Alternativas viables de movilidad en México

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Por: Roberto Soto Esquivel*

Uno de los grandes problemas a lo que enfrenta la población en México es las pocas alternativas de transporte para realizar traslados entre ciudades-estados-municipios. Ante la caída del gasto público en el sector, prácticamente todo el transporte es concesionado/privado y básicamente terrestre, lo que explica en gran parte que no sea asequible y de muy mala calidad.

            Se debe recordar que durante la década de los ochenta y noventa del siglo pasado, se privatizaron puertos, aeropuertos, carreteras y se desapareció el tren de pasajeros. Esto ha dificultado la movilidad de las personas y con ello sus efectos como son la falta de dinamismo económico en muchas regiones y municipios, por ejemplo, por la escasez de visitantes/turistas y/o por el alto costo que representa para muchos trasladarse de un lugar a otro para ofrecer sus mercancías.

            Resultado de esta dinámica, fue la creación de monopolios u oligopolios, es decir, muy poquitos concentran el mercado, por tanto, fijan precios y las condiciones para ofrecer el servicio. Por ejemplo, en regiones como Europa y Asia, el flujo es mayor porque existen aerolíneas de bajo costo que facilita el tránsito de las personas, si bien algunas de ellas enfrentan problemas financieros o por sus políticas de servicio, han tenido reclamos constantes.     

            El servicio de tren de pasajeros en Europa y Asia (por ejemplo, China y Japón) es factor fundamental para la permanente conexión entre ciudades y al interior de estas. Cabe aclarar que su costo en términos generales está al alcance del ciudadano promedio (aunque existen algunas quejas, por ejemplo, en España reclaman que el servicio no llega a ciertas ciudades/localidades).

           La falta de alternativas puede limitar inversiones, crecimiento, empleo y desarrollo, por ejemplo, en México, el transportarse en avión resulta poco asequible al ciudadano promedio, las alternativas prácticamente no existen, por ejemplo, el uso de tren de pasajeros. Lo que queda es el uso de transporte terrestre, el cual es caro, ineficiente e inseguro, a la par que la red de carreteras carece de mantenimiento constante. Es importante aclaras que el transporte privado de carga muchas veces rebasa las normas de peso y eso explica, en parte, las malas condiciones de las carreteras (sin dejar de lado la falta de mantenimiento).

            A pesar de lo anterior, se observa un rumbo distinto, con limitaciones presupuestales, pero con una perspectiva de cambio. Desde 2019, la política de transporte cambió, la cual ha buscado conectar de una mejor manera a los estados/ciudades. Un ejemplo es lo relacionado con el sistema ferroviario (PÚBLICO, con mayúsculas). La culminación del tren del sursureste (tren maya), el Ciudad de México-Toluca (insurgentes), el transístmico (Oaxaca-Veracruz) entre otros, además del inicio de obra del Ciudad de México-Pachuca, Ciudad de México-Nogales y Ciudad de México-Laredo son ejemplos de que se busca mejorar la conectividad, en particular con el regreso a un sistema ferroviario PÚBLICO y asequible a la sociedad (en otra entrega se analizará las externalidades negativas de toda obra pública).

            El efecto multiplicador es muy importante, ayudará a generar mayor desarrollo y crecimiento, pero es imprescindible recordar que se debe considerar los aspectos de sustentabilidad, así como a los grupos y pueblos afectados por las obras. Se debe tomar en cuenta que es la inversión pública un elemento fundamental para poder salir del atraso, se supondría que busca el bien común más allá de la rentabilidad. No quiere decir que la inversión privada no se requiera, pero el impacto de lo púbico es más amplio. Es claro que falta mucho, al interior de los Estados prácticamente el transporte es concesionado/privado y resulta muy ineficiente y caro. Hay otros que están muy aislados, es el caso de Zacatecas, que en otra entrega será tratado. Pero al menos, se está revertiendo lo que se dejó de hacer desde hace más de 40 años.

 

  • Roberto Soto Esquivel es Doctor en Economía egresado del Posgrado de Economía de la Universidad Nacional Autónoma de México. Actualmente es Profesor-Investigador de la Unidad Académica en Estudios del Desarrollo de la Universidad Autónoma de Zacatecas (UAZ). Realizó una Estancia Posdoctoral en el Centro de Estudios de Administración de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM. Miembro de la Red Iberoamericana de Estudios del Desarrollo (RIED) y del Sistema Nacional de Investigadores. Su línea de investigación general es la economía financiera; y líneas particulares como: microfinanzas y análisis del sector financiero internacional.