
Por:Alexia Joana Ovando Márquez
La pérdida de la menstruación que se da después de haber tenido por lo menos tres períodos menstruales “normales” es conocida como amenorrea. Esta es provocada cuando el cuerpo tiene una nutrición insuficiente de manera que el mismo organismo entiende que se encuentra en una situación de riesgo y entra en un mecanismo de supervivencia prescindiendo de todas las funciones que no son fundamentales como la reproducción. Esto nos muestra que más allá de la capacidad de gestar, la principal función del ciclo menstrual es ser un regulador del funcionamiento del cuerpo. Al contrario de lo que nos han hecho creer, el ciclo menstrual no sirve únicamente para preparar al cuerpo para un posible embarazo, sino lo dota de un buen funcionamiento asegurándose de que ocurra la ovulación: el buen funcionamiento del organismo influye en el correcto funcionamiento del ciclo. Sí por el contrario, el ciclo está alterado, duele o hay periodos de largo sangrado el cuerpo nos indica que hay algo que atender.
Las definiciones del ciclo menstrual que hacen alusión a que hay algo en el cuerpo menstruante que se prepara para un posible embarazo vienen desde algo que yo llamo sesgo reproductivista que significa solo ver/enunciar el ciclo menstrual en cuanto a la capacidad de gestar creyendo que esa es la utilidad y dejando de lado los demás procesos y lo que estos puedan significar. Por ejemplo, pensemos en el árbol de limón como un proceso desde que se siembra hasta que degenera. Todo comienza cuando una semilla de limón se implanta en el suelo húmedo y cálido, con el tiempo esta comenzará a germinar. Cuando haya germinado aparecerá una pequeña plántula, las primeras hojas llamadas cotiledones le proporcionarán los ingredientes que necesitan para iniciar su crecimiento. A medida que la plántula crece desarrollará raíces más profundas y un tronco más fuerte. Las hojas se multiplicarán y permitirán que el árbol pueda hacer fotosíntesis y produzca su propio alimento. Después de tres a cinco años el árbol alcanzará la madurez y comenzará a dar flores de las cuales se producirá el fruto si es que la planta es polinizada. Pasado el tiempo el árbol envejecerá y al descomponerse enriquecerá el suelo con materia orgánica. Ahora, ¿por qué esto es relevante? El árbol de limón mejora la calidad de suelo estabilizándolo y previniendo la erosión, filtra el agua subterránea reduciendo la cantidad de impurezas y contaminantes, proporciona sombra y refugio para animales y microorganismos, reduce la erosión causada por el viento o el agua gracias a sus raíces, ayuda a regular el clima proporcionando sombra y enfriando el aire a través de la transpiración, proporciona un hábitat para insectos y animales que polinizan y dispersan semillas; para los seres humanos tiene propiedades antibacterianas y antivirales, mejora la digestión, fortalece el sistema inmunológico, entre otras cosas.
Podríamos definir la existencia del árbol únicamente en cuanto a los frutos que es capaz de dar y no estaríamos equivocadas. Existen los cultivos de limón, incluso el mismo México es uno de los mayores productores y exportadores a nivel mundial. Sin embargo, eso no hace que la función única o principal del árbol sea dar frutos y enunciarlo únicamente desde la producción de limón es tan válido y a la vez tan injusto e incompleto como hacerlo sólo desde la proporción de sombra y refugio o desde la reducción de erosión, etc.. Con esto me refiero a que el árbol tiene muchas funciones y todas tienen su debida importancia, pero enunciarlo desde un sólo lugar nos impide ver las demás funciones. El hecho de que el limón pueda dar frutos sólo es una pequeña parte del proceso, es una posibilidad no la identidad del árbol.
Lo mismo pasa con el ciclo menstrual: un proceso en donde el primer sangrado da inicio de la contabilización del ciclo -esto no significa que ahí haya iniciado, sino que desde ahí se puede empezar a contar ya que la sangre es lo visible-. Este primer sangrado da lugar a la fase folicular. En esta fase, la hipófisis comenzará a generar la hormona FSH (folículo estimulante) que hará que los folículos maduren. Durante la maduración de los folículos, el ovario segregará estrógenos que irán subiendo progresivamente hasta alcanzar su pico máximo. Al alcanzar el pico máximo de estrógenos, la hipófisis estimulará la secreción de hormona LH (luteinizante). La cantidad suficiente de esta hormona provocará que uno de los folículos madure y libere al ovocito interior dando lugar a la fase ovulatoria. El óvulo que acaba de ser liberado pasará a la trompa uterina y será atrapado por el movimiento de las fimbrias que se encuentran al extremo de cada trompa de manera que esto ayudará a llevar el óvulo hacia su interior. Este tendrá una vida de doce a diescieste horas, momento en el que, de haber tenido sexo sin protección, podría producirse el encuentro entre el espermatozoide y el óvulo que dará lugar a la gestación. En esta fase y por reacción a la hormona LH, el folículo que ha expulsado al ovocito del mes, ahora vacío, se convertirá en el cuerpo lúteo y producirá la última de las hormonas: la progesterona; que engrosará el endometrio. Si el óvulo no es fecundado, el cuerpo lúteo tendrá una vida de diez a diescies días. Cuando este se desprenda, dará lugar a la menstruación y a un nuevo ciclo. Cada parte de este proceso tiene implicaciones en el organismo desde el sistema cardiaco, al óseo y tiroideo. El ciclo menstrual regula los niveles de hormonas en el cuerpo que juegan un papel importante en la salud ósea, cardiovascular y la función cerebral; ayuda a mantener la salud del útero eliminando el tejido endometrial que no sea necesario provocando una eliminación de toxinas; indica cómo está funcionando el sistema dando señales como dolores, menstruación regular o irregular, diarrea, cantidad de sangrado, etc.; regula el metabolismo y la energía; ayuda a mantener la salud ósea y previene la osteoporosis; entre otras cosas. De manera que la finalidad del ciclo menstrual no es la gestación, sino que el proceso es en sí mismo el propósito.
Como lo dije antes, podríamos definir el ciclo menstrual en cuanto a la posibilidad de gestar y no estaríamos equivocadas. Incluso esa capacidad es la que define la identidad de una mujer. Sin embargo, enunciarlo así no hará que la función única sea poder tener un bebé. Al igual que definir un árbol de limón únicamente por su capacidad de dar frutos, definir el ciclo menstrual por la capacidad reproductiva es válido, pero también injusto e incompleto hacia los otros procesos y funciones corporales. El poder gestar sólo es una pequeña parte del ciclo menstrual, una posibilidad, la parte de un proceso, no una identidad.
Por último, quiero hablar del ciclo menstrual desde la función indicativa. A mi entender, esta es una de las funciones más importantes ya que nos muestra cómo nos encontramos corporal y socialmente. Con esto me refiero a que nuestros padecimientos a causa del ciclo menstrual desde los cólicos hasta nuestra forma de sentir la vida están mediados por los hábitos y las prácticas que modifican y alteran nuestro ciclo menstrual: si conociéramos la totalidad de funciones del ciclo menstrual tal vez seríamos conscientes de que el dolor no es normal y si aparece es una alerta roja, entonces, en vez de tomarnos una syncol para suprimir el dolor, acudiríamos a ver qué es lo que está causando dicho dolor. Sin embargo, también entiendo que saber que es lo que causa el dolor es algo complejo ya que no es algo en sí, sino todo: la alimentación; la forma de vestir; el estrés, las horas de sueño; los productos que consumimos; la falsa y estigmatizante idea de la “higiene menstrual (¡Feliz día!), la aceleración de la vida con la huella capital de producción, etc.
Cuestionar el dolor menstrual es cuestionar la forma en la que vivimos, en la que producimos y reproducimos. Es cuestionar las políticas públicas, las formas de ser mujer, la forma en la que hacemos ciencia, en la que implantamos los discursos científicos en nuestros cuerpos.
- Alexia Joana Ovando Márquez, es una joven escritora mexicana de 23 años, su trabajo es multidisciplinario. Tiene un blog feminista: https://feministaqueexplota.blogspot.com/ Cuenta con cursos en Autoetnografía feminista, Escritura creativa, Escritura de novelas, Narrativa y cuentos. Además ha sido asistente de investigación y colaboradora en la elaboración de la página web de Sociología Urbana en la UAM-Acapotzalco y becaria en la Escuela Nacional de Antropología e Historia. Creación de la página web de etnología, creadora de contenido, administración de redes sociales.