Por: Angélica Reveles Quintero
Si pudiera, te llevaba ahí donde nada te duele
Si acaso fuera posible, en un susurro, te llevaría a donde el dolor es poco.
"Hasta el fin del mundo" resulta ser un camino demasiado corto cuando en el mapa debemos imprimir los 20 metros cuadrados de tu habitación o demasiado largo cuando al mapa le dibujamos el tiempo.
La Real Academia de la Lengua del beso francés.
El pequeño diccionario de bolsillo que resignificó las palabras: abeja, tlacuache, cuervo, gusano, amor: te chu.
La enciclopedia de filosofía que desarrolló el concepto aristotélico de la necesidad como potencia.
El libro antibudhista que postuló que también se puede amar con miedo.
El Grimorio de las velas rojas, las velas de miel y las fotos en el cajón de la ropa interior.
La Rede: amarás sólo en la medida en que deseas ser amada.
La aprobación de Persephone en el umbral de este otoño.
Las dimensiones todas en que te he amado, ésta en la que puedo dormir tranquila en tus brazos, aquella en la que eres micelio.
La telepatía en la que afirmo qué este dolor no es mío, pero que todo lo que sientes siento.
Llama(r) hogar. Hogar, hoguera.
- Angélica Reveles Quintero, es maestra en Educación, doctorante en Gestión Educativa y Políticas Públicas por la Universidad Autónoma de Zacatecas, se ha desempeñado como docente en la UAPUAZ. Actualmente investiga El Desarrollo de la habilidad oral en inglés desde un enfoque tecnopedagógico. Simultáneamente intenta (d)escribir el amor, el dolor y las conexiones humanas mientras intenta maternar y habitar espacios emocionales complejos.
