
Por: Victoria Giles Mercado
En el reciente festejo del XV aniversario del portal periodístico Desinformémonos! Gloria Muñoz nos recordó la imposibilidad de asumir una posición imparcial, neutral, frente a las injusticias que atraviesan lxs compañerxs. Aunque ésta afirmación apuntaba principalmente a la práctica periodística, no podemos evitar sentirnos invitadxs a reflexionar sobre la forma en la que miramos, el lugar en el que apostamos por la vida, o no. Esta imparcialidad en el periodismo, o mejor llamada indiferencia, no existe, pues siempre está del lado de aquellos que abusan. Una lección que nos corresponde a todxs, una lección que nos invita a asumir compañerxs, apuestas, pero también a aquello que no podemos permitir.
La historia de Gisèle Pelicot es una dolorosa y singular pero no está en nuestro interés reproducirla una vez más. Sin embargo, la valentía de Gisèle es de tal potencia que no podemos ignorarla. Denunciar a tu esposo, tu agresor, a más de 50 hombres, abrir las puertas de tu juicio dejándonos declaraciones que han sembrado no más que pura potencia para cambiarlo todo. Ya no podemos mantenernos quietxs, ya no podemos continuar indiferentes, no podemos ser imparciales; historias como la de Gisèle nos convocan a reunirnos, a tomar postura.
El nombre de Gisèle Pelicot incendia las redes porque ha sido un juicio histórico frente a un hecho histórico para una mujer histórica. El veredicto es claro: la pena máxima para Dominique Pelicot, más de 40 hombres declarados culpables con penas de entre 3 a 15 años y la inscripción al Fichier des auteurs d'infractions sexuelles ou violentes (Fijais). Si Gisèle decidió hacer público el juicio y su historia, fue porque, en sus palabras, cuando una mujer es abusada sexualmente siempre siente vergüenza, pero son los agresores quienes deben de sentir vergüenza. Ésta posición cambiaría todo el curso del juicio, no sólo porque cae toda la responsabilidad en los agresores, sino porque también abre la posibilidad a que las víctimas puedan denunciar, exigir justicia, con la certeza de que son escuchadxs. Que todas las víctimas ya no tengan vergüenza, es esa la apuesta de Gisèle.
Si su historia ha resonado en tantos lugares no es sino porque su valentía de quemarlo todo, de reconstruirse, de aceptar el doloroso camino de la justicia, nos recuerda a las incontables historias de nuestrxs compañerxs que han atravesado por abusos que nos parecerían imposibles por la gravedad y por la total impunidad con la que son realizados. ¿Cómo no sentir vergüenza? En un mundo en el que el abuso opera sin consecuencias, en el que la justicia es un privilegio de unos cuantos, ¿cómo denunciar? ¿Cómo sentirse acompañadx?
En el texto La potencia feminista (2020), Verónica Gago menciona: “el hogar devino campo de batalla”, la violencia doméstica muestra que es en la cotidianidad donde operan múltiples abusos ahí en donde supondría ser un lugar seguro. Pero no podemos hacer frente a la violencia manteniéndole encerrada, detrás de puertas, como algo privado, porque ésto que ocurre es también un tejido con otras violencias, institucionales, políticas, mediáticas, entre muchas otras. Para ésta autora abandonar la idea de lo privado en las violencias, tiene que ver con abandonar también la idea de ser rescatadxs, optando por la defensa, autodefensa y protección.
Hacer un juicio público permitió no sólo acompañar a Gisèle en su exigencia de justicia, sino que nos hace un fuerte llamado a abandonar la vergüenza si es ésta la que nos impide también tomar posición porque pensamos que ni son nuestras luchas, ni podemos hacer mucho. Si la vergüenza cambia de lado, que cambie también nuestra mirada. Si la neutralidad, el preferir no opinar, no tocar esos temas en la mesa, está del lado del abusador, entonces no nos permitamos el silencio. Si la vergüenza tiene que ver con la soledad, acompañemos. Si para Gisèle Pelicot el abrir las puertas de su historia tuvo que ver también con abrir el debate que estaba tras las puertas del tribunal, abandonemos el encierro, como dice Verónica Gago.
- Victoria Giles Mercado estudio Psicología, posteriormente una maestría en Teoría Psicoanalítica y una licenciatura en Educación Inicial y Preescolar. En el ámbito cultural ha participado en el programa de animación a la lectura en las dos últimas ediciones de la Feria Internacional del Libro Infantil y Juvenil en la Ciudad de México. Asimismo, ha colaborado en el fanzine Elpis, vol. I, por Antígonas: Las palabras que nos quedan. https://www.calameo.com/read/0066260519291b10c5ccb
- Participación en la revista Parábola, Sociedad de Alumnos de Literatura Latinoamericana, Universidad Iberoamericana: 77 años de Eduardo Galeano https://issuu.com/revistaparabola/docs/parabola_ultima_version
- Colaboración en el portal Malvestida con el texto: Qué es el hirsutismo y cómo esta condición me enseñó a quererme. https://malvestida.com/2020/03/que-es-el-hirsutismo-experiencia-personal-testimonio/