Por: Salma Escobar *
A lo lejos se escucha el viento correr entre las hojas secas, a lo lejos, pasa entre ramas y las desnuda poco a poco, a lo lejos... hay tanto silencio últimamente que se puede escuchar como la hojarasca baña el suelo, como baila con el viento, tocando suavemente la tierra, aceptando su destino. No recuerdo cuando fue la última vez que vi bailar las hojas, aun así, parece que este otoño ha durado la eternidad misma. Sé que pronto llegará el invierno, se anuncia poco a poco, con noches más oscuras y frías, con el silencio y la bruma... pero hay algo diferente, es casi imperceptible, ¿será la soledad?
Los días transcurren tranquilos, me he resignado a esta vida, los sueños juveniles de ver el mundo se quedaron guardados en el armario, al menos por un tiempo, hasta que lo inevitable suceda. Llevo ya unos meses en esta vieja casa, no puedo recordar ya hace cuanto que estoy cuidando a mi tío Lorenzo, los días transcurren entre silencio y rutinas. Al llegar sentía que la casa formaba parte del pueblo, pero con el pasar de los días me doy cuenta que no es así, juraría que cada día la casa se aparta más, es como si el bosque nos tragara de a poco.
Mi tío Lorenzo es un hombre atormentado, carga culpas viejas, ajenas y propias, recuerdos que encarna en la mirada perdida, arrepentimientos que le robaron la voz, ya está muy viejo, estoy aquí para acompañarlo en su final, vivió la mayor parte de su vida solo, renunció a su familia, cuentan que lo tenía todo, pero se quedó sin nada. Ahora, enfermo y viejo, pasa sus días en silencio, recostado en la cama, espera la muerte pacientemente. Solo estoy aquí para que no muera solo, ya que no sirvo ni de compañía, no me quiere cerca, y siendo honesta, tampoco quiero estar aquí, tengo una vida que dejé en pausa, me siento mal de pensarlo, pero una vida que continuará cuando la suya termine, ¿soy mala persona por decirlo? Estos días lo veo más frágil, pareciera que se está encogiendo, sus ojos tienen un brillo diferente, fijos en la nada, se le hunden en el pálido rostro, al abrir la recámara, incluso en la penumbra, parecen dos luciérnagas, me miran fijamente, pero parecen ver a través de mí, como si no me viera, enciendo la tenue luz para no molestarlo, y su rostro ha cambiado, sus labios se vuelven cada vez más delgados, como si un secreto los cerrara. Lo dejé descansar y llamé al doctor del pueblo, no creo que pase la noche. Llegará a verlo en la mañana.
La casa se siente diferente, más fría, más callada, es extraño, desde que llegué me he acostumbrado al silencio, no hay ni televisión, ni radio, sólo recuerdos. Hoy el silencio es más profundo, como si todo a nuestro alrededor presintiera lo inevitable, hoy recuperaré mi vida, hoy me despediré de mi tío, el ambiente es tan pesado, pareciera que hasta los insectos presienten la llegada de la muerte permaneciendo en silencio, no escucho ni a las aves, ni a los coyotes, no hay grillos, solo viento y hojas secas.
Es curioso, de un tiempo para acá, hay un perfume que llega con el viento, justo antes del anochecer, dura toda la noche, se desvanece justo antes del amanecer, pensé que podría ser Huele de noche, pero no es igual, tampoco jazmín ni azar. No tarda en llegar ese perfume, no tarda en llegar la noche. A lo lejos se escucha el viento como baila entre las ramas, como juega con las hojas secas en la tierra, ésta será la última noche que paso en esta casa, poco a poco, el viento trae consigo ese perfume desconocido, hoy además ha llegado acompañado de una bruma densa, que se abre paso entre los árboles, sigilosa se cuela entre las grietas y piedras, se mueve como el agua, cae en cascada por los bordes de las rocas, y juega entre las hojas muertas. El cielo está despejado, pero parece no haber una sola luz en él, ni luna ni estrellas, no había visto una noche tan oscura antes, parece que viene acompañada de melancolía, será que el manto de la muerte cubre el cielo, viene por Lorenzo.
Noche oscura y silencio, cierro los ojos, solo para descansar un poco. Un ruido sordo me despierta, agudizo el oído para ubicar de nuevo el sonido, no hay más que silencio. Intento volver a dormir, pero algo me lo impide, algo se siente diferente, comienzo a recorrer la habitación con la mirada, escudriñando cada rincón, a primera vista todo parece estar igual que siempre, todo parece estar bien, me levanto para hacer un segundo recorrido, me doy cuenta que hay algo diferente, una fotografía, a primera vista no parece tener nada de especial, es la foto de la casa con una mujer de espaldas, desde que tengo memoria se encuentra en la pared, junto al reloj de péndulo, ahora está sobre la mesa de centro, la verdad me asusté un poco, tal vez mi tío Lorenzo vino a tomarla, y ha regresado a dormir; pero mi tío no se levanta de la cama desde hace semanas, no tiene la fuerza suficiente , además no habría tenido tiempo de regresar a su habitación, ¿será que ha llegado la muerte por él? después de pensarlo un momento y sobreponiéndome al miedo inicial, tomo valor, llego hasta su habitación, giro la perilla de la puerta que cruje rompiendo el silencio, abro la puerta lentamente, para verlo en su cama con esos ojos brillantes en la oscuridad, sigue aquí, sigue vivo, sigue en su cama, cierro la puerta muy despacio y en silencio acomodó la fotografía y me recuesto nuevamente en el sillón frente a la ventana. El sueño me vence nuevamente.
Me despierta el aullar del viento, afuera el paisaje no ha cambiado en lo más mínimo, siento como si el bosque se tragara la casa un poco más, -será una de esas noches- digo en voz baja, decido prepararme un té, me levanto aún con la pereza y el sueño entre las pestañas, al caminar por los pasillos, me doy cuenta que todas las fotografías que adornaban las paredes han desaparecido, un escalofrío recorre mi espina y se queda escondido en mi nuca, el corazón comienza a palpitar con más fuerza, tanto que su sonido aturde mis oídos, comienzo a buscarlas por todos lados, estoy segura que esto es obra de mi tío Lorenzo, no hay otra explicación, en el hospital he escuchado rumores sobre los pacientes terminales, cómo unas horas antes de morir parecen totalmente recuperados, ha de querer llevare los recuerdos consigo. Al recorrer la casa me percato de que faltan varias cortinas, los muebles no están en el lugar habitual, se ven incluso las huellas de los mismos en el piso de madera, ¿cuánto tiempo habré dormido? ¿cómo pudo mi tío hacer todo esto sin que me diera cuenta? Trato de abrir la puerta de su recámara, está cerrada. Después de varios intentos me rindo, no hay forma de abrirla, no importa cuánto grite, no obtengo respuesta, tendré que entrar por la ventana, pero si la rompo puede afectarle, no sé qué hacer, una creciente desesperación se apodera de mí. Regreso a la cocina en busca de algo que me ayude a abrir la puerta, al entrar no puedo evitar dejar escapar un grito. Todos los cajones abiertos y vacíos, no queda nada, los anaqueles solo tienen las huellas de viejas tazas que ahora no aparecen por ningún lado, no doy crédito a lo que ven mis ojos. El miedo me paraliza, no entiendo qué está pasando, ahora sí estoy segura, solo puede ser obra de mi tío Lorenzo, estoy segura, ya murió, y seguramente está desquitándose conmigo, ¿será que no intenté platicarle, o hacerle más ligeros sus últimos días?, ¿será qué no quería compañía? En cuanto recupero el control de mis piernas me dirijo a mi habitación, cerrada, tampoco puedo entrar, la lagrimas me ciegan, como puedo llego hasta el sillón de la ventana, tropiezo con todos los muebles que ya no están en sus sitios. Tomo la manta y me cubro con ella, con ese intento infantil de resguardo, solo puedo ver mis rodillas, siento como las lágrimas caen en ellas, como mi respiración se agita más y más, trato de desconectarme de la realidad. Afuera de la seguridad de mi manta, puedo escuchar el crujir de la madera, el viento golpear los cristales, como los objetos se mueven y caen al piso, podría jurar que entre todo eso, se escuchan pasos viejos y pesados, incluso murmullos que se esconden en el viento. El miedo me está jugando sucio, con todo y los ojos cerrados pareciera que veo sombras que se mueven a mi alrededor, no puedo dejar de temblar, mi voz ha perdido toda la fuerza, quiero gritar, pero no hay sonido que salga de mi garganta; cierro los ojos lo más fuerte que puedo y solo veo la imagen de los ojos brillantes de mi tío, esos ojos que brillan como faros en la oscuridad, me persiguen, me miran directa y fijamente, me atraviesan, miran a través de mí, esos ojos en la oscuridad. Trato de controlarme, pero siento algo en los pies, una caricia fría recorre mis plantas descalzas, me paraliza, esa sensación viene a oleadas, como llevada por el viento, es la bruma, esa misma que se colaba entre los troncos y las rocas, ahora se cuela entre los muebles, juega entre mis pies, se ha colado por la rendija la ventana, a no ser que emane de la habitación de mi tío Lorenzo. No tengo fuerza suficiente para comprobarlo. Trato de controlarme, pero el miedo.
Trato de controlarme, han pasado horas, estoy segura, llevo horas oculta en este capullo, no debe faltar mucho para el amanecer, al amanecer llegará el doctor del pueblo y todo esto habrá terminado. Solo debo esperar al amanecer.
A lo lejos se escucha el viento correr entre las hojas secas, a lo lejos, pasa entre ramas y las desnuda poco a poco, a lo lejos... hay tanto silencio últimamente que se puede escuchar como la hojarasca baña el suelo, como baila con el viento, tocando suavemente la tierra, aceptando su destino. No recuerdo cuando fue la última vez que vi bailar las hojas, aun así, parece que este otoño ha durado la eternidad misma. Sé que pronto llegará el invierno, se anuncia poco a poco, con noches más obscuras y frías, con el silencio y la bruma... pero hay algo diferente, es casi imperceptible.
Los días transcurren entre silencio y ruinas. Al llegar sentía que la casa formaba parte del pueblo, pero con el pasar de los días me doy cuenta que, no es así, juraría que cada día la casa se aparta más, es como si el bosque nos tragara de a poco.
- ¿Cuánto tiempo dice que lleva la casa vacía?
-Más de 20 años, patroncito. Cuentan muchos chismes en el pueblo, dicen que Don Lorenzo mató a su mujer, que, porque se enfermó de olvido, y ya no lo reconocía, dicen, pero nadie sabe de cierto, él murió aquí en la casa, sólo y ya de viejo. Yo tenía como 15 años, fue una noticia muy sonada en el pueblo patroncito, encontraron al viejo después de varias semanas, nadie se había percatado porque se veían las luces de la casa, incluso veían el humo de la chimenea, cómo si todo siguiera normal, de ahí que decían que la casa tenía ánimas, unos dicen que era la mujer que lo seguía cuidando, otros que el mismo Don Lorenzo, quesque no se dio cuenta que se había petatiado. Yo no sé, pero por si acaso no me acerco.
- Salma Escobar, es la ganadora del I Concurso de de textos literarios alusivos al Dia de Muerto “Mictecacíhuatl”. Además, es artista visual e ilustradora de ascendencia libanesa, a lo largo de su formación, incursionó en diversas expresiones artísticas. Estudió Ballet clásico por 12 años, además de danza contemporánea, Tango, Jazz y Danza árabe, participó en diversos talleres de teatro y actuación, así mismo trabajó 4 años en la Compañía Estatal de Narración Oral de Zacatecas, Estudió la Licenciatura en Letras y la Maestría en Investigaciones Humanísticas y Educativas en la Universidad Autónoma de Zacatecas; autora del libro de cuentos Memento Mori 2015 y Mensaje en la Botella 2022. Su incursión en el mundo de la pintura inicia de manera autodidacta por varios años, finalmente en 2005 entra al taller de pintura Julio Ruedas, donde el pintor Alejandro Nava imparte sus conocimientos, posteriormente forma parte de la Academia de Dibujo Clásico Español BEA, alumna del pintor Othón Téllez y Manel Pujol Baladas, continúa su formación de manera experimental y personal. En su producción artística se encuentran trabajos en diversas técnicas, desde la plástica hasta la gráfica, su estilo es un híbrido entre el surrealismo y el abstracto, siendo una de las representantes de la sinestesia del arte. En 2018, diseña una técnica para la enseñanza de la pintura y funda la Academia de Dibujo Ilustración y Pintura ADIP.
