
Imagen: cortesía Yurinova Fibela
Una médica sexóloga y docente universitaria habla sobre sus quiebres, su autocrítica y el arte de acompañar sin colonizar a quienes cuida.
Por: Pilar Pino
Hay personas que eligen una profesión. Hay otras que la profesión las elige a ellas, las sacude, las quiebra y las rehace. Krystal Yurinova Fibela pertenece al segundo grupo. Médica, sexóloga, docente universitaria y preparatoriana, trabaja en los márgenes donde la biología se toca con la dignidad. En una ciudad conservadora como Zacatecas, ha construido —con tropiezos propios confesados con honestidad sorprendente— un modelo de atención que pone el cuerpo de las y los usuarios en el centro, no como objeto clínico, sino como territorio de derechos. Esta conversación con Pilar Pino es un retrato de lo que significa ejercer la medicina con conciencia: sin paternalismos, sin certezas absolutas y con la valentía de cuestionarse primero a unx mismx.
P- Eres médica, das clases en la preparatoria y tienes formación en sexología. Cada uno de esos roles, por sí solo, ya sería una vida entera. ¿Cómo te describís a ti misma? ¿Cómo nombrarías, en tus propias palabras, lo que hacés?
El ejercicio continuo de una educación con enfoque de género, diversidad e inclusión, y en defensa de los derechos humanos en temas de salud integral. Y cuando hablo de salud integral, hablo de salud mental, salud física, salud emocional. Esta trayectoria lleva toda una vida de estrategias, rumbos, caídas, donde te das cuenta que el ejercicio mismo es diario. Es diario en cada espacio en el cual estás, y el cual puedes transformar de manera propositiva.
P- Trabajás con personas en sus momentos más vulnerables, muchas veces solxs. ¿Qué significa para ti estar presente en esos momentos? ¿Y qué has aprendido de las personas que has acompañado?
Lo más importante para quienes se acercan es que se sientan entendidas, escuchadas o escuchados, y sobre todo que vean acciones específicas que salvaguarden y cuiden su integridad. He tenido experiencias muy positivas y muy negativas, donde se les ha criminalizado, donde incluso se les castiga por una decisión que es un derecho —como el derecho a la identidad o el derecho libre a decidir sobre nuestros cuerpos— y por ese simple ejercicio de decidir se les cargan muchos estigmas: la culpa, la vergüenza, el castigo.
“Estas experiencias me han llevado a ser cada vez más humana, pero también más autocrítica: desde dónde estoy acompañando, y para qué y para quiénes estoy acompañando."
— KRYSTAL YURINOVA FIBELA
No se trata de maternalizar o paternalizar una causa, porque creo que muchas veces nos convertimos en lo que tanto criticamos. El hecho de querer decidir por alguien más es lo más violento que podemos hacer por una persona. Siempre me he mantenido muy al margen de respetar las decisiones de mis usuarias, usuarios y usuaries. La clave es brindarles información amplia, efectiva y afectiva, para que tengan herramientas y puedan tomar una mejor decisión. Porque en esa situación de vulnerabilidad la situación se puede tornar muy manipulable.
P- El sistema médico ha fallado históricamente a las mujeres y, ni qué decir, a las personas de la comunidad LGBTIQ+. ¿Qué implica ejercer la medicina desde esta perspectiva de derechos? ¿En qué es diferente a lo que hacen otrxs colegas tuyas y tuyos?
Eso fue una deformación de mi formación médica. Me ha costado —y me sigue costando mucho trabajo— ser médica con enfoque de género, diversidad e inclusión. Porque nuestro enfoque siempre ha sido muy biologicista, muy técnico, y a la vez muy violento y autoritario. Cuando me integro a un enfoque más humanístico y lo vivo en carne propia, ese sistema tan violento que oprime, opaca y coerciona a la población en condiciones de vulnerabilidad, me lleva también a cuestionarme mi praxis. ¿Desde dónde estoy medicando? ¿Desde dónde estoy acompañando? ¿Desde dónde estoy curando?
P- Siendo Zacatecas una sociedad muy conservadora, los derechos reproductivos y los de la comunidad LGBTIQ+ siempre han estado en disputa. ¿Cuál fue el momento en que sentiste que tu trabajo era urgente e irrenunciable?
Me daba cuenta de que los consultorios médicos escolares no eran más que espacios para expender medicamentos. La aspirina, el paracetamol, la curita, cuando realmente el objetivo de un consultorio médico escolar es la promoción, la prevención y la educación para la salud integral. En el papel sí estaba. Pero cuando se lleva a la práctica, nos damos cuenta de que no estaba funcionando como tal. Y al tratarse de adolescencias, la primera barrera era esa: No les dejan decidir con la justificación de que cumplen con la mayoría de edad. Cuando es todo lo contrario, son sujetxs de derechos, y el derecho a la salud integral es universal, igual que el de la educación. Lo que debemos hacer es proporcionales las herramientas para que puedas gestionar sus propias decisiones y asumir la responsabilidad de sus actos.
“No hablamos de planificación familiar con adolescencias: ellxs no están planeando una familia. Están ejerciendo su derecho a una sexualidad libre e informada."
— KRYSTAL YURINOVA FIBELA
P- ¿No es lo mismo el acompañamiento que le das a una niña de 13 años que a una adolescente de 16 o 17, verdad?
Yo a veces digo que la edad solamente es una estadística, porque la madurez emocional, intelectual y social es diferente en cada etapa y en cada usuaria o usuario. En un solo grupo de primer año, cuyas edades oscilan entre los 13 y 14 años, hay un abismo dependiendo del contexto que vive cada estudiante. Puedes tener una adolescente con una madurez biológica importante pero con una madurez emocional que todavía sigue siendo la de una niña. Por eso me genera mucha satisfacción poder trabajarlo desde la interseccionalidad, generando acompañamientos adecuados al contexto, para que tanto padres, madres de familia y profesorado se sientan con la confianza de que hay una profesionalización atendiendo a sus hijxs y estudiantes.
P- Me comentabas que cuando tuviste esa discapacidad momentánea de movilidad, te diste cuenta de muchas cosas. ¿Fue ese el momento de quiebre personal que te hizo pasar de conocer estas luchas a vivirlas y defenderlas más activamente?
Me cacé también en esta situación de estrés laboral y ansiedad donde no había contención. Porque las personas que cuidan, enseñan y hacen esta chamba cargan algo supér pesado. Y más cuando tenemos una personalidad aprensiva: es la parte en que también te es difícil pedir ayuda. Yo, que soy profesional de la salud, que lo estaba viendo y lo estaba viviendo, aun así no asumí ese riesgo, dejé mi atención a la salud mental, hasta que me quebré. Y cuando me quiebro de manera integral, también me doy cuenta de todo lo demás que se necesita. Esta sensación de querer seguir siendo útil, cuando sigues siéndolo desde otras aristas… pero también es la oportunidad del descanso. ¿Por qué no?
“Soy neurodivergente. Hasta que llevas terapia y aterrizas un poco, te das cuenta de que tu vida no es tan sencilla como la de alguien que ves y te preguntas: ¿por qué a ellx le salen las cosas tan fáciles cuando yo estoy batallando muchísimo?"
— KRYSTAL, SOBRE NEURODIVERGENCIA Y AUTOCONOCIMIENTO