Amor: fatigas técnicas y esperanzas elegantes

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Por: Miguel Angel Maciel González

Toda actividad o práctica social humana en cualquier contexto sea en el trabajo, la escuela, el hospital, está mediada por el deseo erótico y amoroso hacia otro cercano o lejano, el cual se imagina como posibilidad de verter entre ambos una forma de pasión que logre homenajear la narrativa de los nervios, impulsos, miradas, sonrojos, gritos y cartas escritas. En esas tardes calurosas, o de cristales empañados por la lluvia o las noches sin luna llena, se empuñaba la pluma y papel y comenzaba el ritmo tímido de las palabras a gotear sobre la opalina o el cartón (si uno quería verse muy elegante o singular en el material utilizado). Lo sustancial, era que los minutos, las horas mordiesen los pedazos de papel y en ciertas ocasiones no se dormía con tal de que la brisa matinal, no estropeara, ni las velas, ni la oscuridad.

    Al amanecer, uno pensaba cómo entregar la misiva, seré yo el mensajero directo o le pediré a un heraldo ayudarme como buen Cyrano para desde lejos ver como la amada recibía el susurro de la poesía escrita. Y una vez entregada, continuaba la espera, en ocasiones la demora eterna y en más de las veces el silencio, esperando desde las afueras del colegio una sonrisa, la cual nunca llegó…

    Este escenario de vicisitudes, puede o no representar una forma de modelar ese sentimiento etiquetado y confeccionado hacia quien es el fruto de nuestros desmayos, mal alimentarse y angustias profanas, pero sobre todo existía un darse tiempo, una formalidad con la paciencia, un tipo de compromiso ubicada en la lealtad por el amor y la otra persona. Es así para mí y muchos despistados la elegancia atractiva del amor donde se prepara el más mínimo detalle para la conquista:

    En la Ilíada, Hera era la esposa de Zeus, tiene la intención de seducirlo y diseña un plan donde se describen detalladamente los preparativos de la diosa referidos a los rituales de belleza. Lo primero que Hera hace es darse un baño de ambrosía para despojarse de toda inmundicia. A continuación, se unge con aceite perfumado. Se peina la melena tranzando bucles. Se envuelve en un traje que le había tejido Atenea, diosa de la sabiduría. Se coloca los pendientes, tres colgantes y un velo blanco. Se calza unas hermosas zapatillas y, una vez terminado el proceso, sale en busca de Afrodita para pedirle un poco de amor y del deseo con el que ella era capaz de embaucar a mortales e inmortales. (Ruiz, 2023, p. 59)

    Con este ritual acompañada de otras dos diosas, se va perfilando una estrategia muy parecida a la que menciona Mario Benedetti (1998) en su poema táctica y estrategia:

Mii táctica es hablarte
y escucharte
construir con palabras
un puente indestructible

     Sin embargo hoy en día, las calles, callejones y recovecos del alma se han quedados sordos y mudos ante la avalancha del amor en la era de los destiempos (Han 2014), es decir, donde las oleadas de novedad afectiva se han convertido -entre otros- como el supremo poder, no sólo aquilatado por el turbocapitalismo, sino por el descenso en la sensibilidad, creado por este sistema económico, en donde el amor otrora sentimiento que bañaba las pieles, va languideciendo para enflacar tanto en manos y en nombre del reino de la eficacia y consumo.

    Esto se ve en dos circunstancias que incluso, pueden observarse como una patología en ciernes. La primera el invento de una inteligencia Artificial, la cual es colocada en la cabeza y de ahí a las conexiones de las computadoras y la cual detecta si la mirada de alguien se dirigió por ejemplo a un(a) compañer(a)(o) de labor. De ser así se detectan sus frecuencias cerebrales y se pone en pantalla la leyenda: “están prohibidas las relaciones amorosas en la oficina”. De hí que no sólo exista intromisión de las verdades ajenas avaladas por los algoritmos, sino también, la gestión de los impulsos.

    La segunda, refiere a como la dimensión amorosa actual, está siendo marcada por el flujo interminable de cuerpos y placeres con tal de no perderse el último grito del personaje. Desfilan perfiles en Tinder, se elige uno, se analiza si hay match, se hace la cita se copula y a las horas el olvido llena de memoria nuestro cerebro hecho un calvario:

    De esta manera, el amor mercantilizado se degrada al rango de goce instantáneo y sin demora, a construir en el espacio del hic et nunc (aquí y ahora) -y que debe buscarse en el contexto de la libre circulación competitiva. (Fusaro, 2022, p. 17)

    No se moraliza, pero se echan de menos la elegancia y el proceso, pues ambos en el amor anclan sentido. A mi juicio, la única forma de recuperar al amor desde lo desconocido y las expectativas, es a través del espíritu de la esperanza, de aquello que nos hace hablar en voz alta del lugar y la persona con la cual anímicamente queremos y podemos estar, porque de la desunión erótica sobreviene la funcionalidad y de ahí el crepuscular humano:

    La esperanza hace posible instalarse en un hogar. Promete un hogar, una patria. Tiende un puente sobre lo intransitable, sobre el abismo. Nos da orientación y nos brinda asidero. (Han, 2024, p.73)

    Bebamos del amor como país lejano, pero posible de llegar con sus frutos rojos y sus árboles que nos miran desde lejos.

Referencias bibliográficas:

Benedetti, M. (1998). Inventario I. Editorial Sudamericana.

Fusaro, D. (2022). El nuevo orden erótico, Elogio del amor y la familia. El Viejo Topo.

Han, B. (2014). El Aroma del tiempo. Herder.

Han, B. (2024). El espíritu de la esperanza. Herder.

Ruiz, J. (2023). Incompletos. Filosofía para un pensamiento elegante. Destino.

 

  • Mauricio González González estudió la licenciatura en Etnología, así como una maestría en Teoría Psicoanalítica, y la maestría y doctorado en Desarrollo Rural. Ha sido profesor de diferentes programas de estudio y posgrados tanto en escuelas privadas como públicas y comunitarias. Asimismo colabora en diferentes organizaciones y redes de la sociedad civil, principalmente ambientalistas. Escribe en el suplemento La Jornada del Campo y la agencia informativa Desisnfomémonos. Actualmente forma parte del colectivo CORASON, con quien participa en Radio Huaya “La voz campesina” dentro de la barra de opinión.