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Por: Jazmín Vega

 

Todo lo que escupo a las tres de la mañana

Me hizo ganarme esta mala fama

Mis recuerdos más insólitos se han quedado enterrados bajo mi cama

Ni le provoco porque ese man

Ya se quedó loco

Y es que hace mucho que no me toco

Aquí las sequias duelen más que las palabras frías

Y es que mis neuronas aún no se han quedado vacías

´Pero quizás mis neurotransmisores

Ya no mandan señal a mis axones

Se han quedado sin razones

Para evitar que te enamores

No, No, No! No quiero decir que últimamente estoy en regresión

Ni que hubiese sufrido otra traición

Como mi última canción, que quizás nisiquiera causaba alguna emoción.

Pero es que hoy en día en mi penúltima agonía

Castiga menos una letra vacía

Y pega más un buen ritmo con alguna patética melodía

Aquí sufrimos pero no morimos

Ya me estaba malviajando, mientras estaba sobrepensando

En todas esas posibles muertes

Y es que casualmente ese día converse con el malo de mi mente

Cuidado chica que las conductas narcisistas si se pegan, se adentran en lo más profundo y voluble de tu cabeza, ellos nos enferman, ellos no juegan.

Me toca afrontar mi segunda dinastía

Pero esta vez quiero que suene mejor esta sinfonía….

Jazmín Vega es originaria de Fresnillo Zacateca, Licenciada en Nutrición por la Universidad Autónoma de Zacatecas (UAZ); además, es una poetiza, canta autora, apasionada por la música y modelo. Ha colaborado con varias bandas de rock urbano y rock gótico. 

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Por: Brenda Verenice Fajardo Trejo.

La memoria del corazón elimina los malos recuerdos y magnifica los buenos, y gracias a ese artificio, logramos sobrellevar el pasado.”

Gabriel García Márquez

 

El corazón es un órgano muscular que se encuentra en el centro del pecho, ligeramente a la izquierda. Tiene el tamaño de un puño cerrado y está compuesto por cuatro cámaras separadas por válvulas cardíacas. Es un órgano vital que bombea sangre rica en oxígeno y nutrientes a todo el cuerpo. Es un músculo hueco que late aproximadamente cien mil veces al día, bombeando 2 mil galones de sangre diarios. Dentro de sus funciones se encuentran: bombear sangre, regular la presión arterial y mantener el ritmo cardiaco.

    Existe una conexión estrecha y bidireccional entre el corazón y el cerebro. El corazón está relacionado a las emociones y puede influir en la forma en la que experimentamos y procesamos sentimientos. El cerebro envía señales al corazón para ajustar su ritmo cardiaco. El corazón informa a través del sistema nervioso al cerebro sobre cambios que se presentan en el cuerpo.

    Existen investigaciones recientes que sugieren que el corazón tiene una forma de inteligencia propia, que se conoce como “inteligencia cardiaca”. Esto se refiere a que el corazón tiene la capacidad para procesar información, ya que cuenta con un sistema nervioso intrínseco que le permite procesar información de los sensores y receptores en el cuerpo; tomar decisiones para ajustar su ritmo y función en respuesta a cambios en el cuerpo como el estrés o el ejercicio; comunicarse con el cerebro mediante el envío de señales a través del sistema vagal influenciando la función cerebral y emocional.

    Se considera que el corazón tiene inteligencia emocional porque está relacionado con la intuición, puede sentir y procesar información no verbal; la empatía, porque puede sentir y responder a las emociones de los demás; la conexión, porque puede sentir un enlace con los demás y el entorno.

    En el sentido espiritual, el corazón es considerado un órgano vital que representa la esencia de la persona, incluyendo sus pensamientos, emociones, intenciones y decisiones. La biblia asegura que de ahí surge la vida, que es la cede de la conciencia, en donde se evalúa la toma de acciones y decisiones. Es considerado el lugar de la fe, ahí se produce la confianza en Dios. También es considerado la fuente de las emociones, incluyendo el amor, el odio, la alegría y la tristeza. Para Dios es tan importante el corazón, ya que en la biblia es mencionado casi mil veces. En Proverbios 15:13 dice que "El corazón alegre hermosea el rostro, pero el dolor del corazón abate el espíritu"

    Podemos tener un corazón puro, duro o roto. No en el sentido literal, sino que al hablar de pureza Dios se refiere a que se encuentra libre de maldad. Al hablar de dureza, se refiere a la falta de empatía o de sensibilidad ante alguna situación y un corazón roto es aquél que puede estar arrepentido o quebrantado que busca una restauración ante una situación de decepción.

    “Pensar con el corazón” es una expresión que se refiere a tomar decisiones basándose en un fuerte estado emocional y en los sentimientos. De tal manera que, si una persona está llena de sentimientos positivos, y recuerdos en base a la esperanza y el amor responderá a las situaciones de manera empática y asertiva.

    El cerebro es un órgano vital que contiene miles de millones de neuronas organizadas en estructuras que coordinan el pensamiento, la conducta, el movimiento y la memoria, lo que produce una reacción instintiva a estímulos internos y externos para proteger la vida e integridad del cuerpo humano. Gracias a las emociones y sentimientos que se albergan en el corazón se toman las decisiones y junto con el alma se produce la energía, vitalidad y personalidad que caracteriza a cada individuo.

 

  • Brenda Verenice Fajardo Trejo, es madre de dos adolescentes, esposa amorosa e ingeniera en Sistemas Computacionales

Por: Jazmín Vega

Su Hipótalamo le dió permiso de escribir hasta las doce de la medianoche

Si ahí, justo ahí, sin rima, sin prosa y sin reproche.

Dice que despúes de esa hora empieza a delirar

y no a fantasear

Pero es mucho mejor luego no se lo vayan a querer plagiar.

Yo queria escribir una novela de esas que no tienen secuela

más que un toque de amarga canela...

Pero a la serpiente de mi cabeza

no le agrada el género melodramático

Me dijo: ¿cariño por qué mejor no escribes algo más práctico

menos sobreactuado y que también este menos trillado

Ya te dije que me da asco todo lo sintético

disque magnético aunque digan que suena fantástico

más eso dejalo para un esquizofrenico

Y no me empiezes a joder con que te suena patético

Te juro que si me mandas flores no se marchitan

no como las de tus otros fallidos ex amores

Y es que aquí quizás no habrá tantos dolores

comenzando besos en pieles y mentes mucho mejores.

Y por que cojones no te veo llorar

esa fue la monja que te vió gritar

Dile a la desgraciada mente de tu cabeza

que esta vez lo haga con destreza

Y que esta pobre alma ya nada se guarda

Ponle barro con miel a tu espalda.

Y que las tontas reglas dicen que no use mi negra minifalda

me agarra de sorpresa y me dice oh espera

algo aquí algo ya no cuadra!

La mente romántica y la suicida tienen mucho en común

que no vez que las dos se clavan bien cabrón

Mis composiciones sufren malformaciones

así que si tus pensamientos cerrados se escamean en mi avión

Te recomiendo mejor ni te estaciones

 

  • Jazmín Vega es originaria de Fresnillo Zacateca, Licenciada en Nutrición por la Universidad Autónoma de Zacatecas (UAZ); además, es una poetiza, canta autora, apasionada por la música y modelo. Ha colaborado con varias bandas de rock urbano y rock gótico. 

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Por: Pilar Pino

 

La violencia hiere el cuerpo y la mente del que la ejecuta, del que la sufre, de los que lloran,

de toda la humanidad. Nos rebaja a todas las personas.

Kathy Reichs, antropóloga forense y escritora.

 

Este lunes se conmemora el Día Internacional para Eliminar la Violencia contra las Mujeres, ¿por qué importante? La respuesta, es que un problema tan grave que la Organización Mundial de la Salud (OMS) lo considera una pandemia mundial. La violencia y la desigualdad de género tienen impactos sociales, políticos y económicos que afecta el desarrollo de las naciones, es decir, afecta tanto a mujeres como a hombres, nos afecta a todxs.

    La baja productividad y la violencia contra las mujeres van de la mano. De acuerdo a la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), el número de horas trabajadas por país en Latinoamérica, las mexicanas son las que más trabajan en todo el subcontinente y las que menos están integradas al mercado laboral, trabajan más en casa y/o en trabajos no remunerados. Es decir, que aunque son las mujeres que más trabajan en el subcontinente, son las que menos aportan a la economía real y por tanto, las que menos ingresos tienen.

    No es casual que México sea el país en situación de paz (habrá que dejar los criterios de paz para otra ocasión) más peligroso para ser mujer del mundo occidental y uno en el que el sector femenino aporta menos al PIB nacional –habría que analizar el valor del trabajo no remunerado y su impacto en el PIB-.

    En esta fecha se recuerda el asesinato de las hermanas Mirabal, activistas a favor de la democracia. Fueron asesinadas por Rafael Trujillo, dictador de Republica Dominicana (1930-1961). El movimiento feminista latinoamericano, tomó esta fecha para conmemorar la lucha para erradicar la violencia contra las mujeres desde la década de 1980 y la Organización de las Naciones Unidas (ONU) le dio carácter de oficial en 1999.

    Cada día, 140 mujeres y niñas son asesinadas por su pareja o un miembro de su familia, lo que significa un feminicidio cada 10 minutos, según un informe de ONU Mujeres y la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC), publicado la semana pasada.

    Las cifras de incidencia delictiva del fuero común 2015-2024 que publica el SESNSP demuestran que esta forma de violencia contra las mujeres de entre 0 y 17 años ha aumentado en el país durante el último año: mientras de enero a agosto de 2023 se registraron 46 incidentes de este delito contra niñas y adolescentes a nivel nacional, los feminicidios de niñas y adolescentes en México aumentaron a 54 en los mismos meses de 2024.

    México es considerado por la ONU como uno de los países que requiere realizar esfuerzos intensos para lograr la igualdad de género, en el marco de los derechos humanos. El Instituto Nacional de las Mujeres (Inmujeres) señala que en el 68% del territorio nacional se han emitido Alertas de Violencia de Género (AVG), es decir en 22 de los 32 estados. En Zacatecas, se emitió para los 58 municipios a solicitud del ex gobernador Alejandro Tello Cristerna.

    En nuestro país son asesinadas 11 mujeres al día, 7 de cada 10 niñas y mujeres afirman haber sido víctimas de algún tipo de violencia, de acuerdo a datos de la ONU. Del 01 de diciembre al 31 de enero de 2024, suman 4 mil 817 feminicidios en el país, según datos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP).

    En México las mujeres somos las principales víctimas de delitos sexuales; de acuerdo con la Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares (Endireh) 2016, así como la violencia que ejercen las parejas a sus mujeres es severa y muy severa en 64% de los casos (incluye violencia física, psicológica y sexual).

    Este año la Red Nacional de Organismos Civiles de Derechos Humanos Todos los Derechos para Todas y Todos (Red TDT) y la organización internacional Save of Children llamaron, por separado, a las autoridades mexicanas a emprender políticas públicas para garantizar el acceso de las mujeres a una vida libre de violencia y con ello cumplir con las normas nacionales y los tratados internacionales.

    Save of Children, en su informe Las niñas y las adolescentes en México frente a la violencia, reporta que cuatro de cada 10 delitos sexuales en el país se cometen contra niños, niñas y adolescentes. Una de cada dos adolescentes de 12 a 19 años que inicia su vida sexual se embaraza por causas relacionadas con la violencia sexual y matrimonio infantil, entre otras.

    El 98% de las agresiones contra las mujeres son cometidas por hombres, mientras que las agresiones sexuales contra niños, niñas y adolescentes son el 89% de los casos; esto no quiere decir que este en este porcentaje la población masculina sea agresora. El sociólogo Iñaqui Piñuel, indica que un agresor (hombre o mujer) puede tener hasta 60 víctimas a lo largo de su vida. Desde mi punto de vista, la mejor opción es crear conciencia de las nuevas masculinidades para tener un avance real hacia una sociedad igualitaria y de respeto a los derechos humanos.

Situación en Zacatecas

Zacatecas ocupa el séptimo lugar en Abuso Sexual Infantil (ASI) según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos. En México, en promedio, una de cuatro niñas y uno de cada seis niños son víctimas de este delito.

    Zacatecas desde 2016 está entre los tres primeros lugares de incidencia de embarazo en adolescentes, lo que debe llamarnos a atender este problema con políticas públicas de prevención. En este sentido, este año tiene el deshonroso tercer lugar, mismo que está ligado al delito de abuso sexual infantil. Desde educación sexual en niveles básicos (primaria y secundaria), la que sirve sobre todo para prevenir el abuso sexual infantil -en que México ocupa el primer lugar a nivel mundial – no para fomentar que inicien su vida sexual de manera temprana; así como acercar los métodos anticonceptivos a niñas y adolescentes.

    También buscar el cambio cultural en el funcionariado público para evitar que las adolescentes sean victimizadas por el hecho de solicitar métodos anticonceptivos, para que las adolescentes que den a luz no sufran violencia obstétrica y fomentar que continúen con sus estudios. En resumen hagamos a un lado nuestros juicios de valor y atendamos un problema de salud pública.

    Para finalizar, se deben fortalecer y mejorar, operativamente, las instancias de procuración de justicia –todas- para garantizar a las víctimas el acceso a la justicia; y, dar a conocer las cifras reales de cuantas niñas adolescentes y mujeres han desaparecido en nuestro estado. Así, como capacitación al personal que se encarga de recibir y alimentar los datos del Banevim, ya que tiene un grave sesgo pues, la información clasificada como “no identificada” suma el grueso del total, en los apartados de víctimas y agresores.

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Por: Jazmín López Martínez

A lo largo de la historia, el conocimiento científico ha experimentado una evolución constante, moldeada por diferentes contextos sociales, políticos y culturales. Desde la tradición aristotélica y galileana, que define la ciencia como una búsqueda de explicaciones causales, hasta las críticas actuales al positivismo, ha surgido un intenso debate en torno a la naturaleza y los métodos empleados en las ciencias humanas y sociales.

    La tradición aristotélica se caracteriza por su enfoque teleológico, que sostiene que, para comprender completamente un fenómeno, es necesario considerar no solo sus causas materiales, sino también sus propósitos, es decir, el "para qué" de su existencia. Este enfoque implica una visión del mundo donde los objetos y los seres tienen un propósito inherente a ellos. Aristóteles el padre de las clasificaciones, propuso un método inductivo-deductivo que combina la observación de casos particulares con la aplicación de principios generales, permitiendo así establecer generalizaciones a partir de fenómenos específicos observados. Desarrolló un sistema de categorías para clasificar los diferentes tipos de seres y sus propiedades, distinguiendo entre sustancia y accidente, y clasificando los seres en géneros y especies.

    El Estagirita definía a la sustancia a aquello que existe en sí mismo y no en otro, por ejemplo, un ser humano. Por otro lado, definía los accidentes como características que pertenecían a las sustancias pero que no eran esenciales para su existencia. Por ejemplo, el color, forma y tamaño.

    En el ámbito de la ética y la política,Aristóteles argumentó que el objetivo de la vida humana es alcanzar la eudaimonía, que se traduce como felicidad o florecimiento humano, a través de la práctica de la virtud y la vida en comunidad. En cuanto a su concepción del conocimiento, Aristóteles sostenía que el conocimiento se origina en la percepción sensorial y la observación, y que a partir de estas experiencias se puede alcanzar una comprensión más profunda mediante el uso de la razón y la lógica.

    Durante siglos, especialmente en la Edad Media, esta tradición influyó fuertemente en el pensamiento científico, integrándose incluso en la teología cristiana. Sin embargo, con el surgimiento de la ciencia moderna, muchas de las ideas aristotélicas fueron cuestionadas y sustituidas por enfoques más empíricos y mecanicistas.

    La tradición galileana establece un modelo científico fundamentado en la causalidad y la lógica deductiva, donde los fenómenos se explican a través de leyes universales. Este enfoque surge como una respuesta crítica a la tradición aristotélica y se consolida durante el Renacimiento. En el siglo XIX, el Positivismo se convierte en la corriente predominante, proponiendo que el conocimiento debe sustentarse en la observación y la experiencia, con un enfoque sistemático y científico para el estudio de las ciencias sociales, similar al utilizado en las ciencias naturales.

    El Positivismo, se centra en la idea de que solo se puede conocer lo que se puede observar y medir, buscando leyes universales que sean aplicables a todas las ciencias, incluidas las ciencias sociales. Los positivistas creen que, al igual que en las ciencias naturales, es posible establecer regularidades y patrones en el comportamiento humano y social. Esta postura se asocia con figuras como Auguste Comte.

    Sin embargo, a medida que avanza el siglo XX, comienzan a emerger críticas al positivismo, destacando la relevancia del contexto social e histórico en la producción del conocimiento. Se argumenta que no es posible separar el contexto en el que se descubre el conocimiento del contexto en el que se justifica, lo que lleva a una mayor consideración de los factores sociopolíticos en la ciencia.

    De manera paralela se desarrollaba la Hermeneútica, la cual se centra en la interpretación y la comprensión de los fenómenos sociales. A diferencia del positivismo, que intenta encontrar leyes universales, la hermenéutica pone interés en el significado y el contexto cultural de las acciones humanas. Este enfoque sostiene que, para comprender un fenómeno social, es fundamental tener en cuenta las intenciones, creencias y valores de las personas que participan en él. Esta corriente de pensamiento se asocia con autores como Hans-Georg Gadamer y Paul Ricoeur, quienes sostienen que el conocimiento se forma a través de la interpretación de textos, acciones y contextos.

   Por otra parte, la Teoría Crítica, representada por la Escuela de Frankfurt, enfatiza esta interrelación entre el conocimiento y el contexto social, señalando que la objetividad científica está influenciada por el conjunto de la sociedad.

    Esta teoría busca ir más allá de las limitaciones del Racionalismo Crítico, propuesto por Karl Popper que tiende a reducir la ciencia a cuestiones meramente lógico-epistemológicas, que se centra en la falsabilidad de las teorías científicas, las cuales para Popper pueden ser refutadas por la evidencia a través de pruebas empíricas rigurosas. En este orden de ideas, el enfoque de la Teoría Critica, busca no solo entender la realidad, sino también transformarla, abordando las injusticias y desigualdades presentes en la sociedad.

    Es asi que, en la actualidad, el enfoque complementario, reconoce que la explicación científica no debe limitarse únicamente a enfoques causales, teleológicos o hermenéuticos. Promueve un enfoque que integre diversos métodos y perspectivas, apoyando la idea de que la ciencia puede enriquecerse mediante la complementariedad de diferentes enfoques, tomando una postura holística del conocimiento.

 

  • Jazmín López Martínez, actualmente estudia doctorado en Desarrollo Educativo con énfasis en la Formación de Profesores por la UPN 321 Zacatecas

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Por: Beatriz Galindo Juárez

Se me olvidó decirte que el caldo de pollo te queda salado, pero no me importa contigo comería caldo de pollo todos los días de mi vida; solo por la dicha de verme en tus ojos de perro mañoso y seguir siendo amantes tercos, desenfrenados recorriendo la cuidad en tu pequeño coche rojo.

    Sobre aviso no hay engaño, y tú me lo advertiste en la segunda cita en qué tuvimos. “No te enamores de mi “, me lo dijiste con esa voz tibia y dulzona, pero a la vez firme y determinante.

    Faltaban exactamente 20 días para que te marcharas a Baja California a visitar Amanda, ahora era tu mujer; pero, en otros tiempos había sido tú amante. Y ahí estaba yo, terca como tábano desafiando todas y cada una de las buenas costumbres de esta sociedad zacatecana.

    Y que me enamoro de ti hasta los tuétanos y más allá de toda razón; lo que yo sentía por ti me rebasó el alma y desbordo mis instantes en tiempos de quietud y zozobra.

    Mi loco corazón añoraba tu presencia a cada segundo en mi vida. Me volví leal a ti solo quería que tu piel se fundiera a la mía, formando un solo cuerpo. Me volví adicta a ti, y al igual que un drogadicto necesitaba consumirte en pequeñas dosis a cada segundo para no estar sobria y seguir escuchando tu voz en mis pensamientos. Tocar tu silueta deseada con mis manos y escuchar tus pasos como pequeños susurros dulces profundos, y quedarme ahí quieta como estatua de mármol cubierta por un cielo polvoriento y sereno, y con el alma fracturara en mil pedazos, pero siempre a tú lado.

    Fui tu amante veinte días antes de navidad y después que regresaste de ese viaje, luego otra vez cuando Amanda se marchó de Zacatecas, con todo y mudanza de regreso a Mexicali. Dejando a Boni a tú cuidado, ese tierno perro de raza pequeña; ahí estaba yo, junto con Boni, paseando nuevamente por toda la cuidad y puntos aledaños en tu Golfo rojo.    

Fue una constante, ir y venir; pequeñas dosis de ti, en días nublados comiendo caldo de pollo salado, en días lluvioso cenando caldo de pollo, y en días con sol lloriqueando entre los rincones apagados y sobre la mesa platos desbordados de caldo de pollo salado, y otros más sin caldo de pollo, pero ahogada en llanto alado sobre una escalera que no me llevaba a ningún lugar seguro.

    Había días enteros huérfana de ti, sin tu voz, sin tu huella sobre mi piel, sin tu mirada en mi cuerpo, sin tuS besos en el alma, sin tu aliento en el aire,

    Si, fuimos amantes de noche, a medio día, por las tardes, a mitad calle, al final de la banqueta; pero amantes de despedidas constantes colgadas en del medio estacionamiento de Soriana con un beso en la mejilla y un futuro incierto.

    Finalmente nos despedimos aquella tarde, era febrero loco, incierto, teñido de gris. El viento se me estrelló en el rostro en señal que todo había terminado. Bajé en picada por esa avenida eterna, caminé a pasos lentos con mis zapatillas azules de tacón alto en las manos.

Por: Angélica Reveles Quintero

 

 

Si pudiera, te llevaba ahí donde nada te duele

Si acaso fuera posible, en un susurro, te llevaría a donde el dolor es poco.

"Hasta el fin del mundo" resulta ser un camino demasiado corto cuando en el mapa debemos imprimir los 20 metros cuadrados de tu habitación o demasiado largo cuando al mapa le dibujamos el tiempo.

La Real Academia de la Lengua del beso francés.

El pequeño diccionario de bolsillo que resignificó las palabras: abeja, tlacuache, cuervo, gusano, amor: te chu.

La enciclopedia de filosofía que desarrolló el concepto aristotélico de la necesidad como potencia.

El libro antibudhista que postuló que también se puede amar con miedo.

El Grimorio de las velas rojas, las velas de miel y las fotos en el cajón de la ropa interior.

La Rede: amarás sólo en la medida en que deseas ser amada.

La aprobación de Persephone en el umbral de este otoño.

Las dimensiones todas en que te he amado, ésta en la que puedo dormir tranquila en tus brazos, aquella en la que eres micelio.

La telepatía en la que afirmo qué este dolor no es mío, pero que todo lo que sientes siento.

Llama(r) hogar. Hogar, hoguera.

 

 

  • Angélica Reveles Quintero, es maestra en Educación, doctorante en Gestión Educativa y Políticas Públicas por la Universidad Autónoma de Zacatecas, se ha desempeñado como docente en la UAPUAZ. Actualmente investiga El Desarrollo de la habilidad oral en inglés desde un enfoque tecnopedagógico. Simultáneamente intenta (d)escribir el amor, el dolor y las conexiones humanas mientras intenta maternar y habitar espacios emocionales complejos.

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¿Quieres ser columnista de la Revista Tlali Nantli (Madre Tierra)?

¿Eres una/o apasionadx de la escritura? ¿Tienes ideas innovadoras que desearías compartir con el mundo? ¡Entonces, la Revista Tlali Nantli es el lugar perfecto para ti!

Estamos en la búsqueda de nuevos talentos para unirse a nuestra vibrante comunidad de columnistas. En https://revistatlalinantli.com/, somos una revista progresista, creemos en la diversidad de opiniones y en darle voz a pensadorxs apasionados como tú.

El equipo editorial de la Revista Tlali Nantli convoca a todas las personas interesadas en poseer un espacio de publicación, divulgación e intercambio de ideas en nuestra revista, fungiendo como columnistas quincenales indefinidxs.

Requerimientos

  • Excelente redacción y ortografía (más que indispensable)
  • Experiencia (deseable) como periodista y/o escritor/a
  • Amplio conocimiento en las siguientes áreas
  1. Derechos humanos
  2. Literatura y arte en general
  3. Economía y finanzas
  4. Cultura y sociedad
  5. Política y gobierno
  6. Feminismo
  7. Filosofía política y/o social
  8. Crianza y Maternidad
  9. Medio ambiente y sostenibilidad
  10. Tecnología e innovación
  • Disposición para publicar un artículo quincenal inédito de extensión equivalente a 500 palabras (aprox.) o a una página tamaño carta

Las personas interesadas en incorporarse a Revista Tlali Nantli pueden enviar dos ensayos literarios y/o textos de opinión (inéditos o no), de temática libre y de extensión no mayor a dos páginas, en archivos separados y en formato de Microsoft Word, a la dirección electrónica de contacto (Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.), colocando en el asunto del mensaje «Solicitante [+ nombre y apellido]». En el cuerpo del mensaje deberán redactar un breve perfil que incluya los siguientes datos:

  • Nombre de autor/ra
  • Fecha de nacimiento
  • Número telefónico de contacto
  • Experiencia dentro del ámbito cultural/artístico/literario; por ejemplo: trabajos publicados, estudios realizados, colaboraciones para otros medios impresos o digitales, grupos o movimientos culturales a los que ha pertenecido, etcétera (deseable).

Las propuestas serán evaluadas y sometidas a voto por un consejo editorial, resguardando la identidad de los y las postulantes hasta que se dictamine un veredicto favorable. Tanto si el veredicto es favorable o no, se responderá al postulante en la mayor breWhatsApp Image 2024 11 16 at 2.50.26 PMvedad posible.

Fechas: Los trabajos serán recibidos del 2 al 20 de diciembre del año en curso.

IMPORTANTE: Con el envío del correo electrónico (mensaje de datos) para publicación, el colaborador/a y/o columnista manifiesta que la columna o imagen es de su completa autoría y no vulnera derechos morales de autor, ni injuria a ninguna persona, eximiendo a Revista Tlali Nantli de toda futura reclamación.

Antes de aplicar, tomar en cuenta: la revista zacatecana progresista de opinión Tlali Nantli es un proyecto editorial cien por ciento autónoma e independiente (no sólo en lo dicho, sino también en los hechos), sin patrocinios externos, financiado por una sola mecenas y fundadora, y activa gracias a los valiosos aportes intelectuales de todos sus integrantes. Nuestra línea editorial no se vende ni se debe a intereses particulares, y no está adscrita a ninguna agenda partidista, busca ser un espacio de debate de opiniones con perspectiva de derechos.

Lo anterior, con el fin de conservar la libertad de expresión en todo el sentido de la palabra. Buscamos caracterizándonos por ser el único medio verdaderamente autónomo con una pluralidad de voces y formas de pensamiento. Por este motivo, y con el fin de continuar con esa libertad, nuestra compensación para quienes forman parte de este proyecto no es monetaria. Todas las personas que han sido parte de Tlali Nantli desde su fundación en el mes de agosto de este año pasaron por este mismo proceso de selección y han aceptado estos términos. A cambio, les hemos ofrecido pertenecer a un grupo cuidadosamente elegido de artistas, autorxs y divulgadorxs culturalxs y de opinión.

Para el equipo editorial de Tlali Nantli es un gusto recibir y evaluar nuevas propuestas.

  • Toda la información personal recaba, se utilizará única y exclusivamente para fines de esta convocatoria. Después será eliminada por protección de las y los participantes.

Por: Salma Escobar *

A lo lejos se escucha el viento correr entre las hojas secas, a lo lejos, pasa entre ramas y las desnuda poco a poco, a lo lejos... hay tanto silencio últimamente que se puede escuchar como la hojarasca baña el suelo, como baila con el viento, tocando suavemente la tierra, aceptando su destino. No recuerdo cuando fue la última vez que vi bailar las hojas, aun así, parece que este otoño ha durado la eternidad misma. Sé que pronto llegará el invierno, se anuncia poco a poco, con noches más oscuras y frías, con el silencio y la bruma... pero hay algo diferente, es casi imperceptible, ¿será la soledad?

     Los días transcurren tranquilos, me he resignado a esta vida, los sueños juveniles de ver el mundo se quedaron guardados en el armario, al menos por un tiempo, hasta que lo inevitable suceda. Llevo ya unos meses en esta vieja casa, no puedo recordar ya hace cuanto que estoy cuidando a mi tío Lorenzo, los días transcurren entre silencio y rutinas. Al llegar sentía que la casa formaba parte del pueblo, pero con el pasar de los días me doy cuenta que no es así, juraría que cada día la casa se aparta más, es como si el bosque nos tragara de a poco.

     Mi tío Lorenzo es un hombre atormentado, carga culpas viejas, ajenas y propias, recuerdos que encarna en la mirada perdida, arrepentimientos que le robaron la voz, ya está muy viejo, estoy aquí para acompañarlo en su final, vivió la mayor parte de su vida solo, renunció a su familia, cuentan que lo tenía todo, pero se quedó sin nada. Ahora, enfermo y viejo, pasa sus días en silencio, recostado en la cama, espera la muerte pacientemente. Solo estoy aquí para que no muera solo, ya que no sirvo ni de compañía, no me quiere cerca, y siendo honesta, tampoco quiero estar aquí, tengo una vida que dejé en pausa, me siento mal de pensarlo, pero una vida que continuará cuando la suya termine, ¿soy mala persona por decirlo? Estos días lo veo más frágil, pareciera que se está encogiendo, sus ojos tienen un brillo diferente, fijos en la nada, se le hunden en el pálido rostro, al abrir la recámara, incluso en la penumbra, parecen dos luciérnagas, me miran fijamente, pero parecen ver a través de mí, como si no me viera, enciendo la tenue luz para no molestarlo, y su rostro ha cambiado, sus labios se vuelven cada vez más delgados, como si un secreto los cerrara. Lo dejé descansar y llamé al doctor del pueblo, no creo que pase la noche. Llegará a verlo en la mañana.

     La casa se siente diferente, más fría, más callada, es extraño, desde que llegué me he acostumbrado al silencio, no hay ni televisión, ni radio, sólo recuerdos. Hoy el silencio es más profundo, como si todo a nuestro alrededor presintiera lo inevitable, hoy recuperaré mi vida, hoy me despediré de mi tío, el ambiente es tan pesado, pareciera que hasta los insectos presienten la llegada de la muerte permaneciendo en silencio, no escucho ni a las aves, ni a los coyotes, no hay grillos, solo viento y hojas secas.

     Es curioso, de un tiempo para acá, hay un perfume que llega con el viento, justo antes del anochecer, dura toda la noche, se desvanece justo antes del amanecer, pensé que podría ser Huele de noche, pero no es igual, tampoco jazmín ni azar. No tarda en llegar ese perfume, no tarda en llegar la noche. A lo lejos se escucha el viento como baila entre las ramas, como juega con las hojas secas en la tierra, ésta será la última noche que paso en esta casa, poco a poco, el viento trae consigo ese perfume desconocido, hoy además ha llegado acompañado de una bruma densa, que se abre paso entre los árboles, sigilosa se cuela entre las grietas y piedras, se mueve como el agua, cae en cascada por los bordes de las rocas, y juega entre las hojas muertas. El cielo está despejado, pero parece no haber una sola luz en él, ni luna ni estrellas, no había visto una noche tan oscura antes, parece que viene acompañada de melancolía, será que el manto de la muerte cubre el cielo, viene por Lorenzo.

     Noche oscura y silencio, cierro los ojos, solo para descansar un poco. Un ruido sordo me despierta, agudizo el oído para ubicar de nuevo el sonido, no hay más que silencio. Intento volver a dormir, pero algo me lo impide, algo se siente diferente, comienzo a recorrer la habitación con la mirada, escudriñando cada rincón, a primera vista todo parece estar igual que siempre, todo parece estar bien, me levanto para hacer un segundo recorrido, me doy cuenta que hay algo diferente, una fotografía, a primera vista no parece tener nada de especial, es la foto de la casa con una mujer de espaldas, desde que tengo memoria se encuentra en la pared, junto al reloj de péndulo, ahora está sobre la mesa de centro, la verdad me asusté un poco, tal vez mi tío Lorenzo vino a tomarla, y ha regresado a dormir; pero mi tío no se levanta de la cama desde hace semanas, no tiene la fuerza suficiente , además no habría tenido tiempo de regresar a su habitación, ¿será que ha llegado la muerte por él? después de pensarlo un momento y sobreponiéndome al miedo inicial, tomo valor, llego hasta su habitación, giro la perilla de la puerta que cruje rompiendo el silencio, abro la puerta lentamente, para verlo en su cama con esos ojos brillantes en la oscuridad, sigue aquí, sigue vivo, sigue en su cama, cierro la puerta muy despacio y en silencio acomodó la fotografía y me recuesto nuevamente en el sillón frente a la ventana. El sueño me vence nuevamente.

     Me despierta el aullar del viento, afuera el paisaje no ha cambiado en lo más mínimo, siento como si el bosque se tragara la casa un poco más, -será una de esas noches- digo en voz baja, decido prepararme un té, me levanto aún con la pereza y el sueño entre las pestañas, al caminar por los pasillos, me doy cuenta que todas las fotografías que adornaban las paredes han desaparecido, un escalofrío recorre mi espina y se queda escondido en mi nuca, el corazón comienza a palpitar con más fuerza, tanto que su sonido aturde mis oídos, comienzo a buscarlas por todos lados, estoy segura que esto es obra de mi tío Lorenzo, no hay otra explicación, en el hospital he escuchado rumores sobre los pacientes terminales, cómo unas horas antes de morir parecen totalmente recuperados, ha de querer llevare los recuerdos consigo. Al recorrer la casa me percato de que faltan varias cortinas, los muebles no están en el lugar habitual, se ven incluso las huellas de los mismos en el piso de madera, ¿cuánto tiempo habré dormido? ¿cómo pudo mi tío hacer todo esto sin que me diera cuenta? Trato de abrir la puerta de su recámara, está cerrada. Después de varios intentos me rindo, no hay forma de abrirla, no importa cuánto grite, no obtengo respuesta, tendré que entrar por la ventana, pero si la rompo puede afectarle, no sé qué hacer, una creciente desesperación se apodera de mí. Regreso a la cocina en busca de algo que me ayude a abrir la puerta, al entrar no puedo evitar dejar escapar un grito. Todos los cajones abiertos y vacíos, no queda nada, los anaqueles solo tienen las huellas de viejas tazas que ahora no aparecen por ningún lado, no doy crédito a lo que ven mis ojos. El miedo me paraliza, no entiendo qué está pasando, ahora sí estoy segura, solo puede ser obra de mi tío Lorenzo, estoy segura, ya murió, y seguramente está desquitándose conmigo, ¿será que no intenté platicarle, o hacerle más ligeros sus últimos días?, ¿será qué no quería compañía? En cuanto recupero el control de mis piernas me dirijo a mi habitación, cerrada, tampoco puedo entrar, la lagrimas me ciegan, como puedo llego hasta el sillón de la ventana, tropiezo con todos los muebles que ya no están en sus sitios. Tomo la manta y me cubro con ella, con ese intento infantil de resguardo, solo puedo ver mis rodillas, siento como las lágrimas caen en ellas, como mi respiración se agita más y más, trato de desconectarme de la realidad. Afuera de la seguridad de mi manta, puedo escuchar el crujir de la madera, el viento golpear los cristales, como los objetos se mueven y caen al piso, podría jurar que entre todo eso, se escuchan pasos viejos y pesados, incluso murmullos que se esconden en el viento. El miedo me está jugando sucio, con todo y los ojos cerrados pareciera que veo sombras que se mueven a mi alrededor, no puedo dejar de temblar, mi voz ha perdido toda la fuerza, quiero gritar, pero no hay sonido que salga de mi garganta; cierro los ojos lo más fuerte que puedo y solo veo la imagen de los ojos brillantes de mi tío, esos ojos que brillan como faros en la oscuridad, me persiguen, me miran directa y fijamente, me atraviesan, miran a través de mí, esos ojos en la oscuridad. Trato de controlarme, pero siento algo en los pies, una caricia fría recorre mis plantas descalzas, me paraliza, esa sensación viene a oleadas, como llevada por el viento, es la bruma, esa misma que se colaba entre los troncos y las rocas, ahora se cuela entre los muebles, juega entre mis pies, se ha colado por la rendija la ventana, a no ser que emane de la habitación de mi tío Lorenzo. No tengo fuerza suficiente para comprobarlo. Trato de controlarme, pero el miedo.

     Trato de controlarme, han pasado horas, estoy segura, llevo horas oculta en este capullo, no debe faltar mucho para el amanecer, al amanecer llegará el doctor del pueblo y todo esto habrá terminado. Solo debo esperar al amanecer.

     A lo lejos se escucha el viento correr entre las hojas secas, a lo lejos, pasa entre ramas y las desnuda poco a poco, a lo lejos... hay tanto silencio últimamente que se puede escuchar como la hojarasca baña el suelo, como baila con el viento, tocando suavemente la tierra, aceptando su destino. No recuerdo cuando fue la última vez que vi bailar las hojas, aun así, parece que este otoño ha durado la eternidad misma. Sé que pronto llegará el invierno, se anuncia poco a poco, con noches más obscuras y frías, con el silencio y la bruma... pero hay algo diferente, es casi imperceptible.

   
Los días transcurren entre silencio y ruinas. Al llegar sentía que la casa formaba parte del pueblo, pero con el pasar de los días me doy cuenta que, no es así, juraría que cada día la casa se aparta más, es como si el bosque nos tragara de a poco.

- ¿Cuánto tiempo dice que lleva la casa vacía?

-Más de 20 años, patroncito. Cuentan muchos chismes en el pueblo, dicen que Don Lorenzo mató a su mujer, que, porque se enfermó de olvido, y ya no lo reconocía, dicen, pero nadie sabe de cierto, él murió aquí en la casa, sólo y ya de viejo. Yo tenía como 15 años, fue una noticia muy sonada en el pueblo patroncito, encontraron al viejo después de varias semanas, nadie se había percatado porque se veían las luces de la casa, incluso veían el humo de la chimenea, cómo si todo siguiera normal, de ahí que decían que la casa tenía ánimas, unos dicen que era la mujer que lo seguía cuidando, otros que el mismo Don Lorenzo, quesque no se dio cuenta que se había petatiado. Yo no sé, pero por si acaso no me acerco.

 

  • Salma Escobar, es la ganadora del I Concurso dde textos literarios alusivos al Dia de Muerto “Mictecacíhuatl”. Además, es artista visual e ilustradora de ascendencia libanesa, a lo largo de su formación, incursionó en diversas expresiones artísticas. Estudió Ballet clásico por 12 años, además de danza contemporánea, Tango, Jazz y Danza árabe, participó en diversos talleres de teatro y actuación, así mismo trabajó 4 años en la Compañía Estatal de Narración Oral de Zacatecas, Estudió la Licenciatura en Letras y la Maestría en Investigaciones Humanísticas y Educativas en la Universidad Autónoma de Zacatecas; autora del libro de cuentos Memento Mori 2015 y Mensaje en la Botella 2022. Su incursión en el mundo de la pintura inicia de manera autodidacta por varios años, finalmente en 2005 entra al taller de pintura Julio Ruedas, donde el pintor Alejandro Nava imparte sus conocimientos, posteriormente forma parte de la Academia de Dibujo Clásico Español BEA, alumna del pintor Othón Téllez y Manel Pujol Baladas, continúa su formación de manera experimental y personal. En su producción artística se encuentran trabajos en diversas técnicas, desde la plástica hasta la gráfica, su estilo es un híbrido entre el surrealismo y el abstracto, siendo una de las representantes de la sinestesia del arte. En 2018, diseña una técnica para la enseñanza de la pintura y funda la Academia de Dibujo Ilustración y Pintura ADIP.

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Por: Pilar Pino

"La única discapacidad en la vida es una mala actitud"

Scott Hamilton, saxofonista estadounidense

Desde los 10 años me quedé con el sueño trunco de conocer al presidente. En cuarto grado de primaria (1994) fui finalista regional del concurso El niño y la mar. El premio del primer lugar consistía en una visita a Los Pinos, donde pasaría un momento con Carlos Salinas de Gortari. El segundo era un viaje a la playa y el tercero, no lo recuerdo, pero imagino que un paquete de libros o algo de ese tipo que las instituciones regalan a los niñxs.

    Pero, mi sueño era conocer al presidente. Lo sé, lo sé, pero solo tenía 10 años, aún no sabía nada la vida y menos que clase de persona era el mandatario. Solo tenía la ilusión de conocerlo, porque la figura presidencial me parecía, entonces, cosa sobrehumana. En mi inocencia infantil, creía que solo las personas con grandes valores llegaban a esos cargos.

    Por lo anterior, este viernes pasado, cuando nos hicieron la invitación para asistir a la visita de nuestra presidente mi reacción fue un tanto eufórica. Cumpliría mi sueño de conocer a la persona con el puesto político más importante del país, quien además es la primera mujer en lograrlo. Pues, aún resuenan las palabras de mi padre cuando le dije que quería ser presidenta de grande “Mmmm… eso no te va a tocar, para que una mujer sea presidente faltan muchas décadas”.

    Mi amiga María, quien se quedó unos días en mi casa debido a que sufrió un esguince en el pie, y yo nos despertamos este domingo a las 7 de la mañana, para llegar a tiempo al lugar. En punto de las 9 de la mañana nos encontrábamos en la nueva unidad médica del IMSS-Bienestar.

    Sin embargo, nos retiramos debido a que María tenía invitación en un lugar especial, por ser secretaria de la asociación civil Uniendo Discapacidades con Amor. Nos fuimos a las 10, para llegar a tiempo al evento que realizaría en Plaza de Armas.

    Pese a llegar a tiempo, fue un suplicio llegar al punto. Con un tráfico dominical inusual en centro, deje a mi amiga en la rinconada de la Catedral. Por suerte, iba llegando al evento mi amigo Ulises Mejía. Por ello, les pedí que le ayudarán a llegar a María, ya que iba en muletas, en lo que iba a estacionar el vehículo y los alcanzaría en cuanto pudiera.

    Empero, no pudo pasar a María, solo la encaminó a la esquina de La Acrópolis. Cuando llegué por ella nuestra sorpresa fue saber por los muchachos de lógistica que la entrada era por la calle Juan de Tolosa y teníamos que rodear a pie. Normalmente, eso no tendría ningún inconveniente; sin embargo, para alguien en muletas es toda una odisea. Ahí comenzó la nuestra.

Subir el callejón del Santero nos tomo alrededor de 15 minutos, primero por lo empinada de la pendiente; luego, por lo irregular de las calles (pequeños baches, el piso no es plano sino que tiene una superficie irregular, zonas cóncavas y otras convexas); y, finalmente, por la falta de empatía de las personas, quienes en lugar de apoyar a una persona con discapacidad -temporal, pero al fin y al cabo se enfrentó a la misma barrera que las personas con discapacidad motriz tienen todos los días- despejando el espacio por donde pasaría, estorbaban. Algunas, incluso con todo dolo.

    Caminamos hacia la Y que hace la Juan de Tolosa al dividirse en las calles Hidalgo y Genaro Codina, en este punto María se encontraba sumamente cansada. Al verla mi instinto fue quererla ayudar, empero, mis buenas intenciones, lo único que hice fue estorbarle. Al punto que siendo una persona siempre alegre y muy tranquila se puso de mal humor. Situación que vi por primera vez en todos los años que tenemos de conocernos.

    Afortunadamente, en ese punto estaba un amigo que trabaja en la policía estatal y nos permitió brincarnos la fila, no por mí, sino por atención a María quien a penas podía continuar, pues se le veía extenuada con la frente perlada por el sudor. Incluso, los integrantes de la banda Tastoanes de Juchipila (en todo el camino, fueron los únicos en brindarnos un poco de ayuda) nos apoyaron para que pudiera bajar una escalinata y despejarle el camino para que pudiera pasar con mayor tranquilidad. Lo que hizo su transitar por la Av. Hidalgo, sino fácil, sí menos complicado.

    Quisiera decir que este fue el final, pero a penas es la mitad de la odisea. Pues entramos al espacio general, donde la gente estaba de pie y bailando al son de la banda juchipilense. Pero, el lugar de María se encontraba al frente, tuvimos que atravesar un rectángulo de 40X20 (aprox, según mis cuentas) lleno de personas que no solo se molestaban porque les pedía hicieran espacio para dejar pasar a mi amiga en muletas, sino que de plano no se movían con una actitud de “pase por donde pueda”. Esto nos tomó casi media hora.

    Después de un esfuerzo sobre humano de parte de María, pudimos salir. Ella sudando como si hubiera estado una hora en el gimnasio. Por poco se cae un par de veces, y como mencione anteriormente, mi ayuda le estorbó más. Al salir, debo reconocer la buena voluntad de un joven de logística. Imagino que al ver todo nuestro trajinar nos permitió llegar al lugar donde nos correspondía.

    Mientras nuestra presidente, Claudia Sheinbaum, hablaba de las maravillas que se han hecho en materia de seguridad en nuestra entidad -sí, supongo que se basó en la disminución de los homicidios dolosos o algo parecido-, la promesa del proyecto Milpillas y la autopista a Osiris. Yo disociada, solo pensaba en todas las barreras físicas, arquitectónicas y sociales a las que se enfrentan las personas con problemas de movilidad y discapacidad motriz, enfrentan cada día y de manera permanente.

   En mi caso, no me había tocado verlo tan de cerca. Pese a que siempre he sido aliada en la lucha de garantizar los derechos de las personas con discapacidad, pues mi hija tiene autismo. Pero, no me había puesto a reflexionar que hay derechos a los no pueden acceder por las barreras de tránsito. ¿Cómo puede alguien con discapacidad motriz ir a la escuela, a su trabajo o incluso a atención médica en trasporte público? Eso implica que para que puedan acceder a estos derechos deben tener privilegios, como un auto propio, apoyo de familiares y dinero para pagar taxis u otros medios de transporte alternativo a las rutas de camiones.

    Aunque quería quedarme al final, para buscar la oportunidad de tomarme la foto con la presidenta. Previmos irnos antes, para evitar caminar en medio del gentío. Por suerte a la salida fueron más consientes y amables el personal de logística. Nos permitieron pasar frente a catedral, zona que se encontraba cerrada. Así pude dejar a María sentada en la esquina que hace la calle Tacuba con la Aguascalientes.

   Al caminar hacia el coche a toda prisa. Hice algo que no había hecho antes, fijarme en el piso, en las rampas y así pude darme cuenta, que a pesar de que existen no son nada amigables para las personas que utilizan muletas y sillas de ruedas. Eso en el centro histórico, que es la zona que mejores condiciones brindan a esta población. Pensé en lo mucho que deben batallar para movilizarse en otras zonas donde poco o nada se pensó en las personas con discapacidad al diseñarse. Comprendí lo importante que es la infraestructura para el acceso y goce pleno de los derechos fundamentales.

Por: Karla Socorro Jiménez Muñoz

En los altares su color resplandece,

el cepasúchil danza con el viento

honrando a quienes el alma mece,

un amor eterno en cada momento.

 

En cada foto hay una historia

miradas que brillan con emoción

reviviendo risas en la memoria

tejiendo la vida en el corazón.

Las ofrendas llenas de cariño,

con fotografías y flores brillantes,

celebramos juntos este destino,

con corazones siempre vibrantes.

 

Las velas titilan en la penumbra

guiando a las almas hacia el hogar,

su luz cálida nunca se deslumbra,

en este viaje nos vuelve a encontrar.

 

Una mariposa dorada vuela,

guiando a las almas hacia el umbral,

con su vuelo ligero nos consuela

con su belleza nos vuelve inmortal.

 

Los dulces sabores de la infancia,

los platillos que llevan su esencia,

cada bocado es pura fragancia,

un viaje al pasado en su presencia.

 

  • Karla Socorro Jiménez Muñoz, es estudiante de tercero de secundaria y ganadora del Concurso de Calaveras Literarias organizado por la escuela Pedro Ruíz González

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Por: Teresa Saavedra Juárez

 

Kurito:

Ya pasaron unos días desde que te fuiste, ya me rondaba la idea de tu muerte, últimamente te veía con pocos ánimos de comer, ya no querías salir a hacer paseos largos en la colonia.

Nuestra historia juntos:

    Creo que fue un domingo jerezano cuando te vi escabullirte en un negocio del centro, creo que era una agencia de viajes, llegué y te di unas caricias, me quedé enamorada de tu ternura tenías unas orejas largas cabelludas, estaban tan suaves que era imposible no tocarlas.

    Ese día en casa estuve pensando en que te quería para mí, hacía unos meses que un perrito llamado Toby, el cual habíamos adoptado había muerto. Lo pensé por varios días, incluso creo que, por más de una semana, recuerdo que platicaba con Alan y le decía que me sentía culpable por comprarlo habiendo tantos cachorros sin hogar.

    Total que, decidí que tenía el dinero para comprarte, si ese cachorro era para mí tendía que estar esperándome donde lo había encontrado, así fue. Cuando lo compré la jovencita me dijo que ese perro era un desastre ya no lo querían en casa porque hacía muchas travesuras, me lo llevé a casa.

    No sabía qué nombre darte, siempre me han gustado los nombres de personas para los perros, pero Kary Dorado me envió información donde venía tu futuro nombre: Kuro, palabra en japonés que significa negro. Sí te quedaba perfecto, no había escuchado esa palabra antes y tú eras un cachorro negro golondrino, te encajaba perfecto.

    Bueno, pues a partir de ahí comienza una larga historia, recién te recibí olías a bebé como a lechita o a ternura, no entendemos el porqué, ya tenías varios días y no había nada que te conectara con aromas de tu etapa de bebe, pero perduró por un buen tiempo.

    Destrozaste cojines, ropa, calcetines, creo que contados zapatos y como todo cachorro dormías y despertabas a hacer desorden, te compré tu correa e intenté aprender algunos trucos de enseñanza canica, fracasé en la práctica de casi todo, excepto enseñarte a sentarte y dar la pata por una recompensa. -Sentado Kuro-, -Dame la pata, la pata Kuro-.

    Dimos largos recorridos por tres cruces, por la avenida México, caminábamos por la avenida de los panteones y por todo el rumbo, recuerdo cuando te tumbabas en la calle para ya no seguir caminado. Recuerdo cuando encontramos a un señor con un perro de la misma raza, me hizo el comentario que su perro era un hermoso saltarín de joven, se subía al closet decía, pero ahora que es viejo lo hace con menos frecuencia.

    Mi papá había hecho una casa para el perro anterior, pero tú no cabías, con eso y todo te metías a dormir ahí sacando la cabeza… jajajaja, había suficiente espacio para que estuvieras hecho bolita como te gustaba, pero preferentemente dormías de costado con la cabeza a fuera o también te acomodabas adentro y dejabas la nariz afuera.

    No recuerdo en qué momento invadiste la cama, sinceramente me encantaba tenerte cerca cuando estaba sentada en los sillones o cuando descansaba, recuerdo que un día Bruno me mandó una fotografía donde estabas sobre las almohadas de mi cama, para ese entonces aún no te dejaba subir, pero de alguna manera aprovechaste para subirte a descansar, porque si alguien encontraba los mejores lugares para dormir, eras tú. Poco a poco empezaste a dormir conmigo, cuando Alan y yo estamos casados, recuerdo que por las noches tú acomodabas la cabeza en la almohada de Alan… jajaja en la noche me sacabas de onda cuando estabas a un lado mío, con abrazarte bastaba para que te quitaras, los abrazos no eran lo tuyo.

    Tu olor era fuerte, hubo una temporada que la casa olía fuertísimo a perro, los sillones estaban impregnados de tu apestosidad, por más que estuvieras recién bañados olías mal, con los años se fue acentuando tu olor y ya no se te quitaba con nada, fue así que te ganaste los apodos de Hediondo, Heidi, Heidichico, cuando definitivamente sentí que perdimos la batalla con tu aroma fue cuando te salías a vagar, cosa que fue inevitable impedirte.

    Recuerdo cómo te encantaba escapar de nosotros, tus orejotas se veían hermosas saltando de un lado al otro, cuan loco esquizofrénico movías los ojos de un lado al otro, el hocico abierto tratando de controlar tu respiración, fingías que no te moverías, para luego seguir jugando a las atrapadas, aunque sólo tú estuvieras jugando.

    Cuando nos cambiamos de casa a Lomas Bizantinas era un desastre, te escapabas cada que podías a la calle, andábamos como locos por toda la colonia y siempre esperabas el momento más inoportuno para hacer de las tuyas, llegó un punto, no sé en qué momento, eso no lo recuerdo, que poco a poco te empezamos a dejar salir por lapsos cortos de tiempo, era una lucha constante y nosotros siempre con los tiempos encima que entrabas y salías a la casa, andabas por todo el vecindario por todos lados, los vecinos te conocían y supongo que tenías más de un nombre o casa donde te daban de comer, pero como todo perro en la calle corriste peligros que se vieron reflejados en diferentes padecimientos: varias veces llegaste peleado, una vez fracturado de una pata, otra con gripa y la última el vecino te pasó su camioneta encima porque no escuchaste que movió su vehículo.

    Durante mi embarazo fuiste mi compañero total, fue una época difícil para mí porque mi matrimonio no iba de lo mejor, me consolaba mucho acariciarte y tú disfrutabas mucho echarte junto a mí, cuando me viste llorar o sollozar no recuerdo que te me acercaras especialmente, en momentos de tristeza simplemente estabas. Sin embargo, conforme pasaba el embarazo me empecé a preocupar por tu futuro comportamiento cuando naciera la bebé, en la última etapa te empecé a prohibir subirte a la cama.

    Cuando Sofía llegó nos fuimos a Jerez y tú viajaste con nosotros, porque éramos una familia, pero al menos el primer año fuiste celoso del lugar que ocupó Sofía en mi vida, yo ya no te prestaba la misma atención, pues se centró en mi hija y viendo que habías sido un desobediente y yo una loca del control no permitía que convivieras tanto con la niña por el tema de tus constantes vagancias y la higiene.

    Constantemente robabas los juguetes de la niña, ella no parecía caerte del todo bien, la soportabas porque parecía que no había de otra, ella empezó a crecer y tampoco se desvivía de amor por ti, con los años empezó a entender que cuando algo no le gustaba había la posibilidad de dárselo al perro para que desapareciera.

    No volveré a verte otra vez, te quiero mucho Kuro, realmente te extraño, quisiera darte ese abrazo y beso que tanto me gustaba, llamarte con esa voz que odiabas y luego “te limpiabas mi amor” restregándote en el piso y exhalando fuerte para que se te fuera el olor que te di. Era momento de que te fueras, unos días antes lo presentía, pero creía que el día tardaría más en llegar.

    Ese día, recuerdo el susto que recorrió mi cuerpo cuando salía como cada mañana, tuve la sensación de que alguien me estaba viendo, como si estuvieras esperándome, di un salto por la sensación, miré y eras tú tendido en el suelo, tibio aún, seguramente acababas de dar tu último suspiro, esperando para despedirte. Gracias por todo Kuro, hoy todavía no estoy preparada para resignarme a tu muerte, al tercer día dejé de llorar fuertemente por ti, pensé que se me había pasado rápido, lo que no sabía es que el llanto cesó, pero no el sentimiento que tengo por tu ausencia.

-oOo-

Cuando Sofí creció más allá de los 2 años mostró abiertamente amor por Kuro, él poco a poco se fue separando de mí, ya no era igual de cariñoso estaba más apegado a Bruno o Alan, era más receptor de sus caricias, esto porque yo permanecía regañándolo por todo, ya lo acariciaba poco porque siempre estaba sucio y lamentablemente ya casi no me hacía cargo de él, me había absorbido la maternidad.

    Supongo que teníamos alrededor de un año donde Sofía empezaba a mostrar más amor por él, ya lo acariciaba y le interesaba jugaba con él. Los últimos años de la vida de Kuro no lo cuidé como debí, culpable por ello no sé si me siento, considero que no me quedaba de otra y supongo que en las mismas condiciones lo volvería a hacer, no me quiero justificar y no lo haré.

    Quise a mi perro muchísimo, ahora que ya no está no concibo la idea de que realmente no viva, a veces pienso que en cualquier momento llegará, cuando abro el portón recuerdo cómo se escabullía para salir. Cada vez que preparo huevo o carne lo recuerdo, cuando estábamos juntos Alan solía prepararle un huevo o un hot cake especialmente para él, lo llenaba de miel u cualquier otra cosa que pareciera deliciosa, sabíamos que no debíamos, pero se lo permitíamos.

    Extraño mucho sus malditos ladridos que me fastidiaban porque no dejaban dormir a Sofía, siempre la despertaban cuando yo más batallaba para dormirla. En los últimos años, por las mañanas, antes de irme a nadar era necesario ir a despertarlo para no atropellarlo, para que saliera a hacer del baño (ya sé que es políticamente incorrecto, pero así era).

    Qué decir de sentir su supuesta protección, Kuro era un perro miedoso con las cosas que le parecían extrañas, les ladraba a objetos que parecían de alguna forma sospechosos, tengo un video donde concebía como amenaza un peluche que estaba en la cama, estuvo ladrando por un buen rato. Sin embargo, cuando yo me quedaba sola, cuando deja el portón de la cochera abierto, cuando iba a la tienda y Sofia se quedaba en la casa o cuando nos quedábamos sólo Sofía y yo en casa, sentía la protección de Kuro, de alguna manera me daba la sensación de seguridad.

    Extraño mucho a mi perro, pensé que este sentimiento sólo se podía sentir por una persona, ayer después de varios días vi el post que le dejé en Facebook y me dio otra vez mucha añoranza por verlo otra vez, por concebir que la realidad es que, ya no lo volveré a ver.

  • Teresa Saavedra Juárez es licenciada en psicología industrial, especialista en estudios de género, jerezana, amante de la lectura y feminista en construcción

Por: Brenda Verenice Fajardo Trejo *

 

“Le dijo Jesús: Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá. Y todo aquel que vive y cree en mí, no morirá eternamente. ¿Crees esto?”

Juan 11:25-26

 

Amado esposo mío:

Hoy es el día de mi partida, la cuenta regresiva comenzó desde el día en que nací. Cada día que transcurría contaba para añadir edad, sin embargo, también disminuían los días para cumplir el propósito que de este lado del cielo Dios planeó para mí. Dentro de ese plan te encontrabas tú. Hay muchos detalles que no recuerdo solo el más importante que fue el no dejarte ir jamás. Sé que al ver tu sonrisa que encajaba perfecta, en ese rostro que hacía juego con tus ojos que, me evitaban y la vez me buscaban. Conociste mi tenacidad y terquedad, el buscar siempre una solución ante la adversidad.

    Logramos formar una preciosa familia. Eros, el mayor, nos conquistó con su picardía, su falta de miedo ante lo incierto y su ligereza para llevar el día a día sin preocupaciones ni prisas. El pequeño Joaquín, que siempre busca lo objetivo, lo preciso, la claridad y transparencia. Sus personalidades opuestas, igual que las nuestras hacen el complemento perfecto.

    Ya no estaré físicamente, ahora solo mi alma vivirá eternamente. Estaré en tu memoria y en los inagotables recuerdos que fuimos produciendo a lo largo de tantos años y vastos lugares donde gracias a Dios hubo: risas, cariños, apapachos, paciencia y sobre todo mucho amor. Ahora estoy en la presencia de mi Padre amado. Sabes cuánto he deseado este momento: estar cara a cara con Él. No dejes de compartir el plan de salvación porque deseo que podamos estar todos juntos a la mesa del Señor.

    Gracias a Dios las palabras no bastarían para describir lo afortunada que fui; Me sentí muy amada, privilegiada, honrada, feliz, dichosa. Dale por favor mis más sinceros agradecimientos a cada uno de nuestros seres queridos por ser parte de mi vida. Gracias por ser mi compañero de vida y de oración. Cuida mucho tu relación con Dios, que es la única que te dará la paz y sabiduría que tu corazón necesita en este momento de mi partida.

Con mucho cariño, tu siempre amada.

 

P.D. Nos vemos en el cielo.

 

 

  • Brenda Verenice Fajardo Trejo, es madre de dos adolescentes, esposa amorosa e ingeniera en Sistemas Computacionales

Por: Jazmín Vega *

 

La marea esta creciendo

como el flow de esta canción

A lo que tu le llamas depresión

yo le llamo reencarnación.

No te acabes todas tus emociones

o a menos hasta que convulsiones.

De una vez te advierto

esta vez si lo voy a escupir todo

Esta noche voy a dar el mejor show

Si deseas te puedo reservar un buen lugar

Pero no te vayas a emocionar

La zona VIP hace tiempo esta de luto

Y aunque la temática es algo renacentista

Te lo juro por la última neurona coherente que me queda

Que este episodio si que estará bien bruto

Ya no culpare a la falta de vaina de mielina

De mis axones de todas mis perversiones

Mejor cuenta hasta 3

Y que se levante la cortina

Por que el trastorno delirante no discrimina

Esta vez no caere en tus provocaciones

Por que tu bien sabes que son malas mis intenciones

Te espero tras bambalinas

de ahí nos vamos directo a camerinos

Pero ahí deja tus conflictos

Donde quizás hubo tantos suicidios

de tantas almas vacías que en silencio

cometían el climax del homicidio

Y que además se iban sin querer pagar

el precio del desprecio de una anorexia emocional

Que acaso no te iban a diagnosticar y a tratar

Para que con toda esa dosis sedante de mierda

que el psiquiatra te preescribe

Allá ni en el más allá pero ni en el más acá

Te pongan tu trono virreynal

 

Jazmín Vega es originaria de Fresnillo Zacateca, Licenciada en Nutrición por la Universidad Autónoma de Zacatecas (UAZ); además, es una poetiza, canta autora, apasionada por la música y modelo. Ha colabarado con varias bandas de rock urbano y rock gótico. 

 

Por: Pilar Pino *

“No es la vejez lo que nos amenaza, son nuestras ideas, nuestras conductas y sobre todo nuestra disposición interior de obediencia y el conformismo las que nos precipitan a ella.”

Anna Freixas, académica y escritora feminista española.

 

La vejez es un estadio de la vida, así como el nacimiento y la muerte. Naces, creces, envejeces y mures, es lo natural. Sin embargo, el envejecimiento de las mujeres produce horror, al punto de negar nuestra existencia.

El mercado está inundado de productos que venden la premisa milagrosa de rejuvenecer, cabe señalar que la mayoría son para solución el envejecimiento femenino, más no el masculino. Los hombres tienen la libertad de envejecer con cierta dignidad, solo por el hecho de que las métricas para medir su valía, no es únicamente su belleza.

La vejez culturalmente tiene una connotación negativa, porque implica cierta exclusión social, desvalorización y una pérdida de poder siendo este uno de los mayores miedos que tenemos las personas. Empero, no debería de ocurrir, la vejez es un objetivo de vida, es el espacio para descansar, disfrutar de la autonomía adquirida a lo largo de la vida y entenderla mejor.

Es importante reivindicar el vivir la vejez con dignidad y empezar por el lenguaje es una buena forma de volver a naturalizar algo que no es problema en otras culturas, envejecer. Debemos pasar de la dictadura de la imagen y la belleza a la que nos vemos sometidas desde que somos pequeñas.

El mito de la belleza nos afecta desde niñas, por todos lados nos dicen que a las delgadas y bonitas las quieren más, que solo si eres bonita eres digan de amor, porque vivimos con un ideal inalcanzable, vivimos persiguiendo algo a lo que no podemos llegar, los ideales de belleza son inalcanzables para todas, eso es una verdadera perversidad.

El uso de las nuevas tecnologías y redes sociales profundiza la percepción de que las mujeres viejas no valen igual que las jóvenes, afectando seriamente la autoestima de las mujeres que nos hacemos mayores. El ideal de belleza contiene dos cosas que son más difíciles de alcanzar: juventud y delgadez. Ser vieja y joven es algo totalmente incompatible y la delgadez es algo que cuando eres mayor por distintos factores es más difícil de lograr.

La presión que existe sobre la estética de las mujeres es tal que, si le preguntas a una niña ya sabe que no le gusta de si, y probablemente luche a lo largo de toda su vida por aceptarse. Cuantas de nosotras no hemos gastado gran parte de nuestros ingresos en vernos bien, así implique torturarnos. Incluso si no optas por las cirugías y los arreglos estéticos, gastamos en cremas en lugar de viajar, comer bien o pasarla bien con las amigas y/o familia. Gastamos nuestros ingresos en querer gustar, persiguiendo ideales de belleza que no alcanzaremos nunca.

La industria en torno al cuerpo de las mujeres es una de las más eternas del feminismo. Las mujeres esclavizadas por el mandato de la belleza es un gran mercado, que abarca la industria médica, la farmacéutica y la estética. También tenemos que ver que esto solo ocurre en las sociedades ultra capitalistas, donde solo se valora lo joven mientas que lo demás es desechado; y, donde nuestros traumas son el negocio de otros.

  • Pilar Pino Acevedo es una figura destacada en Zacatecas, no solo por su trabajo como feminista marxista, economista y escritora, sino también por su activismo en favor de los derechos de las personas con autismo y mujeres; y, su compromiso con la política de izquierda. Su experiencia como madre de una niña con autismo la ha llevado a ser una voz importante en la lucha por la inclusión y la aceptación de las personas con discapacidades. Su participación en la colectiva Nantzin Zacatecas y su colaboración con medios como columnista en La Cueva del Lobo y la revista literaria El Guardatextos demuestran su compromiso con la difusión de ideas y la promoción de políticas de izquierda. Actualmente, como coordinadora editorial de la revista Tlali Nantzin, sigue contribuyendo a la discusión y el análisis de temas políticos y sociales desde una perspectiva crítica y progresista.

Por: Jazmín Vega


Telequinesis para el deleite de tu éxtasis
Y que termines la tesis
pero de tu vida y de una vez acabes con esta agonía
o que acaso crees que tu Dios no sufría.

Quizás no produzca suficiente serotonina
Pero que tal una buena dosis de adrenalina
cuando por mi mente pasan los momentos más locos de mi vida
Saca todo el veneno y solamente quédate con lo bueno

No reprimas esas ganas de amar, de besar,disfrutar y fantasear
Que alcabo cariño a la guillotina no te van a enviar
Reencarnación en el avismo del egoísmo
No estás loca sólo estás un poco rota

No me asusta pero tampoco me disgusta
el hecho de que dos almas se enganchen
hasta que ambos se desangren

Por ahí verás al otro actuando como una maldita fiera
Como mi segunda canción que se titula con el nombre de Químera
Y si, estoy más sola que la Dama de las Carmelias
Pero con más esquizofrenías y menos problemas

Soy como la mona lisa
Pero no a cualquiera le ando dedicando una sonrisa
Y es que con este flow yo se que te conquisto
pero no insisto por que se que con todo lo que venga yo resisto

Hey no te malviajes con mis disfraces
por que yo pienso que todos somos capaces
de crear nuestros propios linajes

 

 

  • Jazmín Vega es originaria de Fresnillo Zacateca, Licenciada en Nutrición por la Universidad Autónoma de Zacatecas (UAZ); además, es una poetiza, canta autora, apasionada por la música y modelo. Ha colabarado con varias bandas de rock urbano y rock gótico. 

Por: Pilar Pino

Hemos hablado mucho de romper el techo de cristal con tener a una mujer en la presidencia, pero no ha sido la única en hacerlo. Por ello, la Dra. Imelda Ortiz Medina, quién fuera la primera en ser directora de la Unidad Académica de Economía de la UAZ no comparte su experiencia.

    El "techo de cristal" es un concepto que se refiere a las barreras invisibles que impiden a las mujeres y otros grupos subrepresentados alcanzar puestos de liderazgo y alta responsabilidad en diversas áreas. Estas barreras pueden ser: discriminación explícita, sesgo inconsciente, estereotipos de género, falta de oportunidades, y dificultades para equilibrar trabajo y familia.

     Imelda Ortiz Medina es doctora en Gobierno y Administración Pública por la Universidad Complutense de Madrid y el Instituto de investigación Ortega y Gasset, es parte tanto del sistema Nacional de Investigadores (SIN) del CONAHCYT como del Sistema Estatal de Investigadores (SEI) COZCYT, perfil PRODEP y líder del cuerpo académico: “Economía, Sustentabilidad y Nanotecnología”.

     La docente admite que durante su gestión como directora de la Unidad Académica de Economía no se sintió discriminada por el hecho de ser mujer; sin embargo, sintió presión por ser la primera directora, después de que históricamente la unidad estuviera dirigida siempre por hombres.

     Ortiz Medina relató que fue una de las primeras mujeres en incorporarse en la academia de economía, por ellos fue difícil trabajar en solitario sin la afinidad que existe entre mujeres para un proyecto en específico. Además, del componente cultural que los hombres no están acostumbrados a recibir órdenes de las mujeres.

     “Compaginar la carga que una como mujer tiene cuando se es madre y la carga laboral era muy exigente por la responsabilidad que tuve como directora de la institución. En la teoría se le llama pisos pegajosos”, señaló la docente-investigadora de la licenciatura en economía y del doctorado en cultura de paz.

     En los estudios de género, el suelo pegajoso hace referencia a las tareas de cuidado que tradicionalmente se han relegado a las mujeres y que suponen para ellas una barrera para salir del espacio doméstico y dedicar tiempo a su desarrollo profesional. Los pisos pegajosos simbolizan cómo las mujeres se sienten atrapadas en estas estructuras, sin poder avanzar o escapar. Cada paso que dan, les deja huellas que les recuerdan su posición subordinada.

     En este sentido dijo que recibió muchos comentarios sobre la imposibilidad de enfrentar la difícil tarea de ser mujer, ama de casa y directora de una unidad académica. “Creo que eso es el reto para nosotras las mujeres es compaginar esos dos mundos”, apuntó.

    Por otro lado, aseveró que en cuanto al capital humano, hay muchas mujeres valiosas en la institución, con quienes hizo un buen equipo. Además, durante su gestión impulso a grandes investigadoras de la economía, brindándoles apoyo y todas las herramientas a su alcance. “Aunque ellas son sobresalientes por sí mismas”, reconoció.

    Agregó, que durante el período que estuvo al frene de la dirección, se incorporaron dos mujeres a la institución. Al día de hoy, la academia de economía cuenta con 10 mujeres, 8 de ellas tienen título de doctorado y 5 forman parte tanto del sistema nacional como del estatal de Investigadores.

    Al respecto Ortiz Medina añadió que la estructura del Sistema Nacional de Investigadores es muy similar a la mayoría, con las mismas exigencias para hombres y mujeres; sin embargo, no toma en cuenta las responsabilidades que tienen las mujeres, con dobles y triples jornada de trabajo.

    La docente reconoció que, sí bien cada vez más hombres se incorporan a las labores del hogar, culturalmente se sigue considerando apoyo, empero eso es un error porque desde se asume que la responsabilidad del hogar y del cuidado de lxs hijxs es solo de las mujeres. Esta responsabilidad debe ser compartida trabajando juntxs y en acuerdo.

    “Cambiar esos roles no será de la noche a la mañana, tampoco el compaginar la vida laboral con el hogar. Son cambios que se verán en el largo plazo, para poder construir una sociedad más igualitaria, justa y equitativa”, concluyó.

Por: Jael Alvarado

Pues vimos La Sustancia hace unos días y no quería compartirles mis impresiones no solicitadas llenas de ¡aguas: espoilers! Así que decidí esperar.

Ha sido una de las películas más repulsivas que he visto y también una de las que me ha causado más ansiedad. No es queja.

Visualmente es bellísima y terrible, Queda la impresión de que la directora se hubiera comido varias películas de Kubrick, de Cronenberg, de Lynch y de De Palma y luego las hubiera vomitado. Tampoco es queja.

Me gusta mucho su aparente economía de elementos. Todo parece simple y monocromático: los espacios (exteriores e interiores), el vestuario, la música, las instrucciones. Y luego ¡pum! se repite hasta el cansancio, se desborda hasta el exceso, revienta en pedazos asquerosos... esa tensión entre lo discreto y lo excesivo es hermosa.

El guión hace agua por todas partes, pero escapa triunfante al plantear que ciertas situaciones son absurdas porque sí o son creaciones de la mente enloquecida de la(s) protagonista(s). Hay partes muy bonitas, muy fluídas, muy resueltas, como el prólogo: qué delicia. Otras no tiene sentido alguno (por ejemplo, cuando descubrimos que la señora vive en un departamente fabuloso, pero el pasillo es como de un edificio pulguiento con inquilinos repulsivos. O cuando la morra abre una puerta secreta en su baño y para hacerlo consigue toda la herramienta de un contratista. O cuando la señora descubre que la ha estado persiguiendo un viejito que apenas puede moverse). Demasiadas situaciones y cosas absurdas. Sigue sin ser queja.

He leído que la gente le desagrada el final. No solo porque está pensado para ser visual y sonoramente desagradable sino porque alarga la trama hasta límites estrambóticos. Sentí que los últimos veinte minutos eran un vuelco al absurdo necesario para aligerar con humor y sinsentido todo el horror previo. Además, eran indispensables para que la historia les diera un escarmiento a los verdaderos monstruos: los viejillos puercos. Si se hubiera quedado (como pudo haber terminado) en la muerte de Sue-Elizabeth, hubiera quedado en un "bueno, se lo merecía por vanidosa", cuando ella es la víctima de un sistema. Y ese sistema debe morir.

La Demi Moore se merece todos los premios del mundo por sostener un personaje tan intenso y honesto. Imagino las dificultades y la confrontación interna que habrá sufrido al construirlo. Está muy cabrón poner tanto dolor y tanto cuerpo al servicio de un personaje.

El Sebas, que es bien bueno para resumir películas en una sola frase, dijo: "es un slapstick con mucha sangre".

9/10 chichis monstruosas.

  • Jael Alvarado es una periodista, escritora, artista plastica, locutora de radio, productora audiovisual y madre originaria de Zacatecas.

Por: Pilar Pino 

 “Una mujer que no les teme a los hombres los asusta”

Simone de Beauvoir, escritora, feminista y filosofa francesa.

 

México vive un momento sin precedentes en sus 200 años de historia, llega al cargo político más importante del país una mujer, madre y científica; con ello, se rompe el “techo de cristal” más duro de todos, la presidencia. Este logro no es solo un triunfo personal para Claudia Sheinbaum, sino también un testimonio de la determinación y perseverancia de las mujeres mexicanas que han luchado durante décadas por sus derechos y oportunidades.

     El techo de cristal es una metáfora que describe las barreras invisibles que impiden avanzar a las mujeres en sus carreras profesionales y acceder a posiciones de liderazgo, tanto el ámbito privado como público. El techo de cristal puede manifestarse de diversas maneras, como: 1. Limitaciones en la promoción; 2. Salarios más bajos; 3. Falta de representación en puestos de liderazgo; 4. Dificultades para acceder a redes y contactos; 5. Presión social y cultural.

     Sin embargo, la victoria de Sheinbaum simboliza un cambio en esta narrativa. Simboliza un cambio en el que se rompen las barreras y se alcanza la cima del poder. Su liderazgo ofrece una visión única para los desafíos que enfrenta un país en el que permea la cultura machista y misoginia en todas las esferas de la vida.

     En este sentido, no sólo es la primera mujer en ocupar este cargo, sino también la más poderosa en los últimos 30 años, con un gobierno cuyo partido tiene mayorías en el Congreso de la Unión y en la Cámara de Senadores; así como en 24 entidades federativas. Recordemos que Morena es el movimiento político más exitoso de la historia democrática del país.

    Asimismo, es la primera presidenta -con “a” a solicitud suya, ya que presidente es una palabra derivada del latín presidens y entis, que significa quien preside, por tanto, no tiene género- con su perfil, científica, madre y una luchadora de la izquierda. Sus padres estuvieron involucrados en el movimiento del 68, por ello no es de extrañar que una de sus primeras acciones fue pedir una disculpa pública por las atrocidades cometidas por Estado en Tlatelolco.

    La presidencia de Sheinbaum también sentará un precedente para futuras generaciones de mujeres líderes. Les muestra que no hay límites para su potencial y que podemos aspirar a cualquier cargo, sin importar cuán alto sea. Esto es especialmente importante en un país donde las mujeres hemos sido históricamente subrepresentadas en la política y los espacios de toma de decisiones.

     Su liderazgo es una esperanza para que se implementen políticas públicas con una visión realmente progresista y no solo asistencialista. El modelo de país que busque será el mismo de la 4T, con distinta forma y tono. En los 100 compromisos con las que comenzará su gobierno resalta que las mujeres como el centro de recepción de los programas sociales, el acceso a la salud reproductiva, promoción de la tecnología para integrar al país en la dinámica del mercado mundial y una preocupación real por el bienestar de las infancias mexicanas. Por ejemplo, la creación de una secretaría de las mujeres, disminución de las brechas salariales, impulso a las fiscalías especializadas en género, homologación del tipo penal de feminicidios, entre otros.

     Lo anterior, demuestra que por ser mujer tiene más sensibilidad hacía la ética del cuidado, por ello, entre sus primeras acciones será regresar las escuelas de tiempo completo y comenzar a crear infraestructura de cuidado, como estancias infantiles, el programa para los primeros mil días de vida, entre otros.

     La ética del cuidado es una teoría ética y filosófica que enfatiza la importancia de las relaciones interpersonales y la atención a las necesidades de los demás. Fue desarrollada inicialmente por la filósofa Carol Gilligan en la década de 1980 y posteriormente ampliada por otras teóricas como Nel Noddings. La ética del cuidado se aplica en diversas áreas, como: cuidado infantil y educación; atención a la salud y enfermería; relaciones familiares y comunitarias, así como, políticas sociales y públicas.

     Pese a encarnar el sueño y la lucha de nuestras abuelas, el movimiento feminista no se identifica con ella. Por ello, le toca la dura tarea de reconstruir los puentes rotos por su antecesor, que será una figura omnipresente en la vida pública del país, un genio carismático de la comunicación política. Además, tendrá que hacer frente a una reforma del poder judicial que implica un desvío del gasto público para la elección de jueces y magistrados.

     Es doloroso reconocer que la militarización del país continuará con su administración, lo que va contra los principios de tantas mujeres que lucharon y luchan. La militarización perpetúa un ciclo de miedo y represión que afecta a las más vulnerables, aquellas que ya viven en condiciones de marginación y riesgo. Las mujeres somos las que soportamos desproporcionadamente las consecuencias de la violencia sistémica, un ejemplo es la revictimización, amenazas y entramado burocrático que enfrentan a diario las madres buscadoras.

    En conclusión, la elección de Claudia Sheinbaum como presidenta de México es un momento histórico que rompe el techo de cristal y abre camino a un futuro más inclusivo y equitativo para las mujeres en la política y la sociedad en general. Su liderazgo es un faro de esperanza para las mujeres de todo el país. Se abrió camino para las futuras mujeres líderes. Una mujer presidenta es el sueño de nuestras abuelas feministas que hicieron sacrificios inimaginables para construir un México donde la libertad, la justicia y la equidad formaran una realidad.

   No obstante, su principal lastre serán las expectativas del pueblo, 70 por ciento de la población espera que su administración sea igual o mejor que la de López Obrador. Tendrá menor margen de maniobra pues no podrá echar mano de ahorros y fideicomisos para incrementar el gasto público, las probabilidades de que pueda duplicar el salario mínimo y los programas sociales son ínfimas.

    Creo que será una mejor presidenta que AMLO, pero en un país misógino y machista como México no le dará crédito, como ocurrió en Zacatecas con la administración de Amalia García. Temo que cuando cometa errores, lo que es inevitable, será juzgada con mayor dureza de lo que sería juzgado un hombre, porque a las mujeres en los cargos de toma de decisiones siempre se les exige más.

  • Pilar Pino Acevedo es una figura destacada en Zacatecas, no solo por su trabajo como feminista marxista, economista y escritora, sino también por su activismo en favor de los derechos de las personas con autismo y mujeres; y, su compromiso con la política de izquierda. Su experiencia como madre de una niña con autismo la ha llevado a ser una voz importante en la lucha por la inclusión y la aceptación de las personas con discapacidades. Su participación en la colectiva Nantzin Zacatecas y su colaboración con medios como columnista en La Cueva del Lobo y la revista literaria El Guardatextos demuestran su compromiso con la difusión de ideas y la promoción de políticas de izquierda. Actualmente, como coordinadora editorial de la revista Tlali Nantzin, sigue contribuyendo a la discusión y el análisis de temas políticos y sociales desde una perspectiva crítica y progresista.

 

Por: Dorali Abarca *

Hoy preparé un almuerzo que traía consigo un recuerdo picoso, con ese aroma que remonta a la cocina de la abuela. Sobre el comal, un jitomate partido a la mitad, un tomate verde, un diente de ajo y medio chile serrano, cuyas pieles, al soltarse, revelaban el momento exacto en que mi abuelita sacaba su molcajete. En mi caso, fue la licuadora la que asumió el papel de sus manos.

           En la estufa, un sartén chisporroteaba con aceite, anunciando su impaciencia justo en el instante en que dos huevos batidos caían sobre él. A medida que el huevo comenzaba a dorarse, lo bañé con toda la salsa, y como toque final, añadí el ingrediente secreto de nuestra casa: un ramito de cilantro fresco, bien amarrado. Mi papá, devoto de los huevos en todas sus formas, es el fan número uno de los huevos con salsa y cilantro. Mi mamá, por su parte, lo ama tanto que nunca faltaba el generoso manojo de cilantro sobre su plato. Y yo, en la cocina de mi abuela, fui heredando ese sabor inconfundible, ese aroma fresco del cilantro que crecía en el patio. Las mañanas no faltaba en alguna cocina: la de mi abuela o la de mi madre, un té de nurité y huevito.

Entre mi papá y yo, las batallas más grandes han sido dos: la rebelión adolescente de mis escapadas en la secundaria y la eterna disputa por el ramito de cilantro en los huevos con chile. Dicen en susurros familiares que soy la consentida de mi padre, y quizás sea cierto, porque al final siempre lograba que sacrificara la mitad de su sabroso cilantro para echarlo en mi plato.

Hoy, mi abuela, desde algún lugar allá arriba, me recordó esta receta. Es la primera vez que la preparo sin ella, con el ramito de cilantro todo para mí solita. Pero, paradójicamente, sentí el impulso de partirlo por la mitad y compartirlo con mi papá, como tantas veces antes.

  • Originaria de Paracho, Michoacán; es Licenciada en Psicología por la UMSH. Además, es docente e investigadora del Tecnológico de Monterrey campus Morelia.

Como escritora ha colaborado en diversos medios impresos y digitales como: El guardatextos, Puntos Suspensivos, la revista peruana Kametsa; así como en la revista digital e impresa de jóvenes de la UNAM, dirigida por Guadalupe Nettel.

Por: Pilar Pino  

Estaba en el balcón del hotel viendo el atardecer, cuando sentí un escalofrío que me recorrió la espalda y me erizó los vellos de la piel. Apareció, ahí, arriba, brillante y redonda, pese a que sol aún no terminaba de meterse. Entré a la habitación tan rápido como pude, con el corazón exaltado y sudor frío en las manos.

            Hace mucho tiempo que dejé de mirar a la luna, ya no por el pavor que le tenía de niña, aunque sí por cierta cautela, por el recuerdo que enciende el temor de aquellas noches de mi primera infancia, cuando buscaba dormir en el más alejado de los rincones de mi habitación para evitar ser tocada y vista por uno de los destellos que emergen de esa dama nocturna.

            Al ser fotógrafa siempre ha sido difícil ocultar mi temor por la luna. Ese extraño objeto que adorna los cielos nocturnos e inspira a músicos y poetas, pero que a mí me causa escalofríos, incluso en fotografías, videos o cuando escucho nombrarla.

            Antes de que pasara todo lo malo, creía que el cielo no era más que una sábana negra, con pequeños hoyitos por los cuales se filtraba la luz del día. Eran los tiempos en que solía ser una niña fantasiosa y traviesa, favorecida por una familia numerosa, puesto que fuimos seis hijxs en total. Los cuentos que me contaba mi abuela cada vez que la visitábamos despertaron mi imaginación de forma precoz.

            El estado permanente de mi madre fue el cansancio, por las jornadas interminables de quehacer que implicábamos toda su descendencia. Todas y todos teníamos que cooperar con tareas de la casa, eso o sufrir el desquite de su mal genio. Era una mujer de extremos, podía mostrarse amorosa y al minuto siguiente iracunda.

            Siempre me distinguí como la más desordenada de la familia, por lo que siempre era el objeto de la rabia de mi mamá. También fui la más rebelde pese a ser la más joven y la consentida de mi papá. Dejar la ropa y juguetes por toda la casa se me formó un hábito, que se vio interrumpido por un cuento de esos que inventan las madres.

            Un día, que parecía igual a otros, salí a la calle a jugar y dejé un regadero de juguetes en recámara y sala. Mi mamá salió a llamarme varias veces, con sus clásicos gritos, asomada en la puerta de la casa alzándose sobre la punta de sus pies, por ser una mujer menudita, con la esperanza –quizá- de que así alcanzaría a escucharla mejor.

“¡Melina! ¡Melina! Ven a recoger tu tiradero”, gritaba mi madre, con toda la fuerza que le daban sus pulmones. Mientras que a mí me entraba por un oído y me salía por el otro su llamado, pues prefería seguir jugando con las muñecas nuevas de mis vecinas. A la distancia se veía aún más pequeña, a duras penas alcanzaba el metro cincuenta de estatura.

            Más tarde, por la naturaleza propia de la noche y, sobre todo por el hambre, me entraron ganas regresar a casa. A mi mamá no le bastó que transcurrieran unos segundos de que llegara al portal para comenzar a reprocharme el no haber recogido los juguetes y haber dejado a la mitad las tareas que me correspondían. Después de varios minutos de reproches, al ver que no tenían efecto sobre mí, cambió el tono de su voz y me dijo articulando con particular claridad:

           - ¿Melina quieres ver algo? Mira, ven a la ventana, ve fijamente a la luna.

La luna estaba llena, brillaba redonda en todo su esplendor.

            - ¿Ves esas manchas que tiene?

            - Sí mamá, ¿qué son?

            - Son todos los niños que se ha comido.

Sobra decir que sus palabras impactaron las fibras más delicadas de mi interior, mis ojos se abrieron y llenaron de asombro, mientras quedaba atónita y sin palabras.

           - Esos niños –dijo-, son los que se portan mal y desobedecen a sus madres. La Luna lo ve todo, por la noche baja hasta las casas, entra por las ventanas y se los come. Todo por no obedecer.

            Al terminar tan breve explicación, mi mamá me dejó sola frente a la ventana. Yo trataba de agudizar mi mirada para ver a los pobres niños y niñas. No sé si era mi imaginación o la realidad, pero entre las sombras alcanzaba a verles, alcanzaba a percibir sus movimientos, les podía notar muy inquietos. Personitas atrapadas sin esperanza. ¿Qué sentimiento me embargó? Quizás las palabras que conozco no son lo suficientemente explícitas para aclararlo; pero, puedo decir que sentí miedo.

            En ese instante, corrí a la cocina a terminar de lavar los trastes. Luego, mientras reunía mis juguetes vi que la Luna comenzaba a bajar. Con apuros y llena de nerviosismo terminé, para después correr hasta el cuarto de la tele, donde lo primero que busqué fue a mi mamá para abrazarme a ella.

-¿Qué pasa? - me preguntó

-Los juguetes ya están en su lugar, mamá, y la cocina limpia- ella sonrió.

Recuerdo que no dormí toda esa noche para evitar ser vista por la Luna. Igual las siguientes noches, hasta que no la volví a ver en el cielo. Confieso que en ocasiones me olvidaba de lo que mi mamá me había dicho, pero siempre que había Luna llena levantaba mi vista al cielo, veía a las y los niños allá atrapados, luego, trataba de esconderme. Por un tiempo mis noches se volvieron pesadillas y mi temor se acrecentó.

            Una de las cosas que más me provocaban miedo era cuando tenía que ir al baño, pues para llegar había que pasar por un pasillo lleno de tragaluces. Por aquel entonces pasé en vela las madrugadas de luna llena.

            Al abrir la puerta de la recámara y ver el claror del satélite que se filtraba entre el follaje del viejo árbol del patio, hacía de la escena algo más tenebroso. Muchas veces sopesé la idea de despertar a mi papá para que me acompañara al baño; sin embargo, sabría que me diría “ve sola, no pasa nada, no dejaré que nada te haga daño”. Aunque en el fondo sabía que un simple mortal no podría contra un poderoso monstruo del cielo.

            Mis temores no solo se pueden reducir a carreras furtivas contra los rayos de la luna, pues recuerdo que una noche, a pesar de haber recogido y ordenado todos mis juguetes sentí sus ojos sobre mí. Primero el miedo se apoderó de mí, luego, pensé “no hay porqué temer, hice mis tareas y mi cuarto está recogido”, recuperé un poco la calma. Decidí retarla, porque un espíritu rebelde no es vencido por el miedo. La última impresión que tuve me dejó muy alterada, por lo que no fue extraño que me pasara lo que me pasó.

            La Luna había roto las horas de quietud y la vi claramente que comenzó a bajar dejando sus huellas en el viento, ¿qué tan grande podría ser el patio para poder darle espacio? No lo sé, pero ella estaba ahí, esperando por mí.

            Mientras tanto, deseaba no ser cobarde, muy en el fondo rogué que todo fuera solo un cuento de mi madre, crecido incentivado mi imaginación. Tomé todo el valor que tenía, logré sobreponerme. Tenía los ojos entrecerrados y me tapaba con la capucha del pijama.

            Lentamente, le di cabida a la imagen que se postraba ante mis ojos. No lograba ver las manchas donde estaban las y los niños que se había comido. Quizás por la cercanía, su potente brillo o porque me encontraba encandilada. Finalmente, la Luna estaba dentro del patio de mi casa, la claridad comenzó a ceder y vi que se dividía en dos.

            Después de unos minutos logré distinguir una silueta femenina en el fondo; escuché una suave voz que decía: “no temas del día que está por terminar, no te asustes de los puentes que se extienden entre los universos, no temas porque estoy aquí, yo solo he venido por unos minutos de tu sueño, solo quiero cobijarte con mi secreto. ¡No temas, por favor! Y no creas en la historia que te ha contado tu madre sobre mí”.

            Sin miedo me acerque a la silueta, llena de curiosidad. De pronto me espantó el grito aterrador de una niña: “¡No!, no te acerques, te engatusa para llevarte con nosotras, corre. ¡Huye lejos de su luz!”

            Por un breve instante pude ver el rostro de una niña pequeña, que parecía estar hecha de humo verde, quien me pareció muy familiar. Era igual a la fotografía de la hermana de mi abuela, que decían, desapareció durante la guerra. De repente, me di cuenta de que se la había llevado la diosa celeste. ¡Esa dama malvada!

Sin embargo, ella siguió hablando con su voz suave:

            -No vine por ti porque te hayas portado mal. Soy la diosa Artemisa, diosa de la caza, los animales salvajes, el terreno virgen, los nacimientos, la virginidad y las doncellas. Traigo alivio a las enfermedades de las mujeres. Soy hija de Zeus y Leto, y hermana gemela de Apolo. Vengo a reclutarte para que formes parte de mi corte. Yo defiendo la naturaleza, ya que las mujeres somos hijas de Rea, la Tierra, y tenemos la habilidad de sanar. Los hombres han estado destruyéndola. Talan bosques, extinguen a mis amigos los animales, a cambio de una basura que llaman dinero. Quieren tener poder unos sobre otros, se inventan guerras sin que les importe lo que destruyen a su paso y el sufrimiento que causen. Eres valiente, tienes el carácter y el temple que se necesita para esta labor. Pero, debo advertirte que no volverás a ver a ningún integrante de tu familia, más que a la distancia. No conocerás hombre alguno, ni tendrás hijos e hijas. Ofrecerás tu vida para salvar este mundo. Si te niegas te maldeciré y cosas malas te pasarán durante las noches.

Con voz trémula y palabras entrecortadas pude responder:

                        -No señora, no, no, no puedo ir. No quiero dejar a mis papás ni a mi hermana que duerme conmigo.

           También pensaba en David, el niño güerito, el nuevo en la escuela. Soñaba con casarme con él, tener un hijo, una hija y un perro. Vivir en una casa como las que salen en las series de la televisión estadounidenses.

           La diosa Artemisa dio un golpe en el suelo. La Luna se cerró y regresó al cielo en un parpadeo. Yo me quedé parada en medio del patio con un sentimiento de soledad que 30 años después no he dejado de sentir; es como un hueco en el pecho, donde se aloja un frío glaciar.

            Ahora, en la vida adulta, viendo los efectos adversos e irreversibles del calentamiento global, me pregunto si hubiera sido mejor dedicar mi vida a la diosa Artemisa. Al final, perdí a mi mamá y a mi papá por enfermedades propias de la edad. Mis hermanas y hermanos hicieron su vida, cada quién escogió un camino diferente al mío; apenas hablamos. Nunca me casé, ni tuve a un niño y una niña, porque todos los hombres que se aparecieron en mi vida me rompieron el corazón. Solo tuve una perra, que me acompañó durante algunos años, pero la vejez también se la llevó. Al final de nuestras vidas las mujeres quedamos solas, solo nos tenemos a nosotras mismas. Hubiera sido mejor dar mi vida para mejorar al mundo.

  • Pilar Pino Acevedo es una figura destacada en Zacatecas, no solo por su trabajo como feminista marxista, economista y escritora, sino también por su activismo en favor de los derechos de las personas con autismo y mujeres; y, su compromiso con la política de izquierda. Su experiencia como madre de una niña con autismo la ha llevado a ser una voz importante en la lucha por la inclusión y la aceptación de las personas con discapacidades. Su participación en la colectiva Nantzin Zacatecas y su colaboración con medios como columnista en La Cueva del Lobo y la revista literaria El Guardatextos demuestran su compromiso con la difusión de ideas y la promoción de políticas de izquierda. Actualmente, como coordinadora editorial de la revista Tlali Nantzin, sigue contribuyendo a la discusión y el análisis de temas políticos y sociales desde una perspectiva crítica y progresista.