Rompiendo estructuras

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Por Brenda Fajardo*

Es curioso ver cómo las personas replicamos las formas, los ademanes, los gestos, las expresiones y hasta el tono de voz de las personas con las que nos relacionamos.

    Nuestra personalidad se va formando día a día alimentándose a través de todos los sentidos. Somos influenciables debido a la vulnerabilidad con la que nacemos y progresivamente a la necesidad que tenemos de pertenecer a un grupo, de sentirnos amados y aceptados. Vamos creando rechazo o resistencia a situaciones que nos causan desagrado y al mismo tiempo nos vamos haciendo dependientes de ello, sin darnos cuenta vamos repitiendo patrones tanto positivos como negativos.

    Las palabras que producimos son la expresión de lo que acontece en nuestro interior y pueden tener un gran impacto en nuestro entorno, si son positivas pueden hacer que el receptor actúe de manera asertiva y tolerante a la frustración, pueden abrir el diálogo, motivar, inspirar o cambiar la percepción de una situación en particular; por el contrario, las negativas causan enojo, malestar, pone al cuerpo a la defensiva y causa estado de frustración, intolerancia e impaciencia. Además de lo que representan las palabras, éstas se vuelven más poderosas dependiendo de las circunstancias en las que se están empleando.

    Somos un reflejo de lo que hay en nuestros recuerdos, vivencias y de lo que acontece a nuestro alrededor. No siempre es posible cambiar de entorno o la compañía, pero la palabra de Dios puede transformar la vida de las personas que así lo deciden sin importar la edad, el género, condición social o cualquier otra característica que hayan influido para generar la personalidad, ya que está acompañada de la presencia del Dios mismo y puede ayudar a tomar decisiones y actuar como guía de amor en cada situación debido a que tiene el poder para romper estructuras mentales y crear nuevos canales de comunicación entre las neuronas, formando una nueva personalidad que permitirá generar nuevas influencias que causen un impacto de bienestar, paz y armonía en nuestra vida, el entorno y las futuras generaciones.

“De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es;

las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.” 2 Cor 5:17

 

  • Brenda Verenice Fajardo Trejo, es madre de dos adolescentes, esposa amorosa e ingeniera en Sistemas Computacionales