
Imagen: Tomada de la web, créditos a quien corresponda
Por: Brenda Fajardo
“Saber leer es un arte y hay un arte de leer”
- Emile Faguet. [1]
Al leer desarrollamos la imaginación, la creatividad, la comprensión y seguimiento de instrucciones o resolución de problemas llevando a nuestro cerebro a encontrar soluciones alternas logrando una flexibilidad de pensamiento creando la empatía hacia las personas o diferentes situaciones. Además ayuda a enriquecer el vocabulario, mejorar la ortografía, la concentración y relajación pero lo más fascinante es que es el mejor antídoto para la ignorancia.
Según estudios realizados por Instituto de Neurobiología de la UNAM, la lectura activa una región concreta del encéfalo, un fenómeno que provoca la excitación de nuestras neuronas y la liberación de nutrientes por parte de diversos vasos sanguíneos. Este proceso biológico nos permite comprender las palabras que nuestros ojos están recorriendo. “La lectura es una actividad en la que el cerebro desempeña múltiples acciones simultáneamente. Diversas zonas del encéfalo deben coordinarse y comunicarse para posibilitar que cada individuo, al leer, reconozca signos o elementos gráficos, los cuales son captados por nuestra vista y posteriormente interpretados, otorgándoles contexto y significado”, explica Mauricio Díaz Muñoz, investigador. [2] No hay nada que pueda sustituir en el cerebro lo que la lectura produce.
¿Por qué, si sabemos que la lectura tiene múltiples beneficios, hay personas a las que les cuesta tanto tener un buen hábito de lectura?
Tenemos diferentes personalidades, gustos, formas de aprendizaje y hasta cierta relación con los malos recuerdos en el proceso escolar, un mal pedagogo o la mala experiencia en el desarrollo de las tareas destinadas a ser elaboradas en casa y lo puedes estar asociando a la imposición, si este es tu caso, debes ser consciente que el problema origen es una mala relación con el recuerdo y no con los beneficios que puedes obtener de ello. Además debemos agregar que la tecnología y el uso de ayudas gráficas han empeorado la concentración y la falta de atención hacia lo que parece “aburrido” y tedioso por ser carente de dibujos o movimiento.
Si para ti es aburrido leer, cualquiera que sea tu edad, entorno social o profesional siempre será benéfico comenzar a fomentar el hábito de lectura y como cualquier otra actividad, la única forma de crear una habilidad es practicarla y ser constante. Inicia eligiendo algún tema de tu interés para facilitar la comprensión y lograr captar tu atención. Te recomiendo que tenga un vocabulario sencillo, que sea corto para no claudicar en los primeros días y que sea un libro físico con el cual puedas aislarte por un momento de cualquier notificación que pueda aparecer en la “pantalla” y robe tu atención.
Cuanto más leas será más fácil la comprensión y el disfrute de la lectura. Entonces podrás viajar a cualquier lugar y época, incluso futura e inexistente desde cualquier rincón en cualquier momento, conocer personajes extraordinarios, históricos, valientes, audaces, tan reales y fantasiosos como tú y hacer de todo espacio un aula de aprendizaje y capacitación y verás que no se trata de símbolos aburridos sino de una inigualable gama de colores, sabores, texturas y sensaciones que tu cerebro puede producir.
Se estima que para el 2024 habría aproximadamente 170 millones de libros únicos en el mundo. [3] Seguramente en este mar de letras encontrarás un nuevo libro diseñado para ti, incluso si ya eres un amante de la lectura, siempre estará una nueva aventura esperando por ti para cautivarte a través de la imaginación, el conocimiento y la experiencia de aquellas personas maravillosas que tienen el don de organizar, plasmar y transmitir su pensamiento haciendo nuestra vida más fácil y divertida.
1 Faguet, É. (2012). El arte de leer. Coyoacán. pp. 120
2 https://unamglobal.unam.mx/global_revista/que-ocurre-en-nuestro-cerebro-cuando-leemos/
- Brenda Verenice Fajardo Trejo, es madre de dos adolescentes, esposa amorosa e ingeniera en Sistemas Computacionales