
Por: Cristian Uribe Hidalgo*
Cuando se impone en América el proceso de transculturación, la evangelización tuvo un papel significativo en defender la idea de que el pensamiento europeo estaba por encima del americano. Este trabajo fue llevado a cabo por frailes de diferentes órdenes religiosas que interpretaron el pensamiento de las culturas americanas como una sola y bajo esquemas propios de la racionalidad grecolatina. Tal fue el caso del franciscano Fray Bernardino de Sahagún, quien la historia hegemónica considera humanista mientras que en sus escritos asocia palabras e imágenes religiosas de la cultura mexica con adjetivos como “espantable”, “engañador”, “feo” y con poderes de transformación que remiten intencionalmente al demonio. Asimismo, incontables veces este evangelizador tradujo importantes escritos del náhuatl al español utilizando una interpretación particular. Por ejemplo, cambió las palabras “venerar” por “adorar” y “ofrendar” por “sacrificar”, con la intención de exponer el mundo americano como un orden salvaje e inhumano, creando signos de jerarquización y apropiación.
Un ejemplo de lo anterior son los llamados Huehuetlahtolli, considerados como la palabra antigua, la plática de viejos o los discursos antiguos. El tlamatinime Itzá Eudave Eusebio expone de forma crítica que estos discursos se utilizaron como un “espacio de control y domesticación de los nuevos seres colonizados” (p. 114), puesto que a nombre del pensamiento antiguo se superpuso el conocimiento occidental por medio de la educación cristiana.
El trabajo de evangelización de los franciscanos identificó a las culturas americanas con la veneración del sol y los símbolos que vinculaban a este elemento, lo que permitió a los europeos clasificarlas y describirlas de conformidad con otras culturas que realizaban cultos a los astros y a los elementos de la naturaleza y que habían sido perseguidas y estigmatizadas por los criterios cristianos, sobre todo en el continente europeo.
De acuerdo con Gertrudis Payás Puigarnau (2010), la tarea de traducción sirvió de instrumento para extirpar lo que no era conveniente en el nuevo modelo de explicación de la subjetividad, la naturaleza y la divinidad, porque mediante el cambio de palabras de un idioma a otro “se confiscaron las formas lingüísticas de la autoridad y se llevaron a las doctrinas y a la práctica de la confesión”. (p. 98)
Otro ejemplo representativo fue lo que hizo el filósofo y humanista —descripción utilizada por el discurso colonial—, Juan Ginés de Sepúlveda, quien defendió en todo momento la supuesta superioridad europea utilizando la demonización del conocimiento espiritual y científico de los pueblos autóctonos e instalando una narrativa lógica-racional de corte aristotélico en el que asumía una inferioridad cultural de los habitantes americanos asemejándola con las capacidades de las mujeres y los niños, tal y como lo hace Aristóteles en su obra Política.
El argumento a favor de la demonización de los pueblos americanos está afianzado en el discurso contra los moros, los judíos y las mujeres, lo que nos permite reflexionar sobre la historia del capitalismo y su surgimiento íntimamente conectado con la explotación de tierras y la mano de obra barata en Europa. El papel de vincular el diablo con la espiritualidad indígena proviene mucho antes de la lucha contra los árabes y judíos, se remonta al siglo XII y XIII en Europa cuando las mujeres eran perseguidas por cuestionar y enfrentarse a la lógica feudal-precapitalista con vistas a la explotación de sus tierras y sus cuerpos.
Referencias:
Eudave Eusebio, I. (2017). A imagen y semejanza. La colonización del ser y el saber indígenas en la Historia general de las cosas de la Nueva España. México: UNAM. https://ru.ceiich.unam.mx/handle/123456789/2966
Payás Puigarnau, G. (2010). El revés del tapiz. Traducción y discurso de identidad en la Nueva España (1521-1821). España: Editorial Parecos y Australes.
- Cristian Uribe Hidalgo es maestro en Métodos y técnicas de la Investigación Social por CLACSO, es licenciado en Letras Clásicas por la UNAM, en Ciencia Política y Administración Urbana por la UACM y en Derecho por la UnADM. Así como realizó estudios en griego moderno en la Universidad de Aristóteles y la Universidad Nacional y Kapodistríaca de Atenas, Grecia. Recibió mención honorífica en el Premio Nacional al Estudiante Universitario 2021, categoría "Carlos Fuentes". Ha impartido cursos y módulos de escritura/redacción en la Escuela Normal Urbana Federal Cuautla (2024-actualmente), así como a grupos de niñas, niños y jóvenes para aprender a escribir correctamente (2013-actualmente). Ha impartido módulos de expresión oral en el Fondo de Lucha por la Democracia A.C. para adquirir herramientas para hablar correctamente en público (2022). Ha publicado los libros: "Prácticas para hablar en público. Manual retórico para exponer, participar y expresarse en el espacio universitario" (2024); "Antología de ensayos académicos. Reconocimientos de las estructuras discursivas y reflexión de los aprendizajes desde las experiencias inter y transdisciplinarias de la UACM" (2024); y, en modalidad de coeditor y compilación, "Pensamiento Marxista Crítico y Revolucionario UACM" (2024). Además de otras publicaciones de obras, ensayos o artículos en revistas como Comunera, De Política, CLACSO en temas como derechos humanos, feminismo y nuevas masculinidades, neoextractivismo, historia de México, zapatismo, marxismo, filosofía nahua e indígena, entre otros. Actualmente es Coordinador del Comité de Pensamiento Marxista Crítico y Revolucionario UACM (2023-2024), el cual organizan continuamente coloquios internacionales, presentaciones de libros y revistas, así como presentaciones de ponencias o conferencias de corte marxista, progresista en todos los campos del conocimiento (ciencias sociales, humanidades y ciencias naturales).