LA VEJEZ FEMININA

Por: Pilar Pino *

“No es la vejez lo que nos amenaza, son nuestras ideas, nuestras conductas y sobre todo nuestra disposición interior de obediencia y el conformismo las que nos precipitan a ella.”

Anna Freixas, académica y escritora feminista española.

 

La vejez es un estadio de la vida, así como el nacimiento y la muerte. Naces, creces, envejeces y mures, es lo natural. Sin embargo, el envejecimiento de las mujeres produce horror, al punto de negar nuestra existencia.

El mercado está inundado de productos que venden la premisa milagrosa de rejuvenecer, cabe señalar que la mayoría son para solución el envejecimiento femenino, más no el masculino. Los hombres tienen la libertad de envejecer con cierta dignidad, solo por el hecho de que las métricas para medir su valía, no es únicamente su belleza.

La vejez culturalmente tiene una connotación negativa, porque implica cierta exclusión social, desvalorización y una pérdida de poder siendo este uno de los mayores miedos que tenemos las personas. Empero, no debería de ocurrir, la vejez es un objetivo de vida, es el espacio para descansar, disfrutar de la autonomía adquirida a lo largo de la vida y entenderla mejor.

Es importante reivindicar el vivir la vejez con dignidad y empezar por el lenguaje es una buena forma de volver a naturalizar algo que no es problema en otras culturas, envejecer. Debemos pasar de la dictadura de la imagen y la belleza a la que nos vemos sometidas desde que somos pequeñas.

El mito de la belleza nos afecta desde niñas, por todos lados nos dicen que a las delgadas y bonitas las quieren más, que solo si eres bonita eres digan de amor, porque vivimos con un ideal inalcanzable, vivimos persiguiendo algo a lo que no podemos llegar, los ideales de belleza son inalcanzables para todas, eso es una verdadera perversidad.

El uso de las nuevas tecnologías y redes sociales profundiza la percepción de que las mujeres viejas no valen igual que las jóvenes, afectando seriamente la autoestima de las mujeres que nos hacemos mayores. El ideal de belleza contiene dos cosas que son más difíciles de alcanzar: juventud y delgadez. Ser vieja y joven es algo totalmente incompatible y la delgadez es algo que cuando eres mayor por distintos factores es más difícil de lograr.

La presión que existe sobre la estética de las mujeres es tal que, si le preguntas a una niña ya sabe que no le gusta de si, y probablemente luche a lo largo de toda su vida por aceptarse. Cuantas de nosotras no hemos gastado gran parte de nuestros ingresos en vernos bien, así implique torturarnos. Incluso si no optas por las cirugías y los arreglos estéticos, gastamos en cremas en lugar de viajar, comer bien o pasarla bien con las amigas y/o familia. Gastamos nuestros ingresos en querer gustar, persiguiendo ideales de belleza que no alcanzaremos nunca.

La industria en torno al cuerpo de las mujeres es una de las más eternas del feminismo. Las mujeres esclavizadas por el mandato de la belleza es un gran mercado, que abarca la industria médica, la farmacéutica y la estética. También tenemos que ver que esto solo ocurre en las sociedades ultra capitalistas, donde solo se valora lo joven mientas que lo demás es desechado; y, donde nuestros traumas son el negocio de otros.

  • Pilar Pino Acevedo es una figura destacada en Zacatecas, no solo por su trabajo como feminista marxista, economista y escritora, sino también por su activismo en favor de los derechos de las personas con autismo y mujeres; y, su compromiso con la política de izquierda. Su experiencia como madre de una niña con autismo la ha llevado a ser una voz importante en la lucha por la inclusión y la aceptación de las personas con discapacidades. Su participación en la colectiva Nantzin Zacatecas y su colaboración con medios como columnista en La Cueva del Lobo y la revista literaria El Guardatextos demuestran su compromiso con la difusión de ideas y la promoción de políticas de izquierda. Actualmente, como coordinadora editorial de la revista Tlali Nantzin, sigue contribuyendo a la discusión y el análisis de temas políticos y sociales desde una perspectiva crítica y progresista.