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Fotografía: Tomada de la Web, créditos a quién corresponda

Por: Cristian Uribe Hidalgo

El asesinato del alcalde —que llegó por la vía independiente— de Uruapan, Michoacán, el pasado 01 de noviembre en medio de la celebración del Día de muertos en ese municipio da cuenta de los niveles de violencia que se ejerce contra políticos(as) que, si bien pretenden cambiar la situación de su municipio desde la política institucional, marcan discursos y acciones que cuestionan el statu quo. La estabilidad del sistema está marcada por mecanismos de represión que “mantienen” la convivencia entre las instituciones del Estado (gobernadores, ejército y policía), el paramilitarismo (matizado con el mote de “crimen organizado”) y el capital privado (nacional e internacional), que cabe mencionar que los dos últimos recientemente han tenido intereses en común a través de inversiones económicas, ntanto en la distribución y venta de productos legales e ilegales, como en los megaproyectos.

Hay que referirnos a un discurso, entonces, de Carlos Alberto Manso Rodríguez, mejor conocido como Carlos Manso, en el cual dijo que si el gobierno (local y federal) no actuaban en Uruapan para detener a los criminales que violentan a su población, realizaría una asamblea y “si el pueblo [de Uruapan] pide que nos levantemos en armas, lo vamos a hacer, aunque nos cueste la vida”. El gobernador municipal se refirió a la incapacidad del ejército y la Guardia nacional para combatir a la delincuencia por “falta de información” siendo que todas las personas del municipio saben quiénes son esta clase de criminales y dónde se concentran.

Finalmente, esta reflexión nos conduce a preguntarnos si Carlos Manso fue asesinado porque señaló en repetidas ocasiones el combate al “crimen organizado” —señalamientos que realizan todos los políticos a pesar de que en algunos se conocen sus redes de complicidad— o, más bien, porque apeló a la voluntad del pueblo de tomar decisiones de autoorganización y, en principio, de autogobierno.

¿Será que su asesinato fue un mensaje de todos los que desean mantener el statu quo?

  • Cristian Uribe Hidalgo es maestro en Métodos y técnicas de la Investigación Social por CLACSO, es licenciado en Letras Clásicas por la UNAM, en Ciencia Política y Administración Urbana por la UACM y en Derecho por la UnADM. Así como realizó estudios en griego moderno en la Universidad de Aristóteles y la Universidad Nacional y Kapodistríaca de Atenas, Grecia. Recibió mención honorífica en el Premio Nacional al Estudiante Universitario 2021, categoría "Carlos Fuentes". Ha impartido cursos y módulos de escritura/redacción en la Escuela Normal Urbana Federal Cuautla (2024-actualmente), así como a grupos de niñas, niños y jóvenes para aprender a escribir correctamente (2013-actualmente). Ha impartido módulos de expresión oral en el Fondo de Lucha por la Democracia A.C. para adquirir herramientas para hablar correctamente en público (2022). Ha publicado los libros: "Prácticas para hablar en público. Manual retórico para exponer, participar y expresarse en el espacio universitario" (2024); "Antología de ensayos académicos. Reconocimientos de las estructuras discursivas y reflexión de los aprendizajes desde las experiencias inter y transdisciplinarias de la UACM" (2024); y, en modalidad de coeditor y compilación, "Pensamiento Marxista Crítico y Revolucionario UACM" (2024). Además de otras publicaciones de obras, ensayos o artículos en revistas como Comunera, De Política, CLACSO en temas como derechos humanos, feminismo y nuevas masculinidades, neoextractivismo, historia de México, zapatismo, marxismo, filosofía nahua e indígena, entre otros. Actualmente es Coordinador del Comité de Pensamiento Marxista Crítico y Revolucionario UACM (2023-2024), el cual organizan continuamente coloquios internacionales, presentaciones de libros y revistas, así como presentaciones de ponencias o conferencias de corte marxista, progresista en todos los campos del conocimiento (ciencias sociales, humanidades y ciencias naturales). 

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Imagen: Alexia Joana Ovando Márquez

Por:Alexia Joana Ovando Márquez

Recientemente se aprobó una reforma al Artículo III de la Ley de Educación de la Ciudad de México mediante la incorporación de la fracción XIII Bis, que reconoce el derecho de las alumnas a justificar inasistencias a clases cuando estas se deban a dolores menstruales severos. Esta licencia se aplicará en la educación básica y media superior. A primera vista, este se presume como un "avance significativo". Sin embargo, la verdadera reflexión es: ¿hacia dónde nos conduce este progreso y qué efectos estructurales generará esta reforma?

Seguramente, te preguntarás a dónde apunta este análisis. Es innegable que existe un gran número de personas menstruantes que experimentan sufrimiento durante la fase menstrual o premenstrual; de hecho, me atrevería a afirmar que somos la mayoría quienes padecemos estos síntomas. El problema de fondo con la licencia menstrual es que naturaliza el dolor, lo ancla a la biología del ciclo y, en lugar de combatirlo como un indicador de que hay algo anómalo en el cuerpo o los hábitos de vida, opta por pausarlo —frecuentemente mediante fármacos— sin atacar la causa del dolor. Quizás esto parezca un sinsentido, pues hemos normalizado a lo largo de nuestra vida las quejas generalizadas por los cólicos además de la publicidad y su bombardeo de productos diseñados para hacer la menstruación "menos incapacitante". No obstante, esta dinámica no es gratuita sino corresponde a la lógica de un régimen neoliberal y colonial que se ha gestado desde mucho antes del siglo pasado: un sistema que, en la búsqueda de mantener la funcionalidad, la productividad y la reproducción (a través del género), privilegia la gestión superficial del síntoma sobre la garantía de una salud integral y un bienestar estructural.

¿Por qué digo esto? El ciclo menstrual, más allá de ser un proceso que prepara el cuerpo para un embarazo, es un indicador y regulador corporal sujeto a una interpretación biopolítica. Las nociones que poseemos sobre el ciclo menstrual son construidas con cada régimen político que configuro el ciclo menstrual en una técnica de gestión biopolítca que se materializó mediante dos procesos de industrialización de la sexualidad: El primer proceso concibió el ciclo menstrual con valor exclusivo de mecanismo reproductor. La sangre menstrual era vista como un fracaso de la reproducción, un desecho de un útero que no había sido utilizado para gestar, y el dolor se normalizó como la consecuencia de una función no cumplida o el residuo de una producción fallida; Y el segundo proceso modificó el estatuto del ciclo menstrual en función de las lógicas neoliberales y la escisión entre sexualidad y reproducción. Así, el ciclo menstrual se empieza a modificar y optimizar a través del consumo y la mercantilización, convirtiéndose en un problema que debe ser resuelto. El dolor se trata con fármacos como Syncol, y el sangrado con toallas absorbentes y discretas. El cuerpo que menstrúa se transforma en un mercado que medicaliza el ciclo y lo vuelve objeto de consumo. A partir de este segundo proceso, la finalidad biopolítica del ciclo ya no es la reproducción, sino la gestión del cuerpo para ajustarlo a las demandas de productividad, feminidad y consumo. La licencia menstrual, vista bajo esta óptica, solo reconfirma esa finalidad, gestionando el tiempo de inoperatividad sin desafiar la estructura de dolor que subyace al sistema.

Hace unas semanas Claudia Sheinbaum dijo que el modelo económico neoliberal había acabado y fue sustituido por el “Humanismo Mexicano”. Sin embargo, la aplicación de esta política menstrual en la Ciudad de México demuestra que los aparatos de gestión estatal continúan operando bajo una lógica profundamente neoliberal. Si el Humanismo Mexicano se centrara en el bienestar estructural y la salud integral, la política se enfocaría en desmantelar la raíz del dolor mediante el diagnóstico gratuito y la modificación de hábitos. Bajo esta óptica, la licencia menstrual no es una política humanista de bienestar máximo, sino una estrategia neoliberal y de género. En lugar de ser la prueba de que se ha superado el régimen pasado, esta reforma evidencia que la gestión superficial (propia del segundo proceso de industrialización de la sexualidad) permanece intacta en las estructuras de gobierno, demostrando que el cambio ideológico no ha permeado la práctica biopolítica del Estado. Como alternativa a la licencia menstrual, gestión superficial que naturaliza el dolor, se tiene que proponer un cambio de paradigma que pase de la gestión biopolítica del cuerpo productivo y consumidor a la atención y conocimiento del ciclo menstrual como un indicador y regulador del cuerpo: debe haber una atención a la raíz del dolor comprendiendo que este es una desregulación que debe ser atendida y no naturalizada; se debe garantizar el acceso gratuito a servicios de salud para el diagnóstico de enfermedades subyacentes como la endometriosis, los miomas o los propios hábitos de vida, condiciones que causan dolor incapacitante y que el modelo neoliberal medicaliza superficialmente; se debe promover una visión en la medicina institucional (distinta a la biomedicina criticada ) donde el ciclo menstrual sea visto como un regulador/indicador de la salud ósea, cardiovascular y cerebral, y no solo como un "sistema de producción fallido"; Por último, se debe garantizar el tiempo de descanso como un derecho a la salud y la recuperación corporal, y no como una simple pausa técnica para que la máquina productiva (el estudiante o trabajador) regrese al trabajo lo antes posible. Por otro lado, Las políticas deben enfocarse en el bienestar de "personas menstruantes" no solo en la categoría binaria de "mujer/feminidad", ya que eso refuerza la imposición de un sistema binario de género.

 

  • Alexia Joana Ovando Márquez, es una joven escritora mexicana de 23 años, su trabajo es multidisciplinario. Tiene un blog feminista: https://feministaqueexplota.blogspot.com/  Cuenta con cursos en Autoetnografía feminista, Escritura creativa, Escritura de novelas, Narrativa y cuentos. Además ha sido asistente de investigación y colaboradora en la elaboración de la página web de Sociología Urbana en la UAM-Acapotzalco y becaria en la Escuela Nacional de Antropología e Historia. Creación de la página web  de etnología, creadora de contenido, administración de redes sociales.

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Imagen: Angélica Meneses

 

 Por:  Angélica Meneses *

 

La Abya Yala despierta el 10 de octubre con la noticia de que la venezolana Maria Corina Machado le ganó el premio Nobel a la Paz al presidente de Estados Unidos por segunda ocasión, Donald Trump. En horas recientes, hay publicaciones y opiniones muy divididas, por un lado, medios como el New York Times, CNN, ABC y el propio comité del premio, que utilizan una narrativa similar utilizando expresiones como “campeona de la paz”, “promotora de los derechos democráticos", "líder opositora”, "opositora venezolana”, “fundadora de unos de los movimientos políticos más importantes de Venezuela”, “anti chavista”, todos estos adjetivos sugieren la idea de que la democracia y la oposición son todo lo que está bien y que además un premio de esa magnitud fundamenta o legitima a nivel global su actuar; enfaticemos de igual manera que actualmente vive escondida debido a la represión. (Como paréntesis al contexto venezolano: en 2009, Barack Obama, primer presidente negro de Estados Unidos, recibe el premio Nobel de la paz, en un ambiente de deportaciones masivas y ataques a Libia, Pakistán, Yemen, Irák, Afganistán y Somalia).

            No perdamos de vista que ya había recibido el premio Sájarov para la Libertad de Conciencia del parlamento europeo junto con Edmundo González Urrutia en 2024, otorgado previamente a personas/pueblos opositores (Jina Mahsa Amini y su protesta contra el hijab, a la Ucrania que se opone a Rusia y a Alekséi Navalny opositor, activista anticorrupción). Antes de consumir por completo la noticia, revisemos a grandes rasgos las circunstancias que han dado origen a dicha selección. Con base en el documento del Instituto Tricontinental de Investigación Social (2023:16-41), un resumen del mandato, logros y consecuencias del chavismo bajo la figura de Hugo Chávez, durante su periodo de mandato de 1999 a 2013:

  • La Asamblea Nacional Constituyente: que se materializa con iniciativas como la Misión Robinson para eliminar el analfabetismo en el país, y Barrio Adentro, con especialistas y brigadistas en salud, provenientes de Cuba, con el fin de establecer e implementar la salud preventiva y la formación de especialistas nacionales.
  • El Gran Viraje, materializado en el Proyecto Nacional Simón Bolivar de 1992 como respuesta al neoliberalismo y grandes ajustes estructurales en el país, el cuál incluye nociones de soberanía alimentaria, calidad de vida, economía social solidaria a partir de cooperativas, empleo a partir de la construcción de vivienda. Acciones contundentes: un Estado regulador del mercado, nacionalización petrolera, producción de bienes de consumo, banca mixta, autonomía de la cultura y la ciencia, renegociación de la deuda, democratización económica. Plan de la Patria (1993) donde se habla de la intención de convertir el país en potencia económica y la necesidad de una nueva geopolítica internacional que sea multicéntrica y plural.
  • Se volvió a poner la mirada en los Estados del Sur y las posibles alianzas latinoamericanas posicionadas en un antineoliberalismo, teniendo como aliado principal a Cuba, poniendo la agenda social por encima del déficit fiscal, (Agenda Alternativa Bolivariana): Surgen la Cumbre de las Américas, un Área Libre de Comercio (ALCA) con proyectos estratégicos de largo plazo aprovechando los recursos energéticos propios además de los recursos de los demás países latinoamericanos para dejar de importar productos. La Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA) se crea en 2004, en 2008 la Unión de Naciones Suramericanas UNASUR y en 2010 la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC).

            Hugo Chávez muere en 2013 y deja un legado profundo en la vida del continente, a nivel cualitativo en la vitalidad del proyecto bolivariano de unidad, pero a nivel cuantitativo, una deuda enorme con diversos países acreedores a nivel internacional, destacando China y Estados Unidos, Victor Salmerón (2024) destaca los múltiples pagarés y petrodólares que se revendieron en el mercado secundario y al notar este efecto de pérdida por descuento, se emiten por montos mayores, generando aumentos estratosféricos (“por los bonos emitidos por la República, Pdvsa y La Electricidad de Caracas, el país debe 92 mil millones de dólares al tomar en cuenta el capital y los intereses en mora. El capital vencido y los intereses demorados sumaban, al cierre de la semana pasada, 58 mil millones de dólares”).

            Cuando Nicolás Maduro llega al poder, decide dejar de pagarla (noviembre de 2017) y es entonces que Estados Unidos de 2015 a 2019 reafirma una serie de sanciones que, con base en Yamilé Andrea Montenegro (2021) pueden resumirse de la siguiente manera:

  • Orden ejecutiva 13692 el 08 de marzo de 2015 durante el mandato de Obama. So pretexto de la persecución política a la oposición, se bloquean la propiedad, transferencia o pagos a propiedades, posesión o control de bienes e inclusive donaciones al país. Prohiben la entrada de integrantes del gobierno venezolano o personas involucradas en “el abuso a los derechos humanos o que limiten la libertad de expresión”(p.125).
  • Orden ejecutiva 13808 el 24 de marzo de 2017 ya en el primer mandato de Trump. Prohibe transacciones de personas/empresas estadounidenses con la estatal de petróleo venezolana (PDVSA), no compra de bonos, ni pagos de utilidades-dividendos directa o indirectamente a su gobierno, por considerar que la Asamblea Nacional Constituyente fue ilegítima.
  • Orden ejecutiva 13835 el 01 de mayo de 2018. Prohibición de compra/venta o cualquier participación accionaria de deuda en cualquier entidad donde el gobierno venezolano tenga participación mas del 50%.
  • Orden ejecutiva 13850 el 01 de noviembre de 2018. Bloqueo de transacciones de población venezolana con alguna propiedad (en Estados Unidos), y que operen en el sector oro de su economía, así como transacciones que tengan que ver con programas de gestión venezolana. Palabras como prácticas engañosas y corrupción figuran en el documento.
  • Orden ejecutiva 13857 el 25 de enero de 2019. Especificando que las sanciones aplican para todo lo que represente al gobierno venezolano; su banco central, Petróleos nacionales, y personal del régimen de Maduro.
  • Orden ejecutiva 13884 el 5 de agosto de 2019. Bloqueo de todas las propiedades e intereses y transacciones del gobierno venezolano en EU o que a futuro quieran entrar.

            Venezuela ha reducido de manera considerable toda su actividad comercial ya que, como consecuencia de la mano dura estadounidense y su falta de reconocimiento al actual gobierno, también ha sido retirado de organizaciones regionales MERCOSUR y UNASUR, acusado de antidemocracia e ilegitimidad de la Asamblea Nacional Constituyente en la Carta Democrática Interamericana, avalada por el grupo de Lima: Brasil, Canadá, Chile, Colombia, Costa Rica, Guatemala, Honduras, México, Panamá, Paraguay y Perú, la OEA, Estados Unidos y la Unión Europea.

           

            El proyecto colonialista del norte global es evidente. Ningún país puede pretender un proyecto nacional distinto del ya marcado por la hegemonía mundial del siglo XX, esa que hacia los golpes de estado, establecía dictaduras y colonizar territorios. Cualquier forma de organización de base común/social, es una amenaza al ya desgastado régimen imperialista y la ya consolidada financiarización de las economías, dejar de pagar lo impagable es en este mundo, un suicidio nacional. La estrategia del siglo XXI es utilizar figuras e ideales no hegemónicas para transmitir el mensaje colonial del liberalismo económico, mantener instituciones al servicio de los centros financieros y controlar territorios que no son el propio.

            La actualidad venezolana es de pobreza, migración y desigualdad, “nadie quiere ser Venezuela”, ser “anti chavista” es la postura de mucha gente en nuestro continente, aunque a estas alturas del mundo y con el genocidio en Gaza, prácticamente a cualquier país le puede suceder, la pregunta es, ¿hasta cuándo va a dejar de suceder esto? y por otro lado, pensar en qué es lo que podría suceder si China acepta la renegociación de su deuda, o incluso si comienza a invertir en Venezuela…¿qué campaña de marketing diseñará Estados Unidos, quien vive hoy día un proceso de descomposición económica y social similar, y que lo único que le mantiene en pie es su sistema financiero y el cobro de deudas?

Referencias

Instituto Tricontinental de Investigación Social, Instituto Simón Bolivar (2023).Un legado estratégico. El pensamiento revolucionario del comandante Chávez a 10 años de su partida. Dossier no.61. https://thetricontinental.org/es/dossier-chavez-pensamiento-estrategico/

Montenegro, Yamile Andrea. (2021). Sanciones impuestas por Estados Unidos a Venezuela: consecuencias regionales. Revista de Relaciones Internacionales, Estrategia y Seguridad, 16(2), 121-139. Epub December 31, 2021.https://doi.org/10.18359/ries.5916

Parlamento europeo. María Corina Machado, líder de las fuerzas democráticas de Venezuela, y Edmundo González Urrutia, presidente electo, reciben el Premio Sájarov 2024. Premio Sájarov. Galardonados 2021-2030. Consultado el 10 de octubre de 2025. https://www.europarl.europa.eu/sakharovprize/es/laureates/2021-2030

Salmerón, Victor. Venezuela se enfrenta a una deuda enorme y complicada de reestructurar. En Gerentesis, información sobre gerencia y negocios. 04 de mayo 2024. Revista digital, consultada el 10 de octubre de 2025. https://www.gerentesis.com/post/venezuela-se-enfrenta-a-una-deuda-enorme-y-complicada-de-reestructurar

 

  • Angélica Araceli Meneses López es mexicana, economista, diplomada en Economía y Negocios Internacionales por la Facultad de Estudios Superiores Aragón (FES Aragón), especialización en Desarrollo Social por el Posgrado en Economía, maestra en Estudios Latinoamericanos por la Facultad de Filosofía y Letras (FfyL), todas integrantes de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Experiencia en organizaciones sociales y perspectiva de género a partir de generación de la generación de instrumentos cualitativos y trabajo en campo para asociaciones de la sociedad civil, instituciones públicas y académicas. Actualmente doctorante de la Unidad Académica en Estudios del Desarrollo por la Universidad Autónoma de Zacatecas (UAZ). Intereses de investigación: feminismos, género y política social.

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Imagen: Generada por la DALLE

 

Por: Jorge de la Torre

 

Las recientes noticias del joven Lex Ashton de 19 años, nos debe interesar para revisar qué está pasando con la salud mental de las juventudes, así como los distintos contextos en los que se mueven, y con ello, poder avizorar el tipo de individuos que está produciendo el sistema social actualmente, y así mismo, poder entrever qué tipo de humanidad hemos devenido, y, por lo tanto, poder entender qué tipo de humanidad podremos esperar en los próximos años.

    Lex Ashton quien estudiaba la preparatoria en el CCH Sur (Colegio de Ciencias y Humanidades) de la UNAM, publicó en sus redes sociales, que iba a cometer un atentado, para después durante el suceso en cuestión, asesinar a un joven de 16 años que simplemente comía gomitas con su novia. Lex Ashton, además, hirió a la chica, así como a un trabajador del plantel que buscó detenerlo, y quien seguramente impidió que hubiera más víctimas. Ashton, después de llevar a cabo estos ataques, intentó quitarse la vida saltando del tercer piso de su escuela. Hoy después de varias semanas de recuperación, se encuentra en la cárcel.

Este hecho nos tendría que sacudir como sociedad, y así mismo nos tendríamos que cuestionar por la naturaleza de tal acto, ¿este acto es un hecho aislado de índole individual?, o bien, ¿es más bien parte de una dinámica general en donde todos nos deberíamos reconocer como personas vulneradas por el sistema social? En lo que sigue, intentaré esbozar unas breves líneas para tratar de responder ante este evento, con el ánimo de dar pistas a cualquiera que quiera responderse qué nos está pasando como sociedad.

    En primera instancia quisiera partir de un hecho constatable. La tendencia creciente de la ausencia de vínculos reales, sustituidos por vínculos virtuales en sociedades digitales como la del siglo XXI, en donde las necesidades de vínculos tribales que han estado en el ADN de la especie, empiezan a transformarse y empiezan a mutar. Con ello, me refiero a los nuevos entornos digitales que permiten la creación de comunidades virtuales como refugio y campo de socialización de sus miembros. Es el caso de la comunidad “incel”, la comunidad virtual a la que pertenecía el joven Lex Ahston. Esta comunidad virtual se asume como una comunidad de miembros que han fracasado en el terreno sexual por no ser físicamente atractivos para las mujeres. Esto debería hacernos recordar a Emile Durkheim y sus estudios sobre el suicidio. Durkheim dice que la falta de sentimientos domésticos nos hace más proclives a una conducta mórbida como el suicidio. Así pues, sentirnos que no somos parte de nada, experimentarnos sin lazos sociales que nos den el sentimiento de integración y cohesión social, nos deja sumamente vulnerables ante el acelerado proceso de expansión industrial de las sociedades desarrolladas. En sus estudios, Durkheim señala que los individuos que viven en pequeñas comunidades, en donde son reconocidos por sus pares, están casados, y tienen familia; tienen un cinturón moral de protección que los hace menos vulnerables al suicidio, comparado con aquellos que viven en ciudades grandes, que además de ser entornos despersonalizados, viven en soledad. Así pues, son los solteros los que presumiblemente pueden recurrir a este tipo de conducta, siendo más vulnerables que los que están casados y tienen familia.

    Hay que recordar, por otro lado, que Durkheim además de este tipo de suicidio, que llamó anómico, por la ausencia de lazos morales, estableció una tipología en donde hay otros 3 tipos de suicidios. El suicido altruista, que es un suicidio en donde se arraigan los sentimientos de integración a nivel superlativo. Esto puede hacer que los sujetos se sacrifiquen a sí mismos al sentirse intensamente identificados o integrados a algún ideal o proyecto. Por otro lado, está el suicido fatalista. En este tipo de suicidio, lo cometen los sujetos que padecen un exceso de control de normas sociales. En un entorno asfixiante los sujetos cometen este acto como un signo de rebeldía. Finalmente está el suicidio egoísta, cometido por sujetos incapaces de sentir empatía o solidaridad hacia los demás, o sentirse parte de algo, o por lo menos parte de un proyecto de cualquier índole ya sea: religioso, deportivo, cultural, político, etc.

    En todos los casos se revela la difícil tensión de devenir sujetos sociales normados por un colectivo. En este sentido es indudable que devenimos seres sociales gracias a la interacción con otros humanos. Giacomo Rizzolatti, un neurocientífico, acuñó a finales del siglo XX, el término de neuronas espejo para señalar la importante función de algunas partes del cerebro humano, en donde se encuentran estas neuronas, y que posiblemente sean las causantes de que nos volvamos seres sociales. Prácticamente, sostiene este neurocientífico, que, las neuronas espejo son las que nos permiten desarrollar el lenguaje, que es un atributo de nuestra condición de seres sociales, así como la empatía; es decir, la capacidad de comprendernos frente a los demás como seres igualmente necesitados de estima y afecto; entre otros elementos, como el hecho, sumamente relevante, de que aprendemos por imitación al entrar en relación con los demás.  

    Por otro lado, tenemos otro importante estudio realizado por Georg Simmel quien señalaba que vivir en las grandes metrópolis afecta el sistema nervioso generando una condición que llamó blasé, y que se puede traducir como hastío, desánimo, o aburrimiento. La tesis de Simmel señala que las grandes metrópolis nos han hiper-estimulado al grado de generar una gran conmoción nerviosa. El producto de tal conmoción nerviosa es la intelectualización propia de las grandes capitales, así como la economía monetaria que es una prerrogativa de las metrópolis del mundo. Así pues, cualquiera que viva en una megalópolis como la ciudad de México, ente otras más, padecerá de constantes conmociones nerviosas. Se den cuenta o no los sujetos, esto es necesario, porque es la única forma como nos adaptamos a las nuevas condiciones materiales y objetivas del nicho ecológico en el que nos desarrollamos.

    Ahora, sumemos a estas explicaciones, la canonización de la belleza como un elemento performativo en la constitución de nuestra identidad social contemporánea. Hoy más que nunca a partir de las redes sociales, se hace evidente la paradójica vacuidad social en la que vivimos, que al mismo tiempo que nos niega la posibilidad de tener vínculos reales, nos pone modelos y estereotipos de vidas logradas, felices, exitosas, adineradas, bellas, y fitness. Nuestro contexto social nos señala que estamos cada vez más ante la necesidad imperante de ser good looking, es decir, de vernos bien físicamente, como si fuera un mandato social en una sociedad hipermediatizada e hipersexualizada. La resultante no puede ser otra cosa que una creciente producción de individuos cada vez más frustrados con la vida y con su apariencia; pero, sobre todo, en estado de blasé, de hastío, de desánimo, por carecer de vínculos reales, entre ellos, los de vínculos afectivos de pareja.  

    Sumemos a ello, otro elemento más, el cual considero, termina por cerrar la pinza perfecta para que se desate una tragedia como la ocurrida, a partir de una nueva conceptualización que podemos llamar la hegemonía del posmachismo mexicano, y que señala que en México, y en cualquier otra parte del mundo, presumiblemente ya estamos viviendo la paridad de género, producto de años de luchas y reivindicaciones feministas, y que la vieja identidad de una masculinidad hegemónica patriarcal ha quedado en el pasado.

    Ante esto, el posmachismo surge como una nueva categoría que se está desarrollando en el ámbito de los estudios de género, para señalar cómo el sistema patriarcal hegemónico ha reciclado el concepto del machismo ampliamente denostado por sus connotaciones peyorativas, es decir, por su uso políticamente incorrecto. Esto es que una sociedad que se precie de ser justa, equitativa y desarrollada no se puede permitir que se le diga que es machista. Por ello, en el discurso más general, México no puede ser machista porque eso nos pondría años luz atrás de sociedades más adelantadas en el ámbito de las conquistas sociales. Como actualmente, estamos viviendo una avanzada progresista que le apuesta al ámbito social como ámbito de desarrollo, no cabe pensar en ello, pero la realidad se impone y nos genera una situación que nos hace pensar, ¿por qué un chico sin novia que no ha tenido relaciones sexuales a los 19 años se tiene que sentir mal como si su vida no fuera digna, sino es por el peso de una sociedad hipersexualizada en un contexto posmachista? Algo definitivamente no está bien. Quizá habrá que revisar mejor ¿qué estamos haciendo como sociedad? ¿qué está generando y produciendo estas identidades erráticas que nos muestran el vacío social y lo endeble de nuestra condición? ¿Queremos seguir así? o bien, ¿qué tenemos que hacer ante ello? Quizá debemos empezar por el ámbito educativo, revisando la salud mental de las juventudes como un elemento tan importante como su formación académica, o bien, incluso quizá, aún más.

 

  • Jorge de la Torre es licenciado en Sociología con la terminal en Estudios Ibérico Latinoamericanos. Tiene una especialidad en Antropología y Étic, una maestría en Filosofía y Ciencias Sociales y un Doctorado en Ciencias Sociales.

 

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 Imagen:Tomada de sitio web de SEGOB

Por: Pilar Pino

“Ignoramos nuestra verdadera estatura hasta que nos ponemos en pie”

Emily Dickinson, poetisa y escritora estadounidense

 

Claudia Sheinbaum Pardo, no solo llegó al poder como la primera mujer en encabezar el poder ejecutivo de México, sino como la mandataria más poderosa en los últimos 40 años. Con mayoría calificada de Morena en ambas cámaras, su partido gobernando 23 de 32 entidades federativas, los tribunales y los organismos autónomos bajo su control y, una oposición en terapia intensiva.

    Ha sorprendido su enorme popularidad ­­– incluso mayor a la de López Obrador, quien en su primer año perdió 9 puntos de aprobación, mientras ella ganó 3–, la que puede explicarse por dar continuidad a las políticas más exitosas de Andrés Manuel, incluso ampliándolos a poblaciones vulnerables.

    En una encuesta reciente de Enkoll se asegura que la primera mandataria cuenta con 78% de aprobación sólida en la población. Sin embargo, la identificación del electorado con su partido ha caído, gracias a los recientes escándalos de corrupción y nexos con el narco de varios líderes morenistas.

    Asimismo, ha sorprendido positivamente por su carácter, con menos exabruptos y mayor disposición para el dialogo que su antecesor. Es percibida como una líder más incluyente con el empresariado y con las clases medias. Ha retomado la diplomacia, se ha proyectado como una mandataria negociadora digna a nivel global. Es reconocida como una de las negociadoras más hábiles frente a Trump. Su forma de contener la relación bilateral México-EUA es motivo de asombro internacional.

    El Plan México de Sheinbaum Pardo consiste en incrementar el poder adquisitivo de los sectores populares para crear el mercado interno que necesitan los empresarios para invertir. Detener importaciones para que ciertos sectores manufactureros vuelvan a producir; Sin embargo, por el nuevo y cambiante escenario global (efecto Trump) donde la incertidumbre está a la orden del día la inversión se encuentra detenida.

    Siendo la IP la que genera el 75% del PIB nacional y el 85% de los empleos formales. Sacar al país de la pobreza supone una relación adecuada entre la economía real y el poder político. Es la naturaleza de una sociedad de economía mixta, como la mexicana. La presidenta impulsa una estrategia de proteccionismo doméstico, sustitución de importaciones y proyectos para fortalecer las cadenas de suministros nacionales.

    La presidenta tiene ya un sello personal en sus posiciones políticas muy claro que se aleja cada día más de su antecesor. Frente a todo pronóstico, ella decide sola, el poder no cambio de sede a Palenque. Ha cambiado el modelo y la narrativa del combate al crimen organizado, ha logado que la economía resista los embates inflacionarios, aunque de forma raquítica. Mantiene las mañaneras en un tono más profesional y pragmático. A diferencia de Andrés Manuel quien se confrontaba constantemente con la prensa, e incluso llego exhibir datos personales en ese espacio.

    En este sentido, también ha abordado de manera distinta el problema de la corrupción, con el caso del Huachicol Fiscal en el que están señalados altos mandos de la Marina. Está asumiendo el costo político del desprestigio en torno personas importantes dentro del partido, algo impensable en el sexenio pasado.

    El de Morena es un régimen que no termina de consolidarse. Es un gigante de barro, con tantos intereses distintos y tan complejos que resulta imposible someterlos por completo. Algo similar a lo que ocurría en el PRI hegemónico, pero sin la disciplina férrea que distinguía a su militancia. Sumado a los recientes escándalos de corrupción, nepotismo y nexos con el narco de sus pesos pesados, el electorado ha dejado de identificarse con el partido. Porque algunos perfiles morenistas se han empeñado en dar espectáculos de cinismo y corrupción.

    En cambio, a Sheinbaum se le percibe como un ente independiente del partido y como su baluarte moral. Como la verdadera heredera del prestigio obradorista. Ella representa sus valores: la austeridad, el profesionalismo, la ética de trabajo. Un vistazo a su agenda para verificar que ella se dedica a gobernar.

    Por lo anterior, en este primer año, pese a que su intención era mantenerse al margen de la vida partidista, se ha visto obligada a asumir el liderazgo del movimiento y restar influencia a Adán Augusto López, Ricardo Monreal y Fernandez Noroña. Quienes habían sido colocados en espacios claves por Obrador y estaban disputándole el Poder a Claudia. Ha actuado con una estrategia de 3 fases:

  • Laissez-faire (dejar hacer – dejar pasar). Cuando decidió dejar el partido en manos de sus dos lideres: Luisa María Alcalde y Andrés López Beltrán.
  • El manotazo. A inicios del año envío una carta a la militancia exhortándolos a frenar los excesos, buscando influir de una manera más activa.
  • La neutralización. Ha dejado que los morenistas se expongan a escándalos de alto calibre sin salir a rescatarlos, limitándose a declaraciones mínimas de respaldo. Apuesta a que se hundan en su propio lodo para debilitarlos.

Ella no va a dejarse frenar para construir el segundo piso de la cuarta transformación por impresentables de su partido. No cabe duda qué tiene talante de estadista, si ha mantenido la cabeza fría frente a Trump (quien raya en la locura), seguro lo hará frente a sus compañeros de partido. Sin ningún escandalo personal a cuestas, se muestra a la altura de cualquier presidente del pasado o el presente. Ha demostrado que no es una copia de López Obrador y que no es una mujer sumisa que heredó el poder, descartando análisis misógninos. Ella es el poder.

Referencias:

chrome-extension://efaidnbmnnnibpcajpcglclefindmkaj/https://www.enkoll.com/wp-content/uploads/2025/10/PRIMER-ANO-DE-GOBIERNO-DE-CLAUDIA-SHEINBAUM-011025.pdf

  • Pilar Pino Acevedo originaria de Zacatecas, es feminista marxista, economista y escritora, además de ser activista en favor de los derechos de las personas con autismo y mujeres; y, su compromiso con la política de izquierda. Su experiencia como madre de una niña con autismo la ha llevado a ser una voz importante en la lucha por la inclusión y la aceptación de las personas con discapacidades. Su participación en la colectiva Nantzin Zacatecas y su colaboración con medios como columnista en La Cueva del Lobo y la revista literaria El Guardatextos demuestran su compromiso con la difusión de ideas y la promoción de políticas de izquierda. Actualmente, como coordinadora editorial de la revista Tlali Nantzin, sigue contribuyendo a la discusión y el análisis de temas políticos y sociales desde una perspectiva crítica y progresista.

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Imangen: genera por DALLE

 

Por: Mauricio González González

 

En “La historia de la lengua primera de estas tierras”, el Viejo Antonio le contó al Subcomandante Insurgente Marcos que un “falso dios llegó a hacer maldad a las tierras de los hombres y mujeres de maíz, los verdaderos, y se dio en el empeño de que los hombres y mujeres de maíz olvidaran la palabra más primera y quedaran así sordos a la historia, que así llamaban entonces al olvido, y ciegos frente a su mañana, que es como entonces llamaban a estar perdido”, “muchas fuerzas y trampas usó, y usa todavía, el falso dios del excremento endurecido, el dinero”. Todo indica que esa historia no ha cesado, continúa.

    El 24 de septiembre de este año, la Asamblea de Colectivos de Gobiernos Autónomos Zapatistas, Gobiernos en Común, denunciaron ataques y hostigamiento hacia las instalaciones, casas y cultivos “del común” en tierras recuperadas y regularizadas desde 1996 en el poblado de Belén, en la región campesina del Caracol 8 Dolores Hidalgo, perpetrados por grupos de pesonas al mando de finqueros del municipio de Huixtán, resguardados por el ejercito federal y por la policia municipal de Ocosingo, así como de la Fiscalía General del estado: “Nuestro intento de búsqueda de diálogo fue en vano, muchas veces hemos dicho que no queremos la guerra, lo que queremos es la vida en común, pero nos están obligando a defendernos”. Desde abril de este año se han presentado diversos ataques que, tal como deja ver el comunicado, son por demás violentos.

    ¿Qué es lo que están usurpando y agrediendo estos finqueros coludidos con fuerzas represivas de los tres niveles? ¿Es una cuestión de tierras la que se está disputando, tal como pretenden argumentar las versiones coludidas con los agresores? El Subcomandante Insurgente Moisés lo expresó en uno de los comunicados con los que cerraron el año de 2023: “en resumen esta es nuestra propuesta; establecer extensiones de la tierra recuperada como del común. Es decir, sin propiedad. Ni privada, ni ejidal, ni estatal, ni empresarial, ni nada. Una no propiedad de la tierra. Como quien dice: “tierra sin papeles”. Entonces, en esas tierras que se van a definir, si preguntan de quién es ese terreno o quien es el propietario, pues se va a responder: “de nadie”, es decir, “del común”. Se estableció una no propiedad a través del trabajo común que incluye a zapatistas, partidistas, que hace participes a cualquier otrx de cualquier clase, color, religión, género o diversidad, excluyendo a paramilitares y narcos, para “curar el mundo”. Es evidente que esa exclusión incluyó también a las élites a las que les es imperdonable ejercer la no propiedad.

    Ante ello, numerosos colectivos de activistas, simpatizantes, periodistas, intelectuales, artistas e investigadores llaman a defender el común. La ofensiva en curso en contra de los pueblos es avasallante en numerosas regiones del mundo, la respuesta tendrá que ser no convencinal, colectiva, sensible a las pequeñas grietas que estas opciones nos presentan. Gustavo Esteva en 2007 habría dicho en San Cristobal de las Casas, Chiapas, en un encuentro dedicado a la memoria de Andrés Aubry, que “se trata de con-mover, no de pro-mover. Conmover es una linda palabra. Supone el moverse con el otro, como en una danza, y hacerlo con todo, con el corazón y el estómago y el ser entero, no sólo con la cabeza. Y la conmoción opera por contagio”. La defensa del común requiere ese movimiento, la autonomía está en asedio y con ella las posibilidades de un futuro digno para todxs.

 

  • Mauricio González González estudió la licenciatura en Etnología, así como una maestría en Teoría Psicoanalítica, y la maestría y doctorado en Desarrollo Rural. Ha sido profesor de diferentes programas de estudio y posgrados tanto en escuelas privadas como públicas y comunitarias. Asimismo colabora en diferentes organizaciones y redes de la sociedad civil, principalmente ambientalistas. Escribe en el suplemento La Jornada del Campo y la agencia informativa Desisnfomémonos. Actualmente forma parte del colectivo CORASON, con quien participa en Radio Huaya “La voz campesina” dentro de la barra de opinión.

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Imagen: Tomada de la web, créditos a quien corresponda

 

Por: Brenda Fajardo

“Saber leer es un arte y hay un arte de leer”

- Emile Faguet. [1]

Al leer desarrollamos la imaginación, la creatividad, la comprensión y seguimiento de instrucciones o resolución de problemas llevando a nuestro cerebro a encontrar soluciones alternas logrando una flexibilidad de pensamiento creando la empatía hacia las personas o diferentes situaciones. Además ayuda a enriquecer el vocabulario, mejorar la ortografía, la concentración y relajación pero lo más fascinante es que es el mejor antídoto para la ignorancia.

    Según estudios realizados por Instituto de Neurobiología de la UNAM, la lectura activa una región concreta del encéfalo, un fenómeno que provoca la excitación de nuestras neuronas y la liberación de nutrientes por parte de diversos vasos sanguíneos. Este proceso biológico nos permite comprender las palabras que nuestros ojos están recorriendo. “La lectura es una actividad en la que el cerebro desempeña múltiples acciones simultáneamente. Diversas zonas del encéfalo deben coordinarse y comunicarse para posibilitar que cada individuo, al leer, reconozca signos o elementos gráficos, los cuales son captados por nuestra vista y posteriormente interpretados, otorgándoles contexto y significado”, explica Mauricio Díaz Muñoz, investigador. [2] No hay nada que pueda sustituir en el cerebro lo que la lectura produce.

¿Por qué, si sabemos que la lectura tiene múltiples beneficios, hay personas a las que les cuesta tanto tener un buen hábito de lectura?

Tenemos diferentes personalidades, gustos, formas de aprendizaje y hasta cierta relación con los malos recuerdos en el proceso escolar, un mal pedagogo o la mala experiencia en el desarrollo de las tareas destinadas a ser elaboradas en casa y lo puedes estar asociando a la imposición, si este es tu caso, debes ser consciente que el problema origen es una mala relación con el recuerdo y no con los beneficios que puedes obtener de ello. Además debemos agregar que la tecnología y el uso de ayudas gráficas han empeorado la concentración y la falta de atención hacia lo que parece “aburrido” y tedioso por ser carente de dibujos o movimiento.

    Si para ti es aburrido leer, cualquiera que sea tu edad, entorno social o profesional siempre será benéfico comenzar a fomentar el hábito de lectura y como cualquier otra actividad, la única forma de crear una habilidad es practicarla y ser constante. Inicia eligiendo algún tema de tu interés para facilitar la comprensión y lograr captar tu atención. Te recomiendo que tenga un vocabulario sencillo, que sea corto para no claudicar en los primeros días y que sea un libro físico con el cual puedas aislarte por un momento de cualquier notificación que pueda aparecer en la “pantalla” y robe tu atención.

    Cuanto más leas será más fácil la comprensión y el disfrute de la lectura. Entonces podrás viajar a cualquier lugar y época, incluso futura e inexistente desde cualquier rincón en cualquier momento, conocer personajes extraordinarios, históricos, valientes, audaces, tan reales y fantasiosos como tú y hacer de todo espacio un aula de aprendizaje y capacitación y verás que no se trata de símbolos aburridos sino de una inigualable gama de colores, sabores, texturas y sensaciones que tu cerebro puede producir.

    Se estima que para el 2024 habría aproximadamente 170 millones de libros únicos en el mundo. [3] Seguramente en este mar de letras encontrarás un nuevo libro diseñado para ti, incluso si ya eres un amante de la lectura, siempre estará una nueva aventura esperando por ti para cautivarte a través de la imaginación, el conocimiento y la experiencia de aquellas personas maravillosas que tienen el don de organizar, plasmar y transmitir su pensamiento haciendo nuestra vida más fácil y divertida.

 

1 Faguet, É. (2012). El arte de leer. Coyoacán. pp. 120

2 https://unamglobal.unam.mx/global_revista/que-ocurre-en-nuestro-cerebro-cuando-leemos/

3 https://love-books-review.com/es/datos-y-cifras-sobre-la-literatura/estadisticas-generales-sobre-literatura/cuantos-libros-hay-en-el-mundo/#:~:text=En%202024%2C%20se%20estima%20que%20hay%20aproximadamente,el%20recuento%20realizado%20por%20Google%20en%202010%2C

 

  • Brenda Verenice Fajardo Trejo, es madre de dos adolescentes, esposa amorosa e ingeniera en Sistemas Computacionales

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Por: Jorge de la Torre*

Cuando hablamos de los principales problemas actuales que pasa el mundo, y en particular, nuestro país, es muy común que nos encontremos con el problema de la violencia. Vale la pena señalar algunos puntos sobre el tema.

    Heráclito de Éfeso, en siglo VI a. C. señalaba en sus sentencias que “el origen de todo es la guerra”. La idea sugiere que el conflicto es la base o el fundamento de lo real. La oposición, o la lucha de los contrarios, es lo que genera el dinamismo de las cosas. Las cosas no surgen de la nada, o desde la quietud, surgen más bien del dinamismo que da la oposición y el conflicto. Hay que señalar que en el horizonte cognitivo que escribe Heráclito está buscando una hipótesis consistente sobre el origen de la naturaleza. La oposición de lo caliente y lo frío, lo húmedo y lo seco, genera por ejemplo las estaciones y los distintos climas. Así pues, la oposición está implícita en la naturaleza misma de las cosas, siendo su forjadora principal. Por ello, su elemento natural es el fuego transformador. Varias cosmogonías, es decir, relatos sobre el origen del mundo y el hombre, subrayan el elemento del caos y el conflicto, como el elemento primario forjador de la realidad.

    Thomas Hobbes, en el horizonte de la formación del Estado moderno en el siglo XVII, considera que el hombre es el lobo del propio hombre. Sólo el miedo a ser castigado puede hacer respetar el orden que impone la ley. Por lo tanto, el Estado leviatánico moderno, desde entonces se prefigura como la organización política en donde el “otro” es mi “enemigo”, y sólo el miedo al castigo puede hacernos respetar las leyes que mantienen el “contrato social” para que no nos matemos unos a otros en la lucha por la vida.  

    Sigmund Freud, el fundador del psicoanálisis, considera que el último instinto primitivo, que aún no hemos podido trascender, después de años de evolución natural, es el de la violencia. El primero de todos los instintos naturales, en la lucha por la sobrevivencia, fue el canibalismo; luego el incesto, y, por último, el de la violencia, el cual no hemos erradicado. Freud, tenía esperanzas de que en algún momento la humanidad lo trascendiera, como trascendió los dos primeros. Además, consideraba que Tánatos, el dios de la muerte en la mitología griega, opera como una pulsión de la psique humana, tal pulsión nos incita o inclina a la agresión y el conflicto, por ello, le llamó la pulsión de muerte. Esta pulsión se enfrenta a su vez, a la pulsión de vida, encarnada por el dios del amor, Eros. La actividad psíquica de cualquier persona, se ve acechada de continuo, por estas dos pulsiones. El que prive una, sobre otra, es determinante para saber el nivel de morbilidad o de gozo que oscila en la órbita de una persona, de una familia, y de una sociedad.    

    Byung-Chul Han, el filósofo coreano que ha hecho fama en el mundo tardo-capitalista, en su obra llamada, “Sobre la violencia”, sostiene la tesis de que la violencia en el mundo antiguo estaba soportada por el aparato de poder del Estado, así como por el orden religioso. Por ello, era muy común ver, como un espectáculo, una carnicería humana en el Coliseo romano, como quien ve una película hoy día. La ventaja de que la violencia estuviera diseminada en la vida cotidiana bajo el auspicio de los poderes establecidos, era que la violencia al ser externa y explícita, podía ser vista como un acontecimiento controlado y regulado. En cambio, en el actual sistema capitalista tardomoderno, la violencia está introyectada en la mente humana, ocultada por mecanismos sutiles que el sistema social pretende manipular. Así pues, la misión del sistema social, es tiranizar a la mente humana desde lo más profundo, para que el sistema capitalista pueda ser funcional, manteniendo el instinto de pulsión de muerte bajo control; aunque a veces, éste se salga de control.

    Achille Mbembe, historiador camerunés, sostiene que vivimos en la era del necrocapitalismo. Tal hipótesis sostiene que el sistema capitalista sólo puede producir valor económico a cambio de la producción concominante de la muerte. Una alta tasa de ganancia de capital, principalmente de los países más desarrollados, es proporcional a una tasa alta de violencia en cualquiera de sus formas y manifestaciones en los países no desarrollados. Así pues, el costo de la alta producción y el alto consumo, tiene su lado oscuro, en donde la mayoría de las sociedades neocolonizadas por el capital, viven depredadas por formas de violencia declaradas y manifiestas. El gran negocio de la guerra, y la emergencia de todas las prácticas sociales depredatorias contra el hombre y la naturaleza están en el fondo de esta hipótesis de lo que se conoce como la necropolítica. Así pues, el culto a la acumulación de capital, es el culto a la acumulación de muerte, al mismo tiempo.

    Rosa Luxemburgo, autora marxista de comienzos del siglo XX, sostenía que el sistema capitalista desde su primera etapa mercantil, pasando por su etapa de conquista de territorios, explotación colonial, hasta llegar a la primera guerra mundial europea, es el causante directo de la violencia del mundo moderno. Cabe decir, que sus análisis no llegaron más lejos, porque fue asesinada en 1919. Así, pues, el sello distintivo del capitalismo, es que su desarrollo histórico, lleva aparejado el desarrollo también de nuevas formas de violencia.

    Sayak Valencia, feminista española, habla de “capitalismo gore” para señalar precisamente, como desde el feminismo, se considera que el capitalismo patriarcal, es el causante principal del sistema de opresión y de muerte. Así pues, no se puede entender el mundo actual, sin precisar que el sistema social posee un sesgo maligno, la competencia y lucha por la vida la han establecido los hombres. Por ello, la participación del sistema capitalista patriarcal, que correlativamente produce exceso de testosterona en la configuración de nuestras formas de convivencia y vida, se traduce en mayor producción de violencia y muerte.

    Nils Cristie, sociológo y criminólogo noruego, sostiene la tesis de que la industria de la cárcel, es una de las industrias que mayores beneficios reportan al gran capital. La inversión en armas, y sobre todo en cárceles, siempre será un jugoso filete a servir en la mesa de los altos potentados que dirigen y controlan los flujos de capital, bajo el discurso de la defensa y protección a la ciudadanía. Así pues, el discurso de la lucha contra el crimen, que se vende al ciudadano capturado por la publicidad mediática, para exorcizar a los demonios de la violencia que azotan las buenas conciencias, en realidad asoma su cola maligna por detrás.  

    En todos estos casos, podemos darnos que el tema de la violencia, la guerra, y todo aquello que podamos entender como manifestaciones violentas y criminales, de nuestro contexto social, tanto a nivel internacional, como en nuestro propio país, México, no es un simple dato que pueda articularse únicamente desde un discurso político que asume que a la violencia y al crimen organizado hay que hacerle frente directamente persiguiendo a las mafias y cárteles del país. Asumir esta hipótesis, es sumamente naif, ya que se parte del mero sentido común, y lo que es peor, ahí se queda, sin ir más lejos; y, sobre todo, sin tomar en cuenta, las múltiples implicaciones del fenómeno global en términos del patrón civilizatorio dominante, así como de otras consideraciones y variables, que también se tendrían que tomar en cuenta. Esto mismo opera con el discurso mediático de tintes políticos, que se está enarbolando a favor de que el gobierno de USA, intervenga en México, para detener a la delincuencia organizada para el bien de la sociedad mexicana, y así, por fin alcance su tan anhelada paz, y posteriormente, su desarrollo económico.

   Creo que una hipótesis más consistente, es ver al capitalismo militarizado, como el sistema que organiza de forma sistematizada, con su complejo industrial, técnico y militar, la vida social desde la conformación política del llamado Estado policía, al cual Michel Foucault, dedicó buena parte de sus últimos análisis, en lo que llamó la biopolítica, y que podemos seguir en su libro, “Seguridad, territorio y población”. De este mismo análisis sobre el Estado policía o gendarme, podemos agregar el adjetivo de carcelario, que alcanza un mayor desarrollo en el actual proceso del sistema mundo en donde el patrón civilizatorio se entrega al modelo de un estado mercadocéntrico, es decir, en donde el flujo de mercancías priva y el poder lo tiene el mercado.

   La impronta política de este modelo del Estado policía y carcelario no solo cancela los modelos de participación democrática que puedan surgir por parte de la sociedad civil, y sus aspiraciones a una vida mejor, sino que además se impone como el modelo de poder gubernamental que puede resolver los conflictos generados por las fuerzas disímiles dentro de un territorio. Con ello, se refrenda la famosa tesis de Max Weber de que el Estado es el único que puede ejercer el monopolio de la violencia.

   Se puede constatar esto último si se consultan los siguientes datos: “Índice Global de Armamento”: https://www.globalfirepower.com ; el “Índice de Militarización global” en: https://gmi.bicc.de/ ; así como el Índice de exportación de armas” en https://www.sipri.org/ en donde se puede comprobar que, los Estados policía o gendarmes, así como carcelarios, no sólo son los más acaudalados en términos de poderío económico, sino que también lo son también en posesión de armas. También se puede consultar la siguiente nota de Andrea Rizzi y Yolanda Clemente Pomeda, del 13 de julio de 2025, del diario español “El País”, titulada: “11 gráficos para descifrar la carrera desatada de la industria armamentística global” https://elpais.com/internacional/2025-07-14/11-graficos-para-descifrar-la-carrera-desatada-de-la-industria-armamentistica-global.html

 

  • Jorge de la Torre es licenciado en Sociología con la terminal en Estudios Ibérico Latinoamericanos. Tiene una especialidad en Antropología y Étic, una maestría en Filosofía y Ciencias Sociales y un Doctorado en Ciencias Sociales.

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Imagen: Tomada de la Web

 

Por: Roberto Soto Esquivel

Los gobiernos de los países manejan diversos objetivos, en donde muchas veces se concentran en alcanzar resultados macroeconómicos como son el tener un nivel de producción de bienes y servicios (ByS) estable y sostenido en el tiempo, bajos niveles inflacionarios (es decir, procurar que los precios de los ByS no se incremente de manera acelerada o incontrolable, porque puede ocasionar pérdida del poder adquisitivo (el ingreso de las personas alcance cada vez menos) o mantener estable el tipo de cambio (peso con respecto al dólar) o la tasa de interés (referente para el otorgamiento de un crédito o inversión en algún activo financiero).

    Sin embargo, el asumir esta postura economicista lineal y simplista, puede dejar de lado elementos como son las condiciones de vida de la población. Si bien, los factores macroeconómicos afectan su condición, pueden aplicarse políticas que aminoren los efectos, pero dependerá de la postura teórica/ideológica/política que asuman.

     Algunos gobiernos priorizan, a) las condiciones sociales, b) el bienestar, c) equidad por encima del crecimiento económico, medida a partir de la variable denominada producto interno bruto (PIB), entre otras. Quienes asumen esta postura son aquellos que utilizan las políticas públicas para incentivar la educación, salud, vivienda, cultura, entre otras, que tienen impacto directo en el bienestar amplio de las personas, de manera gratuita y universal. El Estado es fundamental, porque maneja políticas distributivas de la riqueza de tal forma que erradicar la pobreza y la desigualdad son el objetivo prioritario.

    Quienes asumen la posición contraria, en donde el mercado regula todo, donde se considera que primero es el crecimiento económico y después el bienestar; sostienen una posición mercantilista, de la mano invisible que distribuye la riqueza. Este pensamiento no enfrenta la pobreza y la desigualdad, sino los administra, porque considera que son un elemento importante para que su “sistema económico” funcione, por ejemplo, los trabajadores que tienen salarios muy bajos, se mantiene en su puesto (no protestan, se resignan) porque los empleadores los “amenazan” diciendo que si no les parece, habrá un enorme ejercito industrial de reserva que “felizmente” los quieran sustituir en el trabajo, en sí, es un modelo perverso, financiarizado que procura el beneficio de la elite capitalista y considera a la pobreza y la desigualdad como un negocio.

    Por tanto, se debe obligar a los gobiernos a dar solución a una de las violencias que prevalecen en los países, en particular en las naciones del sur global, la pobreza y desigualdad; y no ser sólo sus administradores en beneficio de la minoría.

 

  • Roberto Soto Esquivel es Doctor en Economía egresado del Posgrado de Economía de la Universidad Nacional Autónoma de México. Actualmente es Profesor-Investigador de la Unidad Académica en Estudios del Desarrollo de la Universidad Autónoma de Zacatecas (UAZ). Realizó una Estancia Posdoctoral en el Centro de Estudios de Administración de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM. Miembro de la Red Iberoamericana de Estudios del Desarrollo (RIED) y del Sistema Nacional de Investigadores. Su línea de investigación general es la economía financiera; y líneas particulares como: microfinanzas y análisis del sector financiero internacional.

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Por: Jorge de la Torre

La mayoría de los países en procesos de desafección o desencanto democrático, están teniendo un giro, o retroceso, hacia nuevas formas de autoritarismo. El fenómeno como tal, se puede estudiar desde este mismo concepto; o bien, desde el concepto de la autocracia. El autoritarismo y la autocracia en este sentido representan las antípodas de la democracia. Fue Samuel Huntington, politólogo estadounidense, quien habló de las distintas olas y las contraolas democráticas, para señalar que en términos históricos hay diferentes momentos del proceso democrático. En una fase expansiva la democracia avanza cual ola que se derrama por la playa en una cálida tarde veraniega. En una fase de contracción, la democracia se retrotrae, dejando varadas las barcas que se encontraban en las orillas. Así, pues, en términos histórico políticos, nos encontramos en procesos, podríamos decir, dialécticos, en los que, si se asoma la democracia, las formas autoritarias y autocráticas se detienen; y, viceversa, si se asoman al foro de la historia, el autoritarismo y los gobiernos autocráticos, la democracia huye del escenario, hasta que una nueva ola democratizadora se asoma en el horizonte.

    Esta concepción de lo político es interesante porque nos dice que en política nada está completamente hecho, o terminado; sino que en cualquier momento se puede perder lo ganado; o bien, ganar lo que se consideraba perdido. También es interesante, no sólo porque nos señala la complejidad psicológica y social de las masas, en torno al poder, tema de estudio por ejemplo de Sigmund Freud, en su obra: “Psicología de las masas”, que junto con “Tótem y Tabú”, sostiene la tesis, de que el bienestar del colectivo está relacionado con la figura carismática de un líder.

    Por otro lado, el tema también es interesante porque revela la complejidad histórica, en torno a distintas etapas, o bloques históricos, en donde de forma global, toda la sociedad, se define en torno a un mismo patrón histórico. Ello significa que, se pueden dar procesos de continuidad; o bien, de discontinuidad o ruptura. Este mismo tema, pero abordado de forma distinta, lo desarrolla Antonio Gramsci, con su concepto del bloque histórico, inspirado en Marx, para quien el motor de la historia era la lucha política, es decir, la lucha entre facciones distintas por hacerse del poder. Principalmente, Marx, concebía el fenómeno del poder, como un fenómeno histórico; es decir, son las circunstancias histórico políticas, y el tipo de lucha que se ejerza, las que definen el tipo de sociedad que tendremos.

   Conocer si la democracia está en un proceso histórico de expansión o de retroceso, es importante, porque se puede decir que en la medida en que aumenta la calidad de la democracia, los más beneficiados somos los ciudadanos, porque existen instrumentos que apoyan y se preocupan por el bienestar de la ciudadanía. Pero, sobre todo, se vive una expansión de los distintos derechos, como el derecho al empleo, a un salario justo, y al retiro digno entre otros temas; el derecho a la educación de toda la población para permitir el desarrollo de las capacidades y habilidades personales de los ciudadanos; el derecho a la salud, que permite que vivamos más y mejor; entre otros derechos que surgen con la expansión del proceso democrático. En cambio, cuando desciende la calidad de la democracia, estamos en un bloque histórico contrademocrático, en donde reaparecen las formas autocráticas y autoritarias. En este momento histórico, los más perjudicados somos los ciudadanos, en tanto vemos cuartados y disminuidos nuestros derechos y libertades. Además, cuando se habla del avance de líderes autoritarios, que toman el timón de la historia y del destino de toda una nación, ello significa el declive de una vieja casta, clase o élite gobernante representada por los partidos políticos, que en tanto entidades histórico políticas, están también sujetas al proceso del cambio social. Así pues, pueden surgir nuevos movimientos políticos, en tanto emblemas del nuevo proceso histórico; o bien, pueden desaparecer, al volverse un apéndice desgastado del poder autocrático, con cada vez menor capacidad para aglutinar o unificar un proyecto político de sociedad desde la institucionalidad partidista, y desde los órganos distintos de poder, principalmente, el poder legislativo y poder judicial.

    En lo que se refiere a la ciudadanía, evidentemente, es en los gobiernos autocráticos que la llamada sociedad civil se desvanece y se retrotrae, porque su participación está mucho más acotada. En todo caso se le juzga en minoría de edad, pues se le considera sujeta de tutela por parte de los líderes autoritarios quienes asumen que, sin la dirección del líder, la ciudadanía no es capaz de casi nada, y al mismo tiempo, la misma ciudadanía, se vuelve dependiente, e incapaz de la autoemancipación, buscando el refugio y protección del líder autoritario, o por lo menos su guía y soporte moral.

    El desencanto o desafección de la democracia se ha estudiado al grado de que ya existen datos que señalan que tal desafección se está dando principalmente en los países anglosajones. Esto no es ninguna coincidencia porque ciertamente el modelo político de la democracia actual, conocida como democracia liberal, surge precisamente dentro de la cultura anglosajona, particularmente con John Locke, en el siglo XVII, en Inglaterra, como padre del liberalismo político. Así pues, la impronta en el mundo moderno de la política, está anclada a los postulados del liberalismo inglés, y con ello, de cierta forma a la cultura anglosajona. Con ello, podemos señalar que en general, a nivel mundial, no sólo la democracia anglosajona va a la deriva en términos de simpatía, o de filiación popular, sino también otras manifestaciones que rebasan lo político, y que pueden señalar un cambio de época.

    Se pueden dar varias lecturas de la deriva autoritaria. Una de ellas es que el desencanto democrático o la desafección democrática en la población, ha generado vacíos que han sido llenados por los oportunistas mediáticos, que han sabido leer los signos de los tiempos. Esta primera lectura siguiere que en una sociedad tan mediatizada por los mass media y las redes sociales, aparezcan los llamados outsiders de la política. Personas que nunca habían tenido experiencia en la política, y que vienen de varios campos, o ámbitos, ya sea el social, el económico, o incluso el artístico y el deportivo; pero no propiamente del ámbito de lo político. Entendiendo por ámbito de lo político el ámbito concerniente a lo que se conoce como el funcionarado, es decir, un grupo de especialistas formados bajo la lógica de la burocracia estatal, no el que se da en la arena mediática.

   Posiblemente el caso más relevante de la desafección democrática en estos países anglosajones es el caso de Estados Unidos con la irrupción de su presidente actual, dos veces electo. Pero el fenómeno no se queda sólo en USA. Esta deriva contrademocrática y autoritaria, tiene mayores alcances que rebasan un solo modelo como el anglosajón, ya que podemos ver manifestaciones de distinto orden en otros países.

    Ya desde la antigüedad, tanto Platón como Aristóteles, señalaban que existían por lo menos tres grandes clases de gobierno dentro de las distintas ciudades estado griegas, con distintos resultados para medir el progreso o el retroceso material e intelectual de los pueblos. El gobierno de las mayorías o de los muchos, en donde estaba la democracia, o la república. El gobierno de unos cuantos, representado por la oligarquía, la aristocracia, y la timocracia, como modelo de los más ricos, los mejores, o los más virtuosos. Y el modelo de un solo hombre, el cual implicaba a la monarquía, o la tiranía.

    Un dato histórico en donde se pueden ver estos distintos giros histórico políticos cargados de pugnas por el poder político, lo tenemos en la historia del pueblo más político de la civilización occidental, Roma. Ya desde su fundación hasta su declive. Roma tuvo al comienzo una monarquía, siendo su primer rey Rómulo. Posteriormente, tuvo una república, en donde la institución del senado, resultaba imprescindible. Después se disolvió la república y tuvo una manifestación parecida a la monarquía, llamada el imperio, bajo el gobierno de un solo hombre, que recibía el nombre de César, y que como emperador aglutinaba las esperanzas de toda una sociedad, pero también tenía todo el poder a su disposición para hacer lo que quisiera. Es conocida en la historia como algunos emperadores rayaban en la excentricidad y la locura. El nombre más emblemático es el de Nerón, quien mandó incendiar su propia ciudad en un arranque de locura para poder componer versos incendiarios. Los que más sufrieron de aquella excentricidad fueron los cristianos conversos, quienes terminaron siendo a su vez devorados por el fuego o por leones en el coliseo romano.

    Hoy en día, ante el desvanecimiento de la democracia, y el enviste de formas autocráticas que surgen con mayor ímpetu, la lección histórica es precisamente esa, cuidémonos de los caprichos de algún inspirado que quiere llevar el arte de su forma de gobernar a los niveles en donde el fuego y los leones nos devoren.

 

  • Jorge de la Torre es licenciado en Sociología con la terminal en Estudios Ibérico Latinoamericanos. Tiene una especialidad en Antropología y Étic, una maestría en Filosofía y Ciencias Sociales y un Doctorado en Ciencias Sociales.

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Por: Mauricio González González

Un genocidio está en curso, contamos con imágenes, testimonios, análisis, declaraciones, juicios internacionales, condenas, espanto, incredulidad y un dolor que no es posible acallar: la violencia y hambruna sobre el pueblo palestino se torna cada vez más inenarrable.


    Mientras, el gobierno de Netanyahu anunció el control total de la Ciudad de Gaza frente a la insípida y timorata respuesta de parte de la comunidad internacional que llama a reconsiderar tal decisión. El argumento del Estado de Israel es la caricatura del otrora esgrimido por Estado Unidos sobre Medio Oriente y numerosos países a los que ha intervenido: restaurar el orden democrático depurándole de cualquier influencia terrorista. ¿Cómo es que un Estado creado bajo la narrativa de resarcir un genocidio se convirtió en el siguiente genocida? Edward W. Said, uno de los referentes intelectuales más importantes del siglo XX de origen palestino, escribía en un prefacio de 1992 a su libro La cuestión palestina:

    Ya desde su fundación en 1948, Israel ha disfrutado de un asombroso predominio en materia de erudición, discurso político, presencia internacional y valorización. Se consideraba que Israel representaba lo mejor de las tradiciones occidentales y bíblica. Sus ciudadanos eran soldados, sí, pero también granjeros, científicos y artistas; su milagrosa transformación a partir ‹‹de una tierra árida y vacía›› fue objeto de la admiración universal, etcétera, etcétera. Mientras tanto, los palestinos eran bien ‹‹árabes››, o bien creaturas anónimas de una clase que sólo podía perturbar y desfigurar una narrativa maravillosamente idílica. Y lo que es aún más importante: Israel representaba (por más que no siempre hiciera ese papel) una nación en busca de paz, mientras que los árabes eran belicosos, sanguinarios, propensos al exterminio y presas de una violencia nacional, más o menos por siempre jamás.

    Estremece encontrar la vigencia de estas líneas en la prensa actual, pero sí, sin duda, Israel es paradigma de la colonización y despojo occidental, y sí, sin duda es ejemplo de la pacificación a través de la violencia y la aniquilación de un adversario que aparece como tal bajo la operación de una maquinaria ontosemiótica largamente acuñada, donde el agredido se vuelve un enemigo digno de aniquilar. No obstante, esa maquinaria falla, no han sobrado muestras de indignación, exigencia de justicia y solidaridad en todo el mundo.
En territorio zapatista, durante la inauguración del encuentro “Algunas Partes del Todo” celebrado este mes de agosto, la comandancia del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) afirmaba “nuestra humilde palabra para ellos y ellas es: todos somos niñas palestinas, todos somos niños palestinos”. ¿Qué implicaciones tiene esta posición? Extraigamos consecuencias acudiendo a nuestros clásicos, a aquellos que habitaron dos guerras infames. En 1932, en un ejercicio epistolar promovido por La Liga de las Naciones, Albert Einstein preguntaba a Sigmund Freud sobre las posibles vías de inhibir la guerra y destrucción entre humanos. Freud nunca se caracterizó por optimista, sin embargo, después de un breve rodeo sobre la relación entre derecho y poder, sobre su teoría de las pulsiones, escribía:

    Desde nuestra doctrina mitológica de las pulsiones hallamos fácilmente una fórmula sobre las vías indirectas para combatir la guerra. Si la aquiescencia a la guerra es un desborde de la pulsión de destrucción, lo natural será apelar a su contraria, el Eros. Todo cuanto establezca ligazones de sentimiento entre los hombres no podrá menos que ejercer un efecto contrario a la guerra.

    Para Freud dichas ligazones pueden ser de dos tipos: amorosas (con meta sexual inhibida), e identificatorias, que si bien genera lazos comunitarios también se muestran peligrosas por lo que hoy sabemos en mucho gracias a las teorías queer, ya que toda identidad que emana de identificaciones es también un aparato de captura que produce exterioridades y potenciales enemigos. No obstante, y en esto resulta por demás potente la afirmación de que todxs somos niñas y niños palestinos, identificarse hoy con ese sector de la población sometido a aniquilación produce un movimiento defensivo común que, incluso, asumiendo la premisa del “todos”, anularía al agente agresor, es decir, a los militares asesinos israelíes y a la colusión de sus aliados sionistas.

    Más aún, localizar a las infancias en su cualidad palestina permite no arrojarles a la masa de indistinción, de indiferenciación, a la insignificancia que produce toda abstracción que, en materia de violencia, vela la vida de quienes les ha sido arrebatada. Hannah Arendt lo explicaba de forma muy concisa a finales de los años 40 en Los orígenes del totalitarismo:

    La paradoja que implica la pérdida de los derechos humanos es que semejante pérdida coincide con el instante en que una persona se convierte en un ser humano en general –sin una profesión, sin una nacionalidad, sin una opinión, sin un hecho por el que identificarse y especificarse– y diferente en general, representado exclusivamente su propia individualidad absolutamente única, que, privada de expresión dentro de un mundo común y de acción sobre de éste, pierde todo su significado.

    Las y los niños palestinos están siendo asesinados en una guerra de exterminio que a todas luces consolida un proyecto de ocupación que es un eslabón más donde cualquiera, en un momento de expansión territorial capitalista, puede verse comprometido. Si todxs somos niñas y niños palestinos asumimos esa condición sistémica y sus posibles respuestas. Escribo estas líneas a la sombra de las acciones de francotiradores israelíes sobre jóvenes y niñxs que se ven en la necesidad de ir por alimentos a centros de acopio coludidos con el ejército asesino; escribo indignado por el bombardeo israelí al banco de semillas de la Unión del Comité de Trabajo Agrícola en Palestina; escribo como una forma de colocar una veladora más a la miles ofrecidas a los periodistas de Al Jazeera asesinados esta semana; escribo con la rabia y la tristeza de la hambruna palestina. Duele Gaza, el genocidio debe parar, el Estado criminal de Israel debe parar, no habrá perdón ni mucho menos olvido.

 

  • Mauricio González González estudió la licenciatura en Etnología, así como una maestría en Teoría Psicoanalítica, y la maestría y doctorado en Desarrollo Rural. Ha sido profesor de diferentes programas de estudio y posgrados tanto en escuelas privadas como públicas y comunitarias. Asimismo colabora en diferentes organizaciones y redes de la sociedad civil, principalmente ambientalistas. Escribe en el suplemento La Jornada del Campo y la agencia informativa Desisnfomémonos. Actualmente forma parte del colectivo CORASON, con quien participa en Radio Huaya “La voz campesina” dentro de la barra de opinión.

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Por: Pilar Pino

 

Las relaciones de pareja han evolucionado a lo largo de la historia. La concepción del amor de pareja o amor romántico, la función de la pareja y las expectativas sobre las relaciones han cambiado drásticamente en los últimos años con las transformaciones sociales culturales y económicas que han traído consigo el uso de las nuevas tecnologías de información y comunicación.

El matrimonio por amor es historia reciente (siglos XIX y XX), antes no era el criterio para formar una pareja. En otras épocas las relaciones se basaban en necesidades prácticas como estabilidad económica, la supervivencia, preservación de la estirpe y alianzas políticas. En la actualidad las relaciones están más individualizadas y con un enfoque en la satisfacción personal, lo que ha llevado a mayor diversidad y a un mayor cuestionamiento de los roles tradiciones de género y las expectativas sobre las relaciones de pareja.

El filósofo y sociólogo Zygmunt Bauman habló del amor líquido, que se caracteriza por la fragilidad de los vínculos humanos desarrollados en la postmodernidad, si antes las relaciones objetales eran más largas, ahora son desechables. Me relaciono con alguno y lo desecho y me debo relacionar con otro, de otras características. Lo que ha traído confusión, desesperanza e insatisfacción en el ámbito de las relaciones de pareja, ante una generalizada incapacidad para crear intimidad y vínculos sanos.

Por lo anterior no es de extrañar que influencers, coaches y gurús relacionales nos vendan una imagen idealizada del amor, con conceptos como “mujeres y hombres de alto valor” así como “energía masculina y femenina”, que no son más que reproducciones de los estereotipos de género.

“Alto valor” y “energía masculina y femenina”

En los últimos años, ha resurgido un discurso en redes sociales que, bajo la apariencia de desarrollo personal o “coaching” emocional, reintroduce estereotipos de género tradicionales bajo nuevos nombres: “mujeres y hombres de alto valor” y las denominadas “energía masculina y femenina”. Estas etiquetas, promovidas por influencers y gurús de relaciones, han ganado fuerza especialmente entre las y los jóvenes, que buscan respuestas rápidas a su confusión afectiva en un mundo cada vez más incierto. Sin embargo, lejos de ofrecer soluciones sanas, estas ideas refuerzan roles rígidos, culpabilizan al feminismo de los cambios sociales y representan una peligrosa regresión en la lucha por la igualdad entre hombres y mujeres.

“Alto valor”: la meritocracia emocional disfrazada

El término “hombre y mujer de alto valor” sugiere que las personas pueden —y deben— convertirse en “productos premium” para ser amadas. Se promueve una especie de competencia por la validación romántica, basada en atributos como el éxito económico, la belleza física, la sumisión o la autosuficiencia emocional. Bajo este paradigma, las mujeres de “alto valor” son descritas como discretas, elegantes, deseables; pero, no demandantes; mientras que los hombres “valiosos” son autosuficientes, protectores, líderes natos y económicamente dominantes, es decir, proveedores. La lógica es clara: quien no encaje en estos modelos tiene menos “valor” en el mercado amoroso.

Nada más alejado de la realidad, ninguna persona vale más que otra. Todas tenemos el mismo valor por el hecho de existir. Porque la dignidad humana no varía por razón alguna. Este enfoque reduce las relaciones humanas a transacciones donde se negocian roles de poder. La vulnerabilidad, la ambigüedad, la negociación emocional y la diferencia individual se eliminan en favor de una fórmula de éxito afectivo que refuerza jerarquías de género. En el fondo, se reactiva una versión moderna del machismo y del mandato de la feminidad tradicional, pero con lenguaje de la superación personal.

Energía masculina y femenina: espiritualidad al servicio del control

Otra narrativa común es la de la “energía femenina y masculina”, donde se atribuyen características esenciales e inmutables a cada género. Según esta visión, la “energía femenina” está conectada con la intuición, la suavidad, la entrega y la receptividad, mientras que la “masculina” representa dirección, lógica, acción y liderazgo. Aunque se presenta como una forma espiritual o energética de entender las relaciones, en realidad perpetúa los mismos mandatos binarios que el feminismo ha cuestionado por décadas.

La trampa de esta idea es que se vende como liberadora, cuando en realidad reintroduce el deber de que las mujeres “se rindan” y los hombres “tomen el control”. Bajo este marco, si una relación no funciona, se sugiere que es porque la mujer está en su “energía masculina” —es decir, es demasiado independiente o asertiva—, o porque el hombre ha perdido su “dirección” o “poder masculino”. De esta forma, se patologizan los rasgos que no encajan en los moldes tradicionales y se responsabiliza al individuo, no al sistema.

¿El feminismo es el culpable?

Uno de los discursos más repetidos por influencers que promueven estas ideas es que “el feminismo ha destruido las relaciones” o que “las mujeres ya no saben cómo ser mujeres”. Se culpa al feminismo de que las mujeres sean “difíciles de amar” o “demasiado exigentes”, y de que los hombres se sientan desplazados, confundidos o “castrados” emocionalmente. Este relato, que mezcla resentimiento, nostalgia patriarcal y desinformación, cala especialmente en jóvenes varones que se sienten inseguros en un contexto donde las reglas de género están en transformación.

Lo que se omite en este discurso es que el feminismo no vino a destruir vínculos, sino a proponer otros más justos, más conscientes y más libres que se basen en la ternura. No es el feminismo el que ha generado la soledad o el vacío emocional, sino un sistema que enseña a los hombres a no sentir y a las mujeres a dudar de su propio valor si no cumplen con ciertas expectativas. Culpar al feminismo es una forma de evitar la incomodidad de cuestionar el modelo de masculinidad tradicional que, en muchos casos, ya no funciona para sostener vínculos sanos.

Consecuencias sobre lxs jóvenes

Estas narrativas no solo desinforman: generan daño. Muchxs jóvenes están formando su identidad afectiva en un entorno donde se valora más la dominación que la empatía, más la estrategia que la honestidad. En lugar de fomentar el autoconocimiento o la autenticidad, se promueve una actuación constante para ser “más deseables”. Esto puede derivar en relaciones basadas en el control, la dependencia emocional o la manipulación, disfrazadas de “dinámica energética” o “conquista de alto valor”.

Además, al presentar una visión idealizada y rígida del amor, estas ideas fomentan la frustración, la comparación constante y una autoestima frágil. Muchos chicos jóvenes que no se sienten líderes o proveedores pueden desarrollar inseguridad o incluso caer en discursos misóginos. Muchas chicas, al no sentirse “femeninas” según los estándares propuestos, pueden vivir con culpa o ansiedad.

En tiempos de incertidumbre, es natural que las personas busquen estructuras claras para entender el amor y las relaciones. Sin embargo, los conceptos de “hombres y mujeres de alto valor” y “energía masculina y/o femenina” no son nuevas respuestas, sino antiguos estereotipos disfrazados de sabiduría moderna. Bajo una apariencia de autoconocimiento, estos discursos imponen modelos cerrados, culpabilizan al feminismo y siembran confusión en las nuevas generaciones. Frente a eso, es urgente defender una visión de las relaciones más humana, más diversa y más libre de roles preestablecidos.

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Por: Angélica Meneses

Vivimos el primer cuarto del siglo XXI, que se mostró en nuestro imaginario como el nuevo siglo de los avances tecnológicos con sus promesas de progreso, y mentira no es. Todos los esfuerzos en materia de ciencia y tecnología se han puesto en favor del capital financiero a través de instrumentos cada vez más sofisticados, volátiles y rapaces con la Tierra, telecomunicaciones que conducen al hiperconsumo y vox populi, mecanismos de economía digital que precarizan aún más las relaciones de producción y trabajo, nanotecnología, inteligencia artificial que respalda el retroceso de la educación; la promesa de progreso vuelta realidad para la población inversionista de BlackRock (gestora de activos a nivel mundial) y el puñado de empresas trasnacionales y gente rica que sigue teniendo que ver con las grandes mercancías, las de siempre: elementos químicos, transporte marítimo de mercancías, armamento…minería, extractivismo; presenciamos un hibrido muy curioso del colonialismo del siglo pasado y sus nacionalismos/extremismos religiosos vs. los “avances” de este siglo de lo intangible pero que aún se basa en recursos naturales, productivos y la economía de la guerra, permítaseme explicar lo que quiero decir:

            “Es evidente que las crisis globales de los últimos años han afectado a la mayoría de los países, pero más a quienes se autodenominaron las potencias mundiales, ya que son ellas quienes intervienen de manera directa todos los días (sólo basta ver los gobiernos que reconocen el Estado de Palestina y no aparece ninguno de estos países), y más allá de las potencias, las élites multimillonarias beneficiadas más que proporcionalmente a partir de la pandemia por Covid-19. La narrativa del conflicto religioso entre Palestina e Israel que fue tan cuidada durante el siglo XX, se diluye ante los notorios intereses personales y utilidades proyectadas a partir de la ocupación en Gaza, a esa gente no le interesa que el mundo entero pueda observar en tiempo real un genocidio sin precedentes. No invisibilizo lo que sucede en la República Democrática del Congo, ni los desplazamientos indígenas al sur o la gentrificación de nuestro país, que podrían tener lecturas similares, lo que hago es poner sobre la mesa el grado de brutalidad y carga simbólica que implica mostrarnos los efectos de negarse a entregar lo que sea que se considere propio o común”.

            Además de la importancia vital que tiene la reproducción social para que cualquier sociedad perdure, ya que es esta población (mujeres y niñeces) es el blanco central del proyecto financiero-sionista, lo que crea una fractura en la noción de población en situación de vulnerabilidad, o de ciudadania de segunda clase, en que aún se conciben estos grupos etarios. La crisis de cuidados ha alcanzado su escala global al rebasar fronteras, ¿Quién cuida a la población en movimiento, a la damnificada, la desplazada por sus propios países?…¿Qué podemos esperar? Hace poco leí en algún lugar que la esperanza se activa con acciones, en este caso, muestras en favor del pueblo palestino a nivel mundial a partir de organizaciones de la sociedad civil, ciudadania activa y algunas personas con presencia en el ámbito internacional: presión social, boicot al consumo, manifestaciones a nivel mundial, no dejemos de hablar sobre el tema, porque en el derecho penal, la omisión conlleva consecuencias jurídicas, y en el ámbito de lo moral y ético, omitir es olvidar nuestra responsabilidad histórica social.

Consulta el movimiento BDS, y aplicaciones como No thanks, para saber más al respecto.

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Por: Jorge de la Torre

“Nada en demasía”, o “nada en exceso”, es uno de los famosos adagios de la filosofía antigua griega, tal y como la sentencia: “Conócete a ti mismo”. El pueblo griego, cuya sabiduría era proverbial, al grado que las clases más adineradas de la antigüedad, solían contratar a un maestro griego para que les enseñara a sus vástagos diferentes técnicas o habilidades. Entre ellas, las más importantes eran: la dialéctica, o el arte del pensamiento lógico; la gramática, o el arte de la escritura; y la retórica, o el arte de hablar bien y persuadir a los demás. Tal cultura, nos ha legado a la posteridad varios elementos que soportan nuestro modo de vida, nos demos cuenta o no. Un concepto que puede ser parte de esta herencia, es el de sibarita. El término sibarita, en la actualidad, se utiliza para hablar de las personas que gustan de la buena vida, entendiendo con ello, las fiestas, la diversión, los bailes, los vestidos lujosos y grandes banquetes. En síntesis, sibarita, implica tener gusto por el consumo conspicuo u ostentoso. Podríamos decir que un sibarita es cualquier proneocapitalista; es decir, alguien a favor de la doctrina económica que sustenta el modelo económico actual basado en la posesión de mercancías para obtener prestigio y reconocimiento social, emulando con ello el estilo de vida de las élites acaudaladas que gobiernan el mundo.

    Particularmente, la referencia de sibarita, se debe a los habitantes de la antigua ciudad griega de Síbaris, que fue una ciudad próspera comercialmente hablando, que floreció en el siglo VII a.C., en donde sus ciudadanos acaudalados tenían aversión al trabajo manual, y sí en cambio gusto por un estilo de vida refinado. Sin embargo, esta inclinación a esta forma de vida que muchos en nuestros tiempos practicamos, o por lo menos, es parte de nuestra nebulosa onírica deseante, como tener un coche lujoso, viajar a una playa paradisíaca, vestir ropa de marcas de renombre, usar perfumes caros, joyas; entre otras cosas más, fue la causa de su exterminio. Cuentan los textos que al momento en que la ciudad fue sitiada por el ejército de una de las ciudades vecinas, deseosa de expandir sus dominios, Síbaris, la de gustos exóticos, preocupada sólo por las comodidades y los lujos; no sólo no contaba con hombres que realizaran trabajos manuales, como herreros y carpinteros, sino que no tenía tampoco, ni soldados, ni mucho menos, generales; es decir, hombres recios, disciplinados por la vida dura y preparados por ello mismo para sufrir todo tipo de penas, como padecer hambre, frío, y todas las demás calamidades que asustan a los hombres, pero que los forman y los hacen grandes ante la adversidad. Incluso, sus caballos, eran caballos que sólo sabían bailar al escuchar el sonido de las flautas de los músicos. Así, pues, si ni sus hombres, ni sus caballos eran guerreros, era de esperarse que, en una época en donde el modo de vida dominante era la guerra de conquista, fueran fácilmente eliminados del mapa y de la historia, más temprano que tarde.

    La lección histórica que pagó con la aniquilación, la ciudad de Síbaris, nos puede aleccionar a quienes vivimos en una sociedad neosibarita bajo la égida del capitalismo neoliberal que tiende al consumo conspicuo y a la vida refinada. La forma de acceder al consumo es por la vía del trabajo. Usualmente, el trabajo tiende a ser férreo, eso implica, varias horas de trabajo a la semana. Desde que amanece hasta que anochece. El tipo de hombre que exige nuestra sociedad proneoliberal, es pues, el “homo faber”; es decir, el hombre que vive y se pasa la vida trabajando. Hemos de decir, que el trabajo significa en nuestro contexto hipermercantilizado, en donde todo es mercancía, tener dinero sólo para poder comprar las mercancías que las élites comerciantes nos ofrecen vía la publicidad de un estilo de vida similar al sibarita; es decir, que gusta de las bebidas y platillos refinados; y por ello, vive sólo para la fiesta, el juego, y para realizar actividades no productivas, sino lúdicas y recreativas. Este es el modo de vida del “homo ludens”, dentro de nuestras ciudades aburguesadas y gentrificadas, que ha expulsado a sus obreros manuales de sus barrios como el zapatero, la costurera, el panadero, el alfarero, entre otros muchos más; y ha puesto en su lugar, al starbuckero, y al pachanguero que baila salsa, merengue, y demás bailes tropicales exóticos.

Como podemos ver, el “homo faber”, el hombre que vive para el trabajo; y el “homo ludens”, el hombre que vive para la diversión, son dos opuestos, dos contrarios que parecen repelerse. Podríamos agregar también, que el “homo faber”, ha sido colonizado por el “homo ludens”. Es decir, que se ha vulgarizado la noción de trabajo. O bien, que, en todo caso, el “homo ludens” se ha vulgarizado, y por ello, ha vulgarizado al “homo faber”. Esta discusión no se puede desarrollar ahora mismo, y más bien tiene que ser materia de otro momento. Sin embargo, el punto central al que quiero llegar, es que, en el arte de vivir bien, o de alcanzar una vida buena, así como en el arte de construir una ciudad buena, conducida por un buen gobierno, la noción más importante está en el adagio de: “Nada en demasía”, o “nada en exceso”.

    Platón, uno de los hijos prodigios de aquella cultura griega antigua, llegó a señalar en su obra: “El político”, que el buen político, es aquel que tiene la virtud de realizar la organización de dos caracteres que son vitales en un dirigente, y así igualmente, figuran como virtudes de una buena ciudad y de un buen ciudadano. Esta virtud, consiste en encontrar la justa proporción entre la firmeza y la dureza, y, la blandura y la laxitud. Así, pues, aquel que sabe tejer la trama social con virtud; es decir, con arte, entre el esfuerzo propio de la vida dura de las clases trabajadoras, que, por ello mismo, se vuelven conquistadoras; y la vida fácil y cómoda de las clases acaudaladas y privilegiadas, propia de los herederos; ese es el buen político, el que hará una buena ciudad, que, a su vez, engendrará buenos ciudadanos.

    Ahora que son tiempos de vacaciones de verano, en donde se come de más, se duerme de más, y en general se vive de forma despreocupada por el tiempo, nos encontraremos siendo “homo ludens”; después de un periodo de trabajo arduo como “homo fabers”, que no sólo nos quitó horas de sueño, de comida, y de convivencia, sino que también nos cobró nuestra cuota de humanidad, maquinizándonos y en el peor de los casos, bestializándonos como bestias de carga que sólo saben obedecer órdenes, sin ninguna iniciativa o participación creativa en el mundo. Ahora, mejor que nunca, es que tenemos la oportunidad de reflexionar esa justa proporción entre el trabajo y el descanso. Entre el realismo de la dureza de la vida, el esfuerzo y la asperidad; y aquello que nos da placer, aquello que se vuelve un sueño u utopía. Si somos de los blandos y confiados, y nos movemos por el principio de placer únicamente, pensemos como ser más duros y más sagaces, menos confiados e inocentes, y sí mucho más realistas; si somos de los que nos movemos por el principio de realidad, de los duros, de los que no duermen, ni de día ni de noche, pensemos en qué cosas conviene que soltemos y seamos más confiados y busquemos gozar de forma más auténtica.

    Aristóteles, el mejor de los estudiantes del sabio Platón, escribió su propia obra sobre “La Política”, y en ella, plantea una idea muy parecida a su dorado y preclaro maestro. El buen político, la buena ciudad, y el buen ciudadano, sólo pueden ser aquellos que encuentren la justa proporción entre los dos extremos, ya sea tanto en lo económico como en lo político. En lo económico; es decir, en la generación y distribución de riqueza, señalaba que ni riqueza, ni mendicidad, en demasía, ya que lo ricos se vuelven soberbios e inhumanos; es decir, inútiles para el bien de la ciudad; y más bien, es todo lo contrario, se vuelven en contra de ella, siendo sus tiranos y opresores. Por otro lado, los pobres, por su débil carácter y constitución, se vuelven serviles en demasía hasta finalmente devenir esclavos, incapaces de producir un bien, y más pronto que tarde, se vuelven un problema o una carga. En lo político, es decir, en la convivencia en materia de intereses personales y colectivos, señalaba que se ha de buscar el equilibrio entre los dos, el interés particular y privado; y el interés colectivo y comunitario. Para lograr tal arte o virtud, hay que buscar al buen político; es decir, a aquel que sabe mandar y dirigir a los demás. Este buen político, que será un gran benefactor, tiene que poseer el arte de la mesura, de la medida; y para ello, es vital, que la vida haya sido áspera en algún momento de su formación. Por ejemplo, primero que nada, tuvo que haber recibido órdenes por alguien superior a él, porque sólo puede dar órdenes quien primero las obedeció. Primero se es soldado, y luego general.

    De esta forma, la justa proporción del buen político, se extiende a la buena ciudad, y al buen ciudadano, ya que la virtud o el arte de la mesura, como camino para la vida buena, no está en los extremos; es decir, ni en la mendicidad, o la blandura, o la dejadez; ni tampoco en la riqueza, o la soberbia, y la altivez. Por ello, dice el dicho popular a la mexicana, repitiendo a su modo, lo que estos dos maestros del pensamiento de la antigüedad nos legaron: “Ni tanto que queme al santo, ni tanto que no lo alumbre”.  

 

  • Jorge de la Torre es licenciado en Sociología con la terminal en Estudios Ibérico Latinoamericanos. Tiene una especialidad en Antropología y Étic, una maestría en Filosofía y Ciencias Sociales y un Doctorado en Ciencias Sociales.

  

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Por: Cristian Uribe Hidalgo

Las generaciones de los ochenta y actuales crecimos en un mundo (neo)liberal donde los derechos humanos se reconocen más en las leyes nacionales e internacionales que en la realidad concreta, discutiéndose interminablemente sobre reformas y proyectos políticos que supuestamente nos encaminan hacia ellos —una de las razones por las que la clase política deba ser corrupta—. Al mismo tiempo, hemos sido educados en una sociedad que rinde culto a la meritocracia, pues el mito de “Estudia mucho para que consigas un ´buen´ trabajo” se convirtió en un paradigma individualizado que nos alecciona a conseguir nuestros éxitos personales sin importar si destruimos los de las demás personas —aplica el aforismo popular “El pobre es pobre porque quiere”—.

    En este sentido ideológico, la falta de un proyecto de vida derivada de la contingencia de una ´economía de mercado´ nos obliga a creer, a saber, que las pensiones por jubilación no son tan esenciales para nuestro futuro, pues si trabajamos y ahorramos por nuestra cuenta lo suficiente podemos retirarnos a vivir con holgura durante el resto de nuestra existencia —pero, no más de diez años después de jubilarnos como el razonamiento matemático de las afores—. No obstante, la realidad es más que sólo trabajar para llegar a viejo, pues para obtener un trabajo que nos retribuya a largo plazo conlleva gozar de muchos otros derechos a lo largo de nuestro proceso de vida —Lo que nos recuerda a uno o varios parientes o conocidos que recién jubilados fallecieron, pues cumplieron con el requisito de jubilarse hasta los 65 años—.

    Para obtener un retiro digno es necesario haber trabajado en un ambiente seguro, sano y limpio y de respeto a lo que las leyes dictan en cuanto a las ocho horas de trabajo (actualmente la clase trabajadora exige que la ley establezca 40 horas de trabajo por semana, aunque el gobierno actual expresó que este cambio será posible hasta el 2030), vacaciones, salud, seguro contra accidentes de trabajo, etc. Hoy en día, la mayoría de las personas no hemos experimentado estas condiciones laborales tanto en el ámbito público como en el privado —Tan sólo sorprendámonos de las condiciones de trabajo con las que se están contratando profesores para las nuevas universidades del bienestar—. Por el contrario, hallamos un ´mercado laboral´ (lo pongo entre paréntesis porque, en este sentido, se entiende que el trabajo ajeno sirve como fuente de ganancias para el patrón) que ofrece contratos de seis meses y bajo el régimen de honorarios, sin derecho a la antigüedad, sin seguro médico y condicionado a horas extras no pagadas o a un horario intermitente de veinticuatro horas, los siete días de la semana y los trescientos sesenta y cinco días del año, por aquello de las muy alabadas Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (TICs) —obsérvese a los trabajos por aplicaciones que mantienen a numerosos adultos mayores compitiendo entre ellos por pagos a destajo y arriesgando su vida en su bici o moto— .

    Ahora bien, la frase ´se tu propio jefe´ ha significado un atractivo mundo que no existe para la gran mayoría de las personas, ya que establecer tu propio negocio implica contar inicialmente con un capital suficiente para invertir, es decir, quienes tienen un dinero guardado o ahorrado probablemente son personas que no “viven al día”, o bien, que se condenaron a un préstamo interminable casi siempre con algún usurero abusivo, como los bancos. No obstante, aquellas personas emprendedoras se enfrentan a un mundo sin derechos, más que ´el de piso´ muchas veces, pues si bien trabajan más de ocho horas, en condiciones insalubres e inseguras, no tienen acceso a la atención médica, a la capacitación, a las vacaciones pagadas, al aguinaldo, entre otros.

    Ahora más que nunca se trata de denunciar la complicidad inexorable entre las leyes del Estado y los intereses de las grandes corporaciones para reducir progresivamente los derechos de la clase trabajadora a través de la imposición de la fuerza física y de una ideología de esfuerzo y fracaso personales. De modo contrario, nuestro propósito es pelear por el regreso y el respeto a nuestros derechos más básicos —salud, educación, trabajo digno, vivienda, entre muchos otros— y por la eliminación de toda ideología que responsabiliza al individuo de sus circunstancias y a las reformas legales que garantizarían el supuestos cumplimiento de sus derechos.

    La exigencia magisterial (la abrogación de la ley del ISSSTE de 2007) no lucha por los derechos de los maestros, sino los de todos los trabajadores del estado, pero también guía y alienta a otros sectores de la clase trabajadora a luchar por los suyos.

 

  • Cristian Uribe Hidalgo es maestro en Métodos y técnicas de la Investigación Social por CLACSO, es licenciado en Letras Clásicas por la UNAM, en Ciencia Política y Administración Urbana por la UACM y en Derecho por la UnADM. Así como realizó estudios en griego moderno en la Universidad de Aristóteles y la Universidad Nacional y Kapodistríaca de Atenas, Grecia. Recibió mención honorífica en el Premio Nacional al Estudiante Universitario 2021, categoría "Carlos Fuentes". Ha impartido cursos y módulos de escritura/redacción en la Escuela Normal Urbana Federal Cuautla (2024-actualmente), así como a grupos de niñas, niños y jóvenes para aprender a escribir correctamente (2013-actualmente). Ha impartido módulos de expresión oral en el Fondo de Lucha por la Democracia A.C. para adquirir herramientas para hablar correctamente en público (2022). Ha publicado los libros: "Prácticas para hablar en público. Manual retórico para exponer, participar y expresarse en el espacio universitario" (2024); "Antología de ensayos académicos. Reconocimientos de las estructuras discursivas y reflexión de los aprendizajes desde las experiencias inter y transdisciplinarias de la UACM" (2024); y, en modalidad de coeditor y compilación, "Pensamiento Marxista Crítico y Revolucionario UACM" (2024). Además de otras publicaciones de obras, ensayos o artículos en revistas como Comunera, De Política, CLACSO en temas como derechos humanos, feminismo y nuevas masculinidades, neoextractivismo, historia de México, zapatismo, marxismo, filosofía nahua e indígena, entre otros. Actualmente es Coordinador del Comité de Pensamiento Marxista Crítico y Revolucionario UACM (2023-2024), el cual organizan continuamente coloquios internacionales, presentaciones de libros y revistas, así como presentaciones de ponencias o conferencias de corte marxista, progresista en todos los campos del conocimiento (ciencias sociales, humanidades y ciencias naturales). 

 

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Por: Ellie Lobos*

 

Villa derrotado era un dios caído. Y los dioses caídos ni son dioses ni son nada.

Los de abajo, Mariano Azuela

 

El encanto había terminado hace mucho tiempo. La mayoría sabe que lo que hubo entre nosotros fueron restos de una infinidad de oportunidades que ya no daban para más. Su terrible carácter me consumió. Su presencia se volvió desagradable. Mi admiración por ella se desvaneció tan rápido como el crepúsculo. Súbitamente se volvió un desabrido ser sin oficio ni beneficio que malgastaba su tiempo en apreciaciones disparatadas de la vida.

      Luciana vivía bajo cúmulos de mentiras que ella misma había construido, mentiras que al paso de los años terminé aprendiendo y las utilizaba únicamente cuando se trataba de ella. La engañaba diciéndole que era el amor de mi vida y que sería la madre de mis hijos. Me daba cierta satisfacción decirle tales falacias. Me causaba gracia pensar en que se tragaba cualquier palabra que escupía. Supongo que a ella le causaba lo mismo al timar a sus amigos y conocidos, pero todos sabíamos que era estúpida… estúpida y falsa.

    A veces soñaba cómo se sentiría no estar con ella jamás. Era un anhelo. Y es que aunque lo intentáramos, no podíamos dejarnos ir. No la quería cerca, pero tampoco podía tenerla lejos.

    La última pelea que tuvimos nos distanció por dos semanas. Durante seis años dos semanas fueron el tiempo máximo que duramos sin interacción. Me sentí ansioso por saber de ella. Si había algo que no podía soportar, era su iniciativa de dejarme. Tal vez por eso volvía una y otra vez: para ser yo quien la mandara al carajo. Tomé la decisión de buscarla; no obstante, recibí su llamada primero.

    Contesté con voz frívola intentando ocultar mis ansias de reconciliarme con ella.

    —Necesitamos hablar. Ven a mi casa —exclamó sin dar más explicaciones.

    No demoré, luego de 15 minutos ya la esperaba en mi auto. Cuidé que mi sed de volver a verla pasara desapercibida. Me moría de ganas de que ella me rogara un poquito. La escuché durante un rato. Honestamente, esperaba la parte donde me decía que me extrañaba, que me amaba y que esta vez sería todo diferente. Pasó más de media hora y ella no llegaba a ese punto. Preocupante. Mi cuerpo mostraba la tensión: rechinaba los dientes, tronaba los dedos, me pellizcaba la cara. «¿Cuánto más va a tardar?», pensaba.

    El proceso de insultarme, de enojarse, de llorar, de besarnos y encontentarnos se notaba a leguas que no llegaría, así que saqué mi as que guardaba bajo la manga y le dije antes de que ella lo hiciera; solo para satisfacer mi ego.

    —Luciana, no sé a dónde quieres llegar con toda esta habladuría, así que prefiero ser directo: No hay negociación. Quiero terminar contigo definitivamente.

    Ella se quedó boquiabierta, con los ojos extendidos. Afirmó con la cabeza y apartó su mirada de mí. Su respuesta no fue para nada lo que esperaba, y me asustó.

    —Yo también he llegado a mi límite —exclamó con una ligera sonrisa de labios—. No has sido el único en sentirse desesperado por salir de esta relación; sin embargo, —continuó— necesito un último favor, pero no puedo decirte de qué se trata aún, ocupo que nos movamos a otro lugar en tu auto.

    » Sí me ayudas con esto, te juro que jamás volverás a verme. Nunca más serás molestado por mí: ni una llamada, ni un mensaje incluso en la calle no te miraré. Seremos completos desconocidos con sus asuntos cada quien, pero para eso necesito que confíes en mí y me ayudes. Es mi última voluntad antes de terminar contigo. ¿Qué dices?

     No tenía motivos para dudar de Luciana, tampoco creí que estuviera metida en asuntos peligrosos porque no era una mujer que buscara problemas. Acepté porque creí que su petición sería algo tan absurda como sus berrinches. Acepté porque su propuesta era bastante buena y quería librarme de ella de una vez por todas. Acepté porque no podía ser el único con la intención de regresar. Puse el auto en marcha y conduje hacia el Cerro de la Bufa.

    La Bufa no solo es una colina con atracciones turísticas, tienditas de souvenirs y gente disfrazada de revolucionario. A sus alrededores se extienden 174 hectáreas donde se alzan peñas con caminos sinuosos, grava suelta y voladeros mortales. A las faldas del cerro estacioné el carro. Luciana entró al Oxxo y compró un costal de carbón y un encendedor que metió en una bolsa roja.

    Caminamos hacia la cuesta.

    Yo imaginé que subiríamos a la Bufa, que nos sentaríamos en la Plaza de la Revolución Mexicana, o que incluso escalaríamos hasta el Crestón —uno de nuestros planes que en seis años no pudimos hacer—. No. Nos desviamos hacia el Crestón Chino que se alejaba del Cerro de la Bufa aproximadamente 3 kilómetros.

    Durante una hora o más anduvimos. Caminamos por distintas intersecciones. En este lugar es muy difícil encontrar gente, ya que son caminos muy peligrosos. Si acaso, rondan ciclistas expertos de montaña.   

    A nuestro entorno se alzaban gigantes árboles de eucalipto, maleza seca, yerba y flores que apenas crecían y pintaban la vista. Nuestro paraje era un mirador natural. Las construcciones se veían como pequeñas estrellas en el cielo.

    Después de media hora, dejamos de subir y comenzamos a descender hacia el desfiladero que se extendía bajo el Crestón Chino. Nunca supe de nadie que hubiese bajado hasta allí, y no creo que alguien lo hubiera hecho. No se veían marcas de vandalismo como en el resto del trayecto. Las rocas estaban intactas. El aire era frío. El sonido no llegaba allí abajo. La tierra no estaba trabajada. Literalmente Luciana había descubierto un lugar nuevo.

    —Hasta aquí —dispuso.

    Nos encontrábamos en el agujero maldito. Las paredes rocosas que se alzaban formaban figuras insólitas de espectros del averno custodiándonos. La poca luz que llegaba reflejaba tintes rojizos debido al color de la rocosa. Sí, estábamos en el infierno.

    Pese a lo tenebroso, el semblante de Luciana exhibía un brillo eterno. Una gloria que le reavivó el alma. Ni en su mayor éxtasis la vi así.

    —Es aquí —. Me miró y sonrió ensimismada. —Ayúdame a encender un fuego.

    Otra de sus peticiones pendejas. Ya me tenía harto con tanto misterio.

    —¿Qué hacemos aquí, Luciana, y para qué quieres el fuego?

    A diferencia de ella, a mí, el coraje me cegaba.

    —Ya pronto lo sabrás —Rió con una sonrisa de oreja a oreja.

     Entonces exploté.

      —¡Ya me tienes hasta la madre con tus putos secretos! ¿Qué chingados, Luciana? ¿Qué más quieres de mí? ¡Ya te di todo! Me exprimí hasta la última gota de paciencia durante años para dártela. ¿No crees que es suficiente?

      Su encantadora actitud cambió al escucharme. Se devolvió hacia mí y profirió:

    —¿Acaso eres el único que ha sufrido? Ya te lo dije y lo aceptaste: ayúdame con esto y pondremos fin entre tú y yo.

    A regañadientes, acomodé el carbón junto con un poco de yesca. Luciana vació gasolina que portaba en la bolsa roja. Con un simple chasquido del encendedor, prendió la llama. La avivamos hasta hacerla brillar como brasas del hades.

    Estaba complacida.

    Mientras atizaba el fuego, Luciana me tocó el hombro.

    —Ya es hora. No te has dado cuenta, pero el favor ha comenzado desde que aceptaste venir. Estamos por culminar con la parte más pesada, pero estoy segura qué, será sencilla si los dos ponemos de nuestra parte.

       No le dirigí la mirada. La rabia me hervía por dentro. Quería golpearla. Quería que me rogara detenerme. Quería escupirle, gritarle… abandonarla.

     —Ya no te amo y estoy segura qué lo sabes. No deseo estar más contigo. He conocido a alguien más —una lágrima se desprendió de sus ojos—. Encontré a un ser divino al cual estoy luchando por mantenerlo en mi vida. Y quiero que lo conozcas.

    Se enfiló hacia una especie de ruinas. Allí se encontraba una cueva, como las demás que nos encontramos en el camino, aunque, el interés de esa caverna escondía a una criatura de belleza perpetua, desbordante, casi insoportable para la mirada humana.

    Un ser humanoide atado emergió despacio de las sombras. Arrastraba unas majestuosas alas emplumadas que se desplegaban con una gracia sobrenatural. Una banda negra, sucia, cubría sus ojos, y de ellos brotaban —como lágrimas eternas— dos amplias líneas de un líquido turquesa que caían solemnes por su rostro. Brillaban iridiscentes como colorines azules que surcan en el cielo.

    Estaba desnudo, pero no había pudor en su figura, sino un respeto casi sagrado. Su rostro, parcialmente oculto por una melena pelicana larga y enmarañada, irradiaba una belleza prodigiosa.

    Juro, con todo el peso de la palabra, que jamás he contemplado una creación tan exquisitamente perfecta. Era tan hermoso y detallado que mi memoria, por más que me esfuerce, no alcanza a recordarlo y describirlo del todo.

    Dicen que la belleza no existe por carecer de una figura física, por ser abstracta. Palabrerías de un filósofo carente de visión. Yo vi la belleza, la toqué, la escuché.

    A pesar de sentirme embelesado con semejante criatura, y de que su preciosidad me produjera una especie de fiebre lujuriosa, me consternó su origen, y, sobre todo, ¿de dónde lo había conseguido Luciana? Ella sonreía vehemente. No hubo manera en que me estuviera mintiendo; ella ya no me amaba, y ahora que lo pienso ¿alguna vez lo hizo? Porque nunca me miró de esa manera. Sus ojos emanaban efluvios de devoción, de bienquerencia.

    Lo sentó cerca de mí. Le acarició el rostro con sus delgados dedos.

    —Ya estoy aquí, amor mío —le susurró—. Lamento que te duela. Haré todo lo posible para sanarte.

    Supongo que le pareció graciosa mi expresión de desconcierto y se atrevió a preguntarme:

    —Sorprendido, ¿verdad?

    No solo era la impresión. La presencia de lo divino te entra por los poros y genera un estremecimiento en la carne. Ahora entiendo su amor.

    Me incliné para admirarlo de cerca. Cada vez más sentía cómo el corazón se me salía del pecho. Su extraordinaria figura me incitaba a los deseos carnales más salvajes que cualquier humano podría realizar.

    —¿Qué es? —pregunté mientras tocaba sus piernas.

    —Te acabo de decir: un ser divino «literalmente». —Soltó una risotada—. No te lo esperabas, ¿cierto?

    —¿De dónde lo sacaste? —De cerca era aún más precioso. Su piel vidriosa exhibía venas donde corría esa sustancia turquesa. Su magnificencia me produjo llanto. Me produjo fascinación. Me produjo amor.

    —La semana pasada —respondió—, se me ocurrió hacer un paseo en bicicleta a la Bufa. Me encontré con otros chicos y me dijeron que ellos vendrían al Crestón Chino. Los seguí. Llegamos al mirador, bebimos agua, descansamos un poco y decidimos regresar. Yo, sin experiencia en esto, les comenté que me iría caminando, que estaba muy cansada para pedalear. Ellos se adelantaron.

    » Quise quedarme un poco más. Necesitaba aire, claridad… Intentaba sacarme de la cabeza el regresar contigo. Sabía que de alguna u otra manera terminaríamos reconciliados, pero eso ya no me hacía ilusión. No me producía felicidad; sin embargo, tenía mucho miedo de quedarme sola.

    » Sabes que no soy nada religiosa, pero ese día… simplemente sentí la necesidad de hablar. No con una persona. Con algo. Sentía qué si algo me escuchaba, tal vez yo podría empezar a escucharme a mí misma.

    » Descendí el Crestón Chino caminando y con mi bicicleta a un lado. O tomé el camino erróneo o soy demasiado torpe para estas cosas, ya que en el descenso tropecé, las rocas me hicieron resbalar, me caí y mi bicicleta cayó al desfiladero. Dejarla no era una opción, así que hice un esfuerzo extraordinario por bajar a recuperarla. El gran problema era volver a subir con diez kilos encima.

    » Al descender las rocas, la luz se volvía más tenue. Cuando llegué al suelo, tomé mi bicicleta. No había sufrido más que unos raspones. Entonces me enfilé a buscar una salida. Al estar en esta parte del camino, el ambiente se volvió espléndido: las vetustas paredes parecían hablarme, el ambiente se volvió suave, la estancia, serena. Una especie de fe nació en mí. Entonces tuve la necesidad de entregarme en oración. Bajé de la bici, me arrodillé frente a esas ruinas que forman un nicho, un santuario. Supliqué en mi mente, solo palabras sueltas. Pero fue ahí, justo en ese silencio, que sentí una presencia. No fuerte, no violenta. Era sutil, tibia. Poco a poco desplegué mis párpados y lo vi de reojo. También rogaba al cielo. Me aterroricé. Pero ya sabes cómo somos: gatos asustados ante lo novedoso… pero inevitablemente atraídos a ello.

    » Él no se perturbó, al contrario, siguió con sus oraciones. Me quedé aquí durante horas y él no hizo otra cosa más que seguir hincado y rezando. Solo oía que mascullaba tranquilas palabras, pero ninguna comprendí. Volví al día siguiente. Y al siguiente. Y al siguiente. Y él siempre estaba ahí. Rezando. Esperándome. Solo eso hacíamos. Nunca hablamos, de hecho, creo que no habla español o ningún otro idioma actual. Nunca me ha dirigido la palabra. Está bien, no me importa.

    » Hace cuatro días estuvo desaparecido. Esperé todo el día y toda la noche, más nunca llegó. Al amanecer lo vi volando por encima del cañón. Al principio la euforia me recorría el cuerpo; a pesar de ello, me di cuenta qué había un problema…

    » Y le quemé los ojos. Se los quemé para que no supiera a dónde ir.

    Mi momento de gloria se desvaneció al escuchar su manifiesto. Miré al desdichado ser que entre labios profería algo. Se mostraba temeroso, ingenuo, débil. En ningún momento demostró resistencia o agresividad, sino resignación.

    —Y te he traído aquí —continuó—, porque quiero que me ayudes a cortarle las alas para que ya no pueda volar y no tenga a donde ir.

    Mis lágrimas le clamaron no cometer tal osadía, pero declaraba ya haber tomado una decisión. Era descomedida mi tristeza, la pena que sentía por aquella criatura que sin darse cuenta se había topado con el diablo. Y que la perfección que lo revestía iba a desaparecer. En lugar de preservar su hermosura y gozar de ella. Podría esconderlo para que nadie pudiera violentarlo. Pero me olvidé de que era estúpida y que pertenecía a ese clan de idiotas que actúan bajo sus problemas de dependencia emocional.

    — ¡Ei! Tranquilo, no te preocupes, ¿recuerdas nuestro trato? Esto nos beneficiará a ambos. No es nada malo, es que… no quiero que me abandone.

    » No puedo dejarlo ir. Sin ti, sin él: me quedaría sola —su voz se cortó—. Hay un vacío en mí que no me deja continuar. Cada cosa que hago no me produce nada: ni felicidad, ni enojo, ni tristeza, nada, no hay nada dentro de mí —su llanto la ahogaba—. Soy una carcasa andante sin nadie con quien hablar, con quien compartir. Sin compañía.

    » No me siento capaz de existir sin un alguien que vele por mí. La vida me sofoca con todo y sus trampas, sus destinos, sus casualidades y causalidades; con sus experiencias y sus aprendizajes. Todo es un revoltijo de emociones que no logro escuchar cuál es cuál, y quiero escapar, pero no puedo. Sola no puedo. Y míralo, sin habérselo pedido me acompañó en momentos de quebrantamiento, de súplica. El Universo, Dios, el Destino o lo que sea que tenga esa grandeza y poder, sabía de mis dolores y me regaló un pedacito de su creación para sanarme y salvarme la vida. Para glorificarle juntos. Estoy dispuesta a todo con tal de mantenerlo conmigo siempre.

    Sequé sus lágrimas. Secó las mías.

    —Ayúdame a dejarte ir —dijo.

    Besé sus manos. Besó las mías.

    —Que estas alas nos sirvan para volar lejos.

    Luciana apoyó su cabeza con la del ser místico. Lo abrazó. Musitó algo que solo él escuchó, algo que selló el instante.

    Luciana tomó un ala y yo la otra. Lo hicimos en silencio. No fue con rabia ni con odio, sino con esa ternura cruel que solo puede nacer del miedo a perder lo amado. Luciana no temblaba, pero sus ojos, al igual que los míos, parecían un océano a punto de desbordarse. No fue limpio. No fue breve. Nada se compara con cortar carne viva. El bellísimo néctar color calaíta resbalaba sobre nuestras manos. Caliente. Bello.

    Nunca gritó, solo gemía y en ningún momento dejó de susurrar. Quizá le hablaba a su fe. Utilizaba una lengua desconocida. Se veía tan entregado al sufrimiento. Aceptaba su destino.

    Con cada corte Luciana se deshacía por dentro. Y aun así, continuaba. Porque amaba demasiado. Porque temía demasiado. Porque no podía dejarlo ir.

    Fuimos el diablo y le quitamos la libertad.

    Con el fuego cerramos las incisiones. Luciana le colocó una manta. Lo volvió a dejar atado en la cueva y nosotros nos retiramos al caer la noche.

No duermo. Esta noche es distinta a las demás. Las llamas de mis pensamientos me calientan la mente y emergen recuerdos de Luciana… siempre termina en mi cabeza. Este día algo cambió dentro de mí. Nunca había conocido algo más que la belleza de Luciana. Toda mi vida he sido fiel seguidor de cualquier figura que muestre un fulgor, una perfección, una pureza.

    La beldad de Luciana ardía, seducía, pecaba. Era un deseo pagano. Un escalpelo que te atraviesa la carne. Una llama fulgurante que te quema los labios. Un veneno al cuerpo que te somete. Pero hoy, cuando vi a la entidad alada con su carne expuesta y su sangre reluciente, algo nació de mí: conocí a una belleza que no debería de existir en este mundo; y aunque le cortamos las alas y Luciana le quemara los ojos, su encanto no se disipó. Su pureza no se puede fracturar. Pienso en su sangre turquesa, en lo fresco de su piel extraña, en su cabellera blanca, en su desnudez. Pienso en cómo, incluso roto, sigue pareciendo eterno. Y me odio por esto. Pero también me arde el pecho de imaginarlo conmigo. Mío. Solo mío. Luciana encarnó lo exquisito. Él la supera. ¿Cómo se captura algo tan inmenso? ¿Cómo se guarda una divinidad?

En plena madrugada me subí al carro y manejé hacia la Bufa. Estacioné nuevamente el auto frente al Oxxo. Apeé y encendí una linterna para alumbrar mi camino. Subí por más de una hora hacia el Crestón Chino. La luna destellaba como si hubiera sido bruñida. Bajé al cañón, y de nuevo, esas sombras. Ahora parecían eminencias del cielo, coronadas con los astros.

    Encontré la cueva. En el aire aún permanecía el olor a humo y la calidez del fuego. Entré a la caverna. Caminé lento. En el piso yacían restos de comida podrida, platos y vasos desechables, páginas de libros, colillas de cigarros, bolsas de papas fritas y gotas de la sublime sangre azul del ser divino. Allí estaba él, mi bello deseo, acurrucado y atado. En cuanto me sintió comenzó a susurrar en su idioma.

    Me aproximé e intenté tranquilizarlo. Temblaba y se arrinconaba más: era una criatura muy asustadiza. Entonces le susurré:

    —Ven conmigo, voy a liberarte.

    Sujeté sus firmes brazos y lo ayudé a levantarse. Aproveché para acariciarle la piel vidriosa. No podía dejar de verlo, su bendita existencia alimentaba mi espíritu, era como cubrir con músculo mis huesos.

    Siguió mis pasos. Salimos de la cueva. Lo senté en una roca, frente a las ruinas donde Luciana había orado. Rompí sus ataduras, le quité la banda de sus ojos: el universo, atrapado en dos oasis, centelleaban en su semblante.

    Lo desnudé. Me arrodillé frente a él. El brillo de sus huecos me cegaba. Le rodeé el torso con mis brazos buscando palpar lo inhumano. Experimentar en vida la furia de la belleza misma. Del placer que produce el consuelo.

    Lo besé.

    Su piel temblaba bajo mis manos, tibia, palpitante, viva.

    En ese instante lo supe: no quería salvarlo. Quería poseerlo. Tenerlo para mí, pero no como Luciana: para sanar sus vacíos emocionales, sino para enaltecer la perfección de aquello quién creó a tal criatura a su imagen y semejanza. Hacerlo eterno en mi memoria, en mi carne, en mis manos. El deseo me corrompió como una flor que se pudre desde dentro pero sigue oliendo a gloria.

    Mis dedos tantearon su pecho. Lo abracé con más fuerza y apoyé mi oído en su corazón. Era una música delicada, un tambor perpetuo, un canto celestial encerrado en materia.

   Lloré.

    Y mientras lo hacía, cercené su piel translúcida con la navaja con la cual había cortado sus ataduras e introduje mis dedos en su pecho.

    La piel se abrió sin resistencia. Su cuerpo sabía que ese era su destino. Hundí mis manos entre las costillas, sentí el calor, la fragilidad, y aún palpitante, la sangre y el corazón puro salían con fuerza y se esparcían en torno a la herida. Lo extraje como quien roba un relicario. Y al tenerlo entre las manos, creí sostener el universo.

    Y entonces, murió. Murió entre mis brazos.

    Aquella vez, la última que estuve en el Crestón Chino, me volví dueño del deseo.  

 

  • Ellie Lobos (Villanueva, Zacatecas, México, 2000) es egresada de la Licenciatura en Lenguas Extranjeras por la Universidad Autónoma de Zacatecas. Ha participado en talleres dedicados al arte y la literatura del siglo XIX, como Brujas y Vampiras y Muerte y Espanto, coordinados por Denisse Taborn Espejel (2025), así como en espacios de formación narrativa impartidos por Daniel Sibaja Tuz y Andrea Hernández Olivares (2025). Su obra ha sido publicada en medios digitales e impresos como Rueda de Mujeres, Revista Nemea y la antología Lágrimas de Sombra (2024), de la editorial Alas de Cuervo, dentro de la colección Terror Cruel.

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Por: Jorge de la Torre*

Los tiempos modernos son tiempos convulsos. Eso implica que estamos en momentos de no estabilidad, de continuidad, de reposo, de construcción, y de cuidado de instituciones de largo plazo. Sino de transformación, de cambios, y de rupturas. La Modernidad, como narrativa del progreso de los últimos cinco siglos, ha asumido esto como un mantra, como una condición indispensable. Nuestra condición moderna, es la condición de una sociedad global que de forma acelerada se está reconfigurando constantemente, modificando escenarios, territorios, cuerpos e identidades. Aquellas sociedades mucho más tecnologizadas a nivel industrial y técnico, se mueven bajo ese imperativo de constante transformación. Esta es la dinámica del sistema aceleracionista comandada por el sistema capitalista bajo la premisa de la máxima ganancia y el máximo rendimiento, bajo la ley de oferta y demanda. A mayor eficiencia técnica y económica, mayor capacidad y poderío de transformación en el tiempo y en el espacio.

    A nivel moral e ideológico, el giro moderno, está anclado a la política como el arte de hacerse del poder, y hacer todo lo posible para no perderlo, cueste lo que cueste. En este escenario, la construcción del Estado, como la unidad política que condensa todas las aspiraciones sociales a una vida digna para todos los que viven en un determinado territorio, en una determinada demarcación, bajo la noción del Estado nación liberal, compartiendo ciertos valores, ciertas experiencias, y ciertas condiciones, como características lingüísticas, religiosas, y étnico tribales; se ve subordinado, igualmente, a la lógica que sigue el poder económico moderno, la de la reconfiguración del orden actual de cosas, la de la transformación constante.

    Así pues, la ley de la oferta y la demanda, como ley de poder económico; y la ley del poder político, como la ley del orden moral, representan aquellos poderes que organizan la vida de los hombres, llevando a cabo un binomio de influencia total sobre la vida de las personas. De esta forma, la base de nuestro actual sistema de vida social, desde donde se conjugan los poderes que determinan toda ulterior vivencia humana, está construida bajo el imperativo de la lucha por la vida, en su expresión material, así como la lucha por el poder, en su expresión moral.

    La lucha por la vida es una lucha por el acaparamiento de los recursos de distinta naturaleza, sean recursos naturales, tecnológicos, materiales, etc. En el caso de la lucha por el poder, es una lucha sobre quiénes habrán de ser los privilegiados; es decir, qué grupos, y con qué características, serán los que pueden accesar, en cantidad y calidad, a estos recursos materiales. Además, en la lucha por el poder político, lo que tenemos no es sólo una lucha sólo por el poder moral, sino también por el poder simbólico; es decir, por el reconocimiento a ser valorado y respetado como un suculento objeto de deseo; o bien, a ser denigrado y sometido, tratado como un paria indeseable; o, en su defecto, como pasa la mayor de las veces dentro de la lógica del sistema social, a ser ignorado, silenciado e invisibilizado.

    Las sociedades modernas altamente industrializadas y tecnologizadas, consideradas las más avanzadas en el orden internacional de los distintos pueblos y naciones, se caracterizan por la lucha por la vida y lucha por el poder, de forma descarnada y grosera. El patrón social que se desprende de este patrón económico de acumulación, y del patrón político de posesión, nos ha hecho naturalizar y normalizar el comportamiento depredatorio y acaparador. Nos hemos de volver acaparadores y depredadores si hemos de sobrevivir en la lógica del sistema mundo que se nos impone, si hemos de ser escuchados y visibilizados, si hemos de ser parte del mundo de los deseos a los que aspira la sociedad global del siglo XXI.

    Podemos decir, que los sucesos que hemos estado viviendo en este joven siglo XXI, que van desde los ataques del 11 de septiembre de 2001 en lo que se conoció como el ataque a las torres gemelas de World Trade Center, en el corazón financiero del sistema capitalista, en New York, USA; pasando por la debacle en el 2008 de lo que se llamó la explosión de la burbuja inmobiliaria del sistema financiero internacional, que comenzó, igualmente en USA; las subsecuentes crisis políticas y sociales denunciadas por una generación bautizada como “el precariado”, que posterior a esta crisis financiera empezaron a surgir con consignas contestarias al actual orden de cosas, tanto en varias partes del mundo desarrollado como no desarrollado; la multiplicación constante de pandemias que se han ido manifestando con mayor contundencia; las constantes guerras del Medio Oriente desde la invasión de Irak pasando por Afganistán, los bombardeos a Siria, los ataques genocidas al pueblo palestino, la actual guerra entre Israel e Irán; la guerra de Rusia y Ucrania; así como la criminalización a los llamados “Nobody” (Nadie), migrantes provenientes de la periferia del mundo, huyendo del Sur depredado, buscando el nivel de vida, en tanto reconocimiento y acceso a los objetos de deseo de los países del Norte global; nos muestran un mundo convulso, una sociedad moderna caótica que pese a sus intenciones de proveer de valor económico y de valor moral a la vida humana, pareciera que es todo lo contrario.

    ¿Cómo entender este desvarío global? ¿Qué lectura dar a la avalancha de sucesos y eventos que parecen oscuros y apocalípticos de la civilización humana del siglo XXI? ¿Hemos de asumir que el progreso de nuestra civilización moderna por la instrumentación del sistema económico capitalista y el Estado moderno liberal es un drama falso, una distopía?

    Heráclito de Éfeso, llamado el oscuro, considerado uno de los grandes filósofos de la antigüedad griega, señalaba que el cambio, era lo único que era constante. Pero ese cambio sólo era posible por la oposición de los contrarios. Esta continua oposición, esta lucha, no podía menguar, pues era el origen de la transformación, y el orden físico natural está manifestando todo el tiempo el cambio. Miremos por donde miremos, todo es cambio. Todo es transformación. Por ello, llegó a decir, que la lucha y la oposición de contrarios define lo que son las cosas, bajo la sentencia de que: “la guerra es el padre de todo”, y así mismo, “nadie puede bañarse dos veces en las aguas de un río”, pues estas aguas fluyen sin descanso, siempre son aguas nuevas. Con estas dos imágenes, Heráclito, aludía a que el estado de quietud, como un estado de cosas permanentes es algo ilusorio. Si miramos bien las cosas, nos daremos cuenta que más que permanencia, lo que prevalece es el cambio. La transformación del orden natural nos señala que el orden social también se ve sometido a contantes modificaciones. Si tomamos esta premisa de Heráclito, como una máxima, no sólo para comprender el mundo físico, sino también el mundo social en el que vivimos, podemos entender que los tiempos convulsos, son irremediablemente necesarios, y nada podemos hacer para detenerlos, o encauzarlos hacia un horizonte de vida mucho más apacible. En todo caso, hemos de vernos también como seres contradictorios, en constante cambio, entendiendo con ello, que no sólo nuestra vida personal, sino toda la vida física, y social, está modificándose, y que tal modificación duele, lástima, hiere, pero no hay más remedio que ajustarse a tales modificaciones. Así pues, no hay más que aceptar un hecho, nuestro tiempo de vida global y personal, es un tiempo pleno de convulsiones, y ello significa, que son tiempos heracliteanos, tiempos de oposición, tiempos de lucha, tiempos que nos señalan que no dejaremos de cambiar porque el flujo constante de cosas, de eventos, y de personas, nos los prescribe. Por ello, nos guste o no, hemos de sangrar…

 

  • Jorge de la Torre es licenciado en Sociología con la terminal en Estudios Ibérico Latinoamericanos. Tiene una especialidad en Antropología y Étic, una maestría en Filosofía y Ciencias Sociales y un Doctorado en Ciencias Sociales.

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Por: Roberto Soto*

En México, la educación que imparte el Estado debe ser gratuita y universal. Es un derecho constitucional, pero con el tiempo, este mandato no se ha cumplido. Diversos factores se han impuesto, como es el cobro de cuotas “voluntarias” (obligatorias) en el proceso de inscripción, para el mantenimiento de la infraestructura y en muchos casos para el pago del “velador” (vigilante).

    Diseñan la política educativa considerando un México homogéneo, como si las condiciones de Ixtlán de Juárez en la sierra norte de Oaxaca, fueran las mismas que en la Alcaldía Benito Juárez en la Ciudad de México. La realidad es que existen muchos mexico’s, heterogéneo en muchos sentidos, cultural, nivel socioeconómico, etc.

    Es importante considerar las condiciones de profesor@s, que muchas veces tienen que realizar una segunda actividad porque sus ingresos como docente no son suficientes, esto es, no tienen estabilidad económica y laboral, es decir, no cuentan con base permanente, por lo que están condicionados tanto en espacio físico como en horas laborables. Por si fuera poco, tienen una enorme incertidumbre por las condiciones de su seguridad social, ya sea fondo de ahorro/pensión/vivienda y lo relacionado con el acceso a la salud. Por tanto, el estrés es una condición casi permanente.

    En cuanto a l@s estudiantes, dada la incertidumbre económica (empleo e ingresos) de quien (es) asume la responsabilidad en el hogar, impide en muchos casos, tener condiciones idóneas para el aprendizaje, por ejemplo, probar alimentos sanos al menos tres veces al día, realizar sus tareas de manera consistente, concentrarse en clase, entre otras; de hecho, existen estudios que sostienen que el 50% de quienes se encuentran en el nivel superior piensan abandonar sus estudios. Caso aparte son las situaciones de las violencias que se presentan en las escuelas y fuera de ellas.

    Para que lo anterior suceda, se requiere un Estado que no asuma su responsabilidad, como es el dotar de todas las condiciones para que el eslabón enseñanza-aprendizaje no se rompa. Sin embargo, han trasladado su obligación a otras entidades, por ejemplo, las evaluaciones que se aplican al ingreso o egreso de los estudios. Por ejemplo, el Centro Nacional de Evaluación para la Educación Superior (CENEVAL), se encarga de aplicar a miles de estudiantes una evaluación para acceder a la educación media superior, superior y posgrado, además de clasificar a quienes termina sus estudios.

    Todo tiene un costo, el realizar este tipo de acreditaciones o evaluaciones implica una erogación tanto para las instituciones como para el estudiantado y sus familias; pero una ganancia muy importante para este tipo de asociaciones civiles y como se hacen llamar, “sin fines de lucro”, tal como dice John K. Galbraith “un fraude no tan inocente”. La evidencia ha demostrado que no hay una mejora en la calidad educativa (como se ha dicho, existen multifactores y no sólo si se pasa o no una evaluación). ¿Por qué dejar en manos de los privados el futuro de l@s jóvenes en México? ¿Por qué las instituciones educativas públicas y las autoridades gubernamentales avalan estas prácticas? ¿Acaso no existen entidades públicas que puedan realizar estas tareas?, después de años de estudios, ¿se requiere hacer este tipo de evaluaciones? A palabras de Hugo Aboites, el Estado debe cumplir su obligación, no se debe permitir un Estado Testimonial, la educación no es un negocio, no es una vulgar mercancía.

    Es un hecho, falta mucho por hacer por el sistema educativo en México, el tiempo se agota. La educación es un derecho humano inalienable, universal y gratuito; exijamos esas condiciones por el bien de la sociedad.

  • Roberto Soto Esquivel es Doctor en Economía egresado del Posgrado de Economía de la Universidad Nacional Autónoma de México. Actualmente es Profesor-Investigador de la Unidad Académica en Estudios del Desarrollo de la Universidad Autónoma de Zacatecas (UAZ). Realizó una Estancia Posdoctoral en el Centro de Estudios de Administración de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM. Miembro de la Red Iberoamericana de Estudios del Desarrollo (RIED) y del Sistema Nacional de Investigadores. Su línea de investigación general es la economía financiera; y líneas particulares como: microfinanzas y análisis del sector financiero internacional.

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Fotografía: Tomada de la web, créditos a quien corresponda

 

Por: Mauricio González González*

En un libro fundamental para el afrofuturismo publicado en 1993, La parábola del sembrador, Octavia E. Butler mostraba, bajo un despliegue de ficción especulativa, una distopía en la que el colapso hídrico y las condiciones de desigualdad eran extremas. Esta obra tomó su actual relevancia no sólo por su sensibilidad ante problemas ambientales acuciantes, sino también por presentar un poder de Estado que despojaba impunemente los derechos del grueso de la población en favor de una pequeña élite, que abiertamente se beneficiaba de la catástrofe, de las condiciones de segregación y violencia que imponía. Hoy con profunda preocupación vemos que en países como Estados Unidos de América (EUA) el futuro nos alcanza, esta vez mediante políticas antiinmigratorias que se ejercen con excesos represivos característicos de sus intervenciones en otros países, aquellos históricamente agredidos bajo un discurso de defensa de derechos.

    El chamán yanomami Davi Kopenawa en el libro A queda do céu (2010), apoyado por el antropólogo Bruce Albert, elaboró lo que hoy conocemos como la crítica chamánica al capitalismo, donde aborda la pregunta en torno al por qué “el pueblo del dinero” produce un régimen de muerte que se ensaña sobre aquellos que protegen y conservan los espíritus de la floresta, meditando las razones de la violencia que ejercen sobre los encargados de sostener las condiciones para que el mundo permanezca, haciendo de él uno que no sólo pone en riesgo la supervivencia de colectivos amazónicos, sino también la de ese mismo pueblo que, canibalísticamente, devora las posibilidades de su existencia. Ese tipo de cuestionamientos son los que nos asisten al constatar cómo las redadas en ese país norteamericano golpean a un sector de la población particularmente industrioso, tal como lo es la inmensa mayoría de trabajadores inmigrantes, criminalizados por el delito de sostener junto a la valorización de mercancías de EUA, un aporte a economías de países que en el concierto de las naciones han sido condenados a sólo ser fuente de materias primas y fuerza de trabajo pauperizada.

    Pero no son pocas ya las enseñanzas que ofrece la resistencia inmigrante que, valiéndose de cualidades multilingües, operan radios comunitarias para dar aviso de las acciones antiinmigrantes, que usan las redes sociales para hacer organización, de vínculos que fraternalmente protegen a través de dilación, que dan la vuelta, simulan y evaden la injusticia imperante. Las rondas de vigilancia popular sobre las acciones del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) permiten que no pocos zafen las deportaciones. Hay quienes, incluso, doblan su carga laboral en sus jornadas para que, en su turno, no asistan todos aquellos en riesgo de detención y, así, si existiera algún operativo, el daño sea controlado y sólo perjudique al menor número de trabajadores. No ha sido fácil, nunca lo fue, son momentos excepcionales.

    Y sin embargo la dignidad no espera, se muestra, las cada vez más numerosas protestas que se despliegan en no pocas ciudades anuncian la forma de la disputa. Si en 1992 Rage Against The Machine en “The Battle of Los Ángeles” destacaba el componente de clase que las revueltas de entonces traslucían, hoy podemos complementarle con las de racialización que subyacen a las condiciones de explotación en aquel país, tal como la colonialidad del poder nos enseñó a leer, cuyo efecto no es otro que el ninguneo de gente particularmente valiosa. Las calles están agitadas, la solidaridad también, la indignación como acto de insumisión toma fuerza, una nueva batalla está en curso y la no colusión es lo mínimo indispensable: F*ck ICE! Venceremos.

 

  • Mauricio González González estudió la licenciatura en Etnología, así como una maestría en Teoría Psicoanalítica, y la maestría y doctorado en Desarrollo Rural. Ha sido profesor de diferentes programas de estudio y posgrados tanto en escuelas privadas como públicas y comunitarias. Asimismo colabora en diferentes organizaciones y redes de la sociedad civil, principalmente ambientalistas. Escribe en el suplemento La Jornada del Campo y la agencia informativa Desisnfomémonos. Actualmente forma parte del colectivo CORASON, con quien participa en Radio Huaya “La voz campesina” dentro de la barra de opinión.

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Por: Angélica Meneses

Donald Trump acciona su discurso de odio a la población migrante a partir del recrudecimiento y crueldad de las políticas migratorias estadounidenses que criminalizan la movilidad tipificandola como delincuencia, —“Lanzaré el mayor programa de deportación de delincuentes en la historia de E.E.U.U” — dijo a los medios de comunicación. El carácter violento y persecutorio de sus redadas en la ciudad de Los Ángeles han provocado las diversas y monumentales manifestaciones de la población migrante en general, mismas que pudieron ser transmitidas y viralizadas al mundo gracias a las redes sociales mediante videos, consignas y fotografias.

    Documentar los movimientos sociales visibiliza el mecanismo de justicia, comunica su posicionamiento político y sensibiliza a la sociedad civil de cualquier nacionalidad, misma que ha sido profundamente conmovida por el colmo de este país del norte global colonizador: prescindir de la manera más hostil de la fuerza de trabajo que le da vitalidad a su economia.

    Una de las bondades que tienen las fotos de este tipo es que resumen e inmortalizan momentos históricos; el abrazo fraterno negro latino desde el toldo de una patrulla intervenida por contingentes; las banderas del Salvador y México enaltecidas en medio de las llamas; la diversidad de asistentes reunidos en un bloque que derriba patrullas como filas de hormigas, olas de personas que acuerpan la ilusión rota del ya de por sí fracturado sueño americano que este presidente ha decidido terminar de romper.

    A nivel simbólico y material, la lucha que hermana a la migración en general, su universalidad, dignidad y humanidad con las categorias herederas del siglo XX: la raza y el género. El movimiento es la materialización de la lucha por la vida, por el cuerpo como lugar de identidad y primer territorio de derechos, del trabajo transnacional; teoría y práctica decolonial en tiempo real.

"Nadie es ilegal en tierra robada."

 

  • Angélica Araceli Meneses López es mexicana, economista, diplomada en Economía y Negocios Internacionales por la Facultad de Estudios Superiores Aragón (FES Aragón), especialización en Desarrollo Social por el Posgrado en Economía, maestra en Estudios Latinoamericanos por la Facultad de Filosofía y Letras (FfyL), todas integrantes de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Experiencia en organizaciones sociales y perspectiva de género a partir de generación de la generación de instrumentos cualitativos y trabajo en campo para asociaciones de la sociedad civil, instituciones públicas y académicas. Actualmente doctorante de la Unidad Académica en Estudios del Desarrollo por la Universidad Autónoma de Zacatecas (UAZ). Intereses de investigación: feminismos, género y política social.

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Por: Miguel Angel Maciel González*

 

  1. Anacronismos…

El fin de la Edad Media, no sólo marco, la debacle ideológico-económica de la religión y la iglesia, sino permitió la creación, llave y cerradura de un nuevo imperio (aunque no lo quieran reconocer los románticos de la modernidad), donde supuestamente, el “hombre llegaría a su mayoría de edad” y conquistaría las puertas del paraíso en la tierra. Esto lo imaginó a través de un conjunto de herramientas como la ciencia, la política y el hombre blanco.

    En la ciencia, se apostó al control del universo y la naturaleza para crear la visión de un cosmos ordenado y racional, ajustado a los ideales humanos. En la política, la construcción y consolidación del estado liberal, como garante de los derechos, impidiendo la intromisión de actores institucionales que socavasen el reinado de la libertad. Y el hombre blanco, signo de decantar la pureza en las tonalidades pálidas de la piel como el ideal del ser en el mundo.

    En aras de que todo el mundo encajase en esas realidades unidimensionales, se asesinaron los saberes vernáculos, las formas de organización autónomas de los poderes centrales y las distintas lenguas y etnias. Todo ello degeneró con el arribo del siglo XX, en dos modos de comprender la realidad, por un lado, el fascismo totalitarista, quien se entrometió en la vida de los diferentes y, por otro, el neoliberalismo, haciendo apología del mercado.

    Ambas falacias y desvaríos, se han conjuntado en pleno siglo XXI en las figuras de Donald Trump y los ministros de la tecnología: Gates, Musk, Bezos y Zuckerberg, quienes buscan la eliminación de las diferencias produciendo de manera artificial en el escenario social -sobre todo estadounidense, pero que puede ser exportado a otras partes del globo-, el descarrilamiento de distintas razas, credos y manifestaciones simbólicas, ya no sólo con la expulsión de los distintos grupos que habitan esa geografía planetaria, sino uniformizando a la población, sea a través de la vigilancia militar, la organizada desde algoritmos y/o invirtiendo en alfo denominado el paradigma transhumanista…

  1. Colores y utopías

No obstante, y contra todo esencialismo funesto y fúnebre, se yergue en los territorios por ejemplo de Los Ángeles, otro modo de habitar la tierra, que además de no someterse y resistir a la racialización de las grandes urbes, también comienza a evidenciar varias situaciones que le dan profundidad y relieve ante los modos de existencia. En primer lugar, ubica que la movilidad de su sincretismo cultural, no sólo se produjo cuando tuvieron que migrar hacia esa ciudad en búsqueda del sustento que no le daban sus países, sino que dicho movimiento también lo han encontrado, echando raíces, conviviendo con otros colectivos diferentes e iguales, ganando terreno en los asuntos públicos, expresando sus capacidades artísticas y expresivas. En segundo lugar, ha entendido -frente a las embestidas univerzalizantes e individualistas-, que se puede andar, deslizarse y protegerse mediante un sentido fraterno de comunicación:

    La comunicación humana, como se ha demostrado en su génesis, es una acción contra-evolutiva. Busca proteger a los débiles/vulnerables de los efectos devastadores de las enfermedades, de las contingencias, de la violencia económica, de la injusticia, de las infamias de los poderosos, de la soledad; en fin, de la penuria de vivir para acompañarnos, con cierta felicidad, en el frágil y breve tránsito de nuestras vidas. Informarse con los otros es sobre todo otorgar sentido y dirección a nuestro tránsito: desde el pasado al presente y desde éstos hacia el porvenir. La comunicación humana, ya sea como acuerdo para hacer o como disminución de los malos entendidos, busca, a partir de reconocer al otro, significar nuestra vida. Construir una comunidad de hablantes (la casa del SER) que no sólo exorciza los miedos, los fracasos y las catástrofes sino que mitiga los desastres, enaltece las tragedias y reintegra a las comunidades a sus entornos. (Maciel, et al., p. 30)

    Y, en tercer lugar, el acontecimiento por el cual se organizan, definen y caminan hacia adelante a través de los vórtices de la pluriculturalidad, con las distinciones que marca este punto de quiebre y llegada y también como ello logra asentarse en una concepción de comunidad, como unidad autónoma, la cual posibilita generar sus propios intercambios económicos y simbólicos:

    La apropiación colectiva del territorio fundamenta los derechos esenciales sobre el uso de la tierra y los recursos naturales por parte de los miembros de las entidades comunitarias, lo que comprende una disposición unificada de derechos colectivos e individuales sobre el suelo. Los individuos tienen el derecho al acceso de los recursos del territorio colectivo en tanto que pertenecen a la comunidad. Estos derechos, como dice Godelier, no sólo “pertenecen” al conjunto de los miembros vivos de la comunidad, a la comunidad de los vivos, sino a la comunidad entendida como conjunto de los antepasados muertos y de sus descendientes vivos o por nacer. (Sánchez, 2019, p. 15)

    De tal suerte lo que se juega en la segunda ciudad donde viven más mexicanos después de la Ciudad de México, son por los pasos de quienes ya estuvieron, los que están y estarán y como cada una de sus pisadas delinean, dibujan e imprimen en el suelo árido del terreno, pero también la memoria los marcadores de colores y utopías en un mundo que se ha fugado a una parte trasera llamada locura.

Referencias

Maciel González, M. A., Pérez Gómez, J., Correa Alvarado, M. C., Juárez Chávez,

  1. y Robles Feregrino, F. D. J. P. (2014). ISKOM. La Ingeniería Social de la Comunicación. Fundamento, Método y Tecnología. SyG Editores y Tiempo Visual.

Sánchez, C. (2019). Construir comunidad. El Estado plurinacional de América

Latina. Siglo Veintiuno Editores.

 

  • Miguel Ángel Maciel González es licenciado en Periodismo y Comunicación Colectiva y posgrado en Sociología y es colaborador de Pedagogía. Además, es colaborador para Revista Razón y Palabra, Angel Metropolitano y Enpoli. Tiene más de 10 libros como coautor principalmente en temas de ciencias sociales, comunicación y tecnología desde un enfoque crítico.