
Por: Nayeli Martínez Cuarenta
El presente documento expone un ensayo sobre migración, cuidados y género enfocado en la migración de mujeres mexicanas a los Estados Unidos para realizar trabajo de cuidados.
Hoy en día, las mujeres ya no migran sólo como acompañantes de su pareja, sino que las causas de sus traslados trasnacionales se han diversificado, principalmente, las mujeres mexicanas se insertan en los mercados laborales de los países de destino en actividades relacionadas a los servicios y en especial en los cuidados (SEGOB-IME. 2021).
En México, por ejemplo, de acuerdo con el diario Expansión, en 2020 se registraron 11 millones 185 mil 737 emigrantes, siendo el segundo país con más personas desplazadas a otros países, que suponen el 8,75% de su población total. De esa cantidad, 5 millones 237 mil 864 son emigrantes mujeres, que representan el 46.82%, todas ellas tienen como principal destino la migración hacia los Estados Unidos.
La pobreza, la falta de oportunidades laborales, la creciente ola de violencia en el país y las distintas manifestaciones de la desigualdad de género son las principales razones por las cuales deciden salir de México y buscar nuevas oportunidades. Las mujeres migrantes, en su mayoría, tienen a su cargo tareas de cuidado en México, ya sea hijas, hijos, sus padres u otros miembros de la familia, responsabilidad que deberán transferirse a otra persona, principalmente otras mujeres, al momento de migrar.
Lo interesante aquí es que aquellas mujeres que dejan tareas de cuidado en su país de origen, migran en gran número para buscar empleo también relacionado a los cuidados en los Estados Unidos. La circulación de trabajadoras domésticas que se desplazan de un territorio a otro constituye una modalidad específica de la división sexual del trabajo, que adquiere un carácter internacional al articular a mujeres de diferentes orígenes nacionales en torno a la sostenibilidad cotidiana de la vida.
Este modo trasnacional de organización de la función reproductiva suele recibir el nombre de «cadenas globales de cuidado» (Orozco, 2007). Dichas cadenas también son definidas como la serie de eslabones que unen a hogares en distintas partes del mundo, donde las transferencias de cuidados siguen estando presentes, pero ahora sobre la base de ejes de desigualdad.
Las cadenas globales del cuidado en México representan un gran porcentaje de la población sobre todo femenina, millones de mujeres migran traspasando sus responsabilidades de cuidado a otras mujeres para buscar oportunidades de trabajo en países mejor desarrollados que sus lugares de origen. Las mujeres que migran siguen estando presentes de forma económica, principalmente con las remesas.
Las mujeres migrantes, además de sufrir violencia en sus trayectos, suelen pasar por una serie de vulneraciones a sus derechos humanos aún en sus lugares de trabajo, y eso sucede con migrantes mexicanas, centroamericanas y de todo el mundo. Frecuentemente aceptan realizar tareas no incluidas en el contrato sin compensación monetaria y la mayoría no disfruta de ningún tipo de beneficio social. Además, los trabajadores residentes en el domicilio de su empleador experimentan mayores niveles de vulnerabilidad y abuso, y una gran parte debe trabajar jornadas más largas que las pactadas e interrumpir sus pausas de descanso sin cobrar las horas extra trabajadas.
A manera de conclusión, y ante el gran fenómeno de la migración y dado que los cuidados están altamente feminizados, los hogares sufren una serie de cambios al momento en que las mujeres migran para tomar la responsabilidad de cuidados en otro país. En ese caso se forman las cadenas de cuidados, porque la mujer migrante sigue manteniendo una red de cuidado indirecto con su país de origen. Las cadenas ponen en confluencia a distintos hogares que se transfieren cuidados de unos a otros. Sin embargo, el gran desafío de la actualidad es introducir una nueva organización social de los cuidados ante un contexto global.
La globalización de los cuidados significa mirar más allá de las fronteras nacionales para entender los cuidados. Sin embargo, hay una deuda pendiente hacia todo el sector migrante por parte de los Estados internacionales, hay una tarea faltante en materia de políticas públicas de cuidados por parte de los países receptores. De acuerdo con todo lo expuesto anteriormente, a continuación, se exponen 5 acciones concretas en materia de política pública a implementar:
En primer lugar, la creación de una red internacional para garantizar la protección de derechos laborales y derechos humanos a toda persona migrante que ingresa a un país para cumplir un trabajo de cuidados. Hace falta, además, la creación de nuevos agentes públicos y privados que marquen las líneas de las políticas internacionales del cuidado. Es importante también pensar en la presencia de plataformas internacionales que ofrezcan servicios de cuidado en los hogares, para que sea más regulado y con mejores condiciones laborales. Pensar en la creación de visas estratégicas para las mujeres que cumplen trabajo de cuidados en otros países y con ello garantizar su seguridad social y protección de derechos humanos. Por último, garantizar un sistema de sanidad y educación pública, universal y de calidad a las personas migrantes que ejercen cuidados en los países receptores.
- Nayeli Martínez Cuarenta es una comunicadora comprometida con los temas de equidad de género, cuidado, feminismo y medio ambiente. Tiene una Licenciatura en Periodismo y Comunicación Pública por el ITESO, y una Maestría en Cuidados y Género por CLACSO. Actualmente se desempeña como Creadora de Contenidos y Atención a Medios de Comunicación en la Agencia de Bosques Urbanos del Área Metropolitana de Guadalajara, donde ha desarrollado estrategias innovadoras para sensibilizar a la sociedad sobre la necesidad de preservar estos espacios naturales en entornos urbanos. Su trabajo está orientado en construir un mundo más sustentable y equitativo para todas y todos