Lucha feminista desde dos posturas opuestas

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Por: Roberto Soto Esquivel

Las mujeres han enfrentado la inequidad desde distintas posturas. Pero es un hecho que siempre han existido una serie de contradicciones en cómo se aborda la problemática. El individualismo versus colectivismo, enfoque del norte global versus sur global. Emprendedurismo/empoderamiento desde los lineamientos de los organismos internacionales como el Banco Mundial versus solidaridad/comunidad como ideas propias de los grupos feministas del sur global.

    Lo anterior es importante estudiarlo y abordarlo desde una postura crítica. Hay muchos antecedentes que muestran estas diferencias. En junio de 1975, hace 50 años, se realizó la primera Conferencia Mundial sobre la Mujer cuya sede fue México siendo convocada por las Naciones Unidas. Aquí se tiene una contradicción, en donde el gobierno mexicano se caracterizaba por ser represor de las luchas sociales, mientras que los movimientos feministas (por ejemplo, el movimiento nacional de las mujeres fundado en 1972) permitieron llevar a cabo este importante evento que convocó aproximadamente a nueve mil personas de 133 países.

    El objetivo de la Conferencia fue analizar la inequidad de género existente en esa época en prácticamente todo el mundo y cuya meta era que los gobiernos cumplieran los lineamientos resultantes de la Conferencia. En particular, enfrentar los obstáculos existentes en la época que tenían las mujeres.

    De forma paralela, se desarrolló un foro cuyas participantes fueron grupos y organizaciones de mujeres de diferentes extractos sociales, económicos y culturales, dándose un dialogo plural y abierto. Resultado de lo anterior, se dieron dos grandes propuestas. Por un lado, las mujeres representantes del norte global (en particular Betty Friedan) mantenían como su principal agenda los derechos sociales y reproductivos, así como la equidad salarial, igualdad dentro de la familia y que las mujeres de clase media desarrollaran todo su potencial. Por otro, las mujeres que formaban parte del sur global tenían como bandera la justicia social y económica. En este grupo Domitila Barrios, una líder minera de Bolivia sostenía una crítica a las propuestas de igualdad de oportunidades y libertad individual al considerarlas que no eran las problemáticas medulares que enfrentaban las mujeres de la época, sino que se debía atenderse los aspectos estructurales como la explotación, represión y pobreza a partir de cambio del sistema económico que ocasionaba estos escollos, pero uniendo esfuerzos con lo que ella denominaba sus compañeros (hombres).

    Esto demuestra la existencia de distintas prioridades y luchas de las mujeres. Mientras que unas proponen atender problemas coyunturales; las más desfavorecidas atienden la problemática de raíz, más estructural, en beneficio de la colectividad.

  • Roberto Soto Esquivel es Doctor en Economía egresado del Posgrado de Economía de la Universidad Nacional Autónoma de México. Actualmente es Profesor-Investigador de la Unidad Académica en Estudios del Desarrollo de la Universidad Autónoma de Zacatecas (UAZ). Realizó una Estancia Posdoctoral en el Centro de Estudios de Administración de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM. Miembro de la Red Iberoamericana de Estudios del Desarrollo (RIED) y del Sistema Nacional de Investigadores. Su línea de investigación general es la economía financiera; y líneas particulares como: microfinanzas y análisis del sector financiero internacional.