
Por: Alexia Joana Ovando Márquez *
Primera parte
Esta tarde hacía mucho calor en la universidad así que pensé en beber algún té helado o tal vez un agua de horchata. Al entrar a la cafetería lo primero que vi fue un gigantesco cartel que decía “El veganismo no tiene color, deja de ser explotador” a lado de imágenes de vacas destazadas:
-A las veganas nos han tratado de silenciar por cómo lucimos y no por lo qué decimos. Nos han llamado veganas blancas olvidando que no elegimos el color de piel, ni la familia en la que crecimos.
-Sí, es verdad. Olvidan que el veganismo no es blanco, ni negro ni de ningún color. Por eso, hoy estamos regalando bolillos con frijoles como alternativa a la carne para mostrar que el veganismo no es blanquitud ya que también podemos comer esto.
Algunas de las personas que estábamos en el café las escuchábamos atentamente, otras estaban un poco desesperadas por ordenar y algunas otras aceptaban la comida. De repente, una chica salió de entre la multitud:
- ¿Cómo?, ¿están diciendo que su veganismo no es blanco porque están regalando bolillos con frijoles?
-Estamos diciendo que el veganismo no tiene nada que ver con los seres humanos, por lo cual no puede ser blanco.
Todos se quedaron callados después de eso hasta que un chico que terminaba de masticar algo que parecía chocolate dijo:
-Me parece que no están tomando en cuenta que los movimientos sociales se sostienen por corporalidades que se socializan dentro de una raza, una clase, un género, una socialización, etc. por lo que sí tiene que ver con los seres humanos.
-No, es que ustedes no ven el planteamiento fundamental del veganismo que es el antiespecismo. Si tu discurso se centra en los animales humanos e ignora a las víctimas (los animales no humanos) no es veganismo. Contestó una de las veganas mientras repartía los bolillos a los que pasaban.
-Sí lo veo, sin embargo, como cualquier movimiento social necesita tener objetivos sistémicos, es decir, objetivos que sean más amplios de modo que al hacer planteamientos teóricos y éticos necesitamos tener en cuenta nuestra posición social.
- Te estás desviando. Realmente no comprendes que el núcleo del veganismo es el antiespecismo. Además, una premisa fundamental del veganismo es el rechazo al antropocentrismo, o sea que rechazamos que los animales humanos sean el centro del universo. El rechazo al veganismo se debe a que este amenaza nuestra noción del mundo y a nuestras tradiciones e identidad. Las personas no aceptan el veganismo porque hacerlo sería darse cuenta de que son cómplices.
- ¿Y a qué te refieres cuando hablas de antiespecismo? Dije mientras esperaba en la fila para pedir mi agua de horchata.
-Cuando hablo de antiespecismo me refiero a lo contrario del especismo que es la discriminación basada en la especie, cuando hacemos jerarquías y distinciones morales (como diferenciar moralmente a los animales domésticos de los que no lo son). Recordemos que el origen de todas las opresiones es pensar que hay vidas que valen más que otras.
- Ya entiendo por dónde va tu punto, pero hace falta complejizar la noción de antiespecismo ya que esta no tiene que ver únicamente con la discriminación de especie sino con una lógica de colonialidad y patriarcalidad en un primer momento. En un segundo momento, el capitalismo y la conformación de industrias acumulan gracias al exterminio, las fábricas no se sostienen sin los cuerpos racializados por lo cual es imposible tener una perspectiva antiespecista sin perspectiva histórica, decolonial, racial, de clase y antipatriarcal, ya que todas estas industrias son para la acumulación del sujeto cis blanco heterosexual. Si un movimiento social no tiene perspectiva decolonial es un movimiento blanco. Por eso, al sólo hablar de los animales no humanos es que las sitúan en un veganismo blanco- Volvió a decir el chico que comía chocolate.
- El veganismo no puede ser blanco ya que es un movimiento conformado en su mayoría por mujeres y disidencias. Estoy de acuerdo contigo cuando dices que el especismo va de la mano del patriarcado. Por ejemplo, a las vacas lecheras las tienen que masturbar, después violarlas para hacer que tengan un bebé y así produzcan leche, pero no por el propio hecho de que sea una vaca lechera, sino porque esta es madre. En este sentido, a las mujeres nos es fácil empatizar ya que también se hacen negocios con nuestra capacidad de gestar. Las mujeres al igual que las hembras somos vistas como máquinas para producir carne de cañón, sangre, leche, etc. nuestros cuerpos son vistos como objetos de consumo.
- ¿O sea que ser mujer o disidencia te quita la blanquitud? La blanquitud como se ha planteado no hace referencia al color de piel, sino a lógicas patriarcales, coloniales y racistas. Por otro lado, el consumo de carne también tiene que ver con el patriarcado, pero estás cometiendo el mismo error que cometen los feminismos liberales: no tomas en cuenta los procesos históricos y culturales de lo social. El feminismo no puede únicamente ser por y para la mujer, así como el veganismo no puede ser únicamente por y para los animales no humanos. Si sólo hablamos de mujeres o de animales, dejamos fuera los procesos coloniales, patriarcales y raciales. Es decir, si no tomamos en cuenta que el veganismo tiene que ver con relaciones de poder, medios, posicionalidad, recursos, blanquitud estaremos cegadas a las demás intersecciones que existen en el complejo social de manera que la crítica que se haga pasará a reproducir discursos dominantes.
- Alexia Joana Ovando Márquez, es una joven escritora mexicana de 23 años, su trabajo es multidisciplinario. Tiene un blog feminista: https://feministaqueexplota.blogspot.com/ Cuenta con cursos en Autoetnografía feminista, Escritura creativa, Escritura de novelas, Narrativa y cuentos. Además ha sido asistente de investigación y colaboradora en la elaboración de la página web de Sociología Urbana en la UAM-Acapotzalco y becaria en la Escuela Nacional de Antropología e Historia. Creación de la página web de etnología, creadora de contenido, administración de redes sociales.