
Fografía: Creada con IA Gemini
Por: Roberto Soto Esquivel*
En las últimas décadas los conflictos bélicos se han intensificado. La invasión a Afganistán, Irak (inicios del siglo XXI) la guerra en Siria y Yemen en la segunda década del siglo XXI y la Guerra en Ucrania. Aunque también está el eterno conflicto (genocidio) en Palestina; pero existen otros menos conocidos. Sudán, República Democrática del Congo, (por mencionar algunos) son devastadoras guerras civiles que han profundizado las enormes asimetrías existen en el continente africano.
Recientemente, la Guerra entre Irán versus Israel-Estados Unidos ha mostrado que la maldad no tiene límites. Atacar con un misil de precisión una escuela de niñas provocó al menos 168 asesinatos, pero la comunidad internacional reaccionó de manera débil, olvidemos a la Naciones Unidas (ONU), y por supuesto los medios de comunicación se volvieron cómplices de este asesinato al callar y no denunciar de manera enérgica. Ante este escenario debemos preguntarnos el ¿porqué de las guerras? ¿Tienen sentidos las guerras? ¿Quiénes ganan?
Desde la instauración de la democracia, hasta apoderarse de las materias primas (petróleo, oro, diamantes, uranio, litio, tierras raras), proteger a la sociedad, en especial a mujeres y niños, combatir el terrorismo y el narcotráfico; son algunos factores que sostienen los principales protagonistas los conflictos. No se debe olvida que también se mata en nombre de Dios.
En general, existen diversos intereses de los conglomerados (económicos y financieros) que desean apoderarse de territorios y materias primas para acrecentar sus riquezas. Sin embargo, sus efectos son devastadores. Desde destruir el medio ambiente, hasta asesinar a niñas de una escuela son resultado de las mentes irracionales y perversas que dominan los destinos del mundo, dirían ellos, son efectos colaterales.
La verdadera democracia es la nuestra, tu democracia solo empobrece, mi Dios es el único, el tuyo es impostor, no tienes derecho a desarrollarte, no debes tener almas de destrucción masiva, solo yo tengo ese derecho. Son tan sólo algunas frases (vacías) que se utilizan para estallar los conflictos. Los pedófilos y genocidas son quienes están controlando los destinos del mundo.
Por cierto, existe un actor en común de estas guerras, Estados Unidos y su industria armamentista. En este país se sitúan las principales empresas de defensa más grande como son Lockheed Martin, Raytheon Technologies, Northrop Grumman, Boeing y General Dynamics; éstas usan sus lobbies para influir en todo conflicto bélico a lo largo del mundo. Es un hecho que ellos mismos, alimentan los conflictos bélicos, regionales y al interior de los países, para ellos, las muertes son un negocio, las personas, las culturas no forman parte de sus intereses.
Su hipocresía es tal, que pueden decir un día que se deben respetar los derechos humanos de las mujeres en Irán, pero al mismo tiempo, mandan un misil balístico de precisión y matar 168 niñas; y simplemente se quedan callados o culpan a otros de sus asesinatos.
A palabras de Enrique Dussel, los bárbaros del siglo XXI están destruyendo las ciudades más sagradas de la historia mundial y con ellos sus personas (niños y niñas), pero a pesar de ello, la FIFA otorgó al presidente de Estados Unidos, en diciembre de 2025, el premio FIFA de la Paz por sus gestiones a favor de ella. En definitiva, la PAZ ES LO ÚNICO QUE TIENE VALOR EN UNA GUERRA.
- Roberto Soto Esquivel es Doctor en Economía egresado del Posgrado de Economía de la Universidad Nacional Autónoma de México. Actualmente es Profesor-Investigador de la Unidad Académica en Estudios del Desarrollo de la Universidad Autónoma de Zacatecas (UAZ). Realizó una Estancia Posdoctoral en el Centro de Estudios de Administración de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM. Miembro de la Red Iberoamericana de Estudios del Desarrollo (RIED) y del Sistema Nacional de Investigadores. Su línea de investigación general es la economía financiera; y líneas particulares como: microfinanzas y análisis del sector financiero internacional.