A PROPÓSITO DEL DÍA INTERNACIONAL PARA ELIMINAR LA VIOLENCIA CONTRA LAS MUJERES

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Por: Pilar Pino

 

La violencia hiere el cuerpo y la mente del que la ejecuta, del que la sufre, de los que lloran,

de toda la humanidad. Nos rebaja a todas las personas.

Kathy Reichs, antropóloga forense y escritora.

 

Este lunes se conmemora el Día Internacional para Eliminar la Violencia contra las Mujeres, ¿por qué importante? La respuesta, es que un problema tan grave que la Organización Mundial de la Salud (OMS) lo considera una pandemia mundial. La violencia y la desigualdad de género tienen impactos sociales, políticos y económicos que afecta el desarrollo de las naciones, es decir, afecta tanto a mujeres como a hombres, nos afecta a todxs.

    La baja productividad y la violencia contra las mujeres van de la mano. De acuerdo a la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), el número de horas trabajadas por país en Latinoamérica, las mexicanas son las que más trabajan en todo el subcontinente y las que menos están integradas al mercado laboral, trabajan más en casa y/o en trabajos no remunerados. Es decir, que aunque son las mujeres que más trabajan en el subcontinente, son las que menos aportan a la economía real y por tanto, las que menos ingresos tienen.

    No es casual que México sea el país en situación de paz (habrá que dejar los criterios de paz para otra ocasión) más peligroso para ser mujer del mundo occidental y uno en el que el sector femenino aporta menos al PIB nacional –habría que analizar el valor del trabajo no remunerado y su impacto en el PIB-.

    En esta fecha se recuerda el asesinato de las hermanas Mirabal, activistas a favor de la democracia. Fueron asesinadas por Rafael Trujillo, dictador de Republica Dominicana (1930-1961). El movimiento feminista latinoamericano, tomó esta fecha para conmemorar la lucha para erradicar la violencia contra las mujeres desde la década de 1980 y la Organización de las Naciones Unidas (ONU) le dio carácter de oficial en 1999.

    Cada día, 140 mujeres y niñas son asesinadas por su pareja o un miembro de su familia, lo que significa un feminicidio cada 10 minutos, según un informe de ONU Mujeres y la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC), publicado la semana pasada.

    Las cifras de incidencia delictiva del fuero común 2015-2024 que publica el SESNSP demuestran que esta forma de violencia contra las mujeres de entre 0 y 17 años ha aumentado en el país durante el último año: mientras de enero a agosto de 2023 se registraron 46 incidentes de este delito contra niñas y adolescentes a nivel nacional, los feminicidios de niñas y adolescentes en México aumentaron a 54 en los mismos meses de 2024.

    México es considerado por la ONU como uno de los países que requiere realizar esfuerzos intensos para lograr la igualdad de género, en el marco de los derechos humanos. El Instituto Nacional de las Mujeres (Inmujeres) señala que en el 68% del territorio nacional se han emitido Alertas de Violencia de Género (AVG), es decir en 22 de los 32 estados. En Zacatecas, se emitió para los 58 municipios a solicitud del ex gobernador Alejandro Tello Cristerna.

    En nuestro país son asesinadas 11 mujeres al día, 7 de cada 10 niñas y mujeres afirman haber sido víctimas de algún tipo de violencia, de acuerdo a datos de la ONU. Del 01 de diciembre al 31 de enero de 2024, suman 4 mil 817 feminicidios en el país, según datos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP).

    En México las mujeres somos las principales víctimas de delitos sexuales; de acuerdo con la Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares (Endireh) 2016, así como la violencia que ejercen las parejas a sus mujeres es severa y muy severa en 64% de los casos (incluye violencia física, psicológica y sexual).

    Este año la Red Nacional de Organismos Civiles de Derechos Humanos Todos los Derechos para Todas y Todos (Red TDT) y la organización internacional Save of Children llamaron, por separado, a las autoridades mexicanas a emprender políticas públicas para garantizar el acceso de las mujeres a una vida libre de violencia y con ello cumplir con las normas nacionales y los tratados internacionales.

    Save of Children, en su informe Las niñas y las adolescentes en México frente a la violencia, reporta que cuatro de cada 10 delitos sexuales en el país se cometen contra niños, niñas y adolescentes. Una de cada dos adolescentes de 12 a 19 años que inicia su vida sexual se embaraza por causas relacionadas con la violencia sexual y matrimonio infantil, entre otras.

    El 98% de las agresiones contra las mujeres son cometidas por hombres, mientras que las agresiones sexuales contra niños, niñas y adolescentes son el 89% de los casos; esto no quiere decir que este en este porcentaje la población masculina sea agresora. El sociólogo Iñaqui Piñuel, indica que un agresor (hombre o mujer) puede tener hasta 60 víctimas a lo largo de su vida. Desde mi punto de vista, la mejor opción es crear conciencia de las nuevas masculinidades para tener un avance real hacia una sociedad igualitaria y de respeto a los derechos humanos.

Situación en Zacatecas

Zacatecas ocupa el séptimo lugar en Abuso Sexual Infantil (ASI) según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos. En México, en promedio, una de cuatro niñas y uno de cada seis niños son víctimas de este delito.

    Zacatecas desde 2016 está entre los tres primeros lugares de incidencia de embarazo en adolescentes, lo que debe llamarnos a atender este problema con políticas públicas de prevención. En este sentido, este año tiene el deshonroso tercer lugar, mismo que está ligado al delito de abuso sexual infantil. Desde educación sexual en niveles básicos (primaria y secundaria), la que sirve sobre todo para prevenir el abuso sexual infantil -en que México ocupa el primer lugar a nivel mundial – no para fomentar que inicien su vida sexual de manera temprana; así como acercar los métodos anticonceptivos a niñas y adolescentes.

    También buscar el cambio cultural en el funcionariado público para evitar que las adolescentes sean victimizadas por el hecho de solicitar métodos anticonceptivos, para que las adolescentes que den a luz no sufran violencia obstétrica y fomentar que continúen con sus estudios. En resumen hagamos a un lado nuestros juicios de valor y atendamos un problema de salud pública.

    Para finalizar, se deben fortalecer y mejorar, operativamente, las instancias de procuración de justicia –todas- para garantizar a las víctimas el acceso a la justicia; y, dar a conocer las cifras reales de cuantas niñas adolescentes y mujeres han desaparecido en nuestro estado. Así, como capacitación al personal que se encarga de recibir y alimentar los datos del Banevim, ya que tiene un grave sesgo pues, la información clasificada como “no identificada” suma el grueso del total, en los apartados de víctimas y agresores.