¿Estamos preparados para educar?

WhatsApp Image 2026 04 29 at 6.24.45 PMImagen: generada con IA


Por: Teresa Saavedra

Con el Día del Niño y el Día del Libro a la vuelta de la esquina, me parece buen momento para hablar de un texto que vale la pena releer: el ensayo Psicología y educación de Carl G. Jung. Este psiquiatra suizo, creador de la psicología analítica, parte de tres ideas que en el fondo todos sabemos, aunque no siempre las hayamos puesto en palabras:

• La enfermedad, en muchos casos, es una forma de no poder adaptarse a la vida.
• El inconsciente colectivo pesa en el desarrollo de los niños, sí, pero más pesa todavía el inconsciente de las personas que los crían.
• Para educar a alguien, antes hay que educarse uno mismo. Solo desde ahí se puede acompañar bien a un niño o una niña.

Te propongo un ejercicio: piensa en algún niño o niña que conozcas. ¿Es de los que cargan con la etiqueta de “difícil”? ¿O es de los que parecen estar bien en cualquier lado?

Criticar a los padres y madres desde afuera es sencillo. Pero hay una pregunta que incomoda más: ¿en serio pensamos que criar bien a un niño es responsabilidad de una sola familia?

Los que estamos cerca de una infancia —como sea que estemos cerca, de tíos, vecinos, profes, hermanos mayores— también tenemos parte en eso. Jung lo planteó hace décadas y sigue siendo incómodo: no podemos acompañar bien a nadie si nosotros mismos no estamos trabajando en nuestra salud mental. La educación de los niños empieza por ahí, por el adulto.

La pregunta para cerrar: ¿estamos dispuestos a revisarnos a nosotros mismos antes de ponernos a corregir a los chicos?