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Fotografía: tomada de PlanetadeLibros.com.mx, modificada sólo en color y forma.

 

Por Angélica Meneses*

 

¿Alguna vez has escuchado/cantado/bailado la canción “Un violador en tu camino”?; Es aquella que versa un poco así: “Y la culpa no era mía, Ni donde estaba ni cómo vestía, El violador eres tú”. Esta canción que el colectivo de origen chileno Las Tesis regalaron al mundo en 2019 como la base musical de un performance que se volvió viral en nuestro continente.

Dafne Valdés, Paula Cometa, Sibila Sotomayor y Lea Cáceres comenzaron en 2018 con la difusión de teoría feminista en un formato no canónico, que pudiera ser de fácil acceso para la urbe de Valparaíso: collage, performance callejera, teatro, etc.; sin imaginar que esta canción en 2019 sería coreada en más de 50 ciudades del mundo, y las colocarían dentro de las 100 personas más influyentes a nivel mundial en el 2020[2]; hecho que daría lugar a su libro “Quemar el miedo. Un manifiesto”, publicado en 2021 para América Latina y España por la editorial Planeta.

Antes de abordar las críticas que han recibido, es indispensable hacer una breve reseña del libro; comenzando por la forma en que se integra el manifiesto, ilustraciones, conocimiento posicionado (mujeres chilenas urbanas) que utiliza un lenguaje ciudadano/politizado, glosario conceptual (reconociendo subjetividades y disidencias), poesía y argumentación de tipo cuanti y cualitativo por apartado. Las Tesis utiliza el espacio para argumentar el por qué, si bien, son ellas cuatro hablando sobre cosas que les han sucedido, deciden ubicarse en el yo colectivo de las mujeres, escribir en primera persona del plural femenino “Nosotras”, no solamente como un ejercicio de empatía, sino también para visibilizar lo que le sucede a una mujer, o varias, como un asunto que nos afecta directa y específicamente a todas las mujeres. A continuación, presentan con ejemplos que parten del Nosotras y las afectaciones específicas. Posicionadas también a partir de la vulnerabilidad, problematizan a partir de: “hemos recibido…”, “hemos tenido…”,seguidas de la situación de abuso, violencia, despojo, mandatos y condiciones desiguales respecto de los hombres, como consecuencia del modo de producción capitalista neoliberal, con su estado patriarcal.

Cada uno de los siete apartados, comienza con una poesía temática, para después desarrollar los temas en específico, que dicho sea de paso, forman parte de la agenda feminista, abordados con una argumentación honesta y directa que muestra cifras y denuncia casos de mujeres, y se sustenta en las aportaciones de pensadoras como Silvia Federici, Karina Batthyány y Judith Butler: 1.Nos roban todo, menos la rabia, 2. Patriarcado y Capital es alianza criminal, 3. Mi cuerpo no será más el sostén capitalista, 4. Juntas abortamos del manifiesto, 5. Bajo el disfraz del amor, 6. El potencial transformador de la performance y 7. El estado opresor; son títulos que se traducen en la lucha por los derechos de esas mujeres.

 

No había ni bien llegado a nuestro país el libro, cuando comenzaron las críticas: que por qué se recurrió a una gran editorial en vez de una independiente; que por qué se autodenominaban “el colectivo”; las feministas de la diferencia enfurecidas porque su sujeto mujer no es solamente quienes tienen genitales femeninos, que si sus referencias son sólo feministas blancas; que si habían tenido espacio y difusión era porque pertenecían a la élite de mujeres que pueden hacer arte en la ciudad de Valparaíso, que dónde quedan las mujeres rurales y populares…el común denominador de esas críticas es que casi todas venían de las aulas, feminismo académico en voz de profesoras y alumnas e investigadoras.

Es difícil asegurar que alguna vez sabremos con certeza si las mujeres de esas 50 ciudades que corearon, y/o siguen haciendo la performance han leído el libro, o cuántos círculos de lectura ha habido a partir de su publicación; pero lo que es un hecho es que estas aportaciones (tales como la Marea Verde) llegan con una velocidad increíble a nuestros países porque representan lugares comunes. Las tesis escriben con base en su autoridad epistémica: mujeres urbanas chilenas y le hablan a mujeres urbanas también, esa es su causa, el mensaje es claro y su aportación contribuye en tanto expresión artística al movimiento feminista; hoy día tenemos compañeras que gustan del reflector, algunas que hacen trabajo tras bambalinas, muchas más que cada año van simpatizando, participando y militando, otras que visibilizan en el medio de comunicación que les es posible, algunas más que forman tribus y colectivas y todo ello es totalmente válido en tanto agregue valor real y contribuya a que no baje nunca la marea, los feminismos son diversos, polifónicos, situados y se hermanan también con otras luchas. Toda causa justa es válida, ¿cuál es la tuya?.

Referencias

Las Tesis (2021). “Quemar el miedo. Un manifiesto” CdMx: Planeta.

Osorio, Camila (febrero 2021). Las Tesis, autoras de ‘Un violador en tu camino’, lanzan un manifiesto feminista. En Feminismo, del periódico digital El País. Disponible en https://elpais.com/cultura/2021-02-26/las-tesis-autoras-de-un-violador-en-tu-camino-lanzan-un-manifiesto-feminista.html

 

[1] Comentario de las autoras sobre su libro “Quemar el miedo. Un manifiesto”, publicado en 2021.

[2] Camila Osorio (2021) para el diario El País.

 

  • Angélica Araceli Meneses López es mexicana, economista, diplomada en Economía y Negocios Internacionales por la Facultad de Estudios Superiores Aragón (FES Aragón), especialización en Desarrollo Social por el Posgrado en Economía, maestra en Estudios Latinoamericanos por la Facultad de Filosofía y Letras (FfyL), todas integrantes de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Experiencia en organizaciones sociales y perspectiva de género a partir de generación de la generación de instrumentos cualitativos y trabajo en campo para asociaciones de la sociedad civil, instituciones públicas y académicas. Actualmente doctorante de la Unidad Académica en Estudios del Desarrollo por la Universidad Autónoma de Zacatecas (UAZ). Intereses de investigación: feminismos, género y política social.

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Fotografía: Malely Linares

 

Por: Pilar Pino 

Claudia Waxama López no vino a esta entrevista a representar a todo un pueblo ni a ser la imagen de ninguna causa ajena. Vino a contar su historia, con la misma dignidad con la que teje, con la que marcha, con la que acompaña a otras mujeres a recordar que tienen voz. Eso, en sí mismo, ya es una forma de transformar el mundo.

Claudia Waxama López viene del estado de Jalisco y lleva seis años viviendo en Zacatecas. Pero más que geografía, su historia es la de una mujer que decidió no quedarse callada. Activista wixárika, promotora de rituales ancestrales femeninos y tejedora de comunidad —en el sentido más literal y más profundo de la palabra—, Claudia forma parte de la Colectiva de las Haramas y trabaja cada día para que otras mujeres de su pueblo sepan que no están solas. Asimismo, Claudia dirige el Círculo de la palabra, espacio exclusivo mujeres wixarikas, donde comparten saberes ancestrales, conviven, son escuchada y se apoyan entre ellas.

La encontramos horas después de la marcha del 8M. Todavía algo cansada, pero con la voz firme y la mirada clara. Esta es su historia.

P — Claudia, ¿puedes presentarte con tus propias palabras, desde donde tú quieras empezar?

Soy del estado de Jalisco y tengo como seis años viviendo aquí en Zacatecas. Soy wixárika y trabajo con mujeres de mi comunidad para que conozcamos nuestros derechos, recuperemos nuestros espacios y no nos quedemos solas cuando algo nos pasa.

"Es bonito cuando las mujeres nos apoyamos."

P — ¿Cómo te uniste a la Colectiva de las Haramas y qué fue lo que te impulsó a trabajar por los derechos de las mujeres de tu comunidad?

Fue un proceso que se fue dando poco a poco. Yo misma viví situaciones difíciles y entendí que no podía quedarme con eso sola. Al unirme a la Colectiva encontré que había más mujeres que necesitaban escucharse, acompañarse. Desde ahí empezamos a construir espacios donde las mujeres wixáricas pudieran hablar, recuperar rituales que nos pertenecen, recordar que tenemos voz.

P — En ese camino de promover derechos, ¿te has enfrentado a situaciones de violencia, de estigmatización, de resistencia por parte de esposos, autoridades o incluso de tu propia comunidad?

Sí. Ha sido difícil. Hay esposos que no quieren que sus mujeres participen, hay autoridades que no te toman en cuenta, que no te escuchan. A veces uno mismo duda, uno mismo se cansa. Pero también sé que es parte del camino, y eso me ha hecho más fuerte.

"Si me la quitan, no sé qué haría. Esa fuerza es lo que me sostiene."

P — ¿Tuviste apoyo en los momentos más difíciles, o los atravesaste sola?

Hubo momentos muy solos. Pero también fui encontrando personas, mujeres sobre todo, que me fueron sosteniendo. Mi familia también, aunque no siempre ha sido fácil. Es algo difícil todavía, pero cuando las mujeres nos juntamos, cuando nos apoyamos, eso cambia todo.

P — ¿Cómo combinas los rituales femeninos ancestrales que has recuperado con el apoyo a mujeres que están viviendo situaciones de violencia o vulnerabilidad?

Para mí siempre han ido juntos. Los rituales no son algo del pasado que uno saca como adorno: son formas de recordar quiénes somos, de sanar, de conectar con las demás. Cuando una mujer está en un momento muy duro, a veces no necesita que le hablen con términos técnicos sino que la sienten, que la acompañen. Tejer juntas, hacer los rituales, es eso: sentarnos, estar presentes, recordar que somos parte de algo más grande.

"Tejer no es solo hilo. Es recordar quiénes somos y que no estamos solas."

P — ¿Cómo vives el hecho de que muchas veces la lucha wixárika se invisibiliza, que las autoridades no escuchan, que se ignora lo que ustedes enfrentan?

Es algo muy doloroso. Uno va, uno denuncia, uno pide y muchas veces no pasa nada. Pero también creo que lo que hacemos vale aunque no siempre sea visible. Cuando apoyo a otra mujer para que no se rinda, eso ya es un cambio. No siempre lo vemos de inmediato, pero está ahí.

P — ¿Has visto cambios concretos en los lugares donde trabajas? ¿Algo que te diga que sí está pasando algo?

Sí. Por ejemplo, en las marchas. Antes yo no había visto mujeres wixáricas marchando, hablando en público. Ahora ya las veo, no solo aquí en Zacatecas, sino también en Jalisco. Ya se ve que algo está cambiando. Que las mujeres ya marchan, ya no solamente se quedan calladas. Para mí eso es muy grande.

"Ya veo a más mujeres wixáricas marchando. Eso, para mí, es muy grande."

P — ¿Qué mensaje le das a las mujeres de tu comunidad que sufren en silencio, y también a quienes quieren sumarse a apoyar a otras?

Les diría que no están solas, aunque a veces se sientan así. Que hay otras que ya pasaron por eso y siguen de pie. Que busquen a otras mujeres, que se junten, que no carguen todo solas. Y a las que quieren apoyar, que primero escuchen, que no lleguen a decirte qué hacer, sino a caminar junto a ti.

 

Nota editorial: Esta entrevista se publica con profundo respeto hacia el pueblo wixárika y su cosmovisión. No buscamos exotizar ni romantizar su cultura, sino escuchar una voz que merece ser oída en sus propios términos.

 

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Fotografía: Cortesía

 

Economista de formación, periodista por convicción. Norma Galarza Flores dirige La Cueva del Lobo, un medio independiente desde donde enfrenta amenazas, desinformación y los dobles raseros de un gremio que todavía mide a sus integrantes con distintas varas según el género.

 

Por: Pilar Pino

 

— El periodismo puede ser un espacio implacable, y serlo siendo mujer suma presiones silenciosas que pocas veces llegan a la primera plana. ¿Qué has tenido que demostrar a tus colegas hombres que ellos nunca tuvieron que demostrar?

Ser mujer en el periodismo, y dirigir un medio de comunicación, implica esforzarte el doble. Máximo cuando no vienes de una formación periodística; yo soy economista. El mismo gremio es bastante exigente y, además, cosifica demasiado a las mujeres. Necesitas tener cierta presencia para que el sector te acepte. No es suficiente con ser talentosa: siempre estás dando el doble, siempre.

— Entre todas las historias que has contado, ¿hay alguna que sientas que tenía que existir, y que de no haberla publicado tú, no habría salido? ¿Qué significó para ti escribirla?

La historia que más ha marcado mi trabajo fue la cobertura del asesinato de un joven en Tabasco Zacatecas, en noviembre de 2025. Me valió una amenaza del Estado —así lo voy a llamar—, pero también me ganó mucho reconocimiento y, sobre todo, la confianza de la gente. Creo que si el periodismo no sirve para dar voz a quienes no tienen voz, entonces no se justifica.

"Si el periodismo no sirve para dar voz a los que no tienen voz, entonces el periodismo no se justifica.”

— En tiempos donde la desinformación avanza y el periodismo independiente está amenazado, ¿cómo se ejerce este oficio con integridad sin perder la esperanza de decir siempre la verdad?

Es un esfuerzo enorme. Vivimos en una época donde todo es bastante superficial y la gente se distrae fácilmente. Fíjate en lo que pasa a nivel internacional: el escándalo de Epstein y Trump está completamente en redes sociales. El problema es que cualquier noticia que aparece ahí se cree, aunque no tenga filtros, aunque sea mentira. Eso está siendo contraproducente: tenemos más plataformas de información que nunca y, sin embargo, estamos más desinformados que antes. La paradoja de nuestra era.

— ¿Qué consejo le darías a una periodista joven que está comenzando?

Que tenga ética y que no deje que el entorno influya en su trabajo. En el periodismo hay mucho machismo: no permitan que las haga sentir menos. Ustedes son valiosas y su trabajo es valioso. Hay cosas más importantes que ganar la nota o recibir dinero por decir una mentira. Hay algo que vale más que todo eso: tener ética. Con eso no se negocia.

"Hay cosas más importantes que ganar la nota. Con la ética no se negocia.”

— ¿Qué significa para ti ser una mujer que inspira, y a quién inspiras cada mañana cuando te levantas?

Yo tengo muchas fuentes de inspiración. Una de las periodistas que más admiro es Verónica Trujillo: la conozco, sé que es una buena persona y sé todo lo que ha trabajado. Pero la verdad, lo más importante para mí es inspirar a mi hijo, que se sienta orgulloso de mí. Eso, al final, es lo único que necesito para saber que estoy haciendo bien mi trabajo. Es mi único límite y mi mayor motor.

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Fotografía: Sara Rodriguez

Norma Castorena, lideresa sindical del sector salud, habla sobre organización, resistencia y esperanza desde las trincheras del movimiento trabajador

Por Pilar Pino

En un sistema de salud que sangra por múltiples frentes —recortes presupuestales, precarización laboral, agotamiento de la base trabajadora— hay quienes eligen quedarse y pelear. Norma Castorena es una de ellas. Lideresa sindical, defensora de lxs trabajadorxs de la salud y voz inclaudicable frente a las autoridades, nos recibe para hablar sin rodeos de lucha colectiva, dignidad y el poder de organizarse.

 

Liderear un sindicato en el sector salud no es fácil, y hacerlo como mujer agrega capas adicionales de resistencia. ¿Cuál ha sido el obstáculo más difícil que has tenido que superar y cómo lo convertiste en fortaleza?

Ser líder sindical es un desafío enorme, y lo es todavía más cuando el gobierno y las autoridades asumen que ese lugar le corresponde a un hombre. Esa idea, ese prejuicio instalado, ha sido quizás el reto más grande que he enfrentado. Pero lo convertí en fortaleza, porque ser mujer al frente de un sindicato habla de flexibilidad, de sensibilidad, de empatía. Hablamos con firmeza y convicción. He levantado la voz, he representado la voz de miles de trabajadores y siempre he defendido sus derechos laborales de manera justa. Eso nadie me lo puede quitar.

"Ser mujer al frente de un sindicato habla de flexibilidad, sensibilidad y empatía. He representado la voz de miles de trabajadores y siempre he defendido sus derechos."

A lo largo de tu camino, ¿cuál logro llevas más cerca del corazón? Ese que cambió la vida de otras personas y que reafirma tu vocación de lucha.

Hay muchos logros, muchas conquistas. Pero lo que más llevo en el corazón es la oportunidad de luchar por los derechos laborales de la gente, de ver reflejados en los talones de pago de las familias trabajadoras los beneficios que dan certeza y mejoran su condición económica. Logramos que se reconociera la profesionalización de las enfermeras, de los trabajadores sociales. Luchamos por mejores condiciones para médicos y administrativos. Cada reconocimiento, cada bono, cada día ganado cuenta. Y cada vez que alguien le reconoce su valor a un trabajador de la salud, yo me siento profundamente feliz.

En un momento donde el sistema de salud enfrenta recortes, austeridad y una crisis de agotamiento en la base trabajadora, ¿qué papel juegan las lideresas sindicales para sostener a quienes intentan desmantelarlo?

El papel es luchar. Luchar todos los días. Levantar la voz, hablar con verdad, saber separar la cuestión política de la cuestión laboral —y a la vez saber juntarlas cuando es necesario— para lograr mejores condiciones para mis compañeras y compañeros. Nadie va a venir a rescatarnos desde afuera. La organización colectiva es la única herramienta que tenemos para resistir y avanzar.

Si una trabajadora de la salud te escribiera hoy diciéndote que se siente sola, agotada, invisible, ¿qué le dirías desde el alma y no desde el protocolo?

Le diría que no está sola. Que no se sienta agotada ni invisible. Que hay una compañera, un compañero, que está dando la pelea por ella, aunque no siempre se vea. Que su trabajo tiene valor, que su dignidad importa, y que la lucha que llevamos adelante es también por ella.

¿Qué convicción te levanta cada mañana para seguir luchando?

Más que una frase, hay una motivación profunda. Primero, pongo cada lucha en manos de Dios —esa es mi mayor fortaleza en los días más difíciles. Y después, la convicción de saber que lo que hacemos es justo. Que luchar por la dignidad y los derechos de los trabajadores de la salud es una lucha que vale la pena. Que al levantar la voz, hago valer la expresión de miles de compañeras y compañeros. Eso me basta para levantarme cada día.

Hay una convicción que siempre me acompaña: cuando la causa es justa, rendirse nunca es una opción.

"Saber que mi lucha es por la dignidad y la justicia me basta para levantarme cada día."

 

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Imagen: Cortesía Citlaly Aguilar

Por: Pilar Pino 

"Al escribir tu propia vida estás diciendo: mi vida importa. Y eso, para las mujeres, no es poca cosa."

Citlali Aguilar escribe porque su vida merece ser contada. Y al hacerlo, abre la puerta para que otras mujeres crean que la suya también.

 

Citlayi Aguilar descubrió en la escritura autobiográfica una forma de decir: mi vida importa. Desde las aulas de Letras hasta los premios nacionales, ha construido su voz a contracorriente, negándose a escribir como le pedían que lo hiciera.

Citlali Aguilar se define simplemente como escritora. Pero detrás de esa palabra sencilla hay años de fracasos acumulados, de becas rechazadas, de aprender que escribir como mujer —desde la propia experiencia, con emoción y sin disculparse— es un acto político. Su primer libro, nacido de un miedo al agua y de una frustración convertida en ensayo, fue reconocido en el Premio Nacional Dolores Castro 2021. Hoy lo publica completo y lo recibe el mundo con los brazos abiertos.

— ¿A qué te dedicas?

Soy escritora. Así, nada más. Es lo que soy.

— ¿Cuál ha sido tu punto de inflexión, el momento que marcó tu carrera?

El descubrimiento de la escritura autobiográfica. Desde los siete años escribía cuentos, pero nunca sentía que lo que hacía tuviera peso real, que tuviera un mensaje que de verdad me convenciera a mí misma. Fue cuando empecé a escribir autobiografía cuando cambió todo: mi manera de escribir, mi relación con la escritura.

"Fue cuando empecé a escribir autobiografía que sentí que mi escritura tenía algo verdadero que decir."

— ¿Te has enfrentado a barreras por ser mujer en el mundo de las letras?

Sí, y desde la formación misma. Estudié Letras a inicios de los 2000 y el programa tenía muy pocas mujeres en el canon. Yo lo veía normal porque confiaba en la academia, en mis maestros, y asumía que la literatura era la escrita por hombres. Eso me afectó de manera simbólica: cuando quería escribir, quería escribir como escribían ellos. Sabía que en los concursos y los premios ganaban los hombres, y que si quería ser reconocida, tenía que sonar como uno. Escribir como mujer significaba ser rechazada. Eso ya es una barrera enorme, aunque nadie la nombre abiertamente.

— ¿Se les exige más a las mujeres para ser consideradas competentes?

Sí, sin duda. Siempre tenemos que estar demostrando que podemos, que merecemos. Aquí en Zacatecas, por ejemplo, hay círculos literarios donde no es ningún secreto quiénes publican: generalmente son hombres. Si quieres ser incluida, muchas veces tienes que ser complaciente, adaptarte a lo que ese grupo espera de ti. Y así muchas mujeres terminan escribiendo sobre temas de hombres, para públicos de hombres, porque las editoriales publican eso. Escribir como mujer, siendo mujer y para mujeres, es mucho más complicado. Si quieres ser libre y auténtica, el camino se vuelve más difícil.

— ¿Cómo has evitado el desgaste de luchar contra todo eso?

Leyendo a más mujeres. Me topo con escritoras que son contestatarias, críticas, incluso muy emocionales, y que defienden esa emocionalidad sin disculparse. Eso me da fuerza para hacer lo mismo. Ver que sí se puede, que es válido, que de hecho es más sano ser auténtica. Lo que más me ha ayudado es conocer a mujeres que no se doblan ante ciertos mandatos, que siguen siendo ellas mismas todo el tiempo.

"Leyendo a otras mujeres que no se doblegan encontré la fuerza para no doblarme yo tampoco."

— ¿Ha habido fracasos que te hayan marcado para crecer?

Toda mi vida. Soy una fracasada de primera, y lo digo con orgullo. Desde la licenciatura apliqué a becas, premios y convocatorias, y gané muy poco. Pero uno de mis fracasos más importantes no fue en la escritura: fue aprendiendo a nadar. Tenía un trauma muy fuerte al agua y me llevó casi un año poder hacerlo. Esa frustración, ese sentirme inútil, me llevó a escribir mi primer ensayo autobiográfico, que luego fue reconocido con la mención honorífica en el Premio Nacional Dolores Castro 2021. El fracaso más físico me llevó al logro más literario. Y ese libro, ya publicado completo el año pasado, ha tenido una recepción que me parece extraordinaria para ser mi primera obra.

— ¿Cuál sientes que es tu responsabilidad hacia las mujeres que te leen y te admiran?

La ética. Yo escribo en primera persona, sobre mi propia vida, y no soy un ejemplo a seguir. Me he contradicho, he cometido errores. Pero sí quiero ser honesta. No perfecta, sino honesta. Y desde esa honestidad mostrar que del error también se puede escribir, reflexionar, crecer. No para aleccionar a nadie, sino para hacer válida la vivencia. La vida de las mujeres ya es complicada de por sí, con toda la opresión estructural que cargamos. No se gana nada juzgando. Sí se gana haciendo válidas nuestras experiencias, incluso en la contradicción.

"No quiero ser un ejemplo. Quiero ser honesta. Y eso, creo, vale más."

— ¿Qué cambio urgente hace falta para que las mujeres sean reconocidas como escritoras?

Que los hombres lean a mujeres. Así de simple y así de enorme. Estamos escribiendo sobre temas que nunca se habían escrito: la ética de los cuidados, las violencias estructurales, las opresiones que existían pero no se nombraban. Se está haciendo con más constancia que nunca. Pero si los jurados siguen siendo hombres que no leen a mujeres, si los lectores siguen asumiendo que lo que escribimos es cursi o solo para nosotras, seguiremos siendo invisibles en los premios y en las librerías. El cambio tiene que venir también desde la lectura.

— ¿Qué les dirías a niñas y mujeres que quieren ser escritoras?

Que escriban. Que encuentren la forma en la que se sienten cómodas y libres, ya sea autobiografía, ficción, lo que sea. Que no se limiten por miedos o inseguridades. La mejoría viene después, con la práctica, no con los primeros textos. Y yo escribo autobiografía porque es donde me siento más auténtica, aunque no sea fácil: terminas exponiéndote, vulnerándote. Pero justo ahí está la fuerza. Porque al escribir tu propia vida estás diciendo: mi vida importa, merece ser narrada, merece ser leída con dignidad. Eso, para las mujeres que hemos sido invisibilizadas durante siglos, no es poca cosa.

 

 

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Titulo: La muerte nos acecha, acuarela de Hugo Enríquez Ruíz Chávez

 

Por: Hugo Enríquez Ruíz de Chávez

La muerte nos acecha a la vuelta de la esquina, en la mano de cada transeúnte que lleva su mirada en la pantalla del móvil, sembrada en ese destello de luz y basura informática que atrapa nuestras mentes, en momentos en los que podríamos hacer contacto visual con las personas que nos rodean, con personas que antes eran nuestros amigos, nuestros vecinos, incluso nuestra familia.

La muerte nos acecha y no nos damos cuenta; sino que, por el contrario, nos hundimos más en esa red de porquería que algún algoritmo nos ofrece para mantener nuestra atención distraída de la realidad que nos rodea y que es más bella que toda la luz que nos invade cuando somos absorbidos por esas pantallas, que cambiaremos cuando lo hagamos consciente y decidamos volver a la vida real que nos espera.

 

  • Hugo Eduardo Enríquez Ruiz de Chávez, originario de Zacatecas, es artista plástico, ensayista y poeta. Médico Veterinario por la UAZ, Maestría en producción porcina por la Universidad Autónoma de Barcelona.

 

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Fotografía: cortesía Tenorio´s

 

Por: Pilar Pino

 

Jennifer Mariana demuestra que la edad no define la madurez ni la determinación.

A sus 20 años, ya tiene más claridad sobre su camino que muchos adultxs.

Su mensaje es simple y poderoso: "haz lo que quieres, con disciplina y por las razones correctas."

 

 

Con apenas 20 años, Jennifer Mariana Álvarez Enríquez ya compite en fisicoculturismo, entrena a otras mujeres y tiene clarísimo lo que quiere. Su madurez y determinación sorprenden a cualquiera que la escuche.

Hay personas que, desde muy jóvenes, saben exactamente a dónde van. Jennifer Mariana es una de ellas. Cuando la conoces, su seguridad y claridad de propósito te desarman. No habla de sueños vagos: habla de disciplina, de hábitos, de un estilo de vida que construye día a día. A sus 20 años, ya lleva dos años compitiendo en fisicoculturismo y asesora a otras mujeres en su camino hacia el fitness. Esta es su historia.

¿Puedes presentarte? ¿Quién eres y a qué te dedicas?

Me llamo Jennifer Mariana Álvarez Enríquez, tengo 20 años y soy entrenadora. Además de entrenar a otras personas, compito en fisicoculturismo, que es también mi gran pasión.

¿Cuándo comenzaste en el mundo del fisicoculturismo?

Hace aproximadamente dos años. Empecé a competir cuando tenía 18 años, así que soy bastante nueva en esto, aunque siento que he aprendido mucho en muy poco tiempo.

¿Has enfrentado obstáculos específicos en este camino?

El mayor obstáculo ha sido la fortaleza mental. Mantener el ritmo de los entrenamientos, los cardios, construir el hábito de la constancia... Eso es lo verdaderamente difícil. Pero con la práctica todo se va mejorando.

En los días difíciles, ¿cómo te motivas para entrenar?

Lo vivo como un estilo de vida. Al principio cuesta, como todo, pero llega un punto en que simplemente lo haces: te sientas mal o bien, igual tienes que hacerlo. Es como lavarte los dientes o bañarte. No es una opción, es parte de tu día.

¿Hubo algún límite que te costó establecer? ¿Qué cambios tuviste que hacer?

Sí. Al principio no tenía los recursos económicos suficientes para sostener una preparación competitiva, así que tuve que buscar trabajo y esforzarme el doble para poder costearlo. El fisicoculturismo implica gastos en suplementos, alimentación específica, viajes a las competencias... No es barato, pero lo vale.

¿Qué responsabilidad sientes al guiar a otras mujeres que quieren seguir tu camino?

Básicamente, demostrarles que sí se puede. Que el único límite real está en su mente. Si logran controlar ese aspecto, podrán alcanzar cualquier cosa que se propongan.

¿Qué cambio urgente te gustaría ver en el mundo del fitness para las mujeres?

Que el entrenamiento deje de hacerse por las críticas o por lo que dicen los demás, y que pase a ser verdaderamente un estilo de vida. Que cada mujer lo haga porque ella quiere, porque le hace bien, y que eso se vea reflejado en una disciplina genuina y constante.

Los estándares de belleza en el fitness han cambiado mucho. ¿Cómo manejas eso con tus clientas?

Depende del objetivo de cada persona. Las modas influyen, claro que sí, pero al final lo más importante es lo que cada quien quiere para su cuerpo y su salud. Yo acompaño a mis clientas en función de sus propias metas, no de las tendencias.

 

 

WhatsApp Image 2026 02 25 at 1.13.40 PMImagen: creada con IA

Por: Pilar Pino Acevedo*

“No quiero nada serio, pero tampoco quiero dejar de verte”. La frase se repite con variaciones mínimas en conversaciones que parecen íntimas y honestas, pero que en realidad sostienen uno de los formatos afectivos más característicos de nuestra época: el “casi algo”. En un contexto donde la libertad individual se ha convertido en valor supremo y las estructuras tradicionales de pareja se han flexibilizado, estos vínculos ambiguos se presentan como una alternativa moderna. Sin embargo, más que una simple tendencia generacional, los “casi algo” pueden leerse como una expresión contemporánea de cómo el patriarcado y la lógica neoliberal reconfiguran las relaciones sexoafectivas bajo la apariencia de elección y autonomía.

Perspectiva feminista

Para Coral Herrera, se trata de “vínculos sexoafectivos” que funcionan como una pareja convencional —al compartir intimidad física y emocional—, pero sin etiqueta ni compromiso formal. Se caracterizan por una alta ambigüedad, lo que a menudo genera sufrimiento cuando una de las partes desea formalizar y la otra no.

Este tipo de relaciones normaliza la evasión del compromiso emocional y refuerza dinámicas de poder que perjudican especialmente a las mujeres y a las personas en mayor situación de vulnerabilidad afectiva.

El problema es estructural: desigualdad y ambigüedad, desde una mirada feminista. Los “casi algo” no son prácticas meramente individuales, sino formas de vinculación que se inscriben en un contexto social donde las mujeres han sido socializadas para sostener el trabajo emocional, esperar a que el otro defina e interpretar señales y silencios. En cambio, para algunos hombres resulta cómodo moverse dentro de la ambigüedad, obteniendo beneficios afectivos y sexuales sin negociar compromisos ni asumir consecuencias emocionales.

Es así como los “casi algo” se convierten en mecanismos que perpetúan la asimetría afectiva. Quien menos recursos emocionales aporta suele tener mayor control sobre el vínculo, mientras que quien siente más cede y espera, quedando atrapadx en la incertidumbre. Estas dinámicas suelen enganchar especialmente a las mujeres en un ciclo de espera y ansiedad, manteniendo la esperanza de transformar al otro. Se genera una “montaña rusa” emocional —intensidad versus frialdad— que resulta poco saludable y afecta la salud mental.

Los “casi algo” son una alternativa dentro del espectro de las relaciones modernas y suelen presentarse bajo la bandera de la libertad. Sin embargo, reproducen la lógica patriarcal del amor romántico: la mujer suele invertir mayor energía emocional, interpretar silencios y esperar definiciones, mientras que el hombre disfruta de los beneficios de la compañía, el afecto y la sexualidad sin asumir compromiso alguno.

El feminismo analiza este fenómeno no solo como una experiencia de desamor, sino como una dinámica sexoafectiva que perpetúa las desigualdades de género y la falta de responsabilidad afectiva. Asimismo, cuestiona su idealización y propone la autonomía como alternativa. Se enfatiza el cuidado propio, la necesidad de establecer acuerdos claros —incluso en relaciones casuales— y la importancia de no aceptar menos compromiso del que se desea, rechazando la normalización de la inestabilidad emocional.

No todas las relaciones tienen que ser obligadamente monógamas, pero todas las interacciones y vínculos afectivos requieren cuidado, honestidad y acuerdos explícitos.

Ahora bien, no toda relación ambigua es necesariamente una estrategia consciente de dominación ni toda persona que evita el compromiso lo hace desde el privilegio. En un contexto atravesado por la precariedad laboral, la incertidumbre económica y la movilidad constante, muchas personas temen comprometerse no por desinterés, sino por inestabilidad estructural. El problema, entonces, no es la libertad ni la ausencia de etiquetas en sí mismas, sino la desigual distribución del costo emocional dentro del vínculo. Cuando ambas partes acuerdan con claridad el tipo de relación que desean, la ambigüedad puede ser una elección legítima; cuando no existe esa simetría, la indefinición deja de ser libertad y se convierte en desigualdad.

La estructura social

El fenómeno de los “casi algo” es una construcción social contemporánea que, desde una perspectiva antropológica, responde a los cambios culturales, tecnológicos y económicos del siglo XX. Asimismo, puede entenderse como una manifestación de la “modernidad líquida”, concepto desarrollado por el sociólogo Zygmunt Bauman, quien sostiene que los vínculos humanos en la actualidad son frágiles y tienden a ser efímeros.

Bauman describe la sociedad contemporánea como una etapa marcada por el cambio constante, la fragilidad, la transitoriedad y la desregulación, donde las estructuras sociales sólidas —instituciones, trabajos estables, relaciones duraderas— se disuelven. Este contexto se caracteriza por el individualismo, la incertidumbre y la inmediatez, afectando ámbitos como el trabajo, la comunidad y la identidad.

En esta línea, el sociólogo acuña también el concepto de “amor líquido”, con el que describe las relaciones humanas en la modernidad como vínculos frágiles, inestables y superficiales, marcados por el miedo al compromiso y la búsqueda de gratificación inmediata. Se trata de relaciones efímeras, fácilmente reemplazables y atravesadas por una lógica de consumo, en la que se privilegia la libertad individual sobre la profundidad del vínculo. Se evitan ataduras y proyectos a futuro, priorizando la comodidad emocional por encima del compromiso.

Tradicionalmente, las sociedades contaban con ritos claros para formalizar una pareja —noviazgo, compromiso, matrimonio—. Los “casi algo” operan en un espacio liminal, de tránsito permanente, en el que nunca se pasa de la fase de “conocimiento” a la de “pareja oficial”. Esta falta de definición genera ambigüedad y, a menudo, dolor emocional, al no existir reglas claras ni expectativas compartidas.

En síntesis, Bauman argumenta que, en una sociedad líquida e inestable, las personas tienden a evitar lazos profundos para no sentirse atadas, sacrificando la solidez y la calidez asociadas al amor tradicional.

La influencia de las redes sociales en las relaciones

 

La cultura del swipe (deslizar) ha modificado las normas de apareamiento. Al percibir que siempre hay alguien más a un deslizamiento de distancia, se reduce la urgencia de formalizar la relación y el vínculo se mantiene en un estado de “posibilidad” constante. El uso de redes sociales como herramienta de seducción permite sostener “la chispa” sin necesidad de encuentros presenciales ni de una conexión profunda.

La constante abundancia de opciones disponibles provoca que las personas duden de sus elecciones, al sentir que podrían encontrar algo mejor. Sin embargo, una relación de pareja sólida se construye día a día: requiere comunicación, límites claros, objetivos comunes y coherencia para sostenerlos. No se trata de obstruir proyectos personales, sino de vincularse en algo compartido con proyección a largo plazo.

No ponerle nombre a la relación para que nadie salga “herido” constituye una forma de irresponsabilidad: una manera de eludir la corresponsabilidad, el cuidado y la ética que deberían regir cualquier vínculo. Para evitar el daño no basta con la ambigüedad; se requiere establecer límites y acuerdos claros desde el inicio.

La responsabilidad afectiva implica alinear palabras y conductas para no confundir ni aprovechar la vulnerabilidad ajena. En este sentido, los “casi algo” no fallan por la ausencia de una etiqueta, sino por la falta de claridad. Decir “no quiero nada serio” mientras las acciones transmiten lo contrario —mensajes diarios, intimidad constante, gestos propios de una pareja— constituye una incongruencia que genera confusión y dolor.

Asimismo, la responsabilidad afectiva supone el compromiso consciente de gestionar las propias emociones y acciones, reconociendo su impacto en los demás para construir vínculos saludables. Se basa en la empatía, la comunicación honesta y el respeto mutuo, con la intención de cuidar a la otra persona.

Existe también una fuerte idealización de lo que “podría haber sido”, lo que hace que la ruptura resulte, en ocasiones, tan dolorosa como la de una relación formal. Se pierde aquello que se imaginó, no necesariamente lo que fue. Muchas personas ingresan en este tipo de vínculos para evitar el riesgo de ser heridas mediante un compromiso pleno: buscan disfrutar de la compañía y la intimidad sin asumir la complejidad que implica una relación consolidada.

Estas dinámicas generan en el cerebro descargas de dopamina y adrenalina, lo que explica su capacidad de enganche. En contraste, las relaciones sanas producen mayor liberación de oxitocina, asociada a la estabilidad y la confianza, por lo que pueden percibirse como menos intensas.

Los “casi algo” reproducen también una lógica de mercado: se buscan beneficios —intimidad, cuidados y sexualidad— sin asumir el costo y la inversión emocional que implica un compromiso formal. Sin embargo, en una relación los conflictos no son necesariamente negativos; pueden ser oportunidades de crecimiento y ajuste interno. Por ello, no resulta saludable huir ante el primer conflicto, roce o desacuerdo.

Un “casi algo” que se prolonga en el tiempo difícilmente puede considerarse amor, aunque exista ternura o atracción. El amor implica una elección sostenida que integra cuidado, compromiso, confianza, respeto y responsabilidad. En estos casos, la ambigüedad puede derivar en dificultades para establecer límites saludables y obstaculizar la construcción de relaciones sanas.

En una cultura que promueve la inmediatez y el reemplazo constante, los “casi algo” parecen coherentes con el espíritu de la época. Sin embargo, cuando la ambigüedad se prolonga y el compromiso se posterga indefinidamente, lo que se erosiona no es solo una relación posible, sino la capacidad de construir vínculos basados en cuidado mutuo y responsabilidad compartida.

Tal vez la pregunta no sea si debemos formalizar todas las relaciones, sino qué tipo de ética afectiva queremos sostener en tiempos de liquidez. Porque si la libertad implica evitar toda definición, pero el costo emocional recae de manera desigual, entonces no estamos ante un avance relacional, sino ante una sofisticación de viejas asimetrías. Y frente a ello, el feminismo no propone volver atrás, sino avanzar hacia formas de vinculación donde la autonomía y el compromiso no se excluyan, sino que se equilibren.

  • Pilar Pino Acevedo es economista, feminista marxista y escritora zacatecana. Su trabajo articula análisis político, perspectiva de género y crítica económica desde una mirada comprometida con la izquierda. Es activista por los derechos de las mujeres y de las personas con autismo, causa que atraviesa también su experiencia como madre de una niña dentro del espectro autista, lo que ha fortalecido su voz en la defensa de la inclusión y la justicia social.Ha participado en la colectiva Nantzin Zacatecas y ha colaborado como columnista en La Cueva del Lobo y en la revista literaria El Guardatextos. Actualmente es coordinadora editorial de la revista Tlali Nantzin, donde impulsa la reflexión y el análisis de temas políticos y sociales desde una perspectiva crítica y progresista.

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Imagen: Tomada de la web, créditos a quien corresponda 

 

Por: Jorge de la Torre*

Afirmo categóricamente que la mayoría de las personas que actualmente viven en este universo físico y corpóreo, inmersos en la sociedad global tardocapitalista, es altamente probable, que se encuentren perdidas en el mundo sin saber de dónde vienen, en dónde están, y a dónde van. Es decir, carecen de un indicador claro, a la manera de un mapa; es decir, un dispositivo que les permita ubicar las coordenadas sobre el lugar en dónde están, y con ello, hacia a dónde pueden ir, y qué dirección seguir. No me refiero a que no exista un conocimiento, claro y racional, sobre nuestro origen y destino personal, o colectivo. Esto lo ha hecho muy bien el conocimiento racional y científico sobre el origen de nuestro universo, el mundo, y los miles de millones de años que tuvieron que pasar para que surgiera la vida inteligente; y con ello, la sociedad humana, que, en su cada vez más compleja realidad, va indagando, o tratando de indagar, cómo es que se le puede dar continuidad a la civilización humana.

Cierto, seguimos en ello, y no quiere decir que esté mal que el conocimiento racional y científico nos ayude a ubicar nuestras coordenadas en el basto universo, y en el basto tiempo; y a partir de ahí, entrever las posibilidades de nuestro destino civilizatorio. Sin embargo, parece que todo el conocimiento racional, no nos ha permitido conocer mejor el mapa de nuestro mundo interior; es decir, de nuestras emociones. O por lo menos, no lo ha hecho del todo efectivo.

Cuando digo, pues, que estamos perdidos, tampoco me refiero a que no exista un sentido de la vida, ya que la mayoría de las personas nos movemos por un conjunto de reglas operativas para ser funcionales en el mundo, y ello, evidentemente señala ya un sentido, aunque sea externo e impuesto. Así pues, lo que sostengo, no implica la referencia a estas consideraciones. Trataré de explicarme mejor utilizando una referencia literaria.

En la obra de la Divina Comedia, Dante, el personaje principal; es conducido por Virgilio, el poeta latino; tanto por el infierno, así como por el purgatorio; hasta llegar finalmente al cielo, en donde encuentra a la amada terrenal, Beatriz, convertida ahora en un espíritu puro que vive el mayor de los gozos posibles. Antes de comenzar el recorrido por el infierno, el purgatorio, y el cielo; el autor, comienza su narración más o menos así: “en una parte de mi vida, me encontraba completamente perdido en la espesura del bosque…” Hasta aquí quisiera hacer explicita la metáfora sobre qué significa “sentirse perdido en la espesura del bosque”. Evidentemente ello implica una metáfora, por decirlo así, existencialista, de quien no sabe en dónde se encuentra en realidad. Es decir, es una metáfora no espacial; sino podríamos decirlo, espiritual. Tiene que ver con la brújula, o el GPS interno, que todos llevamos dentro y que llamamos nuestra alma, o nuestro espíritu. Saber usarlo sería una cuestión básica de sobrevivencia, puesto que carecer de ceguera espiritual, o anímica, redundaría en no saber en dónde se encuentra uno en el mundo, y a dónde puede dirigirse, o qué cosas puede hacer. Ahora bien, repito, no estoy hablando de meramente un extravío geográfico; sino como lo he dicho, el extravío es más hondo, es a nivel humano espiritual. Esta lectura será pues el primer elemento a tomar en cuenta sobre cómo interpretar la metáfora literaria de: “estar perdido en el bosque…” El segundo elemento a tomar en cuenta, es que, una vez iniciado el viaje dantesco, comenzando por el infierno; es muy común que Dante, conducido por Virgilio, se encuentre con otros personajes muy reconocidos de la historia, personajes que gozaron de bienes y fortuna, o de la fama y la gloria del mundo; pero cuya alma se encontraba perdida, y por ello, no alcanzaron la gloria eterna. Lo interesante de cada encuentro, es que lo que se muestra no es una biografía particular de cada personaje, así como el tipo de vida que llevaron en su vida terrenal, y que les hizo terminar en el infierno. Esta es la lectura literal, o al pie de la letra, si se quiere ver así; pero si se quiere leer entre líneas, es decir, tomar el simbolismo de cada encuentro, lo que se puede ver en cada diálogo, es esta necesidad de saber si se usó, o no se usó, la brújula interna de cada cual.

Para tratar de indagar más sobre este punto, trataré de hacer la recuperación del concepto de conatus de Baruch Spinoza expuesto en su obra: Ética demostrada según el orden geométrico, de 1677. El concepto de conatus en Spinoza hace referencia al deseo que tiene cada ente, o ser, para afirmarse y perseverar en el ser en tanto ser existente en el universo físico. Cada ser vivo, o bien, por decirlo así, todo el universo de entidades materiales vivas que habitan este mundo, se mueve por un deseo vital inscrito en ellos. De esta forma, el deseo, bien visto, es tanto nuestro origen, como nuestra brújula básica para conducirnos en el mundo. Espinoza, considerado un racionalista, define el impulso de la inteligencia, en tanto atributo del alma a perseverar en el ser, como voluntad; pero el impulso del cuerpo, en tanto unidad física orgánica a perseverar en el ser, le llamará apetito. Sin embargo, cuando el apetito es consciente; es decir, interviene la inteligencia que reconoce, o sabe de este apetito, entonces el apetito se convierte en deseo.

Así, el deseo es definido como un apetito, o una inclinación de los afectos, o de las emociones de la persona, en tanto corporalidad física, y en tanto el alma se entera, o sigue estas inclinaciones. Spinoza indica que sólo hay tres afectos o emociones básicas. El primero de los tres, y más importante, porque de él se desprenden los otros dos, y todo conjunto de emociones, es el deseo. Luego, aparecen, la alegría, y la tristeza. La alegría se convierte en amor, como resultado de su aumento en tanto potencia a perseverar en el ser; es decir, a elevar la capacidad del deseo corpóreo. Por ello, la afirmación y perseveración de nuestro deseo, es el amor, en tanto la máxima capacidad de la vida natural y orgánica, en estado de conciencia, o reconocimiento de sí, y, de su estado vital.

Spinoza, así pues, señala que la conciencia, alumbra, o reconoce el deseo, siempre y cuando, se tenga a su vez, una idea adecuada. Es decir, tiene que haber una correspondencia, o coincidencia de la mente, con aquello que el cuerpo quiere y ve como bueno para él. La alegría, así pues, es el estado de elevación de las facultades y potencias del cuerpo y el alma, gracias a que nos hemos movido tanto por el deseo, como por una idea adecuada que me permiten perseverar y expandir mis potencialidades y capacidades. En cambio, si en lugar de haber una idea adecuada, lo que tenemos es una idea inadecuada, o errónea; es decir, nuestro entendimiento no logra identificarse con el apetito o afección del cuerpo, lo que resultará, es más bien, tristeza, sufrimiento, desolación. Esta tristeza o desánimo, más que conducir a la elevación del espíritu y el cuerpo, conducirá a una caída en vertical de todas las potencias y facultades que más que realizarme y expandirme, me desrealizarán, y me despotencializarán, oprimiéndome y haciéndome esclavo de estas pasiones, cuyo resultado es el desamor y el odio.  

Ahora bien, otro punto importante, sobre esta afirmación y perseveración de nuestro deseo, es que el deseo no sólo aumenta nuestro ser, sino también aumenta nuestro obrar, o nuestro actuar. Cuando alguien obra o actúa de acuerdo a su deseo, está afirmándose o perseverando en su propio ser y en su propio obrar desde el amor. Así, una lectura política del deseo, señalaría que una sociedad que ha renunciado, o se ha alejado del aumento de su ser, y del aumento del obrar de su cuerpo; y con ello de la alegría, y el amor, se precipita sobre la tristeza, y sobre el odio, dando como fruto, la desesperanza y la opresión, lo cual nos hace menos libres; en cambio, si fluctuamos hacia la alegría, la esperanza y el amor, somos y seremos cada vez más libres en nuestro obrar y actuar.

Quisiera quedarme en esta última lectura política del deseo, para señalar que, si queremos hacer una lectura del estado espiritual de la sociedad moderna ilustrada tecnocapitalista del siglo XXI, empoderada en su racionalidad instrumental, ello nos puede llevar a afirmar que, si hay algo de lo que carece esta sociedad, es del alejamiento y reconocimiento de su deseo. Frente a las tantas ofertas mediáticas y publicitarias de una sociedad del mercado en donde se lucra con el deseo y las emociones, resulta sumamente paradójico y contradictorio, que pretendamos señalar que nuestra sociedad es más libre, o más alegre; y con ello, plenificándose desde el amor; es decir, desde el aumento de nuestras capacidades humanas, tanto físicas como espirituales que nos facultan a ser más libres en el actuar. Sin embargo, parece que es, más bien al contrario. Una posible vía para atender este problema, desde la lectura que he expuesto del concepto de Conatus, desde una obra considerada maldita, pero al mismo tiempo imprescindible como la Ética de Spinoza, nos invitaría a atender esto del mundo interior de las emociones y los afectos, pero no desde una lectura meramente intelectualista, sino materialista, en donde podemos decir, que el orden natural del universo físico se sostiene sobre la afirmación del ser natural que somos. Cualquier movimiento que cancele o anule esto, tendría que verse como una anomalía disruptiva que tiene que revisarse bien a bien. Porque quizá lo que esté ahí privando son dinámicas opresivas, anulatorias, esclavizadoras e invisibilizadoras, en donde podríamos decir: tenemos cuerpo, pero no sentimos; tenemos alma, pero no amamos…

 

  • Jorge de la Torre es licenciado en Sociología con la terminal en Estudios Ibérico Latinoamericanos. Tiene una especialidad en Antropología y Étic, una maestría en Filosofía y Ciencias Sociales y un Doctorado en Ciencias Sociales.

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Imagen:Tomada de la web, créditos a quien corresponda

Por: Mauricio González González*

No hay sorpresa de que la ciencia ficción sea hoy una de las fuentes principales de imaginación conceptual, de las más fértiles. Numerosas pensadoras nos han mostrado cómo la ficción especulativa resulta una de las mejores herramientas para afrontar los tiempos en curso; el término “terraformar” no es excepción. En 1942, Jack Williamson le incluyo en un breve cuento titulado “Collision Orbit” que apareció en la revista Astounding Science Fiction y, más tarde, en el año 2000, construyó toda una epopeya a su alrededor en la novela The Ultimate Earth, que en español se tradujo como Terraformar la Tierra, donde diferentes generaciones de clones humanos intentan reanimar la vida del planeta otrora azul después de un cataclismo causado por un asteroide.

Durante la segunda mitad del siglo XX, el término fue ocupado para imaginar la vida más allá de la Tierra, más ello no sólo por ambiciosos especuladores que aspiran allegarse beneficios a partir de la colonización de un planeta B, sino incluso por mentes destacadas en astronomía, como Carl Sagan, quien encontraba en esta noción una forma de ampliar los modos de existencia terráqueos hacia otros planetas. La paradoja que actualmente enfrentamos no deja de tener matices de ironía, ya que los apremios climáticos, el grave deterioro ambiental y la puesta en cuestión del futuro de numerosas especies hace que, más que mirar a otros planetas para terraformarles, volteemos al nuestro para intentar restablecer las condiciones de existencia incluso para nuestra especie.

Así, terraformar es un concepto vigente utilizado por, entre otros, Benjamín Bratton (2021 [2019]), quien le ocupa como propuesta de diseño, planificación y gestión geopolítica y geotecnológica con las cuales puedan recuperarse las cualidades ambientales propicias para la especie humana junto a todas aquellas de las que depende. Por otro lado, para Amitav Ghosh (2023 [2021]), potente pensador indio, la terraformación le ha servido para mostrar cómo los órdenes de conquista y colonización europea generaron paisajes de explotación y monocultivo que, como muestra con el caso de la nuez moscada en las Islas Banda, han sido regla de negación de la vida y su diversidad en una historia de larga duración que inició en el siglo XVII. La hegemonía eurocéntrica terraformó al planeta al punto en que hoy se ha vuelto uno de sus principales problemas, efecto de la violencia que silenció órdenes más complejos de interacción con el entorno.

La productividad de este término es tal que, bajo enfoques multiespecie se puede denotar, tal como hace la entrañable Donna Haraway (2019 [2016]), que los principales terraformadores del planeta son las bacterias, y que ello antecede por mucho a la aparición de la humanidad, dejando ver la relevancia de recuperar y considerar procesos simbiogenéticos que favorezcan el compost que ella promueve, ajeno al humanismo ilustrado. Y en este esfuerzo no está sola, le asisten numerosas experiencias vernáculas de cooperación multiespecie por demás virtuosas. Así, las milpas mesoamericanas nuevamente emergen como territorios donde la sociabilidad más-que-humana es signo de hospitalidad, generosidad y alianza, forma históricamente probada de terraformación con cualidades culturales que dan sustancia no sólo a una culinaria, sino incluso a las mujeres y hombres de maíz que pueblan mundos entreverados de numerosos entes incluso metahumanos. El complejo milpa es paradigma para la terraformación de un planeta en disputa, terraformar el mundo bajo la égida de estas tecnologías es prioritario, contamos con acervos prácticos.

 

  • Mauricio González González estudió la licenciatura en Etnología, así como una maestría en Teoría Psicoanalítica, y la maestría y doctorado en Desarrollo Rural. Ha sido profesor de diferentes programas de estudio y posgrados tanto en escuelas privadas como públicas y comunitarias. Asimismo colabora en diferentes organizaciones y redes de la sociedad civil, principalmente ambientalistas. Escribe en el suplemento La Jornada del Campo y la agencia informativa Desisnfomémonos. Actualmente forma parte del colectivo CORASON, con quien participa en Radio Huaya “La voz campesina” dentro de la barra de opinión.

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Imagen: Portada del disco “Debi tirar más fotos” (DTMF), Bad Bunny, 2025.

 Xi Jinping, Donald Trump Vladímir Putin y Bad Bunny ante los ojos del mundo

 

 

Por Angélica Meneses *

En medio de la controversia derivada de las políticas de bestialidad y criminalización de la migración llevadas al extremo por la segunda administración de Donald Trump, sale a la luz el último lote de archivos Epstein, donde su nombre e imagen aparecen recurrentemente, hecho que ha indignado a la comunidad mundial, ante este panorama es necesario reflexionar sobre las diferentes formas en que se están pronunciando los grandes gobiernos y comunidades latinoamericanas que el presidente estadounidense considera abiertamente como su oposición.

Según Matthew Goldstein (2026)[1], quien ha dado seguimiento al caso desde 2019, los archivos Epstein

“(…)son todo lo que los fiscales han acumulado desde que Epstein captó su atención por primera vez en 2005, acusado de cometer abusos contra jovencitas menores de edad en Florida(…)Pero no toda la información está relacionada con tráfico sexual. También hay documentos financieros de sus clientes. Hay correos electrónicos personales e intercambios de mensajes de texto, así como videos y fotos(…)La mayoría de las personas implicadas son estadounidenses. Pero sí, hay muchos nombres internacionales mencionados en los archivos. Todo el mundo sabe de Andrew Mountbatten-Windsor, el expríncipe. Otros son Peter Mandelson, exembajador británico en Estados Unidos; Ehud Barak, ex primer ministro israelí, y la realeza noruega. Y muchas de las jóvenes procedían de Europa del Este y Rusia.

A pesar de que la administración trumpista ha sido demanda ya 650 veces[2], y dentro de los temas de litigio se encuentran la xenofobica, políticas antiderechos, recortes a gasto social, despidos masivos y aranceles; es evidente que aún no se ve implicado en estos delitos de lesa humanidad en los que participó activamente, y que de su parte no ha habido mayor posicionamiento que el negar absolutamente todo, y es en este punto que las acciones de China y Alemania fueron contundentes al menos en ese sentido.

Xi Jinping comenzó con la implementación de la pena de muerte a clanes de mafia (iniciando con la familia Ming), fraude, homicidios y trata de personas sobretodo en Myanmar y Tailandia, la idea es ir tras las otras 3 grandes familias implicadas, estableciendo con ello la cero tolerancia, lo que suena familiar con la estigmatización y castigo al movimiento feminista chino, sus manifestaciones y la persecusión a sus activistas[3], para el gobierno que aún sigue los principios confucionistas[4] (antecesores a los roussonianos) sobre la verticalidad en la familia y la superioridad de los hombres, estas mujeres son una amenaza. Por otro lado, Putin condena la pedofilia y la “fiesta de vampiros”, haciendo referencia al caso Epstein, lanzando iniciativas de Ley como la castración química para violadores de menores de edad, hecho que ya es implementado en Moscú desde 2012; medida que genera cuestionamientos sobre la capacidad institucional e infraestructura para poder llevarla a cabo, así como su efectividad; otra acción rusa de confrontación directa, fue el negar rotundamente la adopción de menores de edad a personas estadounidenses. Aún así, estas son reacciones esperadas para un mandatario que ha despenalizado la violencia doméstica[5], reforzado leyes que restringen el aborto y mostrado un rotundo rechazo al movimiento feminista y de la comunidad LGBTQ+.

Entonces, podemos observar que los pronunciamientos de esta oposición son aparentemente radicales en tanto su repulsión a delitos sexuales contra menores, pero esencialmente idénticos a Trump, pues cada uno de ellos tres, son representantes del patriarcado en sus países…¿Cómo se va a erradicar la violencia contra menores si se invisibiliza la de género?, ¿Cuál es el futuro que le espera a las infancias que son medianamente protegidas durante su etapa, pero estigmatizadas y perseguidas al crecer?.

En este mundo que odia lo otro; la presentación de Bad Bunny como medio tiempo del Super Tazón gringo, puso sobre la mesa conversaciones globales que persisten hasta este siglo: justicia de género, respeto a la diversidad, grandeza de la multiculturalidad, vigencia del posicionamiento de raza y clase, colonialismo y la nostalgia como lugar común de la migración; su gran acierto en el performance fue el reividicamiento de la unidad continental como horizonte. Esta representación del pulso que ha provocado reacciones de incomodidad al show son un reflejo de este debate entre el progreso y el estatus quo antes descrito, dejando ver el camino que aún falta por avanzar, pero también la esperanza de un mundo justo y diferente.

Fuentes

Amnistia Internacional (2025). “Activista china en el Día Internacional de la Mujer: “El feminismo es una forma de vida.”. En Campañas, nota del 06 de marzo. https://www.amnesty.org/es/latest/campaigns/2025/03/chinese-international-womens-day-activist-feminism-is-a-way-of-life/

Benhold Katrin (2026). “Todo sobre los archivos Epstein”. En New York Times. Noticia del 04 de febrero. https://www.nytimes.com/es/2026/02/04/espanol/todo-sobre-los-archivos-epstein.html

Corporación de radio y televisión española (TRVE) (2017). “Putin promulga una ley que despenaliza la violencia doméstica si se agrede solo una vez al año”. En Mundo, Europa Rusia, Revista RTVE. Noticia del 07 de febrero. https://www.rtve.es/noticias/20170207/putin-promulga-ley-despenaliza-violencia-domestica/1487126.shtml

Ewe Koh, Head Jonathan (2026). “China ejecuta a 11 miembros de la familia Ming, el notorio clan criminal de Myanmar”, en Mundo, BBC News. Noticia del 29 de enero. https://www.bbc.com/mundo/articles/cg5g30m5jm6o

Ríos, Xulio (2025). “Confucio & China: que dice Xi Jinping de la segunda combinación al estado civilizacional”. En Observatorio de política china. Artículo del día 12 de abril. https://www.politica-china.org/confucio-china-que-dice-xi-jinping/

Schartz, Emma, Baker Camille, Hughes Seamus, et.al. (2026). “The Trump Administration Has Been Sued 650 Times. Track These Cases”. En New York Times. Actualización al 09 de febrero. https://www.nytimes.com/interactive/2026/us/trump-administration-lawsuits.html

 

[1] Entrevista para The New York Times el 04 de febrero del 2026.

[2] Actualización al 09 de febrero del 2026.

[3] En 2025 Li Tingting habló para Amnistía Internacional sobre su detención por organizar una campaña contra el acoso sexual para el día internacional de la mujer en 2015.

[4] Xulio Ríos (2025) escribe que “En efecto, Xi ha promovido la rehabilitación del confucianismo como parte del “renacimiento cultural chino”. Habla de valores como la armonía, la familia, la moralidad pública, la lealtad al Estado, y el orden jerárquico”. Párrafo 31.

[5] "La descarada injerencia en la familia" por parte de la Justicia "es intolerable"”, dijo Putin en su rueda de prensa anual de 2016

 

  • Angélica Araceli Meneses López es mexicana, economista, diplomada en Economía y Negocios Internacionales por la Facultad de Estudios Superiores Aragón (FES Aragón), especialización en Desarrollo Social por el Posgrado en Economía, maestra en Estudios Latinoamericanos por la Facultad de Filosofía y Letras (FfyL), todas integrantes de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Experiencia en organizaciones sociales y perspectiva de género a partir de generación de la generación de instrumentos cualitativos y trabajo en campo para asociaciones de la sociedad civil, instituciones públicas y académicas. Actualmente doctorante de la Unidad Académica en Estudios del Desarrollo por la Universidad Autónoma de Zacatecas (UAZ). Intereses de investigación: feminismos, género y política social.

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Imagen: tomada de la web, créditos a quien corresponda

Por: Brenda Fajardo

“El que no ama no ha conocido a Dios, porque Dios es amor”

1 Juan 4:8

 

Sé que no todos los niños son criados por una figura femenina, pero en esta ocasión deseo compartir mi experiencia como madre y cómo por mucho tiempo me sentí juzgada por sentir que no estaba realizando mi “deber” de una manera “correcta”.

Hay hijos “fáciles”, “dóciles”, “obedientes” que nos llevan a enaltecernos sobre la crianza que llevan a cabo otras personas, es muy fácil dar una opinión en cuanto a cómo se debería de actuar en determinada situación, pero lo que nos hace verter un comentario rápido con nuestra boca o en nuestros pensamientos es un limitado conocimiento de lo que hay detrás de esa relación familiar, entorno social y económico. Es más fácil para una mamá que tiene más de un hijo poder darse cuenta que no solo influye el entorno y la manera en que criamos a los hijos, ellos ya vienen dotados con una personalidad que según el MBTI, o Indicador Myers-Briggs[1], existen 16 tipos de personalidad basándose sobre las preferencias, desarrollo personal y profesional, dentro de esta clasificación tenemos: logístico, consejero, arquitecto, defensor, virtuoso, aventurero, mediador, lógico, emprendedor, animador, activista, orador, ejecutivo, cónsul y donador. Lo que nos lleva a partir de la base que no todos tienen la misma forma de razonamiento pero he descubierto que no hay nadie que se resista al amor, la respuesta es la crianza con amor.

Mis hijos no fueron “fáciles”, ni lo son, pero eso me llevó a documentarme, tocar puertas, buscar terapias, personas y a tener una relación personal con el Creador para poder escucharlos, comprenderlos, atenderlos, tenerles paciencia, en pocas palabras amarlos tal y como son, aunque eso no significa solapar sus malas actitudes o dejar que se haga su voluntad cuando es incorrecta, sino en amor enseñarles valores, límites, manejo de emociones, respeto, empatía, gratitud y podría incluso redactar un libro completo de la crianza con amor y de cómo ahora vivo tranquila y disfrutando de la maternidad, pero este no es el objetivo ahora, sino solo alentarte a que ya hay demasiado material del que puedes echar mano y si por ahora crees que no estás llevando bien tu rol, inclusive si eres padre o estas criando sin ser tu hijo natural y el inicio está en ti, en sanar, perdonar, reconocer que la única instrucción que recibiste de tus padres o criadores, no es suficiente porque los niños no son tu niño pasado ni las circunstancias son las mismas ni vas a cumplir sueños frustrados en ellos.

Para poder comenzar a criar con amor primero se debe ser una persona amorosa, los niños son tan inteligentes que no te creerán si no lo eres en realidad y debes atender todo tu ser: espíritu, alma y cuerpo porque aunque no te das cuenta estás creando dobles tuyos. Todas aquellas actitudes que no te agradan de los niños son el reflejo de sus criadores, de su entorno y lo más sencillo y práctico será empezar por ti.

Busca el material o las personas adecuadas para que te ayuden a identificar hacia dónde retomar el curso. Cada día es una nueva oportunidad para volver a comenzar (Lamentaciones 3:23).

Dios me regaló hijos únicos, diseñados a la medida para poder desarrollar nuevas habilidades, a buscarle con todo mi corazón y depender completamente de Él y estoy segura que los tuyos son un regalo también, sólo recuerda que el regalo es para trabajar en ti, en tus fortalezas y debilidades porque si Dios les concede una larga vida, ellos partirán algún día y el amor también consiste en soltarlos a su tiempo, en confiar en que ellos también podrán encontrar el camino (Juan 14:6), y ese es el objetivo: crear adultos funcionales e independientes.

 

[1] https://www.medicalnewstoday.com/articles/myers-briggs-16-personality-types

 

  • Brenda Verenice Fajardo Trejo, es madre de dos adolescentes, esposa amorosa e ingeniera en Sistemas Computacionales

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Imagen: Hugo Eduardo Enríquez Ruíz, Sin título, Técnica tint:  sobre papel

 

Por: Hugo Eduardo Enríquez Ruiz*

Érase un vaso que dejé bajo el grifo del fregadero. Un día, como tantos otros que pasan sin dejar huella, el vaso llegó ahí vacío. Estaba un poco sucio de haber contenido muchas veces agua de distintos sabores: unas más ricas que otras, pero todas buenas. Era un vaso grande, con un dibujo grabado muy bonito; un vaso único en la casa.

En aquel grifo había una goma gastada que dejaba caer una gota de vez en cuando. No era constante, pero estaba ahí; parecía depender de la presión del agua, que fluctuaba durante el día e incluso variaba según la estación del año. Poco a poco, aquel vaso fue llenándose. Al inicio las gotas eran muy espaciadas, con mucho tiempo entre una y otra, pero, como todo, la goma fue cediendo, y cada día la gota caía con mayor frecuencia, hasta que el vaso empezó a llenarse.

Al principio las gotas se veían cristalinas, como si el agua que caía fuera potable y sana para beber; sin embargo, con el tiempo el agua se fue enturbiando y, al cabo de los años, aquel vaso ya contenía un líquido que al inicio era puro y sano, pero que se convirtió en agua estancada, oscurecida por el paso del tiempo. Tanto, que incluso el agua limpia que caía se enturbiaba y se descomponía.

Pronto el agua sucia era más que la limpia que entraba. Y eso sin contar que, con los años, aquella goma gastada fue soltando en cada gota un pequeño fragmento de sí misma, desprendido por la putrefacción. Con ello también caían, de vez en cuando, restos de moho y lama que se habían ido acumulando en ese espacio donde debería haber una goma entera y donde solo quedaban vestigios viejos que aún no se rompían del todo.

Al final, después de muchos años, casi veinte, el vaso estaba casi lleno y a punto de desbordarse. Le faltaban una o dos gotas para que el agua comenzara a caer y ensuciara toda la vajilla que estaba junto a él. Fue entonces cuando decidí hacer algo al respecto.

Durante años dejé ese vaso ahí pensando que era la mejor opción: contener el agua en lugar de cambiar o reparar la goma. Creí que era normal que cayera una gota de vez en cuando; pensaba que era parte de la vida cotidiana de la vajilla que siempre hubiera un vaso que contuviera el agua para no manchar al resto de los trastes, hasta que aprendí que hay grifos que no gotean y que las gomas se pueden reparar o cambiar.

Me di cuenta de que yo podía hacer lo mismo, solo que en este caso la reparación no podía hacerla solo; se necesitan otras manos para sujetar las partes del grifo que deben quitarse para arreglar la goma. Lo único que puedo hacer solo es llamar a un fontanero para que la cambie, con el costo que eso implica. Aun así, sigo pensando qué hacer, aunque me queda poco tiempo, pues estoy a una o dos gotas del desastre sanitario para mi vajilla.

El tiempo se acaba y ya he hecho todo lo que estaba en mis manos. Pedí ayuda para reparar el grifo y no me contestaron, así que llamé al fontanero y aún lo estoy esperando. Ojalá llegue a tiempo para evitar el desastre; en fin, ahora solo queda aguardar y continuar viviendo.

Mientras contaba esta historia fui metiéndome en ella y descubrí, al terminar, que mi corazón era un vaso, mi familia una vajilla y mis relaciones una goma a punto de romperse. Me di cuenta de que aquellas gotas de agua fueron frases que primero fueron de amor y que, con el tiempo, se fueron convirtiendo en agresión. Ahora, como en la historia, toca esperar la reparación o al destino que cambie la goma. Esta también puede ser tu historia: observa y analiza tu vida, descubre en qué área resuena esta metáfora y aprovéchalo.

 

  • Hugo Eduardo Enríquez Ruiz de Chávez, originario de Zacatecas, es artista plástico, ensayista y poeta. Médico Veterinario por la UAZ, Maestría en producción porcina por la Universidad Autónoma de Barcelona.

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Imagen: "La acumulación capitalista dependiente y la superexplotación del trabajo, de Ruy Mauro Marini.

 Por: Jorge de la Torre*

Un fantasma recorre el mundo. Es el fantasma del miedo y el odio al otro. El otro que no es de mi grupo social, que no es de mi nivel económico, o de mi grupo étnico, o mi grupo ideológico; el otro, también es el paria, el desclasado, el desempleado, el delincuente, el extranjero, el migrante. Son tiempos en que podemos testimoniar cómo se está desarrollando esta narrativa de miedo y terror producido por el capitalismo militarizado, en tanto sistema que organiza de forma sistematizada con su complejo industrial, técnico y militar, la vida social con la conformación política de lo que llamo el Estado carcelario.

El Estado carcelario surge en el proceso del sistema mundo con la avanzada del sistema capitalista y alcanza su mayor auge con el Estado neoliberal. La impronta política de este modelo de Estado carcelario no sólo cancela los modelos de participación democrática que puedan surgir por parte de la sociedad civil organizada, sino que, además, se impone como el único modelo de poder civilizatorio. En términos de Thomas Hobbes y de Max Weber, el Estado carcelario es la única entidad política para ejercer el poder y el control de forma legítima y única, por medio del monopolio del uso de la violencia, siempre de forma vertical, es decir, avasallando y sometiendo a los más débiles. De esta forma el Estado carcelario es la única entidad política con permiso para vigilar y castigar a quien se considere un peligro, o sea señalado por el mismo poder como una amenaza, bajo el pretexto de consolidar la paz social, aunque alcanzar esta paz implique generar terror y asesinar.

            Marx reparó en las contradicciones del Estado carcelario, pero incorporó un pequeño matiz, ya que el Estado, en tanto la entidad política que ostenta el monopolio de la violencia, no lo hace por mero impulso de muerte, o de poder; sino bajo una compulsión de acumulación. Así el uso del miedo y el terror del Estado carcelario, ha favorecido la actividad productiva como un elemento dinamizador de la nueva sociedad industrial, en demerito de las tradiciones comunales, es decir, del arraigo a un territorio común. La categoría que utilizó Marx fue “la acumulación originaria”, con ella cierra su obra más importante, El Capital, (1867), en tanto, estudio sobre el nacimiento del sistema capitalista y su lógica productivista:

A fines del siglo XV y durante todo el XVI, se dictasen en toda Europa occidental una serie de leyes persiguiendo a sangre y fuego el vagabundaje. De este modo, los padres de la clase obrera moderna empezaron viéndose castigados por algo de que ellos mismos eran víctimas, por verse reducidos a vagabundos y mendigos. La legis­lación los trataba como a delincuentes “voluntarios” como si de­pendiese de su buena voluntad el continuar trabajando en las viejas condiciones, ya abolidas.[1]

            Rosa Luxemburgo, hace igual pronunciamiento respecto al papel del sistema capitalista militarizado, y su dinamismo civilizatorio dentro de la matriz cultural del desarrollo del sistema mundo, como matriz hegemónica de producción de significado a partir de la lógica compulsiva de la acumulación de la sociedad moderna occidental:

El militarismo ejerce en la historia del capital una función perfectamente determinada. Acompaña los pasos de la acumulación en todas sus fases históricas. En el período de la llamada “acumulación primitiva”, esto es en los comienzos del capital europeo, el militarismo desempeña un papel positivo en la conquista del nuevo mundo y de la India. Así mismo más tarde, en la conquista de las colonias modernas, en la destrucción de las corporaciones sociales modernas, en la destrucción de las corporaciones sociales de las sociedades primitivas y en la apropiación de sus medios de producción, en la imposición forzosa del comercio de mercancías en países cuya estructura social es un obstáculo para la economía de mercado, en la proletarización violenta de los indígenas y la imposición del trabajo asalariado en las colonias, en la formación y extensión de esferas de intereses del capital europeo en territorios no europeos, en la implantación forzosa de ferrocarriles en países atrasados y en la ejecución de créditos del capital europeo provenientes de empréstitos internacionales. Finalmente, como medio de la lucha de los países capitalistas entre sí por la conquista de territorios de civilización no capitalista.[2]

            Para Zigmunt Bauman, el sistema capitalista militarizado alcanza su mayor éxito al imponer un cerco sanitario, que no sólo es mediático, sino empíricamente efectivo distinguiendo a las sociedades entre violentas y pobres; o desarrolladas y civilizadas; entendiendo con esto último, sociedades que ostentan un alto consumo conspicuo; es decir, un consumo de mera ostentación, pero que funciona bien para establecer la tipología social entre integrados y afines al sistema capitalista militarizado; o bien, excluidos y enemigos del Estado carcelario.

Las fronteras del delito cumplen la función de las llamadas herramientas sanitarias. Cloacas a las que se arrojan los efluvios inevitables y tóxicos. Este es el estímulo principal de la sociedad de consumo. Las sociedades desarrolladas cercan sus fronteras. Lo que pasa fuera de ellas son imágenes de guerras, asesinatos, drogas, saqueos, enfermedades contagiosas, refugiados y hambre. Pero las armas que se usan en las guerras civiles de esos países salieron de las fábricas de los países desarrollados.[3]

El mismo Bauman, señala como el Estado carcelario, en tanto dispositivo de control penal y jurídico, alcanza su cénit con el auge y desarrollo del Estado neoliberal en las últimas décadas; convirtiéndose así en la mejor versión de la unidad política, geográfica y territorial, para la compulsiva acumulación de la riqueza, por medio del sistema y complejo militar; con la firme intención de regular, administrar y gestionar la vida opulenta, de la vida corrompida y miserable, pero sobre todo indigna.

En 1972, la Corte Suprema de EE.UU. Dictaminó que la pena de muerte era arbitraria y caprichosa y como tal inadecuada para servir a la causa de la justicia. En 1988, la Corte permitió la ejecución de jóvenes de 16 años de edad. En 1989, de retrasados mentales. En 1992, dictaminó que el acusado podría ser inocente, pero estaba en condiciones de ser ejecutado si los juicios habían sido realizados de forma debida y se ajustaban a la Constitución… A comienzos de 1994, 2,802 personas esperaban su ejecución en las cárceles estadounidenses, 102 eran afronorteamericanos y 33 eran menores de edad. La mayoría proviene de los rechazados por la sociedad de consumo. La clase marginal. La pobreza deja de ser un tema de política social para convertirse en un asunto de justicia penal y criminal”.[4]

Por otra parte, Nils Christie, señala en su obra: “La industria del control del delito, 1993”, cómo las distintas sociedades occidentales, dependen cada vez más de la industria carcelaria como un negocio redituable y altamente eficaz para impulsar el desarrollo económico, al realizar la separación de los productivos de los no productivos; los que aportan y los que no; los que participan del glamour y el deseo de avivar y perpetuar la sociedad de consumo, de los que son impresentables y merecedores de repudio.

Las sociedades occidentales enfrentan dos problemas principales. La distribución desigual de la riqueza y la distribución desigual del acceso al trabajo remunerado. Ambos problemas pueden dar lugar a disturbios. La industria del control del delito está preparada para enfrentarlos: provee ganancias y trabajo al mismo tiempo que produce control sobre quienes de otra manera perturbarían el proceso social. Esta industria cumple con tareas de limpieza, al extraer del sistema social elementos no deseados. El mayor peligro del delito en las sociedades modernas no es el delito en sí mismo, sino que la lucha contra este conduzca las sociedades hacia el totalitarismo.[5]

Así pues, uno de los grandes peligros de la consolidación del Estado carcelario y el capitalismo militarizado, bajo su compulsión de acumulación, es que éste devenga un sistema político totalitario en donde la población y la ciudadanía sea criminalizada, prisonada y guetizada de forma arbitraria. Otros autores como Michel Foucault, quien desarrolló el tema de Estado policía; o Giorgio Agamben, que desarrolla el concepto de Estado de Excepción, o, Loïc Wacquant, que desarrolla el concepto de Estado penal; son autores que nos permiten visualizar la estela de terror del fantasma que recorre el mundo. Un fantasma que está infiltrándose incluso ahora en las sociedades desarrolladas, como justo está ocurriendo en nuestros días al interior del propio USA, a partir de los sucesos que han estado ocurriendo en Minnesota.  

 

[1] Cf. Marx, Karl. El capital. Cap. XXIV. Apartado 3. Leyes persiguiendo a sangre y fuego a los expropiados, a partir del siglo XV. https://www.marxists.org/espanol/m-e/1860s/eccx86s.htm

[2] Cf. Luxemburgo, Rosa. Capítulo XXXII. "El militarismo como campo de la acumulación del capital" en La acumulación del capital (1913). p. 225. https://www.marxists.org/espanol/luxem/1913/1913-lal-acumulacion-del-capital.pdf

[3] Cf. Bauman, Zigmunt. Capítulo 4. La ética del trabajo y los nuevos pobres. En Trabajo, consumismo y nuevos pobres. (1999). pp. 99-126.

[4] Cf. Ibid.

[5] Cf. Nils, Christie. La industria del control del delito. ¿La nueva forma del holocausto?, 1993.

 

  • Jorge de la Torre es licenciado en Sociología con la terminal en Estudios Ibérico Latinoamericanos. Tiene una especialidad en Antropología y Étic, una maestría en Filosofía y Ciencias Sociales y un Doctorado en Ciencias Sociales.

 

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“El diálogo”. Imagen del portal académico CCH, UNAM.

 

Por: Angélica Meneses

El uso actual de las redes sociales como medio de comunicación y marketing, se ha distanciado progresivamente del que se la daba cuando emergieron. En sus inicios, se nos promovieron como espacios para quienes nos conocíamos, incluso para conocer otras con intereses afines y formar comunidades virtuales. Fuimos del compartir nuestra cotidianeidad a considerarlos como plataformas profesionales y/o de negocios, al mismo tiempo comenzamos a consumir anuncios publicitarios sobre mercancías que los propios algoritmos nos configuraron y opiniones de un montón de instituciones y personas sobre literalmente cualquier cuestión y a todas horas. En esta era de la sobreexposición que ha sido llamada también de la posverdad…¿a quiénes les concedemos el derecho de opinar? Y lo más importante, que es tema de este escrito, ¿por qué es que hay un montón de personas opinando sobre todo, y otras han decidido dejar de opinar?

El siglo XXI ha traído consigo una sensación de que el tiempo va más de prisa; sin duda el escenario neoliberal de los avances tecnológicos y las crisis económicas recurrentes tuvieron como consecuencia la pérdida de conquistas laborales históricas como la jornada de 40 horas, asignación de plazas definitivas y los sistemas de pensiones, han provocado que las generaciones pasadas que no se beneficiaron por el sistema así como a las actuales a permanecer prácticamente toda la vida en incertidumbre, teniendo empleos temporales donde se solicitan perfiles en redes sociales, reduciendo comunidades por falta de tiempo, agotamiento, estrés, pero también una sensación de que no tenemos los suficientes elementos para opinar o tal vez ni siquiera tenemos ganas de eso, lo cual resulta paradójico en sociedades con acceso a redes sociales donde se puede expresar lo que sea en tiempo real, sin la responsabilidad de mirar siquiera de frente al foro, chat o lugar virtual en que se emiten dichas opiniones.

Cada día hay más y más personas que se han posicionado como creadoras de contenido, formando comunidades virtuales que pueden ser de millones. A pesar de que las “reglas” son claras, existen un montón de faltas (de información, de valores, de crear comunidad, etc.) que van construyendo diálogos y narrativas alrededor de los temas que se abordan, lo que tal vez no es de interés de esas personas pero, hay otras personas justo por esta razón han dejado de tomar espacios públicos y virtuales. ¿En qué momento pensamos que carecemos de cualquier tipo de autoridad para hablar? Podría asegurar que por no querer lidiar con esos grupos, pero también por algo que es mucho más grave: las consecuencias de las opiniones en los círculos cercanos y un exceso de opinómetros que nos colocan en lo insuficiente o extremamente algo. No hacen pensar somos lo suficientemente sur para opinar sobre el sur, o pertenecemos a un lugar epistemológico distinto del epicentro de lo que sucede.

Nuestros tiempos aún cargan con la tendencia a absolutizar, polarizar y teorizar absolutamente todo, aunado a la creación de la posverdad como nuevos escenarios (que son una extensión de los viejos y conservadores); pero la buena noticia es que también este siglo invita a reflexionar todas aquellas leyes y verdades del siglo pasado que hoy día pueden ser cuestionables en tanto su alcance o que invitan a repensar la manera en que pueden complementarse con otras formas; es decir, que verbos como intentar, aproximar, problematizar y sentipensar pueden ser muy útiles a la hora de expresar lo que sea que queramos decir desde nuestros posicionamientos/conocimientos, dejemos a un lado las “verdades absolutas” y optemos por la oportunidad para seguir aprendiendo y reinterpretando, sigamos opinando sobre lo que sucede desde donde estamos, porque de esta manera volveremos al diálogo directo e invitaremos a nuestras comunidades a hablarnos desde su realidad y diversidad, tejiendo de este modo narrativas más a tono con esta realidad global multipolar que nos ha tocado vivir. 

 

  • Angélica Araceli Meneses López es mexicana, economista, diplomada en Economía y Negocios Internacionales por la Facultad de Estudios Superiores Aragón (FES Aragón), especialización en Desarrollo Social por el Posgrado en Economía, maestra en Estudios Latinoamericanos por la Facultad de Filosofía y Letras (FfyL), todas integrantes de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Experiencia en organizaciones sociales y perspectiva de género a partir de generación de la generación de instrumentos cualitativos y trabajo en campo para asociaciones de la sociedad civil, instituciones públicas y académicas. Actualmente doctorante de la Unidad Académica en Estudios del Desarrollo por la Universidad Autónoma de Zacatecas (UAZ). Intereses de investigación: feminismos, género y política social.

WhatsApp Image 2026 01 06 at 1.07.59 PMImagen: creada con IA

Por: Roberto Soto Esquivel *

En 2003 comenzó la guerra en Irak, en este caso se dio el pretexto de ir por “armas de destrucción masiva” y reestablecer la democracia mediante el derrocamiento del “dictador” Saddam Hussein. En 2011 se llevó una intervención militar en Libia para derrocar “al dictador” Muamar el Gadafi, la razón que se manejó en los medios para llevar a cabo esta medida fue el reestablecer la “democracia”. Durante 2024 se llevó a cabo el derrocamiento del “dictador” de Bashar al-Assad en Siria, bajo el mismo pretexto, la democracia.

En América Latina, se dieron varios golpes de Estado, en 1954, Guatemala sufrió con el derrocamiento del presidente Jacobo Árbenz quien tuvo la osadía de afectar intereses de empresas de Estados Unidos. En 1973 cae el gobierno de Salvador Allende bajo diversos argumentos, el principal fue el impedir la llegada del socialismo al continente.

El plan Condor, fue una operación político-militar que tuvo como objetivo eliminar a toda persona que atentara contra los intereses del capital trasnacional, principalmente el de Estados Unidos. Brasil, Argentina, Uruguay, Paraguay fueron algunos países en donde se aplicaron esta medidas. Siendo destruidos todo tipo de movimiento sociales, campesinos, sindicales y políticos que se saliera de los interes de los impulsores del Plan.

Panamá, fue otra nación que sufrió el embate del imperio, en este caso de Estados Unidos, quen derrocó al “dictador” Manuel Antonio Noriega, curiosamente apoyado por el país norteamericano. En 1989 se dío la invasión con el pretexto de que el militar panameño apoyaba el narcotráfico.

Nicaragua ha sufrido inestabilidad desde la década de los ochenta del siglo XX, que con el apoyo de los Estados Unidos, los denominados contras han provado escenarios de crisis politica económica y social; instaurando gobiernos afines a los interes norteamericanos.

A inicios de 2026, los Estados Unidos atacó Venezuela, para derrocar al “dictador” Nicolas Maduro con el pretexto de instaurar la democracía y eliminar al narco dictador. El mismo 3 de enero, el presidente Trump sostuvo que permanecerán en Venezuela el tiempo que sea necesario y amenazó a otros paises cuyos gobiernos apoyen el narcotráfico, directamente hizo alusión a México y semanas anteriores ha sostenido un enfrentamiento verbal con el Gobierno de Colombia y su presidente Gustavo Petro.

¿Qué han tenido en común los eventos esbozados? Primero que el policia del mundo y el autodenominado país más democratico de este planeta, Estados Unidos, es el protagonista principal, el promotor de cada uno de estos conflictos. El mismo que impone aranceles a TODOS, incluyendo a sus socios comerciales y aliados como Japón, Europa, Corea del Sur, y claro está a sus rivales como China, Rusia, India. Es quien determina que gobierno es democrático, es decir, impone SU democracia.

En muchos casos no utiliza el conflicto bélico, sino impone o impulsa gobiernos (que les resulta más barato) como son Javier Milei en Argentina, Daniel Noboa en Ecuador o Carlos Salinas en México de los noventa. Incluso pueden apoyar a “dictadores” como Noriega en Panamá y cuando no le son útiles intervienen militarmente para IMPONER a SUS DICTADORES.

Sin embargo, mas allá de la retorica que se utiliza para intervenir pólitica o militarmente, está el poder geoeconómico y geoestratégico. El petróleo de oriente medio o las enormes reservas de gas, petróleo, oro y las denomindas tierras raras en Venezuela, Bolivia, Perú, Ecuador y Argentina.

¿Cuál será su discurso si China reclama la isla de Taiwan? ¿Qué posición asumirá?, recordemos lo sucedido con las Islas Malvinas de Argentina que fueron invadidas por Inglaterra. ¿Se atreverán a apoderarse de Groenlandia?, ¿continuarán con el reparto del Mundo? Todas estas intervenciones contastan que las Naciones Unidas simplemente no sirven para solucionar los conflictos, mucho menos la Organización de los Estados Americanos (OEA). Están al servicio del poder. Por cierto, triste la actuación de las potencias nucleares y economicas como Rusia y China en el conflicto en Venezuela.

 

  • Roberto Soto Esquivel es Doctor en Economía egresado del Posgrado de Economía de la Universidad Nacional Autónoma de México. Actualmente es Profesor-Investigador de la Unidad Académica en Estudios del Desarrollo de la Universidad Autónoma de Zacatecas (UAZ). Realizó una Estancia Posdoctoral en el Centro de Estudios de Administración de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM. Miembro de la Red Iberoamericana de Estudios del Desarrollo (RIED) y del Sistema Nacional de Investigadores. Su línea de investigación general es la economía financiera; y líneas particulares como: microfinanzas y análisis del sector financiero internacional.

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Imagen: creada con IA

Por:Osiris María Echeverría Ríos*

Las esferas de navidad brillaban en los escaparates. El rojo, verde y el dorado me hipnotizaban. El próximo paso en el pasillo eran las series de luces que pondría con diligencia alrededor del pino.

La Navidad se acercaba rápidamente, la esencia de la mía era el árbol navideño. En mi mente dibuje los colores tradicionales que a mi mamá le gustaban y su contagiosa locura decembrina. Imaginé por un momento la tendencia Ralph Lauren Christmas y me reí. ¿Por qué alguien debería decirnos cómo llevar una festividad con la que crecimos en casa?, ¿acaso a alguien le importa que celebremos de una forma específica?

Era claro que la nueva tendencia no iba a afectar mi espíritu festivo porque esta Navidad debía ser diferente. El cascanueces me sonrió desde su caja, con su uniforme pulcro y los hilos dorados de su traje brillaron, pero algo faltaba. La oscuridad de la avenida se interrumpía con los adornos intermitentes. El olor a especias me recordó que hacía no mucho había calabazas por doquier y murciélagos de papel bailando entre las esquinas de los escaparates.

Mis recuerdos desaparecieron al encontrar el McDonald’s y la publicidad del Grinch que se asomaba con sus calcetas verdes, rojas, amarillas y azules. El marketing de la temporada hacía bien su trabajo, como todos los años. Volví a sonreír mientras caminaba enfrente de un Starbucks, donde los clientes y el barista peleaban por un oso de vidrio con tapa de gorro navideño. El diseño de color verde, característico de la marca, y su popote reutilizable, se vendían a un precio exagerado. Me pregunté a dónde pararía toda esa mercancía cuando pasara la temporada.

Quizá almacenada en cajas y llenas de polvo en algún rincón de la casa o en el peor de los casos estrellado en el piso producto de una travesura de un gato malicioso. Entonces, ¿realmente todo ese dinero y esfuerzo por poseer los últimos artículos de la época navideña valía la pena?, ¿no pertenecían también a su manera a la tan llamada moda rápida? De la misma forma que el fast fashion obedecían a un ciclo de consumo diseñado para un par de semanas. Seguramente el próximo año sería otra la tendencia navideña, que obligaría a todos a renovar los escaparates, los colores, los estilos y los patrones del decorado.

De pronto, cuando llegué a casa lo vi. Él me miraba de vuelta con sus ojos amarillos, su pelaje suave y rojo. Pancho me observó para luego relamerse, como a la espera de que iniciara el ritual acostumbrado para la puesta de su juguete favorito de la temporada: mi árbol de navidad.

Su cara peluda y sus ojos tiernos me habían engañado tantas veces, pero una cosa era cierta, el hecho me paralizaba porque tenía que encontrar alguna forma de salvar las últimas esferas hechas de vidrio soplado que quedaban. Quería evitar que sufrieran el mismo destino que aquel oso barista a manos de los consumidores rabiosos.

Era probable que lo que necesitara fuera una jaula, un árbol minimalista, una barrera de plástico, un letrero para prohibir la entrada a Pancho. Me reí sola, sabía que todo sería inutil, porque estaba segura de que el animal encontraría la manera de romper las últimas esferas que había conservado con los nombres de mis hermanos y mis papás. Un grupo de esferas que no habría manera de volver a recuperar. La nostalgia se había apoderado de mí en un instante. El recuerdo, y los objetos como aquellos, era otra forma de atesorar lo que no era indispensable y, sin embargo, ahí estaba pensando en una solución para mantener intacta una mercancía más.

 

  • Osiris María Echeverría Ríos es doctora en Ciencias Administrativas por la Universidad Autónoma de Tamaulipas, es maestra en la enseñanza del idioma inglés, trabaja en la línea de investigación de mercadotecnia internacional, y tiene diversas publicaciones a nivel nacional e internacional en Argentina, Colombia. Pertenece a comités científicos arbitrales en revistas nacionales e internacionales. Sumado a ello, tengo un Posdoctorado en Estrategias e instrumentos de evaluación del desempeño en CIFE y artículos de opinión, ensayos y cuentos publicados. Trabajo como Docente y Coordinadora de la Licenciatura en Negocios Internacionales e Investigación en la Universidad Autónoma de Coahuila, en la Facultad de Ciencias de la Administración en la Unidad Saltillo. Es miembro del Sistema Nacional de Investigadoras e Investigadores en Nivel 1, además de pertenecer a Científicas Mexicanas A.C., a la Academia de Ciencias Administrativas, A.C. (ACACIA), al Colegio de Profesionistas Especialistas en Investigación COPEIN, A.C.y a la Asociación Mexicana de Estudios Internacionales, A.C.

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Imagen: creada con DALLE

Por: Jorge de la Torre*

(Segunda Parte)

Volviendo a Habermas, y su propuesta de que es en el uso del logos, es decir, de la palabra, que se va revelando quiénes hemos sido, quiénes somos, o quiénes seremos; vale la pena recuperar el término de: “gramáticas del reconocimiento”, para apelar a la idea de que es desde el discurso desde donde nos vamos constituyendo como entes sociales. Una primera lectura de ello, es que nuestra identidad personal y social está cimentada desde el discurso y la palabra. Otra lectura, es que la posibilidad de lograr la emancipación de la diversidad social y cultural, depende del reconocimiento de la diversidad de los modos del decir, del pronunciar y del referenciar. Si esto es así, entonces la sociedad del siglo XXI sólo se puede constituir sustituyendo el sentido utópico revolucionario de los liberales progresistas con aspiraciones socialistas; y los liberales conservadores de corte capitalista, por medio de la palabra y el discurso. La emancipación del logos, de esta forma, sería una emancipación cultural de la diferencia que permite trascender una ética de la mismidad, es decir, una ética etnocéntrica y supremacista en todos los niveles, raciales, religiosos y económicos.

Lo que Habermas nos dice con esto, es que, a partir del fin de la utopía emancipadora moderna, revolucionaria en todas sus acepciones, lo que nos queda, es decidir por la vía del discurso, desde una ética dialógica, el destino de nuestra andadura humana. El único fundamento con el que contamos es lo que surja de la deliberación racional, es decir, de la recuperación del logos para que éste nos permita la comprensión del tipo de humanidad en que habremos de devenir.

La conclusión de Habermas nos remite al posfundacionalismo. El posfundacionalismo se ha estudiado políticamente acompasado desde el desencantamiento de la modernidad ilustrada. La tesis fuerte es que no tenemos un sólo y único fundamento que sea genuino en términos esencialistas, es decir, que sea universal y necesario. Por lo tanto, si no hay una esencia única, o un fundamento, no hay un destino humano definido.

La izquierda heideggeriana se apropiará de esta conceptualización para darle un tinte político existenciario. El fundamento del hombre, es el hombre mismo, el hombre concreto que está aquí y ahora. No hay nada más allá de eso. Por ello, resulta sumamente necesario, que si no hay un fundamento en sí. Hay que crearlo desde la finitud humana, esto es, hay que decidirlo políticamente.

En estos términos, una última revolución es la revolución feminista, que de forma paralela está proponiendo el llamado: “giro afectivo”, un nuevo giro que va más allá del giro copernicano. Ésta es quizá la revolución que marque cómo se irá perfilando el siglo XXI. Con ello, se critica no sólo el sistema capitalista patriarcal logocéntrico, sino la hegemonía en la historia de la subjetividad masculina, la cual ha configurado el mundo en su dimensión cultural. Esta es quizá, la revolución política más actual y vigente, que confronta cómo hemos de vivir y cómo nos hemos de plantear la continuidad del proyecto civilizatorio moderno, si acaso merezca la pena su continuidad, que no la continuidad de la vida, o la especie, sino del sistema que nos hemos inventado culturalmente.

En México, también hemos tenido nuestras revoluciones, y podemos decir que todas las revoluciones modernas se conjuntan en lo que actualmente está pasándonos a los mexicanos. La primera fue emancipatoria e independentista para liberarnos de la corona española. Es decir, del orden monárquico feudal y absolutista, al igual que la mayoría de los países, en donde se gestaría la formación política de lo que conocemos hoy día como el Estado nación. Posteriormente, tuvimos otro conflicto que llamamos Guerra de Reforma, y que fue parte del eco de la revolución cultural de Martín Lutero; ya no sólo de Copérnico. La religión católica que se había enquistado en la vida política desde la etapa de la colonia, y se mantenía como un resabio del pasado monárquico virreinal, perdería con este acontecimiento su estatuto hegemónico en la vida del país. Finalmente, tendremos la más emblemática de las revoluciones del país, la llamada revolución mexicana de 1910 a 1917. Con ello, al igual que las anteriores, se marca un antes y un después en las condiciones de vida de la población. Un dato interesante, es que antes de la revolución mexicana, sólo el 5 por ciento de la población sabía leer y escribir, es decir, el 95 por ciento de la población era analfabeta. En cuanto a la tenencia de la tierra, ésta estaba concentrada sólo en el 1 por ciento de la población, mientras el 99 por ciento, no tenía ningún tipo de propiedad.

Actualmente en el México del primer cuarto del siglo XXI, a poco más de 100 años de la última revolución, y poca más de 200 de la primera, nos encontramos en un proceso político novedoso dentro de lo que ideológicamente podríamos clasificar como un movimiento político liberal progresista de aspiraciones socialistas. Para algunos, este movimiento, considerado dentro del espectro de la izquierda mexicana, comenzó en 1968 con la lucha estudiantil; es decir, con el alzamiento de los hijos universitarios de la clase media urbana naciente; para otros, comenzó en 1988, con la convicción de conjuntar a los partidos de izquierda en un sólo partido después del fraude electoral del PRI para imponer a Carlos Salinas de Gortari. Para otros, comienza en 1997 con el arribo de un gobierno de izquierda, el PRD, a la capital del país. Posiblemente para otros, apenas comienza en el año del 2018, fecha en que, por primera vez en la historia moderna del país, llega la izquierda política al máximo órgano de poder, es decir, al de la presidencia de la república con Andrés Manuel López Obrador. Posteriormente este mismo proyecto político, logrará aumentar su cuota de poder ampliando su influencia al adjuntarse a la mayoría de los estados del país, así como al Poder Legislativo. El segundo poder en importancia en la jerarquía institucional del país. Quizá para otros, en realidad apenas esté comenzando a partir del año 2024, fecha en que la primera mujer, Claudia Sheinbaum Pardo, logra alcanzar la máxima investidura de poder y gobierno del país. Para otros, las dos figuras son parte de un mismo proyecto, en donde se van acumulando triunfos políticos como el de la reforma al Poder judicial, es decir, la conquista del tercer poder a nivel institucional.

Todo esto nos hace suponer que tendremos hasta el 2030, en términos formales, 12 años de un gobierno progresista que pondrá en la balanza de la historia si hay efectivamente un cambio revolucionario, es decir, un proceso de emancipación que permita suponer que las condiciones de vida de un país han mejorado y cambiado para bien, y que efectivamente se puede hablar de un antes y un después. Hemos visto que los cambios históricos son procesos que paulatinamente se van fraguando, por lo que podemos pensar que son pocos años para ver un antes y un después a nivel sustantivo. Sin embargo, si revisamos los procesos revolucionarios que hemos mencionado, estos sí han marcado el sentido o la direccionalidad histórica que habrá de tomar una sociedad determinada, aunque sus resultados se vean posteriormente.

Vale la pena resaltar cuál es el escenario en que se está dando esta novedad histórica en nuestro país. En primer lugar, hay que señalar la propagación del ideario liberal conservador a nivel internacional, el cual se está conjuntando, utilizando la posverdad para confrontar, no en términos de lucha ideológica, al progresismo mexicano; considerado por algunos, como el ariete del progresismo internacional del siglo XXI; sino en términos de algo que se llama en lógica, una falacia ad hominen, es decir, con ataques a la persona. Alejándose con ello, de cualquier posibilidad de una ética dialógica, es decir, de la posibilidad de ejercer las gramáticas del reconocimiento entre universos culturales disimiles.            Considero que unas coordenadas pertinentes para hacer una propuesta que permita superar esta confrontación político ideológica, tendría que darse a partir de lo que he tratado de enunciar a lo largo de este texto. Lo deseable, insisto, sería asumir una ética dialógica desde la propuesta de la racionalidad comunicativa habermasiana, ante una sociedad desencantada dentro de un contexto posfundacionalista y manipulada desde la posverdad. Lo no deseable, considero, sería ver la crecida de la posverdad en un escenario radicalizado en donde a partir de la IA, los mass media, y una orquestación a nivel internacional, se busque cargar los dados a favor del proyecto político hegemónico de la Modernidad, y con ello, la perpetuidad del aburguesamiento del mundo, sepultando nuevamente a la revolución de la clase trabajadora, cuyo proyecto emancipador no se ha concretado, en gran parte por la contención que de suyo ha hecho el proyecto liberal hegemónico de corte conservador.

El afán emancipatorio de los modernos, que incluye a ambos proyectos en su punto de arranque, considero que no tiene que quedar en el olvido de la historia. Creo que si hay algún punto en común que puede unir a ambos proyectos políticos, es este afán emancipatorio. En este sentido, la propuesta habermasiana puede ser un referente ante la discordia imperante. Sobre todo, considerando el sentido fuerte del término comunicación, en donde el discurso y la palabra son los generadores de sentido, del significado que nos conforma a nivel personal y a nivel social. ¿Será pues, el discurso en sentido fuerte, como creador de sentido y significado, aquel que nos permita trascender el contexto de la deriva posfundacionalista y de la posverdad que actualmente estamos viviendo en el México del siglo XXI?

 

  • Jorge de la Torre es licenciado en Sociología con la terminal en Estudios Ibérico Latinoamericanos. Tiene una especialidad en Antropología y Étic, una maestría en Filosofía y Ciencias Sociales y un Doctorado en Ciencias Sociales.

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Imagen: tomada de la web, créditos a quien corresponda

 Por:Osiris María Echeverría Ríos

El cuento es preponderante en su narrativa, la oscuridad y lo sobrenatural son su guarida. La intensidad de su pluma y las características esenciales de sus escritos han prevalecido hasta hoy, como comenta H.P. Lovecraft: “Poe inventó el relato en su forma actual” (Lovecraft, p.89, 2021).

Entre gatos y cuervos, historia y casas, sus cuentos siempre son referencia a nivel internacional por sus toques oscuros, y su estándar de realismo que ha cautivado a millones de lectores alrededor del mundo.

Sin embargo, los derivados de sus historias también han dado pie para la construcción a través del tiempo de distintos tipos de expresiones artísticas al profundizar y realizar nuevas versiones de su obra.

En el cine, en México uno de los principales representantes es Carlos Enrique Taboada, su influencia se muestra al expandirse en atmosferas tremebundas como protagonistas y con gatos en su Más Negro que la Noche, hace rememorar el cuento del Gato Negro.

De la misma mano de Poe resaltaría el poema de El Cuervo, el cual, al ser escrito en lengua inglesa, se disfruta de manera diferente a la lectura en las traducciones posteriores. A pesar de que se necesita un manejo importante del inglés, el poema destaca por su temática poco común dentro de la poesía.

Recientemente la influencia de Poe se vislumbra en la serie de Wednesday, personaje perteneciente a la Familia Addams y retomada en la plataforma de streaming Netflix al convertir al escritor en un ente y protagonista silencioso que vaga por la trama en un contexto que representa la esencia de sus obras.

De esta forma, Edgar Allan Poe sigue más vigente que nunca al tener múltiples adaptaciones, y el único poema que realmente he podido leer sin sentir que estaba ante un género tan desconocido para mí como es la poesía.

Referencia

Lovecraft, H.P. (2021). El Terror en la Literatura. Ediciones Austral.

 

  • Osiris María Echeverría Ríos es doctora en Ciencias Administrativas por la Universidad Autónoma de Tamaulipas, es maestra en la enseñanza del idioma inglés, trabaja en la línea de investigación de mercadotecnia internacional, y tiene diversas publicaciones a nivel nacional e internacional en Argentina, Colombia. Pertenece a comités científicos arbitrales en revistas nacionales e internacionales. Sumado a ello, tengo un Posdoctorado en Estrategias e instrumentos de evaluación del desempeño en CIFE y artículos de opinión, ensayos y cuentos publicados. Trabajo como Docente y Coordinadora de la Licenciatura en Negocios Internacionales e Investigación en la Universidad Autónoma de Coahuila, en la Facultad de Ciencias de la Administración en la Unidad Saltillo. Es miembro del Sistema Nacional de Investigadoras e Investigadores en Nivel 1, además de pertenecer a Científicas Mexicanas A.C., a la Academia de Ciencias Administrativas, A.C. (ACACIA), al Colegio de Profesionistas Especialistas en Investigación COPEIN, A.C.y a la Asociación Mexicana de Estudios Internacionales, A.C.

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Imagen: creada con DALLE

 

Por: Jorge de la Torre*

(Primera parte)

Una vez que se dio la primera revolución humana, la revolución cognitiva, hace más de 2 millones de años, que nos permitió ver el mundo bajo una luz nueva; el cerebro humano no ha cambiado ni un ápice a nivel de la especie biológica llamada Homo sapiens. Lo único que ha cambiado y ha configurado una realidad distinta, es el cambio cultural. Esta diferenciación cultural es una prerrogativa del instrumento civilizatorio que llamamos lenguaje, desde el cual concebimos el mundo y a nosotros en él. Desde el tiempo de las cavernas en donde los hombres plasmaban su mundo y realidad, a través de rituales de corte simbólico, hasta nuestra época; el hombre no ha dejado de ser un animal simbólico para representarse el mundo imprimiéndole un sentido particular desde su subjetividad.

Veamos cómo se lleva a cabo esta representación simbólica en el escenario actual, a partir de una propuesta llamada, la racionalidad comunicativa, del pensador alemán Jürgen Habermas, heredero de la concepción revolucionaria marxista del siglo XIX, plasmada en la obra de Marx y Engels: “El manifiesto comunista”, de 1848; aquella obra que enarbolaba la consigna: “¡Obreros de todo el mundo, únanse, no tienen nada que perder, salvo sus cadenas!”.

Habermas pertenece a la llamada Escuela de Frankfurt, aquella que fundaron Max Horkheimer y Teodoro Adorno a principios del siglo XX, para continuar con la predica marxista, en tanto crítica hacia el sistema capitalista y su lógica de poder; para mantener el crecimiento continuo del capital industrial y financiero internacional, desde el acaparamiento y el despojo; generando condiciones de explotación generalizada para la clase trabajadora y con consecuencias funestas para la naturaleza en el mundo moderno. La tesis principal frankfurtiana pone el acento en que para que el sistema capitalista puede mantenerse vigente, es necesario y vital, mantener el control y dominio del entorno publicitario y cultural, y con ello, el ámbito de la conciencia pública, es decir, el dominio de la subjetividad.

Por otro lado, Habermas, es también, al mismo tiempo, un defensor de la vía liberal; esto es, la apuesta por que sea el Estado liberal democrático moderno el que puede salvar a la humanidad de la barbarie, en tanto éste condensa todas las revoluciones modernas de la sociedad occidental. El sentido moderno de revolución implica, ruptura, cambio, o giro radical ante el orden actual de cosas. Podemos señalar que el primer giro o revolución, en sentido moderno, arranca con la publicación del texto de Nicolás Copérnico: “Sobre la revolución de las orbitas celestes”, en 1543. Esta revolución científica a su vez impulsará a la revolución industrial, de la cual, con la IA, estamos actualmente en lo que llaman la cuarta revolución.

La apuesta de Habermas hacia la configuración social y política moderna conocida como Estado nación, será por la vía de la democracia deliberativa, en tanto el campo de la lucha ideológica sustentada en la deliberación racional, o el debate de ideas, sobre cómo habrá de vivir la humanidad que se mueve en la esperanza moderna de la emancipación. Aquella que Kant resumió con su opúsculo llamado ¿Qué es la ilustración? de 1784, y su famosa sentencia, Sapere aude, que se traduce como “atrévete a saber”, y que básicamente invitaba a la emancipación humana de toda forma de tutelaje y de dependencia. Así pues, la humanidad ilustrada moderna, desde este ideario, ha tenido desde entonces el afán de una emancipación ilustrada por la vía del ejercicio del entendimiento humano.

Kant escribió este opúsculo poco antes que diera comienzo la revolución francesa de 1789. Con ello, podemos conjeturar, que lo que se estaba cocinando a fuego lento, era el advenimiento de una nueva humanidad, que habría de enfrentarse a la necesaria indagación de qué elementos ponderar; o bien, cuáles eliminar, y a cuáles invertirles tiempo, dinero y esfuerzo, para la construcción de una sociedad buena; es decir, emancipada de sus condiciones de opresión y de miseria. Igualmente se puede citar en este terreno el caso de la revolución inglesa, que se oponía al absolutismo monárquico a favor del parlamentarismo, entre 1642 y 1688; así como la misma revolución norteamericana de 1776, conocida como la revolución de las trece colonias.

Podemos situar este ideario liberal y democrático revolucionario, como una búsqueda de emancipación de la población en general, tanto de origen burgués como de origen obrero, que aspiraban a mejorar sus condiciones de vida dejando de lado las dinámicas y patrones culturales de la sociedad feudal. Pronto, el Estado moderno de corte liberal democrático fue consolidando y promoviendo a la economía liberal burguesa. Aquella que permitió que el capital industrial y financiero se expandiera a nivel internacional y que hoy en día sigue manteniendo su estatuto hegemónico.

Una nueva revolución se estaba preparando para darle una nueva dirección al moderno afán emancipatorio revolucionario moderno que había comenzado con Copérnico. Se trataba de la revolución de los trabajadores, quienes llevaron la lucha política ideológica retomando algunas ideas de los utopistas franceses, quienes también al igual que Kant, buscaban la emancipación de una nueva humanidad.

Esta revolución proletaria tiene varios episodios. El ciclo revolucionario liberal continuó en 1820 y 1830, pero a partir de 1848, fecha que coincide con la aparición del Manifiesto comunista de Marx y Engels, cobra un matiz de corte proletario, y no es sino hasta la llamada comuna de París en 1871, que se puede señalar el proyecto político como independiente, o alterno a las revoluciones liberales.

Los intentos de consolidar una revolución de corte social, a favor de la clase trabajadora, pronto fue apagada por el poder de la nueva clase social política y económica de liberales capitalistas, que ya estaban en el poder desde hace algunos años, y que habían desplazado el viejo orden monárquico feudal y aristocrático. Las revoluciones políticas desde entonces, podemos decir, tienen una fuerte carga de tintes liberales y democráticos conservadores, pero en el fondo, se esconde la revolución que no se ha podido fraguar, que es la de la clase trabajadora.

La revolución rusa, la cubana, y la china, en el siglo XX, han sido intentos de llevar a cabo el ideario revolucionario con una orientación, no de revolución liberal burguesa, sino de una revolución estrictamente socialista, es decir, un movimiento político emancipatorio que surja desde las aspiraciones de la clase obrera y campesina; no de una clase mercantil como ha sido la clase burguesa que se emancipó bastante bien del orden aristocrático feudal por medio del liberalismo económico y político.    

Retomando a Habermas y su idea de democracia deliberativa. Podemos decir que teóricamente la democracia deliberativa parecía una buena propuesta ilustrada. Sin embargo, en la práctica, la propuesta para el devenir de la sociedad global del siglo XXI no parece ofrecer este espíritu emancipador ilustrado, sobre todo, porque operan intereses de gran peso, que no tienen nada que ver con las condiciones de un terreno neutral que convoque verdaderamente al diálogo político entre actores sociales con interés y condiciones disimiles.

Habermas escribió un texto en 1989, cuya tesis me gustaría comentar, pero antes quisiera poner en contexto lo siguiente a partir del propio Habermas. El año de 1989 fue el año en que el muro de Berlín cayó, dando comienzo, al actual orden mundial y geopolítico en el que nos encontramos. Es decir, con la caída del muro de Berlín, se acabó el mundo bipolar y la confrontación ideológica entre capitalismo y el llamado socialismo real, pero también termina el siglo XX, que comenzó, según Habermas, con el comienzo de la primera guerra mundial en 1914.

Así pues, lo que definió al siglo XX, fue la barbarie de las guerras y las confrontaciones ideológicas. Uno podría pensar, que, si esto fue así durante el siglo XX, entonces el siglo XXI, será un siglo de sosiego y de reflexión. La propuesta deliberativa democrática de Habermas, tiene su punto de apoyo y arranque a partir de aquí.

El texto al que me remito se llama: “La crisis del estado de bienestar y el agotamiento de las energías utópicas”. En este texto se puede ver que Habermas considera que con el fin del siglo XX, y comienzo del siglo XXI, estaba naciendo un nuevo paradigma que sustituiría el proceso de subjetivación del utopismo emancipatorio moderno, tanto de carácter burgués, como de carácter obrero; así como su influencia en la configuración del Estado liberal, desde dos proyectos, que han luchado por la disputa por la hegemonía, entre una especie de progresismo liberal con aspiraciones socialistas, mucho más marginal y fragmentario; y el campeón ideológico del liberalismo conservador de corte capitalista.

El nuevo paradigma naciente en el siglo XXI será el de la comunicación. Pero la comunicación no únicamente en el sentido débil del término, que podemos decir tiene que ver con la industria de los mass media, y su papel protagónico para promover componentes ideológicos a favor o en contra de uno de los bandos en disputa; generalmente hay que decirlo, a favor del bando liberal conservador. A este fenómeno se le ha adjudicado el término de posverdad. Con ello se señala cómo los interés políticos y económicos dominan el espectro informativo que alimenta a la conciencia y opinión pública, manipulando la información y cargando los dados, como se dice coloquialmente, generando un discurso de verdad y validez sobre la realidad y el mundo, desde una visión parcial y fragmentaria de la verdad, pretendiendo que ésta se absolutice.

Continuará…

 

 

  • Jorge de la Torre es licenciado en Sociología con la terminal en Estudios Ibérico Latinoamericanos. Tiene una especialidad en Antropología y Étic, una maestría en Filosofía y Ciencias Sociales y un Doctorado en Ciencias Sociales.

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Imagen: Tomada de la web, créditos a quien corresponda

 

Por: Roberto Soto Esquivel *

En este momento, existe un pensamiento dominante que impone las condiciones de cómo debe funcionar una economía. Desde la década de los ochenta del siglo XX, es decir, poco más de 45 años, la austeridad es una característica fundamental que se aplica en muchos países. Consideran sólo las cuestiones económicas, el libre mercado, la desregulación y lo principal, un Estado con un enfoque alejado de las necesidades de la población más desfavorecida. Todo esto como condicionantes para recibir apoyos financieros de los organismos internacionales.

Además, existe un aspecto fundamental, según la postura única: se deben generar las condiciones para tener recursos económicos para poder pagar los compromisos internacionales (deuda). Sin importar la pobreza o desigualdad, los recursos que se generan, en su mayoría, deben ir dirigidos al pago de intereses de la deuda externa.

Sin embargo, algunas naciones han buscado otras alternativas que les permitan tres cosas: a) crecer de forma sostenida y de largo plazo y b) mejorar las condiciones de vida de la población en su conjunto, es decir, una menor desigualdad, c) considerar los aspectos sustentables como un objetivo indiscutible.

Economías como las del sudeste de Asia, han roto estos esquemas conservadores, donde el Estado es el principal protagonista de las condiciones económicas y sociales en las que se encuentran en este momento. En América Latina hay quienes se han revelado ante las imposiciones de promotores de este tipo de políticas neoliberales. Y algunos países de África han roto la postura colonizadora eurocéntrica.

Aquí entra en doble discurso de los conservadores. Quienes no siguen su postura son considerados dictaduras, populistas, comunistas, socialistas, enemigos de la democracia y de la libertad de expresión, terroristas, narcotraficantes, etc. En otro extremo los transgreden por su religión, en particular si se profesa el ISLAM, y al mismo tiempo los asocian a grupos violentos. Lo mismo sucede con quienes procuran una diversidad sexual, contraria “a los estándares” del pensamiento único.

Es decir, quienes impulsan las políticas de pensamiento único, son al mismo tiempo los racistas, clasistas, sexistas, fascistas; y son precisamente esta forma de actuar, lo que está generando los grandes problemas como son la pobreza, desigualdad, cambio climático, etc.; y donde su único objetivo es la ganancia, sin importar a quien o que perjudiquen

Sin embargo, hay quienes están asumiendo una postura contraria. Economías como China, Vietnam, Singapur en el sudeste de Asía, o Burkina Faso en África y algunos países de América Latina, existen gobiernos que han buscado otras alternativas, siendo difícil porque algunos están fuertemente relacionados con Estados Unidos, donde sus elite financiera, comercial y política son los impulsores de esta política de pensamiento único.

Hoy en día, se ésta alzando la voz. Por ello, ahora buscan aplicar políticas diferentes y opuestas al gran capital, a los poderosos, a los dueños de los medios de comunicación, al monopolio del poder. Un mundo multipolar está emergiendo. Ahora se escucha políticas que buscan inversiones en vivienda asequible, soberanía alimentaria y tecnológica, sociedades del cuidado, y donde el Estado vuelve a ser el agente principal por medio de empresas públicas quienes tienen como objetivo principal el bienestar de la población (cada caso es particular, no necesariamente aplicable a los demás). Los insumisos y rebeldes están mostrando que existen alternativas. Los conservadores harán todo lo que esté a su alcance para derrocar a aquellos que se alejen de su pensamiento único. Será. Una lucha larga, pero es posible dar un giro de 180 grados, “los nadie”, “los olvidados”, “los distintos”, quienes no dejan a nadie atrás y la naturaleza lo exigen, es por ellos, es por todos, nunca más el sálvense quien pueda.

 

  • Roberto Soto Esquivel es Doctor en Economía egresado del Posgrado de Economía de la Universidad Nacional Autónoma de México. Actualmente es Profesor-Investigador de la Unidad Académica en Estudios del Desarrollo de la Universidad Autónoma de Zacatecas (UAZ). Realizó una Estancia Posdoctoral en el Centro de Estudios de Administración de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM. Miembro de la Red Iberoamericana de Estudios del Desarrollo (RIED) y del Sistema Nacional de Investigadores. Su línea de investigación general es la economía financiera; y líneas particulares como: microfinanzas y análisis del sector financiero internacional.