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Por: Victoria Giles Mercado

Como es ampliamente conocido, Simone de Beauvoir fue una filósofa, docente, escritora y pensadora que revolucionó el movimiento feminista de la segunda ola. En 1948 Simone de Beauvoir comienza a trabajar en un proyecto que le tomará más de un año publicar El segundo sexo (1949). Para éste momento ella no se consideraba feminista, sino socialista, convencida de que éste movimiento liberaría también a las mujeres, postura que después no abandonó pero que suplementó, al unirse al MLF: Mouvement de libération des femmes, tras la invitación para participar en un manifiesto proaborto, y que la convocaría poco después a pronunciarse como feminista.

    El pensamiento de Simone de Beauvoir en el feminismo es una potencia que al día de hoy continúa vigente y que desde muchas aristas, aspira a seguir dando luz. Este texto aparece a mediados del siglo XX con la pregunta “¿Qué es la mujer?”, en donde trabaja la manera en la que desde distintas disciplinas se sostiene una universalidad de la figura de la mujer que Simone no concede porque aquello que sería la mujer no existe, sino que es aquello que denomina el eterno femenino, que forma parte de la invención de la mirada androcéntrica.

    Simone de Beauvoir no suscribe los supuestos fundamentos biológicos que establecen lo masculino y lo femenino, el hombre y la mujer, aunque sí la materialidad del cuerpo y la diferencia orgánica (aunque no necesariamente sexual), por lo que la pregunta en su texto va más allá: ¿de qué manera ésta diferencia en la materialidad del cuerpo tiene condición de inferioridad/superioridad?

    No es la menstruación, ni el embarazo, ni la menopausia lo que delimitan qué es la mujer; sino el modo en el que todas estas manifestaciones condicionan cómo se vive el cuerpo, cómo se relaciona con éste y a partir de éste: “Las singularidades que la especifican derivan su importancia de la significación que revisten (...) no hay que deducir que sus ovarios la condenan a vivir eternamente de rodillas.” (p. 721). De ésta manera para Simone el cuerpo más allá de su materialidad es una situación, nada es natural sino “un producto elaborado por la civilización” (p. 719).0

    Desde distintas aproximaciones la ciencia ha intentado sostener y comprobar la inferioridad natural y auténtica de la mujer, recurriendo a recursos como la religión, la psicología, la filosofía, el psicoanálisis, la historia, la teología, todos insisten en que la mujer por su “constitución” es siempre diferente, pero ello no es lo que la ubica como algo del orden de lo negativo, sino que es la subordinación, una de orden natural, constitutiva, la que imprime el deber de asumir la diferencia.

    Las categorías de lo Uno y lo Otro son fundamentales para ubicar la situación de todo ser humano, no existe relación que no esté definida por este dualismo y el pensamiento de Simone de Beauvoir es fiel a ésta noción. Para la autora en el momento en que un ser humano o colectividad se asume como lo Uno, como lo esencial y universal, inmediatamente ubica a lo Otro. El asumirse como lo esencial tendrá como fin afirmarse, darse un lugar en el mundo, pero este hecho es relativo, pues no en toda relación se juega la superioridad/inferioridad. La cuestión será entonces cómo es que la mujer se ubica y asume el lugar de lo Otro, y cómo ese lugar de lo Otro se vuelve limitado, subordinado.

    A su alrededor, todo el mundo ha sido planteado en base a esta categoría, todo es una invitación para participar en la misma y, esto parecerá ser la única vía en tanto que aparece como un régimen desde la infancia, es el mito de la feminidad. La existencia que le es demandada se vuelve la única forma posible de ser, rehusarse a participar de la misma tendrá consecuencias.

    ¿Son las mujeres por naturaleza tiernas, sensibles, pequeñas, sumisas, desprotegidas? ¿Tienen por naturaleza gusto por el color rosa, las flores, vestidos, moños, la moda, delgadez, estar siempre depiladas, impecables, prolijas? ¿O es una manera específica de relacionarse con el cuerpo propio y el cuerpo propio con lxs otrxs que nos han enseñado desde pequeñxs? Sostener esa forma de ubicarse en el mundo es siempre la más cómoda, porque la conocemos, sabemos cómo andar con ello, aunque tiene altos costos. Pero ¿qué implicaciones tendría asumir otra relación con el cuerpo? ¿Qué consecuencias tendría renunciar a participar del mito de la feminidad?

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Por: Alexia Joana Ovando Márquez 

El mundo social funciona con base en las diferencias y estas diferencias se agrupan y se diferencian de otras y asì sucesivamente. Por ejemplo, están los jóvenes y los ancianos, los productores y los consumidores, los enfermos y los no enfermos, los que estudian y los que no, etc. Estas agrupaciones diferenciadas generan discursos entre sí, discursos que asimilamos y naturalizamos, que finalmente nos darán las herramientas para conducirnos a los otros.

    La primera gran diferenciaciòn que existe en el mundo social es la de género, este se asigna incluso antes de nacer determinando lo que va a ser y hacer esta próxima persona en el mundo. Esto quiere decir que vivimos, experimentamos, sentimos y ocupamos el mundo desde esta asignaciòn genèrica que al contrario de otras diferenciaciones, no es transitoria .  Las relaciones de género, al igual que las raciales o las étnicas,  son relaciones de poder que generan discursos que determinan nuestro comportamiento.

    Si bien toda relaciòn es una relaciòn de poder, estas son a las que les debemos prestar mayor atenciòn ya que el hecho de que estas diferenciaciones no sean transitorias -salvo en casos particulares- hace que caigamos en la naturalizaciòn de comportamientos que se asignan e identifican a tal diferenciaciòn.

    La diferencia genérica basada en las diferencias corporales es un falso argumento que da bases a la construcción de lo masculino y lo femenino. Precisamente la diferenciación sexual asigna los roles de género que van moldeando los cuerpos creando evidencia corporal de ciertas actividades relacionadas al género y luego las naturaliza dejando de un lado el primer paso que moldea. Esto provoca una naturalización que es sustentada por todas las instituciones sociales: la sociedad, la familia, la religión, la economía, la educación y la ciencia. Reafirmando y sustentando así los roles de género.

  • Alexia Joana Ovando Márquez, es una joven escritora mexicana de 23 años, su trabajo es multidisciplinario. Tiene un blog feminista: https://feministaqueexplota.blogspot.com/  Cuenta con cursos en Autoetnografía feminista, Escritura creativa, Escritura de novelas, Narrativa y cuentos. Además ha sido asistente de investigación y colaboradora en la elaboración de la página web de Sociología Urbana en la UAM-Acapotzalco y becaria en la Escuela Nacional de Antropología e Historia. Creación de la página web  de etnología, creadora de contenido, administración de redes sociales.

antropoceno

Por: Mauricio González González

En el año 2000 el químico atmosférico Paul Crutzen, premio nobel de química cinco años atrás, junto al limnólogo Eugene F. Stoermer, publicaron en un boletín interno del Programa Internacional Geosfera-Biosfera (igbp), un artículo donde presentaban por vez primera la idea de una nueva época geológica. Dos años después Crutzen plasmó la hipótesis en un breve y hoy celebre artículo de Nature titulado “Geología de la humanidad”. La propuesta era muy concisa: los seres humanos se convirtieron en una fuerza geológica poderosa a tal grado que es preciso designar una nueva época geológica, el Antropoceno.

Una propuesta de tal envergadura no pudo sino detonar apasionados debates, los principales esgrimidos en un principio dentro del propio campo de la geología, agrupados en al menos dos grandes derroteros: el primero enfocado a la existencia o no de tal época y, el segundo, en ubicar el inicio de la misma, localizando a su vez el final del Holoceno. Para ello se creó el Grupo de Trabajo del Antropoceno (awg) como parte de la Comisión Estratigráfica del Cuaternario, de la Comisión Internacional de Estratigrafía de la Unión Internacional de Ciencias Geológicas (iugs). Su aval requería saldar por lo menos tres condiciones: 1) una base sincrónica que indique su comienzo en todo el planeta; 2) una posición específica en el registro sedimentario (el famoso “clavo de oro”) y; 3) un rango claramente identificado en la jerarquía estratigráfica (es decir, como etapa, época, periodo, era).

El siglo XXI nacía en nueva época geológica, un doble amanecer que vio proliferar toda clase de reflexiones desde campos tan diversos como la economía, el arte, la antropología, la filosofía, la historia, la ecología política y los estudios culturales. Ello se vio reforzado en 2016 por un artículo publicado en Science donde el awg expresaba abiertamente que el Antropoceno era funcional y podía ser estratigráficamente distinto al Holoceno, cuyo probable inicio podía ubicarse a mediados del siglo xx, lo cual no sólo no menguó las controversias sino que encendió alarmas sobre el potencial desborde del espacio operativo seguro para la humanidad.

El 2024 fue un año decisivo para este debate, después de 15 años de haberse formado el awg se realizó la votación y argumentación por parte de sus miembros para mostrar evidencias sobre la nueva época geológica. La respuesta fue abrumadora: 4 votos a favor, 12 en contra y 3 abstenciones (Comunicado del iugs, marzo de 2024). El Antropoceno no existe geológicamente. ¿Y entonces, qué hacemos con el cúmulo de pensamiento en torno a ello? ¿Erran quien les considera? Todo indica que el debate geológico sobre el Antropoceno no cesará, mas los alcances que tiene, incluso dentro de un grupo especializado cuya votación no fue unánime, difícilmente pueden desecharse: la puesta en cuestión de la división naturaleza-cultura es invaluable. El impacto de actividades antropogénicas bajo matriz energética fósil debe parar. En tiempos de emergencia climática, la creatividad y sensibilidad que hereda la propuesta del Antropoceno es fundamental para un futuro posible a la humanidad.

  • Mauricio González González estudió la licenciatura en Etnología, así como una maestría en Teoría Psicoanalítica, y la maestría y doctorado en Desarrollo Rural. Ha sido profesor de diferentes programas de estudio y posgrados tanto en escuelas privadas como públicas y comunitarias. Asimismo colabora en diferentes organizaciones y redes de la sociedad civil, principalmente ambientalistas. Escribe en el suplemento La Jornada del Campo y la agencia informativa Desisnfomémonos. Actualmente forma parte del colectivo CORASON, con quien participa en Radio Huaya “La voz campesina” dentro de la barra de opinión.

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Por: Osiris María Echeverría Ríos

Las connotaciones filosóficas del existencialismo retratan la primicia de que las personas deben crear el significado de la realidad en función de su propia experiencia de vida, pero sentada en el mismo restaurante que había visitado la última vez que empezó la pandemia, la idea del miedo y el cautiverio pronunciado me hicieron cavilar en el impacto causado después del encierro en soledad.

    En 2017, antes de la pandemia, Soledad Vallejos y Evangelina Himitian habían hecho un experimento sobre las consecuencias de pasar un año sin comprar nada más que lo estrictamente necesario, encontrando la experiencia enriquecedora y llena de empoderamiento, desde el enfoque de su libre elección. Por el contrario, en el contexto del distanciamiento social su investigación se desdibujaba convirtiéndose en una obligación que afectaba a los distintos estratos sociales.

    La imagen de hace más de un año había muerto, junto con la experiencia de compra que las cadenas comerciales habían prometido para nosotros a través de la publicidad y la primicia de formar parte de nuestra vida. De este modo, el observar la comida, las lámparas, las pantallas, el mobiliario, las personas hablando a la distancia y el valor que ofrecían en su conjunto por la proclamada construcción de ilusiones, me hizo pensar en lo que había vivido a diario durante el último año, y la imposibilidad de seguir viviendo en un mundo hecho de fantasías, que por sí mismo, sin la presencia de las personas, perdía el significado de su propia existencia.

    Pero este mundo construido con base en necesidades inexistentes, compuesto de plazas comerciales, galerías, outlets e incluso ciudades artificiales en cuyo interior se esconde la promesa de cumplir sueños y deseos mediante la venta de diversos productos y servicios, revolucionó la forma de satisfacer esas necesidades a un clic de distancia, resistiendo así a su destrucción, ya que la pandemia nos forzó a dejar de vivir en sus anuncios tridimensionales publicitarios.

    La solución, sin embargo, no ofrece una experiencia similar. En este tenor la pandemia había alejado de mi mente lo que las empresas nos habían implantado desde un inicio, lo cual se reduce a un objetivo, el consumo. A pesar de ello, si elegimos todo lo que somos y somos lo que elegimos, ¿cómo habíamos existido durante la pandemia viviendo apartados de los relucientes escaparates todo este tiempo?, con nuestras necesidades creadas no satisfechas el internet era una opción, pero insuficiente para una respuesta multisensorial.

    Y así continué escuchando el tintineo de las cucharas y los tenedores, y recordé las palabras del místico Osho, que explicaba que el ser humano consciente es como un espejo, reflejando la realidad y respondiendo en consecuencia. Entonces había experimentado una nueva realidad, quizás lo que dentro de mí se había afectado; era esa sensación de que, con la experiencia adquirida, mi existencia también se había transformado y lo que estaba acostumbrada a disfrutar antes de la pandemia, ahora lo había percibido como un platillo gourmet insípido.

  • Osiris María Echeverría Ríos es doctora en Ciencias Administrativas por la Universidad Autónoma de Tamaulipas, es maestra en la enseñanza del idioma inglés, trabaja en la línea de investigación de mercadotecnia internacional, y tiene diversas publicaciones a nivel nacional e internacional en Argentina, Colombia. Pertenece a comités científicos arbitrales en revistas nacionales e internacionales. Sumado a ello, tengo un Posdoctorado en Estrategias e instrumentos de evaluación del desempeño en CIFE y artículos de opinión, ensayos y cuentos publicados. Trabajo como Docente y Coordinadora de la Licenciatura en Negocios Internacionales e Investigación en la Universidad Autónoma de Coahuila, en la Facultad de Ciencias de la Administración en la Unidad Saltillo. Es miembro del Sistema Nacional de Investigadoras e Investigadores en Nivel 1, además de pertenecer a Científicas Mexicanas A.C., a la Academia de Ciencias Administrativas, A.C. (ACACIA), al Colegio de Profesionistas Especialistas en Investigación COPEIN, A.C.y a la Asociación Mexicana de Estudios Internacionales, A.C.

 

autonarrativa

 

Por: Jorge de la Torre

“Sabía que todo estaba sujeto a convertirse en historia”. El corazón y la tinta, Laertíada, Ulises. (p. 55).

Narrar la propia vida parece fácil, pero no lo es, al momento en que se narra se reconstruyen los hechos para acomodarlos y concatenarlos según el orden de la memoria, según el orden del corazón y según el orden de la imaginación. Narrar la propia vida, implica haber sangrado, y haber sanado. Narrar la propia vida es tal vez la empresa más complicada porque implica decir la verdad sobre sí, desnudarse y exponerse.

    Narrar la propia vida, es un acto de amor consigo mismo, es un acto de reconciliación, es un acto único, que quien lo hace, ha de comprometerse con su propia luz, con su propia voz, su propio movimiento. Narrarse es inventarse, es la necesidad más básica del hombre que es un ser que habla, que usa la palabra no sólo para comunicarse sino para explicarse, para interrogarse, para darse un sendero de sentido, darse significado.

    He terminado de leer la primera parte de la obra de Ulises Laertíada, llamada: “El corazón y la tinta” en donde se ejerce el arte de la narración. A continuación, expresaré lo que considero son los puntos que más me llamaron la atención de esta primera entrega.

    La obra apunta al ámbito de la vida cotidiana, el ámbito de lo que podemos llamar la microcorporalidad, en donde se desarrolla, a decir de Foucault, la microfísica del poder, aquella que ha atomizado cada práctica humana, incluso, la más recóndita, la que opera dentro de nuestra psique, y con ello, la constitución de nuestra identidad social, en tanto entidad relacional con el mundo. Es en esta microesfera estructurante de las emociones y los modos de sentir la realidad, en donde se puede apreciar cómo se va llevando a cabo el cuidado de sí, en tanto constitución del animal político en tensión continua con el animal literario.

    La obra se sitúa, así pues, en la dimensión de la realidad en donde se vive la rivalidad entre el sistema alienante como forma de vida; y la pulsión antisistema, en tanto la búsqueda de una tribu identitaria particular, en donde la identificación masiva no opera, en donde el individuo se observa a sí mismo y discurre sobre sí, buscando abrirse camino en la bruma existencial que nos atosiga siempre con un tono de melancolía; más, cuando se pasa por la senda de la soledad y los temblores y torbellinos del corazón, narrados siempre en primera persona, pero que le llevan a buscar identificarse con otros que también padecen del mismo desencanto y de la misma fortuna, acaso, para rebelarse, acaso para consolarse.

    En la obra, la tematización primordial es el mismo narrador que se narra a sí mismo, tratando de explicitar su modo de operar en el mundo de los hombres a los que mira con desconfianza y no sin cierto tedio e incomprensión; y cuyo único soporte encuentra en el ámbito más privado, en el fuego vital del hogar, lugar al que vuelve para reconfigurarse a sí mismo, y encontrar la resonancia existencial que le ayude a abrir su propio camino.

    Sin embargo, tal lucha constante, es parte del material del que echa mano para darse luz sobre la cuestión de la otredad. El otro siempre aparece. Acaso él mismo se ve como otro que tiene que ser decodificado, no sólo asumido, sino que, además, requiere hacer su propia exégesis vital. El otro aparece siempre en distintas graduaciones. La más vital y contundente a la que aspira de continuo como un Cyrano de Bergerac es hacia la cadencia del amor. Esta es su pulsión dominante y su horizonte aspiracional huidizo e inefable, en donde la poesía, la prosa, la música de rock, se funden como notas juveniles para narrar los vericuetos de la ciudad; cada microacontecimiento y encuentro con la fauna urbana, siempre hostil, siempre desconfiada y en estado de alerta.

    Bajo la guía del daimon laertedíano, el propio narrador parece intuir de continuo este destino fatídico, si se piensa en lo dice Giorgio Agamben de los escritores como animales literarios: son animales de mal agüero, raros, y las familias no saben qué hacer con ellos, ni la sociedad les comprende. Quedan al margen siempre. Sólo les queda una opción, escribir y narrar la vida, le pese a quien le pese. La obra está escrita, así pues, con un tono de desencanto y de tedio sobre una serie de contradicciones que el narrador encuentra en los avatares de la vida social en la que está incrustado. Desde su paso por la universidad en la carrera de filosofía, a la que ve como una parodia de su vocación como animal literario, una parodia que decide jugar sin comprometerse más allá del rigor autoexigido para sobresalir sobre los propios estándares que la propia meritocracia del sistema educativo ha establecido; así pues, manteniéndose al margen y la distancia propia de quien desconfía con todo su ser de esa otredad sistémica que parece más alienante y proveedora de desrealización masiva que de realización auténtica.

    El mundo sistema es pues el enemigo, el que acecha de continuo y ante el que se opone el autor como heredero fiel de aquel héroe griego, el gran desventurado que anhela el lecho de la amada y por ello saca fuerzas de flaqueza para enfrentarse a cada obstáculo que se le presenta en su periplo de héroe trágico. La cordialidad no existe en ese mundo invasor, intrusivo y obstinado, que arrebata y modifica a su antojo los pocos destellos de humanidad, en tanto claridad y alegría de la vida humana que nos sostiene pulsando y vibrando.

    El único anhelo que queda, es rebelarse como un animal literario, como una bestia indomable que busca escaparse de la laberíntica realidad en la que el sistema nos ha colocado, y nos sitúa en el vasto universo del drama humano. Esta osada empresa, es la sustancia misma del texto, narrando la propia ventura y desventura, espejeándose con los años pandémicos, llenos de zozobra por la ingente cantidad de dolor que suscitó aquel azote global que arremolinó a millones dentro de sus casas, dentro de los pensamientos más fatalistas, y de cara a realidades de auténtico dolor y desesperación, cual cuadro apocalíptico boscociano.

    Es en ese cuadro apocalíptico que la obra adquiere su mayor relieve porque la narrativa del autor nos lleva por distintos escenarios, dándole una voz a la vida anónima que, desde la narración de cada detalle cotidiano, va adquiriendo su propia densidad ante el silente vacío. Ahí, en esa batalla de trinchera del diario vivir, se vive la rebelión contra el acecho del mundo, en donde lo único que queda es la resignación de la masificación sistémica, o la heroicidad de la identidad auto performativa.

    Pero tal heroicidad no implica batallar sólo, en realidad, la batalla es un acto colectivo. Un acto que conjunta distintas voluntades y sensibilidades. La batalla es junto a los otros y con los otros, y siempre desde una situacionalidad muy específica.

    Por ello, he de decir que el libro en esta primera entrega, más que parecer una biografía del narrador, quien es a la vez, el personaje central de la obra. En realidad, y quizá toda biografía lo sea, constituye puntualmente una otro-grafía palpada desde el yo narrador, de su impulso escritural y su talante como animal de letras que busca aquello que le pude dar inteligibilidad a su arte, a su talante, a su vía destinal. El otro entonces es un yo, que precisa ser narrado para que su existencia adquiera concreción literaria, para que existan aquellos personajes con sus propios discursos y esa otra realidad conformada de letras que da testimonio metafísico de la existencia finita y fugaz. Esa es la misión del narrador, volver sobre la sombra metafísica de la realidad y dejar que ésta se despliegue bajo el conjuro narrativo que tiene lugar en la memoria de los hombres, en la memoria de los que alguna vez fueron y existieron. En la memoria de todos aquellos que amaremos siempre y llevaremos en nuestro corazón.

  • Jorge de la Torre es licenciado en Sociología con la terminal en Estudios Ibérico Latinoamericanos. Tiene una especialidad en Antropología y Étic, una maestría en Filosofía y Ciencias Sociales y un Doctorado en Ciencias Sociales.

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Por: Mariela Angela Rodriguez Terrazas

La alegoría de la oscuridad como recogimiento del alma ha sido muy concurrida en disciplinas tales como la alquimia, la filosofía, la mitología, entre otras, sirviendo como una proto psicología o sustentos conceptuales psicológicos primitivos que dieron pie a teorías o incluso protocolos de las actuales áreas de la salud.

    En este comentario se busca aislar el concepto que el aparato teórico masón tiene del cuarto de reflexiones tomando a los autores de la bibliografía asignada para después dar paso a dos comparaciones, una mitológica y otra desde la psicología alquímica de Carl Gustav Jung, finalmente se presenta una conclusión meramente personal condonado a nota peramente anecdótica, cómo se ve reflejado este concepto simbólico en la vida misma, es decir, se sigue un enfoque empírico, hermenéutico y comparativo.

    Los procesos de transformación profunda (muerte simbólica) están documentados y presentes en el imaginario colectivo desde las mitologías babilónicas, el mito en concreto al que se hace alusión en este apartado es el Descenso de Inana datado del año 1775 a. deC.; por supuesto la cultura babilónica no fue la única en usar dicho símil, este se repite en vastos contenidos mitológicos de muchas culturas como un tentativo resultado de la teoría del inconsciente colectivo de Jung, el cual no es menester en esta reflexión.

    De lo anterior es importante mencionar cómo la psique profunda encuentra la forma de proyectarse hacia el exterior constantemente para cumplir con los mecanismos de regulación innatos del cuerpo humano, como si se tratara de una función biológica -la regulación de la psique al igual que el cuerpo físico tiene sus propios procesos para regularse o sanarse a sí mismo, el sueño es un ejemplo de esto-.

    Así pues a manera de resumen del mito del descenso de Inanna narra como la diosa, siendo la diosa de los cielos de la arriba de la fertilidad y del amor, -teniendo varios hijos y un consorte, además de un reino del cual era la mandataria-, un día decidió atender al llamado del mundo de la bajo, el mundo de los muertos del que nadie regresa, emprendió el viaje de descenso que también representa el regreso a la Tierra como útero incubador de vida; Reino del cual la magna gobernante es su hermana Ereshkigal, Diosa del mundo de abajo, quién ordenó que al cruzar cada una de las siete puertas y Inanna se ha despojada de los siete me y la apertura de las puertas ha de ser tan estrecha que la obligue a entrar inclinándose y desnuda.

“Ella juntó los siete me.

Ella los tomó en sus manos.

Con los me en su posesión, ella se preparó:

Se colocó el shugurra, la corona de la estepa, en la cabeza.

Se arregló sus rizos oscuros sobre la frente.

Se ató las pequeñas cuentas de lapislázuli alrededor del cuello,

dejó la doble hilera de cuentas caer sobre su pecho

y envolvió la vestidura real alrededor de su cuerpo.

Se untó los ojos con el ungüento llamado “Que venga él, que venga él”;

ató el pectoral llamado “Ven, hombre, ven”, alrededor de su pecho,

deslizó el aro de oro hacia su muñeca,

y tomó la vara y la cuerda de medir de lapislázuli en la mano.” (Cross, 6)

Esto se puede interpretar como una explicación simbólica de cómo debe llegar el alma vulnerable, despojada, desnuda de creencias previas, juicios, arrogancia, limitaciones en una total rendición para dar paso al exterminio de todo lo que es - la muerte simbólica de toda una construcción identitaria, la identificación con la propia historia, los propios traumas, la memoria personal, etcétera- todo eso muere en el despojo toda la identidad del sujeto que llega ante el misterio rendido.

“Le dijo a la doncella: “Ven, Inanna, entra”.

Cuando entró por la primera puerta, de la cabeza le quitaron el shugurra, la corona de la estepa. Inanna preguntó: “¿Qué es esto?”

    Le dijeron: “Quieta, Inanna, las formas del inframundo son perfectas. No se pueden objetar”. (Cross, 9)

    Volviendo a la teoría del inconsciente colectivo de Jung esta alegoría del descenso a la muerte de Inana que es condenada a muerte, su hermana decide colgar su cuerpo de un gancho y a pesar de esto, Inana renace y su hermana experimenta dolores de parto, esta es una referencia a cómo todo lo que perece renace, pero, renace como algo completamente nuevo, lo que es muere para dar paso a un nuevo ser en un mismo cuerpo.

    En el libro psicología y alquimia Jung se aborda al proceso alquímico haciendo referencia a los procesos psicológicos acotando en particular el proceso denominado nigredo descrito de la siguiente manera: El ennegrecimiento la nigredo es el estado inicial ya sea como cualidad de la prima materia existente antes del caos de la masa confusa o bien causado por la división (solutio,separation, putrefaction) si bien cómo se suponía en ocasiones se postula el estado de división se llega a la unión de los contrarios expresada por el símil de la unión de lo masculino y lo femenino el llamado cognium, matrimonium, coitus, entonces se produce la muerte del producto de la unión (mortificatio, calcinatio, putrefatio) como correspondiente ennegrecimiento. (271)

    Del incesante hervir de la prima materia contenida en la vasija o recipiente después de formar una retorta de impurezas finalmente se separa toda la impureza material dando paso a la blanquitud o amarillamiento del sol invicto, el alma que supera las adversidades.

    Como lo indica Jung la psique se encuentra en un constante proceso de regulación o autorregulación, estos símbolos son patrones que la psique de manera inconsciente busca, aunque no seamos conscientes de ello, como la capacidad regenerativa o curativa autónoma del cuerpo físico, al cicatrizar la piel, o unir hueso roto, no es necesario entender cómo ocurre, de igual manera ocurre, pero al entender el proceso se puede facilitar dicho mecanismo.

    En el mito de Inana se desconoce la razón por la cual decide atender a la llamada del mundo de abajo, así como las personas desconocen el por qué deben pasar por la también denominada noche oscura del alma (proceso de transformación psicológica profunda). Se trata de eventos propios de la vida humana como la muda de los dientes o el envejecimiento no importa que tanto se prolongue o se rechace o se evite estos procesos son inevitables ya que son parte del funcionamiento biológico de la vida misma, así como del funcionamiento propio de la psique y las etapas propias de la vida.

Referencias

Cross, E. El descenso de Inanna: Una prefiguración de los Misterios. Revista de la

universidad de México. Recuperado de:

https://www.revistadelauniversidad.mx/download/0b0afe06-53c4-46ff-ab86-1d1cf5c2e7ed

Jung, C.G. Psico

calderon

 

Por: Leonardo Fausto Torres Ramirez

 

La obra titulada Añoranzas (Tomo ll) es una continuidad de la obra con el mismo título escrita por Víctor Sánchez, misma que, a continuación, cito:

    Estas son las Añoranzas que en otro tiempo escribiera Víctor M. Sánchez en el periódico El Nuevo Día, en forma de columnas, pero que parecieran hoy altamente vigentes. Su crítica dirigida hacia quienes detentaban el poder político, hacia los partidos y ciertos otros personajes, no puede ser más que un recordatorio de la necesidad de poner atención hacia la dicotómica relación entre la clase trabajadora y la élite político empresarial. Luchar con el arma de la pluma es siempre necesario en tanto existan las clases explotadas, el difícil acceso al alimento, las corruptelas de los partidos políticos y de las élites. Esta obra reúne pasajes de esa lucha continua en México.[1]

    Sobre el autor encontré la siguiente información dentro de su misma obra:

    Víctor M. Sánchez es sociólogo por la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales. Desde 1972 se desempeñó como ayudante de profesor y en 1975 titulado. Autor de 8 libros, otros como coautor, y varios cuadernos de avances de investigación. Actualmente está a la espera de reanudar sus colaboraciones en La Jornada, Excélsior, El Día y la nueva versión del siglo XXI, El Nuevo Día. Tiene la columna Añoranzas, convertida para la revista Lux y Radio SME en Añoranzas de Electricistas, y se transmite como programa semanal a través de YouTube desde 2018.[2]

    Esta obra está situada en el año 2009, durante el sexenio de Felipe Calderón, justamente el autor busca hacer una crítica acerca del gobierno de dicho presidente y su postura ante la crisis mundial que se vive en ese momento. Víctor Sánchez escribe a partir de los datos duros que recopila de periódicos y otros textos de su época y, a partir de ello realiza un análisis, recurriendo también a la comparación con otras épocas históricas, tal como el Porfiriato. En todo momento el autor aterriza su análisis a partir del contexto neoliberal que se encuentra vigente en México desde años atrás y recurre a ciertos elementos del marxismo para interpretar la realidad que vivía nuestro país en aquel entonces.

    “La duda es premisa de lo dicho, de lo visto, se duda para dar paso a la crítica. Lo superior es inexistente porque lo real se forja en lo social. El uno, el único, solo existe por los otros, no hay uno, solo nosotros”. [3] Así comienza la obra de Sánchez, planteándonos puntos teóricos sobre el origen social de las cosas, nos hace reflexionar acerca de cómo todo surge dentro de la sociedad, de la manera en la que el poder mismo es un constructo social que existe solo porque así lo hemos decidido y permitido, nos motiva incluso a preguntarnos si realmente esta relación de poder es lo que necesitamos y queremos para nosotros. Pues bien, nos dice Sánchez que el poder político dominante olvida el origen de donde viene y se desvía de su destino, la gente solo vota y se va, deslindando las responsabilidades en sus representantes.[4] Esto es una crítica hacia la poca conciencia que tenemos como sociedad, es una crítica hacia la poca conciencia que se tiene acerca del funcionamiento de la democracia y el punto de origen del poder que tenemos como sociedad.

    Víctor Sánchez nos plantea el ejemplo de la situación laboral de los mineros durante el sexenio de los Felipe Calderón “El pequeño” (manera en la que se refiere a este individuo a lo largo de toda su obra), nos explica como este sector vio afectadas sus condiciones laborales, como se les suprimió su poder mediante el control de sus sindicatos y principales líderes que, solo vieron por intereses particulares, siempre al servicio del Estado y no del trabajador[5]. Dicho ejemplo es solo uno de tantos que el autor nos muestra en su obra para permitirnos dimensionar la reducción de derechos laborales durante el gobierno panista de Calderón.

    Vale la pena analizar este ejemplo que nos plantea Sánchez acerca de los mineros y su control por parte del gobierno de Felipe Calderón, pues de la misma manera que se operó dicho dominio, se ejecuta el control de otros gremios laborales sindicalizados dentro del país. En ese sentido, la obra de Sánchez nos hace una invitación a crear una empatía con la clase trabajadora, pues el día de hoy fue el turno de los mineros, el día de mañana no sabemos a qué sector trabajador le va a tocar. La manera en la que escribe Sánchez, nos permite visualizar un puente de comprensión entre los diferentes trabajadores, nos plantea situaciones generales que ocurren de manera general entre capitalistas y asalariados.

    Otro ejemplo que nos menciona Víctor Sánchez es sobre el caso de la privatización de Pemex, ya que este caso nos muestra cómo se agotan los recursos naturales de nuestro país y por si fuera poco Felipe Calderón crea nuevas modalidades de impuestos para afectar al pueblo mexicano, cito: “Omisión de estos procesos, donde surgen por la miseria, la injusticia y la visión corta de esas autoridades”[6]. Podemos visualizar con esto, que la crítica de Víctor Sánchez es hacia el gobierno mexicano en términos generales, más allá de importarle la crisis mundial, lo que en realidad le preocupa es la manera en la que el gobierno mexicano busca hacerle frente, pues solo busca soluciones inmediatas y no tiene visión a mediano y largo plazo. Dicha postura se reafirma cuando el autor nos habla de cómo en países europeos como España o Finlandia se hace frente a la crisis de una manera más inteligente que en México (según el punto de vista de Víctor Sánchez).[7]

    Es aquí donde Víctor Sánchez hace una comparación histórica entre Felipe Calderón y Porfirio Díaz, pues menciona que existe una apertura en el mercado extranjero para solucionar las demandas nacionales, como en los tiempos porfirianos, ya que se conceden más licitaciones y permisos de empresas extranjeras para que vengan a utilizar los recursos del territorio nacional.[8]

    Bajo este argumento comparativo, me parece muy importante destacar que el autor de la obra tiene una visión nacionalista de la historia, está muy arraigado a la visión del villano Porfirio Díaz que nos plantea la historiografía oficial. Esto sin mencionar que debemos tener mucho cuidado al hacer historia comparada de dos etapas históricas con horizontes historiográficos completamente diferentes, no es lo mismo el contexto de Porfirio Díaz bajo un régimen liberal del siglo XIX a un contexto neoliberal de Felipe Calderón del siglo XXI. El uso de la Historia como herramienta para las ciencias sociales, nos puede aportar mucho en la elaboración de discursos, pero puede llegar a ser contraproducente si no se usa la metodología adecuada.

    Víctor Sánchez recurre constantemente a esta comparación entre Felipe Calderón y Porfirio Díaz a lo largo de toda su obra, y esto sirve para crear un discurso convincente para el público que se ha educado bajo una premisa de historiografía oficial donde Porfirio Díaz prácticamente le vendió el país a las potencias extranjeras. En ese sentido el escrito de este autor es muy funcional al momento de buscar justificar sus argumentos ante un público no especializado en historia, se logra el objetivo de llegar al grueso de la población. Sin embargo, el problema llega cuando este tipo de escritos son revisados por historiadores de formación.

    A modo de conclusión puedo decir que valdría la pena analizar este texto de Víctor Sánchez bajo el contexto actual que vivimos en pleno 2022, bajo la presidencia de Andrés Manuel López Obrador. Ya que sería interesante hacer un balance para discernir hasta qué punto las acciones de Felipe Calderón dependían completamente de él y no del horizonte histórico neoliberal en el que se encontró inserto. Lo mismo pasa con el presidente actual de nuestro país, debemos entenderlo como un personaje de nuestro tiempo bajo sus condiciones históricas ya determinadas. Claro está que más allá de que en ambos casos nos encontramos en un sistema neoliberal, es importante visibilizar la toma de decisiones particulares de cada gobierno mexicano.

Notas
[1] Sánchez, Víctor M., Añoranzas Tomo l, en Viceversa, 2022, recuperado de: https://herder.com.mx/es/libros-books/anoranzas-tomo-i/victor-m-sanchez/viceversa
[2] Víctor Sánchez, Añoranzas Tomo ll, Viceversa, Centro de estudios sociológicos, México, 2022.
[3] Ibidem, p. 2.
[4] Ibidem, p. 4.
[5] Ibidem, pp. 12-13.
[6] Ibidem, p. 21.
[7] Ibidem, p. 32.
[8] Ibidem, p. 43.
[9] Ibidem, p. 92.

Este texto es de mi autoría, aquí el enlace: https://reflexionesmarginales.com/blog/2022/10/01/la-figura-de-felipe-calderon-en-la-obra-anoranzas-de-victor-sanchez-el-papel-fundamental-de-la-historia-comparada-para-entender-el-neoliberalismo/

  • Leonardo Fausto Torres Ramirez es licenciado en Historia por la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, Licenciatura en Relaciones Internacionales por la Universidad Rosario Castellanos (en curso), Título Honoris Causa: Ciudadano Honoris Causa: por su labor altruista buscando llevar el conocimiento a grupos sociales vulnerables. 1) Ex Director de la fuente de Cultura del Periódico El Erario Internacional. 2) Ex docente de ciberescuela en PILARES CDMX (Gobierno de la Ciudad de México).3) Ex profesor de Creación Literaria en Programa Niños Talento (DIF Ciudad de México). 4) Servicio social, textos publicados y trabajo editorial dentro de la revista Reflexiones Marginales, de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM.5) Textos publicados en la columna de opinión en el Periodico Extra de la Laguna.6) Actual Presidente del Centro Educativo y Cultural: La Holística del Conocimiento.

 

 

migrafem

Por: Nayeli Martínez Cuarenta

El presente documento expone un ensayo sobre migración, cuidados y género enfocado en la migración de mujeres mexicanas a los Estados Unidos para realizar trabajo de cuidados.

    Hoy en día, las mujeres ya no migran sólo como acompañantes de su pareja, sino que las causas de sus traslados trasnacionales se han diversificado, principalmente, las mujeres mexicanas se insertan en los mercados laborales de los países de destino en actividades relacionadas a los servicios y en especial en los cuidados (SEGOB-IME. 2021).

    En México, por ejemplo, de acuerdo con el diario Expansión, en 2020 se registraron 11 millones 185 mil 737 emigrantes, siendo el segundo país con más personas desplazadas a otros países, que suponen el 8,75% de su población total. De esa cantidad, 5 millones 237 mil 864 son emigrantes mujeres, que representan el 46.82%, todas ellas tienen como principal destino la migración hacia los Estados Unidos.

    La pobreza, la falta de oportunidades laborales, la creciente ola de violencia en el país y las distintas manifestaciones de la desigualdad de género son las principales razones por las cuales deciden salir de México y buscar nuevas oportunidades. Las mujeres migrantes, en su mayoría, tienen a su cargo tareas de cuidado en México, ya sea hijas, hijos, sus padres u otros miembros de la familia, responsabilidad que deberán transferirse a otra persona, principalmente otras mujeres, al momento de migrar.

    Lo interesante aquí es que aquellas mujeres que dejan tareas de cuidado en su país de origen, migran en gran número para buscar empleo también relacionado a los cuidados en los Estados Unidos. La circulación de trabajadoras domésticas que se desplazan de un territorio a otro constituye una modalidad específica de la división sexual del trabajo, que adquiere un carácter internacional al articular a mujeres de diferentes orígenes nacionales en torno a la sostenibilidad cotidiana de la vida.

     Este modo trasnacional de organización de la función reproductiva suele recibir el nombre de «cadenas globales de cuidado» (Orozco, 2007). Dichas cadenas también son definidas como la serie de eslabones que unen a hogares en distintas partes del mundo, donde las transferencias de cuidados siguen estando presentes, pero ahora sobre la base de ejes de desigualdad.

    Las cadenas globales del cuidado en México representan un gran porcentaje de la población sobre todo femenina, millones de mujeres migran traspasando sus responsabilidades de cuidado a otras mujeres para buscar oportunidades de trabajo en países mejor desarrollados que sus lugares de origen. Las mujeres que migran siguen estando presentes de forma económica, principalmente con las remesas.

    Las mujeres migrantes, además de sufrir violencia en sus trayectos, suelen pasar por una serie de vulneraciones a sus derechos humanos aún en sus lugares de trabajo, y eso sucede con migrantes mexicanas, centroamericanas y de todo el mundo. Frecuentemente aceptan realizar tareas no incluidas en el contrato sin compensación monetaria y la mayoría no disfruta de ningún tipo de beneficio social. Además, los trabajadores residentes en el domicilio de su empleador experimentan mayores niveles de vulnerabilidad y abuso, y una gran parte debe trabajar jornadas más largas que las pactadas e interrumpir sus pausas de descanso sin cobrar las horas extra trabajadas.

    A manera de conclusión, y ante el gran fenómeno de la migración y dado que los cuidados están altamente feminizados, los hogares sufren una serie de cambios al momento en que las mujeres migran para tomar la responsabilidad de cuidados en otro país. En ese caso se forman las cadenas de cuidados, porque la mujer migrante sigue manteniendo una red de cuidado indirecto con su país de origen. Las cadenas ponen en confluencia a distintos hogares que se transfieren cuidados de unos a otros. Sin embargo, el gran desafío de la actualidad es introducir una nueva organización social de los cuidados ante un contexto global.

    La globalización de los cuidados significa mirar más allá de las fronteras nacionales para entender los cuidados. Sin embargo, hay una deuda pendiente hacia todo el sector migrante por parte de los Estados internacionales, hay una tarea faltante en materia de políticas públicas de cuidados por parte de los países receptores. De acuerdo con todo lo expuesto anteriormente, a continuación, se exponen 5 acciones concretas en materia de política pública a implementar:

    En primer lugar, la creación de una red internacional para garantizar la protección de derechos laborales y derechos humanos a toda persona migrante que ingresa a un país para cumplir un trabajo de cuidados. Hace falta, además, la creación de nuevos agentes públicos y privados que marquen las líneas de las políticas internacionales del cuidado. Es importante también pensar en la presencia de plataformas internacionales que ofrezcan servicios de cuidado en los hogares, para que sea más regulado y con mejores condiciones laborales. Pensar en la creación de visas estratégicas para las mujeres que cumplen trabajo de cuidados en otros países y con ello garantizar su seguridad social y protección de derechos humanos. Por último, garantizar un sistema de sanidad y educación pública, universal y de calidad a las personas migrantes que ejercen cuidados en los países receptores.

  • Nayeli Martínez Cuarenta es una comunicadora comprometida con los temas de equidad de género, cuidado, feminismo y medio ambiente. Tiene una Licenciatura en Periodismo y Comunicación Pública por el ITESO, y una Maestría en Cuidados y Género por CLACSO. Actualmente se desempeña como Creadora de Contenidos y Atención a Medios de Comunicación en la Agencia de Bosques Urbanos del Área Metropolitana de Guadalajara, donde ha desarrollado estrategias innovadoras para sensibilizar a la sociedad sobre la necesidad de preservar estos espacios naturales en entornos urbanos. Su trabajo está orientado en construir un mundo más sustentable y equitativo para todas y todos

 

ciencia pseudociencia

Por: Miguel Angel Maciel González

Una planta como entidad viva requiere de la actividad fotosintética para su desarrollo y continuidad en sus procesos. Lo mismo ocurre con el ser humano, no obstante, a diferencia del universo vegetal, acude al conocimiento para comprender, adaptarse y generar impulsos vitales para prosperar en su entorno. Por otro lado, a lo largo de su trayectoria histórica, la humanidad crea campos de conocimiento, como mito, religión y arte con la finalidad de autentificar o falsificar aquello que nombra realidad y con ello busca definir determinado provecho o utilidad.

    Uno de esos dominios es el de la ciencia. Jesús Galindo (1987) afirma que la ciencia pone orden a la confusión. Sin embargo, aproximarse a lo científico implica trascender fórmulas simples mencionadas por Mario Bunge (1985), con relación a creer que la ciencia en primer lugar se reduce a descubrir cosas, sin considerar las estructuras de pensamiento, las cuales elaboran y asocian conceptos y/o aconteceres. En segundo lugar, entender a ésta como recolección de datos, los cuales se definen por sí mismos y no en función de un fondo de sentido que los trata de una manera y no de otra.

    Y, en tercer lugar, establecer como actividad crítica, la cual refuta, sin atender la importancia de las teorías y argumentaciones realizadas para gestar un campo y explicar su lugar de estudio. Ante ello, Bunge propone a la ciencia como: “… la familia de todas las ciencias. También es posible adoptar esta otra definición: la ciencia es el campo de investigación cuyo fondo específico es igual a la totalidad del conocimiento científico acumulado en todas las ciencias particulares. Mas precisamente” (Bunge, 1985, p. 30).

    Tal acercamiento señala a la ciencia como producción de ese conocimiento desarrollado en lo formal y fáctico, lo cual implica que para su constitución existe un canon o decatupla en donde además de explicar las condiciones para ser ciencia, también expresa la complejidad de esta actividad.

    Para sintetizar los fundamentos de dicha decatupla se puede hablar de cuatro características (esperando no simplificarlas) que las esencializan:

  1. Una estructura institucional la cual investiga,
  2. Los objetos de estudio,
  3. Las concepciones epistemológicas que organizan la indagatoria y
  4. Los aspectos teóricos, metodológicos, de pensamiento que cambian a través de la refutación en el vínculo hecho-idea y la instauración provisional de ciertas leyes.

Un ejemplo de esta actividad es la del teórico de la comunicación Manuel Martín Serrano (1991), quien para evaluar la emergencia de la comunicación habla de adoptar una actitud científica, la cual refiere a definir que lo sabido de ésta no es el punto final, sino de inicio, por ello adopta una pregunta fundacional ¿En dónde surge la comunicación?

    Por otro lado, si se trata de distinguir a la ciencia de la llamada seudociencia, es necesario anotar a la primera como una concepción de búsqueda de conocimiento y verdad, a través de los cuatro componentes resumidos, pero con el referente a su apertura a la reflexión, discusión, crítica y reconstrucción de acuerdo con las realidades cambiantes y las cuales van ajustando el trabajo del científico, quien a su vez muestra nuevas miradas formales a lo estudiado y que serán refutadas. Pero la pseudociencia, como campo de conocimiento, no tiene la intencionalidad de utilizar la práctica del conocimiento del mundo a través de una ideología científica que además de su rigurosidad y provisionalidad, también emplea una dimensión ética para los asuntos de la investigación y producción de la verdad, más bien supone cuatro aspectos:

  1. Una estructura organizada entre quienes se asumen como defensores (conocidos como creyentes) sin pruebas de lo que hablan y aquellos quienes por una utilidad práctica (ubicada en los objetivos), reconocen y validan ese conocimiento,
  2. Un discurso posicionado en ambientes irreales paranormales con los cuales generar explicaciones,
  3. Sus argumentaciones son incontratables con la realidad y los métodos usados carecen de justificación sobre cómo intervienen sobre las cosas y
  4. Al no ambientarse en lo real, en su ausencia de comprobación, no aceptar crítica, ni relacionarse con otras perspectivas, se dice que representa un dogma.

Existe un ejemplo en Marcelino Cereijido (2009), el cual Bunge toca también (aunque de otra manera), sobre la idea creacionista del conocimiento científico. El divulgador argentino, habla de que la ciencia moderna, se autoconsidera como aquella donde nace este conocimiento, pero olvida la emergencia y desarrollo del cerebro, por lo cual el conocimiento existe antes de esta forma institucional.

Referencias

Bunge, M. (1985). Seudociencia e ideología. Nueva Alianza.

Cereijido, M. (2009). La ciencia como calamidad. Gedisa.

Galindo, L.J. (1987). Organización social y comunicación. Premia Editora.

Martin Serrano, M., et. al. (1991). Teoría de la comunicación. I. Epistemología y análisis de la referencia. UNAM-ENEP Acatlán.

 

  • Miguel Ángel Maciel González es licenciado en Periodismo y Comunicación Colectiva y posgrado en Sociología y es colaborador de Pedagogía. Además, es colaborador para Revista Razón y Palabra, Angel Metropolitano y Enpoli. Tiene más de 10 libros como coautor principalmente en temas de ciencias sociales, comunicación y tecnología desde un enfoque crítico.

 

 

descarga

Por: Roberto Soto Esquivel

Uno de los grandes problemas que enfrentan las y los mexicanos es contar con una vivienda digna. La situación se agrava en las edades más jóvenes que, al no contar con una condición laboral estable y/o con salarios bajos, es prácticamente imposible acceder a una vivienda propia.

    El tener una vivienda digna y propia es un derecho, significa tener estabilidad emocional, personal, seguridad y patrimonial. Implica tener bienestar y poder planificar en el mediano y largo plazo.

    Una vivienda de calidad, con ubicación accesible, servicios básicos completos y seguridad de la propiedad (escrituras) es un derecho que debe tener toda persona sin distinción socioeconómica y cultural.

            El Consejo Nacional de Evaluación de la política de Desarrollo Social (CONEVAL) en 2019, publicó el documento Principales retos en el ejercicio del derecho a la vivienda digna y decorosa, en este señaló que contar con un lugar donde vivir implica:

  • no poner en riesgo la satisfacción de otras necesidades básicas; 2) seguridad en su tenencia; 3) materiales y diseño de calidad; 4) bien ubicada y con acceso a servicios básicos y complementarios funcionales y suficientes; 5) emplazada en un barrio seguro, con espacios comunes, áreas verdes y calidad comunitaria; 6) con un diseño que, como unidad y como asentamiento atienda a estándares técnicos de calidad y sea aceptable para sus habitantes; y 7) en un hábitat digno, integrado al entorno natural de manera responsable e incorporando tecnologías.

Sin embargo, en las últimas décadas se ha modificado esta situación, al considerar a la vivienda como una mercancía y aunado al proceso de gentrificación (cambios o desplazamientos de la población de sus territorios para ser adquiridos por desarrolladores de vivienda a precios exorbitantes para la mayoría de la población), las dificultades aumentan.

            Las viviendas en las que habitan gran parte de la poblacional cuentan con algún rezago como es el hacinamiento, o son construidas con materiales precarios (en paredes, muros o pisos) y/o no cuentan con escusado. El tener 1 o más de estas condiciones forman parte de lo que se denomina Rezago Habitacional Ampliado (RHA). Con información del 2022, en México se contaba con un RHA de 25% (Información de la Sociedad Hipotecaria Federal), es decir, 8.9 millones de viviendas (de un total de 36.9 millones).      

Una de las iniciativas del gobierno de México es hacer frente a esta situación a partir del Programa de vivienda y regularización el cual pretende construir 500 mil viviendas (a través del INFONAVIT) y 500 mil a cargo de CONAVI para la población no derechohabiente. A partir de 2025, habrá una inversión de 600 mil millones de pesos y se iniciará la construcción de las primeras 165 mil viviendas, se creará un programa de vivienda en renta para jóvenes, a costos asequibles. Según el gobierno, la población objetivo serán los más vulnerables como son mujeres jefas de familia, jóvenes, población indígena y adultos mayores.

            Como se puede apreciar es un programa federal en donde los más beneficiados serán mujeres, jóvenes y población más vulnerable, es decir, los excluidos de toda la vida. En el papel la idea es excelente, claro, tiene sus detractores, en particular, las empresas inmobiliarias y los que hacían grandes negocios con ellos, como el “líder” sindical del INFONAVIT (desde 1977), es decir, la corrupción e impunidad atrás de construcción de las viviendas.

            La realidad indica que es necesario impulsar la construcción de vivienda en México debido a los efectos multiplicadores que genera. Se debe cuidar la calidad, accesibilidad, asequible, responsable con el medio ambiente y respetuosa de las comunidades y pueblos. Y más que nada cuidar que el interés nacional este por encima del beneficio individual.

 

  • Roberto Soto Esquivel es Doctor en Economía egresado del Posgrado de Economía de la Universidad Nacional Autónoma de México. Actualmente es Profesor-Investigador de la Unidad Académica en Estudios del Desarrollo de la Universidad Autónoma de Zacatecas (UAZ). Realizó una Estancia Posdoctoral en el Centro de Estudios de Administración de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM. Miembro de la Red Iberoamericana de Estudios del Desarrollo (RIED) y del Sistema Nacional de Investigadores. Su línea de investigación general es la economía financiera; y líneas particulares como: microfinanzas y análisis del sector financiero internacional.

giselle pelicot

Por: Victoria Giles Mercado

En el reciente festejo del XV aniversario del portal periodístico Desinformémonos! Gloria Muñoz nos recordó la imposibilidad de asumir una posición imparcial, neutral, frente a las injusticias que atraviesan lxs compañerxs. Aunque ésta afirmación apuntaba principalmente a la práctica periodística, no podemos evitar sentirnos invitadxs a reflexionar sobre la forma en la que miramos, el lugar en el que apostamos por la vida, o no. Esta imparcialidad en el periodismo, o mejor llamada indiferencia, no existe, pues siempre está del lado de aquellos que abusan. Una lección que nos corresponde a todxs, una lección que nos invita a asumir compañerxs, apuestas, pero también a aquello que no podemos permitir.

    La historia de Gisèle Pelicot es una dolorosa y singular pero no está en nuestro interés reproducirla una vez más. Sin embargo, la valentía de Gisèle es de tal potencia que no podemos ignorarla. Denunciar a tu esposo, tu agresor, a más de 50 hombres, abrir las puertas de tu juicio dejándonos declaraciones que han sembrado no más que pura potencia para cambiarlo todo. Ya no podemos mantenernos quietxs, ya no podemos continuar indiferentes, no podemos ser imparciales; historias como la de Gisèle nos convocan a reunirnos, a tomar postura.

    El nombre de Gisèle Pelicot incendia las redes porque ha sido un juicio histórico frente a un hecho histórico para una mujer histórica. El veredicto es claro: la pena máxima para Dominique Pelicot, más de 40 hombres declarados culpables con penas de entre 3 a 15 años y la inscripción al Fichier des auteurs d'infractions sexuelles ou violentes (Fijais). Si Gisèle decidió hacer público el juicio y su historia, fue porque, en sus palabras, cuando una mujer es abusada sexualmente siempre siente vergüenza, pero son los agresores quienes deben de sentir vergüenza. Ésta posición cambiaría todo el curso del juicio, no sólo porque cae toda la responsabilidad en los agresores, sino porque también abre la posibilidad a que las víctimas puedan denunciar, exigir justicia, con la certeza de que son escuchadxs. Que todas las víctimas ya no tengan vergüenza, es esa la apuesta de Gisèle.

    Si su historia ha resonado en tantos lugares no es sino porque su valentía de quemarlo todo, de reconstruirse, de aceptar el doloroso camino de la justicia, nos recuerda a las incontables historias de nuestrxs compañerxs que han atravesado por abusos que nos parecerían imposibles por la gravedad y por la total impunidad con la que son realizados. ¿Cómo no sentir vergüenza? En un mundo en el que el abuso opera sin consecuencias, en el que la justicia es un privilegio de unos cuantos, ¿cómo denunciar? ¿Cómo sentirse acompañadx?

    En el texto La potencia feminista (2020), Verónica Gago menciona: “el hogar devino campo de batalla”, la violencia doméstica muestra que es en la cotidianidad donde operan múltiples abusos ahí en donde supondría ser un lugar seguro. Pero no podemos hacer frente a la violencia manteniéndole encerrada, detrás de puertas, como algo privado, porque ésto que ocurre es también un tejido con otras violencias, institucionales, políticas, mediáticas, entre muchas otras. Para ésta autora abandonar la idea de lo privado en las violencias, tiene que ver con abandonar también la idea de ser rescatadxs, optando por la defensa, autodefensa y protección.

    Hacer un juicio público permitió no sólo acompañar a Gisèle en su exigencia de justicia, sino que nos hace un fuerte llamado a abandonar la vergüenza si es ésta la que nos impide también tomar posición porque pensamos que ni son nuestras luchas, ni podemos hacer mucho. Si la vergüenza cambia de lado, que cambie también nuestra mirada. Si la neutralidad, el preferir no opinar, no tocar esos temas en la mesa, está del lado del abusador, entonces no nos permitamos el silencio. Si la vergüenza tiene que ver con la soledad, acompañemos. Si para Gisèle Pelicot el abrir las puertas de su historia tuvo que ver también con abrir el debate que estaba tras las puertas del tribunal, abandonemos el encierro, como dice Verónica Gago.

exploracion lunar

Por: Alexia Joana Ovando Márquez *

Personajes:

Jiménez. Escéptica, burlona, decaída, aburrida, incrédula, testaruda

AEM (agencia espacial mexicana)

Diego. Inteligente, tiene claridad, viste bien

Julieta.Entusiasta, curiosa, activa,

Roberto. Está profundamente enamorado de Gabriela, entusiasta, con mucha suerte

Gabriela. Está profundamente enamorado de Roberto, entusiasta, con mucha suerte

Argumento: el cuento trata sobre una selección aleatoria que hace el gobierno mexicano para que cinco personas puedan ir al espacio.

Trama: Es el diario de una chica en el que va escribiendo cómo se hace parte de un proyecto para ir al espacio.

Conflicto: un viaje al espacio

Puntos de giro:

Disparador: a Jiménez le llaman diciéndole que ya sido seleccionada para participar en la exploración lunar

Giro inesperado: Julieta se da cuenta de que el reloj se pausó y el espacio no es como ella esperaba

Climax: Jiménez tiene que abordar la nave sabiendo a medias lo que le pasó a Julieta

Exploración lunar

Esta mañana he recibido cuatro llamadas. Escuché sonar el celular una vez, dos veces, tres veces y pensé: ¡Dios, quién llama por teléfono en estos tiempos! Unos cuantos minutos después volvió a sonar. Levanté mi vista para tratar de ver quién llamaba, extrañada noté que no había número, sólo tres letras ocupaban la pantalla: AEM. Contesté y una voz chillona con acento yucateco me dijo:

-Bueno. Señorita Jiménez, ¿es usted? Le llamamos de la Agencia Espacial Mexicana.

-¿Qué tal? Sí, soy yo.

-Ha sido seleccionada aleatoriamente para participar en el proyecto “Exploración lunar”. Esta es una gran oportunidad, ya que únicamente cinco mexicanos podrán ser parte. ¿Está interesada?

-Vaya, sí que suena a que es una gran oportunidad, nada más interesante que buscar marcianos… Eh, sí, claro que quiero ser parte…

- Perfecto, sólo debe proporcionarme su correo para mandarle la información.

Al final sí di mi correo y si me caen bien les pasaré el número de mi psiquiatra, jaja. En fin, estos días han sido demasiado aburridos, es como si no pasara el tiempo. No encuentro nada que hacer y ya hasta me parece triste.

    Había olvidado el tema de la llamada cuando recibí un mensaje de un correo con las siglas AEM. En él estaban adjuntos varios archivos, el primero que vi era un anuncio en donde el gobierno mexicano según decía que iba a seleccionar aleatoriamente a cinco personas para ser parte de la exploración lunar, un proyecto que consiste en dar cinco oportunidades para viajar, explorar y conocer el espacio durante quince minutos. Después de ese había otro archivo con un documento adjunto era una lista de apellidos, todos comenzaban con la “J”. Entre ellos resaltaba el mío con una franja verde fosforescente. Y en el documento que seguía a todos los demás habían varias páginas en donde se presentaba el proyecto, al final de la última hoja se trazaba una línea para poder firmar de que aceptaba ser parte.

    Todo está muy detallado, si fuera niño pensaría que es real, pero ahora creo que deben quitarle la red a los aficionados. Definitivamente les pasaré el número de mi psiquiatra.

    Siento que hace mucho no escribo. No hay mucho que pase en mi vida. Estaba tan aburrida que decidí seguirle el juego al tal AEM. Firmé el documento que me había hecho llegar antes y lo envié -espero que sólo sean juegos de un aficionado y no haya firmado las escrituras de mi casa-. Según esto, la próxima semana conoceré a las otras cuatro personas, me citaron en el palacio nacional. Esto me da una curiosidad divertida.

    Si soy sincera, fue un momento extraño. Parece que no es una broma, el gobierno mexicano sí está haciendo el proyecto de la exploración lunar. Me considero escéptica ante cualquier noticia de ese tipo. Cuando era niña, todos los domingos mi abuela me llevaba por un ráscale, la única vez que gané me dijeron que lo sentían y no me dieron nada, al parecer esa cosa había caducado…¿caducar? Como si fuera fruta…

    En el palacio conocí a las otras cuatro personas, el primero que vi fue Diego, un chico muy bien vestido, hablaba con palabras rebuscadas y parecía tener más claridad que cualquiera de nosotros. Después había una pareja, Roberto y Gabriela, estaban juntos desde hace un par de años y seguían muy enamorados; resulta que ella recibió la llamada primero, minutos después, le llamaron a él. Los dos estaban muy entusiasmados. Vaya suerte. Y la última persona fue Julieta, la más emocionada de todos nosotros, al verla lo primero que noté fue la efusividad con la que hablaba del proyecto. Es de esas personas que al verlas sientes que necesitas pararte de la cama y comenzar a correr, a hacer algo. Sentí que la conocía desde hace mucho.

    Si soy sincera no creo que de alguna manera esto sea posible, tengo el presentimiento de que todo se cancelará un día antes con algún pretexto tonto y ahí estaré yo, sabiendo que tenía razón. Pero bueno, después de esto tendremos un entrenamiento de tres días y después empezarán los viajes.

    Hoy es el día. Nos explicaron que no podemos ir todos juntos por cuestiones del espacio en la nave, así que tendrá que ser de uno en uno, la verdad es que nunca pongo mucha atención a esas explicaciones. Primero irá Diego, después Julieta, luego yo y al final Roberto y Gabriela. Siento los nervios en la panza por primera vez, las manos me sudan. Comienzo a emocionarme, esto no se ha cancelado. Como sea, fue interesante haber llegado hasta aquí. Ahora me pregunto, ¿hay algo que debería saber del espacio? No lo sé, espero que el regreso de Diego me de algo qué pensar.

    El plan es ir de la tierra a la luna. Este viaje se hará en tres etapas: la primera elevará la nave a una altitud de 68km con una velocidad de 9.920 km/h, para impulsarla a una velocidad que le permita escapar de la atracción que ejerce la tierra; la segunda etapa la empujará a una altura de 176 km a 25,182 km/h; y en la tercera etapa orbitará la tierra una vez y media antes de que la inyección translunar impulse la nave en su curso hacia la luna. Cuarenta minutos después habremos pasado los cinturones de Van Allen hasta llegar a la órbita lunar. Estando en la luna, nos dejarán estar quince minutos. Pasando el tiempo, darán una señal y tendremos que regresar a la nave.

    Esta tarde regresó Diego. No he logrado hablar con él. Parece que el viaje fue tan exitoso que no ha habido paso que dé sin que alguna periodista le quiera entrevistar. La siguiente en ir es Julieta, ya la están preparando. Me siento muy emocionada, como si fuera mi propio viaje. Al principio me costó creer en este proyecto, pero Julieta era diferente, a ella le entusiasmó desde que lo escuchó por primera vez. Espero que le vaya muy bien, si alguien pudiera aprovechar ese viaje, sin duda es ella.

    Hace unas horas llegó Julieta, la noté extraña. No he podido hablar con ella, pero su mirada es diferente. Me pregunto qué habrá pasado.

    Estaba buscando un poco de comida para antes de despegar cuando me perdí en el tercer piso, caminando escuché que alguien lloraba, era Julieta, estaba sola. Le pregunté qué había pasado, pero lo único que decía era que por favor no fuera a la exploración lunar. A esas alturas yo no sólo estaba emocionada por ir, sino que me di cuenta de que era lo único que quería.        Entonces comenzó a contarme:

-Cuando despegó la nave estaba experimentando una de las sensaciones más excitantes de mi vida. Cada respiro era una capa arriba. -inhala- 20km, troposfera; -exhala- 50km, estratósfera; -inhala- 85 km, mesosfera; -exhala- 690 km, termosfera; -inhala- 10,000 km, exosfera. La densidad del aire era baja. La nave iba a 11 km por segundo. Un parpadeo después y ya veía el planeta tierra hacia abajo. Estábamos fuera de la atmósfera. A pesar del traje pude sentir un frío paralizante que recorrió la nave. La pantalla decía que hacían -270 c° afuera. Cuando mi cuerpo se acostumbró a la temperatura fue que pude prestar atención al espacio. Mis ojos se abrieron lentamente y un silencio ensordecedor secuestró mis oídos. Una sensación extraña rodeaba todos mis sentidos, algo estaba mal. Al principio pensé que no había de qué preocuparme, pasarían 15 minutos y podría regresar. Miré los relojes de la nave con la esperanza de buenas noticias, pero no tardé en darme cuenta de que se habían pausado. Traté de conservar la calma contando del 1 al 60 quince veces. Terminé y no pasó nada, creí que los nervios me habían hecho contar mal y volví a hacerlo. Los quince minutos no pasaban, o tal vez habían pasado hace mucho.

-Julieta…

-Después, enormes círculos deformados grotescamente se acercaban a mí. Yo trataba de no moverme, no respirar. Presionaba mi cuerpo y el miedo se encargaba de producir gotas de sudor en mi frente. De pronto, esos enormes círculos sólo se alejaban. Lo peor era cuando no pasaba nada…porque un pensamiento tras otro atormentaba mi cerebro: comenzaron las alucinaciones, pensé que me habían olvidado o peor, que la intención del proyecto era…

    Estaba escuchándola cuando me llamaron, era mi turno de entrar a la nave.

  • Alexia Joana Ovando Márquez, es una joven escritora mexicana de 23 años, su trabajo es multidisciplinario. Tiene un blog feminista: https://feministaqueexplota.blogspot.com/ Cuenta con cursos en Autoetnografía feminista, Escritura creativa, Escritura de novelas, Narrativa y cuentos. Además ha sido asistente de investigación y colaboradora en la elaboración de la página web de Sociología Urbana en la UAM-Acapotzalco y becaria en la Escuela Nacional de Antropología e Historia. Creación de la página web  de etnología, creadora de contenido, administración de redes sociales.
  • Fotografía: tomada de la web créditos a quien corresponda

planeta herido

Por: Mauricio González González *

La experiencia de vivir un tiempo donde el calentamiento global, guerras con armas de destrucción masiva y un genocidio están en curso, ofrecen un horizonte por lo menos oscuro para una especie que no ha cesado de imponerse sobre cualquier forma de vida, incluyendo buena parte de la de sus propios integrantes. El otro le es fundamental, sin embargo, ello también implica que la diferencia se valore creando jerarquías. La producción de alteridad es sustantiva para la subjetividad, saber quien es el otro permite discernir quien puedes o no ser, mas ello implica construir un sistema de clasificación, una taxonomía, donde la subvaloración o infravaloración no es ajena, tal como sucede entre géneros, adscripción cultural, clase social e incluso especies.

    Bruno Latour, incansable investigador de ciencia y tecnología apenas fallecido hace un par de años, nos legó en un libro hoy emblemático, Nunca fuimos modernos (1991), una forma de entender la modernidad bajo el esfuerzo de depuración en el que se inventaron dos Grandes divisiones que, por lo demás, se hicieron de forma fallida: la primera entre Naturaleza y Cultura y, dentro del segundo segmento, la de ellos y nosotros, siendo ellos, y más precisamente ellas, las más cercanas a la esfera natural. Así, la invención de esa trascendencia llamada Naturaleza permitió hacer con ella, incluyendo la explotación, apropiación y destrucción. Y si bien Latour mostró como esas divisiones no operaron de forma consiste en la ciencia, el arte y la religión, también da a ver un margen para pensar como antes de la modernidad ello no acontecía, posibilitando imaginar redes que implican actantes de diferentes tipos.

    La mirada histórica de este argumento no obvia que también se construyó en conversación íntima con investigaciones antropológicas que, en la última década del siglo XX, reactivaron aproximaciones en torno al animismo, categoría largamente acuñada que se revitalizó a la luz de novedosa etnografía que impedía reducirle a simple creencia de pueblos otrora llamados primitivos, recurriendo a argumentos sobre la construcción de mundos ajenos a la modernidad, coincidiendo francamente con la crítica a las Grandes divisiones de Latour.

    En no pocas regiones del mundo constatamos prácticas de conocimiento de numerosos pueblos originarios que hacen lazo con el Dueño de los Animales, con el Mar, el Viento, la Lluvia, la Tierra, el Cerro, las Estrellas, el Jaguar, la Serpiente, el Venado, el Maíz, entre muchas otrxs, mostrando cómo la sociabilidad exclusiva de humanos no sólo no es consistente entre los pretendidos modernos, sino que nunca operó entre, por ejemplo, pueblos de Aridoamérica y mesoamericanos, donde la producción de sociedad implicó, siempre, más que humanos.

    Isabelle Stengers, permanente interlocutora de Bruno Latour, en el libro En tiempos de catástrofes (2009), prescribió que “siempre tendremos que contar con Gaia y aprender, a la manera de los pueblos antiguos, a no ofenderla”. Hoy podemos afirmar con ella que lo haremos también a la manera de numerosos pueblos originarios del planeta, bajo una subjetividad que reclama una sociedad ampliada.

  • Mauricio González González estudio la licenciatura en Etnología, así como una maestría en Teoría Psicoanalítica y un doctorado en Desarrollo Rural. Ha sido profesor de diferentes programas de estudio y posgrados tanto en escuelas privadas como públicas y comunitarias. Así como colaborador en diferentes organizaciones y redes de la sociedad civil, principalmente ambientalistas. Ha colaborada en el suplemento La jornada del campo y la agenda informativa Desisnfomémonos. Actualmente forma parte del colectivo CORASON, participa en Radio Huaya con el programa de opinión semanal “La voz campesina”.
  •  Fotografía: tomada de web, créditos a quien corresponda

 lenguajehumano

Por: Cristian Uribe Hidalgo

Si la cultura escrita de un pueblo o grupo social es el fundamento de su identidad y, por tanto, de su proyecto de futuro, ésta no puede ser importada; necesita ser producida por él mismo.

Gregorio Hernández Zamora

Partiendo de la idea de que la oralidad y la escritura coexisten y se escinden en las comunidades humanas, se recupera la relación intrínseca entre estos dos estadios del lenguaje en consideración a los valores sociales existentes, pues la diferencia radica en las condiciones de producción.

    El tránsito del lenguaje oral al lenguaje escrito no es una acción aislada, sino la vinculación del desarrollo económico, político y cultural de una sociedad, puesto que el lenguaje, al ser una herramienta básica de las relaciones sociales, está condicionado por las diferentes clases de intereses humanos. De este modo, podemos aludir a la idea bourdeiuana que describe claramente que el lenguaje, por un lado, es un instrumento de conocimiento y de comunicación y, por otro lado, es un instrumento de poder. (Bourdieu, 1985)

    La complejidad de la comunicación humana pone a la vista una problemática, la cual radica en categorizar el lenguaje solamente a un aspecto idealista (filosófico) y cultural, ya que la transformación de la oralidad a la escritura ha sido onsiderada, por muchas personas estudiosas del tema, ajena a los problemas sociales y más vinculada a los principios evolucionistas de las ciencias naturales. Por el contrario, es importante entender que el lenguaje, en cualquiera de sus formas, está intrínsecamente alineado al concepto de poder, porque el lenguaje está construido por y para la humanidad que vive en sociedades que se encuentran definidas por sus condiciones materiales.

    Se debe considerar el lenguaje como una de las primeras herramientas que facilitó la construcción de las relaciones humanas y de los grupos sociales, empleándose para la construcción de las primeras civilizaciones. Recordemos que la humanidad se escindió de los otros animales cuando desarrolló la facultad de razonamiento, la cual le permite reflexionar sobre la existencia de sí misma y crear mundos posibles a partir de su capacidad de imaginar. A partir de este momento se inició la aplicación del poder a través del lenguaje hablado en la construcción de acciones organizadas y guiadas por los intereses económico-políticos para el mantenimiento y la concentración de esta facultad en las manos de unas cuantas personas.

    La especialista Denize García (1996) propone que el lenguaje se moldea para ser utilizado por quienes detentan el poder en las comunidades, pues son quienes lo ejercen imponiendo su voluntad para cumplir con ciertos intereses. Algunas culturas desarrollan cambios en el lenguaje, porque cuentan con las condiciones materiales, políticas y sociales para el trasiego hacia un lenguaje escrito formando una identidad que consideran fundamental preservar para las futuras generaciones, como fue el caso de los griegos con las obras poéticas de la Ilíada y la Odisea, las cuales fueron transcritas después de varios siglos de haberse transmitido oralmente.

    Es por eso por lo que resulta factible que, ante la construcción de una comunidad fuerte con personas que concentran y preservan la misma forma de gobierno (en el caso de los griegos: la tiranía ateniense), se busque la concreción del poder a través del imaginario de obras que se transmiten por medio de un lenguaje oral y, posteriormente, de un lenguaje escrito, ya que en este último se logra cierta permanencia de los valores sociales y, en consecuencia, de un modelo de producción. (Ong, 2006, p. 20)

    La oralidad trasmuta a la escritura por diferentes intereses, principalmente económico-políticos, ya que ha sido útil para la división de clases, pues el lenguaje escrito requiere de una serie de habilidades formativas con las que no cuentan la mayoría de las personas, por lo cual se vuelve un lenguaje al que puede acceder una minoría, solamente la que detenta el poder, creando así una escisión de clases en las comunidades que abre la brecha de la desigualdad.

    Con el paso de los años, la formación académica vinculada al aprendizaje de la escritura se ha convertido un privilegio al que solo algunas clases con “cierto” poder pueden acceder. Siendo así, se advierte que las instituciones trabajan para fortalecer el continuum de la desigualdad y el prejuicio social (García, 1996), porque la adquisición de la escritura otorga un poder a unos pocos. Menciona García (1996) que hay investigadores que sostienen que la escuela tiene como propósito sistematizar el conocimiento humano y crear las formas de aprendizaje que son acordes a un modelo de clases, porque el conocimiento es poder y la escritura se enseña especialmente en la escuela donde se define una concepción de la realidad.

     Podemos observar que las escuelas y las universidades normadas por los intereses de una minoría en el poder institucionaliza esta desigualdad en la que solamente quienes asisten a esta educación formal se les instruye en el arte de la escritura fomentando que se reproduzca el mismo discurso para la conservación del sistema imperante. Recordemos el caso de los griegos, quienes a partir de la construcción de una identidad basada en historias épicas, decidieron favorecer al gobierno de tiranos con la instauración del lenguaje escrito para dejar una impronta ideológica en el imaginario social que ha llegado hasta nuestros días.

    No obstante, al mismo tiempo la escritura abre la oportunidad a quienes la poseen de aportar instrumentos valiosos para cambiar la realidad de todas aquellas personas que fueron separadas en otras clases, por lo que resulta evidente que la clase dominante considere fundamental la censura al aprendizaje de la escritura con pensamiento crítico, pues ésta resulta ser una herramienta que permite el proceso de concientización y fortalece a las clases dominadas para cambiar el statu quo y transformar su realidad.

    Hay que cuestionar la responsabilidad de la reproducción del poder dominante desde las instituciones académicas en las llamadas sociedades democráticas modernas, las cuales prima facie apelan a la libertad de las personas, aunque simultáneamente a la sociedad de clases, la desigualdad de oportunidades y la falta de incentivos para estudiar y más aún para escribir con pensamiento crítico. Esta situación confirma el mantenimiento de una clase en el poder a través de otras clases que acceden a los espacios educativos y reproducen este sistema, sosteniendo así una relación de poder entre la clase dominante que ejerce su voluntad y entre las clases dominadas que son sometidas.

    En suma, actualmente las ciencias sociales y las humanidades están resignificando el lenguaje y apostando al estudio de las condiciones materiales en las sociedades modernas, pues son las personas las creadoras de esta herramienta que les permite ejercer un poder sobre las demás, un poder que es inherente como lo es el lenguaje. Por lo cual, es necesario entender que el aprendizaje de la escritura con pensamiento crítico alecciona la manera en la que interpretamos el mundo a través de la argumentación de nuestras ideas y acciones con base en la realidad que vivimos, pues con ello fortalecemos nuestra conciencia de clase para aprender, divulgar y resignificar el conocimiento escribiendo nuestra identidad y enseñando a escribirla a otras personas, con el fin de luchar por una igualdad de condiciones materiales y, por consiguiente, políticas y socioculturales.

Referencias:

Bourdieu, Pierre (1985). ¿Qué significa hablar? Economía de los intercambios lingüísticos. Akal.

- (1990). Sociología y Cultura. Grijalbo-CONACULTA.

Garcia da Silva, Denize. Elena (octubre, 1996). Los valores sociales del habla y de la escritura. En “El sentido de la pedagogía”. Conferencia llevada a cabo en el Centro de Educación Continua, UNAM, México.

Hernández Zamora, Gregorio (2004). ¿Se puede leer sin escribir? La Jornada. https://www.jornada.com.mx/2004/04/18/mas-puede.html

Ong, Walter (2006). Oralidad y escritura. FCE.

Cristian Uribe Hidalgo es maestro en Métodos y técnicas de la Investigación Social por CLACSO, es licenciado en Letras Clásicas por la UNAM, en Ciencia Política y Administración Urbana por la UACM y en Derecho por la UnADM. Así como realizó estudios en griego moderno en la Universidad de Aristóteles y la Universidad Nacional y Kapodistríaca de Atenas, Grecia. Recibió mención honorífica en el Premio Nacional al Estudiante Universitario 2021, categoría "Carlos Fuentes". Ha impartido cursos y módulos de escritura/redacción en la Escuela Normal Urbana Federal Cuautla (2024-actualmente), así como a grupos de niñas, niños y jóvenes para aprender a escribir correctamente (2013-actualmente). Ha impartido módulos de expresión oral en el Fondo de Lucha por la Democracia A.C. para adquirir herramientas para hablar correctamente en público (2022). Ha publicado los libros: "Prácticas para hablar en público. Manual retórico para exponer, participar y expresarse en el espacio universitario" (2024); "Antología de ensayos académicos. Reconocimientos de las estructuras discursivas y reflexión de los aprendizajes desde las experiencias inter y transdisciplinarias de la UACM" (2024); y, en modalidad de coeditor y compilación, "Pensamiento Marxista Crítico y Revolucionario UACM" (2024). Además de otras publicaciones de obras, ensayos o artículos en revistas como Comunera, De Política, CLACSO en temas como derechos humanos, feminismo y nuevas masculinidades, neoextractivismo, historia de México, zapatismo, marxismo, filosofía nahua e indígena, entre otros. Actualmente es Coordinador del Comité de Pensamiento Marxista Crítico y Revolucionario UACM (2023-2024), el cual organizan continuamente coloquios internacionales, presentaciones de libros y revistas, así como presentaciones de ponencias o conferencias de corte marxista, progresista en todos los campos del conocimiento (ciencias sociales, humanidades y ciencias naturales). 

 

[1]Este ensayo recibió mención honorífica en el Premio Nacional al Estudiante Universitario 2021, categoría “Carlos Fuentes”.

*** Fotografía: tomada de web, créditos a quien corresponda

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Por: Pilar Pino

 

 

Mi Raulito:

Estoy sentada en un incómodo sillón de la funeraria, no quiero hablar con nadie, no quiero que me pregunten de dónde te conocía. Nunca sé qué decir en estos casos. Me sentí mal por no tener palabras reconfortantes cuando abracé a tu mamá y empezó a llorar.

    Al entrar a la sala de velación, lo primero que observe es que tu ataúd no llegó, resultó cierto que no entregaron tu cuerpo a tiempo. No pensaba verte, porque prefiero recordarte vivo y sonriendo, pero quería despedirme de ti.

    Por la mañana leí un par de notas periodísticas en las que te difamaban. Los encabezados hablaban de que junto tu cuerpo había botellas de alcohol y que tu muerte se debió a una congestión alcohólica. Me hicieron hervir la sangre de coraje, porque tu no bebías alcohol, eras un deportista consumado y una de las personas más espirituales que tuve la fortuna de conocer.

    Me trago mis lágrimas por vergüenza, no quiero llamar la atención, no quiero que nadie se me acerque. Me calmo un poco y regreso a la sala de velación para rezarte un poco y despedirme de tus papás y de Armida. Tú papá está en shock, bromea conmigo tratando de distraerse, se ve cansado y desorientado, aprovecho la llegada de la señora Esmeralda para entrar al rosario; tu mamá está desconsolada, me dan ganas de llorar de verla, mientras que, Armida esta triste, pero se mantiene fuerte como un roble.

    Me siento en un sillón individual, en medio de dos personas que no conozco para evitar hablar. Pienso en lo injusto de todo, desde que me topé con tu ficha de búsqueda en el Facebook. Cuando vi tú cara aventé los audífonos para observar con detenimiento. Efectivamente, eras tú. En voz baja pedí, “por favor, que Raulito sí regrese vivo”. Porque en nuestra tierra a quien desaparecen no se le vuelve a ver con vida, desgraciadamente fue tu caso. Me duele la cabeza al tener la certeza que ahora eres una cifra más de esta dolorosa realidad de México.

    Te conocí cuando aún te llamaban Raulito o Raúl chico, antes de ser famoso y conocido como Rulo. Recuerdo el día que te vi por primera vez, era verano yo tenía 9 años a punto de cumplir diez, mientras que tú los acababas de cumplir; entonces, éramos dos niñxs gordos. Viajamos a Rio Grande, porque tu papá invitó a mi familia a comer y a una corrida de toros. Llegamos directo a la plaza, estaba completamente aburrida, nunca encontré el chiste de torturar un pobre animal, cuando tu papá te mando hablar y, señalándome con el dedo, te dijo: “Mijo esta es la hija del Licenciado Pino Méndez, invitela a jugar a la casa”. Me extendiste la mano y me sonreíste.

    Es extraño que tu sonrisa en lo que mejor recuerdo de ti, pese a los años, a crecer y envejecer no cambió. Todas las veces que leí El Gran Gatsby de Scott Fitzgerald, la recordé, tu sonrisa siempre maravillosa, como pocas veces me he topado en la vida. Incluso te imagine vestido al estilo de los locos años 20, con tu cabello oscuro y tus ojos dulces de mirada penetrante.

    “Me miró con comprensión, mucho más que con comprensión. Era una de esas raras sonrisas capaces de tranquilizarnos para toda la eternidad, que sólo encontramos cuatro o cinco veces en la vida. Aquella sonrisa se ofrecía —o parecía ofrecerse— al mundo entero y eterno, para luego concentrarse en ti, exclusivamente en ti, con una irresistible predisposición a tu favor. Te entendía hasta donde querías ser entendido, creía en ti como tú quisieras creer en ti mismo, y te garantizaba que la impresión que tenía de ti era la que, en tus mejores momentos, esperabas producir”.

    Fue esa sonrisa la que me dio confianza para seguirte caminando hasta tu casa. Pasamos por el puente de un rio seco, ya que solo había agua en época de lluvia, cosa que el semidesierto es pocas veces al año. Ahí me contaste porque a Rio Grande le decían la ciudad de las tres mentiras. “Porque ni es ciudad, ni es rio y ni es grande”, esa fue la primera vez que reímos juntos. Luego, por el contario del dicho popular me mostrarte una ciudad que me pareció hermosa y enorme. Hablamos de lo que nos gustaba, coincidimos en la comida chatarra, los videojuegos y que no nos gustaba correr. Quien diría que después nos dedicaríamos al deporte para huir de la gordura de la infancia.

    Ya en tu casa me dejaste en el cuarto de tu hermana, luego de una breve presentación. Armida y yo nos quedamos jugando a las muñecas. Un rato después regresaste por mí, porque querías enseñarme algo; así los tres enfilamos a tu recámara, sacaste de uno de los bolsillos de tu bermuda un disco de Guns N’Roses, la portada era naranja con amarillo, probablemente era el albun Use Your Ilusison, lo escuchamos un rato.

    Las visitas a Rio Grande se hicieron frecuentes, nuestros padres se sentaban a hablar por horas de política mientras nosotros tres recorríamos la ciudad inventando juegos y divirtiéndonos como enanos. Tú, Armida y yo, a veces invitaba a Tania o tú a tus primos para hacer equipos y jugar a la pichada.

    Con el paso del tiempo llegamos a la adolescencia, se vinieron a vivir a Zacatecas, a la colonia más elegante del momento, hiciste nuevos amigos en el colegio al que asistías. Solo nos veíamos en las comidas y reuniones del grupo de amigos de nuestros padres, hablábamos de música. Luego, nuestros caminos e intereses se bifurcaron. Nos encontrábamos de tanto en tanto en la calle, nos saludábamos con gusto, después con un poco de recelo de mi parte, porque no me caían muy bien tus nuevos amigos. No porque fueran malas personas, solo que me sentía menos y le atribuía a ellos habernos alejado.

    En la universidad, conocí otras formas de pensar que adopté, regresó mi gusto por el rock. Nos topamos de nuevo porque te hiciste novia a mi amiga Gloria, de quien fuiste su primer amor. Recuerdo los paseos en tu camioneta blanca, con la música de Panda y División Minúscula a todo volumen, Gloria y tú al frente tomados de la mano, Armida y yo en el asiento de atrás platicando.

    Una tarde coincidimos afuera de la casa de Gloria, quien estaba platicando con su vecino Quetza, tu amigo de la escuela. Empezamos a platicar en la calle los cuatro, a Gloria le hablo su mamá y Quetza entro al baño, ahí me reclamaste porque a veces no te saludaba, te conté que no veo bien y que soy muy distraída (de una forma que a veces me preocupa). Mi explicación no te dejo muy conforme, entonces te confesé, que había un par de amigos con los que siempre andabas que no me caían nada bien. Me viste con ternura y luego soltamos la carcajada los dos. A partir de ese día, solo te acercabas a platicar cuando ibas solo, fue nuestro trato tácito.

    Me casé y dejé de verte muchos años, hasta que en la pandemia nos vimos caminando en el Ecoparque. Iba con mi hija, te sorprendió que tuviera una hija tan grande. Te encontré diferente, más maduro y espiritual. Nos seguimos encontrando en distintos lugares, hablábamos unos minutos y nos despedíamos. Siempre me daba gusto verte y saber de ti.

    La última vez que nos vimos fue cerca de tu casa, el lugar donde apareció tu cuerpo sin vida, había estacionado cerca mi coche. Tal vez, ese día fue en el que hablamos durante más tiempo en los últimos 20 años. Iba a la Escondida a ver unas amigas, ese día sentí que te dio especial gusto verme. Como siempre hablamos de música, te conté de los grupos nuevos que había descubierto, me recomendaste otros. Me preguntaste porque no me habías visto en la última reunión de músicos, si muchos de mis amigos asistieron. Te conté que no tuve donde dejar a mi niña, pero que de haber sabido que era en tu casa hubiera hecho lo imposible por ir.

    Te invité al bar con mis amigas para seguir hablando, ahí me recordaste que no bebías y que hacías una dieta especial. Yo te conté que estaba haciendo ejercicio de nuevo y que como siempre me costaba mucho dejar de comer porquerías. Sonreíste, me diste varios consejos para dejar el azúcar y sobrevivir a la ansiedad.

    Es gracioso, que siempre hablábamos de los mismos temas, alimentación y música. Los dos cambiamos mucho a lo largo de los años, pero esos puntos eran intereses en común. Antes de despedirme, de pronto me preguntaste si seguía siendo atea, te confesé muy emotiva que no, que desde que murió mi tía me aferraba a la esperanza de volver a ver a mis seres queridos. Lloré un poco, me dio pena y te dije, “Ya sabes, soy tu amiga la rara e intensa”. Tu sonrisa cálida como el día que nos conocimos, me abrazaste y me respondiste, “eres rara pero chida, mejor ser intensa que aburrida”.

    Quedamos en tomar un café cuando regresará Armida para ponernos al día de nuestras vidas, me pondrías una rutina para estilizar las piernas. Me empezaron a llamar mis amigas, me despedí con prisa. Como siempre reanudar nuestra amistad se convirtió en un plan que nunca concretamos, porque así éramos nosotros. Nuestra amistad de adultos se basó en encuentros esporádicos y promesas de ponernos al día. Hoy siento remordimiento por no haber concretado nunca ningún plan para reanudar nuestra amistad de antaño. Fuiste mi primer amigo.

    Te arrebataron la vida de la forma más vil que existe, eso es lo más doloroso de todo. Lo que me ha hecho reflexionar en la importancia que tienen las personas que algunas fueron cercanas en nuestras vidas, en el valor que tienen las amistades de la infancia. Tengo pendiente muchos cafés con otrxs amigxs, pero esta vez tengo la intención de concretar los planes.

    Tenía varios días reflexionando sobre el significado de la vida. Cómo es que podemos seguir adelante sin las personas importantes a tu lado. Pienso en lo difícil que será para tu familia este proceso, en especial para Armida porque siempre fueron muy unidxs. Para tus amigos, para la chica con la que salías de la que no terminaste de contarme cómo la conociste.

    Me gusta pensar que conocí un parte de ti que pocas personas conocieron. Me quedo con el recuerdo de nuestras travesuras, como cuando le robamos los bolos a tu tía para comernos los tamarindos, o el día que tumbamos cajas en la bodega de atrás de tu casa por jugar a los espías.

    Te mando luz y bendiciones de todo corazón en donde quiera que te encuentres y sigue pendiente la charla para ponernos al día, tal vez con Armida si lo cumpla.

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Por Brenda Fajardo

“Porque ¿qué es vuestra vida? Ciertamente es neblina

que se aparece por un poco de tiempo,

y luego se desvanece.” Santiago 4:14b

Si pudieras saber que hoy sería tu último día: ¿Qué harías?, ¿qué pensarías?, ¿en quién o quiénes pensarías? Y ahora una pregunta aún más delicada: ¿Qué pasaría si fuera el último instante de un ser amado? Tal vez ya has pasado por esta situación.

    Gracias a Dios no tenemos el dato de cuándo y cómo será ese último instante ya que causaría locura. Pero ahora que han venido algunas personas a tu mente, piensa en qué sería lo último que te gustaría escuchar de ellas, decirles o hacer.

    Al recodar el pasado podemos ver que los momentos pasan exageradamente rápido, cada navidad, cada cumpleaños parecen que fueron ayer. Y al pasar de los días sentimos que el tiempo transcurre con mayor rapidez.

    Es bueno tener en mente que vivimos en un cuerpo que no es eterno y cuando alguien que amamos deja de existir para el mundo terrenal, lo que más duele es habernos quedado con ganas de abrazarle, decirle lo importe que era para nosotros, lo mucho que extrañamos su compañía y que nada ni nadie podría sustituirle.

    Ahora es ese momento ideal para que corras, le hables y demuestres tu amor a ese ser querido que has recordado, a los amigos que con el tiempo has dejado de frecuentar. Comparte, ríe, ama y déjate amar.

    Lo mejor de la vida es gratis y se encuentra en la compañía y el agradecimiento. Deja de lado aquellas trivialidades que lo único que hacen es robarte tiempo y energía. Cada que te despidas, hazlo como si fuera tu última vez y siempre busca la oportunidad para hacer sentir especial a las personas.

    El pasado es algo que no puedes cambiar, el futuro no depende de ti, el presente es un regalo, por eso se llama “presente”.

   ¡Vive cada día como si fuera tu último instante!

 

  • Brenda Verenice Fajardo Trejo, es madre de dos adolescentes, esposa amorosa e ingeniera en Sistemas Computacionales

 economiadigital

Por: Angélica Meneses

 

La implementación de la economía digital como iniciativa para Latinoamérica ha sido impulsada por varios Organismos Internacionales desde años previos a la pandemia (2017) como una alternativa para agilizar sus operaciones, crear empleos y aprovechar las innovaciones del mercado que se ha venido consolidando a nivel global. Autoras y autores de distintas partes del mundo publicaron artículos con ideas que parten desde las ventajas de la incorporación progresiva y plena, hasta los obstáculos que enfrenta dicha iniciativa en su implementación, principalmente para países que no forman parte del capitalismo central, norte global o países desarrollados, como hay quien aún llama. El efecto de la pandemia por Covid-19 aceleró los procesos de integración global y las “nuevas formas” de trabajar, también trajo consigo por un lado el aumento de la pobreza y por el otro, el ascenso de unas cuántas personas a las listas de personas más ricas del mundo, como Jeff Bezoz, fundador y ejecutivo de Amazon.

    A la par de la identificación de cuestiones como las telecomunicaciones, donde a nivel global, 54% de las mujeres tienen acceso a teléfonos móviles con internet, frente a 68% de hombres y, a nivel de América Latina, 60% de mujeres cuentan con acceso a esta tecnología y 64% en hombres. Estos porcentajes podrían no despertar mucha polémica, pero si se les compara con otros países y regiones se observará que la brecha es muy amplia. Por ejemplo en Europa, el 77% de las mujeres tiene acceso a la tecnología, mientras que en Estados Unidos es del 94%. A partir de lo anterior, surgen varias preguntas que pueden plantearse pero la primera sería: ¿por qué estás diferencias?. Es importante mencionar que las estadísticas no consideran la diversidad, ni el rango de edades, pero sí señalan cuestiones importantes que se destacan a continuación.

    Autoras, plantean que la digitalización amplía las brechas de desigualdad entre mujeres y hombres, ya que ellas no tienen el mismo acceso en términos de comunicación, calidad de la comunicación y tecnología, y también identifican una oportunidad en la inclusión digital, no sólo por la cantidad de mujeres usuarias de servicios, pero también por sus perfiles. Algunas otras, ponen el foco en las barreras como la falta de habilidades digitales, pero también del lado de instituciones que proveen servicios que aún no son del todo suficientes, eficientes ni generan confianza a la población.

    Mi reflexión va en dos sentidos, primero en las implicaciones de la inclusión digital en términos de economía para las mujeres, donde encuentro un lenguaje común a los argumentos de las microfinanzas cuando eligieron a las mujeres con proyectos productivos y/o de servicios como deudoras solidarias: su capacidad de compromiso y pago, clientas excelentes y de largo plazo donde el único beneficio para ellas es el financiamiento (condicionado) para sus actividades contra el beneficio que reciben las microfinancieras gracias a sus tasas de interés que en ocasiones superan el 100%. Las grandes instituciones crediticias, que históricamente han ignorado dicho sector, ahora ven un área de oportunidad enorme para capitalizarse sin tener que invertir en sucursales próximas a sus lugares de origen, a diferencia de las instituciones de microfinanciamiento.

    Segundo, sobre la pertinencia de la digitalización a nivel global, es decir, que la iniciativa es muy ambiciosa y totalizante, pero, ¿es posible eso en países tan diversos y heterogéneos como los de América Latina? donde la cultura de algunas generaciones sigue siendo el contacto, lo tangible y material como el efectivo, instituciones burocratizantes de la vida, falta de infraestructura social, países que aún se encuentran en la lucha por visibilizar inequidades, pobreza, violencia, necesidades básicas insatisfechas, precariedad y flexibilización laboral, dobles/triples jornadas de trabajo para las mujeres, y en un panorama esperanzador, lugares donde se apuesta por proyectos comunes, locales, o de autogestión. Por qué recurrir a lo general, único y hegemónico en términos financieros, cuando se supone que debe estar al servicio de lo común? Utilizar la palabra inclusión, como sinónimo de incorporación a un sistema, es algo que no debe perderse de vista a la hora de analizar temas relacionados a la digitalización.

 

  • Angélica Araceli Meneses López es mexicana, economista, diplomada en Economía y Negocios Internacionales por la Facultad de Estudios Superiores Aragón (FES Aragón), especialización en Desarrollo Social por el Posgrado en Economía, maestra en Estudios Latinoamericanos por la Facultad de Filosofía y Letras (FfyL), todas integrantes de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Experiencia en organizaciones sociales y perspectiva de género a partir de generación de la generación de instrumentos cualitativos y trabajo en campo para asociaciones de la sociedad civil, instituciones públicas y académicas. Actualmente doctorante de la Unidad Académica en Estudios del Desarrollo por la Universidad Autónoma de Zacatecas (UAZ). Intereses de investigación: feminismos, género y política social.

techodecristal

Por :Roberto Soto Esquivel *

La desigualdad es uno de los grandes problemas que enfrentan las mujeres en México, si bien, han luchado por aminorar este fenómeno, aún queda camino por recorrer. Romper el techo de cristal es una tarea que están emprendiendo. Desde el ámbito económico, alcanzar puestos de decisión, empleos en sectores de mayor productividad, una mejor remuneración por la actividad que realizan son algunos obstáculos que enfrentan día a día. Si se abordan cuestiones sociales como son la violencia física, psicológica, sexual, patrimonial, entre otras, también son barreras que impiden que tengan igualdad en todos los ámbitos.

    En este sentido, el gobierno debe incidir de manera tajante en la formulación de políticas públicas que permitan desquebrajar el techo de cristal. La evidencia empírica demuestra la desigualdad e inequidad que enfrentan las mujeres: por ejemplo: a) en el nivel de preparación y formación profesional, sólo 2 de cada 10 egresadas en Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas son mujeres, para Girón (2018) esto es un escenario de segregación horizontal lo que implica bloqueos en la formación profesional de las mujeres; 2) otro elemento que dificulta lograr sus objetivos y metas que se plantean es la conciliación de la vida familiar y profesional, que se dificulta aún más por la estructura patriarcal de la división del trabajo.

     Repasemos solo algunos ejemplos de la desigualdad que enfrentan las mujeres.

  • a) Según datos de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo para el tercer trimestre, el 61% de las mujeres económicamente activas cuentan con el nivel medio superior y superior de estudios, mientras que entre los hombres se sitúan en un 81%. Esto es un ejemplo de la gran desigualdad entre hombres y mujeres. Si se considera el salario, las distancias persisten, a pesar de una mejora salarial. Con datos de Instituto Mexicano de Seguro Social, para octubre de 2024, las mujeres reportaron un salario de 537.29 pesos diarios; en comparación, los hombres asegurados tuvieron un salario de 609.59 pesos diarios. Es decir, las mujeres deben tener un incremento del 13.45% en su salario para alcanzar el promedio que ganan los hombres.
  • b) Entre más alta es la jerarquía piramidal, menos mujeres tienen puestos de dirección. En México, sólo el 28% de estos recaen en mujeres. Es importante que los puestos de toma de decisiones sean cada vez para mujeres. Si bien, en México, se cuenta ahora con la primera mujer presidenta, esto se debe traducir en políticas que reduzcan la brecha existente. También es importante destacar que se debe tener un verdadero posicionamiento de las mujeres en los puestos de poder y de decisión y que no sea sola una justificación de inclusión, es decir, muchas veces es más simbólica que funcional. Estructuras de gobierno, empresas, universidades, buscan cumplir la “cuota” pero sin tener una intención genuina de ser inclusivos.

Por lo anterior, se debe alcanzar una igualdad y equidad sustantiva, eliminando los esquemas patriarcales existentes en todos los ámbitos de la vida de las mujeres, (por ejemplo, en la inequidad en el trabajo del hogar no remunerado). Cerrar las brechas de género es por cuestiones de justicia social, no por empatía. La política pública debe ser diseñada con enfoque de género, por ejemplo, creando programas de financiamiento que otorguen créditos (a fondo perdido o con bajas tasas de interés) a cooperativas productivas (más el apoyo técnico necesario para su funcionamiento) que empleen exclusivamente a mujeres. Aceleremos el romper el techo y paredes de cristal.

 

Referencia:

Girón, Alicia (2018): “Atrévete a cambiar, rompiendo el techo de cristal en: Atrévete a cambiar: a una cultura de igualdad sustantiva. México, Comisión Nacional de los Derechos Humanos, pp. 93-107

 

  • Roberto Soto Esquivel es Doctor en Economía egresado del Posgrado de Economía de la Universidad Nacional Autónoma de México. Actualmente es Profesor-Investigador de la Unidad Académica en Estudios del Desarrollo de la Universidad Autónoma de Zacatecas (UAZ). Realizó una Estancia Posdoctoral en el Centro de Estudios de Administración de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM. Miembro de la Red Iberoamericana de Estudios del Desarrollo (RIED) y del Sistema Nacional de Investigadores. Su línea de investigación general es la economía financiera; y líneas particulares como: microfinanzas y análisis del sector financiero internacional.

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Por: Citlaly Aguilar

La mujer singular y la ciudad es un libro autobiográfico de Vivian Gornick en el que la autora reflexiona en torno de esas dos condiciones: ser mujer y vivir en Nueva York. Ahí fue donde leí una anécdota que me resonó mucho: Gornick cuenta que desde pequeña, al igual que las mujeres de su generación, soñaba con encontrar al Príncipe Apasionado, ella usa justo esas dos palabras con mayúscula, y creía que con él su vida “adoptaría su forma definitiva”, como si sin eso la vida fuera… ¿temporal? ¿Incompleta? Ella dice que claro que conoció a muchos hombres, de hecho, se casó y divorció dos veces, pero no lograba sentir esa onda de los definitivo. Y entonces, cuando estaba cerca de cumplir los cuarenta años, se enamoró profundamente de un hombre, el cual sospecho que es otro que aparece en otro de sus libros autobiográficos, Apegos feroces, y que estaba casado. La cosa es que, para este hombre: “era primordial imponer su voluntad sexual en cualquier relación que estableciera con una mujer”. Fue así que le pidió sodomizarla, cosa a la que ella se negó. Pero él insistió. Ella dijo que estaba bien, que lo intentaría una vez, a lo que él replicó que tendría que intentarlo tres veces, que con una no bastaba… “Cansada de la insistencia”, aceptó ¿y saben qué? No le gustó, así que cuando el hombre quiso intentarlo una cuarta vez, tuvieron una confrontación. “Eres una mujer muy poco natural”, le dijo él. Al poco tiempo terminaron la relación y a ella no le importó si no volvía a tener nada más con otro hombre. Desde luego que volvió a estar con otros hombres y, con el tiempo, conoció a otras mujeres que le hicieron ver que así ha sido siempre, que siempre hemos tenido que redimirnos ante ellos, que cumplir con sus designios, lo cual le resulto desesperanzador.

    No obstante, hacia el final de la anécdota, Gornick reconoce lo difícil que es dejar atrás la idea de no buscar el amor romántico. “Conforme fueron pasando los años, comprobé que el amor romántico estaba inyectado como un tinte en el sistema nervioso de mis emociones, entrelazado a conciencia en el tejido del deseo, la fantasía y el sentimiento. Atormentaba a la psique, era un dolor de huesos; se incrustaba con tal profundidad en la naturaleza del espíritu que hacía daño a la vista contemplar sus enormes consecuencias. Sería un motivo de sufrimiento y conflicto durante el resto de mi vida. Atesoro mi corazón endurecido —durante todos estos años siempre lo he atesorado—, pero la pérdida del amor romántico todavía puede desgarrarlo”, dice ella.

   Con base en ello, me decidí a hacer un sencillo podcast; tomando este libro y esta experiencia como referencia e inspiración, me propuse hablar sobre lo singular en dos acepciones: lo que es único, extraordinario, y sobre lo que es individual, pues singular, en inglés se escribe “single”, que literalmente se puede traducir como “soltera o soltero”. Así, por medio de breves cápsulas, hablo sobre todas aquellas cosas que son excepcionales en la vida, y también sobre la soltería, particularmente la de las mujeres, y no de cualquier soltería, sino de la soltería saludable.

    Desde hace siglos, la soltería ha sido considerada como algo indeseable, sobre todo para las mujeres. En la historia de la humanidad, en cualquier época, las mujeres hemos sido objeto de complacencia de los hombres, puesto que, durante muchos siglos y hasta finales del XIX, las mujeres no tenían acceso a recursos de ningún tipo: ni casa ni dinero ni trabajo ni ningún otro medio de subsistencia. La única manera en que se podía obtener cierta estabilidad económica, y por lo tanto de sobrevivir, era por medio del matrimonio con un hombre, pues los hombres sí podían ser terratenientes o trabajadores. Así, dio inicio una necesaria competencia entre mujeres, pues se tenían que disputar el amor de un hombre para ser merecedoras de un matrimonio y asegurarse el futuro. Esta dinámica explica por qué muchas toleraban abusos, violencias e infidelidades sumisamente, pues separarse o divorciarse de sus parejas implicaba renunciar a los beneficios a los que, de otra manera, era imposible acceder. Igualmente, ser merecedoras de la atención de un hombre conllevaba cumplir los requerimientos que estos indicaran, mismos que han variado en cada época y cultura: gordas, flacas, morenas, rubias, tímidas, extrovertidas… Nunca ha existido un parámetro definido con base en reglas claras, sino que las mujeres hemos tenido que adivinar o interpretar lo que ellos quieren y, me parece, esto ha generado una verdadera locura en nosotras. ¿Cómo saber lo que el otro busca o quiere? Es imposible. Preguntar tampoco ha servido de mucho. Nuestra mente se ha trastornado al esforzarse en preverlo.

    Y luego de años y años de esta dinámica, aunque actualmente las mujeres podemos trabajar y sobrevivir por nuestra cuenta, sigue siendo difícil vernos solas. ¿Por qué? Me parece que hay muchas razones, muchas son estructurales. Pero también creo que simbólicamente nos faltan modelos a seguir. La mayoría de las películas, series, canciones y libros hablan de hallar el amor de pareja, de ser feliz por medio de esto. Por ejemplo, en los cuentos de hadas, las que se quedan solteras son generalmente las brujas. Y hasta hace muy poco las mujeres que se quedaban solteras eran mostradas como “amargadas”, “quedadas”, “feas” y otra serie de adjetivos e ideas que resultan desagradables y, con justa razón, asustan.

   Por ello, considero no solo necesario, sino urgente, comenzar a crear representaciones en las que otras realidades son posibles para quienes están solteras, para quienes tienen miedo a estarlo o para quienes aún no se deciden a serlo, pero a partir del goce y de la alegría, de ejemplos sanos que nos permitan visualizarnos como personas completas y complejas, francamente singulares. Así, este proyecto, construye aquello que la ex pareja de Gornick llamó “una mujer muy poco natural”, pues no es aún común. La mujer singular es una mujer completa y feliz, y el mundo debería saber que existe aquí y ahora.

  • Citlaly Aguilar es doctora en Estudios del Desarrollo por la Universidad Autónoma de Zacatecas. Becaria del PECDA Zacatecas en 2011, 2013 y 2015. Ganadora en el certamen de ensayo Erradumbre (Mantis Editores, 2021) y mención honorífica en el Premio Nacional de Ensayo “Dolores Castro” 2021 y mención honorífica del 9 Premio de Periodismo Gonzo (UANL y Producciones el Salario del Miedo, 2023). Autora de La literatura zacatecana en el siglo XXI (IZC, 2014), La fabulosa historia de Anémona y Durazno (2021), Dentro del aire de vidrio (2021) y Crónica de la habitación (2022). Coordinó la antología de ensayo literario El Centauro (Policromía, 2016).

En el siguiente link puedes escuchar el podcast de Cit Aguilar:

https://open.spotify.com/show/7rNmtsBMDT0pOPFsQYBg4t?si=_RQ67OoCQKazz9lkO80EsA

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Por: Pilar Pino

“Los periodos largos son una guía engañosa para los temas de actualidad. A largo plazo estamos todos muertos”

John Maynard Keynes, economista británico,

considerado el padre de la macroecnomía moderna

Este 2024 fue un super año electoral, al menos 70 países llevaron a cabo comicios electorales para elegir a sus mandatarios, entre ellos, México y Estados Unidos. Esto representa, el hogar de casi la mitad de la población mundial, según datos de la ONG Fundación Internacional para Sistemas Electorales.

     Por lo anterior, el concepto de Estado de Bienestar, recorrió el mundo. Es un termino que les encanta utilizar a la clase política, incluso hacen uso excesivo, durante las campañas electorales. No importa si se es de izquierda o de derecha, siempre viene bien para convencer votantes.

     ¿Pero, qué es el Estado de Bienestar? El Estado de bienestar es un concepto político que adoptaron algunas formas de gobierno en las que el rol del Estado consiste en proveer equidad a los ciudadanos al satisfacer las necesidades básicas, promover la igualdad de oportunidades y la distribución equitativa de la riqueza.

     En México se ha convertido en el estandarte de los gobiernos morenistas, de este concepto se tomo el nombre para los programas del Bienestar. Creo que, por ello, como Mexicanxs, debemos conocerlo y entender su importancia y alcance; tanto para entender la política social morenista como para exigir nuestros derechos como ciudadanía y las implicaciones en una economía mixta como la nuestra.

     El sociólogo T.H. Marshall define el término como una combinación especial de la democracia, el bienestar social y el capitalismo. Algunos otros lo identifican, erróneamente, con el llamado Estado Social o incluso la Economía social de mercado.

Estado de bienestar Keynesiano

Un Estado que garantiza estándares mínimos de ingreso, alimentación, salud, habitación, educación a todo ciudadano como derecho político y no como beneficencia. Por ejemplo, en nuestro país la educación y la salud pública son derechos, por ello son servicios que en teoría son brindados por Estado de manera universal, para toda la población sin importar el nivel de ingresos o la clase económica.

     El Estado de Bienestar, institucionalizando los derechos sociales, ha contribuido a una mayor estabilidad política y el mantenimiento de la paz social, por medio de una mayor integración social y legitimidad del sistema económico.

Orígenes e historia

Los orígenes de este intervencionismo se remontan a la época de Otto Von Bismarck y a la legislación social que estableció el canciller en la Alemania de fines del siglo XIX, en 1883 y 1889. Pese, a que hay antecedentes de la intervención estatal a favor del bienestar de la ciudadanía, con la Ley de pobres en la Inglaterra en 1834, esta es la primera intervención del Estado para proteger de accidentes de trabajo, enfermedades, invalidez y vejez; es decir, se habla por primera vez del concepto de seguridad social que protege al proletariado (clase obrera) industrial.

     Esto concepto se prolonga irregularmente hasta nuestros días, sin embargo, tiene un peso decisivo más homogéneo a partir de 1945, cuando la mayor parte de los países capitalistas adoptan la doctrina del Report Beveridge y la política económica keynesiana.

     Los años veinte y treinta marcan un paso importante hacia la constitución del Estado de Bienestar. La Primera Guerra Mundial (y más tarde la Segunda) permite experimentar una intervención masiva del Estado tanto en la producción -con la industria bélica- como en la distribución (de artículos alimentarios y sanitarios). La gran crisis de 1929, en Estados Unidos, con las tensiones sociales creadas por la inflación y la desocupación, determina en todo el mundo occidental un fuerte aumento del gasto público para apoyar el empleo y las condiciones de vida de los trabajadores.

     Cabe señalar que las condiciones institucionales en las que fueron llevadas a cabo dichas políticas eran diametralmente opuestas. Por un lado, en los Estados nazi-fascistas (Alemania, Italia, Austria, Rumania y España, entre otros) era un régimen autoritario quien protegía el trabajo con estructuras del corporativismo, mientras que en los Estados Unidos del New Deal, la realización de las políticas asistenciales tienen lugar dentro de instituciones liberal-democráticas, a través del reforzamiento de los sindicatos industriales, la canalización del gasto público en apoyo del empleo, la creación de estructuras administrativas especializadas en la gestión de los servicios sociales y de la ayuda económica a los necesitados.

     La noción actual de Estado de providencia corresponde al término inglés de "welfare state" (literalmente: "estado de bienestar"), forjado en los años 1940. Esta última expresión habría sido creada por William Temple, entonces Arzobispo de Canterbury, como contraposición al warfare state ("estado de guerra") de la Alemania Nazi para describir la emergencia de las políticas keynesianas de posguerra.

Economía keynesiana

El economista británico Jhon Maynard Keynes encabezó una revolución del pensamiento económico que descalificó la idea vigente de que el libre mercado automáticamente genera pleno empleo, es decir, que toda persona que buscará trabajo lo obtendría en tanto y en cuanto los trabajadores flexibilizan sus demandas salariales.

     El principal postulado de la teoría de Keynes es que la demanda agregada -sumatoria de gasto de los hogares, las empresas y el gobierno- es el motor más importante de la economía. Keynes sostenía asimismo que el libre mercado carece de mecanismos de auto-equilibrio que llevan al pleno empleo. Los economistas keynesianos mediante políticas públicas orientadas a lograr el pleno empleo y la estabilidad de precios.

     En momentos de crisis el Estado debe intervenir en la economía para mantener el equilibrio y revertir los ciclos de crisis. La política económica es la herramienta clave para sacar a un país de una crisis. La idea de Keynes, era que los gobiernos debía de tratar de estimular la demanda y la mejor manera de hacerlo, es a través de la política fiscal con el déficit público que conlleva. Es decir, el gobierno debe estimular la economía a través de gasto público, que se traduce en construcción de infraestructura pública o brindar nuevos servicios públicos qa la población.

Características del estado de bienestar

El Estado de bienestar se desarrolló con la influencia keynesiana (durante la época de posguerra), período en el que se pasó de una seguridad social y económica para algunos, a una seguridad social para toda la ciudadanía. Los derechos económicos, sociales y culturales fueron considerados “derechos humanos” por el Estado de bienestar, por ejemplo, el derecho a la salud, al trabajo, a la educación, la vivienda, el agua, entre otros.

     En sus orígenes, resultó un concepto aceptado tanto por la ideología política de izquierda como de derecha. De ahí la complejidad de su desarrollo ideológico. Los Estados de bienestar propuestos por las sociedades más conservadoras tendían a ser limitados en su alcance y su ambición. Sin embargo, fueron abriendo camino para que el Estado incremente su poder.

     El Estado de bienestar se basa en cuatro pilares que lo identifican, más allá del modelo o nivel de desarrollo alcanzado:

  1. Acceso a la salud. Consiste en un sistema universal de salud de fácil acceso (a veces resulta gratuito para quien no pueda pagarlo).
  2. La seguridad social. Consiste en las pensiones contributivas de jubilación, viudedad, orfandad o situaciones de incapacidad.
  3. El acceso a la educación. Al igual que el acceso a la salud, se basó en un carácter universal y, además, obligatorio hasta determinado nivel de instrucción.
  4. Los servicios sociales. Consiste en servicios públicos que brindan asistencia o ayuda a los ciudadanos que, a pesar del accionar del sistema del Estado, no tuvieron acceso a la salud, sanidad o educación.

Claves del Estado de bienestar:

Protección social: El Estado proporciona una red de seguridad para proteger a los ciudadanos de la pobreza, la enfermedad y la desigualdad.

Servicios públicos: El Estado ofrece servicios públicos esenciales, como la educación, la salud y la seguridad, para garantizar la calidad de vida de los ciudadanos.

Redistribución de la riqueza: El Estado busca reducir la desigualdad económica y social a través de la redistribución de la riqueza, mediante impuestos y transferencias sociales. En nuestro país un ejemplo son los programas de transferencias económicas para los adultos mayores, programa que realmente les dignifica la vida.

Participación ciudadana: El Estado fomenta la participación ciudadana en la toma de decisiones y en la gestión de los servicios públicos.

Tipos de Estado de bienestar:

Estado de bienestar liberal: Se centra en la protección de los derechos individuales y en la provisión de servicios públicos básicos. Por ejemplo: Canadá: Tiene un modelo de bienestar liberal, con un fuerte énfasis en la protección de los derechos individuales y la provisión de servicios públicos básicos.

Estado de bienestar socialdemócrata: Se enfoca en la redistribución de la riqueza y en la provisión de servicios públicos universales y de alta calidad. Por ejemplo: Suecia y Dinamarca, incluye una amplia gama de servicios públicos y alta tasa de impuestos, hay un énfasis en la educación y la salud pública.

Estado de bienestar conservador: Se centra en la protección de la tradición y la estabilidad social, y en la provisión de servicios públicos básicos.

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Por: Luisa Angélica Domínguez Romero *

 

Primero hay que definir qué se entiende por salud mental. De acuerdo, con la Organización Mundial de la Salud (OMS), es un estado de bienestar mental que permite a las personas hacer frente a los momentos de estrés de la vida y desarrollar sus habilidades, para poder aprender y trabajar de forma adecuada, así como contribuir a la mejora de su comunidad.

    La importancia de la salud mental debe ser primordial en tu vida. Es parte fundamental de la salud y el bienestar que, sustenta nuestras capacidades individuales y colectivas para tomar decisiones, establecer relaciones y dar forma al mundo en el que vivimos.

   Sabemos que somos seres que manifestamos necesidades y satisfactores. Vamos por la vida cumpliendo un rol, ya sea familiar, escolar e incluso como trabajadorxs, pero realmente nos detenemos un momento a pensar: "puedo con todo esto”.

    Aunque llegue ese momento, existe algo que no puedes controlar o que incluso tu misma lo has prolongado y es cuando tú propio cuerpo comienza a tener algún síntoma; cansancio, estrés, sueño, dolor de cabeza, entre otros. Se da en un proceso complejo, ya que cada persona experimenta de una manera diferente, con diversos grados de dificultad, angustia y los resultados sociales y clínicos que pueden ser muy diferentes.

    Sí nos ponemos a observar nuestros malestares, las demandas que manda el propio cuerpo, comenzaremos a captar que realmente existe algo, que no estamos bien, aunque digamos lo contrario.

    Una vez que generamos conciencia de esta idea: “mi salud mental es importante y por ello la tengo que cuidar, sé que soy y seré una persona con muchísimas ocupaciones, pero el cuidarme también es importante ya que me ayuda a qué mi funcionalidad como ser humano” como una persona distinta al resto, porque la esencia que tenemos es única, es lo que nos diferencia del resto.

    De acuerdo, con el informe publicado por la OMS, Transformar la salud mental para todos, se hace un llamamiento a todos los países para que aceleren la aplicación del plan de acción y se afirma que todos los países pueden lograr progresos significativos en la mejora de la salud mental de su población si se concentran en las siguientes tres “vías de transformación”:

  1. Aumentar el valor que otorgan a la salud mental las personas, las comunidades y los gobiernos, y hacer que todas las partes interesadas, de todos los sectores, se comprometan en favor de la salud mental e inviertan en ella.
  2. Actuar sobre las características físicas, sociales y económicas de los medios familiares, escolares, laborales y comunitarios en general a fin de proteger mejor la salud mental y prevenir las afecciones de salud mental.
  3. Fortalecer la atención de salud mental para que todo el espectro de necesidades en la materia sea cubierto por una red comunitaria y por servicios de apoyo accesibles, asequibles y de calidad.

Entonces no hay que ser omisas con nosotras mismas, se comprende que siempre buscamos complacer a las personas que están a nuestro alrededor; pero, realmente es tan necesario. Porque en ese camino nos vamos perdiendo a nosotras mismas, no estamos dándole la mejor importancia y cuidando a la única persona que siempre estará con nosotras, es decir, una misma. Esto puedo reflejar la importancia que tiene cuidar la salud mental.

  • Luisa Angélica Domínguez Romero, es una joven madre de 26 años, originaria de Zacatecas. Actualmente estudia la licenciatura en Psicología Clínica y trabaja en los Servicios de Salud de Zacatecas. “Tengo un hermoso niño de 8 años por el cual lucho cada día y es mi motorcito andando”, expresó.