
Por: Victoria Giles Mercado*
Las amazonas, en “Borrador para un diccionario de las amantes” de Monique Wittig y Sande Zeig, son aquellas que desterradas se tornaron violentas en la incansable búsqueda de la armonía, y ahora habitan en cada rincón combativas, defensoras. Hicieron de la palabra violencia, un nombre con dignidad: “el ardor, la energía, la fuerza manifestadas por las amazonas de todas las edades.”
La violencia ha estado siempre reservada para todo aquel que en nombre del deber ser ejerce una forma de castigo a la diferencia. Está reservada para quienes pueden ejercerla, es el jefe que nunca va a trabajar, tu pareja, la policía, la vecina chismosa, es la multitud que se molesta cuando salimos a las calles, es el Estado. Desde estos lugares la violencia tiene nombre de consecuencia, protección, incluso defensa, para ellos los violentos somos nosotrxs. Violentxs por recuperar los espacios de los que nos intentaron desterrar, y ahora nos intentan desterrar también de la rabia, la defensa, la legitimidad de nuestras intervenciones.
Recuperemos entonces el rencor, la digna rabia (tal como nos enseñó el EZLN) y cantemos como en cada consigna. Cantemos por la causa feminista, contra la guerra, contra el capital, contra el fascismo y el extractivismo territorial, pero también cantemos por la aspiración al porvenir desde los rincones de nuestras casas, trabajos y relaciones.
Canta con la rabia de cuando te bajan del coche en medio de la calle:
El otro día me acordé
de cuando me dejaste abandonada
en la rotonda de Peñacastillo
Cuánto me enfadé
pegándole patadas a tu coche
arrancaste y te fuiste con la puerta abierta
Sé que te acuerdas
quién iba a olvidarse de eso
No lo hablaremos
siempre nos va a perseguir
(Aiko el grupo, “Peñacastillo”)
Canta recordando las salidas con amigxs interrumpidas por el vato que no para de insistir:
Me aburre que todo lo que digas sea mentira
para de jugar con mis amigas
para de tocar la misma mierda
en cada puta fiesta
Vienes a invitarnos a copas
Dices: “Sois tan diferentes a las otras, joder
Os iría mejor si vinierais a mi casa y me comierais un poquito la p***”
(shego, “Vicente Amor”)
O por aquellxs amigxs que en realidad nunca fueron sino tus peores haters:
Algunos de mis amigos
lo han hecho regular
No sé cómo decirlo
me siento un poco incómoda
Voy a confinar esta amistad
Que igual que la tierra
está intoxicada
(Aiko el grupo, “Amigos para nunca (confía y te la lían)”)
Incluso al tener que sonreírle a tu jefe:
Cosas que no me gustan
hechas por gente que me cae mal
Hago la pregunta
la respuesta me da igual
Conozco demasiada gente
contra mi voluntad
Paso el día intentando ser cordial
(Los Punsetes, “COSAS QUE NO ME GUSTAN”)
Pero canta siempre antipatriarca:
Tú no me vas a humillar, tú no me vas a gritar
Tú no me vas someter, tú no me vas a golpear
Tú no me vas denigrar, tú no me vas obligar
Tú no me vas a silenciar, tú no me vas a callar
(Anita Tijoux, “Antipatriarca”)
Siempre recordando que no es unx, somos todxs:
Cuidad vuestros negocios
y vuestras familias
Porque vamos a mostrar vuestra misma piedad
Porque seremos cientos
Por cada uno de los vuestros
(Los Planetas, “Ciencia Ficción”)
Recordando quiénes somos y por qué salimos:
Siempre yo escucho que mi raza e’ la mala
que no nos merecemos nada
y que no reclamemos nada
Y somos en quien se sustenta la riqueza
el poder, la ostentación
de esta psicópata nobleza
(Evelyn Cornejo, “La chusma inconsciente”)
Marzo 2025, las calles pintándose de morado siempre anunciando un nosotrxs. Y salimos, no como cada año, nunca es como cada año. No con las consignas de ayer, ni con la misma rabia. Salimos no como conmemoración de algo que ya fue, sino por el presente, en la incansable búsqueda del porvenir, con lxs compañerxs de hoy y de mañana.
- Victoria Giles Mercado es docente y practica el psicoanálisis en la Ciudad de México. Estudió Psicología, posteriormente una maestría en Teoría Psicoanalítica y una licenciatura en Educación. En el ámbito cultural ha participado en el programa de animación a la lectura en la Feria Internacional del Libro Infantil y Juvenil en la Ciudad de México. Asimismo, ha colaborado en publicaciones del colectivo Antígonas, en la revista Parábola de la Sociedad de Alumnos de Literatura Latinoamericana de la Universidad Iberoamericana, y en el portal Malvestida.
Fotografía: cortesía de Nallely de León Montellano