
Por: Alexia Joana Ovando Márquez *
Personajes:
Jiménez. Escéptica, burlona, decaída, aburrida, incrédula, testaruda
AEM (agencia espacial mexicana)
Diego. Inteligente, tiene claridad, viste bien
Julieta.Entusiasta, curiosa, activa,
Roberto. Está profundamente enamorado de Gabriela, entusiasta, con mucha suerte
Gabriela. Está profundamente enamorado de Roberto, entusiasta, con mucha suerte
Argumento: el cuento trata sobre una selección aleatoria que hace el gobierno mexicano para que cinco personas puedan ir al espacio.
Trama: Es el diario de una chica en el que va escribiendo cómo se hace parte de un proyecto para ir al espacio.
Conflicto: un viaje al espacio
Puntos de giro:
Disparador: a Jiménez le llaman diciéndole que ya sido seleccionada para participar en la exploración lunar
Giro inesperado: Julieta se da cuenta de que el reloj se pausó y el espacio no es como ella esperaba
Climax: Jiménez tiene que abordar la nave sabiendo a medias lo que le pasó a Julieta
Exploración lunar
Esta mañana he recibido cuatro llamadas. Escuché sonar el celular una vez, dos veces, tres veces y pensé: ¡Dios, quién llama por teléfono en estos tiempos! Unos cuantos minutos después volvió a sonar. Levanté mi vista para tratar de ver quién llamaba, extrañada noté que no había número, sólo tres letras ocupaban la pantalla: AEM. Contesté y una voz chillona con acento yucateco me dijo:
-Bueno. Señorita Jiménez, ¿es usted? Le llamamos de la Agencia Espacial Mexicana.
-¿Qué tal? Sí, soy yo.
-Ha sido seleccionada aleatoriamente para participar en el proyecto “Exploración lunar”. Esta es una gran oportunidad, ya que únicamente cinco mexicanos podrán ser parte. ¿Está interesada?
-Vaya, sí que suena a que es una gran oportunidad, nada más interesante que buscar marcianos… Eh, sí, claro que quiero ser parte…
- Perfecto, sólo debe proporcionarme su correo para mandarle la información.
Al final sí di mi correo y si me caen bien les pasaré el número de mi psiquiatra, jaja. En fin, estos días han sido demasiado aburridos, es como si no pasara el tiempo. No encuentro nada que hacer y ya hasta me parece triste.
Había olvidado el tema de la llamada cuando recibí un mensaje de un correo con las siglas AEM. En él estaban adjuntos varios archivos, el primero que vi era un anuncio en donde el gobierno mexicano según decía que iba a seleccionar aleatoriamente a cinco personas para ser parte de la exploración lunar, un proyecto que consiste en dar cinco oportunidades para viajar, explorar y conocer el espacio durante quince minutos. Después de ese había otro archivo con un documento adjunto era una lista de apellidos, todos comenzaban con la “J”. Entre ellos resaltaba el mío con una franja verde fosforescente. Y en el documento que seguía a todos los demás habían varias páginas en donde se presentaba el proyecto, al final de la última hoja se trazaba una línea para poder firmar de que aceptaba ser parte.
Todo está muy detallado, si fuera niño pensaría que es real, pero ahora creo que deben quitarle la red a los aficionados. Definitivamente les pasaré el número de mi psiquiatra.
Siento que hace mucho no escribo. No hay mucho que pase en mi vida. Estaba tan aburrida que decidí seguirle el juego al tal AEM. Firmé el documento que me había hecho llegar antes y lo envié -espero que sólo sean juegos de un aficionado y no haya firmado las escrituras de mi casa-. Según esto, la próxima semana conoceré a las otras cuatro personas, me citaron en el palacio nacional. Esto me da una curiosidad divertida.
Si soy sincera, fue un momento extraño. Parece que no es una broma, el gobierno mexicano sí está haciendo el proyecto de la exploración lunar. Me considero escéptica ante cualquier noticia de ese tipo. Cuando era niña, todos los domingos mi abuela me llevaba por un ráscale, la única vez que gané me dijeron que lo sentían y no me dieron nada, al parecer esa cosa había caducado…¿caducar? Como si fuera fruta…
En el palacio conocí a las otras cuatro personas, el primero que vi fue Diego, un chico muy bien vestido, hablaba con palabras rebuscadas y parecía tener más claridad que cualquiera de nosotros. Después había una pareja, Roberto y Gabriela, estaban juntos desde hace un par de años y seguían muy enamorados; resulta que ella recibió la llamada primero, minutos después, le llamaron a él. Los dos estaban muy entusiasmados. Vaya suerte. Y la última persona fue Julieta, la más emocionada de todos nosotros, al verla lo primero que noté fue la efusividad con la que hablaba del proyecto. Es de esas personas que al verlas sientes que necesitas pararte de la cama y comenzar a correr, a hacer algo. Sentí que la conocía desde hace mucho.
Si soy sincera no creo que de alguna manera esto sea posible, tengo el presentimiento de que todo se cancelará un día antes con algún pretexto tonto y ahí estaré yo, sabiendo que tenía razón. Pero bueno, después de esto tendremos un entrenamiento de tres días y después empezarán los viajes.
Hoy es el día. Nos explicaron que no podemos ir todos juntos por cuestiones del espacio en la nave, así que tendrá que ser de uno en uno, la verdad es que nunca pongo mucha atención a esas explicaciones. Primero irá Diego, después Julieta, luego yo y al final Roberto y Gabriela. Siento los nervios en la panza por primera vez, las manos me sudan. Comienzo a emocionarme, esto no se ha cancelado. Como sea, fue interesante haber llegado hasta aquí. Ahora me pregunto, ¿hay algo que debería saber del espacio? No lo sé, espero que el regreso de Diego me de algo qué pensar.
El plan es ir de la tierra a la luna. Este viaje se hará en tres etapas: la primera elevará la nave a una altitud de 68km con una velocidad de 9.920 km/h, para impulsarla a una velocidad que le permita escapar de la atracción que ejerce la tierra; la segunda etapa la empujará a una altura de 176 km a 25,182 km/h; y en la tercera etapa orbitará la tierra una vez y media antes de que la inyección translunar impulse la nave en su curso hacia la luna. Cuarenta minutos después habremos pasado los cinturones de Van Allen hasta llegar a la órbita lunar. Estando en la luna, nos dejarán estar quince minutos. Pasando el tiempo, darán una señal y tendremos que regresar a la nave.
Esta tarde regresó Diego. No he logrado hablar con él. Parece que el viaje fue tan exitoso que no ha habido paso que dé sin que alguna periodista le quiera entrevistar. La siguiente en ir es Julieta, ya la están preparando. Me siento muy emocionada, como si fuera mi propio viaje. Al principio me costó creer en este proyecto, pero Julieta era diferente, a ella le entusiasmó desde que lo escuchó por primera vez. Espero que le vaya muy bien, si alguien pudiera aprovechar ese viaje, sin duda es ella.
Hace unas horas llegó Julieta, la noté extraña. No he podido hablar con ella, pero su mirada es diferente. Me pregunto qué habrá pasado.
Estaba buscando un poco de comida para antes de despegar cuando me perdí en el tercer piso, caminando escuché que alguien lloraba, era Julieta, estaba sola. Le pregunté qué había pasado, pero lo único que decía era que por favor no fuera a la exploración lunar. A esas alturas yo no sólo estaba emocionada por ir, sino que me di cuenta de que era lo único que quería. Entonces comenzó a contarme:
-Cuando despegó la nave estaba experimentando una de las sensaciones más excitantes de mi vida. Cada respiro era una capa arriba. -inhala- 20km, troposfera; -exhala- 50km, estratósfera; -inhala- 85 km, mesosfera; -exhala- 690 km, termosfera; -inhala- 10,000 km, exosfera. La densidad del aire era baja. La nave iba a 11 km por segundo. Un parpadeo después y ya veía el planeta tierra hacia abajo. Estábamos fuera de la atmósfera. A pesar del traje pude sentir un frío paralizante que recorrió la nave. La pantalla decía que hacían -270 c° afuera. Cuando mi cuerpo se acostumbró a la temperatura fue que pude prestar atención al espacio. Mis ojos se abrieron lentamente y un silencio ensordecedor secuestró mis oídos. Una sensación extraña rodeaba todos mis sentidos, algo estaba mal. Al principio pensé que no había de qué preocuparme, pasarían 15 minutos y podría regresar. Miré los relojes de la nave con la esperanza de buenas noticias, pero no tardé en darme cuenta de que se habían pausado. Traté de conservar la calma contando del 1 al 60 quince veces. Terminé y no pasó nada, creí que los nervios me habían hecho contar mal y volví a hacerlo. Los quince minutos no pasaban, o tal vez habían pasado hace mucho.
-Julieta…
-Después, enormes círculos deformados grotescamente se acercaban a mí. Yo trataba de no moverme, no respirar. Presionaba mi cuerpo y el miedo se encargaba de producir gotas de sudor en mi frente. De pronto, esos enormes círculos sólo se alejaban. Lo peor era cuando no pasaba nada…porque un pensamiento tras otro atormentaba mi cerebro: comenzaron las alucinaciones, pensé que me habían olvidado o peor, que la intención del proyecto era…
Estaba escuchándola cuando me llamaron, era mi turno de entrar a la nave.
- Alexia Joana Ovando Márquez, es una joven escritora mexicana de 23 años, su trabajo es multidisciplinario. Tiene un blog feminista: https://feministaqueexplota.blogspot.com/ Cuenta con cursos en Autoetnografía feminista, Escritura creativa, Escritura de novelas, Narrativa y cuentos. Además ha sido asistente de investigación y colaboradora en la elaboración de la página web de Sociología Urbana en la UAM-Acapotzalco y becaria en la Escuela Nacional de Antropología e Historia. Creación de la página web de etnología, creadora de contenido, administración de redes sociales.
- Fotografía: tomada de la web créditos a quien corresponda