Mujeres rompen el techo de cristal, academia de economía

Por: Pilar Pino

Hemos hablado mucho de romper el techo de cristal con tener a una mujer en la presidencia, pero no ha sido la única en hacerlo. Por ello, la Dra. Imelda Ortiz Medina, quién fuera la primera en ser directora de la Unidad Académica de Economía de la UAZ no comparte su experiencia.

    El "techo de cristal" es un concepto que se refiere a las barreras invisibles que impiden a las mujeres y otros grupos subrepresentados alcanzar puestos de liderazgo y alta responsabilidad en diversas áreas. Estas barreras pueden ser: discriminación explícita, sesgo inconsciente, estereotipos de género, falta de oportunidades, y dificultades para equilibrar trabajo y familia.

     Imelda Ortiz Medina es doctora en Gobierno y Administración Pública por la Universidad Complutense de Madrid y el Instituto de investigación Ortega y Gasset, es parte tanto del sistema Nacional de Investigadores (SIN) del CONAHCYT como del Sistema Estatal de Investigadores (SEI) COZCYT, perfil PRODEP y líder del cuerpo académico: “Economía, Sustentabilidad y Nanotecnología”.

     La docente admite que durante su gestión como directora de la Unidad Académica de Economía no se sintió discriminada por el hecho de ser mujer; sin embargo, sintió presión por ser la primera directora, después de que históricamente la unidad estuviera dirigida siempre por hombres.

     Ortiz Medina relató que fue una de las primeras mujeres en incorporarse en la academia de economía, por ellos fue difícil trabajar en solitario sin la afinidad que existe entre mujeres para un proyecto en específico. Además, del componente cultural que los hombres no están acostumbrados a recibir órdenes de las mujeres.

     “Compaginar la carga que una como mujer tiene cuando se es madre y la carga laboral era muy exigente por la responsabilidad que tuve como directora de la institución. En la teoría se le llama pisos pegajosos”, señaló la docente-investigadora de la licenciatura en economía y del doctorado en cultura de paz.

     En los estudios de género, el suelo pegajoso hace referencia a las tareas de cuidado que tradicionalmente se han relegado a las mujeres y que suponen para ellas una barrera para salir del espacio doméstico y dedicar tiempo a su desarrollo profesional. Los pisos pegajosos simbolizan cómo las mujeres se sienten atrapadas en estas estructuras, sin poder avanzar o escapar. Cada paso que dan, les deja huellas que les recuerdan su posición subordinada.

     En este sentido dijo que recibió muchos comentarios sobre la imposibilidad de enfrentar la difícil tarea de ser mujer, ama de casa y directora de una unidad académica. “Creo que eso es el reto para nosotras las mujeres es compaginar esos dos mundos”, apuntó.

    Por otro lado, aseveró que en cuanto al capital humano, hay muchas mujeres valiosas en la institución, con quienes hizo un buen equipo. Además, durante su gestión impulso a grandes investigadoras de la economía, brindándoles apoyo y todas las herramientas a su alcance. “Aunque ellas son sobresalientes por sí mismas”, reconoció.

    Agregó, que durante el período que estuvo al frene de la dirección, se incorporaron dos mujeres a la institución. Al día de hoy, la academia de economía cuenta con 10 mujeres, 8 de ellas tienen título de doctorado y 5 forman parte tanto del sistema nacional como del estatal de Investigadores.

    Al respecto Ortiz Medina añadió que la estructura del Sistema Nacional de Investigadores es muy similar a la mayoría, con las mismas exigencias para hombres y mujeres; sin embargo, no toma en cuenta las responsabilidades que tienen las mujeres, con dobles y triples jornada de trabajo.

    La docente reconoció que, sí bien cada vez más hombres se incorporan a las labores del hogar, culturalmente se sigue considerando apoyo, empero eso es un error porque desde se asume que la responsabilidad del hogar y del cuidado de lxs hijxs es solo de las mujeres. Esta responsabilidad debe ser compartida trabajando juntxs y en acuerdo.

    “Cambiar esos roles no será de la noche a la mañana, tampoco el compaginar la vida laboral con el hogar. Son cambios que se verán en el largo plazo, para poder construir una sociedad más igualitaria, justa y equitativa”, concluyó.