¿Quieres te describa mi amiga Vicka?

Vicka Lorea

 

Por: Pilar Pino Acevedo*

Mi amiga Vicka es de esas pocas personas que no se parecen a nadie. No sólo es distinta es irrepetible. Tiene el aura del color más bonito que mis ojos han visto; un azul casi morado, como si llevara dentro un pedazo de cielo a la hora exacta en el día se vuelve un misterio. Dicen que ese color, hace mucho tiempo, estaba reservado para los reyes y reinas. Porque Vicka es una reina, pero no de un territorio, sino sobre los corazones.

Su belleza no es de las que se explican con palabras comunes. No está en la forma, sino en la esencia. Es una belleza que nace desde adentro y se expande, que se cuela en los espacios, que hace imposible no mirarla cuando entra a una habitación. No porque lo intente, sino porque simplemente es irresistible.

Vicka es la persona más fuerte que conozco, no es fuerte como el ruido que irrumpe, sino como lo que permanece. Es raíz que se aferra a la tierra incluso cuando el viento insiste en arrancarla. Es marea que se recoge en silencio para volver con más fuerza. Es fuego bajo la ceniza, latiendo despacio, negándose a apagarse.

Hay en ella un peso antiguo, como si llevara pequeñas tormentas guardadas en los bolsillos, como si conociera la densidad de los días largos. Y aun así, camina ligera. No porque no pese, sino porque ha aprendido a sostener sin romperse.

Y, contra toda lógica, elige la suavidad.

Elige la risa.

Elige la luz.

Y su risa… su risa es eso: luz. Tiene algo de sol de mañana: tibia, honesta, capaz de cambiar el color de todo lo que toca. Hay risas que se escuchan; la de Vicka se siente y trae alegría.

Tiene una ternura que no negocia. Es amable no porque deba, sino porque así es su naturaleza. No permite el dolor si está en sus manos evitarlo. Cuida, protege, abraza. Y, sin embargo, hay algo en ella que también despierta el deseo de cuidarla. Porque quienes aman sin medida también merecen ser sostenidas.

No hay falsedad en Vicka. Es genuina de una forma que desarma. Las infancias la reconocen, las mascotas la siguen, y la gente —casi sin darse cuenta— confía en ella. Con Vicka puedes hablar de todo: no hay juicio, solo escucha; no hay distancia, siempre te sientes acompañada.

Lo que más gusta es el mar. Le gusta ir a la playa con su Bufa y su Macario. Quizá porque el mar entiende de profundidades y de cargas. Ahí, entre el vaivén de las olas, deja un poco del peso que lleva y permite que la sal haga lo suyo: limpiar, curar, devolver.

Vicka parece siempre feliz, pero no es que no conozca la tristeza. Es que ha aprendido a no quedarse a vivir en ella. Tal vez no sabe del todo cuánto amor ha sembrado, pero su vida está llena de esa cosecha: personas que la aman sin medida, que la nombran con cariño, que la eligen.

Conocerla es como acercarse a una flor: primero ves la forma, luego el color, y si te quedas lo suficiente, descubres el aroma de su perfume. Ese que no se olvida, ese que te acompañará el resto de tu vida.

Tiene un corazón grande, de esos donde caben muchas personas. Y si alguna vez entras ahí, lo sabrás: Vicka no sabe querer poco. Cuando ama, lo hace en grande.

Su color favorito es el verde. El de la esperanza, el de la vida que insiste, el de lo que crece incluso después de la tormenta. Tal vez por eso su presencia se siente así: como algo que sana sin hacer ruido.

Así es Vicka.

Alguien que no necesita hacer nada extraordinario para cambiarte el día, la vida, o el ánimo.

Alguien que, siendo quien es, hace el mundo un poco más bonito.

Y yo… yo doy gracias por haberla encontrado y ser su amiga.

 

  • Pilar Pino Acevedo es economista, feminista marxista y escritora zacatecana. Su trabajo articula análisis político, perspectiva de género y crítica económica desde una mirada comprometida con la izquierda. Es activista por los derechos de las mujeres y de las personas con autismo, causa que atraviesa también su experiencia como madre de una niña dentro del espectro autista, lo que ha fortalecido su voz en la defensa de la inclusión y la justicia social.Ha participado en la colectiva Nantzin Zacatecas y ha colaborado como columnista en La Cueva del Lobo y en la revista literaria El Guardatextos. Actualmente es coordinadora editorial de la revista Tlali Nantzin, donde impulsa la reflexión y el análisis de temas políticos y sociales desde una perspectiva crítica y progresista.