Tequiologías en resistencia

 WhatsApp Image 2025 05 26 at 10.52.43 AM

Por: Mauricio González González

Tata Félix se ha levantado antes de que salga el sol, bebió un poco de café junto a un pan que fue parte de la merienda del día anterior. A las afueras de su solar le esperan ya dos de sus hijos y dos vecinos más: es tiempo de preparar la tierra para sembrar, esperan las primeras lluvias, todo ha de estar listo para entonces. Hoy toca laborar en su parcela, mañana continuarán en la de alguien más, una por una serán acondicionadas en conjunto, no hay transacción económica en ello, el apoyo mutuo es la forma de intercambio que impera para que todos, en colectivo, salgan adelante frente a los apremios del tiempo. Le llaman “mano vuelta”.

    Y no es sólo en la parcela donde el trabajo colaborativo se efectúa, ordinario es ver como, en algún día del fin de semana, grupos de trabajadores arreglan el camino, limpian el potrero comunitario, apoyan en la remodelación de la capilla o en lo acordado por la asamblea general. Ello también aparece en grupos de mujeres que limpian y arreglan las calles de las localidades, pintan las fachadas de la enfermería, cocinan para la fiesta patronal o hacen importantes labores preventivas de salud comunitaria. La faena, el tequio o komuntekitl (en náhuatl) es el nombre que lleva el trabajo comunitario en diversas latitudes del país, realizado bajo principios de beneficio colectivo en el que todxs, desde sus posibilidades, aportan trabajo, recursos y habilidades para hacer de la vida en común una digna de continuar.

   Ello no se restringe sólo a labores dentro de las localidades, numerosxs jóvenes hoy día se lanzan a proyectos colectivos en donde radios comunitarias, cine en lenguas originarias, telefonía comunitaria y la creación de plataformas de comunicación mediante códigos de acceso abierto, por ejemplo, permiten constatar cómo la colaboración es privilegio de apuestas con redes amplias y heterogéneas para la producción del Común, con alcances que se antojan por lo menos deseables. Yásnaya Aguilar Gil, lingüista y escritora mixe, ha acuñado el término tequiologías para evocar este tipo de intervenciones que no sólo replican muchas de las formas de hacer de los pueblos, sino también, que se oponen a la mitología del sistema económico en donde la competencia y “agresividad” en el mercado son regla universal.

    Este tipo de apoyo y colaboración se muestra particularmente creativo, no se ciñe sólo a la esfera de producción ya que, ante urgencias, activa lazos y solidaridad que pueden enfrentar calamidades como las que cada vez más se imponen por el calentamiento global, pero también ante agravios como los despojos y la violencia generalizada. No es extraño ver redes de apoyo mutuo que hermanan a diversxs en apuestas tan hondas como las de los colectivos de buscadoras, de defensas territorial o acciones de manejo territorial que crean regulaciones virtuosas, legítimas y consensuadas sobre los medios de vida. En tiempos de emergencia climática las tequiologías se muestran en resistencia frente un sector del mundo que entrega las posibles soluciones al Estado o, peor aún, a las innovaciones tecnológicas de empresas que son las grandes beneficiarias de la catástrofe en curso, en una colusión que muestra cada vez más a los primeros como una variante de las segundas, tal como el Norte global nos enseña. En tiempos de emergencia global acopiamos todos nuestros recursos, y las tequiologías forman parte ya de esos modos de hacer futuro hoy en cada rincón del mundo.

 

  • Mauricio González González estudió la licenciatura en Etnología, así como una maestría en Teoría Psicoanalítica, y la maestría y doctorado en Desarrollo Rural. Ha sido profesor de diferentes programas de estudio y posgrados tanto en escuelas privadas como públicas y comunitarias. Asimismo colabora en diferentes organizaciones y redes de la sociedad civil, principalmente ambientalistas. Escribe en el suplemento La Jornada del Campo y la agencia informativa Desisnfomémonos. Actualmente forma parte del colectivo CORASON, con quien participa en Radio Huaya “La voz campesina” dentro de la barra de opinión.