del “vandalismo”, mismo término que descontextualiza la protesta y arte urbano central y periférico. ¿Qué otras violencias y falsas noticias puedes nombrar?

Referencias

Castaño Ramos, Anaïs Tania (2018). Fake news y género: la influencia de la información falsa en la opinión pública sobre género. España: Universidat de Barcelona, diposit digital.

https://diposit.ub.edu/dspace/bitstream/2445/146537/1/Fake%20news%20y%20g%C3%A9nero-%20la%20influencia%20de%20la%20informaci%C3%B3n%20falsa%20en%20la%20opini%C3%B3n%20p%C3%BAblica%20sobre%20g%C3%A9nero_Ana%C3%AFs%20Tania%20Casta%C3%B1o%20Ramos.pdf

Cooke, Nicole. (2017). Post-truth, truthiness, and alternative facts: Information behavior and critical information consumption for a new age. The Library Quarterly: Information, Community, Policy, 87(3), 211-221. https://doi.org/10.1086/692298

Moles, Ramón Jordi. (2017). Doblepensar lo negroblanco. Propuesta metodológica para el análisis de la postverdad. Tiempo devorado, 1, pp. 116-145. Recuperado de http://revistes.uab.cat/tdevorado/article/view/v4-n1-moles

 

  • Angélica Araceli Meneses López es mexicana, economista, diplomada en Economía y Negocios Internacionales por la Facultad de Estudios Superiores Aragón (FES Aragón), especialización en Desarrollo Social por el Posgrado en Economía, maestra en Estudios Latinoamericanos por la Facultad de Filosofía y Letras (FfyL), todas integrantes de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Experiencia en organizaciones sociales y perspectiva de género a partir de generación de la generación de instrumentos cualitativos y trabajo en campo para asociaciones de la sociedad civil, instituciones públicas y académicas. Actualmente doctorante de la Unidad Académica en Estudios del Desarrollo por la Universidad Autónoma de Zacatecas (UAZ). Intereses de investigación: feminismos, género y política social.