Love: friendo or foe?

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Por: Mariela Angela Rodriguez Terrazas

La biología dice que el amor es el señuelo para lograr la reproducción de la especie; la medicina nos cuenta que se trata de una serie de reacciones química en el cerebro, lo divide en diferentes fases; la sociología lo ve como una práctica humana para generar vínculos, para unir a los individuos o incluso como un mecanismo de control.

    De esta manera se podría continuar revisando las diferentes perspectivas que cada saber humano tiene del amor, todas desde su singularidad son ciertas, sin embargo, considerar solo una de estas visiones es caer en el simplismo reduccionista. En todo caso, si se me permite, el amor son todas estas descripciones juntas y mucho más que queda fuera del entendimiento humano.

    Aunque el abordaje del amor ha cambiado a lo largo del tiempo, la presencia de este en la vida humana no, por lo tanto, podríamos decir que, el amor es una necesidad inherentemente humana, o, una emoción que se ha sabido adaptar como parte de la socialización con fines más prácticos.

    En esta parte del siglo XXI nos toca experimentar el amor matizado con tecnología, internet, redes sociales, proliferación y acceso a la información, una ontología de la realidad desechable, inmediata, aislamiento, movimiento constante, el capitalismo excesivo, etc. Una vez más el amor está presente, pero pasa por todos estos filtros hasta que se logra colar a nuestras vidas. ¿Pero, para qué?

    El capitalismo, dicho sea de paso, ha sabido mercantilizar y obtener tantas utilidades y dividendos del amor, equiparado a muy pocos otros fenómenos. Por ejemplo, el poder en muchas de sus vertientes va teñido de amor, al igual que el miedo, o incluso la idea de lo divino (religión).

    No pretendo tener las respuestas a estas grandes interrogantes, y la verdad, no creo que nadie las tenga, sin embargo, permíteme compartirte una idea interesante que nos comparte mi tan querido Carl Gustav Jung, me disculpo por adelantado por la explicación tan poco digna que voy a ofrecer de su teoría, no tengo perdón de Dios, ni de su merced.

    Jung nos explica que la psique (el aparato psico-emocional), es un órgano, como el páncreas o los intestinos, los órganos responden su propio funcionamiento al margen de la comprensión, el agrado o desagrado del ser humano que los porta. Cuando te cortas, el cuerpo por sí solo sana la herida, entendamos racionalmente o no nuestro cuerpo de igual manera produce glóbulos rojos y blancos. Según Jung con la psique pasa lo mismo, tiene un funcionamiento propio, del cual en su mayor parte no somos conscientes.

    La psique tiene muchos procesos, me limitaré a hablar de aquellas partes referentes al amor, para ello, permíteme presentarte a los 3 invitados del día de hoy: la sombra, él anima y el animus, definir cada una excede este espacio, pero, diremos que la sombra es la parte reprimida de nuestra personalidad, partes que reprimimos por vergüenza, miedo, por ser consideradas incorrectas dañinas, etcétera. Él ánima está relacionada con las emociones, la creatividad, los sueños y el animus, con lo lógico, racional, la fuerza, la voluntad.

   Dichos elementos están contenidos en todas las personas en diferentes proporciones, la psique de manera automática ha desarrollado mecanismos para mantener el balance entre ellos, por ejemplo, si en una persona hay más presencia de lo racional (animus), le presentará personas o experiencias que le acerquen más al ánima, y lo mismo de manera contraria. Uno de esos mecanismos es precisamente el amor, en cualquiera de sus múltiples manifestaciones.

    Una persona que de manera dominante está absorbida en su trabajo corporativo, en algún momento, va a sentir algún tipo de inclinación por algo que le saque, al menos momentáneamente, de ese mundo racional, orientado a resultados, rígido y le brinde experiencias que le acerquen a lugares externos que despiertan en su interior sensaciones y emociones como la ternura, la conexión, o la tranquilidad.

   Esto puede ser a través del amor a la ternura y la inocencia del sobrino, el amor por una mascota, el amor a la familia, la pareja, a la divinidad y un largo etcétera. Pero no me lío más en esto, espero que esta intervención haya sido de tu agrado, te agradezco mucho por darte el tiempo de leerme.