RESEÑA DE LA PELÍCULA LA SUSTANCIA

Por: Jael Alvarado

Pues vimos La Sustancia hace unos días y no quería compartirles mis impresiones no solicitadas llenas de ¡aguas: espoilers! Así que decidí esperar.

Ha sido una de las películas más repulsivas que he visto y también una de las que me ha causado más ansiedad. No es queja.

Visualmente es bellísima y terrible, Queda la impresión de que la directora se hubiera comido varias películas de Kubrick, de Cronenberg, de Lynch y de De Palma y luego las hubiera vomitado. Tampoco es queja.

Me gusta mucho su aparente economía de elementos. Todo parece simple y monocromático: los espacios (exteriores e interiores), el vestuario, la música, las instrucciones. Y luego ¡pum! se repite hasta el cansancio, se desborda hasta el exceso, revienta en pedazos asquerosos... esa tensión entre lo discreto y lo excesivo es hermosa.

El guión hace agua por todas partes, pero escapa triunfante al plantear que ciertas situaciones son absurdas porque sí o son creaciones de la mente enloquecida de la(s) protagonista(s). Hay partes muy bonitas, muy fluídas, muy resueltas, como el prólogo: qué delicia. Otras no tiene sentido alguno (por ejemplo, cuando descubrimos que la señora vive en un departamente fabuloso, pero el pasillo es como de un edificio pulguiento con inquilinos repulsivos. O cuando la morra abre una puerta secreta en su baño y para hacerlo consigue toda la herramienta de un contratista. O cuando la señora descubre que la ha estado persiguiendo un viejito que apenas puede moverse). Demasiadas situaciones y cosas absurdas. Sigue sin ser queja.

He leído que la gente le desagrada el final. No solo porque está pensado para ser visual y sonoramente desagradable sino porque alarga la trama hasta límites estrambóticos. Sentí que los últimos veinte minutos eran un vuelco al absurdo necesario para aligerar con humor y sinsentido todo el horror previo. Además, eran indispensables para que la historia les diera un escarmiento a los verdaderos monstruos: los viejillos puercos. Si se hubiera quedado (como pudo haber terminado) en la muerte de Sue-Elizabeth, hubiera quedado en un "bueno, se lo merecía por vanidosa", cuando ella es la víctima de un sistema. Y ese sistema debe morir.

La Demi Moore se merece todos los premios del mundo por sostener un personaje tan intenso y honesto. Imagino las dificultades y la confrontación interna que habrá sufrido al construirlo. Está muy cabrón poner tanto dolor y tanto cuerpo al servicio de un personaje.

El Sebas, que es bien bueno para resumir películas en una sola frase, dijo: "es un slapstick con mucha sangre".

9/10 chichis monstruosas.

  • Jael Alvarado es una periodista, escritora, artista plastica, locutora de radio, productora audiovisual y madre originaria de Zacatecas.