
Por: Brenda Verenice Fajardo Trejo.
“La memoria del corazón elimina los malos recuerdos y magnifica los buenos, y gracias a ese artificio, logramos sobrellevar el pasado.”
Gabriel García Márquez
El corazón es un órgano muscular que se encuentra en el centro del pecho, ligeramente a la izquierda. Tiene el tamaño de un puño cerrado y está compuesto por cuatro cámaras separadas por válvulas cardíacas. Es un órgano vital que bombea sangre rica en oxígeno y nutrientes a todo el cuerpo. Es un músculo hueco que late aproximadamente cien mil veces al día, bombeando 2 mil galones de sangre diarios. Dentro de sus funciones se encuentran: bombear sangre, regular la presión arterial y mantener el ritmo cardiaco.
Existe una conexión estrecha y bidireccional entre el corazón y el cerebro. El corazón está relacionado a las emociones y puede influir en la forma en la que experimentamos y procesamos sentimientos. El cerebro envía señales al corazón para ajustar su ritmo cardiaco. El corazón informa a través del sistema nervioso al cerebro sobre cambios que se presentan en el cuerpo.
Existen investigaciones recientes que sugieren que el corazón tiene una forma de inteligencia propia, que se conoce como “inteligencia cardiaca”. Esto se refiere a que el corazón tiene la capacidad para procesar información, ya que cuenta con un sistema nervioso intrínseco que le permite procesar información de los sensores y receptores en el cuerpo; tomar decisiones para ajustar su ritmo y función en respuesta a cambios en el cuerpo como el estrés o el ejercicio; comunicarse con el cerebro mediante el envío de señales a través del sistema vagal influenciando la función cerebral y emocional.
Se considera que el corazón tiene inteligencia emocional porque está relacionado con la intuición, puede sentir y procesar información no verbal; la empatía, porque puede sentir y responder a las emociones de los demás; la conexión, porque puede sentir un enlace con los demás y el entorno.
En el sentido espiritual, el corazón es considerado un órgano vital que representa la esencia de la persona, incluyendo sus pensamientos, emociones, intenciones y decisiones. La biblia asegura que de ahí surge la vida, que es la cede de la conciencia, en donde se evalúa la toma de acciones y decisiones. Es considerado el lugar de la fe, ahí se produce la confianza en Dios. También es considerado la fuente de las emociones, incluyendo el amor, el odio, la alegría y la tristeza. Para Dios es tan importante el corazón, ya que en la biblia es mencionado casi mil veces. En Proverbios 15:13 dice que "El corazón alegre hermosea el rostro, pero el dolor del corazón abate el espíritu"
Podemos tener un corazón puro, duro o roto. No en el sentido literal, sino que al hablar de pureza Dios se refiere a que se encuentra libre de maldad. Al hablar de dureza, se refiere a la falta de empatía o de sensibilidad ante alguna situación y un corazón roto es aquél que puede estar arrepentido o quebrantado que busca una restauración ante una situación de decepción.
“Pensar con el corazón” es una expresión que se refiere a tomar decisiones basándose en un fuerte estado emocional y en los sentimientos. De tal manera que, si una persona está llena de sentimientos positivos, y recuerdos en base a la esperanza y el amor responderá a las situaciones de manera empática y asertiva.
El cerebro es un órgano vital que contiene miles de millones de neuronas organizadas en estructuras que coordinan el pensamiento, la conducta, el movimiento y la memoria, lo que produce una reacción instintiva a estímulos internos y externos para proteger la vida e integridad del cuerpo humano. Gracias a las emociones y sentimientos que se albergan en el corazón se toman las decisiones y junto con el alma se produce la energía, vitalidad y personalidad que caracteriza a cada individuo.
- Brenda Verenice Fajardo Trejo, es madre de dos adolescentes, esposa amorosa e ingeniera en Sistemas Computacionales