TORTA DE HUEVO CON SALSA

 

Por: Dorali Abarca *

Hoy preparé un almuerzo que traía consigo un recuerdo picoso, con ese aroma que remonta a la cocina de la abuela. Sobre el comal, un jitomate partido a la mitad, un tomate verde, un diente de ajo y medio chile serrano, cuyas pieles, al soltarse, revelaban el momento exacto en que mi abuelita sacaba su molcajete. En mi caso, fue la licuadora la que asumió el papel de sus manos.

           En la estufa, un sartén chisporroteaba con aceite, anunciando su impaciencia justo en el instante en que dos huevos batidos caían sobre él. A medida que el huevo comenzaba a dorarse, lo bañé con toda la salsa, y como toque final, añadí el ingrediente secreto de nuestra casa: un ramito de cilantro fresco, bien amarrado. Mi papá, devoto de los huevos en todas sus formas, es el fan número uno de los huevos con salsa y cilantro. Mi mamá, por su parte, lo ama tanto que nunca faltaba el generoso manojo de cilantro sobre su plato. Y yo, en la cocina de mi abuela, fui heredando ese sabor inconfundible, ese aroma fresco del cilantro que crecía en el patio. Las mañanas no faltaba en alguna cocina: la de mi abuela o la de mi madre, un té de nurité y huevito.

Entre mi papá y yo, las batallas más grandes han sido dos: la rebelión adolescente de mis escapadas en la secundaria y la eterna disputa por el ramito de cilantro en los huevos con chile. Dicen en susurros familiares que soy la consentida de mi padre, y quizás sea cierto, porque al final siempre lograba que sacrificara la mitad de su sabroso cilantro para echarlo en mi plato.

Hoy, mi abuela, desde algún lugar allá arriba, me recordó esta receta. Es la primera vez que la preparo sin ella, con el ramito de cilantro todo para mí solita. Pero, paradójicamente, sentí el impulso de partirlo por la mitad y compartirlo con mi papá, como tantas veces antes.

  • Originaria de Paracho, Michoacán; es Licenciada en Psicología por la UMSH. Además, es docente e investigadora del Tecnológico de Monterrey campus Morelia.

Como escritora ha colaborado en diversos medios impresos y digitales como: El guardatextos, Puntos Suspensivos, la revista peruana Kametsa; así como en la revista digital e impresa de jóvenes de la UNAM, dirigida por Guadalupe Nettel.