
Por: Miguel Angel Maciel González*
- Anacronismos…
El fin de la Edad Media, no sólo marco, la debacle ideológico-económica de la religión y la iglesia, sino permitió la creación, llave y cerradura de un nuevo imperio (aunque no lo quieran reconocer los románticos de la modernidad), donde supuestamente, el “hombre llegaría a su mayoría de edad” y conquistaría las puertas del paraíso en la tierra. Esto lo imaginó a través de un conjunto de herramientas como la ciencia, la política y el hombre blanco.
En la ciencia, se apostó al control del universo y la naturaleza para crear la visión de un cosmos ordenado y racional, ajustado a los ideales humanos. En la política, la construcción y consolidación del estado liberal, como garante de los derechos, impidiendo la intromisión de actores institucionales que socavasen el reinado de la libertad. Y el hombre blanco, signo de decantar la pureza en las tonalidades pálidas de la piel como el ideal del ser en el mundo.
En aras de que todo el mundo encajase en esas realidades unidimensionales, se asesinaron los saberes vernáculos, las formas de organización autónomas de los poderes centrales y las distintas lenguas y etnias. Todo ello degeneró con el arribo del siglo XX, en dos modos de comprender la realidad, por un lado, el fascismo totalitarista, quien se entrometió en la vida de los diferentes y, por otro, el neoliberalismo, haciendo apología del mercado.
Ambas falacias y desvaríos, se han conjuntado en pleno siglo XXI en las figuras de Donald Trump y los ministros de la tecnología: Gates, Musk, Bezos y Zuckerberg, quienes buscan la eliminación de las diferencias produciendo de manera artificial en el escenario social -sobre todo estadounidense, pero que puede ser exportado a otras partes del globo-, el descarrilamiento de distintas razas, credos y manifestaciones simbólicas, ya no sólo con la expulsión de los distintos grupos que habitan esa geografía planetaria, sino uniformizando a la población, sea a través de la vigilancia militar, la organizada desde algoritmos y/o invirtiendo en alfo denominado el paradigma transhumanista…
- Colores y utopías
No obstante, y contra todo esencialismo funesto y fúnebre, se yergue en los territorios por ejemplo de Los Ángeles, otro modo de habitar la tierra, que además de no someterse y resistir a la racialización de las grandes urbes, también comienza a evidenciar varias situaciones que le dan profundidad y relieve ante los modos de existencia. En primer lugar, ubica que la movilidad de su sincretismo cultural, no sólo se produjo cuando tuvieron que migrar hacia esa ciudad en búsqueda del sustento que no le daban sus países, sino que dicho movimiento también lo han encontrado, echando raíces, conviviendo con otros colectivos diferentes e iguales, ganando terreno en los asuntos públicos, expresando sus capacidades artísticas y expresivas. En segundo lugar, ha entendido -frente a las embestidas univerzalizantes e individualistas-, que se puede andar, deslizarse y protegerse mediante un sentido fraterno de comunicación:
La comunicación humana, como se ha demostrado en su génesis, es una acción contra-evolutiva. Busca proteger a los débiles/vulnerables de los efectos devastadores de las enfermedades, de las contingencias, de la violencia económica, de la injusticia, de las infamias de los poderosos, de la soledad; en fin, de la penuria de vivir para acompañarnos, con cierta felicidad, en el frágil y breve tránsito de nuestras vidas. Informarse con los otros es sobre todo otorgar sentido y dirección a nuestro tránsito: desde el pasado al presente y desde éstos hacia el porvenir. La comunicación humana, ya sea como acuerdo para hacer o como disminución de los malos entendidos, busca, a partir de reconocer al otro, significar nuestra vida. Construir una comunidad de hablantes (la casa del SER) que no sólo exorciza los miedos, los fracasos y las catástrofes sino que mitiga los desastres, enaltece las tragedias y reintegra a las comunidades a sus entornos. (Maciel, et al., p. 30)
Y, en tercer lugar, el acontecimiento por el cual se organizan, definen y caminan hacia adelante a través de los vórtices de la pluriculturalidad, con las distinciones que marca este punto de quiebre y llegada y también como ello logra asentarse en una concepción de comunidad, como unidad autónoma, la cual posibilita generar sus propios intercambios económicos y simbólicos:
La apropiación colectiva del territorio fundamenta los derechos esenciales sobre el uso de la tierra y los recursos naturales por parte de los miembros de las entidades comunitarias, lo que comprende una disposición unificada de derechos colectivos e individuales sobre el suelo. Los individuos tienen el derecho al acceso de los recursos del territorio colectivo en tanto que pertenecen a la comunidad. Estos derechos, como dice Godelier, no sólo “pertenecen” al conjunto de los miembros vivos de la comunidad, a la comunidad de los vivos, sino a la comunidad entendida como conjunto de los antepasados muertos y de sus descendientes vivos o por nacer. (Sánchez, 2019, p. 15)
De tal suerte lo que se juega en la segunda ciudad donde viven más mexicanos después de la Ciudad de México, son por los pasos de quienes ya estuvieron, los que están y estarán y como cada una de sus pisadas delinean, dibujan e imprimen en el suelo árido del terreno, pero también la memoria los marcadores de colores y utopías en un mundo que se ha fugado a una parte trasera llamada locura.
Referencias
Maciel González, M. A., Pérez Gómez, J., Correa Alvarado, M. C., Juárez Chávez,
- y Robles Feregrino, F. D. J. P. (2014). ISKOM. La Ingeniería Social de la Comunicación. Fundamento, Método y Tecnología. SyG Editores y Tiempo Visual.
Sánchez, C. (2019). Construir comunidad. El Estado plurinacional de América
Latina. Siglo Veintiuno Editores.
- Miguel Ángel Maciel González es licenciado en Periodismo y Comunicación Colectiva y posgrado en Sociología y es colaborador de Pedagogía. Además, es colaborador para Revista Razón y Palabra, Angel Metropolitano y Enpoli. Tiene más de 10 libros como coautor principalmente en temas de ciencias sociales, comunicación y tecnología desde un enfoque crítico.