
Imangen: genera por DALLE
Por: Mauricio González González
En “La historia de la lengua primera de estas tierras”, el Viejo Antonio le contó al Subcomandante Insurgente Marcos que un “falso dios llegó a hacer maldad a las tierras de los hombres y mujeres de maíz, los verdaderos, y se dio en el empeño de que los hombres y mujeres de maíz olvidaran la palabra más primera y quedaran así sordos a la historia, que así llamaban entonces al olvido, y ciegos frente a su mañana, que es como entonces llamaban a estar perdido”, “muchas fuerzas y trampas usó, y usa todavía, el falso dios del excremento endurecido, el dinero”. Todo indica que esa historia no ha cesado, continúa.
El 24 de septiembre de este año, la Asamblea de Colectivos de Gobiernos Autónomos Zapatistas, Gobiernos en Común, denunciaron ataques y hostigamiento hacia las instalaciones, casas y cultivos “del común” en tierras recuperadas y regularizadas desde 1996 en el poblado de Belén, en la región campesina del Caracol 8 Dolores Hidalgo, perpetrados por grupos de pesonas al mando de finqueros del municipio de Huixtán, resguardados por el ejercito federal y por la policia municipal de Ocosingo, así como de la Fiscalía General del estado: “Nuestro intento de búsqueda de diálogo fue en vano, muchas veces hemos dicho que no queremos la guerra, lo que queremos es la vida en común, pero nos están obligando a defendernos”. Desde abril de este año se han presentado diversos ataques que, tal como deja ver el comunicado, son por demás violentos.
¿Qué es lo que están usurpando y agrediendo estos finqueros coludidos con fuerzas represivas de los tres niveles? ¿Es una cuestión de tierras la que se está disputando, tal como pretenden argumentar las versiones coludidas con los agresores? El Subcomandante Insurgente Moisés lo expresó en uno de los comunicados con los que cerraron el año de 2023: “en resumen esta es nuestra propuesta; establecer extensiones de la tierra recuperada como del común. Es decir, sin propiedad. Ni privada, ni ejidal, ni estatal, ni empresarial, ni nada. Una no propiedad de la tierra. Como quien dice: “tierra sin papeles”. Entonces, en esas tierras que se van a definir, si preguntan de quién es ese terreno o quien es el propietario, pues se va a responder: “de nadie”, es decir, “del común”. Se estableció una no propiedad a través del trabajo común que incluye a zapatistas, partidistas, que hace participes a cualquier otrx de cualquier clase, color, religión, género o diversidad, excluyendo a paramilitares y narcos, para “curar el mundo”. Es evidente que esa exclusión incluyó también a las élites a las que les es imperdonable ejercer la no propiedad.
Ante ello, numerosos colectivos de activistas, simpatizantes, periodistas, intelectuales, artistas e investigadores llaman a defender el común. La ofensiva en curso en contra de los pueblos es avasallante en numerosas regiones del mundo, la respuesta tendrá que ser no convencinal, colectiva, sensible a las pequeñas grietas que estas opciones nos presentan. Gustavo Esteva en 2007 habría dicho en San Cristobal de las Casas, Chiapas, en un encuentro dedicado a la memoria de Andrés Aubry, que “se trata de con-mover, no de pro-mover. Conmover es una linda palabra. Supone el moverse con el otro, como en una danza, y hacerlo con todo, con el corazón y el estómago y el ser entero, no sólo con la cabeza. Y la conmoción opera por contagio”. La defensa del común requiere ese movimiento, la autonomía está en asedio y con ella las posibilidades de un futuro digno para todxs.
- Mauricio González González estudió la licenciatura en Etnología, así como una maestría en Teoría Psicoanalítica, y la maestría y doctorado en Desarrollo Rural. Ha sido profesor de diferentes programas de estudio y posgrados tanto en escuelas privadas como públicas y comunitarias. Asimismo colabora en diferentes organizaciones y redes de la sociedad civil, principalmente ambientalistas. Escribe en el suplemento La Jornada del Campo y la agencia informativa Desisnfomémonos. Actualmente forma parte del colectivo CORASON, con quien participa en Radio Huaya “La voz campesina” dentro de la barra de opinión.