Entre lo viejo y lo nuevo, lo colectivo. Esperanza en el sin sentido

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Por: Angélica Meneses

 

Imagen del Ministerio del poder popular para la comunicación e información (Venezuela). 2019 año de resurgimiento de las luchas sociales en América Latina” .

La frase de Antonio Gramsci “La crisis consiste precisamente en que lo viejo está muriendo y lo nuevo no acaba de nacer; en este interregno aparecen una gran variedad de síntomas mórbidos”, ha sido utilizada para abordar el tema de las crisis en los sistemas políticos, donde podría inferirse que lo viejo (A) corresponde a la forma en que el sistema capitalista gobierna y quienes lo conducen, por tanto lo nuevo será, según la historia, un sistema completamente opuesto (B), en conclusión, la crisis será ese espacio intermedio, lo que se encuentra en el camino de A a B.

El historiador económico británico Adam Tooze (2024) hace en “Sobre Gramsci, contra el interregno” una lectura distinta sobre el significado de esta frase que ha servido de consuelo para poder dar un significado a lo que, desde la década de los setentas del siglo XX, analizaba Gramsci, época en que parecía había un pleno dominio sobre lo que existía, y lo que debería ser la historia de la humanidad. Tooze utiliza una metodología de cronología histórica en el que, a partir de una línea de tiempo titulada “Hegemonía e interregno” se categorizan periodos de la historia contemporánea, de tal suerte que de 1870 a 1914 hay un periodo hegemónico de “Patrón de oro”, de 1914 a 45 el interregno de un “periodo entreguerras”, de 1945 a 71 otro periodo hegemónico de “compromisos postguerra”; el interregno de 1971 a 83, donde prevalece la “crisis de los 70”, el periodo hegemónico de 1983 a 2008 que va de “gran moderación” y el interregno que se establece desde 2008 hasta nuestros días, llamado “post 2008”, dejan claro que la categorización se ha establecido ya con base en las crisis financieras globales, y aunque el autor no hace esta distinción entre lo que fue político y lo que ahora es económico, puede leerse entre líneas, pues su último libro publicado en 2021 se titula “Crash: Cómo una década de crisis financieras ha cambiado el mundo”.

Volviendo a Gramsci, una gran aportación de Tooze, es pensar que, en la visión crítica de Gramsci, donde el alcance de su trabajo se posiciona en lo viejo como lo conocido, y su periodo de activismo como el terreno fértil, el interregno que podría gestar lo nuevo (aunque su posicionamiento se refiera las contradicciones del capitalismo que generan su destrucción), que necesariamente tendría que ver con una visión dialéctica marxista, en este sentido, no existen incertidumbre sobre estructuras ni dirección, solo hay una especie de visión cíclica, un desarrollo histórico donde una fase sucede a la otra, y donde sólo se esperan nuevas hegemonías, pero es necesario decir…que el siglo XXI no presenta del todo las características que encontramos para análisis del siglo pasado.

Aunque el enfoque de Adam Tooze (2024), se concentra especialmente en la historia británica, la actuación de Estados Unidos y la supremacía del dólar, y acertada implicación de China, su interés se posa sobre lo hegemónico, y eso le quita la agencia a esos periodos interregno, que son solamente tomados como periodos de inestabilidad; por lo que, agregaré que es en este mismo periodo de movimiento de la subalternidad gramsciana, lo que Raúl Zibechi adjetivaría como el mundo otro en movimiento, donde se fortalece lo colectivo como forma de respuesta, de afrenta clara que puede ser frontal o alternativa, y que tal vez es esa demanda social la que de alguna manera u otra va dando lugar a diferentes tipos de gobierno, aún si la hegemonía seguía siendo la misma, y esto aplica perfecto para nuestro gran Sur Global.

Resistencias, otras escuelas de pensamiento y formas de organización digitales han estado sucediendo a lo largo de este siglo; y aunque el mismo Gramsci aseguró que los gobiernos populistas eran revoluciones pasivas donde el consenso entre burguesías y demandas populares se articulaban sin necesidad de cambiar las relaciones de poder en su estructura, no pudo vivir lo suficiente para ver la capacidad real de las movilizaciones sociales actualmente. Para Israel González (2018) “La protesta social ha tenido un incremento cuantitativo y cualitativo, por lo que se ha convertido en una forma de manifestación esencial para la búsqueda del cambio en las sociedades”, agregando además que en la actualidad

“(…)Las redes digitales para la acción social se convierten en una instancia productora de sentido, como parte fundamental de la arquitectura de lo público que funciona como una caja de resonancia(…)”

Tooze termina su exposición diciendo que no cree que se puedan vivir cosas más graves y fuertes de las que anteriormente tuvieron lugar (lo viejo), y que, en esos nuevos proyectos que aún no conocemos, hay una gran oportunidad de exploración de posibilidades donde es preciso desprendernos de esa aparente claridad histórica y su confianza para “evocar conceptos de una época anterior”.

“Nuestra normalidad, por catastrófica que sea, puede ser manejable. El reloj ambiental corre, pero la mayoría de nosotros ya no somos pobres. Vivimos más tiempo. Hoy en día, probablemente se hubiera podido salvar la vida de Gramsci. Existen recursos tecnológicos gigantescos a los que podría recurrir una gestión de crisis democrática y progresista”. 

 

En este mundo en guerra, donde el absurdo y el sin sentido de reflexiones existenciales se vuelven realidad para la colectividad, recuperar la potencia y vitalidad de las diferentes manifestaciones sociales y su alcance global, puede servir también como pulso pues tal vez ese conocimiento sobre lo viejo hegemónico y lo que este mundo ya no necesita, sea la brújula en lo que deseamos que sea lo nuevo.

Fuente consultadas

Castro, M. (2018). Los movimientos sociales son instancias productoras de sentido. Reflexiones llevadas a cabo durante el seminario “La crisis, el poder y los movimientos sociales en el mundo global”, UNAM: Instituto de Investigaciones Sociales, recuperado de: https://www.iis.unam.mx/blog/los-movimientos-sociales-son-instancias-productoras-de-sentido/

República bolivariana de Venezuela. Ministerio del poder popular para la comunicación e información.” 2019 año de resurgimiento de las luchas sociales en América Latina”. Recuperado de https://radiomundial.com.ve/2019-ano-de-resurgimiento-de-las-luchas-sociales-en-america-latina/

Tooze, A. (2024). “Sobre Gramsci, contra el interregno”. Conversación sobre la historia. Artículos, Septiembre 5. Recuperado de https://conversacionsobrehistoria.info/2024/09/05/sobre-gramsci-contra-el-interregno/

 

  • Angélica Araceli Meneses López es mexicana, economista, diplomada en Economía y Negocios Internacionales por la Facultad de Estudios Superiores Aragón (FES Aragón), especialización en Desarrollo Social por el Posgrado en Economía, maestra en Estudios Latinoamericanos por la Facultad de Filosofía y Letras (FfyL), todas integrantes de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Experiencia en organizaciones sociales y perspectiva de género a partir de generación de la generación de instrumentos cualitativos y trabajo en campo para asociaciones de la sociedad civil, instituciones públicas y académicas. Actualmente doctorante de la Unidad Académica en Estudios del Desarrollo por la Universidad Autónoma de Zacatecas (UAZ). Intereses de investigación: feminismos, género y política social.