
Por: Roberto Soto Esquivel
Uno de los grandes problemas que se tiene en México es la falta de consumo de productos nacionales. En parte, porque desde hace muchas décadas se realizó una apertura indiscriminada de tiendas de autoservicio minoristas y mayoristas, muchas de ellas de capital extranjero (especialmente de Estados Unidos). Un cómplice de lo anterior han sido los Gobiernos, quienes hacen promoción por la apertura de este tipo de negocios: a) muchas veces con el otorgamiento de beneficios como el no pago o congelamiento del pago de impuestos locales (por ejemplo, el predial), b) recibiendo facilidades para el uso y manejo del agua o de la energía eléctrica, pagando en términos proporcionales mucho menos que un consumidor doméstico promedio, c) dejando de pagar impuestos federales ya se mediante la evasión, elusión o la condonación de los mismos, y no se debe de olvidar que se envuelven en la bandera del altruismo o benefactores de alguna causa como son los aspectos medioambientales, pero siempre con el objetivo de no contribuir con la hacienda pública.
Además de estos beneficios y facilidades, se caracterizan por lo siguiente: a) tienen acceso al crédito de forma asequible (de hecho, unas de las tiendas minoristas que está catalogada como la empresa más importante en el mundo, cuenta con su propio banco, según Fortune Global 500); b) forman parte de grandes conglomerados (trasnacionales o multinacionales); c) cotizan en bolsas valores; d) son capaces de fijar precios; e) acceso a materias primas de manera ventajosa; f) otorgan el salario mínimo a sus trabajadores, quienes muchas veces no cuentan con seguridad social o laboral o trabajan horas extras sin pago alguno.
Uno de los efectos inmediatos se ve reflejado en la micro y pequeña empresa, que con la apertura de las grandes empresas, son forzadas al cierre, en particular en aquellas que se encuentran en el perímetro más cercano. El 75% están obligadas a “bajar la cortina” implicando enormes efectos por esta medida, porque muchos son negocios familiares, y que con las condiciones actuales es imposible competir.
Pero no son los únicos afectados, los productores de insumos de consumo intermedio o final, también se ven perjudicados, porque sus productos no se encuentran en los anaqueles para su venta, viéndose obligados a buscar otros mercados, pero en condiciones desiguales, uno de los grandes perdedores de este apertura indiscriminada son los agricultores porque no encuentra salida para sus productos o si existe, se lo compran por debajo del costo de producción (por ejemplo, los productores cafetaleros de Veracruz) muchas veces en complicidad con el gobierno).
Una de las formas de poder remediar la situación es que el gobierno obligue a las grandes tiendas a vender productos locales/nacionales, si bien es una medida extrema, es necesaria para que puedan subsistir los pequeños productores, además dejar de otorgar permisos para la apertura de grandes tiendas, porque si continua la tendencia el pequeño comercio va a desaparecer, estamos hablando de las denominadas tiendas de la esquina, tianguis, entre otras. Recordando que son las que mayor número de empleo generan en México.
Otro forma de competir es mediante el incentivo (con apoyo del gobierno, en particular con fondos o crédito público) de cooperativas productivas, que se caractericen por ofrecer productos o materias primas, así como mercancías con valor agregado y generadoras de encadenamientos productivos, alimentándose con proveedores locales (un ejemplo es la Cooperativa Pascual)
Hoy más que nunca se debe apoyar el comercio local, ante medidas extremas del exterior, respuestas inteligentes.
- Roberto Soto Esquivel es Doctor en Economía egresado del Posgrado de Economía de la Universidad Nacional Autónoma de México. Actualmente es Profesor-Investigador de la Unidad Académica en Estudios del Desarrollo de la Universidad Autónoma de Zacatecas (UAZ). Realizó una Estancia Posdoctoral en el Centro de Estudios de Administración de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM. Miembro de la Red Iberoamericana de Estudios del Desarrollo (RIED) y del Sistema Nacional de Investigadores. Su línea de investigación general es la economía financiera; y líneas particulares como: microfinanzas y análisis del sector financiero internacional.